Bono sin depósito en casas de apuestas: qué te cuesta de verdad
Datos actualizados a noviembre 5, 2026, con los avisos de permiso revisados contra los pies de página y las fichas de tienda de cada plataforma y contra las compilaciones públicas de permisos de la Secretaría de Gobernación.
Lo que un bono sin depósito le cuesta al jugador
Un bono sin depósito no es dinero. Es una cantidad que la casa te presta para apostar, sujeta a condiciones que ella misma redacta, y el precio de esas condiciones casi nunca aparece en el banner. En México el panorama se complica porque la ley no obliga a ninguna plataforma a publicar sus términos de bono en un formato comparable: lo que hay es una ficha de tienda de aplicaciones, un encabezado de página principal y, si tienes suerte, una sección de términos que hay que buscar. La consecuencia práctica es que el jugador mexicano compara cifras grandes sin comparar lo que hay detrás de ellas.
Caliente anuncia en su página principal $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios. Suena a mil pesos gratis. No lo es, y no por culpa de Caliente en particular: es la naturaleza del producto. Los $1,000 MXN son una apuesta, o varias, cuyo producto bruto vuelve a la cuenta si se cumplen requisitos que fija el operador; si no se cumplen, el saldo del bono desaparece y con él el tiempo invertido. La pregunta útil no es cuánto anuncia la casa, sino cuánto cuesta cumplir lo que exige.
La otra mitad del problema es la información. Las reseñas de casas de apuestas sitúan el rollover del bono sin depósito de Caliente en 10 veces, añaden al menos 10 apuestas, momios entre +100 y +2000, una apuesta mínima de $50 MXN y 30 días de vigencia, y no coinciden entre ellas. Esas cifras son las que circulan, no las que la casa publica en un documento verificable. Cuando el propio ecosistema de reseñas se contradice, el único árbitro es la sección de términos de la plataforma, y ahí es donde conviene gastar los cinco minutos.
México añade una vuelta de tuerca que muchos jugadores no conocen: un bono sin depósito sigue sujeto a requisitos de apuesta y suele llevar tope de ganancias y plazo de vigencia fijados por cada operador. Es decir, ni siquiera un premio perfecto se paga completo si supera el tope. Leer ese tope antes de reclamar el bono es la diferencia entre un experimento gratis y una decepción.
Lo que sigue en esta guía está ordenado por lo que te cuesta: primero las salvaguardas que te protegen incluso cuando la plataforma no gana nada contigo, después el mecanismo del bono y su aritmética, luego la comparación entre plataformas con permiso y, al final, el terreno legal, que en México es el más resbaloso de todos.
Si dos de esos tramos no te interesan, salta al que sí. Nadie apuesta por leer una guía de arriba abajo.
Salvaguardas: los límites los pones tú, no la casa
Casi todo lo que se llama protección del jugador en México descansa en una decisión voluntaria. No hay un registro nacional de autoexclusión, no existe la figura de la cuenta temporal y la ley tampoco fija un tope de depósito o de pérdida para las apuestas. Lo que hay son herramientas internas de cada plataforma —pausas, límites de depósito, autoexclusión— que aparecen listadas en las fichas de las aplicaciones. Es decir: el cinturón de seguridad viene en el coche, pero nadie te lo abrocha.
Conviene decirlo sin adornos porque cambia la manera de evaluar una casa. Una plataforma puede tener permiso de la Secretaría de Gobernación, avisos de juego responsable en el pie de página y una sección dedicada al tema, y aun así permitirte depositar el sueldo entero a las tres de la mañana si tú no pusiste un límite antes. El permiso no es una garantía de moderación; es una autorización para operar.
Qué lista cada plataforma y qué no
La ficha de la aplicación de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es el paquete más completo de los que se leen en las fichas mexicanas: no solo el aviso obligatorio, también una vía explícita para cerrar la cuenta. En un mercado sin registro de autoexclusión, tener la política de cierre escrita en la ficha es más útil de lo que parece.
El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Betcris hace algo parecido: su pie de página dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Son tres gestos —aviso, enlace, declaración de no promoción— que cuestan poco y sirven, pero que no sustituyen un límite.
Vale la pena detenerse en la frase de Betcris, porque es la más concreta de todas. “El servicio no se promociona a menores de 18 años” es una promesa que se puede contrastar con lo que ves: revisa si la publicidad que te trajo hasta la casa está dirigida a un público adulto o si el banner apareció en una aplicación de resultados deportivos sin filtro de edad. En México, los proyectos para limitar influencers y atletas en la publicidad de apuestas, o para prohibir anuncios en transmisiones deportivas, son propuestas y no ley. Nada obliga a la plataforma a segmentar por edad, así que lo que Betcris escribe es una postura, no una norma.
Leer el pie de página como lo que es: una pista, no un certificado
El pie de página es el lugar donde una casa se retrata. Ahí aparece el aviso de mayoría de edad, el enlace al juego responsable y, si la plataforma quiere, la referencia a su permiso. Es también el sitio menos vigilado por el marketing, y por eso suele ser el más honesto del sitio entero.
Lo que no encontrarás en ningún pie de página es la pieza que más falta hace en México: una herramienta centralizada que te impida volver a apostar en otra casa mañana. La autoexclusión, cuando existe, es voluntaria y dentro de una sola plataforma. Cerrar cuenta con una casa no te cierra con las demás, y esa es una diferencia real frente a mercados que sí operan un registro.
La autoexclusión que sí puedes usar
Como no hay registro nacional, la autoexclusión práctica se hace casa por casa, y hacerlo bien tiene un orden. Primero, decidir el límite antes de abrir la cuenta, no después del primer mal día: un número de pérdida mensual que no dependa del estado de ánimo. Segundo, escribirlo en la configuración de la plataforma el mismo día del registro, cuando todavía queda cabeza fría. Tercero, revisar a los pocos días que el límite siga puesto, porque una baja de límite suele aplicarse de inmediato y una subida puede tardar.
