Apuestas gratis en México 2026: el bono que anuncian y lo que hay que apostar para cobrarlo

Updated noviembre 2026
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Una caja de regalo con listón dorado junto a un boleto de apuesta sobre un mostrador de madera

Actualizado a noviembre 5, 2026; los permisos de la SEGOB que aparecen abajo se cotejaron con las fichas de las tiendas de aplicaciones, los pies de página de las propias casas de apuestas y las compilaciones de sitios comparadores, porque la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir.

Nadie regala dinero en una casa de apuestas. Regala movimiento, y lo cobra después. El bono de bienvenida es un préstamo condicionado: te lo acreditan hoy, tienes que apostarlo N veces mañana, y si ganas y cumples, te quedas con una parte. La parte que se queda la casa sale de su margen, que es la comisión invisible que ya vive dentro de cada momio. Cuando ves “$1,000 MXN sin depósito” en la portada de una casa que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación, el número es real y el adjetivo es lo que vale revisar.

Caliente anuncia en su página principal $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios.

México tiene una particularidad que ninguna otra página sobre bonos puede obviar: aquí no existe licencia de apuestas en línea. Existe el permiso, un acto administrativo temporal que la SEGOB concede a un permisionario con establecimiento físico, y ese permisionario es quien lo pone a disposición de una marca digital. La palabra importa. Una casa con permiso tiene detrás un domicilio legal en México, obligaciones de control de identidad, un CFDI de retenciones para los premios gravados y alguien a quien reclamar. Una casa que funciona desde fuera no tiene nada de eso, y su saldo puede quedar congelado sin que exista una ventanilla a la que tocar.

La Ley Federal de Juegos y Sorteos es de 1947. Prohíbe los juegos con apuestas en todo el territorio y permite solo lo expresamente autorizado; el Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, remata la idea en su artículo 2: lo que no está previsto, está prohibido. Ninguna de las dos nombra la apuesta por internet. De ahí la rareza estructural del mercado mexicano, y de ahí también el tamaño de la letra chica en cada bono.

El rollover es donde el incentivo se convierte en trabajo. Un bono sin depósito sigue sujeto a requisitos de apuesta, a un tope de ganancias y a un plazo que fija cada operador, según expone la guía de rollover de flashscore.com.mx. Ese es el trío que manda: cuánto hay que apostar, cuánto se puede ganar y hasta cuándo.

Prevención y salvaguardas: apostar con límites antes de perseguir el bono

El orden de las secciones de esta guía no es casual. Empezamos por la protección y no por el incentivo porque el incentivo es, casi siempre, la forma más eficaz de perder la noción de cuánto se está apostando. Un bono te empuja a apostar más veces y más rápido; un límite hace lo contrario.

En México la legislación federal no impone un número de edad para apostar. El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija cifra alguna. Quien la fija es cada casa: Codere México declara en la ficha de su app que limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta; Caliente advierte en el pie de su página principal que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable; Betcris dice lo mismo con una frase añadida, que el servicio no se promociona a menores de 18 años.

Los 18 son una regla de casa, no una cifra de ley. Escrito así, sin adornos, porque más de un lector llega creyendo lo contrario.

No existe un registro nacional de autoexclusión. Es el dato con más consecuencias prácticas de toda esta sección. En un mercado con registro, pedir la autoexclusión significa que ninguna casa autorizada puede aceptarte, y que la puerta se cierra en todo el sistema a la vez. En México no. La autoexclusión es un trámite interno: se solicita en la casa donde tienes cuenta, y esa casa te la aplica. El mismo día puedes abrir cuenta en otra, con la misma identificación, y apostar. Quien tenga un problema real de control no lo resuelve con una lista de correos; lo resuelve bloqueando el acceso al dinero y pidiendo ayuda fuera del mercado.

Añádase que el Reglamento no fija tope de depósito ni de pérdida con rango legal, y que México tampoco tiene una figura de cuenta temporal. Lo que existe es lo que cada marca lista en su propia ficha en la App Store: descansos, límites de depósito y autoexclusión voluntaria. Son herramientas útiles, y están en manos del operador que las ofrece.

La verificación de identidad entra más tarde y con otra lógica. Las casas verifican usuarios y reportan las transacciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley de lavado de dinero. Los documentos exactos que una casa puede pedirte no están fijados en un texto de rango general; los fija el procedimiento interno de cada operador y suelen aparecer en su propio apartado de ayuda.

Ese procedimiento, además, es el que decide cuándo puedes retirar. Un retiro se paga a una cuenta a nombre del jugador. Cuando el nombre en la cuenta bancaria no coincide con el del registro, el dinero se queda quieto hasta que la discrepancia se resuelve, y el bono —que casi siempre exige el mismo titular— se queda quieto con él.

Para un lector que llega porque un bono se le venció, la lección es de secuencia: la identificación se sube el primer día, no la tarde en que uno quiere cobrar.

Transmisión en vivo, estadísticas y la tentación de apostar de más

Las herramientas que hacen atractiva una casa son también las que aceleran la decisión. Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”), depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales. La app de 1xBet suma apuestas en vivo, transmisión, y estadísticas de futbol, básquetbol, tenis, UFC y esports. La app de Betway publica más de 2,000 eventos por semana y sus momios mejorados “Super” y “Ultra”.

Nada de esto es un defecto. Una apuesta en vivo con el partido delante y las estadísticas al lado es un producto mejor que una apuesta a ciegas sobre un cartel. El problema es de proporción: la apuesta en vivo es la modalidad donde el dinero se mueve más rápido y donde el margen de la casa sobre el mercado se nota menos, porque el momio cambia antes de que a nadie le dé tiempo a compararlo.

Para alguien que está cumpliendo un rollover, esto tiene un filo concreto. Cada apuesta en vivo es una apuesta contada. Las diez apuestas de $50 MXN que algunas reseñas atribuyen al bono de Caliente se cumplen más rápido en vivo que en un partido de la jornada del domingo, y el mismo plazo de vigencia se consume igual de rápido. La herramienta no te obliga a apostar más, pero retira la fricción que antes te frenaba.

Un lector que quiera cumplir su requisito sin acelerar demasiado tiene un camino simple: apostar en mercados de la jornada, a momio plano, en un solo deporte que ya siga, y dejar la apuesta en vivo para cuando el bono esté saldado y el saldo sea suyo.

Blockchain, pseudonimato y monederos: donde el bono no existe

Las criptomonedas se cuelan en esta conversación por una razón publicitaria: prometen lo que un bono promete, pero sin papeleo. Y en México esa promesa choca con la estructura del permiso de una manera que conviene decir sin rodeos.

Entre las marcas que operan con permiso de la SEGOB, el uso de criptomonedas no está establecido. No hay una casa de este grupo que anuncie depósitos en bitcoin, ether o stablecoins como método de pago en su propia ficha o en su pie de página. Lo que las marcas listan es otra cosa: Codere México anuncia depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO; la página principal de Winpot México muestra los logotipos de Visa, SPEI, OXXO, Mercado Pago y AstroPay como métodos de depósito, sin montos mínimos; la app de Caliente Deportes habla de depósitos y retiros desde el celular sin nombrar monederos.

