Proveedores de apuestas deportivas: quién tiene permiso, qué ofrece y cuánto te cuesta
Datos actualizados a noviembre 5, 2026; los números de permiso se cotejaron contra lo que cada plataforma publica en su propio pie de página y contra las compilaciones de casas legales que citan ese dato.
Casi todo lo que se escribe sobre las casas de apuestas mexicanas empieza por la pregunta equivocada. La pregunta no es cuál paga más, ni cuál tiene el bono más gordo en la portada. La pregunta es cuánto cuesta entrar. Y en México esa cifra se arma con tres piezas que casi nunca aparecen juntas: el permiso con el que opera el sitio, el margen que ya viene dentro del momio antes de que apuestes un peso, y las condiciones que arrastra cualquier bonito dorado que te hayan prometido al registrarte.
Vale la pena decirlo desde ahora, sin adornos: en México no existe una licencia de apuestas en línea. Existe un permiso que la Secretaría de Gobernación otorga a un permisionario, casi siempre un operador con local físico —hipódromo, galgódromo, frontón, centro de apuestas remotas—, y ese permisionario presta su permiso a una plataforma digital. La palabra correcta es permiso. No es un matiz de abogados. Es la diferencia entre un sitio respaldado por un papel mexicano y un sitio que solo tiene un servidor en algún paraíso fiscal y una promesa.
Lo segundo que conviene sacar del camino: el precio de una apuesta no lo pone la casa, lo pone el mercado, y esa distinción se pierde entre tanto banner. El momio que ves en pantalla ya trae descontado lo que la casa se queda. Nadie te lo cobra al final del mes, porque ya te lo cobró al principio, calladito, en el momento de fijar el precio.
Lo tercero es la parte que a la industria le gusta contar menos: los bonos. Los hay de verdad, y los hay con letras que convierten un regalo en una tarea. Un bono que exige apostar varias veces su importe antes de dejarte retirar no es dinero gratis; es una cuota de entrada con disfraz de bienvenida.
Aquí abajo hay nueve plataformas con permiso mexicano según sus propias fichas y pies de página, ordenadas con criterios que explico en su momento. No hay una recomendación de apuesta, no hay un pronóstico y no hay una sola cuota de un partido futuro. Hay cifras, condiciones y lo que cada una significa para quien pone dinero real.
Lo que primero te cuesta: la protección que no existe en México
Antes de evaluar ninguna plataforma hay que entender el terreno. Un apostador que llega desde otro mercado —España, Colombia, Argentina— trae una expectativa razonable: que exista un registro nacional de autoexclusión, es decir, una lista pública donde uno se anota para que ninguna casa legal le acepte una apuesta. En México ese registro no existe. No hay una lista, no hay un formulario federal, no hay una institución que reciba tu solicitud y la comunique a los operadores.

Lo único que hay son herramientas internas de cada casa. Un botón de pausa, un límite de depósito que se configura en tu propia cuenta, una opción de autoexclusión que vale solo para ese sitio. Todo eso se queda dentro del operador. Si mañana te excluyes de una plataforma, nada impide que abras cuenta en la de al lado con el mismo nombre y la misma identificación, porque los registros no se hablan entre sí.
Ese es el primer costo real de este mercado, y es un costo que se mide en plata, no en comodidad: sin registro, el único control posible es el que tú mismo te pongas. Quien apuesta con una racha mala encima lo sabe.
Las herramientas que sí encuentras, y para qué alcanzan
Las fichas de las apps mexicanas repiten una lista parecida: avisos de juego responsable, políticas de cierre de cuenta, límites que se activan desde el perfil. La ficha de la app de Codere México, por ejemplo, dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es la misma familia de herramientas que aparece en el pie de caliente.mx, donde se indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, se pide divertirse con responsabilidad y se enlaza una sección de juego responsable.
Que un operador tenga un botón de autoexclusión no significa que ese botón te saque del mercado. Significa que te saca de su casa. Para quien apuesta en cinco plataformas —y en México mucha gente lo hace, porque los bonos de bienvenida se persiguen de una en una— el control tiene que pasar por su propia cabeza y su propio registro personal, aunque sea una hoja de cálculo.
Un límite de depósito configurado hoy es una herramienta de ayer por la mañana. Se puede subir, casi siempre con una confirmación, casi siempre con una espera, pero se sube. Un límite que nunca se restablece rápido es el único que funciona; el resto es un recordatorio amable.
Mayores de edad, verificación y por qué te piden identificación
La legalidad de la edad tiene un hueco que vale la pena mirar de frente: el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 5, prohíbe que los menores entren a las áreas de apuestas de los establecimientos y prohíbe también su participación en el “cruce de apuestas”, pero no fija un número. Las plataformas son las que escriben 18+ en sus fichas y pies de página. Un número estatutario de edad para el juego no está establecido.
