Apuestas de carreras de caballos en México: dónde se cobra, dónde se bloquea y cuánto se queda el margen
Última revisión: noviembre 5, 2026. Los números de permiso que aparecen más abajo se contrastaron con el pie de página de cada operador y con las compilaciones públicas de casas de apuestas legales en México; el padrón oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, así que ningún permiso de esta página se da por confirmado oficialmente.
Antes de poner un peso: lo que un permiso y un límite personal te cuestan
Hay dos maneras de perder dinero en este mercado, y solo una de ellas es de sentido común.
La primera es el momio. Nadie discute eso: un favorito a 1.90 devuelve lo que devuelve, y la casa se queda con la diferencia entre ese precio y la probabilidad real del caballo. Es aritmética de mercado, no mala fe, y aplica igual en un hipódromo que en una app.
La segunda es más silenciosa y tiene que ver con todo lo que rodea al momio: con quién tiene permiso para venderte ese boleto, con lo que pasa con tu saldo si el sitio deja de operar, con cuánto se queda el fisco antes de pagarte, y con las herramientas que existen —o no existen— para que tú mismo te detengas. La primera pérdida la ves en el extracto. La segunda la ves cuando el problema ya está encima.
Primero los candados que protegen tu dinero y tu cabeza, después qué se juega y cómo se juega, luego quiénes son los operadores con permiso de la Secretaría de Gobernación que están disponibles en México, y al final el marco legal con sus fechas y sus huecos. El ángulo es el costo, en pesos y en fricción. Cada término aquí tiene un precio, y casi ninguno aparece en la letra grande.
Una aclaración que conviene hacer de entrada: nada de lo que sigue señala a un ganador. Nadie puede saber qué caballo cruza primero el disco, y quien te lo diga está vendiéndote algo. Lo que sí se puede saber —y es lo que vale— es cuánto te cobra el mercado por cada peso que arriesgas.
Juego responsable: una app no es un límite
Empecemos por lo incómodo. Si el lector llega a esta página buscando dónde apostar carreras de caballos, la pregunta que debería hacer primero es qué pasa cuando quiere dejar de hacerlo.
Entre los operadores que revisamos, la protección al jugador vive, casi toda, en los textos que cada marca escribe sobre sí misma. Codere México declara en la ficha de su aplicación que opera con permiso de la SEGOB, que limita el uso a mayores de 18 años y que incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es una declaración de la marca sobre su propio producto, con la utilidad de un letrero a la entrada: dice que existe, no dice cómo funciona. Caliente hace lo mismo en el pie de su página principal: advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable.
En la ficha de su aplicación, Caliente Deportes también indica que es solo para mayores de 18 años, junto con transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales. Winpot, por su parte, se presenta como empresa mexicana de entretenimiento con 17 casinos físicos, y tanto su aplicación de deportes como la de casino mencionan apuestas con dinero real y avisos de juego responsable. Playdoit suma atención las 24 horas a un catálogo con apuestas en vivo y transmisión. Son, todas, herramientas de marca.
Ahí está el primer hueco y el lector tiene que verlo: los avisos existen, el registro nacional de autoexclusión no. Un aviso no impide que tú deposites a las tres de la mañana; una autoexclusión sí, y en México la autoexclusión es voluntaria y la ofrece cada operador dentro de su propio sistema. No hay listón rojo compartido entre casas, no hay una lista única donde pidas que te cierren la puerta en todas partes al mismo tiempo.
Eso significa que la salvaguarda más fuerte que tienes no la vende nadie: la pones tú, en la operación donde te registraste, y vale para esa cuenta y para ese sitio. Si mañana abres cuenta en otra casa con otro nombre y otro correo, la autoexclusión anterior no te sigue. Tampoco hay límite legal de depósito o de pérdida que el Estado imponga por encima del operador, ni cuenta temporal que congela tu actividad por mandato. Los límites que puedas encontrar son los que cada marca lista en su propia ficha, con su propio alcance y su propia letra chica.
Un detalle que conviene entender bien, porque es el que hace que dos operadores se comporten distinto frente a un mismo usuario: los candados internos viven dentro de la cuenta. Cerrar una cuenta, pedir una pausa o fijar un tope de depósito son acciones contra un registro que la casa controla, y su ejecución depende de los procedimientos de esa casa —Codere, por ejemplo, menciona políticas de cierre de cuenta entre sus avisos, lo que ya es más de lo que dicen otras fichas—. No hay autoridad que reciba tu solicitud y la haga valer contra un operador que la ignore.
Para alguien que apuesta carreras de caballos de forma ocasional, esto es un dato menor. Para alguien que persigue un caballo todos los días —y las carreras se corren todos los días— el dato es la diferencia entre un pasatiempo y un problema que se financia solo. La herramienta existe, es gratis y está a un clic dentro de tu cuenta. Usarla antes de necesitarla es la única decisión de esta página que no tiene costo.
El costo del marcador: qué te cuesta cada momio después del margen
Si apuestas carreras, apuestas momios, y el momio ya trae el cobro incorporado. Cuánto, es cosa que se ve en un ejemplo.
Toma un mercado de dos resultados a momio decimal 1.90 y 1.90. Es un ejemplo para mostrar el mecanismo, no un precio que hayamos cotizado en una casa: sirve porque los dos lados son idénticos y así nada se esconde en el otro caballo. La participación que ese mercado devuelve se calcula como 1 entre la suma de 1/1.90 más 1/1.90, lo que da aproximadamente 0.9500. El margen de la casa es lo que falta para completar el 100 %, es decir, alrededor del 5 %.
