Momios de apuestas deportivas: lo que cuesta cada precio y quién lo paga
Datos actualizados al noviembre 5, 2026; los permisos de la Secretaría de Gobernación se revisaron contra sus titulares y las compilaciones públicas de permisos, sin confirmación oficial.
Un jugador abre la aplicación, ve un momio de 1.90 en un partido de tenis y piensa que está a un acierto de duplicar su dinero. No está ni cerca de eso. Un momio de 1.90 paga 90 pesos por cada 100 que entren a la mesa, y la diferencia no es una comisión aparte: está dentro del número que la casa publicó con letras grandes. Ese hueco es el tema de esta guía, y también su única obsesión.
La discusión serena sobre cuotas empieza cuando se acepta que nadie regala nada. Cada momio que un operador mexicano pone en pantalla lleva ya descontada su parte, y el jugador la paga sin verla, en cada boleto, gane o pierda. Lo raro es lo poco que eso aparece en la conversación: la gente compara bonos, compara aplicaciones, compara si hay transmisión en vivo, y casi nunca compara el precio del mercado que va a jugar, que es el único de esos elementos que se cobra todas las semanas.
México añade una capa propia al asunto. La autoridad es la Secretaría de Gobernación, el permiso lo tiene un permisionario y no la marca, y el número de permiso que aparece en los pies de página lleva meses circulando sin que nadie pueda abrir la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Eso significa una cosa muy concreta para quien apuesta: la protección que da un operador autorizado no se puede comprobar de un vistazo, y por lo tanto tampoco se puede dar por hecha.
Juego responsable: la salvaguarda que depende de la casa, no de la ley
La conversación sobre límites de depósito en México empieza con una mala noticia y sigue con una buena, si uno tiene paciencia. No existe un registro nacional de autoexclusión. No hay una lista a la que un jugador pueda apuntarse para que todos los operadores del país le cierren la puerta a la vez. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos no fija un techo legal de depósito ni un techo de pérdida, y tampoco contempla una cuenta congelada temporal. Si alguien apuesta más de lo que puede perder, la ley mexicana no le pone el freno; se lo pone el operador, si quiere.

Las fichas de las aplicaciones mexicanas muestran cómo se ve esa buena intención cuando existe. La ficha de Codere México dice que la plataforma limita el uso a mayores de 18 años y que incluye avisos de juego responsable junto con políticas de cierre de cuenta. El pie de página de Caliente hace lo mismo a su manera: advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección dedicada al tema. Son declaraciones de las propias marcas, no certificados de la autoridad, y la diferencia importa.
Lo que sí está escrito en la norma mexicana es la puerta de entrada. El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad estar en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, aunque no fija una cifra de edad; las marcas escriben 18+ en sus propios textos. Un número legal para apostar no está establecido. Traducido: el 18+ que el jugador lee es una decisión del operador, razonable y probablemente cierta, pero no una línea de la ley.
Aquí conviene detenerse, porque esta es la parte que cuesta dinero de verdad. Una casa de apuestas mexicana verifica la identidad de sus usuarios (el KYC de siempre) y reporta operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero. Esa verificación no es amabilidad: es obligación. Y es exactamente la obligación que desaparece cuando el jugador se va a un sitio sin permiso, donde no hay retención de CFDI, no hay reporte a la autoridad y no hay a quién reclamarle si el saldo desaparece.
Hay un malentendido caro en el tema de la autoexclusión. Muchos jugadores asumen que un operador con permiso mexicano está obligado a inscribirlos en un registro público cuando piden que les cierren la cuenta. No lo está, porque ese registro no existe. Lo que existe es la autoexclusión voluntaria, interna de cada marca: uno se la pide directamente, y el efecto termina en el borde de esa plataforma. El detalle práctico que casi nadie revisa es que las compilaciones de permisos muestran que un mismo permisionario opera varias marcas. Pedir el cierre en una marca no cierra nada en las marcas hermanas.
Ese es el motivo por el que los límites personales importan más en México que en un mercado maduro. Donde no hay red estatal, el único mecanismo que reduce la pérdida es el que el jugador activa por su cuenta: un tope de depósito puesto desde la aplicación, un tope de tiempo y la disciplina de no tocar el tope cuando llega el mal momento. Suena a consejo de sentido común y en realidad es la totalidad del sistema.
