Páginas de apuestas mexicanos: la factura escondida entre el bono y el cobro
Aviso de vigencia: datos actualizados al noviembre 5, 2026; los números de permiso y los estados de bloqueo se revisaron contra las fuentes que se nombran en cada punto y contra lo que publican las propias plataformas.
Ninguna página de apuestas en México te enseña la factura. El bono sale en letras grandes, el momio sale en números grandes y lo que cuesta cada una de esas dos cosas vivas que respiran queda en un renglón del reglamento que casi nadie abre. México tampoco tiene licencia de apuestas en línea: tiene un permiso de la Secretaría de Gobernación que se otorga a un permisionario con instalaciones físicas, prestado después a una marca digital. Empezar por ahí no es un tecnicismo de abogado. Es la razón por la que el sitio que elegiste puede vivir o morir por una orden administrativa, y la razón por la que la palabra “licencia” —que casi todo el mundo usa, incluidos los comparadores y algún que otro foro— describe mal lo que tienes delante.
Lo que sigue está armado al revés que la mayoría de las páginas del género. Primero los límites y las herramientas de juego responsable, porque son gratis y son lo único que decide si el saldo de mañana sigue ahí. Luego el bono, con sus requisitos. Luego el dinero: cómo entra, cómo sale y cuánto tarda. Después la parte analítica —margen, bankroll, momios, torneos—, después las plataformas y las nuevas, y al final el mecanismo del permiso y la normativa completa. Hay una idea detrás de ese orden: todas las decisiones caras se toman antes de que llegues a la sección legal, no después.
Límites, autoexclusión y otras herramientas que no cuestan un peso
Un tope de depósito no te quita ninguna apuesta buena. Te quita las malas, que son las de las tres de la mañana. No existe una ley que obligue a las casas a ofrecértelo en México, así que cada marca lo pone donde quiere: en un menú de “juego responsable” que a veces está en el pie de página y a veces hay que buscarlo con calma. Lo que sí es una obligación normativa es la puerta de entrada. El artículo 5 del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, aunque no fija una edad numérica; los 18 años son lo que declaran las marcas en sus propias fichas y pies de página cuando escriben “mayores de 18 años”. Esa es una frase que el lector se salta y que es, en realidad, el único filtro de edad escrito en algún sitio.

Ningún registro nacional de autoexclusión en México
Conviene decirlo de un golpe, porque es la pieza de protección más importante que falta: no existe un registro nacional de autoexclusión al que una casa consulte si el jugador que se registra pidió que no le dejen jugar. La iniciativa que busca abrogar la ley de 1947 propone mecanismos de autoexclusión, una edad mínima de 21 años y límites ligados al ingreso, y eso sigue siendo una propuesta, no una regla. ¿Qué hace entonces quien ya sabe que tiene un problema con el juego? Bloquear la cuenta en la marca donde juega sirve para esa marca y nada más. Puede volver a registrarse en otra con otro correo un martes por la tarde. No hay base de datos que le pare en la puerta.
Las herramientas que cada casa sí declara
Las compañías listan en sus propias fichas de tienda de aplicaciones las herramientas voluntarias que ofrecen: pausas, límites de depósito y autoexclusión. La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Son frases de escaparate, sí, pero también son lo único concreto que un lector puede ir a revisar antes de depositar. Mi postura, después de ver la misma página de juego responsable copiada en una docena de sitios: tómalas como una puerta de entrada, no como un sistema. La puerta útil es la que tú cierras por dentro, en el menú de la cuenta, con un número pequeño puesto en el tope semanal antes del primer depósito y no después de la primera racha mala.
La fecha frente a la herramienta
Hay una razón práctica para configurar esto el mismo día del registro: la ley dice “menores de edad” y no dice 18, dice que la protección debe existir y no dice cómo. Lo que no está escrito en ninguna parte es tu límite. Poner un tope de 200 pesos a la semana antes de tener saldo se siente absurdo y funciona precisamente por eso: la cuenta que nunca creció no tiene nada que perder cuando el autoengaño llega. Y si el operador no ofrece ninguna de estas herramientas en el menú, esa ausencia es un dato sobre el operador.
