Apuestas deportivas con bitcoins: lo que la red te cobra antes de que gane el momio
Verificado con la Ley Federal de Juegos y Sorteos, su Reglamento vigente y el registro de permisos de la Secretaría de Gobernación, al noviembre 5, 2026.
Bitcoin no es dinero rápido. Es dinero que a veces se mueve en diez minutos y a veces se queda parado media tarde en una fila de transacciones que nadie ha confirmado todavía, y esa fila se paga. En condiciones normales de red a mediados de 2026, la comisión recomendada se movía entre 2 y 17 sat/vB, pero basta un episodio de congestión para que el mismo envío pase de 100 sat/vB. El 8 de mayo de 2026 el mempool mostraba 49,300 transacciones pendientes con una comisión recomendada de apenas 1 sat/vB; durante las oleadas de inscripción de Ordinals la misma red ha llegado a acumular más de 200,000 transacciones esperando, con comisiones recomendadas por encima de 300 sat/vB. Traducido al bolsillo: pagar tu depósito puede costar menos que el café de la esquina o costar más que el boleto que querías jugar.
Ahí empieza esta lectura. La moneda es interesante por lo que hace con tu dinero, no por lo que promete la publicidad, y en México el terreno tiene una particularidad que conviene decir de una vez: no existe una licencia de apuestas online, existe un permiso de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) a nombre de un permisionario con instalaciones físicas, y ninguna de las marcas que revisamos aquí declara recibir criptomonedas. Si alguien te ofrece pagar un boleto con bitcoins, o sabe de un permiso que no conocemos, o está operando fuera del marco al que se debe.
Cuánto cuesta de verdad una apuesta en bitcoins: la letra que nadie lee
El costo de una apuesta con bitcoin nunca es uno. Son tres, se suman, y solo el primero lo ves en pantalla.

El primero es el momio. Ahí vive el margen de la casa, esa parte de cada peso apostado que el mercado se queda por el simple hecho de existir. Un momio no es una opinión sobre el partido: es un precio con un descuento incorporado, y el descuento se cobra pase lo que pase. Cuando compares dos casas de apuestas, la diferencia entre 1,85 y 1,90 en el mismo mercado es dinero tuyo, y a lo largo de un mes de boletos significa más que cualquier bono de bienvenida mal leído.
El segundo es la comisión de red. Un envío de bitcoin carga con un costo que no fija la casa de apuestas, lo fija quién está compitiendo por entrar al siguiente bloque. La práctica estándar del sector recomienda esperar entre 3 y 6 confirmaciones de bloque para considerar irreversible una transacción de importe significativo, lo que en condiciones normales de red son entre 30 minutos y una hora, mientras que para importes pequeños por debajo de 1,000 dólares suele bastar con una sola confirmación. Ese tiempo es tuyo, no de la casa.
El tercero es la conversión, y es el que casi nadie contabiliza. Si tienes pesos, compras bitcoin en algún lado, lo mandas, apuestas, ganas unos satoshis y quieres volver a pesos, cada salto tiene su propio costo y ninguno aparece en la pantalla de la casa de apuestas.
El costo que no aparece en la cotización
Hay un cuarto costo, más difícil de medir y más caro: el precio que tiene comprar rápido. Si mandas tu depósito con una comisión baja para ahorrar unos pesos, y la red está llena, tu transacción puede quedarse horas sin confirmar; si ese depósito es tu banca del fin de semana, el ahorro de dos dólares te costó el partido. Aquí es donde la gente aprende que bitcoin es transparente pero no instantáneo, y que la transparencia no perdona.
Para quien viene de SPEI —la transferencia bancaria mexicana que llega en minutos y cuesta cero—, el contraste es duro. El punto no es que bitcoin sea peor. Es que bitcoin cobra por algo que tu banco te regala, y ese algo es la falta de intermediarios.
Los detalles de la red que sí son dinero
Entre los formatos de dirección de bitcoin hay una diferencia de costo que muchos monederos esconden al copiar y pegar. Las direcciones SegWit anidadas, las que empiezan por “3”, permiten un ahorro de comisión de entre el 25 % y el 40 % frente a las Legacy que empiezan por “1”. Las direcciones Native SegWit o Bech32, que empiezan por “bc1q”, ofrecen, según la fuente, el ahorro máximo y el menor tamaño de transacción posible. Lo que significa en la práctica: si tu monedero te da a elegir, la elección es tuya y tiene precio.