Estrategia: momios bajos, momios altos y la aritmética que nadie publica
Si el jugador quiere sacarle algo a los momios, el orden de las preguntas no es el que la publicidad sugiere. Los momios bajos no son una trampa por sí mismos. Un 1.20 es un 1.20, y si el resultado cae, la cuenta bancaria no discute. Lo que los hace engañosos es la probabilidad implícita que arrastran y la forma en que esa probabilidad se pega al margen de la casa: la ventaja del operador se cobra una vez por boleto, no una vez por peso arriesgado.

Un momio bajo tapa su costo en la forma del número. En un partido donde el favorito paga 1.20, la casa no necesita esconder nada: el jugador tiene que arriesgar cien pesos para ganar veinte, y ahí la parte del operador se siente pequeña. Reunir quince o veinte favoritos en un parlay para que el boleto signifique algo es la respuesta instintiva a esa sensación, y es la peor respuesta disponible, algo que la sección sobre el margen explica con números.
Las cuotas altas esconden lo mismo por el otro lado. Cuando un momio paga 10.00, la aplicación lo muestra como una oportunidad; el precio simplemente dice que el resultado casi no ocurre. Ni el 1.20 ni el 10.00 traen un regalo dentro. Uno expresa un resultado probable con pago escaso; el otro, un resultado improbable con pago grande.
Cuando una cuota alta aparece de repente en pantalla, la explicación habitual no es que el mercado descubriera un tesoro. Una lesión de último minuto, un cambio de alineación, una noticia que se mueve más rápido que el ajuste de la casa. El momio se mueve por lo que la casa sabe, no por lo que el jugador adivina, y el precio que el jugador alcanza a tomar es el que sigue en pie cuando su apuesta entra.
El momio fijo tiene un mérito poco cantado que conviene reconocer antes de pasar al resto. Ri… la casa fija el precio, actúa como contraparte del apostador y el momio rige desde que la apuesta se hace: no puede cambiarse después. Eso protege al jugador de la sorpresa más desagradable, que es ver recortado el precio después de haber decidido. La contraparte de esa protección es la parte que la casa se lleva por adelantado, ya descontada cuando el número aparece en pantalla.
En los momios variables o totalizador la mecánica es otra y la información llega tarde. Los apostadores apuestan entre sí y el momio se conoce hasta después del evento. Y el reparto no es generoso: la parte que se reparte como premios es inferior a 50 % en los operadores estatales, y llega a cerca de 85 % en carreras de caballos. Para quien viene de una casa de apuestas deportiva, ver el reparto por debajo de la mitad es un recordatorio incómodo.
Queda la pregunta más mexicana de todas, la de los impuestos, y su respuesta exacta. Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos para la Ley del ISR (artículos 137 y 138). Quien paga retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no rebasa 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no la presenta, el ingreso se acumula y lo retenido se acredita. La Ciudad de México cobra 6 % estatal sobre premios, alrededor de 7 % en total, y los premios por arriba de 600,000 pesos mexicanos al año se reportan en la declaración anual. Falta la condición que más afecta: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el trato de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. Ahí la respuesta honesta es consultar a un contador.
Momios, mercados y el formato que conviene leer antes de apostar
Conviene bajar el tema a las piezas. El momio es el precio; el boleto, cupón o ticket es donde ese precio se firma; la apuesta sencilla es un solo mercado y un solo resultado; el parlay o combinada es varios mercados encadenados en un solo precio; la apuesta en vivo es la que se coloca mientras el partido corre; el hándicap y el más/menos son mercados, no tipos de apuesta distintos. En México el precio se llama momio y se escribe en decimales con punto: 1.85, nunca 1,85. Esa puntuación no es un capricho tipográfico, es la forma de no confundir un momio con un porcentaje cuando se lee un boleto.
Del lado de la casa, el mecanismo que sostiene todo es la probabilidad implícita. En un momio decimal fijo es el inverso del precio: 1.01 equivale a 99.01 %, 2.00 a 50.00 % y 4.00 a 25.00 %. La casa calcula sus momios de modo que las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mercado sumen más de 100 %. Ese excedente se llama overround, y es la ganancia del operador con un libro equilibrado. No es un cargo que aparezca en el recibo. Es una propiedad del conjunto de precios.
Alguien dirá que eso es el negocio y que al jugador no le toca. Le toca, y aquí está por qué. Un jugador que acepta el overround en cada boleto está aceptando pagar el peaje completo cada vez. Un jugador que encadena cuatro mercados en un parlay lo paga cuatro veces sobre el mismo dinero, porque el peaje no se suma: se multiplica. Eso es todo lo que hay que entender sobre las combinadas largas.
