Spread en apuestas deportivas: guía de costos para México
noviembre 5, 2026 · Permisos y avisos verificados en las fichas y pies de página de cada operador, en la App Store de México y en las compilaciones públicas de permisos de la SEGOB que se pudieron consultar.
El boleto se ve sencillo: el favorito da 7.5 puntos, el momio dice 1.90 y uno imagina que ese 1.90 es lo que hay. No lo es. Ese número ya viene recortado antes de que usted marque la casilla, y el recorte es el único costo de la apuesta que la casa no anuncia en ninguna parte. Un spread no es una apuesta distinta del resto en lo que cuesta: es una apuesta en la que el favorito da puntos al rival — con una línea de -7.5 el favorito tiene que ganar por 8 o más, y el rival, con +7.5, cobra si pierde por 7 o menos o si gana — y por dentro funciona igual que cualquier otro mercado, con un precio de ida y otro de vuelta que suman más de lo que deberían. El tema de esta guía es ese hueco.
Aquí no hay pronósticos. Nadie sabe quién gana el domingo, y quien se lo diga le está vendiendo algo. Lo que sí se puede calcular es lo que le cuesta apostar, lo que le cuesta cobrar un bono cuando lo cobra y lo que le cuesta tener la cuenta donde la tiene. México añade una capa propia: no existe un permiso de apuestas online en el sentido que la palabra sugiere, cada sitio opera bajo el permiso de un permisionario con local físico, no hay registro nacional de autoexclusión y la lista oficial de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir. Todo eso cambia la cuenta final.
Lo que un límite de depósito realmente detiene
Empecemos por la parte de la apuesta que casi nadie lee, porque es la que decide si el saldo se queda en la cuenta o se va en una tarde. Un límite de depósito no es un tope para ganar ni un tope para apostar: es un freno a la puerta de entrada. La casa lo aplica cuando el dinero entra, no cuando el boleto se juega ni cuando el saldo sube. Quien ya tiene fondos dentro puede seguir moviéndolos sin tocar ese límite hasta agotarlos.

México no impone un techo de depósito por ley. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 5, prohíbe a los menores estar en las áreas de apuesta de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra de edad. Las marcas escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página. Tampoco existe un techo de pérdida obligatorio ni una cuenta temporal, y el número legal de edad para apostar no está establecido. En otras palabras: ninguna de las herramientas que un apostador mexicano encuentra viene puesta por el Estado. Viene puesta por la casa, si la casa quiere ponerla.
Lo que sí encuentra escrito en las fichas
La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es el paquete completo en una sola línea: edad, advertencia y una puerta de salida. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La app Caliente Deportes repite el 18+ y añade que es solo para mayores de edad.
Eso es lo que hay: avisos, no reglas estatales. Las herramientas de juego responsable que sobreviven a la comparación son internas — pausas, límites y autoexclusión dentro de la propia plataforma. La autoexclusión es voluntaria y vale para esa marca y solo para esa marca. No hay registro nacional donde una exclusión se propague de un operador a otro, así que cerrar la cuenta en un sitio no cierra nada en el siguiente. Para alguien que necesita el freno de verdad, esa es la diferencia que importa, y es peor de lo que suena.
Poner un límite: qué pasa en la práctica
El orden es siempre el mismo. El registro abre la cuenta, la verificación de identidad confirma que usted es quien dice ser, el depósito entra y solo entonces aparecen las opciones de control. Un límite bajado se aplica; un límite subido suele esperar unos días, precisamente para que nadie lo suba en caliente. Ese retraso lo pone la casa por su propio interés y, esta vez, coincide con el del apostador.
El momento de ponerlo es antes del primer depósito grande, no después de una mala racha. Y hay una consecuencia que se pasa por alto: si su plan consiste en depositar una vez y jugar durante semanas, el límite de depósito apenas le toca. Si su plan consiste en recargar cada vez que el saldo baja, el límite es el único instrumento que va a notar. Dos apostadores con el mismo límite mensual viven realidades opuestas según cómo recarguen.
