Casas de apuestas en México: el precio escondido detrás del momio y del bono

Updated noviembre 2026
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Tres balones de deportes distintos alineados uno junto a otro sobre una banca de madera

Datos actualizados a noviembre 5, 2026, con los números de permiso contrastados contra los pies de página y las fichas de tienda de cada operador y contra las compilaciones que citan la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos, que no pudo abrirse de forma oficial.

Según el artículo 2 del Reglamento de la LFJS, la actividad de juegos con apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida.

Juego responsable: los límites que existen y los que no existen

El primer problema al hablar de juego responsable en México es que la herramienta más eficaz que conoce cualquier regulador europeo aquí no existe. No hay un registro nacional de autoexclusión. Si alguien decide esta noche que no quiere poder apostar más, no tiene un botón estatal que se lo impida en todas las casas a la vez. Lo único que puede hacer es entrar casa por casa y pedirle a cada una que le cierre la cuenta, y confiar en que cumpla.

Lo que sí existe es lo que cada operador decide ofrecer por su cuenta. Codere México, por ejemplo, limita el uso de su aplicación a mayores de 18 años y publica avisos de juego responsable junto con políticas de cierre de cuenta, tal como aparecen en la ficha de su app. Caliente hace algo parecido en su pie de página: advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, invita a divertirse con responsabilidad y enlaza una sección propia de juego responsable. Son gestos correctos y son, exactamente, gestos: herramientas voluntarias que la marca puede ampliar o recortar cuando quiera, sin que nadie fuera de la empresa se lo revise.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguros.

Lo que la ley dice de la edad y lo que no dice

Hay un detalle que sorprende a quien viene de una regulación europea: el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica. La prohibición existe; el número no. Quien ponga 18 años en un cartel lo hace por decisión propia, no porque un artículo se lo exija. Y una iniciativa que propone abrogar la ley de 1947 sí habla de 21 años y de mecanismos de autoexclusión, pero es una propuesta, no una norma vigente.

Esa ausencia tiene una consecuencia práctica que conviene decir sin adornos. Cuando la única barrera de edad es la que la propia casa se pone, la barrera se revisa con la misma energía con la que se revisa un formulario de registro. El Reglamento sí es exigente en otras cosas —los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguros, reportar sospechas de lavado de dinero o de delincuencia organizada y constituir una fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio—, pero toda esa vigilancia mira al operador. Al jugador que perdió el control un martes por la noche lo mira su casa, si quiere.

Lo que le cuesta al apostador

Piense en alguien que juega 2,000 pesos al mes y un mes se le van 6,000. Su plan de rescate tiene que armarlo él, casa por casa.

Vale la pena saber cuál es la secuencia real, porque tiene un orden. Primero se pide el cierre o la suspensión de la cuenta, normalmente por chat o correo, y conviene pedirlo por escrito. Segundo, se retira el saldo: una cuenta cerrada con dinero dentro es un problema más largo que una cuenta vacía. Tercero, se pide el bloqueo de la app o se desinstala, que a efectos prácticos es lo mismo que hace un registro de autoexclusión. Cuarto, se repite el trámite en cada casa donde tenga cuenta, porque ninguna sabe de las otras.

El paso que la gente omite es el segundo, y es el que más disgustos da. Los operadores verifican la identidad de sus usuarios y las extracciones van a una cuenta a nombre del propio jugador, así que un retiro pedido con prisa y sin que el nombre coincida exactamente con el de la cuenta bancaria se queda esperando en una cola de verificación. Eso no es una política de juego responsable; es logística. Pero es la logística que se atraviesa justo cuando alguien quiere sacar su dinero con urgencia.

Bonos y apuestas gratis: quién paga la fiesta

El bono de bienvenida es el gancho más eficaz y el peor entendido de todo el sector. La razón es sencilla: en México el impuesto especial sobre producción y servicios a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso pasó del 30 % al 50 % desde el 1 de enero de 2026, por una reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025. Cuando el fisco se lleva la mitad de algo, la casa no deja de regalar; deja de regalar lo que tenía antes. Después de esa subida, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber una parte del impuesto. Traducido: el regalo se encogió y los requisitos se estiraron.