El porcentaje de pago: hacia dónde se va lo que se apuesta
El porcentaje de pago indica qué parte de lo apostado se reparte a los jugadores en forma de premios. En apuestas deportivas se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles de un mercado y dividiendo 1 entre esa suma. Con momios de 1.25, 5.00 y 10.00 el resultado es cerca de 90.91 %. La cuenta es corta y no admite interpretación: el resto se queda del otro lado del mostrador.
Con dos resultados, como el tenis, un pago de alrededor de 90 % es lo habitual en los momios de las casas de apuestas; con tres, como el futbol, baja a cerca de 85 %. Repasemos el ejemplo que interesa a cualquiera que haya visto un mercado parejo: 1.90 y 1.90. Los inversos suman 1.0526; dividir 1 entre eso deja un pago de aproximadamente 95 %, y el margen de la casa queda en torno a 5 % de la apuesta. Un mercado de dos resultados con esos precios devuelve alrededor de 95 de cada 100 pesos jugados y retiene unos cinco.
Ese resultado es una estimación sobre un mercado ilustrativo con momios de 1.90 por lado, no una tarifa publicada por ninguna marca. Dos detalles lo matizan. El primero es que el 5 % describe un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90; otro par de precios da otra cosa, y esa cuenta no se traslada a un mercado de tres resultados como si fuera la misma cifra. El segundo es que el margen depende del precio que el jugador realmente toma, y en apuestas en vivo ese precio se mueve mientras se prepara el boleto.
Para comparar contra el extremo opuesto: con un momio de 1.95 en ambos lados de una apuesta de dos resultados el pago es de cerca de 97.5 % y el margen de la casa queda en aproximadamente 2.5 %; con un momio de 1.80 en ambos lados el margen sube a cerca de 10 %. Diez puntos de diferencia entre dos pantallas que ofrecen el mismo partido. Ninguna de las dos miente, y ninguna lo anuncia.
Guía para revisar el precio de un mercado antes de firmarlo
Tabla comparativa de momios y su costo para el jugador, con la cuenta hecha sobre cada par de precios:
| Escenario de mercado | Momios en los dos lados | Suma de los inversos | Porcentaje de pago | Margen de la casa |
|---|---|---|---|---|
| Mercado de referencia | 1.90 y 1.90 | 1.0526 | — | Cerca de 5 % |
| Casa con precios comprimidos | 1.95 y 1.95 | Cerca de 1.0256 | Cerca de 97.5 % | Cerca de 2.5 % |
| Casa con precios flojos | 1.80 y 1.80 | Cerca de 1.1111 | Cerca de 90 % | Cerca de 10 % |
| Mercado de tres resultados | 1.25 · 5.00 · 10.00 | Cerca de 1.10 | Cerca de 90.91 % | Cerca de 9.09 % |
La distancia entre la primera fila y la tercera es dinero que sale del bolsillo del jugador sin pasar por ningún cargo. Dos pesos por cada cien apostados, cuatro en cada boleto del domingo, doscientos en una temporada de apuestas de cien pesos por partido. Nadie cambia de casa de apuestas por dos puntos, y la razón por la que nadie lo hace es que el costo no se presenta como costo: se presenta como un número un poco más bajo, y los números bajos se sienten normales.
La última fila muestra el otro extremo. Un mercado de tres resultados con un favorito claro paga bastante menos que un mercado parejo, y ahí no hay abuso: la estructura de precios refleja la probabilidad. Lo que la tabla deja ver es que la comparación útil no es entre dos partidos distintos, sino entre dos casas para el mismo mercado. Es el único cotejo donde la diferencia se puede cobrar.
El jugador que quiera hacer el cálculo solo no necesita una calculadora especializada. Toma el momio de cada resultado, divide 1 entre cada uno, suma los resultados y divide 1 entre esa suma. Si el resultado es 0.95, el 5 % que falta es el precio de jugar. Lo que compra ese 5 % es una casa que acepta el boleto, lleva la contabilidad y paga si el resultado cae. Es un servicio real; el problema es que casi nadie sabe cuánto cuesta.
