Apuestas de fútbol para hoy 2026: lo que de verdad pagas por jugar

Updated noviembre 2026
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Un cuaderno abierto con momios escritos a mano, una calculadora y un lápiz sobre una mesa de madera

México es un país donde el fútbol se apuesta todas las tardes y donde, a la vez, ningún sitio de apuestas online tiene licencia propia. Cada casa que un aficionado abre hoy en su celular opera colgada del permiso de un tercero, y ese detalle cambia lo que cuesta jugar mucho más de lo que sugiere cualquier banner de bienvenida. Antes de meter dinero conviene entender el precio escondido, el rollover y la retención que aparece al cobrar.

Las Reglas de Juego del futbol las mantiene el International Football Association Board (IFAB), que lo hace desde 1886.

Datos actualizados al noviembre 5, 2026; los permisos citados se contrastaron con lo que publican las propias casas en sus pies de página y con las compilaciones públicas del sector, ya que el listado oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no puede abrirse.

Juego responsable: el primer costo de las apuestas de hoy no se paga en pesos

Empiezo por aquí, y no por los bonos, porque es la parte que casi ninguna guía pone delante.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Un partido estándar de futbol de adultos consta de dos tiempos de 45 minutos cada uno, con tiempo agregado a criterio del árbitro.

Una casa de apuestas no te cobra por registrarte. Te cobra con cada boleto, en el margen que ya está dentro del momio, y te cobra también con cada decisión que tomas sin haber puesto antes un tope. En México el segundo cobro es más caro que el primero, porque no existe un registro nacional de autoexclusión al que una persona pueda apuntarse para que todas las casas la dejen fuera a la vez. Si quieres cerrar la puerta, tienes que ir casa por casa, cuenta por cuenta, y hacerlo tú.

Eso es un costo administrativo real. Un jugador que sospecha que está perdiendo el control tiene que entrar a cada plataforma donde tenga cuenta, buscar la sección de juego responsable y activar ahí su propio bloqueo. La ventaja es que las herramientas existen y las nombran las propias aplicaciones: descansos, límites de depósito y autoexclusión voluntaria están en la ficha de la App Store de las marcas que revisan en esta guía, y esa es la puerta por la que conviene empezar. La desventaja es que son herramientas internas, con reglas internas, y ninguna obliga a la competencia a hacer lo mismo.

A los menores no los protege un número escrito en una ley de apuestas, sino la puerta de cada establecimiento. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 5, prohíbe a los menores entrar a las áreas de apuestas y participar en el “cruce de apuestas”, pero no fija una edad; son las marcas las que declaran 18 años o más en sus propias fichas y pies de página. Caliente lo escribe con todas sus letras en el pie de su página principal, junto a la invitación a divertirse con responsabilidad: los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad. La app de Codere México dice lo mismo y añade avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta, que es más de lo que suelen detallar otras.

Límites, pausas y lo que cuesta no tener registro único

Un límite de depósito no es un límite de pérdida, y confundirlos es la trampa más común. El depósito es lo que entra a la cuenta. La pérdida es lo que sale de tu bolsillo cuando el boleto se pierde, y puede ser mayor que cualquier tope de depósito que hayas puesto, porque lo que entra se juega varias veces.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Un partido de futbol empatado puede ir a tiempo extra de dos periodos adicionales de 15 minutos y en algunas competiciones sigue una tanda de penales.

En este mercado no hay un tope legal de depósito ni de pérdida, y tampoco existe una cuenta de juego temporal que suspenda la actividad tras un periodo. Lo que hay es lo que cada marca decide ofrecer. Traducido a la práctica: el jugador que quiere control real acaba llevando su propio registro, porque la casa no está obligada a ponérselo fácil.

Hay un dato que suele pasarse por alto y que agrava lo anterior. La baja de cuentas no equivale a la baja de la identidad: si vuelves a registrarte con los mismos datos en la misma casa, la herramienta que activaste puede quedarse sin efecto o caer, y nada impide abrir cuenta en otra plataforma que no conozca tu historial. En un país sin registro compartido, la autoexclusión es una promesa que te haces a ti mismo, no un candado.

Dos excepciones parciales merecen un párrafo aparte, aunque sean excepciones incómodas. bet365 y Betano, esta última del grupo de Ganador Azteca, están bloqueadas desde noviembre de 2025 por el congelamiento de cuentas que ordenó la UIF, y en diciembre de ese año un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo. En marzo de 2026 un juez de distrito le concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026, y en julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino online, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden contra ambas. Con ese historial, la única forma honesta de contarlo es con fecha, no como un estado actual. La consecuencia para el jugador es concreta: un saldo en una plataforma que amanece bloqueada puede quedarse congelado sin que el afectado tenga un procedimiento claro a mano, y ese riesgo es el precio más alto de este mercado.

Quien quiera verificar por su cuenta antes de depositar tiene dos sitios donde mirar: la sección de juego responsable de la casa, que es donde se activan los límites, y la referencia pública de permisos de la Secretaría de Gobernación, que sigue el trámite de autorización de cada centro de apuestas remotas. Ninguna de las dos te dirá si vas a ganar. La primera te dirá cuánto puedes perder sin darte cuenta, que es la pregunta útil.