Ese 5 % es la comisión que el operador cobra sobre cada peso que pasa por el mercado, ya venga de un ganador o de un perdedor. Puesto en pesos: sobre mil pesos repartidos en apuestas a esos dos momios, la casa retiene en promedio unos 50 pesos y devuelve unos 950, y el reparto exacto entre ganadores y perdedores no cambia el total. La cifra no es una constante del deporte: un mercado de dos resultados en carreras planas con campo corto tiende a moverse en esa zona, mientras que un mercado con muchos participantes y poca liquidez —una carrera de hándicap con doce o catorce caballos, o una prueba de obstáculos que casi nadie sigue— puede llevar el margen bastante más arriba, y las carreras de perros todavía más, porque el dinero que entra es menos y la casa necesita cubrir su operación con el mismo pastel.
Ahí está lo que el ‘$0 de comisión’ del folleto no dice. Una casa que presume de no cobrar comisión por depósito o por retiro está cobrando cada vez que compras un boleto, y lo está cobrando por la vía del precio, no por la del recibo. La promoción es real y el cobro también; simplemente están en líneas distintas del estado de cuenta.
Sobre cuánto de ese margen se queda en México y cuánto viaja, el sistema tributario tiene su propia respuesta, y no es amable: el impuesto especial sobre producción y servicios que grava los juegos con apuestas que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos quedó en 50 % a partir del 1 de enero de 2026, tras la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025, cuando antes era de 30 %. Ese impuesto lo paga el operador, pero el operador no come margen por gusto: la letra del texto legal habla del “valor de la actividad” y la prensa lo ha leído como el monto total apostado, y el tratamiento exacto conviene dejarlo donde corresponde. Los expertos fiscales tienen esa discusión; tú tienes el margen del momio, que ya está en la pizarra.
Calendario de carreras: dónde y qué se corre en 2026
La buena noticia para quien llega nuevo es que las carreras no necesitan presentación. No hay temporadas que esperar ni torneos que arranquen un mes y terminen otro: hay pistas, hay programas y hay reuniones casi todos los días, en México y fuera.
Lo que sí conviene entender es la taxonomía, porque de ella depende el mercado que vas a encontrar en la pantalla.
Fundamentos de las carreras de caballos: qué se corre y qué se apuesta
Las carreras planas se corren directamente entre dos puntos sobre una pista recta u oval, sin obstáculos de por medio. Las carreras con obstáculos —el steeplechase y las de vallas— forman el otro gran grupo, conocido como National Hunt en Gran Bretaña e Irlanda. Esa división no es folclor de aficionados: cambia el tipo de caballo, la distancia, el ritmo de la carrera y, con todo eso, el mercado que la casa abre.

Las distancias van de 440 yardas (400 metros) a más de cuatro millas (6.4 kilómetros), aunque lo más común son carreras de cinco a doce furlongs, o sea de 1.0 a 2.4 kilómetros. Para el apostador, la consecuencia práctica es que el abanico es amplio y no homogéneo: un sprint de 400 metros y una prueba de fondo de 6.4 kilómetros no se leen con la misma lógica, y un mercado con dos o tres caballos de calidad parecida no se comporta como un campo de dieciséis.
Hay además una segunda división que afecta directamente la lectura de la carrera. En las carreras de hándicap a cada caballo se le asigna un peso distinto según su capacidad, que es lo que busca igualar las oportunidades. En las carreras de condiciones todos llevan el mismo peso, con ventajas para los caballos más jóvenes y para las yeguas. Cuando ves el programa, esa distinción es la que te dice si estás viendo una prueba diseñada para que el resultado sea estrecho o una donde el mejor debería imponerse.
Entender el formato sirve para entender el costo. Un mercado sobre un hándicap abierto, con pesos repartidos y muchos participantes, es un mercado donde el margen de la casa se abre más respecto al 5 % del ejemplo de dos caballos, porque el dinero se reparte en más resultados y la casa cobra en cada uno de ellos. Un mercado sobre una carrera de condiciones, con un favorito claro y un campo corto, se parece bastante más a ese ejemplo cerrado. La misma casa cobra distinto según lo que te ofrece, y no lo anuncia en la ficha.
Ese es el detalle que casi nadie revisa antes de apostar y que no cuesta nada revisar: mirar el momio de todos los caballos de la carrera y hacer la cuenta del margen. Si el resultado no te cierra, tienes la respuesta más rápido que cualquier opinión.
Ranking y comparación: nueve operadores con permiso, ordenados por lo que te cuestan
Llegamos al punto que la mayoría viene a buscar. Antes de las fichas, tres advertencias que son parte del resultado y no un trámite.
La primera: esto no es un ranking y no es una recomendación. Son nueve marcas que operan en México bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación, Dirección General de Juegos y Sorteos, sostenido por un permisionario con establecimiento físico. La lista no es el mercado completo. Una marca que no aparece aquí no está, por eso, sin permiso.
La segunda: la palabra correcta es “permiso”, no “licencia”. No existe una licencia mexicana de apuestas en línea. Lo que existe es un permiso de SEGOB otorgado a un permisionario, y las marcas digitales se apoyan en él. Cualquier sitio que anuncie una “licencia mexicana de juego en línea” está usando una palabra que la ley mexicana no usa para eso.