Cuatro precauciones antes de firmar. Si el margen de un mercado se ve raro, casi siempre es la señal de un precio mal ajustado o de una cuota en vivo que no terminó de moverse, y esa rareza suele durar minutos. Un precio promocionado de forma agresiva en un solo partido se compensa en otras partes del mismo libro, porque la casa no regala dinero: mueve dinero de una parte a otra. Los mercados de jugador y los parlays del mismo partido llevan un margen mayor que el 1X2, y suben el costo total del boleto. Y una oferta que promete el mejor momio del mercado debe revisarse contra el margen del partido exacto que se quiere jugar, no contra la reputación de la marca.
En los mercados de apuestas en vivo el margen sube una vez más. El precio se ajusta mientras el partido corre, el margen en cada ajuste no se publica y la suma se acumula a lo largo de los noventa minutos. El jugador que apuesta en vivo con frecuencia paga bastante más por el mismo producto que quien firma antes del silbatazo, y casi nunca lo nota.
Nada de esto convierte los momios en algo inútil. El jugador que compara dos casas para el mismo mercado está tomando la decisión más rentable y menos glamorosa que existe, y ninguna aplicación se lo va a recordar.
Los nueve operadores con permiso de SEGOB que vale la pena revisar
La lista siguiente no es un ranking del mercado mexicano: es el conjunto de marcas que se puede revisar con material verificable, y el criterio es el permiso de la Secretaría de Gobernación en los términos en que lo declara cada operador. Un permiso mexicano no convierte una casa en barata. Da algo distinto y bastante concreto: un domicilio legal en el país, controles de identidad y de prevención de lavado, un CFDI de retenciones cuando hay premio gravado y una autoridad a la que dirigir una queja. Ninguna marca de esta lista queda fuera por sus momios, y ninguna entra por ellos.
Va primero la advertencia que gobierna a todas. Las autoridades llaman permiso a lo que el jugador llama licencia en todas partes del mundo, y el permiso no es digital: la práctica es que un sitio en línea no puede tener un permiso propio y opera al amparo de un permisionario con establecimiento físico. El techo de protección que da el sistema tiene un borde claro y conviene decirlo antes de empezar: la protección no viaja con el jugador. Al cerrar la sesión en una casa con permiso mexicano y abrirla en un sitio sin permiso, lo que termina es el domicilio legal, el control de identidad, el reporte a la UIF y la retención del CFDI. Entonces quedan explícitas las reglas de casa, y son las del operador, porque no hay marco mexicano que lo obligue a nada.
Ese problema ya se cobró saldos. En noviembre de 2025 la UIF identificó trece casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, esta última del grupo Ganador Azteca, quedaron deshabilitadas; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió publicar únicamente contenido informativo sin relación con apuestas; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026; en julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos los de esas dos marcas; y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra ambas, según una sola fuente. El estatus es inestable, y por eso se escribe con su fecha y nunca como un estado de hoy.
Esa es la razón por la que las dos marcas no aparecen entre los nueve operadores revisados. No es un juicio sobre su producto; su situación es inestable y ningún jugador sensato deja un saldo parado donde el acceso depende de la próxima resolución.
| Casa de apuestas | Situación del permiso de la Secretaría de Gobernación, según la fuente indicada | Lo que dice su propia ficha sobre momios y mercados |
|---|---|---|
| Betcris | Permiso de SEGOB, sin número impreso: el pie de la propia marca y la tabla de su titular muestran números distintos | Parlay del mismo partido (Same Game Parlay), retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales |
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. | — |
| Codere | Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según compilaciones públicas, no confirmado oficialmente; titular Libros Foráneos S.A. de C.V. | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis |
| Pickwin | Permiso de SEGOB, sin número impreso: las fuentes se contradicen entre sí sobre el número y el titular | — |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente; titular Eventos Festivos de México | — |
| Strendus | Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente; titular Atracciones y Emociones Vallarta / New Ads | — |
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020, según compilaciones públicas, no confirmado oficialmente; titular Entretenimientos Naturales; la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., empresa distinta del titular | — |
| Betway | Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. | Más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador “Crea Tu Apuesta”, club con apuestas gratis semanales |
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97, según el pie de página de caliente.mx, no confirmado oficialmente; titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) | Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales |
Hay que decirlo con todas sus letras: la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, la Cámara de Diputados pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre sí, con 136 sitios en un reporte y entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro. Por eso ningún número de permiso se imprime aquí como oficial, y por eso ninguno se puede usar como prueba. El registro público pedido al Congreso resolvería esto y todavía no existe.