El patrón es claro y tiene una explicación poco romántica. Un permisionario mexicano está sujeto a obligaciones de identificación, al reporte de operaciones relevantes a la UIF y al SAT, y a la emisión de un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Un depósito en una cadena pública, con monedero autocustodiado, es exactamente el tipo de movimiento que esas obligaciones están diseñadas para poder rastrear. El sistema no lo prohíbe de forma explícita —no se encontró un artículo que lo haga— pero tampoco lo invita. La ausencia de anuncios no es un olvido: es el resultado previsible de una arquitectura pensada para identificar al apostador.

Eso deja el bitcoin donde de verdad vive dentro de este mercado: en sitios sin permiso mexicano. Y ahí la palabra “gratis” vuelve a hacer su trabajo. Un bono sin depósito en cripto se convierte en una apuesta sobre dos cosas a la vez, el resultado del partido y el valor de la moneda con la que apostaste. Si el bono te paga en una divisa que se mueve, la ganancia que anunciaba la promoción puede encogerse antes de que la cobres. La casa no asume ese riesgo; lo asumes tú.

El pseudonimato tiene un costo adicional, y es el más caro de los tres. Lo que un monedero protege es el vínculo entre tu nombre y tu saldo. Lo que no puede proteger es el saldo mismo. Sin permiso mexicano no hay domicilio al que reclamar, no hay autoridad de consumo que ordene la devolución, y los tribunales mexicanos tienen una relación que cambia de mes en mes con los sitios que operan desde fuera. Cuando una casa bloqueada congela cuentas —y en este mercado eso ha pasado, con resoluciones judiciales que iban y venían—, el saldo congelado es de quien lo puso ahí.

Para un apostador mexicano que valora la discreción, la conclusión práctica es incómoda pero honesta: la discreción se puede comprar, la protección no. Si el atractivo es no dejar rastro bancario, cualquier casa con permiso exige identificación y tarjeta o transferencia, así que esa vía no la ofrece nadie. Si el atractivo es el bono en cripto, conviene medir que el premio llega en una moneda cuyo valor no controlas, desde una jurisdicción a la que no puedes reclamar.

El SPEI y el voucher de OXXO, que es lo que las casas con permiso sí ofrecen, tienen un mérito que se menosprecia: el comprobante tiene fecha, nombre y folio. Cuando una promoción se cumple mal, ese papel es la única prueba del lado del jugador.

Incentivos, recompensas y requisitos: la aritmética del bono

Aquí conviene detenerse, porque es la parte que la publicidad nunca pone en la portada. Un bono de bienvenida tiene cuatro cifras, no una: el importe, el rollover, el momio mínimo y el plazo. La primera la ves; las otras tres deciden si el bono vale algo.

Caliente anuncia en su página principal $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios, y en el encabezado del mismo sitio aparece también la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN. La propia página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Ese detalle no es menor: si el bono se puede liberar en tragamonedas, el rollover se cumple igual, pero el margen de la casa sobre ese producto es bastante mayor que el de un mercado de futbol, y el requisito de apuesta se convierte en un peaje más caro de lo que parecía.

Sobre el rollover de ese bono sin depósito, lo que circula es de segunda mano. Reseñas de casas de apuestas le atribuyen 10 veces; otras añaden al menos 10 apuestas, momios entre +100 y +2000, apuesta mínima de $50 MXN y 30 días de vigencia, y las reseñas no coinciden entre sí. Escrito así: como lo que dicen las reseñas, no como la condición que la casa publica. Esa distinción es exactamente lo que un lector necesita tener clara antes de depositar, porque la única versión que él puede exigir es la que aparece en los términos de la propia casa al momento de reclamar.

El caso de Playdoit sirve de ejemplo de lo que hay que revisar. La ficha de su app anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Las condiciones no son claras. Un apostador que se registra esperando el bono sin depósito y descubre después que tenía que depositar no tiene a quién reclamarle el malentendido: la descripción ambigua estaba ahí, en la misma ficha que leyó.

Qué vale de verdad una apuesta gratis: el cálculo

Aquí está la parte que casi nadie hace y que cambia la percepción del incentivo. Una apuesta gratis no vale su importe nominal, y tampoco vale lo que gana si aciertas. Vale menos que ambas cosas, y el motivo está en una cláusula que casi todos los operadores aplican: el importe de la apuesta gratis no se devuelve junto con la ganancia.

La mecánica, en corto. Si apuestas $1,000 MXN de tu bolsillo a momio 1.90 y aciertas, cobras $1,900: tu dinero de vuelta más $900 de ganancia. Si esos mismos $1,000 son una apuesta gratis y aciertas, la ganancia se calcula sobre el momio, pero el importe no se te acredita. Cobras los $900 y nada más. La casa se queda con los $1,000 que nunca fueron tuyos, lo cual es coherente y hay que reconocerlo: nunca te los dio. Pero cambia por completo la expectativa de valor.

Sobre un bono sin depósito de $1,000 MXN con momio 1.90 en un mercado de dos resultados al mismo precio, y suponiendo que solo se apuesta el importe del bono, el valor medio de la apuesta gratis queda en una banda de aproximadamente $855 a $900 MXN. No es un error de cálculo, es la consecuencia de dos descuentos que se aplican uno tras otro. El primero es el importe que no vuelve: los $900 que sí se pagan, sobre los $1,000 que se ofrecieron, ya recortan una décima parte antes de nada. El segundo es la comisión de la casa, que vive dentro del momio. En un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90 la casa se queda alrededor del 5,3 % del total apostado, y ese porcentaje se descuenta de la ganancia esperada, no del premio. El resultado es que la expectativa razonable de una apuesta gratis de $1,000 MXN se mueve entre el 85 y el 90 % de su valor anunciado.

La conclusión es la que la fórmula permite y nada más allá: la apuesta gratis vale, en promedio, alrededor de $855 a $900 MXN. No gana eso, ni garantiza eso, ni promete eso. Vale eso como estimación media sobre muchas apuestas y bajo la condición de que solo se apueste el importe del bono, sin ciclos adicionales de rollover. Si el requisito exige apostar el bono varias veces, el valor cae con cada vuelta, porque cada vuelta paga otra vez la comisión del mercado.

Hay una segunda forma de perder valor, y es la que casi nadie vigila. El tope de ganancias. Un bono sin depósito lleva un límite de cuánto puedes retirar de lo que ganes con él, y ese límite suele estar bastante por debajo de lo que un momio generoso produciría. Si el tope es bajo, el valor esperado del bono converge hacia el tope y el momio alto deja de tener sentido. Apostar el bono a un momio enorme no mejora el resultado esperado cuando existe un techo: solo aumenta la probabilidad de tocarlo y la de no llegar a él.

