Dardos en las casas de apuestas mexicanas: torneos, mercados y el precio escondido en el momio

Updated noviembre 2026
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Un balón de fútbol en el círculo central de una cancha de pasto a la luz de la mañana

noviembre 5, 2026 · Datos revisados contra el Registro Público de Permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos (DGJS), Secretaría de Gobernación, y contra las fichas y pies de página de cada operador citado.

Un tablero de dardos estándar tiene 20 sectores numerados, cada uno con zona sencilla, doble y triple.

Los dardos son el deporte más barato de seguir y el más caro de entender cuando llega el boleto. Basta un tablero de 20 sectores, tres dardos y una pared libre; no hace falta estadio ni plantilla ni pretemporada. Pero el aficionado mexicano que busca “apuestas de dardos” se topa con dos problemas a la vez, y ninguno de los dos es el deporte. El primero es que la oferta de mercados en dardos dentro de las casas con permiso mexicano es delgada y desigual: se concentra en los torneos grandes —el Mundial de la PDC, la Premier League de dardos, algún evento europeo suelto— y desaparece el resto del calendario. El segundo es que el momio que se paga por un jugador en el escenario lleva dentro un cargo que nadie imprime en el boleto, y ese cargo se come la diferencia entre dos precios que a simple vista parecen idénticos.

Esa delgadez de calendario no es un defecto de las casas: es una consecuencia de cómo se arma el mercado. Los dardos tienen un circuito profesional con sede europea, horarios de tarde-noche británica y un público que apuesta, en su mayoría, desde el mismo país donde se juega. Cuando ese producto viaja a México, el libro que lo recibe lo trata como un evento de nicho, con pocos mercados, límites bajos y momios que se mueven despacio. Del otro lado del mostrador, el apostador mexicano que quiere una tarde de dardos encuentra que la casa le ofrece el partido grande y nada más.

Y luego está el precio. Un momio no es una predicción: es un precio con un recargo incorporado. Si dos resultados de un mismo mercado se pagan a 1,90 y 1,90, algo no cuadra, porque dos momios que se multiplican hasta casi el doble no cubren todo lo que un mercado imparcial debería pagar. Ese hueco es el margen, y en dardos —mercado de dos resultados, sin empate, sin mercado de tres vías que reparta el recargo— se ve con una claridad que en el futbol queda escondida detrás del empate. Aquí el cargo queda al desnudo.

Juego responsable: los límites que la casa pone en tus manos y no en su caja

Antes de mirar un solo momio conviene saber quién decide hasta dónde puedes llegar. En México no hay un registro nacional de autoexclusión. Conviene repetirlo porque es la pieza que casi todos los artículos de bonos se saltan: no existe una lista oficial a la que un apostador pueda apuntarse para que ninguna casa con permiso mexicano le acepte un depósito. La autoexclusión que ofrecen los operadores es voluntaria y vive dentro de cada plataforma; firmarla con una casa no te cubre en la siguiente, y menos todavía en las que operan desde fuera del país.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
En el 501 los jugadores parten de 501 puntos y deben cerrar con un doble o con el centro.

Esa ausencia de registro es la primera línea del costo real de jugar. La protección no llega desde arriba; llega desde tu propia configuración, y solo si la configuras.

Lo que sí existe son herramientas internas, y son las que cada plataforma enumera en su propia ficha. Lo que ofrecen suele ser un límite de depósito, una pausa temporal, un cierre de cuenta y un enlace a una sección de juego responsable. La ficha de la aplicación de Codere México indica que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx señala que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La aplicación de Caliente Deportes va en la misma dirección y se declara solo para mayores de 18 años.

Ninguna de esas frases es una ley. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 5, prohíbe a los menores de edad permanecer en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija un número; la mayoría de edad que ves impresa en cada ficha la pone la marca, no el reglamento. Tampoco existe en el texto leído un límite legal de depósito o de pérdida, ni una cuenta de juego temporal obligatoria. Cuando una plataforma ofrece un tope, lo ofrece porque quiere.

Cómo se pone un tope y por qué el orden importa

El procedimiento es corto y casi siempre se hace al revés. El límite se configura en la cuenta, dentro del apartado de juego responsable, y suele aplicarlo la propia plataforma con efecto inmediato hacia adelante: lo que ya está apostado sigue su curso. Un límite de depósito baja la cantidad que puedes ingresar en un periodo, no la que puedes perder en una noche de apuestas en vivo, y ahí está la trampa de forma: alguien fija un tope de depósito creyendo que ha fijado un tope de pérdida, y descubre que el límite no toca el saldo que ya tenía dentro.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La distancia reglamentaria de lanzamiento en dardos es de 2.37 m y el centro del tablero está a 1.73 m del suelo.

Hay una segunda asimetría, y esta sí conviene tenerla presente antes de reclamar un bono. Subir un límite suele tardar más que bajarlo, y en varias plataformas el aumento no surte efecto hasta que pasa un plazo de reflexión. Es una regla que protege al jugador impulsivo y castiga al que cambió de opinión a media promo. Bajar el tope es un clic; subirlo es una solicitud.

Un límite que se fija antes de reclamar una oferta vale más que uno que se fija después. La razón es aritmética y la veremos con números en el bloque del cálculo: un requisito de apuesta obliga a mover dinero por el mercado varias veces, y el margen de la casa se cobra en cada vuelta. Un tope de depósito que entró después de aceptar el bono no impide el desembolso que el bono exige.

