Casas de apuestas en línea: el precio real de cada oferta en México
Comparar casas de apuestas en México empieza con una incomodidad que casi ninguna web de bonos quiere contar: aquí no existe una licencia de juego en línea. Existe un permiso de la Secretaría de Gobernación, la SEGOB, a nombre de un permisionario con local físico, y las operaciones digitales cuelgan de ese permiso. Esa diferencia no es un tecnicismo de abogados. Es la razón de que un boleto ganador pueda quedar congelado sin que el apostador tenga a quién reclamar.
Datos actualizados y verificados a noviembre 5, 2026 contra la ficha pública de la aplicación mexicana de Codere, el pie de página del sitio de Caliente, el pie de página de Betcris México, las fichas de Playdoit y de Betcris en la App Store de México y las compilaciones de Apuestas-legales y casasdeapuestaslegales sirven de base para esta comparación.
Antes de registrarse: la prevención y los salvaguardas que el apostador mexicano tiene de verdad
Todo jugador llega al primer registro con la misma pregunta práctica: qué pasa si la cosa se descontrola. La respuesta honesta para México es que la protección disponible es la que cada casa decide darte dentro de su propia cuenta.
Lo que la SEGOB no te da: un registro nacional de autoexclusión
No hay registro nacional de autoexclusión en el país. Si un apostador decide cerrarse el acceso al juego, no existe una lista oficial donde apuntarse y que todos los operadores consulten. Lo único que hay son herramientas internas, voluntarias, que cada casa lista en su propia ficha: pausas, límites de depósito, límites de pérdida, autoexclusión temporal o definitiva dentro de esa cuenta y en ninguna otra.

La consecuencia es incómoda y conviene decirla sin adornos. La autoexclusión en una casa mexicana no te cierra las demás. Un apostador con cuenta en cuatro sitios tiene que recorrer los cuatro, uno por uno, y repetir el mismo trámite. El operador cumple, técnicamente; el sistema, no.
Cómo leer la letra que ya está escrita en el móvil
Un lector que instale la aplicación de Codere México verá en la propia ficha que el servicio opera con permiso de la SEGOB, que el uso está limitado a mayores de 18 años y que la app incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es la casa diciendo, en su escaparate, qué puertas ofrece si alguien quiere salir.
El pie de página de Caliente México va en la misma dirección: los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Betcris lo escribe con más dureza todavía: los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, el sitio enlaza su sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Playdoit también enlaza sus términos y sus pautas de juego responsable desde la ficha, y su uso es para mayores de 18 años.
Nada de eso es caridad. Son condiciones de operar, y también una forma bastante eficaz de cubrirse las espaldas. Al apostador le sirve igual: son las únicas señales verificables de que alguien, dentro de la casa, se ocupa de esto.
Dónde está el límite y quién lo pone
Conviene separar dos cosas que la conversación pública mezcla todo el tiempo. La primera: las casas mexicanas con permiso no aplican un tope legal de depósito con número fijo. No hay un techo estatutario de depósito ni de pérdida que venga de la ley mexicana y que obligue a todas por igual. Cuando ves un límite, es una herramienta que la propia casa ofrece al usuario dentro de su perfil.
La segunda, y más importante por su costo: el límite se pone en pesos y en el marco de una cuenta. Si el apostador cambia de casa, el límite no lo sigue. Un lector que juega en dos operadores con un tope de 1,000 pesos diarios cada uno no tiene un tope de 1,000 pesos diarios. Tiene 2,000. Eso no es un defecto de una casa concreta; es cómo funciona un perímetro de protección que cada operador dibuja por su cuenta.
El reloj del que nadie habla
Hay una salvaguarda que casi nunca aparece en las listas y que cuesta más que ninguna otra en un mercado con muchos proveedores: la verificación de identidad. Las casas verifican al usuario y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable dentro del marco antilavado. Los documentos concretos que cada casa exige no vienen fijados por la ley.
Para el apostador eso significa que el retiro puede detenerse justo cuando llega el momento de cobrar, en el trámite de identidad, no antes. Es la razón práctica por la que la verificación debería completarse en los primeros días de una cuenta y no en el primero que se gane algo. Quien deja el KYC para después está apostando, además, a que su prisa no le cueste el fin de semana.
Los cuatro números que conviene tener a mano
Una casa de apuestas no es una caridad con interfaz bonita. Toda oferta que entra al mundo real lleva encima cuatro cifras: cuánto hay que apostar antes de retirar nada, a qué momio mínimo cuentan esos boletos, hasta cuándo corre el plazo y cuánto es lo máximo que el bono puede pagar. Ninguna de las cuatro es decorativa y todas se cobran.
Vale la pena decirlo sin rodeos: cuando una casa escribe “1,000 pesos de bono de bienvenida” en el encabezado, ese número es la cifra más ruidosa de la página y la menos informativa de todas. La cifra que decide si la oferta te conviene está en un párrafo pequeño, con la palabra rollover dentro, y normalmente tiene un número bastante peor. Y una advertencia concreta para este mercado: si la cifra del rollover no aparece en la información de la propia casa, quedarse con el titular del anuncio es decidir a ciegas.
La oferta grande de este mercado, puesta en orden
En el encabezado de Caliente México se anuncian $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN. La propia página no aclara si las dos ofertas valen solo para apuestas deportivas. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de $1,000 MXN de Caliente exige un rollover de 10 veces; el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra.
Ese “varían de una reseña a otra” es una de las cosas más útiles que puede leer alguien que compara bonos en México. Un dato del que se publican varias versiones, ninguna de ellas del operador, no es una condición clara. Es una condición que el apostador tendrá que leer en los términos del sitio antes de aceptar el bono, o asumir el riesgo de descubrirla al pedir el retiro.
La aritmética del bono sin depósito es la que se puede hacer con lo que hay: 10 veces sobre una base de $1,000 MXN significa $10,000 MXN en apuestas antes de que ese dinero sea retirable, siempre que los boletos lleguen al momio mínimo que la casa exija, que es un dato que varía según la reseña que se lea. La diferencia entre un momio mínimo bajito y uno alto no es cosmética: cuanto más alta la barrera, más estrecho el pasillo de mercados que cuentan para el rollover.