Hay una razón de fondo por la que estas herramientas importan más aquí que en un mercado maduro. La protección en México es principalmente contractual: la pone el operador y se puede modificar. Un permisionario responde ante la SEGOB; una marca sin permiso mexicano responde ante nadie en el país. Las cuentas congeladas de las que se habla más abajo muestran lo que pasa cuando el saldo vive en un sitio que un día deja de operar.
Formato del spread: cómo se escribe, cuándo se devuelve
El spread es la forma habitual de apostar a la NFL y a la NBA, y se expresa con el signo menos para el favorito y con el signo más para el rival. Un ejemplo para fijar la idea: con una línea de -7.5 el favorito tiene que ganar por 8 o más; con +7.5 el rival cobra si pierde por 7 o menos, y también si gana el partido. No hay margen de interpretación, y ahí está la mitad del atractivo.
Las casas mexicanas suelen llamar “hándicap” al spread cuando se trata de futbol y de deportes con puntos. En el mostrador, “hándicap” y “spread” son la misma columna con distinto encabezado, y esa costumbre de vocabulario explica por qué tanta gente busca el término en inglés sin encontrar la explicación en español.
El medio punto y el número entero
El detalle más útil de todo el formato es el decimal. Si el resultado cae exactamente en la línea de un spread de número entero, la apuesta es un empate — un push — y se devuelve el monto apostado. Con líneas de medio punto ese empate es imposible.
Esa diferencia se paga. Un apostador conservador encuentra en la línea entera una red de seguridad: en el peor de los casos recupera su dinero. A cambio, el precio que recibe suele ser algo peor, porque la casa no regala la posibilidad del push. Con el medio punto pasa lo contrario: precio un poco más limpio y ninguna devolución cuando el partido cae justo donde tenía que caer. Uno de los dos lados de esa balanza le conviene según cómo apueste, y el error clásico es elegir el medio punto por costumbre justo en la jugada donde el entero lo habría salvado.
Hay un tercer caso, y es el que se lleva el dinero de verdad: la línea se mueve entre el momento en que usted marca el boleto y el momento en que lo confirma. Un hándicap de -6.5 puede estar en -7 cuando la apuesta se registra. La casa liquida el número que figura en el boleto, no el que usted vio. Antes de confirmar, ese número merece una segunda mirada, sobre todo si la línea acaba de publicarse.
Dónde aparece el spread y dónde no
El spread vive donde una diferencia de puntos tiene sentido: basquetbol, futbol americano y los deportes de marcador alto. En futbol el mismo mecanismo se disfraza de hándicap asiático, con líneas de un cuarto y devoluciones parciales, y ahí el boleto se lee distinto aunque la lógica sea la misma. En tenis, el equivalente se llama hándicap de juegos o de sets. En deportes sin puntos acumulables, la columna simplemente no existe.
Esa ausencia es información, no una carencia. Una casa con un catálogo ancho puede tener diez mercados de un partido de la NBA y apenas un hándicap en un torneo menor, porque el spread requiere que la casa pueda fijar una línea con confianza y eso exige volumen de información. Un libro delgado no es una casa tacaña: es una casa que prefiere no abrir un mercado donde no sabe cuánto cobra.
Cuánto se queda la casa: dos momios que no suman
El punto ciego del apostador mexicano no es el spread: es lo que se queda la casa en cada momio. Un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90 se ve equilibrado, pero no lo está. Si los dos precios fueran justos al 100 % de reparto, cada uno sería 2.00. La diferencia entre 2.00 y 1.90 es exactamente lo que la casa cobra por aceptar la apuesta.