Un lector atento podría preguntarse por qué esto importa si ninguna casa con permiso acepta bitcoin. Importa porque el costo de red no lo cobra la casa de apuestas, lo cobra la red, y quien mueve bitcoin para cualquier fin paga el mismo peaje. Si el punto de partida de tu operación tiene costo, todo lo que viene después arrastra ese costo.
Blockcha en la mesa: pseudonimato, y la factura que llega después
Bitcoin no es anónimo. Es pseudónimo, y la diferencia no es un matiz de diccionario: es la razón por la que alguien puede pagar una apuesta sin contar su nombre y, un par de años después, descubrir que su historial de direcciones es un libro abierto para quien se tome el trabajo de seguirlo.
La cadena guarda todo. Cada movimiento queda escrito en un registro público que no se borra, no se corrige y no se cierra por acuerdo entre las partes. Lo que no guarda es tu nombre, y ahí vive la promesa que venden tantos sitios de “apuestas bitcoin”: que nadie te pedirá documentos. Es una promesa parcial, y en México se rompe en el momento en que quieres cobrar.
El precio del pseudonimato
Hay dos escenarios y conviene entender los dos antes de mover un peso.
En el primero estás en una casa de apuestas con permiso de la SEGOB. Ahí tu cuenta se abre con tus datos, tu identidad se verifica y la casa reporta las operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado. El pseudonimato de la cadena no te sirve de nada: quien firma eres tú.
En el segundo estás en un sitio sin permiso que ofrece bitcoin. Nadie te pide papeles al depositar. El problema no es depositar, es lo otro: qué pasa con tu saldo cuando el sitio cambia de reglas, qué pasa si un día el dominio deja de responder, qué recurso tienes si el operador decide que tu cuenta violó sus términos. Y el segundo problema es que tus retiros van a una cuenta bancaria a tu nombre —así funcionan los pagos en el mercado mexicano—, con lo que el pseudonimato se evapora justo cuando importa.
Cuándo el anonimato es una promesa y cuándo es un riesgo
Vale decirlo sin adornos: para un apostador que quiere cobrar en pesos y dormir tranquilo, el anonimato no es una ventaja, es una complicación. El historial público de la cadena convive mal con la idea de que nadie puede reconstruir tus movimientos, y las herramientas que existen para romper ese rastro tienen sus propios costos, en comisiones y en complejidad, que rara vez se mencionan en el folleto.
Donde el pseudonimato sí entrega algo real es en la puerta de entrada. Nadie en el lado de la red pregunta a qué le vas a apostar. Esa discreción, sin embargo, se termina en el mostrador de la casa de apuestas, y ese es el punto exacto donde muchas comparaciones de “casas bitcoin” dejan de contar la historia.
La fila de la red: por qué el tiempo también se paga
Existe una confusión que conviene deshacer temprano. Bitcoin no es una tarjeta. Cuando mandas dinero, no estás pagando: estás ofreciendo una comisión para que alguien con capacidad de cómputo incluya tu transacción en el siguiente bloque. Si tu oferta es baja y hay muchos oferentes, la transacción espera.
Esa espera es el costo invisible de todo el ecosistema, y en México se nota más que en otros mercados porque la alternativa local es cómoda. SPEI mueve pesos entre bancos en minutos y gratis. OXXO cobra en efectivo en la tienda de la esquina a cualquier hora. Las tarjetas funcionan sin que nadie tenga que pensar en bloques ni en confirmaciones. Frente a ese menú, quien mueve bitcoin para apostar está comprando otra cosa: no velocidad, sino independencia del sistema bancario.
Elegir la comisión es elegir el riesgo
Un envío con una comisión de 1 sat/vB, como el que la red mostró el 8 de mayo de 2026, puede confirmarse en el siguiente bloque o quedarse esperando si la demanda repunta; un envío con 300 sat/vB entra casi seguro, y cuesta como si fuera una transferencia urgente de banco. La banda de 2 a 17 sat/vB que se ve en condiciones normales no es una tarifa: es un rango que depende por completo del momento. Quien manda dinero un domingo por la noche paga distinto que quien lo manda un martes por la mañana.
Para una apuesta de 200 pesos, la comisión de red puede ser un porcentaje absurdo del boleto. Para un depósito de 20,000 pesos, es ruido. Ahí está la primera regla práctica: la criptomoneda tiene sentido económico en importes grandes y se vuelve un vicio caro en importes chicos.
La segunda capa no arregla el problema, lo mueve
Las llamadas soluciones de capa dos prometen comisiones mínimas y confirmaciones rápidas, y funcionan, con una condición que sus defensores deslizan rápido: mover valor hacia esa red tiene su propio paso, su propio costo y su propio tiempo. El ahorro llega después de un rodeo que también se paga, y ese rodeo es exactamente el tipo de letra pequeña que un boleto de fin de semana no justifica.