Eso no convierte los 18 años en una sugerencia comercial. La mayoría de los operadores construye sobre esa convención y varios la escriben expresamente en su pie de página, como Betcris, que declara que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años y enlaza una sección de juego responsable.
Después viene la verificación de identidad, el KYC de toda la vida. Los operadores verifican a sus usuarios y reportan las transacciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero. Qué documentos exige cada uno no está fijado en la ley: cada casa arma su procedimiento. En la práctica eso significa que un retiro puede quedarse atorado el primer día pidiendo una foto del INE con buena luz, y no hay reglamento que te dé la razón, porque no lo hay.
Sí conviene entender para qué sirve ese trámite: en un mercado donde el permiso va a nombre de un permisionario y no del dominio, la cuenta verificada es el único hilo que conecta tu dinero con una persona identificable. Cuando ese hilo se corta —cuenta congelada, plataforma bloqueada— el problema deja de ser una gestión y pasa a ser un pleito.
Prohibiciones, bloqueos y la protección que no viaja contigo
Reglamento art. 2 prohíbe toda actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista; la Ley Federal de Juegos y Sorteos permite en su artículo 8 que la SEGOB cierre establecimientos no autorizados, y la Secretaría ha ampliado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso. Por dónde llega una casa offshore es un asunto conocido. Lo que importa para quien apuesta es distinto: no hay registro nacional de autoexclusión del lado mexicano, y tampoco lo hay del lado extranjero. Nadie te protege dos veces. Y cuando el sitio está bloqueado, el saldo puede quedar congelado.
El caso más claro de ese riesgo ocurrió justo antes de la temporada electoral de nombres conocidos. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó trece casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano —la marca de Ganador Azteca, Grupo Salinas— quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito, sin apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente.
Ese listado no es para saber quién está dentro y quién fuera. Es para desconfiar de cualquier afirmación que suene a estado actual. Es inestable y cambia con cada resolución, de modo que la única lectura honesta es la que lleva fecha.
Los criterios con los que está armada esta evaluación
Ninguna lista de proveedores de apuestas deportivas sirve si no se sabe con qué se hizo. Los míos son cinco y no incluyen “cuál paga más”, porque ese criterio se cambia solo.
El primero es el permiso y lo que se puede verificar de él. La SEGOB otorga el permiso a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos, y este mercado tiene un problema práctico enorme: la lista oficial de permisos no pudo abrirse, así que cada número que aparece abajo viene del pie de página de la marca o de una compilación de sitios de apuestas legales, y así se escribe: según la fuente, no confirmado oficialmente. Donde las compilaciones se contradicen, no imprimo número. Un hueco honesto vale más que una cifra bonita.
El segundo es lo que la marca dice de sí misma en su ficha de aplicación o en su pie de página. Es la única fuente que un lector puede abrir y leer sin intermediarios. Todo lo que aparece en las reseñas de abajo viene de ahí.
El tercero es el costo interno del producto: qué tan completo es el catálogo, si hay apuestas en vivo, si existe retiro anticipado, qué métodos de pago se anuncian. Nada de esto se traduce a pesos directamente, pero decide si la plataforma te sirve o te estorba.
El cuarto es la claridad de las condiciones, y aquí el rasgo se detecta rápido: una casa que anuncia un bono de bienvenida con dos descripciones distintas en la misma ficha ya te dijo bastante.
El quinto es la parte que casi ningún comparador pone arriba: el precio del producto. Ese precio tiene nombre y se calcula.
Cómo leer un momio sin creerle del todo
El momio es el precio, y como todo precio, viene con un sobrecargo. La fórmula es sencilla: la proporción de todo lo apostado en un mercado que la casa devuelve se obtiene con uno dividido entre la suma de uno sobre cada momio del mercado; el margen es el cien por ciento menos esa proporción. Con dos resultados a momio 1,90 y 1,90 —un ejemplo aritmético, no una cuota de ningún partido— la suma de inversos da 1,053, la proporción que vuelve al apostador ronda el 95 % y el margen se queda alrededor del 5 %. En mercados con más resultados o con momios menos generosos la banda sube con facilidad a dos dígitos, y en un mismo sitio el margen de un partido de fútbol de primera división no es el de un mercado de córners.
Ese es el precio real de usar una casa de apuestas, y se paga en cada boleto, ganes o pierdas. Un margen del 5 % sobre una apuesta ganadora se ve pequeño. Multiplícalo por las doscientas apuestas que alguien hace en un año y deja de ser un detalle. Es la razón por la que dos plataformas con el mismo menú pueden costarte muy distinto sin que ninguna mienta.
De ahí sale la primera regla práctica de esta página: antes de mirar el bono, mira el momio. Y antes de mirar el momio, mira el mercado. Un momio alto en un mercado que rara vez tiene dos resultados limpios suele ser una trampa estadística con buena presentación.