Verificación de identidad: la puerta que se cierra por dentro

Las casas con permiso mexicano verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque la actividad de apuestas está clasificada como vulnerable dentro del marco contra el lavado de dinero. Los documentos concretos que se piden no están fijados en un texto legal de acceso abierto, así que lo que un jugador encontrará en la práctica es lo que cada plataforma enumera en su proceso de registro: identificación oficial, comprobante de domicilio y, en algunos casos, una selfie de validación.

Esto tiene una consecuencia material que va mucho más allá del trámite. Una cuenta verificada puede retirar; una cuenta sin verificar, no. Y una cuenta verificada en una casa con permiso deja rastro fiscal: el operador emite un CFDI de retenciones cuando el premio cae dentro de los supuestos que la ley grava, algo que un sitio que opera fuera del marco mexicano sencillamente no hace. La fricción del registro es el precio de tener a alguien del otro lado que responda.

También es la razón por la que conviene resolver la verificación antes de la primera apuesta en vivo y no después del primer retiro. Un partido de dardos dura menos de lo que tarda una validación hecha con prisa, y una apuesta en vivo con la cuenta a medio verificar se queda en el boleto sin poder cobrarse.

Calendario y torneos: cuándo hay dardos para apostar y cuándo no hay nada

La pregunta que más se repite entre quien llega a este deporte desde el futbol es cuándo se juega. La respuesta tiene una fecha que domina todo lo demás: el Mundial de la PDC se celebra cada año en el periodo de Navidad y Año Nuevo. No es una temporada repartida en meses; es un bloque concentrado en el peor momento del calendario para el apostador mexicano, porque coincide con las vacaciones, los gastos de diciembre y las casas saturadas de oferta de futbol europeo.

La edición 2026 de ese campeonato se disputó del 11 de diciembre de 2025 al 3 de enero de 2026 en el Alexandra Palace de Londres, y llevó 128 jugadores en lugar de los 96 de ediciones anteriores. Ese salto de 96 a 128 no es un detalle de organigrama: un cuadro más ancho significa más partidos de primer y segundo nivel, más nombres desconocidos en la primera ronda y, para quien apuesta, más enfrentamientos entre jugadores de los que un aficionado casual no tiene referencia alguna. El mercado se ensancha justo donde el conocimiento del apostador promedio se estrecha.

Conviene fijar el resto del calendario con la misma precisión. La PDC es, junto con la Federación Mundial de Dardos, la máxima entidad rectora de este deporte. Esa frase encierra la estructura del circuito: no hay una liga única con calendario continuo, hay un organismo que ordena un circuito de torneos, y el apostador mexicano verá en el catálogo de su casa solo los tramos que esa casa decida cargar.

Cómo es un partido y por qué el formato decide el riesgo

Aquí está la parte que casi nadie explica y que decide si una apuesta tranquila se convierte en una moneda al aire. En el Mundial de la PDC 2026, las rondas 1 y 2 se jugaron a 3 sets, las rondas 3 y 4 a 4, los cuartos de final a 5 sets, las semifinales a 6 y la final a 7. Traducido al boleto: el mismo jugador, el mismo día y el mismo escenario ofrecen dos riesgos completamente distintos según la ronda en que aparezcan.

Un partido a tres sets premia al que arranca bien. La varianza se concentra: un par de visitas flojas al tablero y la eliminatoria se fue, sin tiempo material para remontar. Un partido a siete sets es otro deporte, porque el formato largo filtra el acierto puntual y castiga al que depende de un arranque caliente. Por eso el mercado de ganador de un partido emitido en cuatro o cinco sets es intrínsecamente más estable que el mismo mercado en primera ronda, y por eso una casa que calibra bien sus momios de dardos tendrá que separar ambos casos en lugar de tratar “gana X” como un solo producto.

El formato también explica una rareza que desconcierta al apostador nuevo: la diferencia entre el momio de la primera ronda y el de la final es a menudo mayor que la diferencia de calidad entre los dos jugadores implicados. No es un error de la casa; es el formato cobrando su parte.

Cómo se arma un momio en dardos: 501, dobles y el cierre que cambia el precio

Antes de hablar de mercados hay que entender qué están apostando los jugadores dentro del escenario, porque el momio es una traducción de esas reglas a un número. Un tablero de dardos estándar tiene 20 sectores numerados, cada uno con zona sencilla, doble y triple; el centro vale 50 puntos y el anillo exterior del centro, 25. Esa geometría no es decorativa: define qué es una buena visita y, por tanto, qué se está midiendo cuando se mide a un jugador.

El juego que ocupa casi todo el catálogo es el 501. Los jugadores parten de 501 puntos y deben cerrar con un doble o con el centro. Ahí está la primera diferencia real frente a otros deportes de diana: no gana quien llega más cerca, gana quien termina de la forma exacta que el reglamento exige. El cierre máximo posible con tres dardos es 170 y el mínimo de dardos con el que se puede cerrar una partida completa es de nueve. Ambos números son los extremos del deporte y ninguno de los dos es frecuente; saber que existen sirve para calibrar una estadística cuando una casa la muestra, porque un promedio cercano al límite superior describe a un jugador de otra categoría.

La distancia reglamentaria de lanzamiento es de 2,37 m y el centro del tablero está a 1,73 m del suelo. Son medidas fijas del deporte. Para el apostador no significan nada por sí solas —no se apuesta a la puntería mecánica—, pero sí explican por qué los torneos profesionales son tan sensibles al escenario y por qué la preparación física dejó de ser un detalle: una línea de tiro estandarizada convierte el juego en una comparación limpia de consistencia, y la consistencia es exactamente lo que el mercado intenta medir.

Las estadísticas que las casas y las fichas de aplicación suelen exhibir giran alrededor de eso: promedio de tres dardos, porcentaje de cierre de dobles, visitas de 180. De las tres, la que más mueve un momio en vivo es el porcentaje de cierre, porque un jugador que llega al doble y falla repetidamente alarga el partido, y cada set de más en un formato corto es una nueva oportunidad para el rival.