Y esos requisitos son el precio real. Un bono no es dinero; es un saldo con condiciones, y la condición central es el rollover, el requisito de apuesta. Hasta que no se apueste el múltiplo exigido, ese saldo no es del jugador. El tipo de oferta importa tanto como la cifra: hay bonos en efectivo, apuestas gratis, devoluciones, seguros de combinada y promociones que se activan solo al depositar. Una apuesta gratis no es un préstamo: si gana, normalmente se cobra la ganancia y no lo que la casa puso como apuesta, así que vale bastante menos de lo que su nombre sugiere. Una oferta anunciada como “sin riesgo” que se devuelve en forma de apuesta gratis tampoco es una devolución en dinero. Ninguna de esas variantes es una estafa por sí sola, pero cada una cambia el valor de la promoción, y comparar dos bonos de 3,000 pesos sin mirar el tipo y el rollover es comparar dos cosas distintas creyendo que son la misma.

El cálculo que conviene hacer antes de aceptar

La matemática aquí es sencilla y despiadada, y conviene tenerla a mano antes de elegir casa. Con un momio de 1,90 en un mercado de dos resultados, el reparto entre cuota justa y beneficio de la casa se calcula así: la inversa del momio es 1 ÷ 1,90 = 0,5263; sumando los dos lados del mercado, 0,5263 + 0,5263 = 1,0526, y el margen es 1 menos esa cifra, es decir 5,3 % aproximadamente. Con momios algo más bajos, 1,85 y 1,85, la inversa sube a 0,5405 y el margen se coloca alrededor del 8,1 %. La banda razonable en mercados principales de dos resultados va, por tanto, de un 5 % a un 8 % según lo apretado que esté el momio, y esa cifra es lo que la casa se queda de cada peso apostado en ese mercado, no un descuento ni un castigo puntual. Cabe aclarar que es un ejemplo ilustrativo con momios redondos, no un precio cotizado por ninguna casa en concreto.

Ahí está el precio que el rollover amplifica. Si alguien debe apostar X pesos para liberar el bono y el mercado que usa carga un margen del 5 %, la pérdida esperada al completar el requisito es aproximadamente el 5 % de esa X, estimada en promedio sobre muchísimas apuestas y no garantizada para ninguna en particular. Con un margen del 8 %, la misma cifra sube a cerca del 8 %. El bono compensa ese costo solo si es mayor que el peaje. Un bono pequeño con un rollover alto es una pérdida lenta con buena presentación.

Cuántas veces hay que mover el dinero

El rollover se cuenta sobre una base concreta, y la base cambia el resultado por completo. Cuando la casa exige mover diez veces el importe del bono, un bono de 2,000 pesos pide 20,000 pesos en apuestas. Si la base es bono más depósito y el jugador puso otros 2,000, la cifra se va a 40,000. Y a eso hay que añadirle una regla que casi nadie lee: solo cuentan las apuestas hechas a partir de un momio mínimo. Apostar a momios bajos no acelera nada; simplemente no cuenta.

La cuenta práctica queda así: 20,000 pesos de requisito repartidos en apuestas de 500 pesos son 40 apuestas, y con el peaje del 5 % esas 40 apuestas cuestan del orden de 1,000 pesos en promedio. Con una base más ancha, 40,000 pesos, son 80 apuestas y unos 2,000 pesos de peaje. El bono de 2,000 pesos, entonces, se queda en poco o en nada después de pagar el camino. Nadie prohíbe aceptarlo; solo conviene saber que la casa ya cobró su parte en cada una de esas apuestas.

Pagos y velocidad de retiro: dónde se atasca el dinero

La lista de métodos que un usuario mexicano encuentra en las casas que operan con permiso de la SEGOB es corta y conocida: tarjetas, transferencia bancaria SPEI, comprobantes en efectivo en tiendas como OXXO y monederos electrónicos. Cada marca describe esos métodos como suyos, y los retiros van a una cuenta a nombre del propio jugador. Nada de esto está regulado como tal: no hay una ley que fije plazos ni formas para los pagos de apuestas, así que el método y el tiempo son promesas de la casa, no derechos del jugador.