Lo que puedes comprobar tú mismo antes de mandar nada
Aquí no hay opinión, hay procedimiento. Consulta el estado del mempool antes de enviar; si ves decenas de miles de transacciones esperando, sube la comisión o espera. Mira qué tipo de dirección te dio el receptor: una que empiece por “bc1q” te ahorra más que una que empiece por “1”. Y sobre todo, decide con cuántas confirmaciones vas a estar tranquilo según el importe, porque esa decisión es tuya y nadie la va a tomar por ti.
Prevencion ante todo: lo que la casa no te cobra pero te cuesta
Ningún permiso de la SEGOB, ningún bono y ninguna moneda van a protegerte de la única pérdida que de verdad importa: la que te deja sin dinero para el mes. Y aquí el mercado mexicano tiene una carencia estructural que conviene nombrar sin rodeos: no existe un registro nacional de autoexclusión. En ningún operador, ni el más formal ni el más improvisado, hay una lista oficial compartida en la que puedas pedir que te cierren la puerta de todas las casas a la vez.
Lo que existe son herramientas internas. Cada marca lista en su propia ficha, en su tienda de aplicaciones, lo que ofrece: pausas, límites de depósito, autoexclusión voluntaria. Son herramientas reales y sirven, pero son de cada casa y para su propia casa. Ese es el costo de la fragmentación: protegerte bien toma tiempo y se hace una puerta a la vez.
Cómo se ponen límites, en orden
El orden importa y casi nadie lo sigue.
El primer paso no es tocar la aplicación, es hacer una cuenta. Cuánto puedes perder este mes sin que se mueva nada importante. Esa cifra es tu presupuesto, no un porcentaje de lo que ganes.
El segundo paso es usar la herramienta que la casa pone a tu disposición antes de necesitarla. Un límite de depósito puesto en frío, un martes tranquilo, es una decisión; un límite puesto en caliente, después de tres boletos perdidos, es una reacción. Las casas suelen permitir bajarlo al instante y subirlo con retraso, precisamente porque saben cuál dirección duele.
El tercer paso es la autoexclusión interna, cuando el problema ya no es de montos sino de frecuencia. Funciona donde se activa. Y no funciona en ningún otro sitio.
Las señales que un apostador reconoce tarde
Las señales no son dramáticas. Son aburridas. Apostar más de lo presupuestado “solo esta vez”. Recuperar el depósito del mes con un parlay que ya sabes que no va a caer. Bajar la comisión de red para que alcance para un boleto más. Verificar el saldo de la cuenta de apuestas más seguido que el saldo del banco. Ninguna de esas cosas es una catástrofe. Todas juntas son el problema.
Y hay una señal específica de este nicho: quien empieza a mover dinero entre monederos y casas no para apostar mejor, sino para apostar más rápido. La criptomoneda, que promete quitar intermediarios, también quita las pausas que el sistema bancario impone sin pedir permiso. Una transferencia que tarda en llegar es, a veces, la única línea de defensa que existe.
Dónde pedir ayuda sin que te cueste nada
La línea de ayuda que corresponde a este tema no la da la casa de apuestas, la da la autoridad sanitaria. En México, la Comisión Nacional contra las Adicciones atiende el juego problemático dentro del catálogo de adicciones conductuales, y los centros de atención de la propia comisión atienden sin costo. Tu centro de salud más cercano es un punto de entrada válido. Las marcas con permiso publican avisos de juego responsable en sus fichas y pies de página —los 18 años, el “diviértete con responsabilidad”—, y esos avisos son el mínimo legal y editorial, no una red de protección.
Quien apuesta con criptomonedas añade una capa de opacidad a un problema que ya es difícil de ver desde fuera: no hay un estado de cuenta bancario que un familiar pueda mirar, y no hay un contador que cuadre lo que se fue. Es una razón más para llevar tu propio registro, en papel o en una hoja de cálculo, con el mismo detalle que un negocio pequeño. Aburrido, sí. Útil, también.
Blockchain, monedero y la pregunta incómoda: ¿puedes pagar tu cuenta con bitcoins?
La respuesta corta, para el mercado mexicano, es que hoy no. Ninguna de las marcas con permiso de la SEGOB que aparecen en esta comparación declara aceptar criptomonedas, y los métodos que sus propios listados y pies de página nombran son tarjetas, transferencia SPEI, efectivo en tiendas como OXXO y monederos electrónicos. Los retiros van a una cuenta bancaria al nombre del jugador, y el operador emite un CFDI de retenciones cuando el premio corresponde a un premio gravado.