El mercado que todo apostador mira y casi nadie entiende

El mercado principal de un partido de dardos es el ganador, y es un mercado de dos resultados: no hay empate en el 501. Esa ausencia de empate tiene una consecuencia que el aficionado al futbol debería subrayar mentalmente, porque es la diferencia mecánica más importante entre ambos deportes a la hora de leer un precio.

En futbol, el margen de la casa se reparte entre tres resultados y el empate absorbe parte del recargo, de modo que dos precios equilibrados pueden esconder sobreprecios distintos en cada rama. En dardos solo hay dos ramas. Todo el recargo se reparte entre dos números, y esa concentración hace que un margen mediano salte a la vista mucho antes. Un mercado de dos vías con momios equilibrados casi nunca está tan equilibrado como parece, y la distancia entre el momio publicado y el momio “limpio” es, en proporción, más ancha que la del mismo recargo en un mercado de tres vías.

Después vienen los mercados derivados: el número exacto de sets, el hándicap de sets y de legs, más o menos de 180 en el partido, y el number of 180s. Todos comparten una propiedad incómoda: son mercados que la casa modela con mucha menos información que el ganador, porque el volumen apostado en el mercado principal de un partido de dardos de primera ronda mexicana es pequeño. Un mercado secundario de un evento de nicho es, con frecuencia, un mercado mal calibrado. Eso corta en las dos direcciones y el lector debe entender por qué no es una buena noticia automática: un precio mal calibrado puede estar a tu favor, pero el mismo precio tiene un límite de apuesta bajo que impide aprovecharlo en serio.

Ahí está el segundo costo del calendario. El aficionado que encuentra valor en un mercado de 180s descubre que la casa le deja apostar una fracción de lo que permite en un partido de futbol, y que ese límite se aplica justo cuando el margen era favorable.

Apuesta sencilla, combinada y la aritmética que nadie te muestra

Una apuesta sencilla pone un solo evento en el boleto: un ganador, un total, un hándicap. La combinada —también llamada parlay— encadena dos o más selecciones y paga el producto de todos los momios. Con dos ganadores a 1,90 y 1,90, el momio combinado es 3,61, y con eso el apostador siente que multiplicó su dinero. Lo que multiplicó fue el número de veces que la casa cobra su parte.

Este es el punto donde la aritmética deja de ser académica. El recargo de cada selección se aplica a todo el importe, y en una cadena de selecciones los recargos no se suman: se componen. Una combinada de dos partidos de dardos paga un precio que ya lleva dentro el margen de dos mercados de dos vías, uno encima del otro. No hay ningún misterio ni ninguna trampa oculta; hay una multiplicación que conviene hacer despacio antes de firmar el boleto.

Y sin embargo hay un matiz honesto que conviene decir, porque la respuesta fácil —“las combinadas son malas”— es incompleta. Cuando dos selecciones son independientes entre sí —el ganador del partido de la tarde y el ganador del partido de la noche, sin relación de resultado— la probabilidad conjunta es el producto de las probabilidades, y el precio limpio también se multiplica. La combinada no es peor porque componga probabilidades: eso es correcto. Es peor porque compone el recargo, y ese recargo se cobra sobre la totalidad del importe, no sobre cada tramo por separado.

El retiro anticipado —cash out— merece un párrafo aparte porque suele presentarse como una herramienta de control y rara vez se explica como lo que es: una oferta que la propia casa formula, con su propio margen dentro, y que puede aceptarse o ignorarse. Cuando una casa ofrece el retiro anticipado de una apuesta en vivo, está comprando tu posición a un precio que ella fija. No es un precio de mercado.

La letra chica del bono: requisitos de apuesta, momio mínimo y el margen que carga cada vuelta

Un bono de bienvenida no es dinero. Es un crédito condicionado, y las condiciones tienen precio. El mecanismo es siempre el mismo: la casa te acredita un importe —o te iguala el primer depósito— y a cambio te obliga a mover una cantidad de dinero por el mercado antes de que ese importe sea retirable. Esa obligación tiene un nombre, requisitos de apuesta o rollover, y se mide como un múltiplo del bono.

El requisito de apuesta no se cumple “apostando”; se cumple haciendo circular el dinero. Y cada vez que ese dinero cruza un mercado, la casa cobra su margen. Por eso el bono más grande del catálogo no es automáticamente el mejor: un bono mediano con un múltiplo bajo puede costar menos que un bono enorme con un múltiplo alto. La comparación correcta no es bono contra bono; es bono contra su requisito.

Aquí entra la segunda condición, la que casi nadie lee y la que más apuestas descalifica: el momio mínimo. Las casas suelen exigir que cada apuesta hecha para cumplir el rollover se coloque a un precio igual o superior a un umbral, normalmente en la banda de 1,50 a 2,00. Esto no es una formalidad. Es un filtro que borra del catálogo las selecciones más probables, que son precisamente las que un jugador precavido elegiría para cumplir un requisito con poco riesgo. El bono te empuja hacia momios altos, y un momio alto es la forma en que la casa dice “arriesga más” sin decirlo. Ese es el costo real del requisito: no el múltiplo, sino la combinación de múltiplo y precio mínimo.

Hay un tercer término que se lee todavía menos: el plazo. Los bonos suelen caducar, y el reloj corre igual si esa semana hay un Mundial de dardos o si no hay nada que apostar. El apostador mexicano que reclama un bono en diciembre, en plena ventana del campeonato, tiene catálogo de sobra; el que lo reclama en junio se encuentra con un calendario flaco y un requisito que sigue contando.