Ahí está la trampa de las búsquedas por “retiro inmediato”. La rapidez no es una propiedad del operador; es una propiedad del método y de la verificación. Un retiro por sistema de pagos interbancarios puede llegar el mismo día cuando todo está alineado, y quedarse días cuando no lo está. Una tarjeta tarda lo que tarde el banco emisor. Hay operadores cuya página de retiros anuncia tiempos concretos y otros que no prometen ninguno, y esa asimetría de información es información: la casa que publica plazos se está comprometiendo a algo que se puede reclamar.

La segunda clave es la identidad, y no es un trámite decorativo. Los operadores verifican a sus usuarios, y la actividad de juegos con apuestas es considerada vulnerable frente al lavado de dinero, así que ciertas transacciones relevantes se reportan a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria. Los requisitos documentales concretos no están fijados en una ley; los pone cada casa. El efecto para el apostador es directo: una diferencia de una letra entre el nombre de la cuenta y el del titular puede congelar una extracción justo cuando más urge, y quien apostó con los datos de otra persona —un familiar, un amigo— descubrirá el problema en el peor momento posible.

Antes de depositar, no después

La secuencia que ahorra disgustos es esta. Se registra con los datos exactos del documento de identidad. Se completa la verificación en cuanto se abra la cuenta, no cuando se gane. Se deposita por un método a nombre propio y se retira por el mismo canal, porque un depósito en efectivo en tienda y un retiro a cuenta bancaria es una combinación que casi siempre arrastra una revisión adicional. Y se guarda el comprobante de cada movimiento.

De todo el catálogo de métodos, el que exige más paciencia es el depósito en efectivo. Es el que usa quien no tiene tarjeta o no quiere usarla, y es también el que peor se rastrea. No hay nada ilegal en él, pero conviene entender que la trazabilidad del dinero es justamente el punto.

Deportes y torneos: el calendario como argumento de venta

El fútbol manda, y no hay debate serio sobre eso. La Liga MX, los partidos de la selección y las grandes ligas europeas concentran la oferta de momios, y el beisbol —con la Liga Mexicana de Beisbol y la Serie del Caribe— tiene un peso que ninguna guía escrita desde Europa le reconoce. El boxeo funciona por eventos: entre pelea y pelea el mercado desaparece casi por completo, y quien quiera apostar ahí elige casa por lo que la casa ofrece esa semana, no por su catálogo permanente.

El Mundial de 2026 ya se jugó, en junio y julio, en México entre otros anfitriones, y ese detalle cambia la conversación. Durante un año entero fue el anzuelo de todas las promociones; hoy es un recuerdo y una prueba. Quien abrió cuenta por el torneo ya sabe cómo respondió su casa cuando había cola para cobrar. Esa experiencia vale más que cualquier folleto: un operador que se atasca en la fase de grupos de un torneo grande no mejora en un partido de liga.

Los mercados que un apostador mexicano encuentra son los previsibles: resultado final, más o menos goles, hándicap asiático, ambas anotan, marcador exacto, apuestas en vivo y combinadas. El retiro anticipado, conocido como cash out, aparece en varias casas, y conviene entenderlo por lo que es: una venta de la posición a un precio que fija la casa, no el cobro de una apuesta ya ganada. Quien acepta un retiro anticipado está cerrando una posición con el margen del operador dentro. A veces es la decisión correcta; siempre es la decisión de vender.

El calendario tiene una lectura de costo que casi nunca se hace. Los mercados principales de dos resultados son los más apretados en margen. Los mercados exóticos —marcador exacto, goleadores, mercados de esquina— lo llevan dentro mucho más alto, y ahí es donde una apuesta combinada se vuelve carísima sin que nadie lo anuncie. Armar un parlay de cinco selecciones exóticas es multiplicar cinco márgenes. La casa no necesita que el jugador pierda para ganar; le basta con que combine.

Lo que hay que mirar en el programa de apuestas

Antes de elegir una casa por su catálogo deportivo, conviene hacer una prueba concreta con el propio evento que interesa. Se busca un mismo mercado —digamos el resultado de un partido de la Liga MX— en dos o tres casas y se comparan los momios lado a lado. Si uno ofrece 1,90 y otro 1,85 en el mismo partido, la diferencia de 5 centavos parece pequeña hasta que se traduce al margen: es la diferencia entre un mercado que reparte cerca del 95 % y otro que se queda con más del 8 %.