Y una tercera, que es la que más dinero ha costado en este mercado: el plazo. Treinta días suenan a mucho hasta que se cuentan desde la fecha de acreditación y no desde la fecha en que uno se acuerda. Un bono vencido no se convierte en saldo ni en reclamación; se convierte en nada.

El rollover de un bono de primer depósito funciona con la misma aritmética y una desventaja añadida: la base suele ser mayor, porque el requisito se calcula sobre el bono o sobre bono más depósito, y ya no sobre un importe que la casa regaló sin cobrar nada. Duplicar el primer depósito hasta $7,000 MXN, como anuncia Caliente, no significa que haya $7,000 disponibles para retirar; significa que hay un requisito proporcional a esa cifra.

Un dato de contexto que explica la forma actual de estas ofertas. El IEPS sobre juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso al amparo de la Ley Federal de Juegos y Sorteos subió al 50 % con la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025, en vigor desde el 1 de enero de 2026. Antes era del 30 %. El texto legal no fija la base con precisión —habla de “valor de la actividad”— y la prensa la describe como el monto total apostado, de modo que aquí no se afirma que sea el 50 % de lo apostado ni de los ingresos brutos. Lo que sí es visible es el efecto: después de esa subida, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Cuando una promoción se vuelve más rara o más exigente, no es un capricho del área de marketing.

Dos cosas no están prohibidas y conviene decirlo, porque suelen presentarse como si lo estuvieran. No existe una norma federal sobre bonos de apuestas, y los proyectos para prohibir los bonos de bienvenida o para limitar la publicidad de influencers y deportistas son propuestas, no ley. Cualquier texto que anuncie el fin de los bonos en México está anunciando algo que no ha pasado.

Cómo se reparten los bonos entre las casas: lo pequeño, lo grande y lo raro

No todos los bonos tienen la misma forma, y la forma dice más del operador que el importe.

Lo más común es el paquete de bienvenida que se activa con un depósito. Codere México anuncia un bono de bienvenida de hasta $7,000 MXN junto a sus métodos de depósito. Es el modelo estándar del mercado y el que casi siempre aparece con la cifra más grande en la portada, porque la cifra grande vende y el requisito se lee después.

Lo menos común es el bono sin depósito, y aquí el panorama es sorprendentemente estrecho. Dentro de las marcas revisadas, la que lo anuncia de forma directa en su propia página es Caliente, con $1,000 MXN para nuevos usuarios. Es la oferta más limpia del grupo por una razón simple: no hay dinero tuyo en juego, así que el peor escenario es que no cobres nada. Para alguien que quiere probar una casa sin arriesgar un peso, es la puerta más barata del mercado mexicano, y el precio de esa prueba es el rollover que la casa fije, no el que una reseña recite.

Playdoit anuncia también $1,000 MXN, y su problema no es el importe sino la descripción: según su propia ficha, en un apartado el bono va con primer depósito y en otro sin depósito. Un lector que llega buscando dinero gratis sale de ahí sin saber cuál de las dos ofertas le van a aplicar.

Después está la familia de las promociones continuas, que no son bienvenidas sino costumbre. Betway mantiene un club con apuestas gratis semanales; Codere incluye apuestas gratis entre sus funciones y anuncia momios mejorados; Rushbet tiene un programa de lealtad en el que las apuestas acumulan puntos canjeables en una tienda de bonos, más un cashback VIP de hasta $500,000 MXN. Estas no resuelven la primera semana; resuelven el mes doce, y para eso hay que apostar mucho antes.

El bono de recarga es la variante que menos se anuncia y más se usa. Campobet ofrece un bono de recarga semanal deportivo del 50 % hasta $10,000 MXN. Es una oferta para quien ya está dentro y deposita todas las semanas, y su importe máximo dice bastante sobre el tipo de cliente al que apunta.

Y hay una categoría sin cifras. En la página principal de Winpot México aparecen banners de bonos de deportes y casino sin ningún importe. Un banner sin número no es una oferta: es una invitación a registrarse para ver la letra chica después. No es una estafa, pero tampoco es información.

El momio mínimo y el tope: las dos cláusulas que deciden

De todas las condiciones que acompañan a un bono, estas dos son las que más silenciosamente cambian el resultado.

El momio mínimo es el precio por debajo del cual una apuesta no cuenta para el rollover. Su existencia tiene una lógica interna que conviene entender: si una casa permitiera cumplir el requisito apostando a momios de 1.01 en un favorito abrumador, el rollover sería casi gratuito y el bono no costaría nada. El mínimo protege a la casa de esa maniobra y, de paso, te obliga a asumir riesgo real para liberar el saldo. Algunas reseñas sitúan el mínimo del bono de Caliente entre +100 y +2000 en formato americano, lo que equivale a momios decimales de 2.00 hacia arriba. Si ese rango fuera el vigente, apostar el bono a un favorito cómodo no contaría. Insistimos en la fuente: es lo que dicen las reseñas, y las reseñas no coinciden entre sí.

El tope de ganancias es el segundo. Cuando existe, el bono deja de ser un importe y se convierte en una opción con techo: puedes ganar hasta cierto punto y no más. Ese techo suele ser el número que nadie lee, y es el que convierte una racha afortunada en una devolución modesta.

Junto a ellos está el plazo, que ya apareció antes y reaparece por una razón: es la única de las tres condiciones que no depende del mercado ni del momio, sino de un calendario. Se agota solo.

La forma sensata de leer un bono es en este orden: primero el plazo, después el momio mínimo, luego el tope y al final el importe. Casi todos los lectores lo hacen al revés, que es justo el orden en que la publicidad los presenta.

Criterios de evaluación y clasificación: cómo se ordenan estas casas

Una comparación de casas de apuestas que solo ordena por el tamaño del bono no compara nada útil. El importe es la cifra que el anunciante elige; las demás las elige el mercado. Los criterios que ordenan esta lista son los que un apostador no puede cambiar después de registrarse, y por eso son los que importan antes de hacerlo.

El primero es la claridad de las condiciones. No la generosidad, la claridad. Una oferta descrita de forma ambigua en la propia ficha del operador es más peligrosa que una oferta modesta perfectamente explicada, porque el conflicto posterior no se resuelve con una captura de pantalla. Playdoit es el caso que lo ilustra en este grupo: el mismo bono descrito de dos maneras distintas en dos apartados de su propia ficha.

El segundo es la estructura de pago. Qué métodos acepta la casa y qué implica cada uno para el retiro. Los métodos que listan las marcas de este grupo son tarjeta, SPEI, voucher en tienda como OXXO y algunas carteras digitales. Un retiro va siempre a una cuenta a nombre del jugador. Un depósito con voucher no sale de una cuenta bancaria, así que el titular se comprueba por otra vía y el proceso puede alargarse justo en el momento en que quieres cobrar.