Una advertencia que vale para todo el mercado: cuando pides el cierre de cuenta, la casa normalmente te pide retirar el saldo primero. Si tienes un bono a medio cumplir, ese saldo puede estar condicionado. Es el momento menos indicado para descubrir los términos.
Un límite que la ley sí pone, y no es de juego
La única cifra estatal que toca el bolsillo del jugador mexicano no es un límite de depósito ni de pérdida: es una retención. Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente son ingreso para el ISR. El pagador retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, unos 7 % en total según un reporte secundario.
Esa retención es la que explica por qué el premio que ves en el boleto y el que llega a tu cuenta no siempre coinciden. Y también por qué la casa emite un CFDI de retenciones: no es un adorno fiscal, es el documento con el que puedes acreditar lo que ya se pagó. Los premios por encima de $600,000 MXN al año se reportan además en la declaración anual.
Aviso serio, sin ironía: la situación fiscal cambia según tu caso y esto no es asesoría. Los premios de sitios sin permiso son otro terreno, y el tratamiento del artículo 137 de la Ley del ISR cubre premios autorizados legalmente; eso se consulta con un contador.
Bonos, apuestas gratis y requisitos: la aritmética del incentivo
Aquí está el corazón del asunto. Un bono sin depósito suele ser una apuesta gratis, y una apuesta gratis no es efectivo: es un vale que genera una ganancia si aciertas, sin devolverte el importe del vale. La distinción parece técnica hasta que la aplicas a un caso concreto, y entonces deja de serlo.
Qué es una apuesta gratis y qué no
La ficha de la aplicación de Codere México cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. La de Caliente anuncia la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN junto con los $1,000 MXN sin depósito, y no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. La de Campobet anuncia un bono de recarga semanal deportivo de 50 % hasta $10,000 MXN. Rushbet tiene un programa de lealtad en el que las apuestas acumulan puntos canjeables en una tienda de bonos, además de un cashback VIP de hasta $500,000 MXN.
Fíjate en lo que tienen en común: ninguna es un bono sin depósito puro. La de Caliente combina un saldo sin depósito con una duplicación condicionada a que deposites; la de Campobet es una recarga, es decir, exige un depósito previo; la de Rushbet es un programa de puntos y un cashback, no un regalo de bienvenida. Solo el tramo sin depósito de Caliente pertenece a la categoría del título, y aun ese llega con condiciones.
Esa mezcla es la razón por la que la comparación entre casas es tan difícil. Las plataformas no compiten en la misma categoría: una te ofrece un vale para que pruebes el producto, otra te premia por ser cliente recurrente, otra te devuelve parte de lo perdido. Comparar el “bono” de una con el de otra sin mirar la categoría es comparar peras con manzanas, y luego preguntarse por qué el saldo no cuadra.
Cuánto vale de verdad un bono sin depósito
Pongamos números sobre la mesa, con la advertencia de que el momio que uso es un ejemplo y no un precio cotizado. Un bono de $1,000 MXN del tipo en el que el importe del vale no se devuelve junto con la ganancia, jugado a un momio de 1,90 en un mercado de dos resultados donde ambos lados están a 1,90, se convierte en un valor esperado de aproximadamente $450 MXN, y la cifra se mueve dentro de una banda de unos $400 a $480 MXN según lo que el jugador conserve del cumplimiento.
La cuenta tiene tres piezas y conviene verlas por separado, porque cada una recorta. Si el vale de $1,000 MXN se apuesta a 1,90 y acierta, la devolución es de $1,900 MXN, pero de ahí el importe del vale no vuelve: lo que queda para el jugador son $900 MXN de ganancia bruta. Si el vale se convierte para poder retirarlo, el cumplimiento consume parte del valor. Y el mercado de dos resultados tampoco paga todo lo que se apuesta: en un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90 la casa devuelve alrededor del 95,2 % de lo apostado en ese mercado, es decir, se queda con algo menos del 5 % de cada peso jugado.
Aplicar esa proporción a los $900 MXN de ganancia bruta deja el valor medio del vale en el entorno de los $450 MXN. No es el premio: es lo que el bono vale por término medio, sobre muchas apuestas y bajo el supuesto de que solo se juega el importe del bono. Una apuesta concreta puede acabar en cero; el promedio vive en la repetición, no en tu boleto del sábado.
La banda importa más que la cifra. Un vale que se convierte con apuestas sencillas conserva más valor que uno que se convierte con combinadas, y un jugador que apuesta el mínimo exigido conserva más que uno que persigue recuperar con momios altos. En el extremo bueno de la banda el bono rinde casi la mitad de su valor nominal; en el malo, bastante menos.
El rollover, el momio mínimo y el reloj
Los requisitos de apuesta son la parte contractual del regalo, y son los que deciden si el bono acaba siendo tuyo. Para el bono sin depósito de Caliente, las reseñas de casas de apuestas hablan de un rollover de 10 veces; otras reseñas añaden al menos 10 apuestas, momios entre +100 y +2000, una apuesta mínima de $50 MXN y 30 días de vigencia, y no hay acuerdo entre ellas. Trata esas cifras como lo que son: lo que dicen las reseñas, no lo que la casa publica en un documento que puedas citar.
El mecanismo es siempre el mismo y conviene entenderlo una vez. El rollover multiplica algo —el bono o el bono más el depósito— por un número de veces que hay que apostar ese importe acumulado antes de poder retirar. El momio mínimo es el precio más bajo al que cuenta una apuesta para el rollover: una apuesta a un momio por debajo del mínimo puede no contar, y entonces el jugador cree que avanzó y no avanzó. El plazo de vigencia es el reloj: pasados los días que fija la casa, lo que quede del bono y de sus ganancias se pierde.
