Apuestas de la FIFA 2026 en México — lo que te cuesta cada boleto
En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo y el sitio seguía sin abrir el 24 de marzo. Ese detalle resume la situación mexicana mejor que cualquier folleto promocional: aquí nadie opera con una licencia digital, porque no existe.
Datos actualizados a noviembre 5, 2026; los números de permiso se contrastaron con los pies de página de las propias casas y con compilaciones públicas, y el listado oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse.
Juego responsable en la práctica: lo que tu cuenta no te va a decir sola
Conviene empezar por aquí aunque no sea lo que más se busca, porque es la parte que ninguna casa te explica con la misma energía con la que te explica su bono de bienvenida. México no tiene un registro nacional de autoexclusión. Búscalo y no lo vas a encontrar: lo que hay son herramientas internas de cada operador, y eso cambia por completo la naturaleza de la salvaguarda que crees tener.
La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La app de Winpot Deportes, publicada por Wiztech Limited y disponible desde abril de 2023, menciona apuestas con dinero real y avisos de juego responsable. Los avisos existen. Lo que no existe es un mecanismo que te siga de una casa a otra.
Prevención: qué tienes tú, qué tiene la casa
Un registro nacional haría que pedir la autoexclusión en un operador te cerrara las puertas en todos. Sin él, la autoexclusión es voluntaria y de alcance doméstico: vale para la casa donde la pides y para ninguna más. Si tu problema es con el juego y no con una marca concreta, esa puerta se te queda medio abierta, y no hay norma mexicana que la cierre hoy.
En el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, el artículo 5 prohíbe a los menores de edad entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra. Las casas escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página. Una edad mínima concreta en la ley no está establecida; lo que hay es la edad que cada operador declara. Cuando alguien te venda “regulación estricta” como argumento de venta, ese es el detalle exacto que su publicidad se salta.
Un límite de depósito temporal o de pérdida con rango estatutario tampoco aparece. Lo que las casas publican son controles propios —descansos, topes de depósito, autoexclusión—, entre ellos los que cada marca enumera en su propia ficha en la tienda de aplicaciones. Es decir: los límites que ves son los que la casa quiso poner. Nada te impide preguntar por escrito cuáles son y a partir de cuándo se aplican; hazlo antes de depositar, no después de la tercera recarga.
Protección frente al lavado y quién mira tu cuenta
Los operadores verifican identidad (KYC) y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad de juegos y apuestas con apuestas está considerada vulnerable frente al lavado de dinero. Qué documentos exactos se exigen no está fijado en la ley. En la práctica la verificación se resuelve con identificación oficial y comprobante de domicilio, y es el paso donde mucha gente se atora justo cuando quiere retirar.
Ese trámite no es decorativo. Un retiro va a una cuenta a tu nombre, y el sistema antifraude del operador revisa que el titular coincida. Si depositaste con la tarjeta de un familiar o con una cuenta compartida, la devolución puede quedarse esperando explicaciones que nadie te pidió al entrar. Revísalo antes: es más barato corregirlo con la cuenta en cero.
La salvaguarda que sí existe del lado de la ley es de otro tipo: la autoridad, no la casa. En noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y en ese mismo movimiento quedaron deshabilitados bet365 y Betano, de Ganador Azteca. Cuando la cuenta se congela, el saldo que el jugador tenía dentro queda dentro. Ahí no hay bono que compense.
Prevención con dinero ajeno: el caso que conviene tener presente
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 por el congelamiento de cuentas de la UIF; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo. La app de Betano sigue promocionando apuestas deportivas, tragamonedas, casino en vivo, deportes virtuales, concursos de fantasía, momios mejorados y un programa de lealtad con misiones. El catálogo no se detuvo cuando se detuvo la operación.
Ahí está el coste real del juego responsable cuando falta supervisión: no es la letra pequeña del bono, es el saldo. Ni un registro nacional de autoexclusión ni un fondo de garantía te devuelven lo que estaba en una cuenta congelada por una autoridad. Si un jugador quiere una salvaguarda que sobreviva al operador, la única que funciona es no dejar saldo parado. Retirar con frecuencia es incómodo; perder todo por una resolución judicial es peor.