La tercera: ningún permiso de esta página está confirmado oficialmente. El padrón que publica la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, así que los números provienen del pie de página del propio operador o de compilaciones de sitios comparadores, y las compilaciones se contradicen entre sí en varios casos. Donde se contradicen, aquí no se imprime número.
Con eso dicho, la tabla. La columna de la derecha es la que importa para el tema de esta página, y tiene un hueco declarado: solo las marcas cuyo propio listado dice algo sobre deportes o sobre carreras aparecen con contenido ahí.
| Casa de apuestas | Estado del permiso de la SEGOB, según la fuente citada | Qué dice su propio listado sobre el contenido deportivo |
|---|---|---|
| Strendus | Permiso SEGOB DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021; titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la compilación, que no coincide consigo misma; sin confirmación oficial | Su propio listado no detalla el contenido de carreras |
| Betway | Permiso SEGOB 4184; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según la compilación; sin confirmación oficial | Su propio listado no detalla el contenido de carreras |
| Betcris | Permiso SEGOB de su permisionario, número no impreso porque el del pie de página de la marca y el de la tabla del titular difieren; titular Producciones Móviles, que opera junto con Paradise Riviera Gaming según el oficio citado; la empresa del sitio figura con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 | Su propio listado no detalla el contenido de carreras |
| Novibet | Permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según la compilación; sin confirmación oficial | Su propio listado no detalla el contenido de carreras |
| Codere | Permiso SEGOB DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019; titular Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México), según la compilación citada; sin confirmación oficial | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, según su propia ficha |
| Caliente | Permiso SEGOB DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente); sin confirmación oficial | Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, según su propia ficha |
| Playdoit | Permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005; titular Eventos Festivos de México, según la compilación; sin confirmación oficial | Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, según su propia ficha |
| Pickwin | Permiso SEGOB de su permisionario, número no impreso porque las compilaciones se contradicen; titular Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora, según las fuentes citadas | Su propio listado no detalla el contenido de carreras |
| 1xBet | Permiso SEGOB DGJS/0002/2020; titular Entretenimientos Naturales, según la compilación citada, que además no pudo confirmar el dominio ni el padrón oficial, y la tienda de aplicaciones publica la app bajo 1XCorp N.V., empresa distinta del titular nombrado | Apuestas en vivo, transmisión en vivo, estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad, según su propia ficha |
La primera cosa que salta de la tabla no es un número: es que el contenido de carreras de caballos no aparece, como tal, en ninguna ficha de marca de esta lista. Hay deportes, hay transmisión, hay creadores de apuestas, y sobre carreras, silencio. Eso no significa que no existan mercados de carreras en esas casas. Significa que si el lector quiere apostar carreras, lo verifica en el programa de apuestas de la casa antes de depositar, no en la página de inicio.
La segunda cosa es de fondo y cuesta dinero: el permiso de una marca se apoya en un permisionario, y el permisionario es una empresa distinta que a veces sostiene varios nombres comerciales. En esta lista, Producciones Móviles aparece vinculada a dos marcas —una de ellas con un número de permiso que la propia compilación contradice en otra entrada—, y esa repetición explica mucho del enredo: cuando un mismo permisionario opera varios sitios, los números se cruzan, los pies de página se copian mal y las compilaciones heredan el error. Desde el punto de vista del apostador, un permisionario con varias marcas no es un problema por sí mismo; sí lo es que nadie pueda decirte con certeza qué número corresponde a qué sitio, porque entonces la verificación que debería ser un clic se convierte en una investigación.
Y la tercera es la más práctica: la comprobación que sí puedes hacer. Entra a la casa, baja al pie de página y busca dos cosas: la mención del permiso de la Secretaría de Gobernación con un número, y el nombre del permisionario. Si el número está y el nombre del permisionario también, tienes un punto de partida. Si solo hay una frase genérica sin número, tienes menos de lo que la página de inicio sugiere.
Los nueve operadores, uno por uno
Cada ficha cubre lo que la marca dice de sí misma y lo que su permiso permite afirmar. Los límites, los bonos y las herramientas de juego responsable pertenecen a cada casa y no se trasladan de una a otra.
Strendus: varios permisos bajo un mismo nombre comercial
Strendus aparece en las compilaciones con tres números de permiso SEGOB —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y con dos titulares posibles según la fuente: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads. Es el caso más claro de lo que cuesta la falta de un padrón abierto: tres números y dos empresas para un solo sitio, sin forma de saber cuál es el vigente.
Para el apostador, la consecuencia es concreta. Una marca con varios permisos históricos suele reflejar una trayectoria larga, y una trayectoria larga en este mercado significa que la casa sobrevivió a cambios de reglas, a reformas y a crisis de operadores. Eso es una virtud de permanencia. Pero también significa que la verificación queda en manos del usuario, que no puede distinguir cuál de los tres números respalda la operación que tiene enfrente hoy.
Lo que el cobro de esta marca no cambia es lo de siempre: el margen vive en el momio, y ningún número de permiso lo abarata. Un usuario que elige una casa por la antigüedad de sus documentos y no por su precio está pagando una comodidad mental que no se refleja en el boleto.