El tercero es el catálogo deportivo y de mercados. Una casa con más de 30 deportes y estadísticas en vivo, como Codere, o con más de 2,000 eventos semanales, como Betway, ofrece otra cosa que una casa con un catálogo estrecho, aunque el bono sea el mismo. Para quien apuesta todas las semanas, el catálogo vale más que el bono de la primera.

El cuarto es el estado del permiso. Y aquí conviene ser preciso: el permiso de la SEGOB es un acto temporal concedido a un permisionario, y el de cada marca que aparece abajo consta como lo que su propia fuente declara. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, de modo que ningún número se presenta como confirmado oficialmente, y donde las compilaciones se contradicen no se imprime número.

El quinto es el trato al apostador que cumple. Esto no se mide con una cifra, se mide con la existencia de herramientas: límites, descansos, autoexclusión interna y un apartado de juego responsable visible. Las marcas con permiso suelen tenerlo, y su ausencia es una señal.

La comparación, casa por casa

La tabla recoge el estado del permiso tal como lo declara la fuente que lo sostiene, y lo que la propia ficha o el propio pie de página del operador dice sobre el bono, la promoción o el incentivo. Las celdas sin dato quedan así porque la marca no publica ese punto en su listing, no porque el punto no exista.

Casa de apuestas Estado del permiso de la SEGOB, según la fuente que lo declara Lo que la propia casa dice sobre bonos, apuestas gratis o promociones
Caliente Permiso DGG/SP/404/97, según el pie de página de caliente.mx; sin confirmación oficial $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios y duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN; no aclara si ambas valen solo para deportes
Codere Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx; sin confirmación oficial Bono de bienvenida de hasta $7,000 MXN; apuestas gratis y momios mejorados entre sus funciones
1xBet Permiso DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial Bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad
Betway Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial Club con apuestas gratis semanales y momios mejorados “Super” y “Ultra”
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial —
Strendus Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial —
Pickwin Sin número impreso: las fuentes se contradicen entre sí; titular señalado Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora —
Betcris Sin número impreso: el del pie de página de la marca y el de la tabla del titular difieren —
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial $1,000 MXN de bono de bienvenida, descrito en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito

Lo primero que salta a la vista es la columna del medio: nueve marcas y ninguna con un número de permiso confirmado oficialmente. Eso no significa que el permiso no exista —significa que en México un apostador no puede comprobar por sí mismo lo que la casa declara, porque el registro público que lo probaría no está accesible. Las resoluciones siguen cambiando y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Hasta que exista, la comprobación más firme al alcance de una persona es la que menciona la sección sobre el marco legal: el pie de página del operador y el aviso de juego responsable que la ley de publicidad obliga a mostrar.

Lo segundo que llama la atención es que tres marcas publican ofertas con cifra y seis no publican nada concreto en su listing. Betcris, Novibet, Strendus, Pickwin, 1xBet y Betway no dejan un importe de bienvenida en el texto que sí revisamos. Eso, otra vez, no es una carencia: es dónde está la información. Betway pone su incentivo en un club semanal; 1xBet lo pone en promociones de temporada y lealtad; las demás lo llevan a sus propios términos, que es el único documento que vale cuando hay una disputa.

La tercera lectura es la más útil para quien está decidiendo hoy. Entre las marcas con permiso de este grupo, Caliente es la única que anuncia un bono sin depósito de forma directa y en su propia página principal. Es una afirmación acotada a este grupo, no al mercado mexicano: hay más casas con permiso en el país que las nueve de esta lista, y una marca que no aparece aquí no está por eso sin permiso. Pero dentro de lo revisado, si el objetivo es apostar sin poner dinero propio, la búsqueda empieza y termina ahí.

Fundamentos: qué es un bono y qué no es

Conviene bajar un nivel y explicar la máquina desde el principio, porque la palabra “gratis” ha hecho mucho daño a la comprensión de este producto.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de Caliente exige un rollover de 10 veces.

Un bono de bienvenida es un saldo promocional con condiciones. Se acredita como bono y no como efectivo, lo que en la práctica significa que no se puede retirar de inmediato: primero hay que apostarlo, y solo después una parte —no todo— pasa a ser saldo retirable. La casa no te está dando dinero; te está adelantando saldo con la expectativa de que generes volumen de apuestas. El volumen es el negocio.

El rollover o requisito de apuesta es el número de veces que hay que apostar el importe del bono antes de poder retirar. Es la condición que más se copia mal entre reseñas, y también la más determinante. Un bono sin depósito sigue sujeto a requisitos de apuesta, según la guía de rollover de flashscore.com.mx, y suele llevar tope de ganancias y plazo de vigencia que fija cada operador. No hay un estándar de mercado que las casas respeten; hay una negociación individual entre tú y los términos de cada promoción.

La base del rollover es una trampa frecuente. “Diez veces” no dice diez veces qué. Si el requisito se calcula sobre el bono, diez veces un bono de $1,000 MXN son $10,000 MXN de apuestas. Si se calcula sobre bono más depósito, y depositaste $1,000, la base es $2,000 y el requisito se duplica a $20,000. La misma cifra en la publicidad, el doble de trabajo en la práctica. La única manera de saber cuál de las dos bases aplica es leer los términos de la promoción concreta.

El momio mínimo es el precio que una apuesta debe alcanzar para contar. Por debajo de él, la apuesta existe, se resuelve y no cuenta para nada. Es la cláusula que impide cumplir un rollover con apuestas casi seguras.

El tope de ganancias es el techo de lo que puedes retirar de lo ganado con el bono. Cuando existe, el bono funciona como una opción con límite: te expones a la varianza completa de las apuestas y a un premio acotado.

El plazo de vigencia es la fecha límite para cumplir todo lo anterior, contada desde la acreditación.

La apuesta gratis o freebet es una variante con una regla propia: el importe no se devuelve con la ganancia. Si aciertas, cobras la ganancia calculada sobre el momio, sin el importe. Es la diferencia entre un récord de $1,900 a momio 1.90 con dinero propio y $900 con una apuesta gratis. El cálculo de más arriba ya puso número a esa diferencia.

Y el margen de la casa es el ingrediente que atraviesa todo lo anterior. Está dentro de cada momio, se calcula sobre todos los resultados de un mismo mercado, y es la razón por la que ninguna promoción es realmente gratuita. En un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90, la casa se queda con alrededor del 5,3 % de lo apostado. Ese porcentaje se paga en cada apuesta, incluida cada apuesta del rollover. Es la comisión que la promoción destina a generar más comisiones.

Por qué el bono sin depósito es el más honesto y el menos generoso

Hay una jerarquía en estas ofertas que casi nunca se explica, y es sencilla: cuanto menos dinero propio pones, más pequeña es la oferta y más limpio es el trato.

El bono sin depósito es el más honesto del mercado. No hay riesgo de tu bolsillo, así que la peor pérdida posible es no cobrar nada, y no hay una decisión irreversible escondida en el proceso. También es el más escaso: dentro de las marcas revisadas, solo una lo anuncia de forma directa en su propia página. Y es el menos generoso, porque su tope de ganancias siempre existe y siempre es modesto.