Bonos de bienvenida: el premio que se cobra antes de cobrarse
El bono de bienvenida es la pieza de mercadotecnia más eficaz del sector y la que más caro sale por peso prometido. La razón es simple y es aritmética: un bono no es dinero, es una obligación de apostar. Las casas lo visten de regalo, le ponen un nombre amable y le esconden un requisito de apuesta detrás. Antes de mirar la cifra, mira tres cosas: cuánto hay que jugar, a qué momio mínimo cuenta cada apuesta y hasta cuándo se puede completar. Esas tres líneas deciden si el bono es un incentivo o una trampa que te obliga a mover dinero que no tenías previsto mover.
Qué significan los requisitos de apuesta y el rollover
El requisito de apuesta —o rollover, en el habla del sector— es un multiplicador. Un bono de 500 pesos con un factor de apuesta de 10 no te pide apostar 500 pesos: te pide jugar 5,000 pesos en apuestas antes de que ese bono se convierta en algo retirable. La cuenta es mecánica: el monto del bono por el factor da el volumen total requerido, y ese volumen dividido entre lo que pones por apuesta da el número de jugadas necesarias, contando solo las que alcanzan el momio mínimo o lo superan. Una apuesta a momio bajo no avanza el requisito aunque la ganes. Es la condición que más gente descubre tarde, cuando ya lleva dos semanas apostando y el contador de la casa sigue en la mitad.
El costo real de cumplir el bono
Aquí es donde entra el cálculo que conviene hacer una vez en la vida y recordar para siempre. Toda apuesta lleva dentro el margen de la casa. Si en un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90 cada peso apostado devuelve bastante menos de lo que parece, entonces cada peso de volumen requerido por el bono cuesta una fracción de sí mismo. El requisito no se cumple con apuestas gratis de verdad: se cumple pagando margen una y otra vez hasta llegar al volumen. El resultado se puede decir de dos formas, y las dos ciertas: no puedes saber hoy si ese bono te va a dejar ganancia o pérdida, y sí puedes saber que el piso de la operación es ese margen acumulado sobre todo el volumen. En el apartado donde desarmo el margen del momio tienes la cifra concreta y lo que significa.
Bono sin depósito, apuesta gratis y la letra pequeña
Las búsquedas de “página de apuestas con bono sin depósito” apuntan a la categoría que menos existe en la práctica: el bono sin depósito es raro en México y, cuando aparece, suele venir con un tope de ganancia y con requisitos de apuesta sobre lo que ganes, no sobre lo que te regalaron. La apuesta gratis tiene su propia trampa: en la modalidad habitual el importe de la apuesta no se te devuelve con el premio, solo la parte ganadora, así que una apuesta gratis de 100 pesos a momio 2.00 no te deja 200, te deja 100. Y están los bonos que exigen un depósito previo para activarse, con lo cual dejan de ser un regalo para ser un paquete: pones dinero para acceder a un crédito que solo sirve si apuestas. Con la subida del IEPS los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto, algo que se lee mejor como una señal que como un dato: el dinero del regalo no salió del aire, salió del presupuesto de adquisición de clientes de la casa.
Quien busque “páginas de apuestas gratis” con la idea de ganar sin arriesgar no va a encontrarla. Se puede apostar sin arriesgar dinero propio en casos contados, y esos casos tienen tope, requisito y plazo.
Paypal, tarjetas, tienda y e-wallets: cómo entra y cómo sale el dinero
Aquí la letra de la ley no dice nada. No hay artículo que cubra los pagos de apuestas, y eso significa que los métodos son lo que cada casa declara de sí misma en sus listados y pies de página. Las vías que aparecen con más frecuencia en esas declaraciones son tarjetas, transferencia bancaria SPEI, cupones en efectivo que se pagan en tiendas como OXXO y monederos electrónicos. Lo que sí conviene tener claro antes de elegir método es una regla que no aparece escrita y que las casas aplican: el retiro va a una cuenta a nombre del jugador. Es antidinero sucio, es razonable y es el punto donde se atasca la primera retirada de mucha gente.
“Página de apuestas con Paypal” frente a la letra pequeña
Cuenta quien cobra. Si en tu billetera de Paypal el nombre no coincide con el de tu cuenta bancaria, la retirada se va a quedar en revisión justo cuando la necesites. Antes de depositar, confirma en la sección de pagos que el método de ingreso que elegiste también está disponible para el retiro; hay combinaciones que funcionan en una dirección y no en la otra. Un cupón pagado en OXXO es un buen ejemplo: entra sin banco de por medio y sin rastro de tarjeta, pero el retiro vuelve por transferencia a una cuenta a tu nombre.