Betcris: la ficha más completa y el permiso que no se puede verificar
Betcris presume en su aplicación un catálogo que pocas marcas mexicanas igualan a nivel de documento: parlay del mismo partido, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español. Visto como lista de funciones, cubre los tres o cuatro productos que un jugador activo busca.
El permiso detiene ahí la buena impresión. El número que aparece en el pie de página de la marca y el que muestra la tabla de su titular no coinciden, así que aquí no hay cifra que imprimir. Es el mismo problema que arrastra todo el resto de la lista, pero en Betcris duele más, porque la marca tiene la ficha que invita a confiar sin preguntar. Quien quiera revisarlo antes de depositar va a tener que pedir el dato a la marca por escrito u observar si aparece en su publicidad, donde el permiso suele mostrarse. Comparado con la media mexicana, su oferta de retiro es la mejor del grupo; su verificación pública del permiso es la peor.
Novibet: permiso con número y respaldo europeo
Novibet llega con un permiso con número completo, DGJS/DCRCA/1121/2020, atribuido por una compilación pública al titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Es uno de los nueve casos donde existe una cadena verificable entre marca, permisionario y número.
La cifra no equivale a confirmación. La compilación no es la autoridad, y la lista oficial de la Dirección General sigue sin poder abrirse, así que el dato se cita como se declara y no como hecho oficial. Lo que cambia frente a una marca sin número es que hay una cadena que revisar y un titular al que apuntar si algo saliera mal. Esta es la marca que un jugador escogería por su trayectoria de marca europea y por la presentación de su permiso, no por precio.
Codere: el catálogo que sí declara qué momios ofrece
Codere es la única del grupo cuya ficha entra en el detalle del producto. Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Los dos permisos que le atribuye la compilación, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, son de fechas muy distintas, y el titular es Libros Foráneos S.A. de C.V.
Los dos números son un dato, no una anécdota. Un permiso renovado o complementario sugiere una relación larga con la autoridad. Y ahí está la advertencia práctica: el permiso se refiere a un establecimiento y a un permisionario, y un permisionario puede operar varias marcas, lo que deja el vínculo del jugador con el permiso en manos de la relación entre la marca y el titular. Ninguna de las fichas revisadas explica esa relación. La cuota de Codere es la de una marca con presencia física y catálogo ancho; quien la elija por eso no se equivoca, siempre que revise los dos números con la autoridad antes de decidir el tamaño de su saldo.
Pickwin: ni el número de permiso aguanta una comparación
En Pickwin las fuentes se contradicen de la manera más incómoda: el número que da una compilación es el mismo que aparece en el pie de página de Betcris para el titular Producciones Móviles, mientras otra atribuye al operador un permiso por completo distinto. El titular que se nombra es Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora, en un caso con dos operadores en la misma línea.
Aquí no hay cifra que imprimir ni cifra que buscar. Es el caso más claro de que el permiso en México es una cadena de partes y no un sello, y de que una cadena cuyos eslabones se contradicen no puede sostener un saldo grande. La marca sigue siendo un operador para revisar, no para el saldo principal de nadie.
Playdoit: un titular distinto y ningún detalle de producto
Playdoit opera con un permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 atribuido por la compilación de permiso al titular Eventos Festivos de México, una empresa ajena al mundo de los casinos y con un nombre que no anticipa nada de lo que la casa hace. Es el tipo de titular que un jugador no encuentra por su cuenta buscando la marca.
Sobre momios y mercados la ficha de la marca no declara nada aprovechable. El precio que ofrezca tendrá que verse en su propio programa. Para el jugador que quiere saber qué compra antes de depositar, esta es la marca menos documentada del grupo.
Strendus: tres permisos y una ficha muda
Strendus es el caso de mayor densidad administrativa: tres permisos, DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, con una titularidad que las compilaciones tampoco resuelven, porque unas nombran Atracciones y Emociones Vallarta y otras New Ads. Tres números que cubren siete años de permisos para una sola marca.
Que haya tres no significa tres veces más protección. Significa que hubo renovaciones y permisos complementarios, y que la marca lleva tiempo en el negocio. Ese historial no es un detalle contable: una marca que lleva años renovando permisos delante de la misma autoridad tiene más razón para cuidar el registro que una recién llegada. Es la única ventaja real que la documentación pública permite atribuirle sin especular.