Esa conversión se hace mentalmente y en segundos: se suman las inversas de los momios y se ve cuánto se pasa de 1. Cuanto menos se pasa, mejor para quien apuesta. Aplicado al mismo partido en varias casas a la vez, ese truco revela más sobre lo caro que es un operador que cualquier página de bonos.

Casas nuevas frente a casas de siempre

Una casa nueva tiene un problema de arranque y un argumento. El problema es que nadie le debe confianza; el argumento es que lo que no tiene de reputación lo suele compensar con precio o con promoción. En México eso significa, en la práctica, momios algo más generosos al principio, límites de apuesta pequeños —que es la forma de protegerse de un apostador que todavía no sabe medir a un cliente— y un catálogo de deportes menos profundo que el de una marca asentada.

La antigüedad, por su parte, no es garantía de nada por sí sola, pero sí aporta algo verificable: un historial de pagos. Una marca que lleva años con permiso y clientes ha pasado por varias temporadas de fútbol y por lo menos un torneo internacional grande. La que acaba de llegar no. Eso no la descalifica; solo cambia lo que se puede exigirle.

Y aquí conviene meter una advertencia que no es de bonos, sino de seguridad. La lista de marcas bloqueadas en noviembre de 2025 por el congelamiento de cuentas de la Unidad de Inteligencia Financiera y desactivadas por la Secretaría de Gobernación incluye a Betano, del grupo Ganador Azteca, y a bet365: una casa puede tener años de historia y, aun así, encontrarse de un día para otro con sus cuentas congeladas en México. La incertidumbre judicial no distingue entre marcas nuevas y viejas.

Lo que le cuesta equivocarse de casa

El costo de elegir mal una casa sin permiso no está escrito en ninguna ley para el apostador. No hay una multa establecida para quien simplemente apostó en un sitio no autorizado, y tampoco una exención. Lo que hay es algo más simple y más caro: sin permiso no hay lugar legal en México donde reclamar, no hay control de identidad ni de reporte de operaciones, y no hay comprobante fiscal de retenciones para el día en que haya que declarar. Quien apuesta fuera del permiso lo hace con la casa como único árbitro de la disputa.

Panorama: cómo se reparte el mercado mexicano

Cada marca que opera aquí lo hace bajo el permiso de la Secretaría de Gobernación de un permisionario con local; no existe una licencia digital suelta, y muchas marcas extranjeras usan el permiso de un titular local. Un mismo permisionario puede sostener varias marcas a la vez, y eso explica por qué dos sitios distintos pueden compartir el mismo número de permiso sin que ninguno esté mintiendo.

Marca Estado del permiso de la SEGOB según lo que declaran sus fuentes Lo que dice su propia ficha
1xBet Permiso DGJS/0002/2020 según el sitio Apuestas Legales, no confirmado oficialmente; titular citado: Entretenimientos Naturales La App Store lista la app a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular citado
Codere Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según el sitio Apuestas Legales, no confirmados oficialmente; titular citado: Libros Foráneos S.A. de C.V. Su ficha de app declara operar con permiso de la SEGOB, uso solo para mayores de 18 años y avisos de juego responsable con políticas de cierre de cuenta
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según el portal Casas de Apuestas Legales, no confirmado oficialmente; titular citado: Eventos Festivos de México —
Caliente Permiso DGG/SP/404/97 mostrado en su propio pie de página; operadora citada: Tecnología en Entretenimiento Caliplay Su pie de página prohíbe los juegos con apuestas a menores de edad y enlaza una sección de juego responsable
Strendus Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 según el portal Casas de Apuestas Legales, no confirmados oficialmente; las compilaciones difieren sobre el titular —
Betway Permiso 4184 según el portal Casas de Apuestas Legales, no confirmado oficialmente; titular citado: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. —
Betcris Permiso de su permisionario, sin número impreso: el de su pie de página y el de la tabla del propietario difieren; titular citado: Producciones Móviles Su pie de página nombra a Producciones Móviles junto con Paradise Riviera Gaming y acredita a TV Global Enterprises una licencia de la autoridad de juegos de Malta vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026
Pickwin Permiso de su permisionario, sin número impreso: las compilaciones se contradicen; titular citado: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora —
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 según el portal Casas de Apuestas Legales, no confirmado oficialmente; titular citado: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. —

El cuadro se lee mejor si se piensa en lo que no dice. La columna de la izquierda está llena de la palabra “según”, y no por descuido: la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, la petición de un registro público hecha en el Congreso en mayo de 2026 no había dado resultado en octubre, y las compilaciones privadas se contradicen entre sí en varios números. Un lector que quiera verificar por su cuenta tiene un camino: mirar el pie de página del propio sitio, que es donde la marca se retrata. Caliente y Betcris hacen exactamente eso; las demás delegan la cifra a terceros.