Calendario y competencia: el torneo que ya se jugó y lo que queda por apostar
Torneo: lo que se puede apostar y con qué etiqueta
El Mundial de la FIFA 2026 se jugó entre junio y julio de 2026, así que el gran evento que llenaba la cartelera ya pasó y la oferta de las casas vive ahora de ligas nacionales, copas continentales y torneos de clubes. Vender “apuestas del Mundial” en presente es vender humo.
Lo que sí está permitido es más estrecho de lo que la publicidad sugiere. Las apuestas deportivas solo se permiten a través del permiso de la SEGOB de un permisionario. Apuestas en vivo, deportes virtuales, esports y tipos de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento que se han leído. El cruce de apuestas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones, con cruce de apuestas incluido, y los menores nunca pueden participar. Un mercado de intercambio de apuestas no aparece previsto en la norma, y aquí no se va a decir que exista uno mexicano.
Sobre eventos restringidos —ligas menores o competiciones de menores de edad— no se encontró una prohibición específica. Eso no significa que puedas apostar a lo que quieras: significa que la norma no lo prevé, y el artículo 2 del Reglamento prohíbe justamente lo que no está expresamente previsto. La combinación es incómoda y conviene leerla dos veces.
Competencia: lo que las fichas de las apps dicen de verdad
Las tiendas de aplicaciones son el escaparate más honesto que hay, porque una ficha tiene menos espacio para el adjetivo que una landing. Ahí se ve la oferta deportiva real de cada marca.
Codere México, en su app, cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. La app de 1xBet ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Playdoit cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. La app Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”), depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y es solo para mayores de 18 años. Rushbet ofrece apuestas en vivo con transmisión de NFL, MLB y ligas europeas de futbol, además de casino y casino en vivo. Campobet, en deportes, cubre futbol, tenis y basquetbol con momios en vivo, transmisión de partidos y ajuste de apuestas en juego, y promete retiros rápidos y atención las 24 horas.
Léelo como un inventario, no como un ranking: son seis fichas de tienda, y todas dicen lo mismo en distinto orden. Apuestas en vivo, transmisión, estadísticas. La diferencia competitiva real entre estas marcas es tan pequeña que el catálogo deja de ser el criterio, y ahí es donde el margen y los requisitos del bono pasan a decidir.
Dos marcas de la lista ofrecen transmisión y estadísticas con nombres propios, y ninguna publica en su ficha el momio mínimo de sus “momios mejorados”. Si el mercado de un partido se ofrece siempre por encima del precio de referencia, perfecto; si el operador sube el margen en el resto de la cartelera para compensar, el “mejorado” se paga solo. Es la clase de condicionante que se comprueba mercado a mercado, no en la portada.
Calendario: el torneo y la moneda digital
El grupo de búsquedas incluye “apuestas con monedas de fifa”, que es otra cosa: la moneda virtual del videojuego, no una apuesta deportiva. Ninguna de las fichas revisadas la menciona, y en las marcas que operan al amparo de un permiso de la SEGOB no consta que se pueda operar con criptomonedas. La confusión entre una divisa de juego y una divisa de pago es de las que acaban en soporte técnico o en una estafa a terceros, así que conviene dejarla dicha.
Criterios de clasificación: qué se mide aquí y qué se cae por su propio peso
Evaluación: la horquilla del permiso, que no es una licencia
Nueve marcas han sido evaluadas, y el primer criterio no es el bono ni la cuota: es la figura jurídica bajo la que operan. No hay licencia digital en México. Lo que existe es un permiso temporal, un acto administrativo otorgado a un permisionario, y casi siempre el permisionario es un titular terrestre con marca propia corriendo bajo su cobijo.
El Registro Público no se pudo abrir, así que cada cifra llega con una etiqueta que muchos comparadores se saltan: el número aparece según tal o cual pieza, no confirmado oficialmente, y sin una fuente que valga lo mismo que el documento original. Varias compilaciones se contradicen entre sí sobre el titular. Cuando se contradicen, aquí no se imprime número, y eso es un dato sobre la calidad del registro, no una laguna de este texto.