Hagamos la cuenta con calma, porque es la única parte de esta guía que sirve para cualquier casa, cualquier deporte y cualquier semana. La probabilidad implícita se obtiene dividiendo 1 entre el momio: 1 ÷ 1.90 da 0.5263, y como los dos lados del mercado llevan el mismo precio, sumamos 0.5263 + 0.5263 = 1.0526. La casa reparte, por tanto, 1 ÷ 1.0526 = 0.95, es decir, un 95 % de lo apostado en ese mercado. El margen es 100 % − 95 % = 5 %. Cada vez que ese mercado reparte un peso de premio, un centavo se quedó en el camino.
Dónde vive ese 5 % en el boleto
En el boleto no aparece ningún 5 %. Aparece un 1.90 que parece un precio y funciona como un precio, y el recorte es la distancia entre ese número y el 2.00. Por eso el margen es la única cifra de esta página que el apostador paga sin verla nunca.
Y no es la misma cifra en todos lados. El 5 % corresponde a un mercado de dos resultados con momios idénticos de 1.90, y ese es el caso más limpio. Un parlay multiplica la ventaja de la casa, porque cada pata cobra su propio margen y los márgenes se acumulan sobre el mismo boleto: cinco selecciones a 1.90 no llevan un 5 % en total, llevan bastante más, aunque el resultado final se anuncie con una cifra redonda y generosa. Los mercados secundarios — totales, props de jugador, marcadores exactos, hándicap en ligas menores — viven en bandas más caras que el mercado principal, porque tienen menos liquidez y la casa necesita cubrir un riesgo que no puede repartir.
Ese es el dato que conviene retener: la cifra se mueve por mercado, no por casa. Dos operadores pueden compartir un margen del 5 % en el 1X2 de un partido grande y estar lejísimos uno del otro en un mismo partido de segunda división. Comparar el precio de un mercado conocido y extrapolarlo al resto es un error que se cobra solo.
Con eso en la mano, un precio ligeramente mejor no es un adorno publicitario. Subir un momio de 1.90 a 1.93 baja el margen del 5 % a poco más del 3.6 %, y sobre cien apuestas del mismo tamaño la diferencia es dinero real que se queda en el bolsillo del apostador y no en la caja. La mayoría de las casas compensa esa mejora por la puerta de atrás: menos mercados, límites de apuesta más bajos, o requisitos más duros en los bonos que atraen al mismo cliente.
Operadores con permiso de la SEGOB: el panorama
Con el coste claro, la pregunta siguiente es dónde se juega. Y aquí México tiene una particularidad que conviene decir sin adornos: el marco legal es de 1947 y no existe una licencia digital independiente. La Ley Federal de Juegos y Sorteos prohíbe a nivel nacional los juegos de azar y las apuestas, y solo permite los que estén expresamente autorizados. La palabra correcta es “permiso”, no “licencia”, y el permiso se otorga a un permisionario con local autorizado. Un sitio online entra por la puerta de ese permisionario: la práctica reportada es que las plataformas no pueden sostener un permiso digital propio y se apoyan en el titular de un permiso físico, y que un mismo permisionario puede operar varias marcas.
Por eso ninguna casa online mexicana puede decir honestamente “yo tengo mi licencia”. Puede decir “opero con el permiso de X”, y eso es lo que dicen.
La tabla de permisos, con la fuente al lado
Ninguna de estas cifras está confirmada oficialmente. La lista pública de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, así que lo que sigue es lo que cada operador muestra en su propio pie de página o lo que reporta una compilación pública de permisos, y en algunos casos las compilaciones se contradicen entre sí. Cuando eso ocurre, el número no se imprime: imprimir un número dudoso como si fuera un dato es peor que dejar el hueco.