Veredicto: los tres números son un documento, no una garantía; si lo que buscabas era certeza verificada, este expediente te la deja a medias y el margen del momio seguirá siendo el mismo.
Betway: el permiso corto y la duda de la nomenclatura
El permiso de Betway aparece como SEGOB 4184, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular según la compilación. Es un número corto, de formato distinto al de los expedientes largos de otras marcas, y el titular no lleva el nombre del operador: es la empresa permisionaria detrás del sitio, lo cual es la regla en México y no la excepción.
Esa brecha entre el nombre que ves en la pantalla y la empresa que tiene el permiso es el punto que más confunde a un apostador nuevo. Betway es la marca. El frontón es el permisionario. El permiso es el puente. Si el lector busca “Betway” en cualquier registro oficial, no va a encontrar el nombre de la marca; tiene que buscar el del permisionario, y ese dato solo lo tiene si lo lee en un lugar como la tabla de arriba.
La consecuencia de una nomenclatura así es que un usuario puede creer que una casa opera sin permiso cuando en realidad opera bajo otro nombre. Y al revés: puede creer que está protegido cuando el permiso corresponde a un tercero del que nunca oyó hablar. Ninguna de las dos lecturas se resuelve desde la página de inicio.
Veredicto: el permiso existe con toda probabilidad y funciona por interpuesta persona; lo que no existe es una forma sencilla de que tú lo compruebes sin conocer el nombre del permisionario.
Betcris: el número que se contradice a sí mismo
Betcris llega con un caso distinto: el número de permiso no se imprime, porque el que aparece en el pie de página del propio sitio y el de la tabla del titular no coinciden. El titular nombrado es Producciones Móviles, que según el oficio citado opera junto con Paradise Riviera Gaming. La empresa del sitio aparece además con una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.
Ahí hay dos jurisdicciones en un mismo renglón, y es la primera vez que eso pasa en esta lista. Una licencia de Malta tiene su propio régimen de protección al jugador, con reglas de depósito y de reclamación que no son las mexicanas, y una marca que la sostiene puede argumentar cobertura regulatoria europea además del permiso local. Para el apostador mexicano, sin embargo, la cobertura que importa es la del país donde deposita, porque es ahí donde una autoridad puede intervenir y donde un juez puede ordenar algo.
La fecha de vencimiento de la licencia maltesa —3 de noviembre de 2026— es un dato que un apostador con saldo alto debería tener presente. No porque el permiso mexicano dependa de ella, sino porque es el tipo de hito administrativo que a veces coincide con cambios en las condiciones de una cuenta.
Veredicto: dos jurisdicciones y un número local que no se puede imprimir; la marca tiene más cobertura formal que las demás de esta lista y menos claridad local que varias, y eso lo pagas en verificación, no en momio.
Novibet: permiso identificable, titular extranjero en la razón social
Novibet aparece con el permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020 y con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular según la compilación. Es, junto con Playdoit, uno de los expedientes más limpios de la lista: un número, un titular, una fuente, y sin contradicciones internas.
La razón social del permisionario delata una estructura de frontera, que en este mercado es común y no tiene nada de irregular: las empresas permisionarias suelen estar constituidas donde están los establecimientos autorizados. Para el usuario, la consecuencia es que el domicilio del permisionario no necesariamente coincide con el domicilio de la marca que ve en la aplicación, y una reclamación formal se dirige al permisionario, no al logotipo.
Lo interesante desde el ángulo del costo es que la limpieza del expediente no se traduce en nada automático para el usuario. Una casa con documentos ordenados puede cobrar un margen más alto que una casa con documentos enredados, y no hay relación entre las dos cosas. El expediente te dice a quién reclamar, no cuánto te cuesta apostar.
Veredicto: expediente ordenado y sin contradicciones, con un titular cuya razón social no coincide con la marca; es la clase de estructura que hace fácil reclamar y difícil de ignorar para el operador.
Codere: el catálogo más ancho y la ficha más explícita
Codere es la marca que más detalle pone en su propio listado, y por eso la única de la lista con una ficha realmente larga en la columna del contenido. Su aplicación cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, según su propia ficha. El permiso aparece como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) como titular según la compilación.
Dos cosas separadas viven en ese párrafo y conviene no mezclarlas. Una: un catálogo de más de 30 deportes es ancho, y un catálogo ancho es un indicador de que la casa tiene contenido que tú no pediste. Dos: los momios mejorados y las apuestas gratis son producto de promoción, y su valor depende de los requisitos de apuesta que cada promoción traiga consigo. Nada de esto se convierte en dinero para el usuario por el hecho de estar listado.
La ventaja real de Codere para un apostador que busca carreras es de superficie: más deportes significa más probabilidad de que el programa incluya una pista o un mercado que a otras casas no les interesa, y más estadísticas significa más contexto antes de armar el boleto. La desventaja es la de siempre: en una casa con catálogo ancho, el margen de un mercado secundario —y las carreras lo son, en México— no tiene por qué ser el mismo que el de un partido de futbol, y suele ser peor.
Veredicto: el catálogo ancho y la ficha detallada son la mejor carta de presentación de esta marca, y también la razón por la que el margen de los mercados secundarios merece una revisión previa del usuario.