Y un cuarto, el que decide cuánto te llevas cuando sale bien: el tope de ganancia. Muchas apuestas gratis se pagan como importe sin devolución de la inversión, así que la ganancia es la del momio menos lo apostado, no el importe completo. Una apuesta gratis de importe X a momio 2,00 te acredita X, no 2X. Ese matiz cambia el valor esperado de la oferta por un factor de dos, y es el error de lectura más común que se comete con una promoción de bienvenida.

El cálculo: cuánto se queda la casa en un mercado de dos vías

Pongamos un ejemplo ilustrativo, no un precio cotizado: un mercado de dos resultados, ambos a momio decimal 1,90. La parte que ese mercado devuelve a los apostadores se obtiene dividiendo 1 entre la suma de 1/1,90 más 1/1,90, lo que da aproximadamente 0,95. El margen es lo que falta hasta 100 %, es decir, alrededor del 5 %.

Ahora hay que decir con precisión qué significa ese 5 %, porque el número solo vale si se dice a qué se refiere. No es un 5 % sobre tu apuesta cobrado aparte; es la parte que la casa retiene de cada peso que pasa por ese mercado, en promedio, y ya viene incluida en el precio. El resultado es un dato de mercado, no una promesa: se calcula sobre un ejemplo con momios equilibrados y solo describe lo que ese mercado devuelve en promedio a lo largo de muchas apuestas. Para una apuesta concreta, el resultado es ganar o perder el importe entero.

Y aquí está la banda que importa. Ese 5 % es el valor del ejemplo. En dardos, un mercado de dos resultados colocado alrededor de 1,90 y 1,90 tiene un margen que se mueve dentro de una banda estrecha alrededor de ese 5 %, porque el recargo se reparte entre dos ramas y no entre tres. Pero la banda se ensancha por dos motivos concretos: el torneo y el momento. Cuanto menos liquidez tiene un mercado, más ancho el margen, y un partido de primera ronda de un torneo menor recibe mucho menos dinero que una final del Mundial de la PDC. Y en vivo, el margen se abre todavía más, porque la casa actualiza el precio mientras el partido corre y su ventaja tiene que cubrir el riesgo de estar publicando un número en movimiento. La condición práctica es esta: 1,90 / 1,90 corresponde a un mercado de dos vías en un evento con liquidez razonable; cualquier mercado de dardos que no sea el partido grande del día, y casi cualquier mercado en vivo, cotiza peor.

Ese mismo 5 % es la cifra que hay que meter dentro del coste de un bono. Si un requisito de apuesta obliga a hacer circular el dinero varias veces por mercados de esa banda, el costo esperado de cumplir la oferta es el volumen requerido multiplicado por el margen del mercado elegido, y el resultado es lo que la oferta cuesta en promedio, no lo que puede llegar a ganarse. Es una estimación sobre muchas situaciones, no un resultado garantizado. Un requisito que se cumple con apuestas al momio mínimo permitido, en el mercado principal de un partido con liquidez, cuesta menos que el mismo requisito cumplido persiguiendo momios altos en mercados secundarios, y la diferencia entre ambos caminos puede comerse entera la ventaja de la promoción.

La respuesta que se da en los mostradores y la que yo daría

La respuesta estándar es “lee los términos”. Es correcta y es inútil, porque los términos son largos y están escritos para no ser leídos. Mi respuesta es más concreta: busca cuatro números antes de aceptar nada. El múltiplo del requisito, expresado sobre el bono o sobre bono más depósito. El momio mínimo que cuenta para cumplir. El plazo de caducidad, con día y mes. Y el tope de ganancia de la apuesta gratis. Si los cuatro están a la vista, la oferta es comparable y puedes decidir. Si falta uno, no es que la oferta sea mala; es que no se puede comparar, y una oferta que no se puede comparar no se puede defender.

Un quinto dato, que no es un número: el tipo de oferta. Una devolución en apuesta gratis no es una devolución en dinero; una apuesta “sin riesgo” reembolsada como apuesta gratis es una apuesta con riesgo y un cupón como premio. Una mejora de momio es un ajuste de precio, no un regalo, y un cashback es una fracción devuelta bajo condiciones. Cada uno de esos tipos tiene un valor distinto y solo se comparan si se leen como lo que son.

Panorama: qué se puede apostar en dardos en México y cómo se comparan las casas

México no tiene un catálogo nacional de eventos en el que una casa pueda o no pueda listar dardos. Lo que tiene es un marco que prohíbe las apuestas salvo las que autoriza expresamente, y un permiso que la Secretaría de Gobernación concede a un permisionario. Dentro de ese permiso cabe lo que el operador decida cargar, y por eso la respuesta a “qué eventos puedo apostar” no se responde mirando la ley sino mirando el catálogo de cada plataforma.

Ese catálogo, medido en dardos, es corto. Las fichas de las aplicaciones que describen su oferta hablan de futbol, basquetbol, tenis, artes marciales mixtas y esports con apuestas en vivo y transmisión, con el creador de apuestas como herramienta destacada. Son los deportes que sostienen el negocio en México. Los dardos aparecen en el catálogo de eventos pero no en las listas de deportes destacados, y esa asimetría es la información más útil del bloque: el apostador de dardos no debe esperar profundidad. Debe esperar el partido del torneo grande y, con suerte, un mercado de totales.

De ahí se sigue la conclusión práctica de la página, y la digo sin rodeos porque es la que un lector necesita: quien va a las casas mexicanas con permiso buscando dardos va a encontrar un catálogo fino, bien cotizado en el partido principal y con poca profundidad debajo. Si tu interés está en mercados secundarios de dardos —número exacto de sets, más o menos de 180, hándicap de legs—, el catálogo mexicano se te va a quedar corto, y eso es una característica del producto, no un defecto temporal que se arregle con esperar.