Estrategia y selección: a qué apostar hoy sin inventarse una certeza

Aquí conviene ser directo porque es donde más se miente: no existe forma de saber quién ganará un partido de hoy, y quien afirme lo contrario está vendiendo algo. Lo que sí se puede hacer, y tiene valor verificable, es elegir mejor el mercado, el momio y el tamaño del boleto.

Empecemos por lo que es el juego y no por lo que se apuesta. Las reglas del fútbol las mantiene el International Football Association Board, y las mantiene desde 1886, así que un aficionado que apuesta a un mercado raro —un córner, una tarjeta, un resultado al descanso— está poniendo dinero sobre una convención que lleva más de un siglo cambiando a paso de tortuga. Eso es buena noticia para el analista: las reglas no te van a sorprender.

Un partido estándar de adultos dura dos tiempos de 45 minutos, con tiempo agregado a criterio del árbitro. Ese añadido decide mercados enteros, y ahí está el primer detalle operativo: el gol del minuto 93 existe, es legal, y quien apostó al empate lo va a recordar. Cuando el partido está empatado puede ir a tiempo extra, dos periodos de 15 minutos, y en algunas competiciones sigue una tanda de penales. Por eso los mercados de “pasa de ronda” y los de los 90 minutos reglamentarios no son el mismo producto, aunque se parezcan en la pantalla.

Cada equipo tiene un máximo de once jugadores en la cancha, incluido el portero, y la portería mide 7,32 metros de ancho por 2,44 de alto. Suena a trivia. No lo es: son las dos medidas que convierten el “más de 2,5 goles” y el “menos de” en mercados con precios muy distintos según el estilo de los equipos, y el jugador que ignora la geometría de la portería acaba leyendo los momios como si fueran opiniones.

Qué competición se juega y cómo se llama cada temporada

La temporada se nombra como un tramo de dos años, no con un año suelto, y esa costumbre no es un capricho editorial: cambia el significado de “el torneo de este año”. La Premier League 2026-27 se juega del 21 de agosto de 2026 al 30 de mayo de 2027 con veinte equipos, entre ellos los ascendidos Coventry City, Ipswich Town y Hull City, y con el Arsenal como campeón vigente. Ahí hay mercados de descenso, de ascenso y de posiciones finales que no dependen de un solo resultado, y por eso suelen tener menos margen relativo que un resultado exacto.

El Mundial de la FIFA 2026 ya se jugó, entre junio y julio, y hay que escribirlo en pasado: España venció 1-0 a Argentina en tiempo extra y se llevó la final el 19 de julio de 2026. Quien lea una guía donde ese torneo aparece en futuro ya sabe cuánto cuidado puso el autor. Y quien busque los mismos mercados ahora los encontrará repartidos entre las ligas de temporada regular, que es donde está el volumen y donde están los momios menos castigados.

Criterios que sí se pueden evaluar antes de elegir un mercado

Lo primero es distinguir la apuesta sencilla del parlay. Una apuesta sencilla tiene un precio y un resultado. Una combinada multiplica los momios de cada tramo y multiplica también la probabilidad de fallar en alguno, y aunque la casa casi nunca te lo recuerde, el producto de dos momios de 1,90 no es una ganga: es una promesa condicional de las cinco partes de cada cuatro que un margen ya descontó dos veces.

Lo segundo es el momento. La apuesta en vivo tiene momios que se mueven con el partido, y ese movimiento no es generosidad: es la casa repreciando a medida que cae la incertidumbre. Un momio que sube durante el partido casi siempre sube porque el escenario que pagaba ese precio se está alejando. El jugador que persigue el número en movimiento suele estar comprando el escenario que ya perdió.

Lo tercero es la banca. Sin un tope por boleto, la mejor selección del mundo no sirve de nada, y el límite se decide antes del pitido inicial, no en el minuto 70 con el marcador en contra. La regla que aguanta cualquier racha es aburrida: un porcentaje fijo del saldo destinado a jugar, definido con antelación y sin excepciones por “partido seguro”.

Lo cuarto es el sesgo del mercado. Un favorito claro y un partido con tres resultados posibles cargan márgenes distintos, y no solo porque la casa quiera: cuanto más repartido está el dinero en las tres opciones, más fácil es para el operador equilibrar el libro y más fino puede afinar el precio. El jugador que analiza puede aprovechar esa diferencia sin predecir nada.

Cómo detectar el margen sin necesidad de la calculadora de la casa

Cada precio que ves lleva dentro lo que el operador cobra por dejarte jugar. En un mercado de dos resultados, por ejemplo un “gana o no gana” en un partido con un equipo claramente superior, el reparto no es limpio. Dos momios de 1,90 no son dos monedas al aire al 50 %. La probabilidad implícita de cada uno es 1 dividido entre 1,90, que da 52,63 %, y las dos suman 105,26 %. Esa diferencia de 5,26 puntos sobre 100 es lo que la casa se queda —según la estructura del mercado y el precio de la competencia, la cifra de un partido de fútbol suele moverse en una banda que va del 4 % a algo más del 6 %—, y explica por qué dos cuotas aparentemente justas no lo son: pagas ese porcentaje cada vez que el boleto se pone en marcha, con independencia del resultado.