La tabla de proveedores: permiso y lo que dice su propia ficha
La columna del medio merece una advertencia que ningún comparador quiere escribir: no es una verificación oficial. Es lo que la fuente declara. La de la derecha es lo que cada marca cuenta de sí misma en su propia ficha, sin añadidos ni promesas.
| Marca | Permiso SEGOB según la fuente que lo publica (no confirmado oficialmente) | Lo que dice de sí misma su propia ficha |
|---|---|---|
| Caliente | DGG/SP/404/97, según el pie de página de caliente.mx; operadora Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. | La app Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo para mayores de 18 años |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, las compilaciones difieren | Sin datos en su ficha para este punto |
| Betway | 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. | Sin datos en su ficha para este punto |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según compilaciones de sitios de apuestas legales; titular Libros Foráneos S.A. de C.V. | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis; bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO |
| Pickwin | Sin número impreso: los números de permiso que circulan se contradicen entre sí; titular Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora | Sin datos en su ficha para este punto |
| Betcris | Sin número impreso: el del pie de página de la propia marca y el de la tabla del titular no coinciden; titular Producciones Móviles | Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español; depósitos anunciados con Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI, sin montos mínimos indicados |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. | Sin datos en su ficha para este punto |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Eventos Festivos de México | Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas; acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según compilaciones de sitios de apuestas legales, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; titular Entretenimientos Naturales | Sin datos en su ficha para este punto |
Los cuatro huecos de la última columna no son descuido. Son la marca sin una ficha pública que describa su producto de apuestas en los términos que aquí comparo, y prefiero dejarlos vacíos antes que rellenarlos con lo que dice el vecino. Y la contradicción de Pickwin y Betcris merece su propio párrafo, porque explica por qué esta columna va con etiqueta.
Cuando dos compilaciones serias publican números distintos para el mismo permiso, lo probable es que una esté leyendo un documento viejo y la otra un oficio posterior. También es posible que se refieran a permisos de permisionarios distintos y que el negocio se haya movido de manos en el camino. En cualquiera de los dos casos, la conclusión para el lector es la misma: un número de permiso que no puedes abrir en su fuente oficial no prueba nada por sí solo. Lo que prueba algo es que el permiso exista a nombre de una persona moral identificable y que la marca diga cuál es. Por eso la columna del medio nombra siempre al titular.
Un acercamiento ordenado a cada plataforma
Lo que sigue no es un ranking con podio. Es el recorrido por las nueve, con lo que cada una pone sobre la mesa y lo que le falta. Van en el mismo orden de la tabla, para que se puedan leer en paralelo.
Caliente: el permiso más viejo de la lista y la letra chica del bono
El pie de página de caliente.mx es de los pocos que enseña un número de permiso con nombre y apellido: DGG/SP/404/97, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. como operadora. Un número de 1997, en un mercado donde buena parte de los permisos digitales son de la última década, dice algo sobre la antigüedad del negocio.
La app “Caliente Deportes” es de las fichas más cargadas: transmisión en vivo, creador de apuestas —la app lo llama “crea tu apuesta”—, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, todo con la restricción de mayores de 18 años y con la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026 publicada por la propia operadora.
Ahí no está el problema. El problema está en la portada, que anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin aclarar si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Ese silencio es caro. Y sobre el primero de esos bonos, según reseñas de casas de apuestas, hace falta un rollover de diez veces; el plazo, las momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra, lo cual es exactamente el tipo de dato que uno quiere leer en los términos del operador y no en el resumen de un tercero.
Diez veces suena moderado hasta que se pone en pesos. Mil pesos de bono con rollover de diez veces son diez mil pesos de apuestas antes de poder retirar lo que sobre, y si el catálogo de la promoción se limita a mercados con margen ancho, el costo del trámite se paga en cada boleto. Para un apostador que juega poco y bien, ese requisito es una obligación de volumen; para quien apuesta todos los fines de semana, es casi su rutina ordinaria. Ahí está la diferencia entre un bono que sirve y un bono que solo entretiene.
El veredicto de Caliente: la plataforma más completa del grupo en cuanto a producto —transmisión, creador de apuestas, eventos virtuales— con el bono más ambiguo. Quien la elija por el catálogo, bien; quien la elija por los mil pesos prometidos, conviene que lea primero el rollover y decida si firmaría por diez mil pesos de apuestas para cobrar algo.
Codere: treinta deportes, un bono grande y depósitos de barrio
La app “Codere: Apuestas Deportivas MX” se publica a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026. Nueve años de actualizaciones es un dato de permanencia, no de marketing.
El catálogo que anuncia es el más amplio de las nueve: más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. El bono de bienvenida que figura en la ficha de la app llega hasta 7,000 MXN, y los depósitos se anuncian con tarjeta, SPEI y OXXO.