| Casa de apuestas | Estado del permiso de la SEGOB, tal como lo declara la fuente citada | Lo que dice el propio operador sobre la oferta de apuestas |
|---|---|---|
| Codere | Permiso DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx; titular Libros Foráneos S.A. de C.V. | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis en su app |
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay | Transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo mayores de 18 |
| Betway | Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. | Su operación de apuestas se presenta bajo el permiso de su permisionario |
| Pickwin | Número no impreso: las compilaciones se contradicen entre sí; titular Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora | Apuestas bajo el permiso de su permisionario |
| Betcris | Número no impreso: el pie del sitio y la tabla del titular no coinciden; titular Producciones Móviles | Apuestas bajo el permiso de su permisionario; además opera con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 |
| Strendus | Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, las compilaciones difieren | Apuestas bajo el permiso de su permisionario |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Eventos Festivos de México | Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost”, retiro anticipado y atención 24 horas |
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx; titular Entretenimientos Naturales; la app figura en la tienda bajo otra empresa | Apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, bonos de bienvenida y programa de lealtad |
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. | Apuestas bajo el permiso de su permisionario |
La última columna es corta por razones concretas y no por descuido. Cuatro de las nueve marcas no dicen nada distintivo sobre su oferta deportiva en la pieza que se revisó, y escribir una frase para rellenar sería inventarla. Con dos marcas —Pickwin y Betcris— pasa algo peor y más interesante: el número de permiso que una compilación le atribuye a Pickwin es el mismo que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles, así que un permisionario puede ser el paraguas de varias marcas y el número deja de servir para identificar a quién le apuestas. Un permisionario con varias marcas también significa que el control sobre cada una es más delgado de lo que el sello sugiere.
El detalle de Betcris merece un párrafo aparte. La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd. y lleva licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Una licencia maltesa no es un permiso mexicano, y quien reclame desde el extranjero contra Betcris tendrá que discutir en Malta. Es la vía más lejana del lector mexicano, y eso también es coste.
Clasificación: el corte se afina con el mercado y con el plazo
Un ranking construido solo sobre el permiso no distingue nada, porque todas las marcas del cuadro operan con la misma figura. Los criterios que sí separan son otros tres, y ninguno aparece en una portada.
El primero es el margen que llevan dentro los momios que realmente vas a jugar. Un momio de 1.90 en una casa no vale lo mismo que un 1.90 en otra si la segunda te exige cuota mínima en el bono o te cobra el retiro de otra manera. El segundo es el plazo: cuántos días tienes para cumplir los requisitos de apuesta. El tercero es la claridad editorial de la oferta. Aquí entra Playdoit con un caso que merece mención: su ficha anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras. Que una casa no sepa explicar su propio bono debería restar en cualquier ranking decente, y en casi ninguno resta.
Ese es el filtro que de verdad clasifica: no lo que la casa promete, sino lo que se puede verificar sin llamar a soporte. Bajo ese criterio, la marca que publica su bono con condiciones contradictorias baja, la que imprime su permiso en el pie sube un poco, y ninguna llega a la cima por el tamaño de su cifra.
Fundamentos del mecanismo: qué es un momio, qué un parlay y qué se queda la casa
Fundamentos del momio: la apuesta sencilla y lo que paga
Antes de comparar bonos conviene entender el precio, porque el bono se mide contra el momio y no al revés. En México se dice momio, no cuota, y el momio se escribe en formato decimal: 1.90 significa que por cada peso jugado te devuelven 1.90 si aciertas.

La aritmética es simple y conviene tenerla a mano. Un boleto de $500 MXN a momio 1.90 devuelve $950 MXN, es decir, $450 de ganancia neta. La misma apuesta a 2.50 devuelve $1,250. El momio no es una promesa de acierto; es sólo el multiplicador del boleto. Quien te venda un momio como una probabilidad alta te está vendiendo una interpretación, no un número.
Ahí está el primer escalón del coste. El precio que ves ya trae descontado el margen de la casa, y ese descuento es la única cifra del negocio que no aparece nunca en la publicidad.
El parlay —también llamado combinada— multiplica los momios de todas las selecciones en un solo precio. Dos selecciones a 1.90 dan un momio combinado de 3.61, y $200 MXN devuelven $722 MXN. El multiplicador crece rápido y con él la dificultad: cada pierna añadida multiplica el margen de la casa y divide la probabilidad de acertar. Un parlay de seis piernas a 1.90 paga un momio de 47.05 y el boleto se convierte en lotería con envoltorio de análisis. La apuesta sencilla, en cambio, mantiene el coste en un solo mercado y permite comparar casas de verdad.
La variante que sí cambia la naturaleza del boleto es el retiro anticipado, el cash out. Te permite cerrar la posición antes del final y quedarte con lo que la casa te ofrezca en ese instante. Es cómodo y no es gratis: el precio de cierre lo pone la casa, y ahí el margen es más ancho que en el momio de salida.