La misma cifra, dos historias distintas
Playdoit anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero lo describe en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito. Las condiciones no son claras. Y ahí está el problema práctico de todo el género: el mismo número puede ser dinero gratis o dinero que exige un depósito previo, según el párrafo que se abra. La diferencia no es la cifra, es de dónde sale el bono, y esa diferencia sí se puede cobrar.
Quien compare por titular va a elegir mal. Quien busque la palabra rollover y el mínimo de depósito, no.
Qué es una casa de apuestas en línea: procedimiento, metodología y lo que cuesta cada paso
Bajado de la nube a la pantalla, un sitio de apuestas es un intermediario que pone precio a un suceso y acepta que alguien compre una parte de ese precio. Nada más y nada menos.
El mecanismo, sin adornos
El apostador elige un mercado —quién gana, cuántos goles, cuántos puntos— y elige un lado. El sitio publica un momio. El boleto se cierra con ese momio y, si el lado elegido sale bien, la casa paga la apuesta multiplicada por el momio. Si no sale, el dinero se va.
Entre el suceso y el pago cabe todo lo que importa: cuánto paga, cuándo paga, cuánto tarda en verificar al que cobra y qué papeles pide. Ese es el terreno donde un aficionado gana o pierde la tarde, y es el terreno que este apartado recorre paso por paso.
El boleto, el momio y el retiro anticipado
En el español de México los términos son momio para el precio, boleto o cupón para la apuesta cerrada, parlay o combinada para la apuesta de varios tramos, apuesta sencilla para una sola selección, hándicap y más/menos para los mercados de línea. “Cuota” es castellano y aquí no se usa: quien pide cuotas en un chat de soporte mexicano recibe un momio, y así conviene decirlo.
El retiro anticipado —cash out— permite cerrar un boleto abierto antes de que se resuelva, cobrando lo que la casa calcule en ese instante. Es una herramienta, no una ganga: el precio que paga la casa por cerrarlo es peor que el precio del boleto original. Caliente Deportes lo ofrece desde su app, Playdoit lo lista como “retiro anticipado” y Betcris también. Ninguna de las tres regala nada ahí: cobra un margen por quitarte el riesgo de encima.
El parlay y la multiplicación del precio
El parlay —o combinada— encadena varias selecciones en un solo boleto, y los momios se multiplican hasta formar un precio único. Un parlay de dos tramos a momio 1,90 y 1,90 paga lo mismo que un momio único de 3,61. El atractivo del número grande es real y también es el problema: cada tramo añadido mete un margen más entre el apostador y el pago.
Un parlay no es una apuesta más difícil por ser combinada: es la misma apuesta repetida varias veces, con la casa cobrando en cada tramo. Por eso el número final sube tanto y por eso mismo el margen acumulado pesa más que en una apuesta sencilla.
Transmisión, mercados y lo que cada casa pone en el mostrador
Caliente Deportes, desde su ficha en la App Store de México, ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas —“crea tu apuesta”—, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y es solo para mayores de 18 años. Playdoit cubre fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Codere México cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Betcris destaca en su app el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español.
Betway, entre los sitios con permiso de la SEGOB revisados aquí, no publica las mismas particularidades. Está en la comparación porque tiene permiso, no porque se conozca su catálogo al detalle: quien lo considere debería abrir su propio programa de apuestas antes de dar por hecho que tiene transmisión o creador de apuestas.
El itinerario del dinero, paso a paso
La secuencia real del apostador mexicano tiene cuatro tramos y ninguno es instantáneo. Primero el registro, con datos personales y aceptación de términos. Después el depósito por alguno de los métodos que la casa anuncia —tarjeta, SPEI, efectivo en tienda—, y aquí conviene saber que las fichas de las casas mexicanas nombran el SPEI y el OXXO tanto como las tarjetas. La ficha de Playdoit menciona Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros, y promete retiros rápidos y pagos inmediatos. La página principal de Betcris México muestra los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos. La ficha de Codere México anuncia depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO.
El tercer tramo es la verificación de identidad, y el cuarto el retiro. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y para premios gravados la casa emite un CFDI de retenciones. Ese documento es el que después sirve en la declaración anual, y es el que conviene no perder de vista: es la prueba de que la casa retuvo lo que debía.
Verificación de identidad: el peaje que llega tarde
Las casas verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo el marco antilavado. Los documentos concretos exigidos no están fijados por la ley, así que cada operador arma su propio expediente.
El momento de la verificación es lo que cuesta. Si la casa pide documentos recién al solicitar el primer retiro, el apostador descubre el trámite cuando ya tiene dinero dentro. La secuencia razonable es la contraria: completar la verificación mientras la cuenta está vacía, cuando una demora no cuesta nada, y no el fin de semana que se ganó un parlay.
Metodología: con qué se mira una casa en México
Comparar casas de apuestas en México tiene un problema de partida: varias fichas publican la condición del bono de manera poco clara, y alguna describe el mismo bono con primer depósito y sin depósito en dos apartados distintos. Con esos materiales a la vista, cuatro criterios ordenan la comparación mejor que cualquier titular.
El primero es si el permiso de la SEGOB está declarado y a nombre de quién, porque de eso depende que haya marco mexicano detrás de la cuenta. El segundo es la carga del bono, medida en rollover sobre la base que la casa use. El tercero es la operación concreta: qué métodos de depósito y retiro anuncia la casa, qué dice de los tiempos y qué herramientas de juego responsable lista en su propia ficha. El cuarto es el precio, que siempre está y casi nunca se ve. Ese último es el que el siguiente apartado desarma.