Dicho de otro modo: con momios parejos de 1,90 a ambos lados, la casa devuelve aproximadamente 95 % de lo apostado en ese mercado y se queda con el resto. Puedes reconstruir el margen de cualquier mercado tú mismo, sin herramienta alguna: divide uno entre cada momio, suma los resultados y mira cuánto pasa de 100. Si un libro suma 1,12, ese mercado es mucho más caro que uno que suma 1,03, y la diferencia se la paga el jugador boleto a boleto.

También pasa dentro de un mismo sitio. Una cuota de un mercado de jugador o de un resultado exacto suele venir con el margen más ancho que un 1X2 de un partido grande, porque el libro es menos profundo y la casa se cubre. La lección se puede aplicar hoy mismo: antes de decidir a qué apostar, compara el precio del mismo mercado en dos o tres casas. Un momio de 1,85 donde otro paga 1,95 no es una diferencia del 5 %, es una diferencia que se come un margen entero.

Las nueve casas que operan con permiso SEGOB: cómo las comparamos

La lista que sigue no es un ranking de rentabilidad ni una recomendación. Es la comparación de lo que cada marca declara sobre sí misma, revisada en el mismo momento y con los mismos criterios, y su orden responde a lo que cada una ofrece al jugador de fútbol, no a lo que paga por aparecer.

Antes de las fichas hay que fijar cómo leerlas. Casi todas las casas activas en México operan con el permiso de la Secretaría de Gobernación que tiene un permisionario de juego presencial, y la palabra correcta es permiso, no licencia: el permiso es un acto administrativo temporal que la autoridad conceda a un titular, y el titular no siempre es la marca que ves en pantalla. La Dirección General de Juegos y Sorteos es la unidad que autoriza, controla, supervisa y sanciona, y sus números de permiso son los que cada empresa publica en su propio pie de página.

Un detalle que importa para juzgar las fichas siguientes: el listado oficial de permisos de la DGJS no puede abrirse, y las compilaciones del sector se contradicen entre sí en varios números y titulares. Cuando dos fuentes dan cifras distintas, aquí no se imprime ninguna; se describe la situación. Eso no es un vacío cómodo, es una advertencia práctica: un número de permiso copiado de una web que no sea la del propio operador puede estar mal, y verificarlo cuesta menos que confiar en él.

Por eso la tabla que acompaña a estas fichas tiene tres columnas y ninguna es un sello de calidad. La primera es el nombre del operador. La segunda recoge el estado del permiso tal como lo declara la fuente, con su nombre, y aclarando que no está confirmado oficialmente. La tercera recoge qué dice el propio listado de cada marca sobre su oferta de fútbol.

Operador Permiso SEGOB declarado, según la fuente Lo que dice su propia lista de fútbol
Betway Permiso 4184, según portales especializados; titular citado: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente —
Betcris Permiso de su permisionario, sin número imprimible: el pie de su sitio y la tabla de la compilación no coinciden; titular citado: Producciones Móviles; no confirmado oficialmente —
1xBet Permiso DGJS/0002/2020, según portales especializados, que tampoco pudieron confirmar el dominio ni el listado oficial; titular citado: Entretenimientos Naturales; la App Store publica la app a nombre de 1XCorp N.V. Apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports
Pickwin Permiso de su permisionario, sin número imprimible: las fuentes se contradicen y el número que da una compilación es el que muestra el pie de Betcris; titular citado: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora Apuestas previas y en vivo, quinielas y “survivors”, con opción de quinielas privadas, casino en vivo y seguimiento en tiempo real
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según portales especializados; titular citado: Eventos Festivos de México; no confirmado oficialmente —
Strendus Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según portales especializados, que difiere en el titular; no confirmado oficialmente —
Caliente Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de su propio sitio y presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación; operadora: Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según portales especializados; titular citado: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente —
Codere Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según portales especializados; titular citado: Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México); no confirmado oficialmente Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis

Hay un guión en varias celdas, y ese guión es la mitad del mensaje. Significa que la marca no publica en el sitio revisado una descripción de su oferta de fútbol que se pueda citar, no que la oferta no exista. Un jugador que quiera saber si un operador cubre la segunda división mexicana tendrá que abrir su programa de apuestas y mirar con sus propios ojos, porque ninguna comparación externa puede sustituir esa comprobación.

La columna del permiso hay que leerla con la misma desconfianza sana. Que un titular aparezca en una compilación no demuestra que ese permiso esté vigente en la fecha en que lo lees, y la única fuente con presunción de veracidad es la resolución de la autoridad, que no se publica en un formato cómodo. Dicho de otra forma: la tabla sirve para descartar y para preguntar, no para certificar.