Mecanismo del margen: la cuchara que se lleva la casa
Aquí está el corazón del asunto. En un mercado de dos resultados con momios idénticos de 1.90 y 1.90 —un ejemplo matemático, no un precio cotizado por una casa concreta—, la probabilidad implícita de cada lado es 1 ÷ 1.90, o sea 52,63 %. Súmalas y obtienes 105,26 %. Ese excedente sobre el 100 % es el margen: la casa se queda alrededor del 5 %, con la condición de que el mercado esté equilibrado y el volumen repartido entre los dos lados.
La cuenta se puede leer al revés, que es como conviene leerla. Si la casa se queda el 5 % de cada peso apostado en ese mercado, el pagador recibe el 95 % de lo que se juega. En una cartelera donde el margen sube al 8 % o al 10 %, esa devolución baja en la misma proporción y sin que ninguna cifra cambie en la pizarra de momios. El jugador no ve la comisión; ve un número ligeramente peor.
Conviene ponerlo en dinero, porque en porcentaje se siente abstracto. Mil pesos repartidos en apuestas sencillas de ese tipo dejan, en promedio y bajo la condición de que el mercado sea así de equilibrado, unos 950 pesos de retorno esperado. Los 50 pesos restantes no desaparecen por una racha mala: se van en el precio, antes de que ruede el balón y antes de que el bono tenga nada que ver.
El detalle que casi nadie explica es que ese margen no es igual en toda la casa. La línea principal de un partido grande —el 1X2 de un clásico, por ejemplo— soporta márgenes más ajustados porque compite con la casa de enfrente. Los mercados secundarios, los córners, los mercados de jugador y las ligas exóticas cargan un margen bastante más alto. Y el parlay multiplica el margen de cada pierna: la combinada no es un producto de valor, es un producto de margen apilado, con la emoción como envoltorio.
Ese es el fundamento que hace que el resto de la página sea útil. Un bono se mide contra el margen, no contra su propia cifra: un 10 % de bono que exige diez veces el importe en apuestas a cuotas bajas puede valer menos que un 5 % sin requisitos. La cifra grande vende; la resta es lo que queda.
Panorama de las casas de apuestas en México: las nueve que se revisan y qué ofrece cada una
Panorama general antes de las fichas
Las nueve marcas de esta lista operan bajo un permiso de la SEGOB en los términos que declaran sus fuentes, casi todas con un permisionario terrestre detrás. Ninguna lleva licencia mexicana en sentido propio porque México no emite ninguna para operar en línea: la figura es el permiso, y el permiso pertenece a un titular, no a la marca. Si esa distinción no queda clara antes de leer las fichas, el resto de la comparación se lee mal.
Tampoco son todo el mercado. Un registro público y abierto es lo que se ha pedido en el Congreso desde mayo de 2026, y mientras no exista conviene desconfiar de cualquier lista que se presente como completa, incluida esta. Los recuentos de sitios de apuestas en México no cuadran entre sí: un informe habla de 136 y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esa disparidad, ningún número se sostiene.
Codere: la app más deportiva y un bono que sigue sin requisitos publicados
Codere es la marca que más espacio dedica al deporte en su propia ficha. La app cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, y la ficha anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN con depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO. Para un aficionado que quiere variedad de mercados y estadística en la misma pantalla, esa profundidad es el argumento más fuerte de la lista.
El bono viene con una advertencia que no es de Codere sino de todo el mercado: 7,000 MXN es el techo, no lo que vas a recibir, y el requisito de apuesta con el que se libera no está publicado en la fuente revisada. Sin ese número, la cifra máxima es marketing. Con el margen del 5 % de un mercado equilibrado en la cabeza, cualquier requisito que multiplique el importe diez veces se come buena parte del valor nominal, y hasta que no veas el multiplicador y la cuota mínima, el bono no tiene precio.
El registro de la marca llega con dos números, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, atribuidos a Libros Foráneos S.A. de C.V. según una compilación; la lista oficial no se pudo abrir y no hay confirmación de la autoridad. La app está publicada por Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026.
El gesto que sí importa está en la ficha: la app declara el permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Un botón de cierre de cuenta visible vale más que cualquier promesa de “juego responsable” en una landing. Para quien juega mucho y quiere una puerta de salida real, ese detalle concreto es el argumento más serio de toda la ficha, más que los 7,000.