| Marca | Permiso de la SEGOB según su fuente | Qué dice su propia ficha sobre apuestas con hándicap |
|---|---|---|
| Pickwin | Sin número: las compilaciones se contradicen | Más de un formato de apuesta en su catálogo deportivo; sin detalle de hándicap en su ficha |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según una compilación pública | Retiros rápidos y atención las 24 horas, sin desglose de mercados de puntos |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación pública | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según una compilación pública que no pudo confirmar el dominio | Catálogo deportivo amplio y apuestas en vivo, sin desglose de hándicap en su ficha |
| Betway | 4184, según una compilación pública | Más de 2,000 eventos por semana, momios “Super” y “Ultra”, creador de apuestas y club con apuestas gratis semanales |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según una compilación pública | Catálogo deportivo y de casino en vivo, sin detalle de mercados de puntos |
| Betcris | Sin número: el de su propio pie de página y el de la tabla del titular difieren | Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según una compilación pública (las fuentes difieren sobre el titular) | Catálogo deportivo con apuestas en vivo, sin desglose de hándicap en su ficha |
| Caliente | DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio | Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales |
Dos marcas que cualquiera esperaría encontrar aquí no están, y el motivo es una fecha, no una opinión. Betano está bloqueada desde noviembre de 2025, cuando la UIF congeló cuentas de 13 casinos; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. La situación se mueve con cada resolución, así que un estado escrito hoy puede estar equivocado mañana.
Lo que un permiso sí le da al apostador
Tres cosas, y ninguna es un detalle decorativo. La primera es un lugar donde reclamar: hay una autoridad mexicana detrás, no un domicilio en otro continente. La segunda es el control de identidad y de lavado de dinero, que obliga a verificar quién deposita y a reportar operaciones relevantes a la UIF y al SAT. La tercera es que quien cobra un premio gravado recibe un CFDI de retenciones, el comprobante fiscal que después le permite ordenar su declaración.
Lo que un permiso no le da es un techo de depósito, un registro nacional de autoexclusión ni un seguro contra el cierre de la plataforma. Eso hay que buscarlo en otro lado, y las siguientes secciones dicen dónde.
Normativa mexicana: qué protege y qué no
La autoridad es la Secretaría de Gobernación. Bajo el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, artículo 2, la SEGOB interpreta y aplica la ley en vía administrativa, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos, además de instruir los procedimientos sancionadores. El reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 añade una regla que conviene leer dos veces: en su artículo 2, la actividad de apuestas no expresamente prevista está prohibida. Su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario.

La ley de fondo es de 1947, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de ese año, y prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el país, salvo los expresamente autorizados. La SEGOB otorga permisos e inspecciona en los términos del artículo 7, puede cerrar locales sin autorización conforme al artículo 8, ningún establecimiento puede ubicarse cerca de escuelas o centros de trabajo según el artículo 9, y los estados y municipios cooperan en los términos del artículo 10.
Los tipos de permiso relevantes para apostar son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, previstos en el artículo 28. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos no son transferibles, según el artículo 31, y los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir una fianza, conforme al artículo 29.
Lo que el reglamento no toca
Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los distintos tipos de apuesta no tienen una regla propia en los artículos consultados del reglamento. Eso no significa que estén prohibidos: el artículo 2 prohíbe lo no previsto, y las plataformas operan esos mercados al amparo del permiso del permisionario. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones con el llamado cruce de apuestas, donde los menores nunca pueden participar. Una bolsa de apuestas entre apostadores no tiene disposición alguna, y decir que existe en México sería inventarla. La Lotería Nacional queda fuera del reglamento desde su artículo 1.
El registro es el otro hueco. La DGJS publica, según se reporta, un PDF de sitios autorizados, y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Los recuentos de sitios de apuestas chocan entre sí: una fuente cuenta 136 y otra habla de 30 a 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esas cifras en la mesa, este texto no afirma ningún total. Hay una razón práctica: si los propios números no coinciden, el conteo no sirve para decidir nada.
Reforma, advertencia e insistencia
La SEGOB terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947, reportado el 13 de octubre de 2026, y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley; describirlo como la norma vigente sería un error de hecho. Existe además una iniciativa para derogar la ley que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y sigue siendo una propuesta.
En publicidad no se encontró un artículo federal en los textos del reglamento consultados. Los reportes sobre horarios de emisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Los proyectos para limitar a influencers y deportistas, prohibir la publicidad en transmisiones deportivas y vetar los bonos de bienvenida tampoco son ley. Ninguna regla estatutaria sobre bonos se localizó, y lo que sí ocurrió es que, tras la subida del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.