Caliente: permiso en su propio pie y producto armado para el móvil
Caliente es la única marca de la lista que publica su número de permiso en su propio sitio, y eso le da un peso distinto a la columna de la izquierda: el DGG/SP/404/97 aparece en el pie de página de la casa, no solo en una compilación, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) como titular. Para un lector que quiere verificar por sí mismo, esa es la ruta más corta de toda la tabla: abrir la página, bajar al pie y leer.
La ficha de su aplicación también es de las más completas, con transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y la advertencia de que es solo para mayores de 18 años. La estructura habla de un producto diseñado para el teléfono, no para la computadora, y esa decisión de diseño tiene consecuencias en el uso: un creador de apuestas en una pantalla pequeña invita a armar combinadas rápido, y una combinada armada rápido es la forma más común de pagar margen en varios mercados a la vez.
El segundo dato de la marca es su tamaño. Caliente ocupa un lugar central en el mercado mexicano y su nombre es de los que aparecen en cualquier conversación sobre apuestas en el país, lo que se traduce en una utilidad concreta: cuando el mercado se mueve —y en 2025 y 2026 se movió mucho, con bloqueos y amparos— las marcas grandes son las que se mencionan en las noticias, y un apostador que sigue esas noticias se entera antes de un problema de saldo.
Veredicto: es la marca que permite la verificación más rápida y directa de toda la comparación, con un titular de nombre conocido y un producto móvil muy completo; el precio de esa comodidad es un catálogo de apuestas armado para el juego rápido.
Playdoit: el expediente limpio con la lista de deportes más concreta
Playdoit aparece con el permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005 y con Eventos Festivos de México como titular, según la compilación. Su propio listado es el más concreto de la lista en cuanto a deportes: futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas.
Ese listado enumera cinco deportes y no menciona carreras. No es una omisión sospechosa: es la señal de que la marca construyó su producto alrededor de los deportes de audiencia masiva y del esports, que es donde está el volumen en México. Un apostador de carreras de caballos que llegue a Playdoit está probando un producto diseñado para otro cliente, y eso tiene consecuencias: menos liquidez en el mercado que te interesa, y menos probabilidad de encontrar momios finos.
El retiro anticipado es la pieza de la ficha que más relación tiene con el costo. Sacar una apuesta antes de que termine el evento no es gratis: el precio de salida lo fija la casa según cómo va el evento, y en general es peor que la probabilidad que el momento justificaría. En esports, donde los eventos se deciden en ráfagas de minutos, la herramienta es atractiva y su costo es alto. El “Playboost”, por su parte, es una promoción de momio y funciona como todas: mejora el precio de una selección con condiciones que la casa define.
Veredicto: la marca más clara sobre lo que ofrece y la menos carrerista de la lista; su terreno es el deporte masivo y el esports, y su cobro por el retiro anticipado es el más visible de su ficha.
Pickwin: los permisos que no cuadran y una señal de alerta
Pickwin es, de los nueve, el expediente que exige más paciencia. Las compilaciones dan un permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1584/2019, con otra que apunta a DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, y Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora como titular. Los números se contradicen entre sí, y el segundo es el mismo que aparece en el pie de página de otra marca de esta lista.
Esa coincidencia es la que merece una pausa, y no por sospecha de fraude: por estructura. Un permisionario puede operar más de una marca, y entonces dos sitios distintos heredan el mismo número de permiso, lo cual es coherente. Lo que no cuadra es que además aparezcan números distintos para el mismo sitio en dos fuentes. Cuando eso pasa, la única lectura honesta es que ninguna de las cifras impresas sirve para una verificación y que el usuario tiene que ir más abajo, a los documentos que la propia casa publica.
Para un apostador, la consecuencia es de riesgo práctico y no de teoría. Una casa cuyo número de permiso no se puede fijar es una casa donde una reclamación se vuelve cuesta arriba: si tienes un problema con un retiro y no puedes determinar con certeza qué permisionario responde, tienes menos herramientas que en un caso limpio. Eso no es un motivo automático para descartar la marca; sí es un motivo para no dejar un saldo grande parado en una cuenta.
Veredicto: la marca con el expediente más difícil de leer de toda la comparación, y con un titular que opera al menos otro nombre comercial en la misma lista; eso encarece cualquier reclamación futura, no el boleto de hoy.
1xBet: permiso con nombre, titular sin coincidencia y una app publicada por otro
1xBet presenta el caso más enredado de los nueve, y el más útil para entender cómo funciona la estructura mexicana. El permiso aparece como DGJS/0002/2020, con Entretenimientos Naturales como titular según la compilación citada, que además reconoce no haber podido confirmar el dominio ni el padrón oficial. La ficha de su aplicación ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo, estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Y la tienda de aplicaciones publica la app bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado.
Tres capas, entonces: la marca, el titular del permiso mexicano y la empresa que publica la aplicación. Cada una tiene un papel y ninguna coincide con las otras. Para el usuario, la capa que importa es la segunda, porque es la que responde ante la autoridad mexicana; la tercera explica por qué el nombre que aparece en los términos de la aplicación no es el mismo que aparece en la tabla de permisos.
La consecuencia práctica es la que ningún catálogo anuncia: cuando la estructura societaria de una casa tiene tres nombres, una reclamación empieza por averiguar a cuál de ellos dirigirse, y esa averiguación no la resuelve el usuario solo. Lo que el usuario sí puede hacer es revisar los términos de la cuenta antes de depositar y anotar a qué entidad está contratando, porque ese dato es el que se necesita el día que algo sale mal.