Caliente: la oferta más grande y la letra que cambia según quién la cuente
En el encabezado de caliente.mx se anuncian $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, y la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Ojo con esa omisión: una promoción que no distingue deportes de casino puede empujar el crédito hacia las tragamonedas, donde el margen es muy superior.
El único dato disponible sobre los requisitos del bono sin depósito de $1,000 MXN viene de reseñas de casas de apuestas, marcado como no verificado, y apunta a un rollover de 10 veces. El plazo, las cuotas mínimas y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Eso es exactamente lo que conviene hacer con esa información: tomarla como indicio, no como término contractual. El término está en los Términos y Condiciones de la casa, y hasta leerlo la cifra de 7,000 no tiene un valor calculable.
Si el rollover del bono sin depósito fuera efectivamente de diez veces, mil pesos de bono exigirían diez mil pesos en apuestas antes de liberar nada. Con el 5 % de margen de un mercado equilibrado, el coste esperado de ese recorrido ronda los 500 pesos, la mitad del bono, y eso sin contar cuotas mínimas ni mercados excluidos. Diez veces el importe es la clase de requisito que reduce el bono a un empujón, no a un regalo.
El permiso que aparece en el pie de página es DGG/SP/404/97, a nombre de Tecnología de Entretenimiento Caliplay, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación. Es el ejemplo más claro de la estructura mexicana: el permiso figura en el sitio del operador, el titular es la razón social, y ninguna de las dos cosas equivale a una confirmación oficial.
La ficha de la app “Caliente Deportes”, publicada por Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. —versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026— ofrece transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y es solo para mayores de 18 años. Para el apostador que vive en el celular y quiere ver el partido en la misma app, ahí está el valor. Para el que quiere saber cuánto cuesta realmente su bono, la respuesta no está en el encabezado.
Betway: el permiso impreso y nada más que revisar
Betway es un número y una advertencia. El permiso 4184 aparece atribuido a Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. según una compilación, con la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos inaccesible y sin confirmación de la autoridad.
La pieza revisada no publica detalle propio sobre su oferta de apuestas: ni mercados, ni bonos con cifras, ni condiciones de retiro. Eso deja la marca fuera de la comparación seria por el lado del producto, no por el lado legal. Quien considere esta casa debería empezar por mirar si su precio de los mercados de futbol aguanta junto al de las demás, porque aquí no hay ninguna cifra propia que comparar y el margen del mercado sigue siendo el coste dominante de cada apuesta.
Donde sí hay algo concreto es en el nombre del titular, que es una empresa de frontón. Recuerda que el artículo 31 del Reglamento hace los permisos intransferibles y que el mismo permisionario puede mover varias marcas: cuando el titular no es la marca, tu relación contractual completa está un escalón más lejos de quien realmente carga con la autorización.
Pickwin: dos números que no cuadran y un permisionario compartido
Pickwin es el caso más instructivo del cuadro. Una compilación le atribuye el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019, otra el DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, y el titular aparece como Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora. Los números de permiso se contradicen entre sí. Cuando una marca no puede fijar su propio número, la transparencia deja de ser una casilla y se convierte en pregunta.
El detalle relevante para el lector es otro: ese DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER es el mismo número que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles. Un mismo permisionario puede sostener más de una marca, y entonces el número del permiso deja de identificar a quién le estás apostando. La autorización es del titular; la marca es una etiqueta encima.
La pieza revisada no publica nada propio sobre su oferta deportiva, así que no hay catálogo, ni bono con cifra, ni condiciones que comparar. La recomendación práctica es concreta: si te decides por esta casa, el número del permiso no te va a decir nada útil, y el criterio debería pasar al precio de sus momios y a la claridad de sus condiciones de retiro, que son las dos cosas que sí se pueden verificar desde la cuenta.
Betcris: permiso mexicano dudoso y licencia maltesa con fecha de caducidad
Betcris junta dos jurisdicciones y ninguna de las dos es limpia. La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. La fecha del final cae dentro del horizonte de cualquier lector, y eso importa: quien tenga saldo en la casa en esa fecha necesitará saber qué pasa con su cuenta, y la respuesta está en los términos del operador, no en la licencia.