Eso no es un detalle menor ni una laguna que alguien vaya a tapar la próxima semana. Es el estado del mercado, y conviene entender por qué se ve así.
Por qué el dinero digital y la apuesta regulada casi no se tocan
La razón tiene menos que ver con la tecnología que con la contabilidad. Un operador con permiso debe reportar movimientos sospechosos a la UIF, llevar cuentas trimestrales auditadas y entregar el CFDI de retenciones al jugador que gana un premio gravado. Una criptomoneda que entra a la cuenta no trae nombre, y encima hay que emitir un comprobante fiscal a nombre de alguien. Armar esa cadena es complicado, caro y jurídicamente incómodo.
La segunda razón es el tamaño. El apostador mexicano promedio paga con SPEI o en efectivo en la tienda, porque es lo que está a mano. Un operador que ya tiene ese flujo no gana nada abriendo una vía de pago que le complica el cumplimiento.
Qué revisar en la letra chica antes de mover un solo satoshi
Un boleto con bitcoin tiene la misma letra chica que cualquier otro, y en la misma dirección: requisitos de apuesta para el bono, plazos que no se prorrogan, montos mínimos de retiro, momios mínimos que califican. La diferencia es que cuando el operador está fuera del marco mexicano, ninguno de esos términos tiene detrás una autoridad a la que puedas acudir.
Evaluacion de nueve marcas: qué pesa y qué no en esta comparación
Antes de la tabla, el método, porque un listado sin criterios es publicidad con renglones.
Lo primero que pesa es el permiso, y la palabra importa: en México se habla de permiso, no de licencia, y quien opera online lo hace al amparo del permiso de un permisionario con instalaciones físicas. Lo segundo es la claridad con que cada marca declara ese permiso en su propio pie de página, porque el número que aparece ahí es lo que un jugador puede verificar por su cuenta.
Lo tercero es la consistencia de lo que cada marca dice de sí misma. Caliente publica su número DGG/SP/404/97 en el pie de su propio sitio y presenta el documento como una autorización de la Secretaría de Gobernación; su operadora es Tecnología en Entretenimiento Caliplay. Codere aparece con dos permisos, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos, según una compilación de licencias. Esos son los casos donde la ruta de verificación es más corta.
También pesa lo que una marca no declara. Dos de las compilaciones consultadas contradicen sus propios números para Pickwin y para Betcris, y el mismo número aparece atribuido a titulares distintos. No es un error de dedo: es la señal de que nadie, fuera de la autoridad, tiene la lista completa en la mano.
Criterios que no usamos, y por qué
No usamos “acepta bitcoin” como criterio, porque ninguna marca de esta lista declara hacerlo, y un criterio que nadie cumple no clasifica a nadie. No usamos la antigüedad como mérito: un permiso de 1997 y uno de 2021 son ambos permisos, y lo que cambia es el titular, no el jugador. No usamos el tamaño de la cuota de bienvenida como señal de calidad, porque el bono grande casi siempre viene con una exigencia proporcional.
Y no metemos en la lista a las marcas bloqueadas. bet365 y Betano operan bajo el permiso DGJS/DGAAD/DCRCA/P-01/2018 de Ganador Azteca, del grupo Salinas, y las dos fueron deshabilitadas en noviembre de 2025 en un operativo de la UIF que congeló cuentas e identificó trece casinos; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado las autorizó únicamente a publicar contenido informativo ajeno a las apuestas, en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas, según una sola fuente. El estado es inestable, así que se informa con su fecha y nunca como “abierta” o “cerrada hoy”.
Cómo leer la tabla: el detalle que evita un error caro
| Marca | Permiso de la SEGOB, según la fuente que lo publica | Lo que dice el listado de la marca sobre el pago con criptomonedas |
|---|---|---|
| Caliente | DGG/SP/404/97, en el pie de página del sitio de la marca; su app la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay | No declara criptomonedas entre sus métodos de pago |
| Caliente (ficha de app) | Sin número en la ficha; la app “Caliente Deportes” aparece a nombre de Tecnología en Entretenimiento Caliplay, versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026 | No declara criptomonedas |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según el portal Apuestas Legales, que no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial; titular: Entretenimientos Naturales | No declara criptomonedas |
| Betcris | Sin número impreso: el número del pie del sitio de la marca y el de la compilación difieren; titular nombrado: Producciones Móviles | No declara criptomonedas |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según el portal Apuestas Legales; titular: Libros Foráneos | No declara criptomonedas |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según el portal Casas de Apuestas Legales; titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads | No declara criptomonedas |
| Betway | 4184, según el portal Casas de Apuestas Legales; titular: Espectáculos Deportivos Frontón México | No declara criptomonedas |
| Pickwin | Sin número impreso: las compilaciones se contradicen; titular nombrado: Producciones Móviles con Unocapali La Paz Operadora | No declara criptomonedas |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según el portal Casas de Apuestas Legales; titular: Comercial de Juegos de la Frontera | No declara criptomonedas |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según el portal Casas de Apuestas Legales; titular: Eventos Festivos de México | No declara criptomonedas |
La columna de la derecha dice lo mismo en todas las filas, y eso es exactamente el dato. En el mercado con permiso mexicano, el pago con bitcoin no aparece en ningún listado: ni en el de la marca más antigua ni en el de la más nueva. Quien busque “apuestas deportivas con bitcoin” en México va a terminar en sitios que no están en esta tabla, y esa es la información útil: la lista corta de casas formales y la lista de casas que aceptan cripto no se cruzan.