El bono de primer depósito es el más común y el de mayor fricción. La cifra de la portada invita, pero el dinero que entra al sistema es tuyo, y el requisito se calcula sobre una base mayor. Para alguien que ya iba a depositar y apostar de todos modos, es un añadido con poco costo real. Para alguien que se registra porque vio una promoción, es la vía más rápida a cumplir un rollover que no quería.

Las promociones continuas —club semanal, lealtad con puntos canjeables, cashback VIP— son otra categoría, y conviene no confundirlas con un bono. Recompensan volumen ya realizado. Rushbet tiene un programa de lealtad con puntos canjeables en una tienda de bonos y un cashback VIP de hasta $500,000 MXN; Betway mantiene un club con apuestas gratis semanales. Nadie se registra para cobrar esas ofertas el primer día; se cobran después de un historial.

El bono de recarga, con el 50 % semanal hasta $10,000 MXN de Campobet, va dirigido al apostador recurrente que deposita con calendario. Es una oferta de fidelidad disfrazada de promoción.

Para quien está eligiendo, la pregunta no es cuál bono es más grande, sino cuál de estos cuatro modelos corresponde al tipo de apostador que uno es. Un bono sin depósito prueba una casa. Un bono de primer depósito acompaña a quien ya iba a jugar. Un club o un programa de lealtad premia a quien juega siempre. Un bono de recarga conviene a quien deposita cada semana de todas formas. Elegir el modelo equivocado es la forma más común de perder el bono entero.

La letra chica que vale leer primero

Hay cinco cláusulas que, cuando están claras, convierten una promoción en una decisión informada y, cuando están confusas, la convierten en un problema.

La base del rollover, si incluye o no el depósito. El momio mínimo, con su cifra exacta. El tope de ganancias, si existe y de cuánto es. El plazo de vigencia, con su fecha de inicio. Y si la promoción aplica solo a deportes o se extiende a casino, porque el margen no es el mismo y el requisito se paga distinto.

Un detalle que suele pasarse por alto: las ofertas pueden cambiar. Caliente anuncia en su página principal $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, y la propia página no aclara si ambas valen solo para apuestas deportivas. La ficha de Playdoit describe su bono de $1,000 MXN de dos maneras distintas según el apartado. Cuando dos números de la misma casa no concuerdan, el que manda es el que aparezca en los términos al momento de reclamar.

Un lector que quiera la foto más firme tiene una opción sencilla: capturar la pantalla del apartado de términos de la promoción el día en que se registra. Cuesta diez segundos y es el único documento que sirve después.

Normativa y supervisión: el permiso, la ley y lo que está pasando ahora

Llegamos al terreno donde el humor no tiene lugar, porque aquí hay dinero y derechos de por medio.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La ficha de la app de Playdoit describe su bono de $1,000 MXN en un lugar con primer depósito y en otro sin depósito, por lo que conviene revisar las condiciones antes de usarlo.

La autoridad es la Secretaría de Gobernación. A través de la Dirección General de Juegos y Sorteos, la SEGOB autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos, y sustenta el procedimiento sancionador. La ley que aplica es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Su lógica es restrictiva: prohíbe en todo el territorio los juegos con apuestas y las loterías, permitiendo únicamente los que están expresamente autorizados. La SEGOB concede los permisos y realiza la inspección (artículo 7), puede clausurar los locales no autorizados (artículo 8), ningún local puede establecerse cerca de escuelas o centros de trabajo (artículo 9), y las entidades federativas y los municipios cooperan (artículo 10).

El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, es la pieza más activa. Su artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y sorteos, salvo los de la Lotería Nacional, con jurisdicción federal. Su artículo 2 es el que decide todo: lo que no está expresamente previsto en materia de apuestas y sorteos está prohibido. Su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario.

Los tipos de permiso relevantes para las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos (artículo 28). Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos son intransferibles (artículo 31), y los permisionarios de apuestas remotas deben llevar cuentas trimestrales y anuales auditadas, constituir fianzas, presentar reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y otorgar garantía (artículo 29).

Ninguna norma mexicana nombra la apuesta en línea como categoría propia. La práctica documentada es otra: los sitios en línea no pueden tener una licencia digital independiente y se vinculan a un permisionario con establecimiento físico autorizado. Muchas marcas extranjeras operan mediante un permisionario local, y un mismo permisionario puede operar varias marcas. Eso explica por qué el titular del permiso que aparece en el pie de una página rara vez es el nombre comercial que ves arriba.

La palabra correcta es permiso, no licencia. No es una sutileza de vocabulario: un permiso es temporal, intransferible en su titularidad y administrativo en su naturaleza, y eso define qué puede reclamar un apostador si algo sale mal.

Qué se puede apostar y qué no

No todo lo que aparece en una pantalla tiene una regla escrita detrás.

Las apuestas deportivas están permitidas solo a través del permiso de la SEGOB de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento que se leyeron. Existen, funcionan y se pagan, pero no hay una disposición específica que los regule uno por uno.

Las apuestas mutuas y las carreras de caballos están reguladas en hipódromos, galgódromos y frontones con el mecanismo del cruce de apuestas, y en ese contexto los menores de edad nunca pueden participar (artículo 5).

Las casas de intercambio de apuestas no tienen previsión alguna en el texto revisado, y esta guía no afirma que exista una en México. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.

Tampoco se encontraron eventos restringidos por categoría de participantes —competiciones de menores o ligas inferiores— como prohibición explícita. La ausencia de una prohibición no es una autorización: bajo el artículo 2 del Reglamento, lo no previsto está prohibido, y esa es una distinción que la letra chica de cualquier casa puede invocar.

Verificación de identidad, edad y protección

El Reglamento prohíbe a los menores de edad entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas (artículo 5), pero no establece una cifra. Las marcas declaran 18 años en sus propias fichas y pies de página, y una cifra legal para el juego no está establecida en la norma general.

Los operadores verifican a los usuarios y reportan las transacciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley de prevención de lavado de dinero. Los documentos exigidos no están fijados en un texto general.

Sobre protección no hay registro nacional de autoexclusión, no se encontró un límite legal de depósito o de pérdida, y no existe una figura de cuenta temporal. Lo que hay son herramientas internas de cada marca, anunciadas en sus propias fichas. La publicidad muestra la clave del permiso oficial y avisos de juego responsable, conforme a un reporte secundario.

Impuestos: IEPS del operador e ISR del premio

El IEPS de la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (artículo 2, fracción II, inciso B) grava con 50 % los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso al amparo de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, tras la reforma publicada en el DOF el 7 de noviembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026; antes era de 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con el bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave (artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA). La base no está establecida: el texto leído solo dice “valor de la actividad”, la prensa habla del “monto total apostado”, y esta guía no afirma que sea el 50 % de lo apostado ni de los ingresos brutos. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

Para el apostador, la pieza que importa es el ISR. Los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente son ingresos conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene el 1 % cuando la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y retiene el 21 % cuando existe un impuesto estatal superior al 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada a hacerlo; si no lo hace, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, lo que deja alrededor del 7 % en total, según un reporte secundario. Los premios superiores a $600,000 MXN en el año deben reportarse en la declaración anual, también según un reporte secundario.