Ese trío de métodos importa más de lo que parece. SPEI es transferencia bancaria desde tu propia cuenta, con rastro; OXXO es efectivo en tienda, sin banco de por medio y sin necesidad de cuenta a la vista. Para un apostador que no quiere mezclar su nómina con el juego, el efectivo tiene una ventaja silenciosa: no deja el gasto en el estado de cuenta que revisa su familia. También tiene una desventaja operativa, porque el retiro nunca vuelve al OXXO, vuelve a una cuenta a tu nombre.
El bono de hasta 7,000 MXN compite en tamaño con el de Caliente, pero la ficha no publica aquí el rollover ni las momios mínimos. Quien vaya por él debería tener la costumbre de leer los términos completos antes de depositar, y esa costumbre vale para las nueve plataformas de esta lista, no solo para esta.
El permiso que circula a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V. es de los que la compilación lista como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, sin confirmación oficial. Dos números para una marca no son un escándalo en este mercado: un permisionario puede tener autorizaciones para productos distintos, y una casa que opera casino y apuestas suele exhibir más de una. El problema es que, con la lista oficial cerrada, nadie puede decirte a qué corresponde cada uno.
El veredicto de Codere: el catálogo más profundo y la mezcla de pagos más mexicana de la lista, con un bono cuyo tamaño no vas a poder evaluar sin abrir los términos. Si te importa la cantidad de deportes y poder depositar en efectivo, es la casa de este grupo que menos te obliga a pasar por el banco.
Pickwin: un permiso sin número y una marca que prefiere no presumirlo
Aquí hay que ser directo, porque el silencio es la noticia. Los números de permiso que circulan para Pickwin se contradicen entre las propias compilaciones que los publican, y uno de ellos coincide con el que el pie de página de otra marca exhibe para otro titular. Cuando dos fuentes se pelean así, no hay número que imprimir. Lo que sí queda claro es el nombre del permisionario: Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora.
Un permiso que no se puede citar con un número tiene una consecuencia práctica para el apostador. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica —o debería publicar— un documento de sitios autorizados; si ese documento no está disponible, la comprobación se reduce a lo que la marca diga de sí misma. Y una marca que no tiene una ficha de aplicación pública con su oferta deportiva descrita deja al lector sin nada que comparar.
Eso no significa que Pickwin sea ilegal. Significa que la carga de la prueba se traslada a ti, y que para esta marca el camino razonable es entrar a sus propios términos y buscar ahí el nombre del permisionario y el número antes de depositar. Si el número aparece y coincide con el del titular, la duda se disuelve; si no aparece, ya sabes lo que tienes.
El veredicto de Pickwin: la marca de este grupo que exige al lector más trabajo de verificación, sin ficha pública que compense. Para un apostador que ya tiene cuenta en otro lado y busca una alternativa, la falta de información verificable pesa más que cualquier catálogo.
Betcris: dos números que no coinciden y un permiso en tres capas
Betcris es el caso más interesante de la lista en materia de permisos, porque enseña la estructura completa del mercado mexicano en una sola frase. El número que aparece en el pie de página de la propia marca va a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018; la tabla del titular que circula en compilaciones muestra otro. Y encima de esa estructura mexicana, la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.
Ahí está el retrato del sector: un permisionario local, un operador con el que comparte la explotación, y una sociedad extranjera que es dueña de la marca y que responde ante un regulador europeo. Tres capas para una sola apuesta. Ninguna es ilegal. Pero la licencia maltesa no es un permiso mexicano, y el hecho de que exista no mejora ni empeora el permiso de la SEGOB que la marca exhibe. También tiene una fecha de caducidad que está a la vista: 3 de noviembre de 2026.
Lo que la marca sí presume es producto. Su app, publicada por TV Global Enterprises Ltd., se lanzó en julio de 2018 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras, con versión 3.2.1 del 28 de septiembre de 2026. La ficha destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. En la portada, además, aparecen los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos.
El parlay del mismo juego merece una línea, porque es el tipo de apuesta donde el margen se siente más. Cuando combinas resultados del mismo partido que están correlacionados —quién gana y cuántos goles se marcan, por ejemplo— la casa no te paga la multiplicación limpia de los momios; te aplica un ajuste que reconoce esa correlación, y en más de un mercado ese ajuste se paga a precio de margen alto. El producto es entretenido y es el favorito de una generación de apostadores. Barato no es.
El veredicto de Betcris: la casa que mejor documenta su estructura —permiso, operador, sociedad extranjera y regulador— y la que más producto ofrece en apuestas corridas dentro del mismo partido. Para quien compara por transparencia documental, es la referencia del grupo; para quien apuesta parlays correlacionados todas las semanas, el margen ahí es el número que más va a sentir.