Veredicto: catálogo amplio y estructura de tres capas; es la marca de esta lista donde más conviene leer los términos de la cuenta antes de depositar, porque la entidad con la que contratas no es la que aparece en el logotipo.
El sistema parimutuo y la comprobación del margen
Antes de cerrar con las reglas, una advertencia sobre la palabra “fácil”, que es la que más se repite en las fichas de cualquier casa. Apostar es fácil en el sentido en que es rápido. Barato es otra cosa. El margen del 5 % del ejemplo de dos resultados se convierte en un cobro de 50 pesos por cada mil pesos movidos, y nadie te lo descuenta de un depósito: se descuenta solo, silenciosamente, cada vez que el boleto se cierra. Sobre veinte apuestas de mil pesos al mes, la cuenta es de mil pesos al mes en margen, con o sin promoción de bienvenida.
La forma de hacer esa cuenta tú mismo es sencilla y no requiere ninguna herramienta. Toma un mercado con todos sus resultados, convierte cada momio a su inverso —uno dividido entre el momio—, suma los inversos y divide uno entre esa suma. El resultado es la parte que el mercado devuelve. Lo que falta para completar el total es la comisión de la casa, y ese número se puede comparar entre operadores en el mismo mercado el mismo día.
La comparación entre mercados no se puede hacer, en cambio, y es la trampa más común del aficionado. El margen de dos resultados no es el margen de un mercado de más y menos, ni el de un hándicap, ni el de una combinada, ni el de una carrera con catorce participantes. Cada uno tiene su propio precio, y un mismo sitio puede ser barato en un mercado y caro en otro.
Normativa y legalidad: permiso de la SEGOB, amparos y lo que no está escrito
Aquí conviene bajar la voz, porque este es el terreno donde las palabras tienen consecuencias y la escritura suelta cuesta dinero.

El marco no es un misterio. La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y bajo el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 2, la Secretaría interpreta y aplica la ley administrativamente, mientras que la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina los permisos, y lleva los procedimientos de sanción. La ley que manda es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, que prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio y permite únicamente las que se autorizan expresamente. Esa ley da a la Secretaría la facultad de otorgar permisos e inspeccionar (artículo 7), de clausurar locales sin autorización (artículo 8), impide que un establecimiento se ubique cerca de escuelas o centros de trabajo (artículo 9) y prevé la colaboración de los estados y municipios (artículo 10).
El Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, completa el cuadro. Su artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, salvo los de la Lotería Nacional, con jurisdicción federal. El artículo 2 prohíbe lo que no esté expresamente previsto. El artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Entre los tipos de permiso relevantes están los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, en el artículo 28. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas. Los permisos son intransferibles, según el artículo 31. Y los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, pólizas de seguro, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una garantía, conforme al artículo 29.
El detalle jurídico central para este tema es el artículo 3 del Reglamento: el “cruce de apuestas” figura entre los espectáculos en vivo que el Reglamento contempla —hipódromos, galgódromos y frontones— y el sistema parimutuo queda definido ahí mismo. Ese es el anclaje legal de las carreras de caballos en México, y es un anclaje sólido: no vive en un vacío normativo. El artículo 5 añade el candado de edad y lo hace en los términos más rotundos del reglamento: los menores de edad no pueden participar nunca en el cruce de apuestas de un hipódromo. Nunca. La palabra no admite excepción y el reglamento no fija un número, pero las marcas sí declaran 18 años o más en sus propias fichas y pies de página.
Sobre las apuestas en línea, en cambio, la ley calla. No hay una figura de licencia digital independiente. La práctica reportada es que los sitios en línea no pueden sostener una licencia digital propia y quedan atados a un permisionario con permiso presencial autorizado, y muchas marcas extranjeras usan un permisionario local. Un mismo permisionario puede operar varias marcas, que es exactamente lo que se ve en la comparación de arriba.
El padrón que no se puede abrir y lo que eso te cuesta
Un registro público de permisos sería la herramienta más útil que un apostador mexicano podría tener, y no existe en la práctica. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica un listado de sitios autorizados, y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre reportes —136 en uno, de 30 a 35 operadores digitales en dominios .mx en otro—, razón por la cual esta página no da un número de sitios autorizados.
Ese vacío tiene un costo medible para el lector. En un mercado con padrón abierto, verificar una casa toma dos minutos y no requiere conocer el nombre del permisionario. En el mercado mexicano, verificar exige saber que la marca no es la que tiene el permiso, que el permiso está a nombre de una empresa con razón social distinta, y que el listado oficial puede no estar disponible cuando lo busques. La verificación se convierte en un trabajo de investigación que la mayoría de los apostadores no hace, y esa es la parte del costo que no aparece en ningún folleto.
Bloqueos, amparos y por qué ninguna casa se declara abierta hoy
El estado de varios operadores en México se ha movido tanto que escribir “abierto” o “cerrado” sin fecha sería un error.
En noviembre de 2025, la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas, y quedaron deshabilitados bet365 y Betano, de Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego. En diciembre de 2025, un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito no relacionado con apuestas. En marzo de 2026, un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026, la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. Y el 23 de octubre de 2026, un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría de Gobernación contra bet365 y Betano, según una sola fuente.