Lo que sí cambia entre plataformas es todo lo demás: cómo se ve el boleto, si hay transmisión en vivo del partido mientras apuestas, si el retiro anticipado está disponible, qué métodos de depósito aceptan, cuánto tarda un retiro y qué tan claro es el pie de página donde se declara el permiso. Esas son las cosas comparables, y son las que conviene pesar antes de abrir cuenta.

Plataforma Permiso SEGOB tal como lo declara su fuente Qué dice su propia ficha sobre la materia de esta página
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según compilaciones independientes; titular citado: Libros Foráneos (Codere México) Más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis; avisos de juego responsable y política de cierre de cuenta
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según compilaciones independientes; titular citado: Eventos Festivos de México Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión; casino en vivo, retiro anticipado y atención las 24 horas
1xBet DGJS/0002/2020, según compilaciones independientes, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; la App Store lista la app a nombre de 1XCorp N.V., distinto del titular citado Apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida y programa de lealtad
Betcris Número no publicado: el pie de página del propio sitio y la tabla del titular difieren Pie de página con permiso a nombre de Producciones Móviles y licencia de la Autoridad de Juegos de Malta
Pickwin Número no publicado: las fuentes se contradicen y una de ellas repite el número que muestra el pie de Betcris para Producciones Móviles Titular citado: Producciones Móviles con Unocapali La Paz Operadora
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según compilaciones independientes; titular citado: Comercial de Juegos de la Frontera —
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según compilaciones independientes, cuyas compilaciones difieren sobre el titular —
Betway 4184, según compilaciones independientes; titular citado: Espectáculos Deportivos Frontón México —
Caliente DGG/SP/404/97, según el pie de página del propio sitio caliente.mx; titular citado: Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo mayores de 18 años

Ningún número de esa columna está confirmado oficialmente. La lista pública de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, y por eso cada cifra viaja pegada a la fuente que la publica. Eso no invalida la columna; la convierte en lo que es: lo que cada marca declara sobre sí misma, más lo que una compilación independiente reporta, con las contradicciones a la vista. Donde las fuentes se contradicen, aquí no se imprime número, y esa celda vacía es información, no un hueco.

La palabra correcta es “permiso”, no “licencia”. Un permiso es un acto administrativo temporal que la Secretaría de Gobernación otorga a un permisionario, y quien lo tiene responde ante la autoridad mexicana. Cuando una marca exhibe además una licencia extranjera —Betcris muestra una de la Autoridad de Juegos de Malta vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026—, esa licencia no la convierte en permisionaria mexicana; describe a la empresa del sitio, que es otra cosa.

Ahora, la revisión marca por marca. Nueve plataformas, cada una con lo que su propia ficha declara y con la lectura que yo hago de ella para un apostador de dardos.

Codere: el catálogo más ancho y la ficha que sí habla de juego responsable

Codere es la plataforma cuya ficha resulta más explícita en dos frentes a la vez. Su aplicación cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, y esa amplitud es su argumento principal: si el partido de dardos que buscas no está, hay otras treinta cosas que sí están. El creador de apuestas merece atención en este deporte en particular, porque en dardos los mercados de nicho —un total de 180s, un hándicap de sets— son exactamente el tipo de apuesta que una casa no lista de fábrica, y una herramienta de construcción propia es donde esos mercados aparecen cuando aparecen.

Del lado de la protección, su ficha indica que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es el comportamiento que uno querría ver en toda la lista, y verlo enunciado no significa que la herramienta sea más eficaz que la de la competencia; significa que está a la vista y por escrito.

El permiso figura como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según compilaciones independientes, con Libros Foráneos (Codere México) citado como titular. Ninguna de las dos cifras está confirmada oficialmente.

Veredicto. Codere es la opción que menos se estrecha si el calendario de dardos se agota a mitad de semana, porque el catálogo ancho amortigua el hueco de un calendario corto. La letra que acompaña a esa amplitud —el tipo de los momios mejorados y las condiciones de las apuestas gratis— es donde el jugador tendrá que hacer su propio trabajo.

Playdoit: retiro anticipado, transmisión y una oferta que cruza casino

Playdoit presenta un catálogo de futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, más casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. La transmisión es el diferenciador operativo: seguir el tablero mientras el boleto vive no es una comodidad, es información, sobre todo en dardos, donde el margen de una visita decide un set y el set decide un partido corto.

El “Playboost” y el retiro anticipado son dos productos distintos que conviene no confundir. Un impulso de ganancias cambia el precio de una apuesta que todavía no has hecho; el retiro anticipado te permite cerrar una que ya está corriendo. La diferencia importa para el apostador de dardos porque el formato de tres sets genera oscilaciones rápidas: un jugador que va dos sets arriba en primera ronda y luego pierde el tercero en un cierre de dobles vive un minuto largo, y ahí el retiro anticipado es la válvula.

La atención las 24 horas es un dato de servicio, no de precio. Su permiso figura como DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, con Eventos Festivos de México citado como titular, sin confirmación oficial.

Veredicto. El retiro anticipado es lo que más pesa aquí para un mercado tan volátil como un partido corto de dardos, pero la herramienta solo tiene valor si el precio que la casa pone al cerrar tu posición es razonable, y eso se comprueba en el momento, en pantalla, con el boleto abierto.