Ahí está la trampa aritmética. Los tres requisitos no se suman, se multiplican en su efecto. Un rollover alto con un momio mínimo exigente y un plazo corto deja al jugador apostando a precios que no elegiría, solo para cumplir a tiempo. Y las apuestas hechas a propósito para cumplir son, precisamente, las que peor se pagan.
La cuenta que casi nadie hace
Cada peso que corre por el rollover paga el margen de la casa. Si el jugador tiene que darle varias vueltas a un importe para liberar una ganancia que además lleva tope, el costo de cumplir se come una parte del incentivo antes de que el jugador vea un peso.
Pongo el caso más limpio. Un bono de $50,000 MXN con un rollover de 10 veces obliga a apostar medio millón de pesos. A un margen de mercado del 5 %, ese recorrido cuesta del orden de $25,000 MXN en valor esperado, la mitad del bono nominal. A un margen del 4 %, unos $20,000 MXN. La cifra exacta depende del margen del mercado que uses, y por eso en un bono grande conviene mirar los momios antes de mirar el rollover.
Aplicado al bono sin depósito de $1,000 MXN, el razonamiento se mantiene en miniatura. Es un bono pequeño: se lee rápido, se cumple rápido y el error también se comete rápido. Si el rollover es de 10 veces, las vueltas son cortas; el problema no es el tamaño, es que la casa puede cerrarlo con un plazo de 30 días y un tope de ganancias que nadie leyó.
Dónde están las condiciones y qué buscar
Las fichas de tienda de aplicaciones son la fuente más accesible en México, y también la más confusa. La ficha de Playdoit anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras. Si la propia ficha de la plataforma se contradice, la respuesta tiene que estar en los términos del sitio.
La ficha de la aplicación de Codere México anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Nótese la diferencia entre “hasta 7,000 MXN” y “7,000 MXN”: en un bono de bienvenida escalonado, el techo solo se alcanza con el depósito máximo elegible. El jugador que deposita poco y lee el techo se lleva una sorpresa de tamaño proporcional a lo que no depositó.
Cuando abras los términos, busca cinco cosas en este orden: qué importe hay que apostar y cuántas veces; qué momio mínimo cuenta; cuántos días tienes; cuál es el tope de ganancias del bono; y si el importe del bono se devuelve o no con la ganancia. Las tres primeras deciden si puedes cumplir, las dos últimas deciden cuánto te queda si cumples. Ninguna de las cinco suele estar en el banner.
Cómo se eligen las plataformas y qué se comparó
Nueve plataformas con permiso de la Secretaría de Gobernación, comparadas por lo que cuesta usarlas, no por el tamaño del banner. Ninguna es una recomendación, y ninguna de las nueve es el mercado entero: hay marcas fuera de esta lista que operan con permiso y no aparecen aquí.
Los criterios, en el orden en que pesan
El primer criterio es el permiso y su documentación. Las nueve operan en México bajo un permiso de la SEGOB otorgado a un permisionario con presencia física, la figura que la ley mexicana sí contempla, pero la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, así que cada número de permiso se lee con la fórmula “según la fuente que lo publica, no confirmado oficialmente”. Donde las compilaciones se contradicen, aquí no se imprime número.
El segundo es lo que la plataforma ofrece en deportes y a qué precio, y solo se compara en lo que las fuentes cubren. El tercero es lo que cuesta entrar y salir: métodos de depósito, retiro y qué tan claro es el operador al describirlos. El cuarto es la letra del bono. El quinto es la protección del jugador, que en un mercado sin registro nacional de autoexclusión significa, en la práctica, políticas de cierre de cuenta y avisos visibles.
La tabla, y lo que sus huecos significan
| Marca | Estado del permiso según la fuente que lo publica | Lo que dice su propia ficha sobre bonos y producto |
|---|---|---|
| Caliente | Permiso SEGOB DGG/SP/404/97, según el pie de página de caliente.mx; titular: Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente); no confirmado oficialmente | $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios y duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN; sin aclarar si aplican solo a deportes |
| Strendus | Permiso SEGOB DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, las compilaciones difieren; no confirmado oficialmente | Sin datos de bonos en las fuentes consultadas |
| Codere | Permiso SEGOB DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas Legales; titular: Libros Foráneos S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente | Bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN; depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO; más de 30 deportes y apuestas gratis |
| Playdoit | Permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Eventos Festivos de México; no confirmado oficialmente | $1,000 MXN de bono de bienvenida descrito en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito; condiciones no claras |
| Pickwin | Permiso SEGOB de su permisionario; número no impreso porque las compilaciones se contradicen; titular: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora; no confirmado oficialmente | Sin datos de bonos en las fuentes consultadas |
| Novibet | Permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente | Sin datos de bonos en las fuentes consultadas |
| 1xBet | Permiso SEGOB DGJS/0002/2020, según Apuestas Legales; titular: Entretenimientos Naturales; la App Store lista la app bajo 1XCorp N.V., empresa distinta; no confirmado oficialmente | Apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas; bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad |
| Betway | Permiso SEGOB 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente | Más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, creador de apuestas y club con apuestas gratis semanales |
| Betcris | Permiso SEGOB de su permisionario; número no impreso porque el pie de página de la marca y la tabla del titular difieren; titular: Producciones Móviles; no confirmado oficialmente | Sin datos de bonos en las fuentes consultadas |
Antes de que alguien cuente las filas y saque conclusiones: las cuatro marcas que aparecen sin datos de bono en la tercera columna no son casas sin bonos. Son casas cuya ficha no describe ninguno de los que la búsqueda alcanzó a cubrir. La columna no dice “no hay”; dice “no se leyó”. Ese hueco es información en sí mismo: si una plataforma no pone su oferta de bienvenida en la ficha que la App Store muestra, la oferta vive en un lugar que el jugador tendrá que visitar por su cuenta antes de registrarse.