Y una advertencia sobre el orden de la lista. Está ordenada por lo que cada marca declara de su oferta de fútbol, de modo que las tres casas con una descripción propia y detallada encabezan y las que no la publican cierran. No es una jerarquía de calidad, es la consecuencia de leer fichas de producto y no folletos de marketing.

El panorama de hoy: qué se juega, en qué mercados y con qué precio

Aquí llega la parte que la mayoría de las guías resuelve con una lista de partidos y una foto. Prefiero lo verificable: qué es un boleto, cómo se construye, dónde aparece el costo y qué se puede comprobar antes de pulsar el botón.

Un boleto —lo que en México se llama boleto, cupón o ticket— no es más que la suma de tres decisiones: el partido, el mercado y la cantidad. El mercado es la pregunta concreta a la que respondes: gana local, gana visita, empate, más o menos goles, hándicap, resultado exacto, goleador. Cada uno de esos mercados tiene un margen distinto, y el margen es lo único del boleto que la casa controla por completo. Por eso lo que llamamos “momio” es en realidad un precio con una comisión ya incluida.

Lo que sí está en tu mano es la cantidad. Y aquí el tamaño de la apuesta pesa más de lo que parece: el margen actúa en porcentaje, no en pesos fijos, así que un boleto pequeño y uno grande pagan la misma proporción al operador. Regatear no funciona. Lo que funciona es elegir el libro con el margen más ajustado.

El otro material del panorama es saber qué se está jugando de verdad. En el fútbol de selecciones el ciclo del Mundial ya pasó, y los torneos de liga que arrancan y terminan por temporadas completas son los que ofrecen volumen continuo, con veinte equipos y más de treinta jornadas de mercados. En el calendario doméstico, la parte de la oferta que suele aparecer con mejor precio es la de las ligas grandes, por una razón que no tiene nada que ver con la generosidad: hay más información pública y el operador puede colocar el dinero de los dos lados.

Sobre las modalidades que ya existen en el mercado, conviene decir cuáles se pueden tocar y cuáles no. Apuesta sencilla, apuesta en vivo, combinada o parlay, hándicap, más o menos y retiro anticipado son categorías estables, y las marcas las publican. Esports y deportes virtuales tienen menos reglas escritas y precios más anchos, lo que no los hace ilegales ni malos: los hace más caros. Y el intercambio de apuestas, el modelo donde los jugadores se cruzan entre sí, no tiene previsión alguna en el reglamento mexicano, así que nadie debería leer un “exchange México” como una opción respaldada por la autoridad.

La pregunta que un jugador con prisa se hace, “¿a qué apuesto hoy?”, no tiene una respuesta honesta fuera de su propio análisis. Lo que sí se puede contestar es la versión útil: en un mercado de un solo partido con tres resultados, la casa construye el libro para repartir el riesgo, y el precio final depende de cuánto dinero entre por cada lado. El jugador que apuesta el resultado exacto está pagando la comisión más alta del menú; el que apuesta al ganador de un partido parejo, la más baja. Elegir el mercado ya es la mitad de la estrategia.

Legalidad: qué protege un permiso y qué no cubre ninguna ley

Empezar por aquí sería lo obvio; he dejado este bloque para el final de las secciones temáticas a propósito, porque solo se entiende bien después de haber visto lo que cuesta cada cosa.

La ley mexicana en la materia es vieja: la Ley Federal de Juegos y Sorteos se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947 y prohíbe en todo el país los juegos con apuestas, salvo aquellos que la autoridad autorice expresamente. No hay en ella una sola línea sobre apuestas online, y esa ausencia es el hecho central. El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, fija el marco administrativo: su artículo 1 sujeta a la autorización, control e inspección federal los juegos con apuestas y los sorteos, exceptuando los de la Lotería Nacional; su artículo 2 prohíbe de forma expresa lo que no prevé; y su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal que la autoridad concede a un permisionario.

La consecuencia práctica es que un sitio de apuestas online no puede tener una licencia digital propia. La práctica documentada es que las plataformas se cuelgan del permiso de un titular autorizado con presencia física, y que un mismo permisionario puede operar varias marcas. El artículo 31 del Reglamento añade que los permisos son intransferibles, y el artículo 29 impone a los permisionarios de apuestas remotas cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza. Todo eso es lo que un permiso trae consigo, y es exactamente lo que no trae una casa offshore.

Cómo comprobar un permiso y por qué la lista oficial importa

El organismo que autoriza, controla, supervisa y sanciona es la Dirección General de Juegos y Sorteos, dentro de la Secretaría de Gobernación. El artículo 7 de la ley de 1947 faculta a la Secretaría para otorgar permisos e inspeccionar; el artículo 8 le permite clausurar establecimientos sin autorización; el artículo 9 impide que un establecimiento de apuestas quede junto a escuelas o centros de trabajo; y el artículo 10 reparte la cooperación con estados y municipios.