1xBet: un permiso y una sociedad detrás de la aplicación
1xBet aparece con permiso DGJS/0002/2020, atribuido por la compilación al titular Entretenimientos Naturales, y con un detalle que merece leerse dos veces. La App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una sociedad distinta del titular del permiso. Es la única marca del grupo con esa discrepancia impresa.
Las sociedades detrás de las aplicaciones pueden hacer que un saldo tenga un solo responsable y las consultas no, y el desajuste no es un indicio de ilegalidad. Es información administrativa que la marca no publica en su propio espacio, y el jugador tiene derecho a considerarla. El acceso es lo que sí conviene revisar con calma: la aplicación no es el dominio, y la marca ha aparecido en discusiones sobre restricciones de acceso en el país.
Betway: el creador de apuestas como argumento central
Betway apunta a un jugador que quiere armar sus propios mercados: más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. El permiso 4184 se atribuye a Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., un titular que viene del frontón y que ya trae el hábito de operar apuestas.
El número más llamativo es el de eventos, no el del permiso. Dos mil eventos por semana suena a cobertura total y también significa un catálogo profundo, y en un catálogo profundo el costo del margen se diluye; no es que el margen mejore en los partidos grandes, es que hay más mercados donde comparar. El catálogo también tiene un efecto de puerta: la app promete apuestas gratis semanales, y esas promociones suelen venir con requisitos de apuesta que las fichas no detallan, así que un jugador que se mueva por ese club verifica los requisitos antes de gastar tiempo y saldo en cumplirlos.
Caliente: el permiso visible en el pie de su propia casa
Caliente publica su permiso DGG/SP/404/97 en el pie de página de su propio sitio, algo que solo hace otra marca del grupo. El titular que la compilación nombra es Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente. En su ficha de aplicación aparece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y el aviso de que el servicio es solo para mayores de 18 años.
Es la marca donde el nombre del grupo, el titular y el pie de página apuntan al mismo sitio, y eso tiene valor porque significa menos intermediarios entre la marca y el permiso. El jugador que quiera comprobar el número sin salir de la plataforma puede hacerlo antes de registrarse, en lugar de confiar en un tercero. La transmisión en vivo que ofrece no cambia el margen de un mercado, y conviene tratarla como lo que es: una función, no un precio.
Panorama: qué es el momio y quién paga el margen que lleva dentro
El momio es el precio de una apuesta, y la casa de apuestas lo fija en el caso de los momios fijos. En los momios variables, de totalizador o parimutuel, la mecánica cambia por completo, porque los apostadores apuestan entre sí y el momio se conoce hasta después del evento. Dos maneras de fijar un precio, dos maneras distintas de pagar.
En los momios fijos la casa actúa como contraparte del apostador y el momio rige desde que se hace la apuesta, sin poder cambiarse después. Eso explica el atractivo y explica el costo. El jugador compra certeza: sabe cuánto cobrará si acierta. La certeza la paga la casa con su propio riesgo, y el riesgo se cobra dentro de cada precio. No hay nada clandestino en eso. La parte que sorprende a mucha gente es que el precio es la única pieza del negocio que el jugador ve y el costo es la única que no aparece.
La probabilidad implícita es la cara oculta de cada momio. En decimales fijos es el inverso del precio, así que un 1.01 equivale a 99.01 %, un 2.00 a 50.00 % y un 4.00 a 25.00 %. La lectura diaria de un boleto ayuda aquí: un favorito a 1.01 no está ofreciendo una oportunidad, está dando un 99.01 % de probabilidad a cambio de un pago casi nulo.
Sumadas todas las probabilidades implícitas de un mercado, el total pasa de 100 %. Ese excedente es el overround, y es la ganancia de la casa con un libro equilibrado. Es la forma en que una casa se protege cuando no sabe hacia dónde va a caer el dinero. Un libro perfectamente equilibrado, con dinero igual de los dos lados, deja ese excedente como ingreso asegurado.
En un mercado de tres resultados la estructura del margen queda a la vista de una manera que en el tenis no aparece. Con momios de 1.25, 5.00 y 10.00 la suma de los inversos da alrededor de 1.10, así que el pago es de cerca de 90.91 % y el margen ronda 9.09 %. Es un mercado donde el favorito es enorme y los otros dos resultados son improbables, y la casa necesita cobrar más para compensar el riesgo de pagar el momio grande. El jugador lo nota sobre todo cuando apuesta al no favorito.