La columna de la izquierda muestra un problema distinto. Cinco de las nueve marcas tienen un número que solo aparece en compilaciones de terceros, y dos no tienen número porque las fuentes se contradicen entre sí. Cuando el mismo número se atribuye a dos titulares distintos, no hay forma de saber cuál copió mal. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica un PDF con los sitios autorizados, y hasta donde se puede hoy, ese documento no es accesible al público en general; el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y sigue pendiente. Mientras tanto, el número del pie de página es la única verificación al alcance de un jugador.
De la tabla a la decisión
Un detalle que desinfla mucho entusiasmo: los conteos de sitios de apuestas en México no cuadran entre sí. Un reporte habla de 136 sitios; otro, de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Ninguna de las dos cifras sirve para decidir nada, y por eso no la usamos como argumento. Lo que sí sirve es entender que la lista de marcas formales es corta y que la de marcas que aceptan criptomonedas es, en buena medida, una lista de sitios sin permiso.
Para el lector que quiere pagar con bitcoins porque le parece cómodo, la conclusión es incómoda y directa: en México esa comodidad hoy tiene un precio legal. Para el lector que solo quiere apostar y le da igual el método de pago, la tabla ofrece lo que importa: nueve marcas que declaran un permiso, con su número a la vista, y una tarea de verificación que toma dos minutos en el pie de página del sitio.
Normati y supervision: el suelo legal sobre el que se apuesta en México
El punto de partida es una ley de 1947. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe en el país los juegos con apuesta y los juegos de azar, y solo permite los que estén expresamente autorizados. El artículo 7 faculta a la SEGOB para otorgar permisos e inspeccionar; el artículo 8 la faculta para clausurar establecimientos que operen sin autorización; el artículo 9 prohíbe que un local de juego quede cerca de escuelas o centros de trabajo; el artículo 10 reparte la cooperación con estados y municipios.

Sobre esa ley vive el Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023. Su artículo 1 cubre la autorización, el control y la vigilancia de los juegos con apuesta y los sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional, y lo hace bajo jurisdicción federal. Su artículo 2 prohíbe todo lo que no esté expresamente previsto, y ese es el artículo que explica por qué nadie puede inventar una modalidad nueva sin autorización. Su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario.
La palabra correcta y por qué te conviene saberla
En México no se habla de licencia de apuestas online. Se habla de permiso, y el permiso lo tiene un permisionario. Los tipos relevantes para apostar son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, según el artículo 28 del Reglamento; los tenedores de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos no son transferibles, conforme al artículo 31, y el artículo 29 impone a los permisionarios de apuestas remotas cuentas trimestrales, cuentas anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza.
Ninguna ley menciona las apuestas en línea como tal. La práctica que se reporta es que un sitio online no puede tener una licencia digital independiente, sino que va colgado del permiso de un tenedor autorizado con instalaciones físicas, y que varios permisionarios operan más de una marca. Esa estructura explica la tabla que acabas de leer: la marca es la cara, el permisionario es el responsable legal.
Lo que la ley no dice, y es tan importante como lo que sí
No hay regla estatutaria sobre límites de depósito o de pérdida, y no hay cuenta de juego temporal. El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad la entrada a las áreas de apuesta de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica; las marcas escriben 18+ en sus propios listados y pies de página, y una edad estatutaria para apostar no queda establecida. La publicidad debe mostrar la clave del permiso oficial y los avisos de juego responsable, según un reporte secundario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y cada tipo de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento que se han revisado.
Tampoco hay provisión sobre un mercado de intercambio de apuestas, y esta página no dice que exista uno en México. No se encontraron restricciones sobre eventos como ligas menores. El juego de la Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.