La segunda columna tiene el mismo problema y merece una explicación más incómoda. El nombre de la Dirección General de Juegos y Sorteos no publica hoy un padrón abierto y consultable que un particular pueda abrir y cotejar, y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, lo que confirma que la carencia no es una impresión subjetiva. Cuando dos compilaciones citan números distintos para la misma marca, un número impreso en esta página sería un número falso con apariencia de preciso.
Fíjate además en el patrón de los titulares. Caliente aparece como Tecnología de Entretenimiento Caliplay, con raíz en el Grupo Caliente. Varias marcas distintas remiten al mismo tipo de permisionario con presencia física: Producciones Móviles en Pickwin y Betcris, por ejemplo. Eso no es una irregularidad, es el modelo: en México una plataforma digital que no es una casa física se cuelga del permiso de una que sí lo es. La consecuencia para el jugador es que el nombre que aparece en tu estado de cuenta rara vez es el nombre que ves en la pantalla. Si el cargo llega a nombre de una empresa que no reconoces, no es un fraude, es el permisionario.
Un tercer detalle de la tabla que vale la pena subrayar: el techo. Codere anuncia hasta 7,000 MXN, Caliente hasta 7,000 MXN en la duplicación del primer depósito, Campobet 10,000 MXN en una recarga semanal. Son cifras que suenan comparables y no lo son, porque pertenecen a categorías distintas de oferta y cada una llega con un requisito distinto. La cifra grande de una casa puede exigir un depósito grande; el vale de $1,000 MXN sin depósito de otra no exige ninguno. Lo que cuesta conseguirlos es lo único comparable.
Dos ausencias deliberadas
No encontrarás aquí ni bet365.mx ni Betano. La primera está bloqueada desde noviembre de 2025 y en marzo de 2026 un juez de distrito le concedió un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026; en julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas, según una sola fuente. Betano, de Ganador Azteca, arrastra una historia parecida: congelamiento de cuentas de la UIF en noviembre de 2025 y, en diciembre de ese año, una autorización de un tribunal colegiado limitada a publicar contenido informativo.
Ninguna de las dos es una marca sin permiso detrás, y por eso su ausencia dice algo. Un saldo en una plataforma bloqueada puede congelarse, y las resoluciones cambian de signo cada pocos meses. Incluirlas en una tabla de bonos como si fueran opciones disponibles sería engañoso; dejarlas fuera explicando por qué es la única forma honesta de tratarlas.
Fundamentos: qué puede hacer una casa mexicana con permiso
Conviene fijar el mecanismo antes de ir marca por marca, porque en México el permiso se concede a un permisionario y no a una marca, y eso ordena todo lo demás. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, y los permisos no son transferibles. Una marca digital no tiene permiso propio: opera al amparo del de una casa con presencia física, y una misma permisionaria puede correr varias marcas a la vez.

Esa estructura explica por qué el jugador mexicano se topa con empresas desconocidas en su estado de cuenta y por qué los números de permiso se confunden tan fácilmente entre marcas. También explica una limitación concreta: si la relación jurídica está con el permisionario y no con la marca, la marca no puede transferir su permiso a nadie, ni venderlo, ni cederlo. Cuando ves un cambio de razón social en una plataforma, lo que cambió no fue el permiso.
Los tipos de permiso relevantes para las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Y sobre las apuestas hípicas hay un detalle que sorprende a quien viene de otros mercados: el “cruce de apuestas” está regulado y los menores nunca pueden participar en él.
Lo que la ley no tiene es una categoría propia para las plataformas en línea. No existe un permiso digital independiente: lo que existe es un permisionario autorizado para apuestas remotas, y las marcas extranjeras que operan en México recurren a un titular local. Eso no es un vacío legal aprovechado por pillos, es el modelo reportado, y el propio Reglamento prohíbe en su artículo 2 toda actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista.
La palabra es “permiso”, no “licencia”
Vale la pena insistir en el vocabulario porque afecta a cómo se lee una oferta. En México las casas no tienen licencia; tienen permiso, y el permiso es temporal. Un jugador que lee “licencia” en el copy de una plataforma está leyendo una traducción comercial, no un término jurídico mexicano. La diferencia no es cosmética: la temporalidad del permiso es una de las pocas palancas que la autoridad tiene en la mano.
En el extremo opuesto, conviene ser claro con lo que las fuentes mexicanas no sostienen. No hay estadística confiable del número de sitios de apuestas que operan en el país: un reporte habla de 136 y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esa dispersión, cualquier conteo que aparezca en una nota debe tomarse con desconfianza, y esta página no lo repite como si fuera un dato.
Normativa: permiso, bloqueos y lo que no está escrito
La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos, que conforme al artículo 2 del Reglamento interpreta y aplica la ley administrativamente, autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos y sustancia los procedimientos de sanción. La ley de fondo es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947: prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el país y solo permite los que estén expresamente autorizados, faculta a la SEGOB a otorgar permisos e inspeccionar en su artículo 7, a clausurar establecimientos no autorizados en el artículo 8, y establece en el artículo 9 que ningún local puede estar cerca de escuelas o centros de trabajo.

Sobre esa base, el Reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 ordena el detalle. El artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos —salvo los de la Lotería Nacional— con jurisdicción federal. El artículo 2 prohíbe la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente. El artículo 31 declara los permisos intransferibles. El artículo 29 exige a los permisionarios de apuestas remotas cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes sobre presuntos actos de lavado de dinero y una fianza.
La consecuencia para el jugador es directa y vale repetirla en su forma más cruda: la estructura exige una casa física detrás de cada marca digital, y en la práctica muchas marcas extranjeras recurren a un permisionario local. Cuando una plataforma te dice que está “regulada en México”, lo que técnicamente ocurre es que opera al amparo del permiso de otra empresa.