1xBet: profundidad de deportes y un permiso con la trazabilidad más frágil

1xBet cubre apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad. Es la plataforma cuya ficha enumera más capas comerciales, y esa acumulación —bono, temporada, lealtad— es precisamente la que obliga a leer con calma antes de aceptar nada: tres programas superpuestos son tres conjuntos de condiciones, y las condiciones de un programa de lealtad suelen vivir en un documento aparte del bono de bienvenida.

Su permiso figura como DGJS/0002/2020, según compilaciones independientes, fuente que no logró confirmar ni el dominio ni la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Hay un detalle que conviene subrayar en lugar de esconder: la App Store lista la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular citado en la compilación. Que dos registros nombren a dos sociedades diferentes no prueba nada por sí solo, pero es exactamente el tipo de discordancia que un jugador debería poder resolver consultando una lista oficial, y esa lista no está a la vista.

Veredicto. Es la plataforma de esta lista donde la comparación entre lo que se ve en el catálogo y lo que se puede verificar en el registro tiene más distancia, y ninguna promoción de temporada compensa esa distancia para un jugador que valora la trazabilidad.

Betcris: sportbook veterano, permiso impreso a nombre de un tercero

Betcris es la plataforma con la ficha de identidad corporativa más detallada, y no por eso la más clara. En su pie de página aparecen un permiso de la SEGOB a nombre de Producciones Móviles, que opera junto con Paradise Riviera Gaming según el oficio DGJS/405/2018, y una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta con número MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd.

Esa estructura —licencia extranjera a nombre de una sociedad, permiso mexicano a nombre de un permisionario local— es la fórmula habitual del mercado mexicano, y no es una irregularidad: un operador extranjero no puede tener un permiso digital propio y se apoya en un permisionario autorizado. Lo que sí conviene advertir es la consecuencia práctica. El contrato que aceptas al registrarte es con la empresa del sitio, mientras el permiso que hace legal la operación en México pertenece a otra sociedad. Cuando algo se rompe, esa separación es la que un jugador tendrá que recorrer.

Hay un detalle que se ve en la tabla y que conviene leer despacio: el número de permiso mexicano no se imprime aquí porque el pie de página del propio sitio y la tabla del titular dan cifras distintas.

Veredicto. Para los mercados de futbol europeo la trayectoria de la marca se sostiene sola; en dardos no aparece ningún elemento propio de la ficha que la distinga, y la empresa que responde por la operación mexicana no es la que firma el registro, un detalle que pesa más que cualquier bono.

Pickwin: la marca joven donde los papeles no cuadran

Pickwin es el caso más ilustrativo de por qué esta página dedica un bloque entero a los permisos. Su titular citado es Producciones Móviles S.A. de C.V. —con Unocapali La Paz Operadora—, la misma sociedad que aparece en el pie de página de Betcris. Una de las compilaciones le atribuye el número DGJS/DCRCA/1584/2019 y otra el DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, que es exactamente el número que el propio Betcris muestra en su pie de página para Producciones Móviles. Un permisionario que opera varias marcas explica que dos sitios compartan titular y no que dos sitios compartan número de permiso con numeraciones oficiales distintas.

No se imprime un número aquí porque las fuentes se contradicen, y la contradicción misma es el hallazgo. Para el apostador de dardos la lectura es directa: una marca que no puede publicar un número estable en su propio pie de página no está en condiciones de pedir que le confíes el saldo de una racha larga.

Veredicto. Nada de lo que aparece sobre esta marca en dardos invita a ponerla por delante de una casa con la documentación alineada; la contabilidad de su permiso es el punto débil y no hay catálogo que lo compense.

Novibet: operación seria con una ficha escueta en el deporte que nos ocupa

Novibet aparece con su permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, y con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. citada como titular. El número tiene una forma coherente con la nomenclatura de la Dirección General de Juegos y Sorteos y viene de una compilación independiente, no del pie de página del propio sitio.

Lo que llama la atención es lo que no está. Entre las fichas de este grupo, la de Novibet es de las que menos capas comerciales enumera: no hay un creador de apuestas, no hay un retiro anticipado ni transmisión anunciados en sus términos. Para el mercado mexicano eso describe una plataforma más sobria, y la sobriedad tiene un valor que rara vez se reconoce: menos productos superpuestos significa menos documentos de condiciones que leer.

Veredicto. La marca transmite la impresión de una operación de bajo perfil y papeles ordenados, pero quien llegue buscando dardos en vivo con transmisión deberá comprobar en el catálogo, apuesta mediante, si ese producto está o no antes de depositar.

Strendus: tres números de permiso y ninguna cifra confirmada

Strendus arrastra tres permisos en su registro: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, con Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads citados como titulares según la compilación que se consulte. Ninguna de las cifras está confirmada oficialmente.

Tres números no son un defecto por sí mismos: un permisionario puede acumular autorizaciones a lo largo de los años y de las reformas, y la propia ley permite que los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón obtengan permisos complementarios para apuestas remotas. Lo que sí es un problema es que las fuentes no coincidan ni en el titular, porque el titular es la persona jurídica que responde. Para el apostador mexicano esa discordancia tiene un efecto concreto: a la hora de reclamar, la contraparte que aparece en el documento no es una sola.

Veredicto. Un operador con historial de permisos sucesivos suele ser un operador establecido, así que la duda no es si existe, sino a quién le estás entregando el saldo; hasta que esa pregunta tenga una respuesta única, la marca va por detrás de las que la tienen.

Betway: permiso de un solo número y catálogo sin señales en dardos

Betway trae el registro más corto de la lista: un permiso con número 4184, según compilaciones independientes, y Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. citada como titular. Una sola cifra, de cuatro dígitos, sin la nomenclatura larga de las demás. Eso no la hace mejor ni peor; la hace menos documentada, y sin la lista oficial a la vista no hay forma de resolver la duda desde fuera.