La reforma que casi fue ley
El 13 de octubre de 2026 se reportó que la SEGOB terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa para derogar la ley que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con una edad mínima de 21 años y autoexclusión, y esa iniciativa también es solo una propuesta. Nada de eso cambia hoy lo que puedes verificar: una ley de 1947, un reglamento de 2023 y permisos de la SEGOB.
Permiso, retención y las dos facturas de tu premio
Un premio ganado en una casa autorizada es ingreso bajo los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, y el pagador retiene 1 % cuando la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % cuando el impuesto estatal sí lo supera. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración obligatoria; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. En la Ciudad de México existe un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, aproximadamente 7 % en total, según un reporte secundario, y los premios por encima de 600,000 pesos al año se reportan en la declaración anual. Los premios obtenidos en sitios sin permiso quedan en un terreno que el artículo 137 no resuelve: el texto habla de premios “autorizados legalmente”, así que ante esa situación lo único honesto es consultar a un contador o a un asesor fiscal.
Del lado del operador, la carga es el IEPS. La Ley del IEPS, en su artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuesta y los sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reforma publicada en el DOF el 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026; antes era 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir con las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave, conforme a los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. La base no queda establecida: el texto revisado habla solo del “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y esta página no afirma que sea 50 % de lo apostado ni 50 % de los ingresos brutos. El impuesto estatal varía: la Ciudad de México grava la apuesta y Nuevo León grava los montos apostados.
Que el bono de bienvenida no absorba tu juicio
Después del alza del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Es una decisión comercial lógica y también es información para ti: cuando una promoción cambia sin que cambie el juego, el cambio beneficia a quien la paga. Ninguna regla estatutaria sobre bonos quedó establecida.
Y una nota final sobre este apartado: los reportes sobre límites de horario en transmisiones, las iniciativas para restringir influencers y deportistas, la prohibición de anuncios en transmisiones deportivas y la prohibición de bonos de bienvenida describen propuestas, no ley. Escribir lo contrario sería un error que le costaría dinero a quien lo creyera.
Las nueve marcas, una por una: qué ofrece cada una y a quién le sirve
Un aviso previo que vale la pena leer completo, porque evita un malentendido caro. Las siguientes fichas describen marcas que operan en México al amparo de un permiso de la SEGOB a nombre de un permisionario con instalaciones físicas. Cada número de permiso proviene del pie de página de la propia marca o de una compilación de sitios comparadores, y se ofrece como “según la fuente, no confirmado oficialmente”, porque la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse. Las compilaciones se contradicen en algunos números, y donde lo hacen no se imprime ninguno. Ninguna marca aparece aquí aceptando criptomonedas, porque ninguna lo declara.
Esto no es una clasificación ni una recomendación, y la lista tampoco es todo el mercado: una marca ausente no está por eso sin permiso.
Caliente: el permiso que lleva veintinueve años en el pie de página
Caliente es la marca que muestra su número de permiso, DGG/SP/404/97, en el pie de su propio sitio, donde el documento se presenta como una autorización de la Secretaría de Gobernación. La operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, dentro del grupo Caliente. El pie de página indica además que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La ficha de la app “Caliente Deportes” en la App Store mexicana aparece publicada por la misma operadora, en versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026.
Sobre el pago con bitcoin, su listado no menciona criptomonedas. Los métodos que nombra son los del mercado mexicano de siempre.
Lo que esta marca enseña, en un mercado donde la mayoría de los números solo viven en compilaciones de terceros, es que declarar el permiso en el propio sitio cuesta poco y ordena mucho. Un jugador que quiere verificar algo antes de registrarse aquí tiene el trabajo hecho: el número está a la vista. Ese detalle, con todo lo modesto que parece, es la diferencia entre una marca que se puede rastrear y una que hay que creer.
1xBet: un número de permiso y un titular que no aparece en la tienda
1xBet aparece con el permiso DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx, una compilación que no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos. El titular que nombran las fuentes es Entretenimientos Naturales. Hay, además, una discrepancia que conviene mirar con calma: la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular nombrada.
Su listado tampoco declara criptomonedas entre los métodos de pago.
Cuando el nombre del titular que aparece en una tienda de aplicaciones no coincide con el que aparece en una compilación de permisos, el jugador queda con una pregunta razonable y sin respuesta sencilla. La marca tiene presencia y producto; lo que no tiene, al menos en lo que se puede leer hoy, es una cadena de verificación limpia entre el número, el titular y la app que instalarías en tu teléfono. Ese hueco es incómodo, y es exactamente el tipo de hueco que un lector debería anotar antes de depositar.