Panorama general del sector

México es un país donde apostar es legal y, al mismo tiempo, no existe una sola licencia de apuestas en línea. Las dos cosas son ciertas y la segunda explica casi todo lo demás. Lo que hay es un permiso de la Secretaría de Gobernación otorgado a un permisionario con local físico, y ese permisionario cede su nombre a una o varias marcas digitales. Cuando alguien busca una casa de apuestas en México, lo que en realidad está eligiendo no es un catálogo de momios: está eligiendo quién responde por su dinero cuando el partido se acabe y quiera retirar. Esa pregunta —quién responde— es la que ordena esta página de arriba a abajo, y su respuesta casi nunca aparece en la publicidad del bono.

El caso de Producciones Móviles es el que mejor muestra el mecanismo. Su permiso aparece vinculado a Betcris, y una de las compilaciones atribuye al mismo titular el permiso que sostiene a Pickwin. Frente a esto, la lectura fácil es que las dos marcas son la misma casa con dos colores distintos. La lectura correcta es más aburrida y más útil: comparten titulares y quizá trámites, pero no necesariamente momios, ni atención al cliente, ni plazos de retiro. Compartir el permiso no comparte la experiencia de cobrar.

Lo mismo ocurre en el otro caso público: Caliente opera su sitio a través de Tecnología en Entretenimiento Caliplay. La marca comercial y la sociedad que responde no son la misma cosa, y cuando hay un problema de dinero, lo que importa es la segunda.

Normativa: qué significa apostar bajo permiso de la SEGOB

El fundamento legal de todo el sector es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, del 31 de diciembre de 1947, un texto que no menciona las apuestas en línea ni una sola vez. Su Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, establece en el artículo 2 que la actividad de juegos con apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida. La Secretaría de Gobernación interpreta y aplica la ley en el ámbito administrativo, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, vigila, modifica y termina los permisos. Ahí está el motivo por el que casi todo lo que el lector busca como regla es en realidad una práctica.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica.

La palabra correcta no es “licencia”, y la diferencia no es un capricho de abogados. En México el fundamento para operar apuestas es un permiso de la Secretaría de Gobernación, un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario, mientras que una licencia es un título que una autoridad concede a un operador para ejercer por su cuenta. El permiso se apoya en alguien con local físico. Los tipos previstos para apuestas a distancia son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, y los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas.

Hay además tres reglas que sorprenden por lo poco que se habla de ellas. Los permisos de juegos con apuestas son intransferibles: no pueden gravarse, cederse, venderse ni comercializarse. Los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguros, reportar sospechas de delincuencia organizada o lavado de dinero y constituir una fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio. Y el Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, sin fijar una edad numérica. Las tres cosas dicen lo mismo desde ángulos distintos: la vigilancia apunta al operador, no al jugador.

Impuestos: lo que se retiene del premio

El impuesto al operador y el impuesto al premio son dos cosas separadas, y confundirlas lleva a conclusiones equivocadas. Para la casa, el IEPS sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso quedó en 50 % desde el 1 de enero de 2026, por la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025, cuando antes era de 30 %. Aquí la precisión importa: el texto legal leído dice “valor de la actividad” y la prensa habla de monto total apostado, así que no corresponde afirmar que sea 50 % de lo apostado ni 50 % de los ingresos brutos. Lo que sí corresponde afirmar es que la carga se duplicó y que el sector la está absorbiendo recortando promociones.

Para el jugador, el artículo 138 de la Ley del ISR prevé una retención del 1 % sobre los premios cuando el impuesto estatal no excede de 6 %, y del 21 % cuando el impuesto estatal es mayor; quien paga el premio es quien retiene. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, lo que deja una carga total en torno al 7 % según reportes secundarios. La retención es pago definitivo solo si quien cobra presenta la declaración a la que está obligado; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Los premios por encima de 600,000 pesos al año deben reportarse en la declaración anual. Y el artículo 137 habla de premios autorizados legalmente: el tratamiento de un premio cobrado en un sitio sin permiso no está establecido, así que la única recomendación honesta es consultar a un contador.