Con ese marco, verificar un permiso debería ser un trámite de dos minutos. No lo es. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se dice, un PDF con los sitios autorizados, y ese documento no pudo abrirse al preparar esta revisión; en 2026 el Congreso pidió un registro público abierto, y los recuentos de webs de apuestas se contradicen, con una cifra de 136 en un informe y de entre 30 y 35 operadores digitales con dominio .mx en otro. Como los números no cuadran, aquí no se da ninguno.

Lo que un jugador sí puede hacer es mirar el pie de página de la casa y buscar el número de permiso y el nombre del titular. Si aparece “permiso DGG/SP/404/97, Tecnología en Entretenimiento Caliplay”, estás viendo a un titular declarado. Si no aparece nada, la ausencia de ese dato ya es información. Y si el número existe, se puede contrastar con el nombre del titular: cuando el permiso está a nombre de una empresa y la marca que ves es otra, estás ante un modelo de operación, no ante un fraude por sí mismo.

Un aviso que se puede dar en una línea y conviene leer dos veces: ninguna de las casas revisadas aquí muestra su permiso como confirmación oficial de la autoridad. Todas lo declaran, y la declaración se puede contrastar, pero la resolución en firme es otra cosa.

Mayores de edad, identidad y reportes: la letra que sí existe

El Reglamento prohíbe a los menores entrar a las áreas de apuestas y participar en el “cruce de apuestas”, sin fijar una edad concreta, y son las marcas las que declaran 18 años o más. La verificación de identidad, conocida como KYC, es práctica estándar: los operadores identifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque la actividad de juegos con apuestas está considerada vulnerable frente al lavado de dinero. Los documentos exigidos no están establecidos en la ley.

Y sigue sin haber un registro nacional de autoexclusión. Tampoco hay un límite legal de depósito o de pérdida, ni una cuenta temporal. Quien lea esto y se decepcione tiene razón: son las dos piezas que más protegerían a un jugador con problemas, y ninguna existe.

Impuestos: IEPS al operador, ISR en tu premio

El impuesto que encarece la operación es el IEPS. El artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS grava con 50 % los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la ley de juegos y sorteos; la reforma publicada en el Diario Oficial el 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026 subió la tasa desde el 30 % anterior. El mismo inciso alcanza los juegos online de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir obligaciones de la ley del IEPS, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave.

Un punto donde conviene no repetir el titular de la prensa: la base del impuesto no está establecida. El texto legal dice “valor de la actividad”, y las notas periodísticas hablan de “monto total apostado”. Decir que se trata de 50 % de lo apostado o de 50 % de los ingresos brutos es ir más allá de lo escrito, así que aquí se deja como está.

Para el jugador el impuesto relevante es el ISR del premio. El artículo 137 de la Ley del ISR considera ingresos los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados, y el artículo 138 fija la retención: 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal excede ese 6 %. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre premios, lo que según un reporte secundario deja el total en torno al 7 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración correspondiente cuando esté obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Los premios que superen 600,000 pesos mexicanos en un año deben informarse en la declaración anual.

Aquí aparece la zona gris más incómoda de todo el marco. El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”. El tratamiento fiscal de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido, y nadie debería improvisar una respuesta: la posición razonable es consultar a un contador o asesor fiscal antes de dar por hecho nada.

Además de la retención federal, los impuestos estatales varían. La Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados, así que dos jugadores con el mismo premio en estados distintos no ven el mismo neto.

Publicidad, bonos y lo que no es ley

No hay en los artículos del Reglamento revisados un artículo federal sobre publicidad de apuestas. Los límites de horario que se citan en prensa —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley vigente. Los proyectos para restringir influencers y deportistas, para prohibir la publicidad en transmisiones deportivas y para prohibir los bonos de bienvenida tampoco son ley. Y no hay regla estatutaria sobre los bonos: lo que sí ocurrió es que, tras la subida del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.

Esa última frase merece un aparte, porque explica casi todo lo que se ve hoy en las páginas de inicio. Un “bono de bienvenida” que parece más generoso que el del año pasado no nace de la generosidad del sector. Nace del ajuste fiscal. Y el costo de ese ajuste se reparte entre condiciones de apuesta, plazos y momios mínimos, que es donde conviene tener los ojos puestos.

Sobre pagos, ninguna ley cubre los métodos de apuesta. Los que aparecen en listados y pies de página —tarjetas, transferencia bancaria SPEI, comprobantes en efectivo en tiendas como OXXO, monederos electrónicos— son lo que cada marca dice de sí misma. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y el operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados. El uso de criptomonedas en marcas con permiso no está establecido, así que nadie debería darlo por disponible ni por inexistente.

La reforma que aún no es ley

La Secretaría de Gobernación terminó, según se reportó el 13 de octubre de 2026, un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Una iniciativa distinta, que busca derogar la ley vigente, crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión: también es solo una propuesta. Quien lea titulares sobre “nueva ley de apuestas” debería comprobar si el texto ya es vigente antes de creer que algo cambió.

Permiso sí, permiso no: la comparación que ningún banner pone

Una casa con permiso mexicano trae un local legal en el país, un titular identificable, controles de KYC y de lavado de dinero y un CFDI de retenciones. Una casa offshore no trae nada de eso, y aquí está el costo que se paga en el peor momento: un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado, y no hay compensación automática. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, aunque su publicidad hable de “licencia internacional”.