El impuesto que alguien paga al final
El IEPS del artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS grava con un 50 % los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma se publicó en el Diario Oficial el 7 de noviembre de 2025 y está en vigor desde el 1 de enero de 2026; antes era del 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimientos graves en los términos de los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. Sobre la base hay que ser prudente: el texto leído dice “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y por eso este texto no escribe “50 % de lo apostado” ni “del ingreso bruto”.
Para el jugador la pieza relevante es el ISR. Los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR consideran ingreso los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente. Quien paga retiene el 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y el 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México cobra un 6 % estatal sobre premios, alrededor de un 7 % en total. Los premios superiores a $600,000 MXN al año se reportan en la declaración anual. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.
Una advertencia que conviene decir con precisión: el artículo 137 cubre premios autorizados legalmente, y el tratamiento de un premio cobrado en un sitio sin permiso no está establecido. En ese caso, consulta a un contador o asesor fiscal. Nada de esto es asesoría fiscal.
Vigilancia y bloqueos: el estado, con fecha
El artículo 8 de la ley permite a la SEGOB cerrar locales no autorizados, y la Secretaría ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso. Más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal previsto en la Ley del IVA, una base estatutaria específica para bloquear sitios de apuestas no está establecida.
Los hechos de 2025 y 2026 se leen mejor con fechas. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, de Ganador Azteca, quedaron deshabilitados. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito, ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo para levantar el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente. Alrededor de 20 casinos físicos cerraron en 2026. Con ese historial, cualquier estado que se escriba hoy caduca pronto: lo que un apostador puede verificar es la fecha de la última resolución, no una etiqueta de abierto o cerrado.
Y una precisión que suele omitirse en ambos sentidos: no está establecida una multa ni un delito para el jugador que apuesta en un sitio sin permiso, y este texto no afirma ni una sanción ni una exención. La comparación honesta es otra. Una marca con permiso aporta un foro legal mexicano, el permiso de la SEGOB, controles de identidad y lavado de dinero y un CFDI de retenciones. Una marca offshore no aporta nada de eso, y un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado. En ninguno de los dos casos existe un registro nacional de autoexclusión. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, por mucho que el logotipo de la isla aparezca en el pie de página.
Cómo se leen los nueve operadores de esta comparación
Los nueve sitios que siguen operan en México bajo el permiso de un permisionario, según lo declaran sus propias fuentes. No es un ranking cerrado ni una recomendación: no son todo el mercado, y una marca ausente de esta lista no queda por eso sin permiso. Los recuentos públicos de operadores autorizados chocan entre sí, la lista de la autoridad no se pudo abrir y las compilaciones se contradicen en varios números, así que la comparación se hace sobre lo que cada operador publica de sí mismo y sobre los mercados que declara.
Pickwin: el permiso que no se puede imprimir
Pickwin llega a la comparación con un problema de papeles antes de llegar con un producto. Su permiso es el de su permisionario, y el número no se imprime porque las compilaciones se contradicen: el que una de ellas atribuye a Pickwin es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. El titular que las fuentes nombran es Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora.
Esa contradicción no es un tecnicismo de archivo. Significa que un apostador que quiera comprobar el permiso de Pickwin por su cuenta se va a encontrar con dos números y ninguna manera de saber cuál corresponde a esta marca. La salida práctica existe y es aburrida: revisar el pie de página del propio sitio y quedarse con el número que la marca muestra ahí, no con el de un blog. Quien no encuentre ninguno, ya sabe lo que tiene enfrente.
En producto, la ficha no ofrece un desglose de mercados con hándicap. Eso deja el catálogo de puntos como una incógnita que se resuelve abriendo la cuenta y mirando el programa antes de depositar, o no se resuelve. Para un apostador de spread específicamente, la marca entra en la lista con una pregunta abierta, y esa pregunta se contesta con el boleto delante, no con publicidad.