En el lado mexicano, el permiso que el propio pie de página muestra es el DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. La tabla del titular y el pie del sitio no coinciden en el número, así que aquí no se imprime como cifra oficial. Otra vez la misma estructura: el permiso pertenece al permisionario y la marca se apoya en él.
El valor de esta ficha para el lector es una advertencia de coste legal. Una licencia de Malta no es un permiso mexicano NI sustituye al régimen local. Si surge un conflicto contractual con el operador, el foro natural es Malta, con lo que eso implica en idioma, plazos y abogado. Ese es un coste perfectamente real y no está en ninguna promoción.
La pieza revisada tampoco publica detalle propio sobre su oferta deportiva. Para el jugador que valora una estructura regulatoria binacional y un operador acostumbrado al público mexicano desde hace años, la marca puede tener sentido; para quien quiere reclamar cerca de casa, el mapa se complica.
Strendus: tres permisos y desacuerdo sobre quién es el titular
Strendus es la única marca del cuadro con tres números declarados: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según una compilación. El titular aparece como Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, y las compilaciones no se ponen de acuerdo. Con la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos cerrada y sin confirmación de la autoridad, la marca acumula etiquetas y no certezas.
Tres permisos no significan necesariamente tres autorizaciones distintas: pueden ser una sucesión de modificaciones, ampliaciones o prórrogas. Lo que el lector puede leer con seguridad es más modesto: la marca declara respaldo oficial, y la autoridad no lo ha confirmado en una fuente verificable.
La pieza revisada no publica nada propio sobre su oferta de apuestas, así que no hay catálogo ni bono con el que comparar. Si el criterio de un apostador es la comodidad de la app mexicana y la rapidez de retiro, esta ficha no le va a resolver la duda. Y si el criterio es la trazabilidad del permiso, tampoco.
Playdoit: la lista de funciones más larga y la descripción más confusa del bono
Playdoit cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. En variedad de producto compite bien; el retiro anticipado y el soporte continuo son argumentos reales para quien apuesta de madrugada.
El problema es el bono, y es un problema de transparencia, no de tamaño. La ficha anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras. Una casa que describe su propio incentivo de dos maneras distintas en la misma pantalla está dejando al apostador sin poder calcular su valor. Mil pesos con requisito de depósito y mil pesos sin depósito son productos distintos, y el apostador no puede saber cuál está aceptando.
En el lado legal, el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 aparece según una compilación a nombre de Eventos Festivos de México, sin confirmación oficial. La app la publica Atracciones America S.A. de C.V., salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026. Otra vez la marca, el titular del permiso y el editor de la aplicación son tres sociedades diferentes, y esa distancia es la parte que el usuario promedio nunca lee.
La conclusión para esta marca es sencilla y algo incómoda: el catálogo justifica una mirada, la descripción del bono la desactiva. Antes de depositar, pide por escrito si el primer depósito es obligatorio para recibir los $1,000, porque el propio anuncio no lo aclara.
1xBet: la ficha más completa y el titular que no coincide con la app
1xBet es la marca con la oferta más ancha de la lista sobre el papel: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Es el catálogo que más se parece a lo que un apostador mexicano usa a diario, y cubre los esports mejor que la mayoría.
El detalle incómodo está en la trazabilidad. El permiso DGJS/0002/2020 aparece atribuido a Entretenimientos Naturales según Apuestas-legales.com.mx, que no pudo confirmar ni el dominio ni la lista oficial; además, la app figura en la App Store bajo 1XCorp N.V., una sociedad distinta del titular nombrado. Cuando el editor de la aplicación y el titular del permiso son empresas diferentes, el apostador tiene que preguntarse a quién le reclama si algo sale mal.
Esa es exactamente la misma estructura que aparece en las otras fichas, sólo que aquí es más visible porque los nombres no comparten ni el idioma jurídico. Y el catálogo ancho tiene su propio coste: cuanto más exótica es la liga, más alto es el margen del mercado. La variedad de mercados es una virtud y una trampa de precio a la vez.
Novibet: el permiso y el tirante, sin catálogo que comparar
Novibet llega a esta lista con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según una compilación, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. El listado oficial no está accesible y no hay confirmación de la autoridad.
La pieza revisada no publica nada propio sobre su oferta de apuestas: ni deportes, ni bonos con cifras, ni condiciones de retiro. Eso deja la comparación de esta marca, otra vez, en manos del precio y de lo que el apostador pueda ver por sí mismo dentro de la plataforma, y ese es el criterio que termina mandando en todas las fichas de este cuadro.