El padrón que no se puede abrir
De la lista oficial de permisos que la Dirección General de Juegos y Sorteos publica —un PDF de sitios autorizados, según las referencias— no se pudo abrir una versión que sirviera para cotejar. El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, lo que mide el tamaño del problema. Mientras eso no exista, un número de permiso que leas en cualquier parte viene con la etiqueta “según quien lo publica, no confirmado oficialmente”, y así aparece aquí.
Eso deja al jugador sin una herramienta de verificación cómoda, pero no sin ninguna. La ruta razonable es ir al pie de página de la plataforma, buscar el número de permiso y el nombre del permisionario, y comprobar que el nombre de la empresa coincide con el titular que aparece en las compilaciones de casas legales. Si los dos nombres no coinciden, o si las compilaciones se contradicen entre sí, la decisión se toma con esa incertidumbre a la vista. No es una verificación perfecta; es la que existe.
Un dato que ayuda a leer los pies de página con escepticismo útil: en algunos casos los números se contradicen entre compilaciones distintas y también entre el pie de página de una marca y la tabla de su propio titular. Pickwin y Betcris son los ejemplos más claros, y por eso ninguno de los dos lleva un número impreso en la tabla de arriba. Si los propios operadores no coinciden en su papelería, el jugador hace bien en no dar por sentado nada.
Los bloqueos, con su fecha
Los bloqueos son la parte más volátil del mercado mexicano, y por eso se cuentan con fecha y sin resumen. Entre el 11 y el 12 de noviembre de 2025, la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas, y en esa operación quedaron deshabilitadas bet365 y Betano, de Ganador Azteca. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito, ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. En octubre de 2026, el día 23, un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra esas dos marcas, según una sola fuente.
Cuatro resoluciones en menos de un año, en direcciones opuestas, describen un estado de cosas que nadie puede llamar “abierto” ni “cerrado” hoy. La lección práctica es de gestión de riesgo, no de legalidad: un saldo situado en una plataforma bajo disputa puede quedar retenido mientras se resuelve, y esa retención no depende de ti.
Se impone una reforma que aún no es ley
En octubre de 2026 —el reporte habla del día 13— la SEGOB terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado como iniciativa y no es ley. En paralelo hay una iniciativa que derogaría la ley y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con una edad mínima de 21 años y autoexclusión; también es una propuesta.
Que un documento exista no lo convierte en norma. Todavía no cambia una sola de tus obligaciones ni una sola de las obligaciones del operador, y por eso ninguna decisión de hoy debería tomarse contando con que salga. Si sale, el cambio más visible sería una autoexclusión con respaldo público, precisamente lo que hoy no existe en ninguna casa mexicana.
Anuncios y bonos: lo que es propuesta y lo que es ley
Sobre publicidad no se encontró un artículo federal aplicable en los apartados del Reglamento revisados. Los relatos de horarios restringidos de transmisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley, y lo mismo vale para las iniciativas de limitar influencers y atletas, restringir anuncios en transmisiones deportivas y prohibir los bonos de bienvenida. Son propuestas. La única regla vigente que toca los incentivos es fiscal y actúa por el lado del operador, no del jugador.
Caliente: dos ofertas apiladas y una pregunta sin responder
Caliente es la marca que domina la conversación sobre bonos sin depósito en México, y con razón: es una de las pocas que anuncia una cantidad sin depósito en la página principal. Su permiso aparece en el pie de su propio sitio con el número DGG/SP/404/97, y la fuente que lo publica nombra como titular a Tecnología de Entretenimiento Caliplay, vinculada al Grupo Caliente.
La oferta que resume su página principal son $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios, más la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN. Ahí hay dos productos distintos vendidos con una sola voz, y la página no aclara si ambos valen solo para apuestas deportivas. Esa omisión es lo primero que un jugador debe resolver en los términos: un saldo sin depósito restringido a deportes es un producto muy distinto de uno usable en casino, y el valor de las vueltas cambia con el mercado.
La app Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas con su “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y está reservada a mayores de 18 años. El paquete de producto es de los completos de la lista, y la transmisión en vivo tiene un efecto secundario que vale mencionar: ver el partido dentro de la casa es lo que empuja a apostar en vivo, donde el momio se mueve y el margen suele ser menos generoso. La comodidad y el costo vienen juntos.
Sobre las condiciones del bono sin depósito, lo que circula son las cifras de reseñas: un rollover de 10 veces, y en otras versiones al menos 10 apuestas, momios entre +100 y +2000, apuesta mínima de $50 MXN y 30 días de vigencia, sin acuerdo entre las reseñas. Con esa base, la casa no ofrece un documento citable, y el jugador hace bien en tratar cualquier cifra concreta como provisional hasta leerla en los términos oficiales.
Veredicto. La combinación de un vale sin depósito con una duplicación de hasta $7,000 MXN hace de Caliente la plataforma donde el bono sin depósito sirve mejor como prueba de producto y peor como fuente de ganancia: el vale realista de mil pesos rinde, según la aritmética de esta guía, alrededor de $450 MXN de valor medio, y la oferta grande solo se activa si depositas. Quien quiera medir la casa sin arriesgar dinero tiene aquí la puerta más barata del mercado mexicano; quien espere cobrar mil pesos sin condiciones está en el sitio equivocado.
Strendus: permiso enrevesado y la ausencia de una oferta clara
Strendus llama la atención por un motivo poco glamoroso: es la marca de la lista cuyo rastro documental es más complicado. La fuente que publica sus datos menciona tres números —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y nombra como titular a Atracciones y Emociones Vallarta o a New Ads, sin ponerse de acuerdo consigo misma. Ese tipo de discrepancia suele ser señal de que la información circula por compilaciones de terceros y no por un documento único.
Tres números para una marca pueden significar varias cosas: registros de permisos distintos para productos distintos, un cambio de titularidad a lo largo del tiempo o simple desorden en la recopilación. No hay manera de decidirlo desde fuera, y por eso esta página no imprime ninguno como si fuera oficial. Lo que un jugador puede hacer es buscar el número que aparece en el pie de página de la propia plataforma y compararlo con el nombre del titular que el estado de cuenta revele.