Betcris: cuando el pie de página y el comparador no dicen lo mismo
Betcris opera, según el pie de página de su propio sitio, bajo un permiso de la SEGOB a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que trabaja junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. conforme al oficio DGJS/405/2018. La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. El número de permiso no se imprime aquí porque el del pie de página de la marca y el de la compilación del propietario difieren.
Sobre criptomonedas, el listado de la marca no dice nada.
Aquí el dato interesante no es la contradicción en el número, es la combinación de dos registros. Una licencia maltesa con fecha de vencimiento publicada convive con un permiso mexicano cuyo número no cuadra entre fuentes. Para un jugador mexicano, la licencia de Malta no es la que resuelve un problema en México: la autoridad que puede intervenir en el país es la SEGOB, y esa es la ruta que vale la pena exigir clara. La marca tiene producto deportivo y presencia regional; lo que le falta a su ficha es la limpieza documental que sí tiene la marca anterior.
Codere: dos permisos, un titular y una app que se descarga sin sorpresas
Codere aparece con los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos, S.A. de C.V., según el portal Apuestas Legales, compilación que tampoco pudo abrir la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos. La ficha de su app en México declara operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.
Su listado de pagos no menciona criptomonedas.
Dos permisos, un titular identificable y una ficha de tienda que declara lo mismo que el sitio: la cadena se sostiene, aunque el número llegue vía tercero. El detalle que me parece más útil para un lector común es el de las políticas de cierre de cuenta publicadas en la ficha de la aplicación, porque un jugador que decide parar necesita saber que existe un procedimiento y no una conversación con un chat. La marca no ofrece cripto, y en este mercado eso no es una falla; es la norma.
Strendus: tres permisos y hasta dos titulares posibles
Strendus figura con tres permisos: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según el portal Casas de Apuestas Legales, compilación en la que las fuentes además difieren sobre el titular, que unas nombran como Atracciones y Emociones Vallarta y otras como New Ads.
Su listado de pagos no incluye criptomonedas.
Tres números de permiso son un dato curioso cuando ni siquiera se puede fijar el nombre del titular. No digo que la marca no tenga permiso: digo que la huella documental disponible es tan borrosa que cualquier afirmación más fuerte que esta sería especulación. Un lector que quiera certeza aquí tiene un camino, y es preguntar directamente a la marca por su relación con el permisionario antes de abrir una cuenta.
Betway: un número corto y un titular con nombre largo
Betway aparece con el permiso 4184, según el portal Casas de Apuestas Legales, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México, S.A. de C.V. Un número corto, sin el formato largo de las demás claves, y con un titular cuyo nombre remite a un frontón, uno de los recintos que el Reglamento menciona como posibles tenedores de permisos complementarios para apuestas remotas.
Su listado de pagos no menciona criptomonedas.
Hay algo coherente en este caso: el titular corresponde a un tipo de recinto que el reglamento reconoce, lo que hace plausible la estructura de permiso complementario que la ley describe sin nombrar el juego online. Es la mejor pista disponible, y sigue siendo un indicio, no una confirmación. La marca no declara cripto, y su perfil encaja con el de un operador que compite por volumen.
Pickwin: el número que dos comparadores no logran ponerse de acuerdo en contar
Pickwin aparece con el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019 según unos y DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER según otros: dos compilaciones que se contradicen, según blog.pickwin.mx y Apuestas-legales.com.mx. El titular que se nombra es Producciones Móviles, S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora. Llama la atención que uno de los números atribuidos a esta marca sea el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles.
Su listado de pagos no incluye criptomonedas.
Cuando dos marcas comparten un número de permiso en las compilaciones, la explicación más probable no es un fraude, es el modelo que la autoridad describe: un permisionario que opera varias marcas. Ese modelo es legal y está previsto. Lo que no está previsto es que el jugador pueda averiguarlo por su cuenta, y ahí está el costo real: la estructura del mercado existe en los papeles de la autoridad y no en la información que se publica.
Novibet: un permiso reciente y un titular poco conocido
Novibet aparece con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según el portal Casas de Apuestas Legales, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera, S.A. de C.V. La clave corresponde al formato que usa la Dirección de Control y Regulación de Casinos y Apuestas, y el titular no es ninguno de los nombres grandes del sector.
Su listado de pagos no declara criptomonedas.
Una marca internacional montada sobre el permiso de un titular local es el modelo dominante en este mercado, y Novibet lo muestra sin adornos. Para el jugador, la consecuencia práctica es que la protección no viene de la marca, viene del permisionario: es ese nombre, y no el logo, lo que aparece ante la autoridad si algo se rompe. Vale la pena saberlo antes de registrarse, no después.