Qué es una casa de apuestas y qué no es
No es un banco: el saldo no está garantizado por ningún fondo mexicano de protección al apostador, y no existe un mecanismo público que devuelva el dinero de una cuenta congelada. Tampoco es un lugar neutral: la casa pone el precio, cobra su parte en cada momio y, en un mercado donde los bonos se rediseñan, ajusta la letra menuda cuando cambian los impuestos. Tratarla como un proveedor cuyo precio se lee antes de firmar es la única forma de que la comparación sirva de algo.
Cuánto se queda la casa: el margen escondido en cada momio
Nadie imprime el margen en la página de apuestas. Está dentro del momio, y por eso es la cifra más fácil de pasar por alto y la que aparece en todos los boletos de la vida de un apostador.
El margen, calculado y sin dramatizar
Tomemos un partido con dos resultados posibles —un mercado de dos vías, un ejemplo y no un precio publicado— con momio 1,90 a cada lado. Si repartimos una unidad de apuesta entre los dos lados y calculamos qué fracción devolvería cada uno, el resultado es 1 ÷ 1,90 = 0,5263 por lado. La suma da 1,0526, de modo que la casa devuelve alrededor de un 95 % de lo apostado y retiene cerca de un 5 % de margen.
La cifra honesta es una banda con su condición. En un mercado de dos vías con momios parecidos a 1,90 y 1,90, el margen se queda en torno a un 5 %, y se mueve con el deporte, con el mercado concreto y con la casa: es un cálculo sobre ese par de momios, no una tarifa que la casa publique. En un mercado de tres vías el mismo margen se reparte distinto y el número cambia. Aquí no hay un precio de mercado de una casa mexicana concreta que copiar, así que la banda es lo más honesto que se puede escribir.
Y una advertencia que cuesta dinero: el margen no desaparece por apostar en vivo, no desaparece por usar la transmisión y no desaparece por elegir un boleto combinado. Se multiplica por tramo. Esa es la parte que el titular del bono nunca menciona.
Por qué los momios mejorados se pagan solos
La app de Codere México anuncia momios mejorados, y Playdoit anuncia “Playboost” para aumentar ganancias. Los dos mecanismos son de la misma familia y merecen la misma pregunta: cuánto vale la mejora y sobre qué mercados aplica.
Un momio mejorado sin límite de uso sería un regalo; uno con tope de apuesta, aplicación a un solo partido y vigencia de horas es una herramienta de captación. Ninguna de las dos fichas publica esos topes, así que la única lectura útil es tratar cada mejora como una ventana corta y un monto máximo que hay que leer antes de entrar. El impulso de subir la apuesta para aprovechar el momio alto es exactamente el reflejo que la promoción busca y exactamente el que hace daño si el tope de cantidad es bajo.
El margen se encuentra con el IEPS
Las casas mexicanas con permiso operan bajo un impuesto que pesa: la Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B, fija un 50 % sobre juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado en el DOF del 7 de noviembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026, frente al 30 % anterior. La base no está establecida en el texto leído: el texto solo habla del “valor de la actividad”, mientras la prensa habla del monto total apostado. Conviene ser explícito: este apartado no puede decir “50 % de lo apostado” ni “50 % del ingreso bruto”, porque ninguna de las dos lecturas está fijada en el texto revisado.
El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la Ley del IEPS, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.
Lo que sí se puede afirmar es el efecto: tras la subida del IEPS, los operadores rediseñaron los bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. El dinero del bono no sale de la nada, sale de un presupuesto. Cuando el impuesto sube, la letra del bono cambia en algún sitio, y ese sitio suele ser el rollover, el momio mínimo o el tope de lo que el bono puede pagar.
Los impuestos estatales que también tocan el boleto
Los estados mexicanos gravan a su manera: la Ciudad de México cobra un impuesto a las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados. Para el apostador que cambia de entidad o que apuesta en una casa radicada en otro punto del país, esto significa que el marco fiscal alrededor del boleto no es homogéneo. La casa aplica lo que le toca según donde esté su permiso; el jugador no elige ese detalle, pero sí puede notar que su premio neto varía.
Lo que el margen significa para una cuenta concreta
Un apostador que juegue 10,000 pesos en un mes en mercados cuyo margen ronda el 5 % está pagando, en promedio, unos 500 pesos de precio implícito por el servicio, hayan ganado o perdido sus boletos. No es una comisión que aparezca en el estado de cuenta; es la resta entre lo que la casa devuelve y lo que se apostó, y se cobra boleto por boleto.
Ese número es el mejor argumento que existe a favor de no perseguir bonos pequeños. Un bono de 200 pesos con un rollover de 10 veces exige 2,000 pesos en apuestas antes de poder retirarlo, y el margen de ese recorrido se come buena parte del valor. La cuenta se hace en el mismo idioma que el bono: pesos por pesos.
Clasificación y criterios: nueve casas con permiso de la SEGOB puestas una al lado de otra
Nueve marcas, un solo marco legal y un problema compartido: ninguna tiene licencia propia de juego en línea. Estas operan bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación otorgado a un permisionario con local físico, y el número de permiso aparece aquí solo como lo declara la fuente que lo publica.
| Casa de apuestas | Situación del permiso de la SEGOB, según la fuente citada | Lo que su propia ficha dice sobre la clave de comparación |
|---|---|---|
| Betcris | Permiso de la SEGOB de su permisionario; el número no se imprime porque el pie del sitio y la tabla del propietario difieren (Producciones Móviles en el pie, otra referencia en la tabla) | Muestra Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin montos mínimos |
| Pickwin | Permiso de la SEGOB; número no impreso porque las fuentes se contradicen —el que da una compilación es el que el pie de Betcris muestra para Producciones Móviles | Sin datos sobre métodos de depósito y retiro |
| Strendus | Permiso con números DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; titular citado como Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads | Sin datos sobre métodos de depósito y retiro |
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97 mostrado en el pie de su propio sitio; operadora citada: Tecnología de Entretenimiento Caliplay | Anuncia $1,000 MXN sin depósito y duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin aclarar si las dos valen solo para apuestas deportivas |
| Betway | Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular citado: Espectáculos Deportivos Frontón México | Sin datos sobre métodos de depósito y retiro |
| Codere | Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales; titular citado: Libros Foráneos | Depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO, y bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular citado: Eventos Festivos de México | Acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros métodos |
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular citado: Comercial de Juegos de la Frontera | Sin datos sobre métodos de depósito y retiro |
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales, que tampoco pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; la App Store lista la app a nombre de 1XCorp N.V., distinta del titular citado | Sin datos sobre métodos de depósito y retiro |
La columna de dinero es la que separa unas filas de otras y la que hay que leer con más cuidado, porque mide cosas distintas en cada casa: Betcris lista canales, Codere lista canales y un techo de bono, Playdoit lista canales, y Caliente publica titulares de oferta con una ambigüedad explícita sobre su alcance. Poner esas cuatro cosas en una misma columna es una decisión editorial y conviene decir por qué: son lo que cada casa declara sobre sí misma en la fuente citada, ni más ni menos.