Para quien busque una casa con marca consolidada en México y una app deportiva con funciones visibles en la ficha, aquí no hay con qué. Para quien se fije primero en la estructura del permiso, Novibet repite la figura habitual: el permiso es de un titular, no de la marca.
Legalidad y supervisión: la ley de 1947, el reglamento y lo que un apostador debe saber antes de depositar
Normativa: una ley de 1947 aplicada a un mercado digital
El marco mexicano para las apuestas en línea es viejo y se aplica por analogía. La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina los permisos.

La norma base es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial el 31 de diciembre de 1947: prohíbe los juegos con apuestas y los sorteos en todo el país y permite únicamente los que la propia ley autoriza expresamente. Su artículo 7 faculta a la Secretaría para otorgar permisos e inspeccionar, el 8 para clausurar locales no autorizados, el 9 prohíbe que un local esté cerca de escuelas o centros de trabajo, y el 10 manda la colaboración de estados y municipios.
El Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, hace el trabajo pesado. Su artículo 2 es el que más debería preocupar al apostador: la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente está prohibida. No es una lista de lo permitido, es una prohibición de lo que no aparece. El artículo 3 define el permiso como acto administrativo temporal otorgado a un permisionario —figura clave: el permiso es del permisionario, no de la marca que ves en pantalla—. Los permisos relevantes para apostar son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, y el artículo 31 los declara intransferibles.
Hay obligaciones que recaen del lado del operador: el artículo 29 exige a los permisionarios de apuestas remotas cuentas trimestrales y anuales auditadas, fianzas, avisos de posibles operaciones de lavado y garantía. Para el apostador eso significa que hay alguien a quien la autoridad puede pedir cuentas. No es una licencia digital, no hay una en México, pero sí una cadena con supervisión.
Supervisión: el hueco del registro y la reforma que todavía no lo es
No hay estatuto que nombre las apuestas en línea. La práctica documentada es que los sitios no pueden tener permisos digitales independientes y quedan atados a un permisionario terrestre autorizado; muchas marcas extranjeras usan un permisionario local, y un mismo permisionario puede operar varias marcas. Por eso la palabra correcta es permiso, no licencia, y esa precisión no es un capricho: un permiso temporal atado a una razón social no ofrece las mismas garantías que una licencia, y aquí nadie debe prometerte que sí.
El registro público es el agujero. La Dirección General de Juegos y Sorteos publicaría un PDF de sitios autorizados, el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los recuentos de sitios de apuestas no coinciden: 136 en un informe, entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro. Con esas cifras encima de la mesa, cualquier lista que se presente como definitiva está exagerando.
La reforma tampoco está. El 13 de octubre de 2026 se informó que la Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No ha sido presentado y no es ley. Existe además una iniciativa que derogaría la ley y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión: es una propuesta, no una obligación, y quien la cite como derecho vigente se equivoca.
Legalidad: el bloqueo, el amparo y la fecha que lo cambia todo
El estado de bloqueo es el ejemplo perfecto de por qué aquí se escribe siempre con fecha. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y en ese movimiento quedaron deshabilitados bet365 y Betano, de Ganador Azteca. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra bet365 y Betano, según una sola fuente, y unos 20 casinos físicos cerraron en 2026.
Con este historial, cualquiera que afirme hoy que una marca está abierta o cerrada para siempre está adivinando. Ninguna de esas marcas recibe ficha propia en esta lista mientras su situación siga así.
La supervisión tampoco tiene un resorte claro más allá del fiscal. La Secretaría reforzó su facultad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, y no está establecida una base estatutaria de bloqueo de sitios de apuestas distinta del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA. La consecuencia práctica es que el bloqueo puede llegar por la vía tributaria antes que por la vía del juego.
Legalidad frente al apostador: qué te puede pasar y qué no se sabe
Aquí conviene ser preciso porque el terreno es resbaladizo. No está establecido que exista una multa o un delito para el jugador que apueste en un sitio sin permiso; tampoco está establecida una exención. La página no afirma ni una cosa ni la otra, y quien tenga un caso concreto debe consultar a un abogado.