Playdoit: cinco deportes, un bono descrito de dos maneras
Playdoit llega con el perfil opuesto al de Codere. Su app la publica Atracciones America S.A. de C.V. en la App Store de México, salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026. El catálogo anunciado es específico: futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, una herramienta llamada “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas.
Cinco deportes frente a más de treinta. Quien apueste béisbol, o una liga menor de futbol europea, o hándbol, va a buscar en vano. Quien apueste futbol, básquet de la NBA y UFC tiene todo lo que necesita, y probablemente tiene una interfaz más limpia por haber renunciado al resto. La profundidad en pocos deportes suele traducirse en mejor cobertura de mercados dentro de cada uno, aunque eso es un patrón del sector y no una promesa de esta ficha.
El bono de bienvenida que anuncia es de $1,000 MXN, con un problema de redacción que vale documentar tal como está: la misma ficha lo describe en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras. Es exactamente el tipo de ambigüedad que en Caliente se veía entre la portada y las reseñas, y aquí ocurre dentro del mismo documento.
Los pagos que acepta son Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros, con la promesa de retiros rápidos y pagos inmediatos; su ficha enlaza los términos y las pautas de juego responsable, y el uso es para mayores de 18 años. Su permiso circula como DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, a nombre de Eventos Festivos de México. Un permiso con la forma del año 2005 es anterior a casi toda la operación digital del país, lo cual ya sabemos que es la norma aquí.
El veredicto de Playdoit: elegirla es elegir profundidad sobre anchura. Si tu catálogo son futbol, básquet y MMA, su combinación de transmisión en vivo, retiro anticipado y atención permanente la vuelve una casa cómoda; si tu deporte no está en su lista de cinco, ninguna de esas virtudes te alcanza. Y el bono, con dos descripciones distintas en la mano, merece leerse antes y no después.
Strendus, Betway, Novibet y 1xBet: lo que una ficha pública no alcanza a contar
Quedan cuatro marcas de las que este recorrido no puede decir gran cosa sobre producto, y esa honestidad es parte del resultado. Strendus, Betway, Novibet y 1xBet aparecen aquí con permiso declarado y sin una ficha de aplicación que describa su oferta deportiva en los términos que estoy comparando.
De Strendus circulan tres números —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— con dos posibles titulares, Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según casasdeapuestaslegales.mx, que además advierte que las compilaciones difieren. De Betway la compilación da el 4184, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; de Novibet, DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. De 1xBet el número que aparece es DGJS/0002/2020, a nombre de Entretenimientos Naturales, con una salvedad que conviene subrayar: la fuente no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial, y la App Store lista la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una sociedad distinta de la titular.
Ese último detalle no es menor. Cuando el nombre que publica la tienda de aplicaciones es otro, el apostador tiene que preguntarse qué sociedad recibe su dinero y cuál responde si algo sale mal. La separación entre marca, titular del permiso y sociedad operadora es normal en este mercado —Betcris mostró su versión de tres capas— pero en el caso de 1xBet las capas no encajan entre sí con la misma limpieza.
Las cuatro comparten una característica que las vuelve difíciles de juzgar y fáciles de comparar por lo único comparable: el permiso y el titular. En un comparador serio eso se escribe así, sin relleno. Un lector que quiera decidir sobre una de estas cuatro tiene un camino concreto: entrar a sus términos y condiciones, buscar el nombre del permisionario y el número, y comprobar que la sociedad que cobra coincide con alguna de las dos. Si coincide, tienes algo. Si no, tienes una pregunta.
El veredicto de estas cuatro: de las nueve de la lista, son las que exigen el mayor trabajo de verificación propia, y no porque haya indicios de irregularidad, sino porque no publican lo suficiente para ahorrarte ese trabajo. La que menos lo necesita es Novibet, cuyo número y titular aparecen en una sola compilación sin contradicciones; la que más, 1xBet, donde hasta el dominio quedó sin confirmar.
Normativa mexicana: qué protege realmente al apostador
Todo lo anterior se apoya en un marco legal que se escribió para otra época y que se ha estirado para cubrir internet. Vale la pena recorrerlo porque decide, en la práctica, qué puede exigir un apostador cuando algo falla.

Permiso, licencia y por qué la palabra correcta importa
La autoridad es la Secretaría de Gobernación. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 2, establece que la SEGOB interpreta y aplica la ley en el plano administrativo, y la Dirección General de Juegos y Sorteos —la DGJS— autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, además de sustanciar los procedimientos de sanción. El estatuto de fondo es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947: prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio, y permite únicamente los que estén expresamente autorizados. La SEGOB otorga los permisos e inspecciona —artículo 7—, puede clausurar establecimientos sin autorización —artículo 8—; ningún local puede estar cerca de escuelas o centros de trabajo —artículo 9—, y los estados y municipios cooperan —artículo 10—.
El Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, aporta las piezas que aquí importan. El artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional, con jurisdicción federal. El artículo 2 dice que la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente está prohibida. El artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario.
Ahí está el punto que ninguna campaña de marketing dice en voz alta: un permiso es temporal por definición legal. No es una propiedad, es una concesión que se puede modificar, suspender o terminar. Y no es transferible: el artículo 31 lo dice expresamente. Esa no transferibilidad explica por qué las marcas se apoyan en un permisionario en lugar de comprar uno propio, y por qué un mismo permisionario puede operar varias marcas.
Los tipos de permiso relevantes para apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, según el artículo 28. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Y los permisionarios de apuestas remotas deben rendir cuentas trimestrales y una cuenta anual auditada, contar con seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y otorgar un billete de fianzas, según el artículo 29. Ese paquete de obligaciones es la razón por la que el marco no es un desierto, pero tampoco es un sistema de protección al consumidor.
Ninguna norma menciona la palabra “en línea”. Lo que se sabe por la práctica es que los sitios no pueden tener licencias digitales independientes y quedan atados a un permiso predial autorizado, y que muchas marcas extranjeras usan un permisionario local. Dos afirmaciones con consecuencias muy distintas: la primera limita quién puede operar; la segunda significa que tu “casa mexicana” puede ser una marca global con un papel local.
Lo que no existe: la lista oficial y el registro de autoexclusión
La DGJS publica —se dice— un documento de sitios autorizados, y ese documento no pudo abrirse. En mayo y julio de 2026 el Congreso pidió un registro público abierto; los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre las fuentes: uno habla de 136 sitios, otro de 30 a 35 operadores digitales con dominio .mx. Cuando dos cifras difieren así, no es que una esté mal: es que nadie está contando lo mismo, uno suma dominios y el otro operadores, y el resultado depende por completo de la definición. Por eso esta página no da un conteo del mercado, y por eso cada número de permiso va con la etiqueta puesta.
Tampoco existe registro nacional de autoexclusión, y ya quedó dicho qué significa eso para la protección del apostador. Aquí agrego la parte que cambia según la casa: los operadores verifican usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es actividad vulnerable frente al lavado de dinero. En el caso de un operador con permiso mexicano, esa obligación existe y se suma a las cuentas auditadas del artículo 29. En el caso de un sitio sin permiso, no hay obligación que lo ate, y tu cuenta está donde está el servidor.
La reforma que se estaba escribiendo y no es ley
La SEGOB terminó —según lo reportado el 13 de octubre de 2026— un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No ha sido presentado y no es ley. Un anteproyecto sin presentar no cambia nada, y no conviene comprar decisiones hoy con una reforma que todavía no llegó al Congreso.
Existe también una iniciativa para abrogar la ley que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión. Es una propuesta. Si algún día se convierte en ley, el cambio sería grande: hoy el número estatutario de edad no existe y las plataformas escriben 18+ por su cuenta, mientras la iniciativa propone 21. Para el apostador de 18 a 20 años, esa diferencia es un mercado entero entrando y saliendo.
Apuestas que sí están previstas, y las que nadie reglamentó
Las apuestas deportivas se permiten por la vía del permiso de la SEGOB de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los distintos tipos de apuesta no tienen regla separada en los artículos del Reglamento que aquí se leyeron. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones con el “cruce de apuestas”, en el que los menores no pueden participar nunca, según el artículo 5. Sobre un mercado de intercambio de apuestas —el modelo de bolsa donde los usuarios apuestan entre sí— no aparece ninguna disposición, y por eso esta página no afirma que exista una en México.
Los eventos restringidos tampoco aparecen: no se encontró ninguna limitación referida a ligas menores o a competencias de menores. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.
Ese vacío tiene un efecto concreto en el producto. Un mercado que ningún reglamento contempla no tiene reglas de operación obligatorias, y en ausencia de reglas la casa define por contrato qué pasa si un partido se suspende, si un jugador se lesiona en el calentamiento o si un resultado se anula. En un mercado regulado con detalle, esas situaciones están previstas en la norma y no en el contrato. Aquí están previstas en el contrato, y el contrato lo redacta la casa.
Dinero: pagos, retenciones y quién informa al SAT
Ninguna norma cubre los pagos de las apuestas. Los métodos que aparecen en fichas y pies de página —tarjetas, transferencia SPEI, vales en tienda como OXXO, monederos electrónicos— son lo que cada marca dice de sí misma. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y el operador emite un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Criptomonedas en marcas con permiso: no establecido.
El lado fiscal sí tiene texto. El impuesto especial sobre producción y servicios —IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS— aplica una tasa del 50 % a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la ley de juegos, reformada en el DOF del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026; antes era del 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley del IEPS, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.