Nótese algo: en esa cronología hay una congelación de cuentas, un amparo concedido y un sitio que sigue inactivo el mismo mes del amparo. Y al final, una suspensión reportada por una sola fuente. Un apostador que tenía saldo en esas marcas y leyó la noticia del amparo como una señal de reapertura quedó con su dinero donde estaba.
Ese es el costo real de la inestabilidad, y es el más caro de esta página: en un bloqueo, el saldo de un usuario puede quedar congelado y no existe un mecanismo automático que lo devuelva. No es una advertencia teórica; es lo que ocurrió. Y de paso ilustra algo más grande: las marcas grandes, con nombre y con cobertura de prensa, son justamente las que aparecen en estos episodios.
Las marcas de la comparación de arriba no son una zona libre de este riesgo. Son marcas con permiso de la Secretaría de Gobernación que hoy no aparecen en los reportes de bloqueo, y eso es todo lo que se puede decir con fecha.
Lo que se puede apostar y lo que la ley no toca
Las apuestas deportivas están permitidas únicamente a través del permiso de la Secretaría de Gobernación de un permisionario. Ese es el marco completo, y todo lo demás cuelga de ahí.
Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los distintos tipos de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento que se leyeron. Un mercado de intercambio de apuestas no aparece previsto en parte alguna, y esta página no afirma que exista uno mexicano. Tampoco se encontraron eventos restringidos por edad de los participantes o por categoría de liga. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento, por su artículo 1.
Para el apostador, esa falta de reglas específicas tiene dos caras. La buena: no hay una lista de prohibiciones que restrinja los mercados de carreras disponibles. La mala: sin regla específica, no hay estándar de referencia para saber si un mercado se ofrece de forma correcta, y la protección depende de la práctica de la casa y no de un texto que la obligue.
Edad, identidad y quién te protege cuando algo falla
El Reglamento, en su artículo 5, excluye a los menores de las áreas de apuestas de los establecimientos y del cruce de apuestas, pero no fija una cifra. Las marcas declaran 18 años o más en sus propias fichas y pies de página, y una cifra legal de edad para el juego no está establecida. El lector debería notar la diferencia: 18 años es lo que dice cada casa sobre sí misma, no un número que el reglamento escriba.
Los operadores verifican a sus usuarios y reportan transacciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley de prevención de lavado de dinero. Los documentos exactos que se exigen no están establecidos en la ley. En la práctica, esto se traduce en que tu registro puede pedirte identificación y comprobante antes del primer retiro, y que el tiempo que eso toma es parte del costo del proceso.
Sobre protección al jugador, el hueco ya se describió en la sección de juego responsable y no se repite: no hay registro nacional de autoexclusión, las herramientas son internas y cada casa las aplica en su propio sistema.
Impuestos: lo que se queda el fisco antes de llegar a tu bolsillo
Esta parte es de modelo, no de asesoría fiscal, y conviene tratarla con la seriedad con la que la ley la trata.
En el lado del operador, el impuesto especial sobre producción y servicios de la Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 dejó esa tasa en 50 % a partir del 1 de enero de 2026; antes era de 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea prestados por residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave.
La base del impuesto no está establecida con claridad. El texto legal habla del “valor de la actividad”, y la prensa lo ha leído como el monto total apostado. No se afirma que sea 50 % de las apuestas ni 50 % de los ingresos brutos, porque la letra leída no lo dice. Es un detalle técnico con consecuencias enormes para entender por qué las promociones cambiaron: tras el aumento del impuesto, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del costo. Un bono de bienvenida rediseñado por razones fiscales es un producto distinto, no un gesto de generosidad.
Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados. Es decir, dos apostadores con el mismo boleto en el mismo sitio pueden enfrentar una retención distinta según dónde se cause el hecho imponible.
En el lado del jugador, la Ley del ISR, artículos 137 y 138, considera ingreso los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente. El pagador retiene 1 % si el estado no grava el premio o si su impuesto no excede 6 %, y retiene 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración exigida cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, lo que lleva el total a alrededor del 7 % según un reporte secundario, y los premios superiores a 600,000 pesos en un año deben reportarse en la declaración anual, también según un reporte secundario.
Dos consecuencias prácticas. La primera: el premio que ves en pantalla no es el premio que llega a tu cuenta cuando el monto supera los umbrales de retención, y la diferencia puede ser de un quinto del total. La segunda: el operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados, así que el rastro fiscal del premio existe y se puede cruzar con tu declaración anual.
Y hay un hueco que esta página no va a rellenar con una suposición. El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”. El tratamiento de los premios obtenidos en un sitio sin permiso no está establecido, y la postura correcta es consultar a un contador o asesor fiscal antes de decidir qué declarar. Cualquier respuesta tajante a esa pregunta —en cualquier dirección— está inventando algo.
México frente a una casa sin permiso local
La comparación honesta es corta y se puede escribir sin nombres.
Una casa con permiso de la Secretaría de Gobernación trae consigo un domicilio legal en México, un permiso a nombre de un permisionario, controles de identificación y de prevención de lavado, y un CFDI de retenciones por los premios gravados. Una casa sin permiso local no trae ninguna de esas cosas, y el saldo depositado en un operador bloqueado puede quedar congelado. En ninguno de los dos casos existe un registro nacional de autoexclusión donde una persona pueda pedir que se le cierre la puerta en todas partes.