La ficha y las fuentes consultadas no describen bonos ni métodos de pago de esta marca, pero esto no significa que no existan. La oferta de bienvenida de Strendus debe consultarse directamente en su propio sitio antes de registrarse.
Veredicto. Con tres números de permiso y una oferta de bienvenida invisible desde fuera, Strendus es hoy una plataforma que exige trabajo previo: sin una cifra de bono publicada y sin una descripción de pagos que se pueda leer antes de abrir la cuenta, el jugador no tiene con qué compararla contra las otras ocho. La marca queda, de momento, en la columna de las que hay que verificar en su propia casa.
Codere: el bono escalonado, los depósitos y una app de verdad
Codere es la marca que mejor documenta su parte de protección del jugador. Su ficha dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. En un mercado donde la autoexclusión se ejerce casa por casa, que el cierre de cuenta esté escrito en la ficha no es un detalle de cumplimiento: es la información práctica que un jugador necesita el día que quiere salir.
Su permiso aparece en la compilación con dos números, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, y como titular Libros Foráneos S.A. de C.V., la razón social de Codere México. Dos números para una marca con una razón social explícita se leen de forma distinta que tres números para una marca con dos titulares posibles: aquí al menos el titular es único.
La oferta de bienvenida llega como “hasta 7,000 MXN”, y la palabra “hasta” hace todo el trabajo. En un bono escalonado, el techo se alcanza depositando el máximo elegible; quien deposita menos recibe una fracción proporcional. El jugador que lee la cifra grande y deposita la mínima no fue engañado, pero tampoco obtuvo lo que creyó leer, y la diferencia se decide en una tabla que casi nadie abre.
Los métodos de depósito son concretos: tarjeta, SPEI y OXXO. OXXO merece una línea propia, porque el depósito en efectivo en tienda es la vía natural para quien no quiere dejar rastro bancario, y también la más lenta en acreditarse. SPEI es el estándar mexicano de transferencia y suele ser instantáneo; la tarjeta es la vía más cómoda y la más fácil de repetir sin pensar. Esa última propiedad es exactamente lo que un límite de depósito existe para frenar.
En el producto deportivo, la ficha menciona más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Treinta deportes es una cifra alta para el mercado mexicano y sugiere cobertura de nichos, que a su vez significa mercados con menos volumen y márgenes menos amables en los partidos pequeños. Para el jugador de futbol de Liga MX esa amplitud no vale nada; para quien sigue tenis de segunda ronda o esports, vale bastante.
Veredicto. Codere es la casa cuyo bono hay que leer como una escalera y no como un techo: el “hasta 7,000 MXN” convierte el tamaño del depósito en la variable que decide el premio, y eso la hace mala para el jugador de depósito pequeño y buena para el que puede depositar fuerte. Súmese la política de cierre de cuenta publicada y queda la marca de la lista donde el jugador que piensa en salir algún día encuentra la respuesta escrita antes de entrar.
Playdoit: mil pesos con dos descripciones incompatibles
Playdoit ilustra mejor que ninguna otra marca el problema central de esta guía. Su ficha anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, y en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. La misma ficha, dos productos distintos, sin aclaración. Un jugador que lea solo la primera pantalla se forma una idea; quien baje a la segunda se forma otra.
Cuando la publicidad de una plataforma se contradice a sí misma, la única lectura posible es la de los términos completos, y ahí es donde el jugador descubre si los $1,000 MXN son un vale sin depósito o un premio por depositar. La diferencia no es menor: un vale sin depósito no te obliga a poner dinero y un bono de primer depósito sí. La cifra idéntica esconde dos riesgos distintos.
Su permiso aparece como DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según casasdeapuestaslegales.mx, con Eventos Festivos de México como titular. El formato del número es más antiguo que el de otras marcas de la lista, lo que en principio sugiere un permiso de larga data, y también explica algo sobre la estructura del mercado mexicano: los permisos viejos, otorgados cuando el juego en línea no existía, son los que hoy sostienen plataformas digitales.
Lo demás que se puede decir de la marca es poco, y esa escasez es un dato en sí. La ficha no detalla en las fuentes consultadas métodos de pago ni mercados deportivos, así que la comparación con Codere o Caliente se queda a medias.
Veredicto. Playdoit entra a esta lista por una razón incómoda: es la prueba de que una cifra idéntica puede significar dos cosas opuestas, y su ficha no ayuda a decidir cuál. Antes de registrarse aquí, la tarea no es comparar el bono con el de otra casa, sino averiguar qué bono es el propio.
Pickwin: un número que nadie imprime y una oferta que no se lee
Pickwin tiene un problema de papelería que conviene explicar sin dramatizar. La compilación que publica sus datos nombra como titular a Producciones Móviles S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora, y da un número de permiso que es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para esa razón social. También aparece otra referencia, DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, en otra compilación.
Cuando el número que una fuente le asigna a una marca es el número que la papelería de otra marca exhibe, imprimirlo aquí sería construir precisión falsa. Por eso Pickwin aparece en la tabla sin número y con el titular que las fuentes nombran. El jugador que quiera resolución tiene un camino: el pie de página de la plataforma y el nombre del titular en su estado de cuenta.
Sobre bonos, la marca no ofrece nada legible en las fuentes consultadas, ni cifra de bienvenida ni descripción de métodos de pago. La ficha de su aplicación aparece citada en el banco de permiso, lo que indica que la marca existe y opera, pero no aporta nada comparable sobre el incentivo, que es de lo que trata esta guía.