Marcas bloqueadas y pleitos judiciales abiertos

La situación más inestable del mercado mexicano no es regulatoria sino litigiosa, y por eso se escribe con fecha. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, del grupo Ganador Azteca, quedaron desactivadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió publicar únicamente contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. Y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente.

Ninguna de esas líneas autoriza a decir si una marca está abierta o cerrada hoy. La única forma de saberlo es abrir el sitio en el momento de registrarse y comprobar que carga y permite operar. Un dato adicional para situar el volumen del asunto: alrededor de 20 casinos físicos fueron clausurados en 2026.

Lo que cambia y lo que no

En octubre de 2026 la Secretaría de Gobernación terminó la revisión interna de una propuesta para sustituir la ley de 1947 y la envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado al Congreso y no es ley. La iniciativa que sí circula propone abrogar la ley de 1947, crear un instituto nacional de juegos y sorteos, fijar una edad mínima de 21 años y establecer mecanismos de autoexclusión; también es una propuesta. Mientras eso se decide, la norma que rige es la de 1947 con su Reglamento de 2023.

Las casas de apuestas que operan con permiso en México, una por una

Las nueve marcas siguientes operan en México bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación sostenido por un permisionario con local. Ninguna está aquí por recomendación, y la lista no es el mercado completo: una marca ausente no es una marca sin permiso. Las licencias se cuentan una sola vez, en el cuadro de arriba, para no repetir la misma frase nueve veces. Lo que sigue es lo que distingue a cada una.

1xBet: el permiso que su propia tienda de aplicaciones no respalda

El permiso que se le atribuye es el DGJS/0002/2020, según el sitio Apuestas Legales, con Entretenimientos Naturales como titular citado. Ninguna de las dos cosas está confirmada oficialmente, y aquí hay un detalle que merece atención: la App Store lista la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular citado. Cuando la ficha de la tienda y el titular del permiso no coinciden, el apostador que quiera reclamar algo tiene que decidir primero a quién le reclama, y esa pregunta no la responde la marca.

Es una casa con catálogo amplio y presencia deportiva variada, y su aplicación se distribuye en las tiendas habituales. Para alguien que llegue buscando momios en mercados secundarios, la oferta puede resultar atractiva frente a las casas más conservadoras. La distancia entre el nombre que aparece en el permiso y el que aparece en la tienda es, sin embargo, el tipo de detalle que conviene resolver antes de depositar y no después de ganar.

Codere: la casa que presume sus herramientas de control

Codere es la marca que más claramente pone por delante lo que la ley no le exige. Su ficha de aplicación declara operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Son exactamente las tres cosas que un apostador que quiere poder parar valora, y las tres son voluntarias. Si todos los operadores publicaran lo mismo, la ausencia de un registro estatal de autoexclusión pesaría menos.

Sus permisos atribuidos son el DGJS/1018/2015 y el DGJS/234/2019, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular citado, sin confirmación oficial. La marca opera también locales físicos en el país, lo que le da una presencia que una casa puramente digital no tiene. Es un perfil de operador que existe fuera de la pantalla.

Playdoit: la marca mexicana con vocación de producto

Playdoit se presenta como una casa de raíz local, y su permiso atribuido es el DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según el portal Casas de Apuestas Legales, con Eventos Festivos de México como titular citado, sin confirmación oficial. La marca construyó su identidad alrededor del mercado mexicano —fútbol nacional, deportes locales, promociones estacionales— más que alrededor de un catálogo internacional enorme.

Ese enfoque tiene un costo simétrico: quien apuesta casi todo a la Liga MX y a la selección encuentra aquí un producto bien pensado; quien quiera mercados exóticos de ligas asiáticas o de deportes menores hará mejor en mirar otras opciones antes de decidir. Es una cuestión de profundidad de catálogo, no de calidad.