Veredicto: el problema de pickwin no es el producto, es el rastro documental. Para quien quiere un permiso que pueda citar con un número claro, esta marca empieza con una desventaja difícil de compensar.
Playdoit: el número claro junto a la ficha delgada
Aquí el contraste con la marca anterior es inmediato. Playdoit declara el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según una compilación pública, con Eventos Festivos de México como titular nombrado por las fuentes. Ninguna confirmación oficial acompaña esa cifra, porque la lista de la DGJS no se pudo abrir, pero al menos hay un número con una fuente y una fecha de trámite reconocible.
La ficha de la app, en cambio, promete retiros rápidos y atención las 24 horas y no entra en el desglose de mercados. Para quien apuesta hándicaps, esa combinación deja la parte que más importa sin respuesta. Y la promesa de retiro rápido merece el mismo escrutinio que un momio: no dice en cuánto tiempo, no dice con qué método, no dice si hay un mínimo. Lo que sí cambia la experiencia es el horario de atención continuo, y ese detalle pesa bastante cuando un retiro se traba de madrugada.
Para un apostador de puntos, Playdoit es una casa con papeles más ordenados que su catálogo. Antes de depositar, vale la pena abrir el programa de un partido de la NBA y contar cuántos mercados de hándicap aparecen y con qué líneas.
Veredicto: el permiso se puede citar y el retiro promete velocidad sin cifras. La marca sirve a quien valora tener un número a mano y atención a cualquier hora, y decepciona a quien busca amplitud de mercados de puntos desde el primer día.
Codere: el catálogo ancho y la puerta de salida
Codere es la marca que más cosas pone en una sola ficha: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. En permisos, su número es DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación pública, con Libros Foráneos S.A. de C.V., Codere México, como titular según las fuentes.
Lo que la distingue de verdad en esta comparación no es la lista de funciones, es el otro aviso. La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Cierre de cuenta: esa cláusula es la que casi ningún operador escribe en su descripción pública, y es exactamente la herramienta que alguien con problemas de control necesita que exista antes de necesitarla.
Treinta deportes y estadísticas en vivo significan más mercados donde el margen se mueve, lo cual corta en las dos direcciones. Más cobertura es más elección; también es más sitios donde el precio es peor sin que nadie lo anuncie. El creador de apuestas añade la misma trampa: armar un boleto con varias selecciones multiplica el margen de cada pata.
Quien quiera empezar con spread tiene aquí un catálogo que probablemente cubra su liga, y un recordatorio escrito de que la puerta de salida forma parte del servicio.
Veredicto: el valor de Codere en esta lista está en la letra pequeña del juego responsable, no en el número de deportes. Sirve bien a quien quiere que la salida esté escrita desde el primer día.
1xBet: el permiso que pertenece a otro nombre
1xBet entra con el permiso DGJS/0002/2020, según una compilación pública, y esa misma fuente no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. Hay un detalle extra que merece atención: la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular que las fuentes nombran, Entretenimientos Naturales.
Dos nombres para un mismo producto, y ninguno de los dos es la marca que el apostador ve en pantalla. Para alguien acostumbrado a que el titular del permiso y el operador del sitio coincidan, esto es una señal que merece una comprobación antes de depositar: qué razón social aparece en el contrato, qué nombre recibe el depósito y a quién se le reclama si algo sale mal.
La ficha describe un catálogo deportivo amplio con apuestas en vivo, sin desglose de mercados de puntos. La amplitud es real y la profundidad de hándicap no está documentada por la marca. En un operador con este volumen de mercados, el spread suele existir; su precio es lo que hay que ver.
Veredicto: el desajuste entre el titular del permiso y la empresa que publica la app es el hecho que decide aquí. Un apostador que quiera claridad sobre quién es su contraparte encontrará más preguntas que respuestas.