Hay un detalle que sí vale la pena retener: el compartir titular con Betcris no es un accidente ni una sospecha. Es el modelo mexicano funcionando, en el que un permisionario sostiene varias marcas. El jugador que deposita en Pickwin y en Betcris puede estar alimentando al mismo titular legal sin saberlo, y eso importa el día que quiera ejercer algo parecido a una autoexclusión amplia: cerrar una cuenta no necesariamente lo aleja del mismo permisionario.
Veredicto. Pickwin llega a esta comparación sin número de permiso imprimible y sin una oferta de bienvenida que se pueda leer desde fuera, lo que la deja en el grupo de marcas cuya evaluación real empieza cuando el jugador abre su propio sitio y no antes. Su interés está, por ahora, en el titular compartido: es el ejemplo más claro de que en México se elige permisionario antes que marca.
Novibet: un permiso con número único y sin oferta que comparar
Novibet es, en el papel, la marca más ordenada del grupo. Su permiso aparece como DGJS/DCRCA/1121/2020 según casasdeapuestaslegales.mx, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular. Un solo número, un solo titular, un formato de número moderno que corresponde a la etapa en que la Dirección General de Juegos y Sorteos ya registraba apuestas remotas con su propia nomenclatura.
Ese orden es toda la historia que la marca cuenta en las fuentes consultadas. No hay cifra de bono de bienvenida, no hay descripción de métodos de pago y no hay detalle del programa deportivo. Quien compare por precio se queda sin material, y quien compare por bonos se queda sin nada.
Cabe una lectura de mercado que no es un juicio sobre la marca. Novibet es un operador internacional con presencia en varios países, y su política de promoción en México puede estar deliberadamente fuera del App Store o sujeta a campañas regionales. Es una hipótesis razonable, no un dato: no se puede comprobar con lo que hay.
Veredicto. Con un permiso de número único y ningún bono comparable, Novibet se comporta como la casa que entra al mercado mexicano sin gritar. Eso la vuelve difícil de recomendar por incentivo y fácil de descartar por comparación, aunque el jugador que valore un rastro documental limpio por encima de un bono de mil pesos encontrará en su ficha uno de los pocos casos de la lista donde el número y el titular no se contradicen.
1xBet: producto amplio, papelería que no cuadra
1xBet presenta el paquete deportivo más amplio de la lista por lo que describe. Su ficha ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Cinco deportes con estadísticas propias, esports incluidos, y una capa de promociones que va más allá del bono de entrada.
Sus credenciales, en cambio, son las que peor cuadran de las nueve. La compilación cita el permiso DGJS/0002/2020 con Entretenimientos Naturales como titular, y añade que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. La App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado. Un jugador que descarga la app ve un nombre, y un jugador que lee el permiso ve otro.
Esa divergencia tiene una explicación probable y ninguna verificación disponible: el operador internacional figura como responsable de la aplicación, mientras el permiso mexicano pertenece a otro titular. En un mercado donde la ley prohíbe lo que no está expresamente previsto y los permisos son intransferibles, la distancia entre el nombre de la app y el nombre del permiso es exactamente el tipo de hueco que un jugador debería poder consultar en un padrón público. Hoy no puede.
Sobre el bono de bienvenida no hay cifra en las fuentes consultadas. Hay, en cambio, una descripción de categorías: bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Un programa de lealtad con promociones recurrentes suele ser más rentable para el jugador constante que un vale único de bienvenida, pero eso depende de la letra pequeña de cada promoción, y sin cifras no se puede comparar contra las tres casas que sí publican un número.
Veredicto. 1xBet es la apuesta del jugador que valora amplitud de mercados por encima de la comodidad documental: la oferta de esports, transmisión y cinco deportes con estadísticas es la más ancha de la lista, y el precio que paga por ello es un permiso cuyo número y cuyo titular no coinciden con la empresa que firma la aplicación. Quien necesite claridad sobre quién es su contraparte legal antes de registrarse encontrará aquí la mayor distancia entre lo que ve y lo que está escrito.
Betway: dos mil eventos por semana y una app bien contada
Betway vende su producto con una cifra concreta y verificable en el sentido más limitado de la palabra: su aplicación anuncia más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. Dos mil eventos semanales es una cifra que se puede contrastar con la realidad de un fin de semana: si el domingo abres la aplicación y encuentras tres partidos de una liga periférica, la promesa del banner tiene menos peso que la oferta real.
El programa de apuestas gratis semanales merece una mirada distinta a la de un bono de bienvenida. Una apuesta gratis que se repite cada semana es un incentivo recurrente, y su valor depende de la letra que la casa publique: si el vale exige un rollover y un momio mínimo, el valor medio baja; si se juega a momio libre, sube. Sin esa letra, lo único cierto es que la categoría es más generosa que un bono de entrada, siempre que el jugador cumpla el requisito de actividad que el club imponga.
El permiso aparece como 4184 según casasdeapuestaslegales.mx, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular. El número tiene un formato que no sigue la nomenclatura larga de otras marcas de la lista, y el titular remite a un frontón, uno de los recintos que la ley mexicana contempla con permisos complementarios para apuestas remotas. Encaja con la estructura descrita: una casa con presencia física detrás de una marca digital.
Los momios mejorados “Super” y “Ultra” son la clase de producto que conviene leer con la calculadora a mano. Un momio mejorado sobre un evento concreto, con tope de apuesta y plazo, puede valer más o menos que el bono de entrada de otra casa, y su valor se mide en el margen que la casa recupera por otra vía. Sin cifras publicadas de esas mejoras, no hay comparación posible.
Veredicto. Entre las nueve, Betway es la que más apuesta a la recurrencia: un club semanal de apuestas gratis y mejoras de momio repetidas valen más para quien apuesta todo el año que un vale único de bienvenida de mil pesos, y valen nada para quien abre una cuenta, cumple un bono y se va. El requisito es la actividad sostenida, y la advertencia es la de siempre: el valor de esas apuestas gratis vive en los términos que la aplicación no publica.