Y un límite honesto: el artículo 137 cubre premios autorizados legalmente. El tratamiento fiscal de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido. La posición correcta ante esa duda es consultar a un contador o asesor fiscal, no resolverla con una búsqueda.

El operador emite el CFDI de retenciones por los premios gravados, lo que significa que el rastro fiscal del premio existe y llega al SAT por la vía del propio pagador. Para un apostador que cobra sumas importantes, ese documento no es un detalle administrativo: es la constancia de lo que ya se retuvo.

El estado actual del mercado: bloqueos, amparos y una reforma que no existe

Esta es la parte del mercado mexicano que cambia de mes en mes, y por eso se escribe siempre con fecha.

El 11 y 12 de noviembre de 2025, la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas; bet365 y Betano, esta última de Ganador Azteca, fueron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo permitió a esas aplicaciones publicar contenido informativo lícito y sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026, un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una sola fuente. Alrededor de 20 casinos físicos fueron clausurados en 2026.

La conclusión que un lector puede sacar de esa cronología es de prudencia: no hay un estado estable que describir, y cualquier texto que diga que un sitio está abierto o cerrado hoy está fechando una fotografía. Un saldo en una casa bloqueada puede quedar congelado mientras los tribunales deciden, y esa es la razón práctica por la que un bono en un operador sin permiso mexicano combina dos riesgos que no se compensan.

Sobre el endurecimiento de facultades: la SEGOB ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, y no está establecida una base legal para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA. El artículo 2 del Reglamento prohíbe lo no expresamente permitido y el artículo 8 de la Ley Federal de Juegos y Sorteos faculta a la SEGOB para clausurar locales no autorizados. Una multa o un delito para el jugador que apuesta en un sitio sin permiso no está establecido, y esta guía no afirma ni una sanción ni una exención.

La reforma que a veces se anuncia no existe todavía. La SEGOB terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 —reportado el 13 de octubre de 2026— y lo envió al Gabinete de Seguridad; no ha sido presentado y no es ley. Una iniciativa para derogar la ley crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y es solo una propuesta.

Sobre publicidad y bonos: no se encontró un artículo federal de publicidad en los apartados del Reglamento revisados. Los reportes sobre límites de horario de transmisión, después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00, describen iniciativas, no ley. Los proyectos para limitar a influencers y deportistas, para prohibir los anuncios en transmisiones deportivas y para prohibir los bonos de bienvenida no son ley.

La lista de permisos y la comparación honesta

No se pudo abrir una lista oficial de permisos. La DGJS publica, según se dice, un PDF de sitios autorizados; el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto; y los recuentos de sitios de apuestas se contradicen —136 en un reporte, entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro. Por eso aquí no se da ninguna cifra de mercado y ningún número de permiso se presenta como oficial. Donde las compilaciones se contradicen, no se imprime número: es el caso de Pickwin y de Betcris.

Los números que sí aparecen en las fichas de esta comparación son estos: Caliente muestra DGG/SP/404/97 en el pie de su propia página; Novibet aparece con DGJS/DCRCA/1121/2020 y titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; Betway, con 4184 y titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; Playdoit, con DGAJS/SCEVF/P-02/2005 y titular Eventos Festivos de México; Strendus, con DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, y titulares que las compilaciones no acuerdan entre Atracciones y Emociones Vallarta y New Ads; 1xBet, con DGJS/0002/2020 y titular Entretenimientos Naturales, aunque la App Store lista la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una sociedad distinta de la titular señalada; y Codere, con DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 y titular Libros Foráneos S.A. de C.V. Todos ellos con la misma advertencia: según la compilación que los publica, sin confirmación oficial.

Los casos bloqueados no forman parte de esta comparación como marcas activas. bet365.mx y Betano, de Ganador Azteca, están bloqueadas desde noviembre de 2025 y sus resoluciones judiciales siguen cambiando, así que no se presentan como opciones disponibles.

La comparación que un lector mexicano necesita tener en la cabeza es esta, y es incómoda en ambos sentidos. Una marca con permiso detrás ofrece un domicilio legal en México, un permiso de la SEGOB, controles de identidad y de prevención de lavado, y un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Una marca sin permiso mexicano no ofrece ninguna de esas cosas, y su saldo puede quedar congelado si la operación se bloquea. En ninguno de los dos casos existe un registro nacional de autoexclusión, y eso iguala a las dos por abajo. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos y no deben presentarse como tales.

Las nueve casas, una por una

Lo que sigue es la parte donde cada marca responde por lo que sí deja escrito en su propia ficha. Los criterios que ordenan la lista están en la sección sobre criterios de evaluación: claridad de condiciones, estructura de pago, catálogo, estado del permiso y trato al apostador. Lo que la letra grande anuncia se lee con la letra chica al lado.

Caliente Deportes: el único bono sin depósito que una casa con permiso anuncia de forma directa

Caliente abre esta lista porque es el caso más limpio del grupo en el punto que importa. Su página principal anuncia $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios, y en el encabezado del mismo sitio aparece la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN. La propia página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Esa falta de aclaración es más relevante de lo que parece: el margen de la casa no es el mismo en un mercado de futbol que en una tragamonedas, y un bono que puede liberarse en casino convierte el requisito de apuesta en un peaje más caro.

La aplicación Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y es solo para mayores de 18 años. Es una app completa, sin huecos evidentes en la lista de funciones.

El número del permiso, DGG/SP/404/97, aparece en el pie de página de la propia casa. Como todos los de esta comparación, se cita según la fuente que lo declara y no como confirmación oficial.

Sobre el rollover del bono sin depósito, lo honesto es repetir la calidad de la información: reseñas de casas de apuestas le atribuyen 10 veces, algunas añaden al menos 10 apuestas, momios entre +100 y +2000, apuesta mínima de $50 MXN y 30 días de vigencia, y las reseñas no coinciden entre sí. Un lector prudente no organiza su calendario con eso. Los términos de la promoción en el momento del registro son el único documento exigible, y esa diferencia entre lo que se dice y lo que se firma vale la pena tenerla presente cada vez que una cifra llega de segunda mano.

Veredicto: es la oferta más honesta del grupo por su estructura, no por su generosidad. $1,000 MXN sin arriesgar dinero propio y una app con transmisión, creador de apuestas y estadísticas bastan para probar la casa sin costo. Lo que limita la oferta es lo de siempre: el tope de ganancias y el plazo, que la casa fija y las reseñas contradicen. La página principal, además, vende dos promociones a la vez sin decir a qué producto pertenece cada una.