Lo que no está establecido es una multa o un delito para el jugador que apuesta en un sitio sin permiso. No existe ni una sanción ni una exención, porque el dato no existe. Y esa ausencia tampoco es un permiso: significa que quien apuesta offshore decide sin red legal, no que tenga una.

El cálculo: el margen en un mercado parejo y lo que cuesta cada boleto

El número que ordena todo lo anterior se puede sacar con lápiz. Tomemos un mercado de dos resultados —un partido con un favorito amplio, donde lo natural es apostar “gana” o “no gana”— con momios ilustrativos de 1,90 y 1,90. No son cuotas reales de ningún partido: son el ejemplo con el que se entiende el mecanismo.

Cada momio se convierte en probabilidad implícita al dividir uno entre su valor. Uno entre 1,90 da 52,63 % por lado, y las dos probabilidades suman 105,26 %. El porcentaje que pasa de 100 es el margen del mercado: 5,26 puntos, o dicho con la etiqueta que se usa en el sector, una devolución aproximada del 95 % de lo apostado —según la estructura del mercado y el precio de la competencia, la cifra de un partido de fútbol suele moverse en una banda que va del 4 % a algo más del 6 %—. Con ese supuesto, cada 1,000 pesos que pasan por ese mercado devuelven en conjunto unos 950 y dejan unos 50 en manos de la casa.

Conviene entender qué es y qué no es esa cifra. Es un promedio sobre muchos boletos, no el resultado de uno. En un solo boleto de 1,000 pesos con momio 1,90 el jugador que acierta cobra 1,900: el margen no aparece nunca como un cargo en el estado de cuenta, y por eso se olvida. Aparece repartido, un poco en cada apuesta, y se vuelve visible solo cuando se mira el conjunto.

Y aparece más grande donde el libro es más delgado. El mismo mecanismo aplicado a un resultado exacto o a un mercado de jugador suele pasar de esa banda, porque la casa necesita cubrirse ante un libro poco profundo. Un jugador que quiere reducir ese costo tiene una herramienta gratuita: sumar las probabilidades implícitas de los mercados que está comparando antes de decidir. Si un mercado suma 1,03 y otro 1,12, la diferencia no es una opinión, es dinero.

Los operadores, uno por uno: qué ofrece cada casa y a quién le conviene

Las fichas siguen el mismo orden que la tabla, y ese orden no es una clasificación de calidad. Cada una termina en un juicio, y el juicio se apoya en lo que esa marca declara, no en lo que promete.

Betway: el permiso con número más concreto y una oferta de fútbol sin descripción publicada

Betway opera bajo el permiso 4184, según portales especializados, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular citado. Es de los pocos números que aparecen con una cifra limpia y sin contradicción entre fuentes, lo cual dice menos de la marca que del desorden de las compilaciones.

El problema de la ficha es el otro lado: su sitio revisado no publica una descripción de la oferta de fútbol que se pueda citar. No significa que no haya mercados; significa que un jugador no puede comparar desde fuera. Si lo que buscas es una plataforma de fútbol con nombre en el mercado mexicano y un permiso identificable, aquí hay con qué empezar; si lo que quieres es saber de antemano si cubre la liga que te interesa, la respuesta se obtiene en su programa de apuestas y en ningún otro sitio.

El juicio es claro y no es cómodo: Betway es hoy más sólido en el papel del permiso que en la información de producto. Eso sirve a quien valora la trazabilidad del titular y no le importa abrir la plataforma para descubrir el catálogo, y decepciona a quien quiere comparar mercados antes de registrarse.

Betcris: el número que no se puede imprimir y una advertencia sobre las fuentes

Betcris tiene permiso de su permisionario, con Producciones Móviles como titular citado, pero aquí hay un detalle que vale más que una ficha de producto: el número que aparece en el pie de su propio sitio y el que da la tabla de la compilación no son el mismo, y por eso no se imprime ninguno.

La empresa del sitio, TV Global Enterprises Ltd., opera con una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Ese dato es el más útil de la ficha para leer el modelo mexicano: la marca visible puede estar operada por una sociedad con licencia extranjera mientras el permiso local vive en manos de un tercero. No es ilegal ni irregular por sí mismo, pero explica por qué dos números pueden no coincidir: son dos capas distintas de autorización.

La consecuencia para el jugador es práctica. Si vas a confiar en el número de permiso, tómalo de la fuente que lo emite y no de una compilación que copia a otra, porque en este caso la discrepancia es real y la fecha de vigencia de la licencia maltesa se agota el 3 de noviembre de 2026, un dato que conviene tener a mano cuando se acerque esa fecha.

Por eso Betcris es la ficha de referencia para quien quiere entender cómo se estructura una marca en México, y una mala candidata para quien necesita un único número oficial que copiar y pegar.