Lo que sí se puede afirmar es la comparación honesta entre los dos mundos. Una marca con permiso de la SEGOB aporta un domicilio legal mexicano, un permiso otorgado a un permisionario, controles de identificación y de prevención de lavado, y la emisión de un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Una marca offshore no aporta ninguna de esas cosas, y en el caso de una cuenta en un operador bloqueado, el saldo puede quedar congelado. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos. En ninguno de los dos casos existe un registro nacional de autoexclusión.
La transparencia sobre publicidad tampoco existe como norma. No hay artículo federal de publicidad en los apartados del Reglamento consultados. Los reportes sobre horarios de emisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Los proyectos para limitar a influencers y deportistas, prohibir la publicidad en transmisiones deportivas y eliminar los bonos de bienvenida no son ley. Y no hay regla estatutaria sobre bonos: lo que sí ocurrió es que, tras la subida del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.
Impuestos: el IEPS del operador y el ISR que te retienen a ti
Son dos impuestos distintos y conviene no mezclarlos. El operador paga el IEPS de la Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B): 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado en el Diario Oficial del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026 —antes era del 30 %—. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave. La base no está establecida: el texto consultado dice “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y aquí no se dirá “50 % de lo apostado” ni “del ingreso bruto”.
Ese impuesto es del operador, pero no te creas que no lo pagas. Un gravamen del 50 % sobre la actividad entra en el precio del producto, igual que entra el margen, y es una de las razones por las que se rediseñaron los bonos de bienvenida. El coste aparece en el momio, no en tu recibo. Los impuestos estatales también varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.
Lo que sí se te retiene es el ISR sobre los premios, según los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos. El pagador retiene el 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y el 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo sólo si presentas la declaración a la que estás obligado; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, unos 7 % en total según un informe secundario, y los premios superiores a $600,000 MXN al año deben informarse en la declaración anual.
El detalle que más debería preocupar es el que la ley no resuelve: el artículo 137 cubre premios “autorizados legalmente”. El tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. Ante esa duda, la respuesta correcta es consultar a un contador o asesor fiscal antes de retirar, no después.
Retención, pago y comprobantes
El operador emite un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado, y los retiros llegan a una cuenta a nombre del jugador. Los métodos que las fichas y los pies de página de los operadores nombran —tarjetas, transferencia SPEI, pagarés en tienda como OXXO, monederos electrónicos— son lo que cada marca dice sobre sí misma. No hay un estatuto que cubra los pagos de apuestas, y tampoco está establecido el uso de criptomonedas en las marcas con permiso.
Preguntas frecuentes sobre apostar a la FIFA en México
¿Qué deportes y eventos se pueden apostar en una casa con permiso?
Toda apuesta deportiva pasa por el permiso de la SEGOB de un permisionario; la ley no prevé nada fuera de eso. Las carreras de caballos y el cruce de apuestas viven en hipódromos, galgódromos y frontones. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales y los esports no tienen una regla aparte. Eventos restringidos no aparecen prohibidos de forma expresa.
¿Cómo comprobar que una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Mira el pie de página del propio sitio, donde suelen figurar el número y el nombre del permisionario, y compáralo con lo que declare la autoridad. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica la autorización a nombre de una razón social, no de la marca, y varios números circulan sin confirmación oficial. Trátalos como indicio.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con el importe y el momio?
El momio decimal se multiplica por lo apostado. Quinientos pesos a momio 1.90 devuelven 950 pesos, con 450 de ganancia neta; a 2.50 devuelven 1,250. El momio no es una probabilidad ni una promesa de acierto, es el multiplicador del boleto. En una combinada los momios se multiplican entre sí y sube el riesgo.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Suma las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mercado, cada una igual a uno dividido por su momio. Si en un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90 la suma da 105,26 %, la casa se queda alrededor del 5 % y el pagador recibe aproximadamente el 95 % de lo jugado. En mercados secundarios y combinadas el margen es mayor.
¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?
Sí, cuando el premio está legalmente autorizado. El pagador retiene el 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y el 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %; es pago definitivo si presentas la declaración obligatoria. Los premios ganados en sitios sin permiso quedan en un terreno no establecido.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Cada operador ofrece sus propias herramientas de juego responsable, entre ellas descansos, topes de depósito y autoexclusión, tal como las enumera en su ficha y en sus términos. No hay límite estatutario de depósito ni de pérdida, y tampoco un registro nacional de autoexclusión que extienda esa decisión de una casa a las demás. Pídelos por escrito.
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