La retirada en efectivo y la verificación que la precede
El reloj del retiro no empieza cuando pides el dinero; empieza cuando termina la verificación de identidad. KYC es el nombre corto de ese trámite: la casa comprueba quién eres antes de mandar un peso. Los operadores verifican a los usuarios y reportan movimientos relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero, y los documentos exactos que piden no están fijados en una ley. Los pide la casa, según su criterio. En la práctica esto significa que el mejor día para subir tu identificación es el día del registro y no el día de la retirada.
El CFDI de retenciones y el papel que llega después
Cuando el premio causa retención, el operador emite un CFDI de retenciones, y ese comprobante es la prueba de que ya te descontaron algo. Guardarlo sirve para dos cosas: para tu declaración anual y para reclamar en la casa si el descuento no cuadra. Un retiro limpio en el banco no te dice cuánto te retuvieron; el CFDI sí. Más adelante, en el apartado del impuesto, desarmo las dos tasas y el caso de la Ciudad de México.
Margen, momios y bankroll: la aritmética que decide sin que la veas
Hay una cifra que no aparece en ningún anuncio y que está en todas las apuestas que hagas: la parte de cada peso que la casa se queda. Se llama margen, y se ve mejor mirando los dos lados de un mismo mercado que mirando la publicidad.
La cuenta del margen en un mercado de dos resultados
Toma un partido cualquiera en el que los dos lados pagan 1.90 y 1.90, un ejemplo de mercado de dos resultados, no una cuota que esté publicando ninguna casa. Con 1.90 y 1.90, la suma de inversos da 1 ÷ 1.90 + 1 ÷ 1.90, es decir 1,0526, y el reparto que vuelve a los jugadores es el inverso de esa suma: 1 ÷ 1,0526 = 0,95, un 95 %. El margen es el resto, 5 %. Dicho de otra forma: de cada 100 pesos apostados en ese mercado, la casa se queda unos 5 y reparte 95 entre los que aciertan, sea cual sea el resultado. Con momios más cerrados, cuando las casas se pelean por el volumen, ese porcentaje baja hacia el 4 %, y con momios más abiertos —cuotas largas, mercados raros, ligas que casi nadie mira— sube hacia el 7 % o más. Como referencia del orden de magnitud: hay ligas en las que el mercado de visitante supera esos rangos con holgura, y algunas plataformas con permiso muestran ahí márgenes de dos dígitos. Ese rango es la banda donde vive la casa, y la apuesta concreta cae en algún punto dentro de ella.
Lo que ese margen te cobra en un año de apuestas
El margen no se paga una vez. Se paga cada vez. Alguien que apuesta 20,000 pesos al año —algo menos que un partido de 150 pesos al día— deja por el camino alrededor de 1,000 pesos con un margen del 5 % y bastante más con un margen del 8 %. El punto no es que apostar sea malo. El punto es que existe una fuga estructural del saldo, antes de cualquier bono y antes de cualquier acierto, y que ninguna racha la cancela. El bono no la tapa: la multiplica por todo el volumen que el requisito te obliga a mover.
Cómo se nota el margen sin calculadora
Puedes estimarlo sumando dos dedos. Toma los momios de los dos lados de un mercado de dos resultados, mete cada uno en la fórmula 1 ÷ momio y suma los dos resultados: cuanto más por encima de 1 queda la suma, más caro es ese mercado para ti. Una tabla de momios de fútbol, al lado del mismo partido en hándicap o en más/menos, muestra cómo cambia la suma entre mercados de una misma casa. La casa no es más generosa en un mercado que en otro por simpatía: lo es por la liquidez que espera recibir ahí.
La cuenta de lo que paga una apuesta
La fórmula que más veces vas a usar no es la del margen, es la del retorno: el importe apostado por el momio da lo que devuelve una apuesta ganadora, y el importe por el momio menos uno da la ganancia limpia. Doscientos pesos a 1.90 devuelven 380 pesos y dejan 180 de ganancia. Si en vez de una apuesta sencilla armas un parlay, los momios de cada pata se multiplican entre sí para formar un solo precio: 1.90 por 1.90 da 3.61, y 200 pesos ahí devuelven 722. Lo que no cambia es el margen del conjunto: cada pata lleva el suyo, y el del parlay es peor que el de cualquiera de sus partes por separado. Por eso el parlay paga más y cuesta más, en la misma proporción.