1xBet: la oferta de fútbol más detallada y el expediente menos limpio

1xBet es la casa que más dice de su producto de fútbol: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Para un jugador que vive pegado a la pantalla, esa combinación de streaming y mercados en vivo es exactamente lo que busca.

El expediente del permiso es otra cosa. La cifra que se cita, DGJS/0002/2020, viene de Apuestas-legales.com.mx, que tampoco pudo confirmar el dominio ni el listado oficial, y la App Store publica la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una sociedad distinta del titular citado, Entretenimientos Naturales. Dos capas, otra vez, y en este caso con la marca y el titular más separados de lo habitual.

Ahí está la tensión de la ficha, y conviene decirla sin adornos: la mejor oferta de producto de esta lista viene de la mano del expediente de permiso más enredado. Quien priorice la experiencia de apuesta en vivo encuentra aquí lo que busca, y quien necesite que el número del permiso cierre con el nombre del titular hará bien en buscar en otra ficha.

Pickwin: quinielas y survivors frente a un número que choca con el de Betcris

Pickwin apuesta por un producto distinto: apuestas previas al partido y en vivo combinadas con quinielas y “survivors”, con opción de quinielas privadas, casino en vivo y seguimiento en tiempo real. Un “survivor” —donde eliges un equipo por jornada y quedas fuera al primer fallo— es un formato social, y el hecho de que permita quinielas privadas lo confirma: está pensado para jugarse entre amigos.

El expediente del permiso es el más incómodo de la lista. Las fuentes se contradicen y el número que da una compilación es el que muestra el pie de Betcris para Producciones Móviles, con Unocapali La Paz Operadora como titular citado en la versión de Pickwin. Dos marcas, un mismo número en dos tablas distintas: la conclusión razonable es que las compilaciones se copian entre sí sin verificar, y que ese dato no sirve para decidir.

Para un grupo de amigos que quiere una quiniela de la jornada, Pickwin ofrece lo que ninguna otra ficha de esta lista ofrece, y ahí está su mérito. Para alguien que va a depositar un saldo alto y quiere un expediente claro, este es el punto donde la lista se vuelve incómoda, y es justo el momento de revisar el pie de página del operador antes de seguir.

Playdoit: permiso con número y expediente, sin descripción de producto publicada

Playdoit aparece con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según portales especializados, y con Eventos Festivos de México como titular citado. El número sigue la nomenclatura antigua de la Dirección General de Juegos y Sorteos, la que se usaba antes de los formatos más recientes, y ese detalle de formato es lo único que la ficha permite observar con seguridad.

Sobre la oferta de fútbol, su lista revisada no publica una descripción citable. La ficha es, por tanto, la de un operador con permiso identificable y sin información de producto accesible desde fuera, y esa combinación no es buena ni mala: es incompleta, y la incompletitud se resuelve abriendo la plataforma.

Aquí no hay mucho más que decir sin inventar, y no se va a inventar. Playdoit conviene a quien ya conoce la plataforma o está dispuesto a explorarla, y no aporta nada a quien compara sobre el papel antes de registrarse.

Strendus: tres permisos, dos versiones del titular y ninguna descripción de mercados

Strendus acumula tres permisos según portales especializados: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021. Es el expediente más largo de la lista, con nomenclaturas de tres épocas distintas, y eso sugiere una operación que ha ido renovando y ampliando su cobertura administrativa.

La pega está en el titular: las compilaciones difieren y nombran a Atracciones y Emociones Vallarta o a New Ads, sin ponerse de acuerdo. Cuando el titular no está claro, el número del permiso pierde casi todo su valor práctico, porque el número sirve para identificar a quién pertenece.

Y sobre la oferta de fútbol tampoco hay descripción publicada en la fuente revisada. Strendus queda, por tanto, en el grupo de las fichas administrativas: hay papeleo, no hay producto descrito, y quien lo elija tendrá que validar por su cuenta los momios y los mercados que cubre.

Caliente: el único permiso publicado por la propia casa y el bono que hay que leer con lupa

Caliente es la excepción de la lista en un punto concreto: su permiso, DGG/SP/404/97, aparece en el pie de su propio sitio y se presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. como operadora. Es el único caso revisado donde la fuente del número es el operador y no una compilación de terceros, y esa diferencia vale más de lo que parece: no hay intermediario que pueda haber copiado mal.

Su oferta de fútbol está declarada en la ficha de la app: transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”), depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con uso restringido a mayores de 18 años. Es una de las tres fichas con producto descrito, y la única de esas tres con el permiso publicado por la propia marca.

Los bonos merecen un párrafo aparte, porque son el anzuelo de la portada. En el encabezado de su página principal se anuncian 1,000 pesos mexicanos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos mexicanos, y la propia página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Ese descuido, que parece menor, importa: quien reclame el bono para jugar casino puede descubrir que las condiciones son otras. Y sobre las condiciones mismas, las reseñas de casas de apuestas indican que el bono sin depósito de 1,000 pesos exige un rollover de diez veces, mientras el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra. Es decir: la única información que no cambia es que hay un requisito de apuesta y que hay que leerlo.