La otra columna tiene un patrón que no es un accidente de redacción. En tres fichas hay filas sin datos sobre métodos de depósito y retiro, y en cuatro de las nueve el número de permiso viene de una compilación y no del propio operador. Esa es la textura real de este mercado: una parte de lo que se puede verificar se verifica en la fuente equivocada, y conviene que el lector lo sepa antes de dar por sentado cualquier número.
Panorama de las casas de apuestas en línea en México y los fundamentos del mercado
México tiene un mercado maduro de marcas y un marco legal que no las menciona. Esa tensión explica casi todo lo demás: la forma de los bonos, la ausencia de un registro de autoexclusión, la fragilidad de los saldos y hasta el carácter inestable de los bloqueos.

El mercado que existe y la ley que no lo nombra
La Ley Federal de Juegos y Sorteos se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, y su lógica es la de una prohibición con excepciones. Prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el país y solo permite los expresamente autorizados; la SEGOB otorga permisos e inspecciona —artículo 7—, clausura locales no autorizados —artículo 8—, ningún establecimiento puede estar cerca de escuelas o centros de trabajo —artículo 9— y los estados y municipios cooperan —artículo 10—. Ninguna de esas líneas habla de internet.
El Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, tampoco menciona un permiso digital independiente. Su artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de juegos con apuestas y sorteos, salvo los de la Lotería Nacional, con jurisdicción federal. Su artículo 2 dice que la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente está prohibida. Su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Los tipos relevantes para apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos (artículo 28); los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas; los permisos son intransferibles (artículo 31); y los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza (artículo 29).
La práctica reportada es que los sitios en línea no pueden tener permisos digitales autónomos y cuelgan del permisionario con permiso físico; muchas marcas extranjeras usan un permisionario local, y un mismo permisionario opera varias marcas. De ahí que el permiso de Betcris y el de Pickwin aparezcan asociados a un mismo titular y que las compilaciones se contradigan entre sí. Y de ahí la palabra correcta: permiso, no licencia.
Un conteo que no existe
Conviene decirlo sin rodeos: no hay una cifra oficial de sitios autorizados que se pueda citar. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica —según los reportes— un PDF de sitios autorizados, ese documento no se pudo abrir desde las compilaciones consultadas, y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Los conteos que circulan chocan: 136 sitios de apuestas en un reporte, entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro. Con esas diferencias, este apartado no da un número y no imprime ningún número de permiso como oficial.
Las marcas bloqueadas y el reloj de su estado
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025, cuando la UIF congeló cuentas, y en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo. Bet365 corrió la suya: en marzo de 2026 un juez de distrito le concedió un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.
La cronología completa obliga a escribir cada línea con su fecha. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, de Ganador Azteca, quedaron deshabilitadas. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una sola fuente. Sobre los casinos físicos, alrededor de 20 fueron clausurados en 2026.
Por eso este apartado no dice que un sitio esté abierto ni cerrado hoy. Dice la fecha y lo que la fecha sostiene. La lección de servicio público está a la vista: un saldo depositado en un operador que después queda bloqueado puede congelarse con él, y un amparo a favor del operador no devuelve el tiempo ni la liquidez al apostador.
Reforma: borrador terminado, nada más
El 13 de octubre de 2026 se reportó que la SEGOB terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No ha sido presentado y no es ley. Existe además una iniciativa para derogar la ley que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y también es solo una propuesta.
Es decir: ni la reforma ni el instituto existen todavía, y nada de eso cambia lo que un apostador puede hacer esta semana. Quien lea titulares sobre una ley nueva de juego en línea está leyendo un borrador, y los borradores no bloquean ni autorizan dominios.
Los fundamentos que sí conviene fijar
Tres ideas sostienen la comparación de toda esta página. La primera es que el permiso mexicano pertenece al permisionario, no a la marca: la marca cuelga de él, y por eso el número puede coincidir entre sitios distintos. La segunda es que no existe un permiso digital autónomo, de modo que buscar la licencia de una casa mexicana en un registro de juego en línea es buscar algo que el marco no emite. La tercera es que el perímetro de protección es de cada operador: sin registro nacional de autoexclusión, sin tope legal de depósito y sin fondo de garantía, la seguridad del apostador se mide por lo que cada casa le ofrece dentro de su cuenta.
Lo que la ley sí deja fuera de discusión
Hay tres cosas que el marco mexicano sí prohíbe con claridad y que el apostador debería tener presentes. La primera: el Reglamento, artículo 5, veda a los menores el acceso a las áreas de apuestas de los establecimientos y a la participación en el “cruce de apuestas” en hipódromos, galgódromos y frontones, aunque no fija un número de edad; las casas escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página, y un número estatutario de edad para el juego no está establecido.
La segunda: el artículo 2 del Reglamento prohíbe la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente, y el artículo 8 de la ley de 1947 faculta a la SEGOB a clausurar establecimientos no autorizados. La tercera: apostar en un sitio con permiso no es lo mismo que apostar en uno sin él, y esa diferencia tiene costo legal y fiscal, no solo moral.