Betway: dos mil eventos y un club de apuestas gratis
Betway declara el permiso 4184, según una compilación pública, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular según las fuentes. En un mercado acostumbrado a números largos con barras, ese 4184 se lee casi como un guiño: un permiso de otra época, cuando el trámite se anotaba en un libro y no en un sistema.
Su propuesta es de cantidad y de etiquetas propias. La app anuncia más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. Dos mil eventos semanales es una cifra grande, y las cifras grandes en publicidad siempre miden lo mismo: cobertura, no precio. Dos mil eventos con un margen del 5 % no valen más que quinientos con un margen del 3,5 %.
Los momios “mejorados” llevan su propio apellido, y ahí está la pregunta que ningún anuncio contesta: mejorados respecto a qué. Un momio mejorado respecto a un precio por debajo del promedio del mercado sigue siendo malo. La única manera de saberlo es comparar el número con el de otra casa en el mismo partido y el mismo mercado, y ese trabajo no lo hace el club.
El creador de apuestas, por su parte, es la herramienta más cómoda del catálogo y la más cara de usar: cada selección que se añade lleva su papa caliente de margen.
Veredicto: Betway gana en variedad de cartelera y pierde en transparencia de precio. La marca encaja con quien apuesta muchos eventos distintos a lo largo del año y no con quien persigue el momio más fino en un solo partido.
Novibet: el permiso con fuente y poca letra
Novibet presenta el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según una compilación pública, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular nombrado por las fuentes. El formato del número permite reconstruir el año del trámite, 2020, y esa es toda la información disponible: la confirmación oficial no existe porque la lista de la DGJS no se pudo abrir.
Su ficha cubre catálogo deportivo y de casino en vivo y no detalla mercados de puntos. Para esta comparación, eso la deja en el grupo de operadores con permiso citable y catálogo sin espejo público. La marca tampoco publica un desglose de momios mejorados ni de creador de apuestas, lo que puede leerse como sobriedad o como catálogo delgado según lo que uno busque.
Un apostador de hándicap que llegue a Novibet no encontrará aquí ninguna promesa que lo atraiga por ese lado. Encontrará papeles con fuente y una descripción que no compite por la etiqueta más llamativa. A veces eso es exactamente lo que se quiere.
Veredicto: Novibet es la casa sin aspavientos de la lista: permiso con fuente clara y ninguna función estrella que despiste. Sirve a quien prefiere averiguar el precio dentro del programa en lugar de creer una etiqueta.
Betcris: el parlay del mismo juego y el dinero que se queda en el camino
Betcris tiene el mismo problema documental que Pickwin y una respuesta práctica que lo hace menos grave. El número del pie de página de su propio sitio y el de la tabla del titular difieren, y por eso aquí no se imprime ninguno; el titular que las fuentes nombran es Producciones Móviles. La diferencia es que Betcris sí permite ver el número en su propia página, y ese es el que un apostador debería anotar si quiere citar algo.
Su oferta es la más orientada al apostador que quiere jugar y cobrar sin fricción: parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español. El parlay del mismo juego merece un párrafo aparte, porque combina dos maneras de pagar el margen en una sola apuesta: las patas de un mismo partido están correlacionadas, y el precio que la casa ofrece por ellas casi nunca refleja esa correlación de forma completa. El boleto suena a dos apuestas con descuento y funciona como dos apuestas con recargo.
El retiro anticipado es la otra función que invita a pensarla despacio. Cobrar antes parece prudencia y muchas veces es lo contrario: la cantidad ofrecida casi siempre pierde contra el valor esperado de dejar el boleto abierto, y la casa lo sabe. No es una estafa, es un precio. Y un precio elevado.
Los métodos de pago locales y la atención en español sí son ventajas concretas para quien no quiere complicarse con una transferencia internacional ni con un formulario en otro idioma.
Veredicto: Betcris se dirige al apostador que valora la mecánica de cobro. El parlay del mismo juego y el retiro anticipado están ahí para venderle una comodidad que se paga en el precio, y quien lo entiende puede usar la casa sin regalarle el margen.