Sobre dardos, la ficha de la marca no ofrece ningún elemento propio: ni mención de mercados, ni de transmisión, ni de un creador de apuestas. La lectura honesta es que no hay nada que comparar en el deporte que nos ocupa, y una celda vacía en esa fila de la tabla no es un error.

Veredicto. Es una marca que el apostador elegirá por otras razones —futbol, cuota, método de pago— y no por dardos, porque en dardos no ha puesto nada sobre la mesa.

Caliente: el permiso impreso en casa y el paquete más completo

Caliente es la única de las nueve cuyo pie de página publica el número de permiso: DGG/SP/404/97, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) citada como titular. No es un detalle cosmético. Que el número esté impreso en el sitio del propio operador significa que un lector puede copiarlo, guardarlo y contrastarlo si algún día aparece una lista oficial; el apostador de las otras ocho marcas no tiene ese punto de partida en la mano.

Lo que ofrece la aplicación Caliente Deportes es transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”), depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y se declara solo para mayores de 18 años. La combinación de transmisión y creador de apuestas es, para un mercado como el de los dardos, la más pertinente de toda la lista: el partido se ve y el boleto se arma. Y el pie de página de caliente.mx añade el resto de la línea de responsabilidad, con la advertencia de que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y el enlace a la sección de juego responsable.

El paquete tiene un límite, y conviene decirlo: los eventos virtuales y las promociones son capas de producto que suelen vivir en documentos propios, y una casa que anuncia mucho promete mucho que leer.

Veredicto. Aquí el elemento decisivo no es la transmisión ni el creador de apuestas, sino que el número de permiso esté a la vista en el propio sitio, porque eso convierte una duda en una comprobación y es lo único de toda la lista que un jugador puede llevarse apuntado en un papel.

Legalidad: qué es un permiso de la SEGOB, qué no lo es y por qué la lista no se puede consultar

Aquí conviene detenerse, porque es el bloque que decide si el resto de la página tiene algún valor. México no prohíbe las apuestas por deporte ni por evento; prohíbe las apuestas salvo las que autoriza expresamente, y la autorización se llama permiso. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos con apuesta y las apuestas en todo el territorio y solo permite los que están autorizados de forma expresa. Su artículo 7 faculta a la Secretaría de Gobernación para otorgar permisos e inspeccionar, el artículo 8 le permite clausurar establecimientos que operan sin autorización, el artículo 9 impide que un centro de apuestas se instale cerca de escuelas o centros de trabajo, y el artículo 10 prevé la colaboración de estados y municipios.

El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, es la pieza que más cambió el terreno. Su artículo 1 sitúa bajo jurisdicción federal la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuesta y los sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional. Su artículo 2 establece que la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista queda prohibida. Su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario. Los tipos de permiso relevantes para las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, previstos en el artículo 28; los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas; los permisos no son transferibles, según el artículo 31; y los permisionarios de apuestas remotas deben llevar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir fianzas, según el artículo 29.

Ningún texto legal menciona las apuestas en línea. La práctica reportada es que un sitio en línea no puede tener un permiso digital independiente y opera colgado de un permisionario con autorización física, y que un mismo permisionario puede operar varias marcas. Esa es la explicación estructural de todo lo que viste en la tabla: por qué el titular de una marca mexicana es casi siempre una sociedad dedicada a otra cosa, por qué varios sitios comparten propietario y por qué la palabra correcta es “permiso” y no “licencia”.

La lista que no se puede abrir y el apagón de bet365 y Betano

La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se dice, un archivo con los sitios autorizados. Ese archivo no se pudo abrir al momento de esta verificación, y esa es la razón por la que ningún número de permiso aparece aquí como oficial. El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Los recuentos de sitios de apuestas que circulan se contradicen: un reporte habla de 136 sitios, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Por eso esta página no repite ninguna de las dos cifras como si fuera un censo.

Lo que sí se puede fechar es el tramo de aplicación de la ley más convulso de los últimos años. En noviembre de 2025, la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano —esta última, de Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego— quedaron deshabilitadas; la congelación de cuentas por parte de la UIF fue el detonante del bloqueo. En diciembre de 2025, un tribunal colegiado solo permitió a esas aplicaciones publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026, un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026, la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. Y el 23 de octubre de 2026, según una sola fuente, un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría de Gobernación contra bet365 y Betano.

El estado es inestable por definición, así que esta página no lo declara abierto ni cerrado hoy. Lo declara con fecha, que es lo único que un lector puede usar. La lección para un apostador no es de dardos ni de momios: un saldo que vive en un operador alcanzado por una orden de bloqueo puede quedar inmovilizado, y el pleito judicial se resuelve entre abogados mientras las cuentas siguen congeladas.

Merece un párrafo aparte la reforma que no es ley. La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947, reportado el 13 de octubre de 2026, y lo envió al Gabinete de Seguridad. No ha sido presentado y no es ley. Existe además una iniciativa para derogar la ley que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión; es una propuesta, no una norma vigente. Un lector puede encontrar titulares sobre todo esto y creer que algo cambió. Nada de eso cambió todavía.

Dardos, apuestas en vivo y lo que la ley no regula por deporte

Conviene cerrar este bloque despejando una idea equivocada que circula. No hay una regla sobre eventos restringidos ni sobre ligas menores aplicada a los dardos. La apuesta deportiva está permitida únicamente a través del permiso de la SEGOB de un permisionario, y eso es todo lo que el marco dice sobre qué deporte se puede cargar. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento consultados. Es decir: nadie prohíbe apostar dardos en vivo, y nadie regula cómo se cotizan.