La apuesta en vivo y los deportes virtuales: sin regla propia
La apuesta en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento revisados. Tampoco aparece una provisión sobre una bolsa de apuestas —un intercambio entre usuarios—, y por eso esta página no afirma que exista una en México. Las apuestas de carreras y el pari-mutuel sí están regulados en hipódromos, galgódromos y frontones, con “cruce de apuestas” y con la prohibición de que participen menores.
Sobre eventos restringidos —ligas inferiores, competencias de menores— no se encontró ninguna disposición. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1. Y el Mundial de 2026, jugado entre junio y julio de ese año, ya es un evento en pasado: quien lo mire como mercado lo mira con la perspectiva que da un torneo terminado.
Legalidad, supervisión y el precio de no tener licencia propia
Aquí el dato duro es de estructura y no de titulares: no existe licencia de juego en línea en México, y todo sitio que opera con permiso lo hace colgando del permiso de un tercero con local físico.
Quién manda y bajo qué artículo
La autoridad es la Secretaría de Gobernación. Bajo el artículo 2 del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, la SEGOB interpreta y aplica la ley administrativamente, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, emite, modifica y termina permisos, además de llevar los procedimientos sancionadores.
La consecuencia práctica de que no haya una ley que nombre el juego en línea es que la supervisión no puede ser específica. No hay una norma que diga cómo debe comportarse un sitio digital con su catálogo, sus bonos o sus herramientas de protección, porque la norma no lo prevé. Lo que hay es un régimen de permisos aplicado a una actividad que el legislador de 1947 no imaginó.
Permiso, permisionario y la razón de la palabra
El permiso, según el artículo 3 del Reglamento, es un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. No es una licencia y no es transferible. Eso significa que la marca que el usuario ve en su móvil puede no ser la titular del permiso, y que la relación entre una y otro es la que explica los desencuentros de números entre las compilaciones públicas.
También significa que si el permiso cae, la marca se queda sin base. La temporalidad del acto es la advertencia, y es la parte del documento que menos se cita: un permiso se modifica y se termina. Cuando el marco de supervisión se mueve —como se movió en noviembre de 2025—, los saldos de los usuarios se mueven con el marco.
La prohibición con excepciones, contada con precisión
La ley de 1947 prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el país y permite únicamente los expresamente autorizados. El Reglamento reformado en noviembre de 2023 añade su propia cláusula: lo que no está previsto expresamente, está prohibido.
Leídas juntas, las dos reglas explican por qué un sitio sin permiso no es simplemente un sitio sin papeles. Es un sitio haciendo algo que el reglamento prohíbe, y el artículo 8 de la ley de 1947 le da a la SEGOB la facultad de clausurarlo. En ese terreno, la SEGOB ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, aunque una base estatutaria del bloqueo de sitios de apuestas que vaya más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está establecida.
Los cuatro elementos que trae una casa con permiso
Frente a una casa sin permiso, una casa con permiso mexicano trae un foro legal en México, un permiso de la SEGOB a nombre de un permisionario con local, controles de identificación y antilavado, y un CFDI de retenciones por premios gravados. Frente a una casa con permiso, una casa sin permiso no trae nada de eso. Los saldos en un operador bloqueado pueden congelarse, y el registro nacional de autoexclusión no existe en ninguno de los dos casos.
Esta comparación no es un aval de las nueve marcas comparadas. Tampoco es una condena automática de lo extranjero: es la lista de lo que el apostador tiene o no tiene cuando algo sale mal. Curaçao no emite permisos mexicanos, y un sitio con licencia de Curazao no es un permisionario mexicano. La zona offshore se describe aquí como lo que es —sin protección de marco local y sin marca concreta en el punto de mira— porque el problema no es una casa en particular, es la ausencia de marco.
El caso de las marcas bloqueadas y la lección de las cuentas congeladas
La historia de noviembre de 2025 a octubre de 2026 deja tres lecciones que valen más que cualquier advertencia genérica. La primera: el bloqueo llega por la vía de las cuentas y de la UIF, no por la vía de una notificación al usuario, y la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas el 11 y 12 de noviembre de 2025. La segunda: los tribunales corrigen y descorrige, y un amparo concedido en marzo de 2026 no reactivó bet365 el 24 de marzo de 2026. La tercera: una suspensión judicial amplia, reportada el 23 de octubre de 2026 y sostenida por una sola fuente, no cambia lo que un apostador puede verificar ese día.
Con saldos dentro, el reloj corre en contra del usuario. Por eso la recomendación operativa que sale de todo esto es bastante simple y no tiene nada de publicitaria: no dejar en una cuenta más de lo que se está dispuesto a tener dormido.
Impuestos: IEPS del operador, ISR del ganador
El operador con permiso paga IEPS y el ganador paga ISR. Sobre premios, los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR establecen que los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos. Quien paga retiene un 1 % cuando el estado no grava el premio o su gravamen no supera el 6 %, y un 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración obligatoria; en caso contrario el ingreso se acumula y se acredita la retención. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal del 6 % sobre premios, alrededor de un 7 % en total, según un reporte secundario. Los premios por encima de $600,000 MXN en el año deben reportarse en la declaración anual, también según un reporte secundario.
Hay un hueco que conviene señalar sin rellenarlo. El artículo 137 cubre los premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de los premios ganados en un sitio sin permiso no está establecido. La posición honesta es la de consultar a un contador o a un asesor fiscal: esta página no lo resuelve y quien apueste en un sitio sin permiso lo tendrá que resolver con alguien que sí pueda.
Requisitos de apuestas: la letra que decide si el bono vale
Un bono de bienvenida mexicano se redime con requisitos de apuesta —rollover— sobre una base concreta: el bono, o el bono más el depósito. El valor se mide en cuántas veces hay que apostar eso antes de poder retirar, en qué plazo y a partir de qué momio cuentan los boletos.