Strendus: tres permisos y ninguna prisa
Strendus es el operador que más números acumula: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según una compilación pública, con Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads como titular, porque las compilaciones difieren. Tres permisos en tres años distintos describen una casa que fue creciendo por caminos administrativos separados, y también describen la razón por la que su rastro es el más difícil de ordenar de la lista.
Ninguna confirmación oficial acompaña a los tres números. Su ficha describe catálogo deportivo con apuestas en vivo y sin desglose de hándicap. Para un apostador de spread, esta marca no se distingue de otras por el producto y sí se distingue por la cantidad de trámites que hay detrás.
La lectura útil es sencilla: cuando una casa acumula permisos, cada renovación y cada modificación quedan anotadas en alguna parte, y esa parte no es pública y accesible para el cliente. Quien quiera entender con qué permiso está jugando hoy va a tener que preguntarle a la propia marca.
Veredicto: Strendus ofrece una operación deportiva sin rasgos llamativos y una estructura de permisos más difícil de seguir que la de sus competidores. La marca no da motivos de alarma ni motivos de entusiasmo.
Caliente: el permiso documentado y el bono que hay que leer
Caliente es la marca que deja el rastro más limpio. Su permiso es el DGG/SP/404/97 y aparece mostrado en el pie de página del propio sitio caliente.mx, que lo presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación; la operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. La ficha de la app “Caliente Deportes” la publica esa misma empresa, en su versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026.
Un número de 1997 en el pie de página de un sitio actualizado la semana pasada dice algo sobre este mercado: el permiso es viejo porque el sistema es viejo, y quien entra por esa puerta entra por una puerta que lleva abierta casi tres décadas. Eso es una ventaja real de continuidad.
El producto incluye transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, además del aviso de que el servicio es solo para mayores de 18 años. En la app y en la web se anuncian $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin que la página aclare si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas.
Y aquí conviene frenar. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de $1,000 MXN exige un rollover de 10 veces, mientras el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra. Diez veces sobre mil pesos son diez mil pesos de apuestas antes de poder retirar nada, y ese es el dato que convierte “mil pesos de regalo” en una tarea. Cuando los requisitos varían de una reseña a otra, la única fuente que cuenta es la página de términos del operador, leída antes de aceptar el bono, no después.
Veredicto: Caliente cobra en visibilidad lo que gana en continuidad. El permiso está a la vista y los requisitos del bono no, y ese orden invertido debería marcar cómo se acerca un apostador a la oferta.
Preguntas frecuentes
¿Cómo compruebo que una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
Revise el pie de página del dominio: ahí debe aparecer el número del permiso de la SEGOB y el nombre del permisionario. Contrástelo con la Dirección General de Juegos y Sorteos, aunque su lista pública puede no estar accesible, y desconfíe de números que solo reproduzcan blogs o compilaciones.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
El premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio fijado al colocar la apuesta. Doscientos pesos a un momio de 1.85 devuelven 370 pesos, de los que 170 son ganancia. Si la apuesta se anula o el resultado cae justo en la línea, se devuelve el monto.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Con una cuenta sencilla. Un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90 reparte un 95 % de lo apostado y se queda un 5 %. Compare ese 5 % con el de un parlay del mismo partido: cada selección añadida acumula su parte, y el boleto combinado paga bastante menos de lo que sugiere su precio final.
¿Cómo pongo límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Los límites son herramientas internas de cada plataforma, no una obligación legal mexicana. No existe un número estatutario de edad, ni un techo de depósito, ni un registro nacional de autoexclusión. Bajar un límite suele aplicarse al momento; subirlo suele tardar unos días.
¿Qué riesgos tiene una casa de apuestas sin permiso mexicano?
Ninguno de los controles locales está de su lado: ni foro de reclamación ante la SEGOB, ni controles de identidad y lavado de dinero, ni CFDI de retenciones para premios gravados. Un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado, como ocurrió en México en noviembre de 2025.
Tipos de apuestas y momios – aplicacionesapuestas
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