Lo que sí está regulado es el cruce de apuestas en hipódromos, galgódromos y frontones, un mecanismo de apuestas mutuas con reglas propias que no toca a los dardos. Y hay una ausencia que conviene nombrar: no se encontró ninguna disposición que regule las casas de apuestas entre usuarios, así que esta página no afirma que exista un mercado de intercambio mexicano. Tampoco hay regla federal sobre publicidad en los artículos leídos; los reportes sobre franjas horarias de transmisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, y las propuestas para limitar a influencers y deportistas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas o prohibir los bonos de bienvenida no son ley.

Compañías con permiso y sitios sin él: qué gana y qué arriesga el apostador

Puesto en términos que un lector pueda usar, la elección no es entre una casa buena y una mala. Es entre dos paquetes. Una marca con permiso mexicano aporta un recinto legal en el país, un permiso de la Secretaría de Gobernación emitido a un permisionario, controles de identificación y de prevención de lavado, y un CFDI de retenciones cuando el premio cae en un supuesto gravado. Una marca que opera desde fuera no aporta ninguna de esas cuatro cosas, y sus saldos pueden quedar congelados cuando una autoridad actúa, como quedó demostrado con lo ocurrido desde noviembre de 2025. En ninguno de los dos casos existe un registro nacional de autoexclusión al que apuntarse. Y las licencias de Curazao no convierten a nadie en permisionario mexicano: son registros de otro país, de otra autoridad y de otro procedimiento.

Sobre la responsabilidad del jugador, esta página mantiene la línea exacta: no hay una multa ni un delito establecidos para quien simplemente apuesta en un sitio sin permiso, así que no se afirma que exista una sanción. Y tampoco se afirma lo contrario: el artículo 137 de la Ley del ISR habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento fiscal de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido en el texto leído. Es un asunto para un contador, no para una guía de apuestas.

IEPS, ISR y retención: lo que se queda la autoridad cuando ganas

El dinero que ganas en dardos tiene dos interlocutores fiscales, y ninguno de los dos es la casa. El primero es el impuesto que paga el operador: el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS grava con 50 % los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, tasa reformada en el Diario Oficial de la Federación del 7 de noviembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026, frente al 30 % anterior. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de esa ley, con bloqueo temporal del servicio digital en casos de incumplimiento grave, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.

Hay un punto que conviene dejar sin adornos: la base de ese 50 % no está establecida. El texto consultado habla solo de “valor de la actividad”, la prensa habla del “monto total apostado”, y esta página no dice “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos” precisamente porque ninguna de las dos afirmaciones está sustentada. Existen además impuestos estatales distintos: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados. Ese conjunto de cargas es la razón por la que las casas rediseñaron sus bonos de bienvenida después del aumento del IEPS: alguien tenía que absorber parte del golpe, y ese alguien terminó siendo, otra vez, el apostador.

En el lado del premio, los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR tratan como ingreso los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados. El retenedor aplica 1 % cuando la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no excede el 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada; si no lo hace, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, lo que da alrededor del 7 % en total según un reporte secundario, y los premios superiores a $600,000 MXN al año deben reportarse en la declaración anual, también según reporte secundario.

La consecuencia práctica, sin dramatizarla: una victoria grande en un torneo con un momio alto no llega completa, y el dato que decide cuánto llega no es el momio sino si el premio cae en un supuesto gravado y en qué entidad. El operador con permiso mexicano emite el CFDI de retenciones; el sitio sin permiso no lo hace, y esa ausencia es un problema para el jugador, no un ahorro.

Preguntas frecuentes sobre apuestas de dardos en México

¿Qué deportes y eventos puede ofrecer una casa con permiso de la SEGOB?

Los que su catálogo cargue, siempre dentro del permiso que la autoridad le concedió a su permisionario. El marco federal no lista deportes ni torneos permitidos: prohíbe lo que no autoriza expresamente, y la apuesta deportiva corre por el permiso del permisionario. Los dardos entran cuando la casa los carga, sobre todo en el Mundial de la PDC y los torneos grandes.

¿Cómo sé si una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Busca el número de permiso en el pie de página del propio sitio y el nombre del permisionario titular. La lista pública de la Dirección General de Juegos y Sorteos no puede abrirse, así que las compilaciones independientes se contradicen entre sí. Una casa que no publica un número estable en su propio pie de página es la que más dudas deja.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con el importe y el momio?

Se multiplica el importe por el momio decimal. Con $100 MXN a momio 2,00 el retorno es $200 MXN y la ganancia es $100 MXN; con momio 1,90 el retorno es $190 MXN. El momio incluye la inversión. En una combinada, los momios de todas las selecciones se multiplican entre sí antes de aplicarlos al importe.

¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?

Se nota porque los momios de todos los resultados de un mismo mercado no suman lo que deberían. Con dos resultados a 1,90 y 1,90, la parte que ese mercado devuelve es 1 entre la suma de 1/1,90 más 1/1,90, alrededor de 0,95; el margen es lo que falta hasta 100 %, unos 5 % en ese ejemplo. En dardos, sin empate, ese recargo se reparte entre dos precios.

¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingreso. El retenedor aplica 1 % si la entidad no grava el premio o su impuesto no excede el 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La Ciudad de México cobra 6 % estatal sobre premios, alrededor del 7 % en total. El operador emite el CFDI de retenciones correspondiente.

¿Cómo puedo fijar un límite de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Se configura dentro de la cuenta, en el apartado de juego responsable que cada plataforma ofrece, y suele aplicarlo la propia casa con efecto hacia adelante. Bajar el límite es inmediato; subirlo puede tardar. No existe un registro nacional de autoexclusión, así que un tope fijado en una casa no te protege en las demás.

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