Ese es el punto donde la comparación se vuelve útil o se vuelve decorativa. Un bono grande con base amplia y plazo corto puede costar más que un bono pequeño con base estrecha y plazo largo, porque el reloj empuja al apostador a entrar en mercados que no eligió. Y como varias fichas publican condiciones contradictorias sobre sus propios bonos, la única lectura que vale es la de los términos de la casa, no la del titular ni la de la reseña ajena.
Sin licencia propia: qué significa en la práctica
Significa que el permiso es un acto temporal de un tercero, que la marca no puede presentar una licencia digital que el marco no emite, que ningún registro público abierto permite verificar el número que aparece en un pie de página, y que la supervisión del comportamiento digital de un operador depende de una norma que no menciona lo digital.
También significa que una parte de lo que esta página puede decir sobre cada casa es lo que la casa declara sobre sí misma. No es una limitación de criterio: es el estado del mercado. Un mercado con permiso pero sin licencia propia obliga a leer cada afirmación con su fuente al lado, y esa costumbre es la que protege al apostador de un número inventado.
Las nueve casas de apuestas en línea, una por una: costo, letra menuda y veredicto
Cada apartado cierra con lo que el conjunto de datos de esa casa deja en claro, no con una recomendación genérica. Las marcas están ordenadas como en la comparación anterior, y ninguna de ellas tiene licencia propia de juego en línea: esa condición es compartida y no hace falta repetirla en cada apartado.
Betcris: pagos locales en el escaparate y permiso que no coincide consigo mismo
Betcris es el ejemplo más claro de un problema que el apostador no debería tener que resolver. Su permiso de la SEGOB es el de su permisionario, y el número no se imprime aquí porque el pie del propio sitio y la tabla del propietario dan números distintos, ambos a nombre de Producciones Móviles o de otra estructura según la fuente. Cuando la casa y su propia referencia no coinciden, el dato queda donde debe quedar: sin imprimir.
Lo que sí está sobre la mesa es su apuesta por los pagos locales. La página principal de Betcris México muestra los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos. Ese “sin indicar montos mínimos” es una ausencia de dato, no una señal de que no existan: el lector los verá en el cajero de la casa antes del primer depósito.
En su app, Betcris destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. Es un catálogo orientado a que el boleto se cierre rápido y se pueda abandonar antes de que se resuelva. El pie de página refuerza el lado responsable: los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, hay una sección de juego responsable y el servicio no se promociona a menores de 18 años.
El problema de la marca no está en su oferta sino en su documentación. Una casa que no puede dar un número de permiso unívoco entre su propio pie y las compilaciones traslada al usuario un trabajo que no le toca. Ese desorden es un costo, aunque no sea un costo en pesos.
Para quien apuesta desde México y quiere cerrar boletos con pagos que ya conoce, Betcris tiene sentido: la variedad de métodos locales, el parlay del mismo juego y el retiro anticipado cubren el uso más común. Para quien necesita un papel ordenado antes de depositar, la marca arranca con una desventaja que no depende del momio.
Pickwin: el permiso ajeno y el expediente más confuso de la comparación
El caso de Pickwin ordena mejor que ningún otro la confusión de este mercado. Su permiso de la SEGOB está a nombre de Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora, y el número no se imprime porque las fuentes se contradicen: concretamente, el número que da una compilación es el mismo que el pie de Betcris México muestra para Producciones Móviles.
Ahí está el mecanismo del permiso compartido, funcionando a la vista de cualquiera. Un permisionario local con varias marcas colgando de su permiso produce exactamente este efecto: dos sitios distintos aparecen citados con el mismo número, y ninguna de las dos citas es oficial.
Fuera de eso, el expediente de Pickwin es el más escaso de los nueve. Sobre métodos de depósito y retiro no hay datos en las fuentes consultadas, así que no hay nada que comparar con la variedad de pagos locales de Betcris o con el SPEI y OXXO de Codere. La marca entra en la comparación por su condición de operador con permiso y por la claridad que aporta sobre cómo se reparte un permiso entre marcas, no por lo que declara de su caja.
Que el permiso sea compartido no es un defecto de Pickwin ni una señal de irregularidad: es la forma normal del mercado mexicano, tal como está construido. Quien lea dos sitios con el mismo número de permiso no está ante un fraude; está ante un permisionario que opera dos marcas.
Para el apostador que quiere saber cómo funciona el permiso compartido en México antes de elegir dónde poner dinero, Pickwin es la casa que mejor lo enseña. Para el que quiere comparar condiciones de pago, llega a la comparación sin argumentos con los que competir.
Strendus: tres números de permiso y dos titulares posibles
Strendus entra con el expediente de permiso más largo de los nueve. Su permiso de la SEGOB aparece citado con tres números —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021—, según la compilación consultada, y el titular varía entre Atracciones y Emociones Vallarta y New Ads según la compilación que se lea.
Que una marca acumule tres referencias y dos titulares posibles no es un detalle administrativo. Es la prueba de que el registro público de permisos no funciona como registro: la DGJS publica según los reportes un PDF de sitios autorizados, ese documento no se pudo abrir, y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Sin ese registro, tres números no se resuelven.
En cuanto a lo operativo, las fuentes no describen los métodos de depósito y retiro de Strendus, de modo que su apartado no puede compararlos con los de Betcris o Playdoit. Quien la considere debería abrir la página de la casa y revisar su propia sección de pagos, que es donde vive esa información para todas las marcas.
El caso de Strendus deja una conclusión incómoda y verdadera: en México, la cantidad de números que una compilación publica sobre una marca mide la atención que esa marca ha recibido, no la solidez de su permiso. Tres referencias significan tres veces el mismo problema de verificación.
Por eso el lector que quiere dejar el asunto resuelto antes de depositar hará bien en fijarse en las marcas cuyo permiso aparece en su propio pie de página. Strendus, en el estado actual de la información disponible, no está en ese grupo.