Dos cifras para dimensionar el rollover de diez veces: si el requisito se calcula solo sobre el importe del bono, apostar 10,000 pesos sería lo necesario para liberar ese bono sin depósito; si la casa calculara el requisito sobre el bono más el depósito, la cifra sube proporcionalmente con cada peso que deposites. A un margen del 5 % del mercado, mover esos 10,000 pesos cuesta en promedio del orden de 500 pesos, es decir, la mitad del valor nominal del bono, y con el bono de primer depósito el costo crece con el saldo que se intente liberar. Es una estimación estadística bajo el supuesto de que solo se apueste el importe del bono y de que el bono se juegue en un mercado con ese margen, no un resultado garantizado.

Y queda el juicio. Caliente combina lo mejor del papeleo —el permiso publicado por la casa misma— con el bono más ruidoso de la lista y con la única condición de rollover que aparece en una reseña de terceros y no en la propia portada. Ese contraste es la ficha: quien quiera jugar fútbol con una marca que publica su propio permiso tiene aquí su punto de partida, y quien se mueva por el bono de portada hará bien en tratar las 1,000 pesos sin depósito como el gancho y no como el regalo. El rollover no es un detalle de letra pequeña; es la parte del bono que decide si el bono vale algo.

Novibet: el permiso citado por compilación y una oferta de fútbol que no se describe

Novibet entra con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según portales especializados, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular citado. El formato de la clave, con la Dirección de Control y Regulación correspondiente, apunta a los procedimientos más recientes de la autoridad.

La ficha no puede ir mucho más allá. La oferta de fútbol no está descrita en la fuente revisada, y el nombre del titular aparece en una compilación, no en la resolución oficial, de modo que el conjunto es un permiso plausible y un producto sin documentar.

Para el jugador que exige una descripción previa de mercados, esta ficha no la da. Para quien solo necesita la referencia del permiso y va a evaluar la plataforma por dentro, la referencia existe y se puede contrastar con el pie de página del operador, que es la mejor práctica en un mercado donde las compilaciones se copian.

Codere: la oferta más completa y el expediente con dos permisos

Codere cierra la lista con la descripción de producto más amplia de todas: más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Para un jugador que apuesta fútbol varias veces por semana, esa combinación —estadísticas dentro de la misma app, creador de apuestas y promociones de apuesta gratis— es la más útil de las nueve.

El expediente no es tan limpio. Los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 vienen de portales especializados, con Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) como titular citado, sin confirmación oficial porque el listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse. Dos permisos de dos épocas para una misma marca es una situación administrativa normal en este mercado, pero deja al jugador sin un número único que verificar.

Ahí está el reparto de este cierre. Codere da el mejor catálogo de producto y el papeleo más difuso, y el resumen honesto es que su ventaja está donde se usa y su punto débil donde se verifica.

Preguntas frecuentes sobre las apuestas de fútbol de hoy en México

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Busca en el pie de página del sitio el número de permiso y el nombre del titular, que suele ser una empresa distinta de la marca. Contrasta ambos datos con la referencia pública de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos, dentro de la Secretaría de Gobernación. Si el número aparece solo en compilaciones de terceros y no en el sitio del operador, trátalo como una referencia sin confirmar.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

El retorno se obtiene multiplicando la cantidad apostada por el momio. Un boleto de 1,000 pesos mexicanos a momio 1,90 devuelve 1,900 si acierta, es decir 900 de ganancia neta. En una combinada los momios de cada tramo se multiplican entre sí y forman un solo precio. Esa cifra es el pago bruto, antes de la retención de ISR que corresponda al premio.

¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?

Se nota sumando las probabilidades implícitas. Cada una es uno dividido entre el momio; en un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90 salen 52,63 % por lado, y el total, 105,26 %, indica un margen de 5,26 puntos. Ese porcentaje es lo que el operador retiene sobre el conjunto apostado en ese mercado, y suele moverse en una banda que va del 4 % a algo más del 6 % según el mercado y la competencia.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Dentro de la cuenta, en la sección de juego responsable, que es donde las plataformas concentran descansos, límites de depósito y autoexclusión voluntaria. No existe un registro nacional de autoexclusión al que apuntarse una sola vez, así que el bloqueo debe activarse casa por casa. Tampoco hay un tope legal de depósito o de pérdida en México: el límite que tengas es el que tú fijes.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

El premio es ingreso gravado por ISR cuando proviene de juegos con apuestas legalmente autorizados. El artículo 138 de la Ley del ISR obliga a quien paga a retener 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % si lo excede. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal de 6 % sobre premios, y los que superen 600,000 pesos mexicanos en un año se informan en la declaración anual.

¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?

No aportan el local legal mexicano, ni el titular identificable, ni los controles de identidad y lavado de dinero, ni el CFDI de retenciones del premio. Un saldo en un operador que amanece bloqueado puede quedar congelado, como ocurrió con bet365 y Betano tras el bloqueo de noviembre de 2025. No hay multa ni delito establecido para el jugador que apuesta ahí, pero tampoco red de protección alguna.

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