Hay una consecuencia práctica que sale de todo esto y que vale la pena escribir sin adornos. Ninguna casa de apuestas está obligada a cobrar un cinco por ciento. Las compilaciones públicas revisadas no publican el margen de cada marca mexicana por mercado, y sin ese dato la única comparación honesta es la que el propio jugador hace con dos pantallas abiertas. Ese trabajo toma diez minutos y vale más que cualquier bono de bienvenida comparable, con la diferencia de que el bono se anuncia y el margen no.
Legalidad: permiso, permisionario y qué protege de verdad
El permiso es el documento de la Secretaría de Gobernación, y es un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario. La distinción no es lingüística. El permisionario responde por la operación y es quien tiene el establecimiento autorizado; la marca que ve el jugador puede ser otra cosa. Por eso una marca puede ser perfectamente operativa y no ser la titular de nada.
En México la autoridad es la Secretaría de Gobernación. Bajo el artículo 2 del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, la Secretaría interpreta y aplica la ley en el plano administrativo, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos, además de llevar los procedimientos de sanción. La ley que gobierna todo esto es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947.
Esa ley es el punto que más incomoda a quien quiere una respuesta limpia sobre la legalidad. Prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el país, y solo permite lo que autoriza expresamente; en su artículo 7 faculta a la Secretaría para otorgar permisos e inspeccionar, en el artículo 8 para cerrar establecimientos sin autorización, en el artículo 9 establece que ningún local puede quedar cerca de escuelas o centros de trabajo, y en el artículo 10 prevé la colaboración de estados y municipios. La reforma del Reglamento del 16 de noviembre de 2023 cerró el paso a las lecturas amplias: su artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de juegos con apuestas y sorteos, salvo los de la Lotería Nacional, y su artículo 2 prohíbe lo que no está expresamente previsto.
Traducido a la ventanilla: aquí no se prohíbe caso por caso, se permite caso por caso. Un sitio sin permiso no está en un limbo gris del que pueda salir con buenos modales; está en la parte del artículo 2 que dice que no.
El Reglamento define el permiso en su artículo 3 y regula los tipos relevantes para apostar en el artículo 28, donde aparecen los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos son intransferibles, según el artículo 31, y los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza, según el artículo 29. Las apuestas parimutuel y de carreras se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones mediante el cruce de apuestas, donde los menores nunca pueden participar, según el artículo 5. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento.
Aquí está la conclusión que el jugador debe llevarse de esta sección: ninguna ley en México nombra las apuestas en línea como producto con permiso propio. La práctica reportada es que los sitios no pueden tener permisos digitales sueltos y operan amarrados a un permisionario autorizado con establecimiento físico, y muchas marcas extranjeras usan a un permisionario local. Un permisionario puede operar varias marcas. La consecuencia directa es que la protección del jugador no depende de la marca que ve en la aplicación, sino de la solidez del permisionario que está detrás, y eso el jugador no lo elige.
Sobre lo que se puede apostar, cada afirmación con su condición. Las apuestas deportivas solo se permiten a través del permiso de la Secretaría de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento revisados. El intercambio de apuestas no tiene disposición alguna, y no se puede decir que exista un mercado de intercambio mexicano. Sobre eventos restringidos, como ligas menores o competiciones de menores, no se encontró disposición específica. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento, como ya se dijo.
Sobre edad e identidad, la misma precisión. El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores estar en las áreas de apuestas y en el cruce de apuestas, pero no fija un número; las marcas escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página, y una cifra legal para el juego no está establecida. Los operadores verifican usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable ante el lavado de dinero. Los documentos que se exigen no están establecidos en la norma, y una casa con permiso los pide en la práctica con el mismo criterio que cualquier institución financiera.
Los pagos no tienen estatuto. Los métodos que nombran las fichas y los pies de página de los operadores (tarjetas, transferencia SPEI, vouchers en efectivo en tiendas como OXXO, monederos electrónicos) son lo que cada marca dice de sí misma; los retiros van a una cuenta a nombre del jugador y el operador emite un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Las criptomonedas en marcas con permiso no están establecidas. Los métodos y montos exactos de cada operador se revisan en su propia página de depósitos antes de depositar.
Sobre publicidad y bonos, el resultado es escaso. No se encontró artículo federal de publicidad en el Reglamento. Los reportes sobre límites de horario en radio y televisión, con ventanas después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00, describen iniciativas y no ley; las propuestas para limitar influencers y deportistas, prohibir publicidad en transmisiones deportivas y prohibir los bonos de bienvenida tampoco son ley. Ninguna regla estatutaria sobre bonos existe. Y hay un dato que explica el comportamiento reciente del mercado: después del aumento del IEPS, los operadores rediseñaron los bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.