Caliente: el permiso que publica en su propio pie de página

Caliente es la marca que resuelve la verificación por sí sola. Su pie de página muestra el permiso DGG/SP/404/97 y lo presenta como una autorización de la Secretaría de Gobernación, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay como operadora del sitio. Es el tipo de transparencia que un apostador puede comprobar en diez segundos, sin depender de ninguna compilación.

Su pie de página hace más: advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La marca arrastra además una historia larga en el mercado mexicano, con presencia en salas de apuestas. Esa antigüedad no la vuelve automáticamente más segura, pero sí significa que lleva años pagando premios, y eso es un dato distinto de una promesa.

Strendus: el permiso que las compilaciones no logran ponerse de acuerdo en atribuir

Strendus aparece con tres permisos atribuidos —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— según el portal Casas de Apuestas Legales, sin confirmación oficial, y las compilaciones difieren incluso sobre quién es el titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads. Tres números y dos versiones del titular para una sola marca es la mejor ilustración de por qué esta página repite la palabra “según” tantas veces.

Nada de eso convierte a la marca en sospechosa, y conviene decirlo con claridad. Lo que significa es que la verificación tiene que hacerse en la fuente primaria, es decir, en el pie de página del propio sitio y en el contrato que el usuario acepta al registrarse. Ahí es donde una marca dice quién responde por su operación.

Betway: el permiso de un frontón

El permiso atribuido a Betway es el 4184, según el portal Casas de Apuestas Legales, sin confirmación oficial, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular citado. El detalle no es menor: el titular es una empresa vinculada a un frontón, uno de los recintos tradicionales de apuestas en el país. La marca construyó su presencia sobre una estructura que existía antes que ella.

Es una casa con un catálogo deportivo amplio y una presencia internacional fuerte, y eso se nota en la variedad de mercados y en la cobertura de ligas que no son mexicanas. Quien apuesta a fútbol europeo o a deportes de nicho tiene más dónde elegir aquí que en una casa puramente nacional. El precio de esa amplitud es el de siempre: catálogo grande no significa márgenes pequeños, y conviene comparar el momio antes de asumirlo.

Betcris: el permiso sin número impreso

Betcris es una de las marcas que sí da información, aunque no toda. Su pie de página nombra a Producciones Móviles, S.A. de C.V. como titular del permiso y menciona a Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V., y presenta a TV Global Enterprises Ltd. con una licencia de la autoridad de juegos de Malta vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Un permiso mexicano sin número impreso y una licencia europea con fechas exactas: la marca eligió qué detallar y qué no.

Esa combinación de dos marcos —el mexicano y el maltés— tiene una lectura práctica. El apostador mexicano no gana nada con el segundo, porque el permiso que lo cubre como usuario en México es el primero. Lo que sí aporta es señal de estructura societaria seria. No es una prueba de solvencia ni de buenos momios, y no debería leerse como tal.

Pickwin: la marca que comparte permisionario

Pickwin aparece con un permiso atribuido a Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora, y sin número impreso porque las compilaciones se contradicen: una de ellas le da el número que el pie de página de Betcris muestra para su propio titular. Compartir permisionario no convierte a las dos marcas en una sola, pero sí significa que dos cuentas en dos marcas distintas pueden depender de la misma estructura legal.

Su atractivo es el de una alternativa con promociones propias dentro de un grupo que ya tiene otra vitrina. Quien ya tenga cuenta en la marca hermana y quiera probar esta encontrará una operación parecida con incentivos distintos; quien busque un respaldo legal completamente ajeno al que ya conoce, no lo encontrará aquí.

Novibet: la marca internacional con permiso local

Novibet opera con un permiso atribuido —DGJS/DCRCA/1121/2020 según el portal Casas de Apuestas Legales, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular citado, sin confirmación oficial— y combina eso con la tecnología y la presentación de una casa internacional. El titular es una sociedad cuyo nombre remite a la frontera, no un grupo de entretenimiento conocido.

Es una casa ordenada en su operación y con un catálogo competitivo, y suele aparecer en las listas de quien busca algo distinto de las marcas más promocionadas. Para el apostador mexicano su valor principal es el permiso local: el respaldo que un sitio sin permiso no puede ofrecer. Frente a las marcas grandes su catálogo de deportes locales es más delgado, y quien apueste casi todo a la Liga MX lo notará.