Caliente: la oferta más sonora del mercado y su letra menuda
Caliente es la casa con la oferta más visible de la comparación y también la que más cuidado exige al leer. Su permiso DGG/SP/404/97 aparece en el pie de su propio sitio, que lo presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación, y la operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay. Es decir: en este caso el número sí lo publica la casa, aunque la confirmación oficial siga sin existir, porque la lista de la DGJS no se pudo abrir.
La oferta es lo que la hace destacar. En el encabezado de caliente.mx se anuncian $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN; la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de $1,000 MXN exige un rollover de 10 veces, mientras el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra.
Con lo que hay, la aritmética del bono sin depósito se puede escribir: 10 veces sobre una base de $1,000 MXN son $10,000 MXN en apuestas antes de que ese dinero sea retirable, siempre que los boletos lleguen al momio mínimo que la casa exija —y ese mínimo es justamente uno de los datos que cambia según la reseña. La banda del primer depósito no se puede calcular: si la base fuese el bono y el requisito fuese de 10 veces, serían $70,000 MXN en apuestas, pero ni la base ni el factor son un dato firme, y por eso el apartado no imprime una cifra de ese tramo.
En la operación, la ficha de la app Caliente Deportes la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay y ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; es solo para mayores de 18 años. Su pie de página avisa que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza la sección de juego responsable.
El costo real de la oferta de Caliente no está en la cifra del encabezado sino en las dos cifras que le faltan: el momio mínimo y la definición de la oferta. Un apostador que no pueda leer esos dos datos en los términos de la casa está aceptando un bono a ciegas, por muy visible que sea el número.
Para quien quiere empezar sin depósito, el bono anunciado es el gancho más grande del mercado y merece la pena mirarlo. Quien vaya a buscarlo tendrá que leer los términos antes de aceptarlo, porque el rollover que circula en las reseñas no viene del operador.
Betway: permiso sin letra menuda publicada
Betway aparece en la comparación con permiso 4184, según la compilación consultada, y titular citado Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. Su número sí está impreso, aunque la confirmación oficial siga ausente por la misma razón que en todas las demás: la lista de la DGJS no se pudo abrir.
Sobre métodos de depósito y retiro, el expediente de Betway no dice nada, de modo que su apartado no puede poner nada en una balanza frente a los canales que Betcris, Codere o Playdoit sí enumeran. Tampoco hay en las fuentes un detalle de catálogo comparable al parlay del mismo juego de Betcris o al “Playboost” de Playdoit.
Esa escasez tiene una lectura útil y no es un juicio sobre la marca. Una casa puede perfectamente tener todos los canales de pago habituales y no publicarlos en la ficha que revisa un comparador. La consecuencia práctica es concreta: quien quiera saber si Betway acepta OXXO o transferencia tendrá que abrir su sitio y mirar su propia sección, porque aquí no hay un dato que lo diga.
El permiso a nombre de una empresa de frontón es, en cambio, el mejor recordatorio de lo que dice el Reglamento: los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas. Ahí está el origen estructural de casi todas estas marcas.
Para el apostador que ya conoce la marca y no necesita que le expliquen su catálogo, el permiso citado es el dato relevante. Para quien compara pagos, Betway no aporta información y no puede aportarla.
Codere: 30 deportes, tres canales de depósito y un bono con techo
Codere llega con la ficha de app más detallada de la comparación. Sus permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 aparecen según Apuestas-legales, con Libros Foráneos como titular citado, y la app “Codere: Apuestas Deportivas MX” figura en la App Store de México a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026.
La cobertura es su argumento más fuerte: más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. En una casa, el creador de apuestas es la herramienta que más cambia la experiencia del apostador que no quiere elegir entre cuatro mercados fijos, y aquí viene acompañado de estadísticas en vivo.
El dinero también está descrito con precisión inusual: la ficha anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Las dos cosas importan por separado y por razones distintas. Los tres canales cubren tres formas reales de tener dinero en México —tarjeta bancaria, transferencia y efectivo en tienda—, y eso es más de lo que la mayoría de las fichas enumera. El techo de 7,000 MXN, en cambio, es un techo: fija lo máximo que la oferta puede pagar, y ese número es más útil que el titular de un porcentaje.
La app indica que el servicio opera con permiso de la SEGOB, que el uso está limitado a mayores de 18 años y que incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es la ficha más ordenada de los nueve en ese aspecto, y orden en la ficha es lo que el apostador necesita para no perder tiempo comparando párrafos contradictorios.
El veredicto aquí no gira en torno al tamaño del bono. Una casa que publica el techo de su oferta, el catálogo que cubre y los canales con los que se mueve el dinero se puede comparar; una que solo publica el número grande, no.
Playdoit: cinco deportes, pagos múltiples y un bono sin condiciones claras
Playdoit tiene la contradicción más citada de esta comparación dentro de su propia ficha. Su permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 aparece según la compilación consultada, con Eventos Festivos de México como titular citado, y la app la publica Atracciones America S.A. de C.V. en la App Store de México; salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026.
Sobre su bono, la ficha anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Las condiciones no son claras. No es un detalle venial: el mismo número, leído en un párrafo, es dinero sin depósito, y leído en el otro, es dinero que exige poner dinero antes. La diferencia entre esas dos cosas es todo lo que un apostador necesita saber sobre una oferta.
El catálogo es amplio y concreto: fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. La combinación de cinco deportes con transmisión y apuestas en vivo cubre bien al aficionado que mira el partido mientras apuesta, y el retiro anticipado es útil para quien quiere cerrar un boleto a mitad de camino.
Los pagos están descritos con más detalle que en la mayoría: acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros métodos, y promete retiros rápidos y pagos inmediatos. Su ficha enlaza los términos y las pautas de juego responsable, y el uso es para mayores de 18 años. La promesa de “pagos inmediatos” es del operador y como tal se escribe: es una declaración de la casa, no un hecho verificado aquí.
Lo que decide el caso de Playdoit no es su catálogo ni sus canales, que están bien cubiertos, sino la ambigüedad del bono. Una casa que describe dos veces su propia oferta de manera distinta obliga al usuario a hacer de auditor antes de depositar, y ese trabajo no debería ser del apostador. Quien la elija, que lo haga por los cinco deportes con transmisión y por el retiro anticipado, y que lea los términos de la promoción antes de dar por buena cualquiera de las dos versiones.