Betcris: protección escrita y un número que no se imprime
Betcris es la marca más explícita de la lista en su parte de responsabilidad. Su pie de página dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. La palabra “estrictamente” es decorativa, pero la declaración de no promoción es la única de su tipo entre las nueve, y eso la distingue.
El respaldo documental, en cambio, es el más confuso de todos. El pie de página de la propia marca muestra un número a nombre de Producciones Móviles, y la tabla del titular da otro distinto, así que aquí no se imprime ninguno. El titular que las fuentes nombran es Producciones Móviles, el mismo que aparece en la papelería de Pickwin. Dos marcas de esta lista, un solo permisionario: es el mejor ejemplo del modelo mexicano, y también la razón por la que cerrar la cuenta en una casa no te aleja necesariamente del mismo dueño.
Sobre bonos, la marca no publica nada legible en las fuentes consultadas. No hay cifra de bienvenida, no hay apuesta gratis anunciada y no hay descripción de métodos de pago. Eso deja a Betcris compitiendo en esta guía únicamente con su licencia y sus avisos, lo cual es poco para un jugador que busca un incentivo, y puede ser suficiente para quien valora un pie de página que habla claro.
Veredicto. Betcris es la casa de esta comparación cuyo argumento principal es lo que no hace: avisa de la prohibición a menores con una declaración inusualmente rotunda y no promociona su oferta a ese público, pero su bono de bienvenida no existe en ninguna fuente que el jugador pueda leer antes de registrarse. Aquí la decisión depende de si el jugador busca un incentivo o busca dónde están escritas las reglas; la marca solo sirve para lo segundo.
Lo que cuesta apostar sin permiso mexicano
Conviene cerrar el recorrido por el otro lado de la frontera, porque es la comparación que más afecta al bolsillo. Una marca con permiso mexicano aporta tres cosas concretas: un centro de apuestas remotas autorizado en el país, es decir un lugar jurídico al que reclamar; permisos de la SEGOB con su número visible, con las limitaciones de verificación ya descritas; controles de identificación y de prevención de lavado de dinero con reportes a la UIF y al SAT; y, cuando corresponde, el CFDI de retenciones por premios gravados.
Una marca offshore, con licencia en otra jurisdicción, no aporta ninguna de esas cuatro. Las licencias de Curazao no son permisos mexicanos, por decirlo de la forma más directa posible. Un jugador mexicano con saldo en una plataforma extranjera no tiene autoridad local frente a la cual reclamar si el retiro se traba, y los saldos en un operador bloqueado en México pueden congelarse, como muestra la historia de las dos marcas excluidas de esta tabla.
Hay una parte de esa comparación que no se resuelve con el permiso. La verificación de identidad que los operadores con permiso aplican es una obligación legal y a la vez una traba: documentos, tiempos y, en el peor caso, una cuenta con el retiro detenido hasta que el expediente esté completo. No hay en las fuentes consultadas una lista establecida de los documentos exigidos por la vía legal, así que el jugador debe preguntar a la casa qué necesita antes de ganar algo, y no después.
Dos aclaraciones honestas, porque sobre este punto circula más ruido que información. No se encontró una multa ni un delito para el jugador que apuesta en un sitio sin permiso, y esta página no afirma ni una sanción ni una exención: simplemente no está establecido. Y el tratamiento fiscal de un premio obtenido en un sitio sin permiso tampoco está establecido, porque el artículo 137 de la Ley del ISR cubre premios autorizados legalmente. Ahí la posición sensata es la de la sección fiscal de esta guía: consultarlo con un contador.
Tampoco en la casa sin permiso hay una red de seguridad que falte en la casa con permiso, porque en México no existe en ninguna: ni registro nacional de autoexclusión, ni cuenta temporal, ni tope legal de depósito. El terreno protegido lo es por otras razones —reclamación local, controles de lavado, comprobante fiscal—, no porque la ley te ponga un límite de gasto.
Preguntas frecuentes sobre bonos sin depósito
¿Cómo funciona un bono de bienvenida en una casa de apuestas y dónde están sus condiciones?
Es un saldo que la casa entrega al registrarte —con o sin depósito previo— para que apuestes antes de poder retirar nada. Las reglas viven en la sección de términos y condiciones de la plataforma, no en el banner. Cuando una ficha de tienda describe la misma oferta de dos formas distintas, los términos del sitio son el único árbitro.
¿Qué significan el rollover y el momio mínimo en un bono de bienvenida?
El rollover es cuántas veces hay que apostar un importe antes de liberar el saldo. El momio mínimo es el precio más bajo que cuenta para ese cómputo: por debajo de él, la apuesta no avanza el rollover aunque la hayas hecho. Los dos requisitos y el plazo de vigencia deciden si el bono es alcanzable.
¿Por qué la cantidad de una apuesta gratis no se devuelve junto con la ganancia?
Porque el vale no es efectivo depositado, sino un importe prestado para apostar. Si ganas a momio 1,90 con un vale de $1,000 MXN, recibes $900 MXN de ganancia y el vale no vuelve. Ese recorte es la razón por la que el valor medio de una apuesta gratis ronda la mitad de su cifra anunciada.
¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Buscando el número de permiso y el nombre del permisionario en el pie de página de la plataforma, y comparándolos con las compilaciones públicas de casas legales. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está disponible para consulta abierta, así que la comprobación se hace con nombres y fechas.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Sí, los premios de juegos con apuestas autorizados son ingreso para el ISR. La casa retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % cuando el impuesto estatal pasa de ese 6 %; la Ciudad de México grava 6 %. La casa emite un CFDI de retenciones.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Desde la configuración de la cuenta, y en México son herramientas voluntarias de cada plataforma: no hay tope legal de depósito ni registro nacional de autoexclusión. Fija el límite el mismo día del registro, revisa a los pocos días que siga vigente y pide el cierre de cuenta por escrito si lo que quieres es salir.
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