Esa última línea es la que conviene releer. La ventaja de un operador con permiso mexicano es real y es de protección básica: hay una autoridad a la que dirigirse y un contribuyente local identificable. No es, en cambio, un escudo contra el mal cálculo ni una garantía de que el margen sea razonable. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, y tratarlos como equivalentes es el error más común de un apostador que compara precios sin mirar el respaldo.
La reforma que todavía no es ley
Habría que ser muy cuidadoso con este punto, porque es donde más fácil se confunde una intención con una norma.
La Secretaría de Gobernación terminó, según lo reportado el 13 de octubre de 2026, un borrador para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. Hasta aquí, eso es un documento. No ha sido presentado y no es ley. Existe además una iniciativa para derogar la ley vigente que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y también es solo una propuesta.
Lo mismo ocurre con la publicidad. No se encontró un artículo federal de publicidad en los artículos del Reglamento que se leyeron. Los reportes sobre límites de horario de transmisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Las propuestas para limitar a influencers y deportistas, para prohibir anuncios en transmisiones deportivas y para prohibir los bonos de bienvenida no son ley. Y no se encontró una regla estatutaria sobre bonos. Los anuncios que se ven hoy muestran la clave del permiso oficial y los avisos de juego responsable, según un reporte secundario.
Para el apostador, la lección es simple y vale para los próximos años: casi todo lo que se lee sobre “nuevas reglas de apuestas en México” está en el terreno de la propuesta. Lo que ya cambió, cambió: el impuesto, los bloqueos y los amparos. Lo que podría cambiar, todavía no.
Lo que esta comparación te deja, y con qué te quedas
Nueve marcas con permiso de la Secretaría de Gobernación, un padrón oficial que no se puede abrir, un impuesto que subió a 50 % a partir del 1 de enero de 2026 y un mercado de carreras con un anclaje legal sólido en el Reglamento y sin una ficha de marca que lo mencione.
De esa mezcla salen tres cosas que un lector puede usar hoy.
Primero: la verificación es tuya y es corta. Baja al pie de página de la casa donde vas a depositar y busca el permiso de la Secretaría de Gobernación con un número y el nombre del permisionario. En esta lista solo una marca publica su número en su propio sitio; las demás dependen de compilaciones que se contradicen en varios casos, y dos llegan con un número que no se puede imprimir. Si el número no está, tienes menos de lo que creías, y esa diferencia no aparece en ningún anuncio.
Segundo: el margen es el costo que nunca se anuncia y siempre se cobra. La comprobación con los inversos de los momios de un mismo mercado se hace en un minuto, y compara dos casas en condiciones idénticas. Cuando lo hagas, no mezcles mercados: el precio de dos caballos no es el precio de un hándicap abierto.
Tercero: las carreras de caballos no son una apuesta de fin de semana. Se corren todos los días, en formatos que van de los 400 metros a los 6.4 kilómetros, con hándicaps y condiciones, y con un mercado que en México tiene menos liquidez que el futbol. Menos liquidez significa un margen más ancho, y un margen más ancho significa que el mismo entusiasmo cuesta más caro aquí que en otros deportes.
Y una cosa más, que no es una cifra. Un operador con permiso de la Secretaría de Gobernación te da un lugar donde reclamar. No te da una casa barata, no te da un mercado profundo y no te da un registro nacional de autoexclusión donde cerrar la puerta de todas las casas a la vez. Lo primero es mucho y no es todo, y saber cuál es cuál es la parte útil.
Preguntas frecuentes
¿En qué deportes y eventos se puede apostar en las casas con permiso de la SEGOB?
El Reglamento cubre los juegos con apuestas que requieren permiso, y las apuestas deportivas operan solo a través de un permiso de la Secretaría de Gobernación. Las carreras de caballos, los galgos y los frontones quedan comprendidos en los espectáculos en vivo con cruce de apuestas. Cada marca decide qué deportes ofrece en su propio programa y lo describe en su ficha.
¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Busca en el pie de página de la casa la mención del permiso con su número y el nombre del permisionario, que no es el nombre de la marca. El listado oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está disponible de forma abierta, así que la verificación se hace contra los propios documentos del sitio y contra las compilaciones públicas, que a veces se contradicen.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
El retorno de una apuesta ganadora es la cantidad apostada multiplicada por el momio decimal. La ganancia neta es la cantidad apostada multiplicada por el momio menos uno. Con mil pesos a momio 1.90, el retorno es 1,900 pesos y la ganancia neta 900 pesos. En una combinada, los momios de cada selección se multiplican entre sí para formar un solo precio.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Se ve sumando los inversos de todos los momios de un mismo mercado y dividiendo uno entre esa suma. El resultado es la parte que el mercado devuelve. Ese mercado devuelve cerca del 95 % y la casa se queda alrededor del 5 %. Cuanto más amplio es el campo de la carrera, más puede ensancharse la diferencia.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuestas autorizados son ingreso gravado por el ISR, y el pagador retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no excede 6 %, y 21 % si lo supera. La Ciudad de México grava los premios con 6 %, lo que lleva el total a cerca del 7 %. El operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Cada operador ofrece las herramientas de juego responsable dentro de su propia cuenta, y su alcance depende de esa casa. Las marcas las listan en sus fichas y en sus secciones de juego responsable. En México no existe un límite legal de depósito o de pérdida que el Estado imponga por encima del operador ni un registro nacional de autoexclusión que cubra a todas las casas.
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