Sobre la base hay que ser cuidadoso, y la prudencia es informativa: lo que dice el texto es “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y esta página no va a escribir “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”, porque ninguna de las dos lecturas está fijada en el texto. Esa diferencia no es académica; decide si el impuesto se calcula sobre cada peso que entra a la caja o sobre lo que queda después de pagar premios. Para el apostador el efecto es indirecto pero real: cuando cambia la carga, las casas rediseñan la promoción, y el cambio de la tasa en enero de 2026 coincidió con un rediseño de los bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Traducción: lo que antes venía en efectivo ahora viene en apuesta gratis, y el bono cambia de forma cuando cambia el impuesto.
Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados. Del lado del jugador, la Ley del ISR regula los premios en sus artículos 137 y 138. Los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente son ingresos; quien paga retiene el 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no excede el 6 %, y el 21 % si un impuesto estatal supera el 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración que corresponda cuando esté obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, alrededor del 7 % en total. Los premios por encima de $600,000 MXN en el año deben reportarse en la declaración anual.
Ese 21 % frente al 1 % es la diferencia más grande que un apostador puede encontrar dentro de la misma ley. En Nuevo León, donde se gravan los montos apostados, el impuesto estatal puede superar el 6 % y la retención salta al tipo alto; en un estado sin gravamen sobre el premio, la retención es del 1 %. Dos personas con el mismo boleto ganador, la misma casa y el mismo momio pueden quedarse con cantidades distintas por el estado donde presentan la declaración. La tabla de retenciones funciona como un mapa del país.
Y sobre premios de sitios sin permiso el tratamiento no está establecido, porque el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”. La única respuesta honesta ahí es la de siempre: consulta a un contador o asesor fiscal.
Publicidad, bonos y las reglas que no existen todavía
En los artículos del Reglamento que aquí se leyeron no aparece ningún artículo federal sobre publicidad. Los reportes sobre límites de horario en radio y televisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Las propuestas para limitar a influencers y deportistas, para prohibir los anuncios en transmisiones deportivas y para prohibir los bonos de bienvenida no son ley.
Sobre bonos no hay regla estatutaria alguna, y ahí está una de las asimetrías más grandes de este mercado: el operador puede escribir el requisito de apuesta que quiera, con el plazo que quiera y las momios mínimos que quiera, siempre que lo escriba en sus términos. Si quieres saber qué obligación tienes con tu bono, no hay autoridad que te lo explique; hay un documento que se acepta con un clic.
Sanciones, bloqueos y qué pasa con el dinero de por medio
El artículo 2 del Reglamento prohíbe lo que no está expresamente permitido y el artículo 8 de la ley deja a la SEGOB clausurar establecimientos no autorizados; la Secretaría ha reforzado su facultad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso. Una base estatutaria de bloqueo de sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está establecida. Un dato útil para cualquiera que lea noticias de bloqueos con alarma: el instrumento que sostiene buena parte de ellos puede ser fiscal, no de juego.
Sobre multas o delitos para el apostador que juega en un sitio sin permiso no hay nada establecido, y esta página no va a afirmar ni una sanción ni una exención. Lo que sí está documentado es el dinero: una marca bloqueada puede dejar saldos congelados, y quien tenga dinero ahí no va a resolverlo con un correo a soporte.
La comparación honesta entre los dos mundos no requiere adornos. Una marca con permiso ofrece un domicilio legal en México, un permiso de la SEGOB, controles de KYC y antilavado, y un CFDI de retenciones cuando corresponde. Una marca offshore no ofrece ninguna de esas cosas. En ambos casos falta un registro nacional de autoexclusión, y los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos. La zona sin permiso se describe como desprotegida, sin nombrar marcas y sin detalles de métodos de depósito ni de bonos.
Lo que un bono de verdad cuesta, con los números a la vista
Vale la pena detenerse en la aritmética del bono, porque es la parte del mercado donde el precio se disfraza mejor.
La fórmula del valor de una apuesta gratis cuyo importe no se devuelve —que es como funcionan casi todas las apuestas gratis de las fichas mexicanas— es el importe del bono multiplicado por el resultado de dividir el momio menos uno entre el momio, y todo eso multiplicado por la proporción del mercado que vuelve al apostador. Con un bono de $1,000 MXN, a momio 1,90 y con la proporción del 95 % que calculamos antes, el valor promedio ronda los 450 pesos. Mil pesos de apuesta gratis, cuatrocientos cincuenta de valor. El resto no se pierde en un agujero: es la diferencia entre lo que la apuesta devuelve si gana y lo que costaría conseguir esa ganancia en promedio.