Codere México: el catálogo más ancho y un bono que no cabe en un solo mes

Codere entra por el catálogo, no por el bono. Su app cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis entre sus funciones. Para un apostador que busca algo más que los tres mercados de siempre en un partido de la Liga MX, esa anchura es el argumento real, y ninguna cifra de bienvenida la reemplaza.

El bono de bienvenida anunciado en su ficha llega hasta $7,000 MXN, junto a depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Es un bono gated por depósito —es decir, solo se activa si pones dinero propio—, y esa es la diferencia estructural con Caliente: aquí el importe es mayor y la base del rollover también. Ocho cifras en la portada suelen significar un requisito proporcional detrás.

La ficha declara el permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Ese último punto merece una línea propia: la política de cierre de cuenta es la herramienta que un apostador necesita cuando quiere dejar de jugar, y no todas las casas la documentan con el mismo detalle. El número citado por las compilaciones es DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular señalado, sin confirmación oficial.

Los métodos de pago mezclan tarjeta y transferencia con un voucher de tienda. El voucher es cómodo para depositar y más lento de rastrear al retirar, porque el titular de la cuenta bancaria de destino no es el mismo documento que el voucher de entrada.

Veredicto: el bono de hasta $7,000 MXN se cobra en volumen de apuestas, no en la primera semana. Quien apueste todas las semanas en deportes variados encuentra aquí más mercado por peso depositado que en cualquier otra casa del grupo; quien solo quiera probar con dinero propio pequeño se queda con un requisito grande para un depósito chico.

1xBet: muchas promociones y un titular que no coincide con la app

La app de 1xBet ofrece apuestas en vivo, transmisión, estadísticas de futbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad. Es un producto cargado de funciones y con una estructura promocional que no se apoya en una sola oferta de entrada.

El detalle que un lector prudente debe mirar en 1xBet no está en la app. La compilación que publica su permiso da el número DGJS/0002/2020 con Entretenimientos Naturales como titular señalado, pero no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial, y la App Store lista la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una sociedad distinta de la titular nombrada. Cuando el nombre que opera el producto y el nombre que sostiene el permiso no coinciden, la pregunta sobre quién responde ante la autoridad mexicana queda sin respuesta clara, y esa es una cuestión de protección, no de papeleo.

El catálogo de esports y UFC es un diferencial real y poco común en el grupo. También es, por la naturaleza de esos mercados, de los que más rápido mueven el momio durante el evento, y ya se dijo en la sección sobre juego responsable qué implica eso para quien está cumpliendo un rollover.

Veredicto: un producto ancho con una estructura promocional dispersa, y una discrepancia entre la sociedad que figura como titular del permiso y la que publica la aplicación. El catálogo de esports justifica la cuenta para quien apuesta ahí; la discrepancia en el titular es una razón para verificar los términos y el comprobante de depósito antes de dejar un saldo crecido.

Betway: un club semanal en lugar de un bono de entrada

Betway no compite por el bono de bienvenida y no intenta hacerlo. Su app anuncia más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra” y el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta”, y coloca el incentivo en un club con apuestas gratis semanales. Es una oferta de permanencia, no de entrada, y eso cambia por completo el lector al que sirve.

Las apuestas gratis semanales de un club se cobran después de tener historial. Nadie se registra un martes y cobra el miércoles. Para un apostador que ya apuesta cada semana, el modelo reparte el incentivo de forma más sostenida que un bono único, y no exige cumplir un rollover grande de una sola vez.

Los momios mejorados merecen una advertencia técnica que no es una crítica: un momio mejorado es una mejora sobre la línea ordinaria de esa misma casa, no necesariamente el mejor precio del mercado. Compararlo con una línea ajena es el único modo de saber cuánto vale la mejora. Un “Ultra” sobre un partido donde otra casa paga más no es un Ultra, es una etiqueta.

El permiso aparece en las compilaciones con el número 4184 y Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular señalado, sin confirmación oficial.

Veredicto: el incentivo aquí se parece más a una renta que a un regalo, y quien apostará cuarenta semanas seguidas le saca más partido al club que a cualquier bono de entrada del grupo. Quien abra cuenta solo para cobrar una promoción se va a encontrar con que este modelo no le ofrece entrada. El creador de apuestas es lo bastante flexible para armar combinadas a medida, y el momio mejorado conviene compararlo siempre contra la línea de otra casa antes de celebrarlo.

Novibet: permiso con titular documentado y oferta sin cifra pública

Novibet aparece en esta lista con un dato que otras no tienen: el titular de su permiso está documentado. La compilación que lo publica da DGJS/DCRCA/1121/2020 con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular señalado. Saber quién sostiene el permiso es más útil de lo que parece, porque ese nombre es el que responde ante la autoridad si algo se tuerce, y no todas las marcas del grupo dejan ese dato claro.

Sobre su oferta de bienvenida y sus promociones, la marca no publica cifras en el texto que revisamos, y esta guía no inventa ninguna. Un lector que quiera el detalle lo encuentra en los términos de la propia casa, que es donde está la versión exigible. Lo mismo ocurre con su catálogo de apuestas y con sus métodos de depósito: no se describen en su listing.

Esa ausencia de cifras públicas no la convierte en una casa peor. La convierte en una casa sobre la que un apostador tendrá que informarse dentro de sus propios documentos, sin la ayuda de una reseña que le resuma la oferta. Para quien compara casas por la letra grande de la portada, Novibet no da material; para quien valora que el permiso tenga nombre y apellido, da uno de los pocos datos firmes del grupo.

Veredicto: el titular documentado es el activo real de esta ficha, no una promoción que no se anuncia. Quien necesite una cifra en la portada para decidir se quedará sin argumento aquí; quien quiera saber a quién reclamar en México tiene en Novibet uno de los pocos casos del grupo donde ese nombre está escrito.

Strendus: tres números de permiso, un titular que las fuentes no acuerdan

Strendus llega con tres permisos en la compilación que los publica: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021. Y llega con un problema: las compilaciones no coinciden sobre el titular, y señalan alternativamente a Atracciones y Emociones Vallarta o a New Ads. Cuando el nombre que sostiene el permiso baila entre dos fuentes, el dato deja de ser un dato y se convierte en una pregunta abierta.

Tres números no significan tres permisos vigentes sobre lo mismo. Pueden corresponder a distintos tipos de permiso, a distintas etapas o a distintas modalidades, y el texto revisado no permite decir cuál de esas lecturas es la correcta. Lo que sí puede decirse es que una casa con tres referencias y dos titulares posibles es una casa cuya situación conviene verificar antes de dejar un saldo dentro.

Sobre su oferta promocional y sus métodos de pago, su listing no publica cifras ni marcas concretas, así que esta guía no tiene nada que transcribir.

Veredicto: el dato que más pesa aquí no es una promoción sino la contradicción sobre el titular del permiso. Tres números publicados y dos sociedades distintas en disputa dejan la pregunta de a quién responde la casa sin una respuesta única, y esa incertidumbre es material para quien piense depositar cantidades altas. Quien juegue con montos pequeños y no deje saldo acumulado se expone a menos; quien use la casa como cuenta principal debería aclarar primero el titular en los documentos de la propia marca.