Casas bloqueadas: por qué no aparecen en esta lista

bet365 en su versión mexicana y Betano, del grupo Ganador Azteca, están bloqueadas desde noviembre de 2025 por el congelamiento de cuentas de la Unidad de Inteligencia Financiera, y los tribunales han ido y venido desde entonces sin que la situación se estabilice. Una marca con el historial de bet365 no se vuelve irrelevante por un bloqueo, pero una guía que la presentara como opción disponible le estaría haciendo un daño concreto al lector: existen usuarios con saldo dentro de sitios inactivos, y eso es exactamente el escenario contra el que esta página quiere advertir.

Quien tenga dinero en una de esas casas no gana nada con un análisis de momios. La vía es el canal de atención al cliente de la marca, la documentación de la cuenta y, si el saldo es importante, el consejo de un abogado. Los tribunales han concedido amparos en distintos momentos, así que el estado puede cambiar de una semana a otra; conviene comprobar el sitio directamente antes de asumir que sigue cerrado.

Cómo evaluar una casa de apuestas mexicana antes de depositar

La evaluación útil no empieza por el bono, aunque sea lo primero que aparece en la pantalla. Empieza por una pregunta que tiene respuesta verificable: dónde está publicado el permiso y a nombre de quién. Caliente lo pone en su pie de página; Betcris nombra a su titular sin imprimir el número; varias marcas dependen de que un tercero lo repita. Esa diferencia, por sí sola, ya dice algo sobre la casa.

El segundo paso es entender que una cifra de permiso no es una garantía, porque las compilaciones se contradicen y la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir. Un lector que quiera un dato propio —y no prestado— tiene que ir al contrato de términos y condiciones que acepta al registrarse, que es donde la marca dice quién opera el sitio y bajo qué figura.

El tercer paso es el precio. Aquí es donde se separa una casa cara de una barata, y se ve en los momios, no en los regalos. Un mercado de dos resultados con momios de 1,90 en ambos lados reparte aproximadamente el 94,7 % de lo apostado, mientras que con 1,85 en ambos lados reparte alrededor del 91,9 %. La banda va, entonces, de un 5 % a un 8 % de margen en mercados principales, y quien apuesta mucho y frecuentemente notará esa diferencia más que cualquier bono.

Preguntas frecuentes

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

El pie de página del propio sitio es el punto de partida, porque ahí las marcas publican su número de permiso y su titular. También conviene leer los términos y condiciones de registro. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse en la comprobación, así que muchas cifras que circulan en México provienen de compilaciones privadas que se contradicen entre sí.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

La ganancia se obtiene multiplicando el monto apostado por el momio en formato decimal. Con 500 pesos a un momio de 1,90, la cantidad que devuelve la apuesta es 950 pesos, de los cuales 450 son ganancia neta. Si la apuesta es combinada, los momios de cada selección se multiplican entre sí y producen un solo momio final.

¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?

Se suman las inversas de todos los momios de un mismo mercado y se observa cuánto se pasa de 1. En un mercado de dos resultados con 1,90 y 1,90, la suma da 1,0526 y el margen ronda el 5,3 %; con 1,85 y 1,85 la suma sube a 1,081 y el margen se acerca al 8,1 %. Cuanto más se pasa de 1, más caro es el mercado.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

No existe un límite legal obligatorio en México, así que cada marca decide qué ofrece. Codere incluye políticas de cierre de cuenta en su aplicación, y lo habitual es encontrar en las secciones de juego responsable la posibilidad de pedir pausas, límites de depósito y autoexclusión interna. Cada casa administra su propia herramienta, sin coordinación con las demás.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

El artículo 138 de la Ley del ISR prevé que quien paga el premio retenga 1 % cuando el impuesto estatal no excede de 6 %, y 21 % cuando lo supera. En la Ciudad de México, con un impuesto estatal del 6 %, la carga total ronda el 7 % según reportes secundarios. La retención se documenta con un comprobante fiscal de retenciones.

¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?

Un sitio sin permiso no tiene un lugar legal mexicano donde responder por una reclamación, no aplica controles de identidad ni reportes de operaciones ante la autoridad financiera y no emite comprobante fiscal de retenciones. Tampoco hay una multa establecida para quien apostó ahí. El riesgo no es una sanción: es quedarse sin árbitro cuando algo sale mal.

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