Novibet: el permiso citado y nada más sobre la mesa
Novibet entra con su permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según la compilación consultada, y con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular citado. Es un permiso cuya numeración es de las más recientes del grupo, cosa que en este mercado no se puede leer de más formas que la literal: es el número que la compilación publica.
El resto del expediente de Novibet es corto. No hay en las fuentes consultadas un detalle sobre sus métodos de depósito y retiro, ni un catálogo comparable al de Codere, ni una oferta descrita como la de Caliente. Eso deja su apartado con un número de permiso y poco más, y el apartado lo escribe así porque inventar el resto sería el peor servicio posible al lector.
Hay una lectura que sí aporta algo y no es una disculpa. Las casas de las que las compilaciones publican menos detalle son, con frecuencia, las que no han estado en el centro de los incidentes regulatorios del periodo: la atención pública de este mercado se ha repartido entre bloqueos, amparos y suspensiones de dominios, y las marcas fuera de ese foco aparecen menos documentadas en las fuentes secundarias.
Para el apostador, la consecuencia es un itinerario y no un veredicto sobre la marca: quien considere Novibet debería abrir su programa de apuestas, revisar su sección de pagos, sus mercados y sus herramientas de juego responsable en la propia casa. El permiso citado es el punto de partida de esa revisión, no su conclusión.
1xBet: permiso citado, dominio sin confirmar y app a nombre de otra empresa
1xBet es el caso donde las piezas no terminan de encajar, y el apartado lo dice tal como está. Su permiso DGJS/0002/2020 aparece según Apuestas-legales, que tampoco pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial, y la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular citado, Entretenimientos Naturales.
Dos cosas separadas en una misma ficha. La primera: el nombre de la sociedad que publica la app y el nombre del titular del permiso no coinciden. Eso puede tener explicaciones legítimas —una estructura corporativa, una sociedad de servicios— pero el efecto para el lector es el mismo, porque no hay forma de cerrar la cadena con los documentos que existen. La segunda: el propio dominio aparece como no confirmado en la fuente que publica el número.
Sobre métodos de depósito y retiro, la ficha de 1xBet no aporta nada comparable, de modo que su apartado no compite con los canales que sí están enumerados en otras marcas. Tampoco hay una oferta descrita con la claridad de la de Codere o con la visibilidad de la de Caliente.
La conclusión práctica no es una acusación. Es una secuencia de verificación: quien considere 1xBet debería confirmar primero en qué dirección está el sitio operativo, después quién figura como titular del permiso en el pie de página de esa dirección y, por último, si la sociedad que publica la app coincide con alguno de los dos nombres. Si los tres datos no cierran, no es un problema de esta página: es información que falta en el propio escaparate de la marca.
Después de las nueve: cómo se ordena la decisión
Leídas juntas, las nueve marcas dibujan tres perfiles y no nueve. El primero es el de las casas que publican su permiso en su propio pie y describen su dinero con detalle —Caliente y Codere—, que son las que se pueden comparar sin abrir la letra menuda para averiguar quién es el titular. El segundo es el de las marcas con números citados por compilaciones y expediente operativo escaso —Strendus, Novibet, Betway, Pickwin—, donde el permiso está y la información práctica no. El tercero es el de las casas con un desencuentro documental dentro de su propia ficha: Betcris con su número doble, Playdoit con su bono descrito dos veces, 1xBet con su app a nombre de otra sociedad.
Esa clasificación no dice cuál paga más ni cuál conviene a quién de manera individual. Dice dónde está el trabajo de verificación y cuánto ocupa. Una casa del primer grupo ahorra al apostador el trámite de reconstruir el permiso; una del segundo lo obliga a hacerlo en su propio sitio; una del tercero le pide además resolver una contradicción que la casa misma publicó.
Preguntas frecuentes sobre casas de apuestas en línea en México
¿Cómo puedo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Buscando el pie de página del sitio, donde las casas con permiso citan su autorización, y el número que aparece ahí. La confirmación oficial es otra cosa: la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no es un registro público abierto hoy. Si el número de la casa y el de una compilación no coinciden, conviene tratar el dato como declarado por la fuente que lo publica y no como confirmado.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
El retorno es la cantidad apostada multiplicada por el momio, y la ganancia neta es la cantidad multiplicada por el momio menos uno. Con 100 pesos a momio 1,90 el retorno es 190 pesos y la ganancia, 90. En un parlay los momios de los tramos se multiplican hasta formar un precio único para todo el boleto.
¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?
Sumando las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mismo mercado. En un mercado de dos vías con momio 1,90 a cada lado, cada lado implica alrededor de 0,5263 y la suma supera la unidad en torno a un 5 %, que es lo que la casa retiene. La banda cambia según el deporte, el mercado y la casa, y en un parlay se acumula por tramo.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Dentro de la cuenta, en las herramientas de juego responsable que cada casa lista en su propia ficha: pausas, topes de depósito, topes de pérdida y autoexclusión temporal o definitiva. No hay un registro nacional de autoexclusión en México, así que el límite vale para esa cuenta y no cierra el acceso en las demás casas donde alguien juegue.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos por ISR y quien paga retiene un 1 % cuando el estado no grava el premio o su gravamen no supera el 6 %, y un 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La Ciudad de México tiene un 6 % estatal sobre premios, alrededor de un 7 % en total, según un reporte secundario.
¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?
No traen foro legal mexicano, ni permiso de la SEGOB, ni los controles de identificación y antilavado de un permisionario, ni CFDI de retenciones por premios gravados. El Reglamento prohíbe lo que no prevé expresamente y la SEGOB puede clausurar lo no autorizado, además de bloquear dominios y aplicaciones. Un saldo en un operador después bloqueado puede quedar congelado, como ocurrió con bet365 y Betano a partir de noviembre de 2025.
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