Pickwin: cuando ninguna fuente imprime un número

Pickwin es el caso extremo de un problema que atraviesa toda esta comparación: no hay número de permiso que publicar. Las fuentes se contradicen entre sí, y la compilación que da un número es la misma que aparece en el pie de página de Betcris para Producciones Móviles, lo que convierte el dato en un cruce imposible de resolver. La otra referencia, DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, tampoco concuerda. El titular señalado es Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora, y también sobre el titular hay divergencia.

Un apostador que llegue aquí buscando certeza documental no la va a encontrar, y eso es información útil en sí misma: esta es una casa sobre la que las fuentes públicas no permiten reconstruir con limpieza quién tiene qué permiso. La única vía es la documentación de la propia marca y, cuando exista, el registro público de la Dirección General de Juegos y Sorteos.

Sobre bonos, promociones, catálogo y métodos de pago, su listing tampoco ofrece cifras concretas.

Veredicto: sin un número de permiso atribuible y con un titular que las fuentes no acuerdan, Pickwin no ofrece el dato mínimo que un apostador necesita para saber quién responde en México. Quien juegue por el catálogo o por una promoción concreta debería pedir esa claridad antes de depositar, y quien busque una casa para saldos medianos tiene mejores candidatos en esta misma lista.

Betcris: una marca con avisos claros y un permiso que no se imprime

Betcris deja por escrito lo que una casa debe dejar por escrito. Su pie de página dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Es un lenguaje directo y sin ambigüedad, y en un mercado donde la cifra de edad no viene de la ley federal sino de cada casa, esa claridad tiene valor.

El problema está en el permiso. El número que aparece en el pie de página de la marca y el de la tabla del titular difieren: el primero figura a nombre de Producciones Móviles y la compilación da otro. Cuando dos documentos de distinta procedencia se contradicen sobre el número, esta guía no imprime ninguno, porque elegir uno sería inventar una certeza.

Ese detalle tiene una consecuencia práctica concreta. La publicidad de una casa con permiso debe mostrar la clave del permiso oficial, conforme a un reporte secundario. Si el número del pie de página no coincide con el que aparece en las compilaciones, un lector no tiene forma de saber cuál de los dos está mirando cuando ve la clave en un anuncio.

Sobre su oferta de bienvenida y sus métodos de depósito, el pie de página revisado no publica cifras.

Veredicto: los avisos de juego responsable y de edad están entre los más explícitos del grupo, y esa parte del trato al apostador cuenta. La contradicción sobre el número de permiso, en cambio, deja al lector sin el dato que la propia ley de publicidad exige mostrar. Quien se apoye en la marca por sus advertencias de juego responsable las tendrá; quien necesite verificar el permiso, no.

Playdoit: un bono descrito de dos maneras distintas en la misma ficha

Playdoit es el ejemplo más claro de un problema de comunicación, no de producto. La ficha de su app anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Las condiciones no son claras, y ese es el hallazgo, no una interpretación.

La diferencia entre un bono con primer depósito y uno sin depósito no es un matiz de redacción. En el primero, el dinero que entra al sistema es tuyo y la base del rollover es mayor. En el segundo, no arriesgas nada y la peor pérdida es no cobrar. Un apostador que se registra en Playdoit esperando el segundo y recibe el primero ha entrado en un compromiso distinto del que leyó, y la descripción ambigua de la propia ficha es la que permite que eso ocurra.

A esa descripción se suma un permiso que esta guía cita con la misma reserva que los demás: DGAJS/SCEVF/P-02/2005 con Eventos Festivos de México como titular señalado, según la compilación que lo publica, sin confirmación oficial.

Sobre su catálogo deportivo, sus métodos de pago y sus promociones continuas, la ficha revisada no da cifras concretas.

Veredicto: un bono de $1,000 MXN vale en la medida en que un apostador sepa qué tiene que hacer para cobrarlo, y aquí dos apartados de la misma ficha responden cosas distintas. La recomendación es aburrida y es la correcta: leer los términos de la promoción concreta en el momento del registro y quedarse con la captura de pantalla. Quien encuentre ahí el bono sin depósito tendrá una entrada sin riesgo; quien encuentre el requisito de depósito, no.

Una nota sobre las marcas que no están

Las nueve casas anteriores no son todo el mercado mexicano. Son las que esta comparación revisa, y una marca ausente de esta lista no está por eso sin permiso de la SEGOB: la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, y los recuentos de sitios autorizados se contradicen entre sí, así que no existe un padrón contra el cual declarar completa esta lista.

Lo que sí puede decirse de la totalidad es estructural. Todas las marcas de esta comparación operan, según sus propias fuentes, bajo un permiso de la SEGOB sostenido por un permisionario con establecimiento físico, y por eso la palabra correcta es permiso y no licencia. Ninguna de ellas está fuera del alcance de la autoridad mexicana, y ninguna queda al margen de las obligaciones de identificación, de reporte a la UIF y al SAT, y de emisión del CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Esa es la diferencia de fondo con un sitio sin permiso mexicano, y ninguna promoción la compensa.

Preguntas frecuentes

¿Cómo funciona un bono de bienvenida y dónde están sus condiciones reales?

Se acredita como saldo promocional, no como efectivo, y hay que apostarlo ciertas veces antes de retirar nada. Las condiciones están en los términos de la promoción concreta, accesibles al reclamarla, y no en el anuncio de la portada. Esa es la única versión exigible.

¿Qué son el rollover y el momio mínimo de un bono?

El rollover es cuántas veces hay que apostar la base del bono antes de retirar, y la base puede ser el bono solo o el bono más el depósito. El momio mínimo es el precio por debajo del cual una apuesta no cuenta para ese requisito. Las dos cifras deciden el costo real.

¿Por qué el importe de una apuesta gratis no se devuelve con la ganancia?

Porque nunca fue dinero tuyo. A momio 1.90, apostar $1,000 propios y acertar devuelve $1,900; una apuesta gratis de $1,000 paga $900, solo la ganancia. Eso no es un abuso, es la definición del producto.

¿Cómo comprobar si una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Revisa el pie de página del propio operador, que suele mostrar la clave del permiso, y busca el aviso de juego responsable en su publicidad. Como el registro oficial no está abierto, la verificación directa depende de los propios datos que la casa publica.

¿Quién paga impuestos por un premio de apuestas en México?

El pagador retiene: 1 % si la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % si lo supera. En la Ciudad de México el impuesto estatal del 6 % deja alrededor del 7 % en total. El operador emite un CFDI de retenciones.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

En México no hay límite legal de depósito ni registro nacional de autoexclusión: los límites y la autoexclusión son herramientas internas de cada operador, anunciadas en su propia ficha. Se solicitan dentro de la cuenta, y solo aplican en esa casa. Para un problema serio de control, la ayuda se busca fuera del mercado.

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