El impuesto al operador es la pieza de contexto que vuelve comprensible el resto. El IEPS, en el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS, alcanza el 50 % sobre juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado en el Diario Oficial del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026, cuando antes era 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital para incumplimientos graves, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. La base no está establecida: el texto revisado dice “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y por eso no se escribe aquí que sea 50 % de lo apostado ni 50 % de los ingresos brutos. Los impuestos estatales varían y ambos extremos existen: la Ciudad de México grava los premios y Nuevo León grava los montos apostados. Cualquier operador que sostenga un bono con el IEPS encima está recortando en algún otro lado.
Queda el cumplimiento. El artículo 2 del Reglamento prohíbe lo que no se autoriza expresamente y el artículo 8 de la ley de 1947 permite a la Secretaría cerrar locales sin autorización. La Secretaría ha reforzado su facultad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, aunque una base estatutaria para bloquear sitios de apuestas distinta del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está establecida. El historial de 2025 y 2026 ya se contó con fechas en la sección de los operadores revisados: bloqueos, un amparo, suspensiones de dominios y un estatus que cambia. En 2026 se cerraron alrededor de 20 casinos físicos.
Dos cosas que esta sección no afirma, para que nadie las dé por dichas. No existe una multa o un delito establecido para el jugador que apuesta en un sitio sin permiso, así que aquí no se escribe una sanción ni una exención, porque una ausencia no es ninguna de las dos. Y el tratamiento fiscal de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido, porque el artículo 137 de la Ley del ISR habla de premios autorizados legalmente. En ese caso, la posición correcta es consultar a un contador o asesor fiscal antes de contar con ese dinero.
La comparación honesta que cierra el tema es esta. Una marca con permiso mexicano ofrece un domicilio legal en el país, un permiso de la Secretaría, controles de identidad y de prevención de lavado, y un CFDI de retenciones. Una marca sin permiso no ofrece nada de eso, y un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado, como ya pasó. El punto que se repite en los dos casos, y que conviene no olvidar: no existe un registro nacional de autoexclusión, ni en la zona con permiso ni fuera de ella. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, y conviene decirlo sin ambigüedad.
Preguntas frecuentes sobre momios de apuestas deportivas
¿Cómo puedo saber si una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
Buscando el número de permiso en su propio pie de página o en su publicidad, donde el permiso y los avisos de juego responsable suelen aparecer, y luego tratando de cotejarlo con la Dirección General de Juegos y Sorteos, cuyo listado oficial de sitios autorizados no está abierto al público. Sin esa confirmación, el número es una declaración de la marca.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
La devolución es la cantidad apostada multiplicada por el momio decimal fijado al firmar el boleto, sin importar cómo se mueva el precio después. Si se apuestan 100 pesos a un momio de 1.85, la devolución es 185 pesos y la ganancia neta 85. En un parlay, los momios de todos los aciertos se multiplican primero.
¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?
Se nota porque las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mercado suman más de 100 %. En un mercado parejo con 1.90 en cada lado, dividir 1 entre cada momio y sumar da alrededor de 1.0526; dividir 1 entre esa suma deja un pago cercano a 95 % y un margen cercano a 5 % de la apuesta. Es una estimación, no una tarifa publicada.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Desde la propia cuenta o la configuración de la aplicación de cada marca, porque en México no existe un registro nacional de autoexclusión ni un techo legal de depósito. El límite vale para esa marca y no para las demás, incluso cuando varias marcas comparten el mismo permisionario, así que conviene pedirlo en cada operador donde se tenga cuenta abierta.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Los premios legalmente autorizados son ingresos, y quien paga retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal rebasa ese 6 %. La retención es pago definitivo si se presenta la declaración obligatoria; en la Ciudad de México el impuesto estatal es de 6 %.
¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?
Quedan fuera del domicilio legal, de los controles de identidad y de prevención de lavado, del reporte a la UIF y de la retención del CFDI, y su saldo puede congelarse si una autoridad bloquea el servicio, como ocurrió en 2025 y 2026. La ley de 1947 permite a la Secretaría cerrar lo no autorizado, y estos sitios operan bajo sus propias reglas de casa.
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