Playdoit: el permiso con formato de vocales largas y un titular doméstico
Playdoit aparece con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según el portal Casas de Apuestas Legales, a nombre de Eventos Festivos de México. La clave pertenece al formato que la autoridad usaba en 2005, el mismo año con el que aparece Betcris en una de las compilaciones, lo que sugiere permisos de una generación anterior en ambos casos.
Su listado de pagos no menciona criptomonedas.
La marca tiene un perfil de operador orientado al jugador mexicano y su titular tiene nombre de empresa doméstica, sin sociedad extranjera a la vista. Para un lector que valora la cercanía legal por encima de cualquier otra cosa, esa combinación es la más simple de entender: una marca, un permisionario, un país. El problema sigue siendo el mismo de toda esta lista, y es el número que llega por vía de tercero.
Lo que las nueve fichas juntas dicen del mercado
Leídas en fila, las nueve marcas cuentan una historia que ninguna cuenta sola. Hay dos o tres con huella documental clara y verificable en su propio sitio; hay varias con un número que solo existe en compilaciones de terceros; hay dos donde las fuentes se contradicen y no se puede imprimir número alguno. Y hay una cosa que las nueve comparten: ninguna recibe criptomonedas.
Ese último punto merece cerrar el bloque porque es el corazón del asunto. Quien busca pagar sus apuestas con bitcoins en México no va a encontrar ese servicio en una casa con permiso, y por eso terminará en un sitio que no está en esta lista. La decisión, entonces, no es entre dos métodos de pago. Es entre un operador con permiso cuyo método de pago no te entusiasma, y un operador sin permiso cuyo método de pago te encanta. Puestos así, el momio de la segunda opción no es el que aparece en pantalla.
Preguntas frecuentes sobre apuestas deportivas con bitcoins en México
¿Se puede pagar con criptomonedas en una casa de apuestas con permiso en México?
No, según lo que declaran las propias marcas. Los métodos que aparecen en los listados y pies de página de las nueve casas con permiso de la SEGOB revisadas son tarjetas, transferencia SPEI, efectivo en tiendas como OXXO y monederos electrónicos. Ninguna declara aceptar bitcoin. Un sitio que sí lo ofrece suele operar sin permiso mexicano.
¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Busca el número de permiso en el pie de página del sitio y comprueba que el titular sea el permisionario que lo declara. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica un PDF con los sitios autorizados, pero ese documento no es hoy accesible al público en general; el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 que exista un registro público abierto.
¿Por qué una casa de apuestas pide identificación y verificación de identidad?
Porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado. Los operadores verifican a sus usuarios y reportan las operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria. Los documentos exigidos no están establecidos en una norma. La verificación también sostiene el retiro a una cuenta bancaria al nombre del jugador.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Con las herramientas internas de cada marca: pausas, límites de depósito y autoexclusión voluntaria, que las casas listan en sus propias fichas y pies de página. No existe un límite estatutario de depósito ni de pérdida para el juego en México. Tampoco hay un registro nacional de autoexclusión: cada límite protege solo la puerta de esa casa.
¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?
No traen permiso mexicano, ni vía legal local, ni autoridad a la que reclamar, ni recurso si el operador congela tu saldo. Una marca con licencia de Curazao no es permisionaria mexicana, aunque su publicidad hable en pesos. Los premios obtenidos en sitios sin permiso quedan además en un terreno fiscal que conviene revisar con un contador.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuesta legalmente autorizados son ingreso bajo los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. El pagador retiene 1 % cuando la entidad no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % cuando sí lo supera. En la Ciudad de México hay un impuesto estatal de 6 % sobre los premios.
Y entonces, ¿de dónde sale el sitio que promete bitcoin?
De la zona sin permiso. Ahí están las plataformas que anuncian depósitos en bitcoin, retiros instantáneos y ninguna pregunta incómoda. Conviene tener claro lo que no traen: ningún permiso mexicano, ninguna vía legal local, ninguna autoridad a la que reclamar, y ningún recurso si el operador decide congelar tu saldo. Las marcas con licencia de Curazao no son permisionarias mexicanas, aunque su publicidad hable en pesos y traduzca el sitio al español de México.
La forma de protegerse es sencilla y no depende de creer en nadie. Antes de depositar, busca el número de permiso en el pie de página del sitio, revisa que el titular sea el permisionario y desconfía del operador que no lo publica. Si no aparece, no estás ante una casa de apuestas mexicana, estás ante una página web.
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