La segunda cuenta es la del rollover, la favorita de las portadas. Un bono con requisito de apuesta de diez veces obliga a apostar diez mil pesos para liberar mil. Si el jugador repite la apuesta de cien pesos, son cien boletos, y la instrucción que suele acompañar al requisito —momios mínimos de 1,50 o más, por ejemplo— es la que más caro sale: los momios bajos son justamente los que traen el margen más ancho. Ahí está el mecanismo completo del bono caro. No te lo cobran, te lo cobran por partes, en cada boleto, hasta que el requisito se cumple.
La tercera cuenta cierra el círculo: el costo promedio de liberar un bono se estima multiplicando el volumen de apuestas requerido por el margen del mercado. Diez mil pesos de volumen sobre un mercado con un margen del 5 % cuestan en promedio quinientos pesos. Sobre un mercado con margen del 8 %, ochocientos. Ese costo no aparece en ninguna portada y es perfectamente real en el promedio de muchas apuestas: es el precio de tener acceso al bono.
Puesto todo junto, la conclusión tiene una forma incómoda. Un bono de bienvenida generoso puede costar más de lo que vale si obliga a apostar en mercados anchos y a momios bajos, y puede valer casi todo su importe si el requisito es suave y el catálogo incluye mercados eficientes. Las dos cifras que deciden eso son el rollover y las momios mínimos. La tercera, el plazo, decide si llegas a cumplirlo. Ninguna de las tres viaja en el banner.
Y hay una asimetría final que no depende de ti: el requisito de apuesta no tiene límite legal en México. Lo pone la casa, lo escribe en sus términos y lo cambia cuando quiere.
Preguntas frecuentes: trece cosas que debes saber antes de abrir tu cuenta
¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Buscando el número y el nombre del permisionario en el pie de página del propio sitio. La SEGOB otorga el permiso a una persona moral, no a una marca: si la casa no publica ese dato, no hay forma de comprobarlo desde fuera, porque la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está disponible al público.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
Multiplicando. La cantidad apostada por el momio da el retorno total, y la cantidad por el momio menos uno da la ganancia neta. Con 200 pesos a momio 1,90 el retorno es de 380 pesos y la ganancia neta de 180. En un parlay los momios de las selecciones se multiplican entre sí.
¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?
No se nota a simple vista, y de eso vive el negocio. Se calcula: uno entre la suma de los inversos de todos los momios del mercado da la proporción que vuelve al apostador, y el margen es lo que falta hasta el cien por ciento. Con dos resultados a 1,90 y 1,90 el margen ronda el 5 %; en mercados de muchos resultados sube.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Dentro de la cuenta, en los apartados de juego responsable o de control de gasto de cada plataforma. Son herramientas voluntarias del operador y valen solo para ese sitio: en México no existe un registro nacional de autoexclusión que te bloquee en todas las casas a la vez, así que el límite que pongas se queda donde lo pusiste.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuestas autorizados son ingresos y quien paga retiene. La retención es del 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y del 21 % si el gravamen estatal lo supera. El operador emite un CFDI de retenciones y la Ciudad de México grava los premios con un 6 %.
¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?
Ninguno de los controles que sí trae un permisionario: ni domicilio legal, ni KYC, ni reporte a la UIF, ni CFDI de retenciones. Si el dominio cae bloqueado, el saldo queda congelado, y el jugador no tiene autoridad mexicana con la que reclamar. Sobre multas al apostador en un sitio sin permiso no hay nada establecido.
Lo que me llevo de estas nueve
México tiene un mercado de apuestas con reglas de 1947 estiradas hasta 2026, un regulador que controla permisos prediales, y una docena de marcas digitales que se apoyan en esos permisos como se apoya un inquilino en el contrato de otro. De las nueve, dos enseñan su permiso con número, titular y operadora en el mismo pie de página —Caliente y Betcris—, dos documentan su producto con detalle suficiente para decidir —Codere y Playdoit—, y cuatro te obligan a hacer tú el trabajo de verificación. Eso, y no el tamaño del bono, es lo que separa a una casa que puedes defender de una que solo puedes disfrutar mientras dure.
Si tuviera que reducir todo a tres decisiones para alguien que está abriendo cuenta hoy, serían estas. Primero, abre los términos y busca el nombre del permisionario: si no aparece, ya sabes qué tan lejos llegarías en un reclamo. Segundo, compara momios en dos mercados distintos antes de mirar el bono, porque el margen que ya trae el precio te va a acompañar todo el año y el bono te va a durar un mes. Tercero, calcula el rollover en pesos y no en múltiplos: diez veces sobre mil pesos son diez mil pesos de apuestas, y esa cifra se ve muy distinta cuando lleva la palabra MXN.
Y si en algún momento la cosa se te va de las manos, el control vas a tener que ponértelo tú, porque aquí nadie lo va a poner por ti: sin registro nacional de autoexclusión, la pausa que no configures en tu propia cuenta sencillamente no existe.
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