¿Hay páginas para ganar dinero con esto? El bankroll y la información
La pregunta de si existen páginas de apuestas para ganar dinero merece una respuesta sin adornos: no hay sistema que le gane al margen de forma sostenida, y quien vende uno está vendiendo el sistema, no los resultados. Lo que sí existe y sí sirve son páginas de estadísticas que ordenan datos: forma reciente, goles esperados, minutos jugados, cuotas de cierre. La analítica es información, no es una ventaja —el mercado ya la incorporó cuando fijó el momio—, pero te ayuda a no apostar por corazonada. La herramienta más útil es aburrida: separar el dinero de las apuestas del dinero de la renta, decidir de antemano el tamaño de cada apuesta y aceptar que el tamaño de una apuesta no cambia la probabilidad de ganarla. Quien apuesta grande no acierta más; pierde más rápido cuando falla.
Fútbol, torneos y esports: dónde caben las apuestas y dónde no
El calendario decide el volumen. La Copa del Mundo que se jugó en junio y julio de 2026 ya pasó, y con ella se fue el pico de apuestas en vivo y de gente nueva registrándose. Lo que queda es la temporada larga, que es lo que de verdad importa cuando comparas plataformas: la oferta de un sitio en un martes de Liga MX dice más sobre él que su catálogo durante un torneo.
Fútbol y otros mercados: lo que cubre el permiso y lo que no
Las apuestas deportivas están permitidas solo a través del permiso de la SEGOB de un permisionario. El apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento que hemos leído, lo cual deja el terreno a lo que cada casa decide mostrar. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento, según su artículo 1. Las carreras de caballos y el deporte de perros y frontón se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones, donde existe el “cruce de apuestas” en el que los menores nunca pueden participar (artículo 5). Nadie ha encontrado una disposición sobre una bolsa de apuestas en México, así que no la des por hecha. Y ojo con la letra que sí es dura: el artículo 2 del Reglamento de la LFJS dice que la actividad de juegos con apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida.
Búsquedas comunes en esta categoría:
- página de apuestas de futbol, centrada en ligas nacionales y europeas
- página de apuestas del mundial, que hoy es un producto de temporada muerta
- página de apuestas de esports, cuyo menú cambia por casa
Y un dato que muchos jugadores descubren de golpe: las reglas de publicidad no están en los artículos del Reglamento que hemos revisado, y las iniciativas para limitar a los influyentes, prohibir avisos en transmisiones deportivas o vetar los bonos de bienvenida son propuestas, no ley vigente. Lo que sí es ley es el bloqueo.
Bloqueos y torneos: la ley que llegó desde fuera del juego
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025, cuando la UIF congeló cuentas; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. Y en julio de 2026 la propia DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El estado cambia con cada resolución, así que se escribe con fecha y sin promesas. Lo relevante para un lector que busca dónde apostar “página apuestas mundial” es que los torneos pasan y las órdenes también: un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado precisamente en la semana de mayor movimiento.
Nuevas páginas de apuestas: cuándo una marca es nueva y cuándo es un rebranding
Una marca nueva no es una marca sin permiso, y una marca con permiso no es una marca con historial. Ahí está todo el problema de esta categoría. Quien sale a buscar una página de apuestas nueva normalmente busca una oferta más agresiva que la de las casas grandes: momios un poco más largos, un bono un poco más grande, una cuota de bienvenida que las veteranas ya no regalan. Eso es real y se paga con otra cosa.
Lo que gana y lo que pierde el jugador cuando estrena casa
La ventaja de la recién llegada es que compite con premios y no con reputación. La desventaja es que todavía no tiene historial de pagos: no hay tres años de retiros registrados por otros jugadores que puedas consultar, ni una sección de juego responsable probada a lo largo del tiempo, ni una trayectoria sobre qué hace cuando ganas mucho. Cuando evalúes una casa que acaba de abrir, lo primero que se revisa no es el catálogo: es quién tiene el permiso y quién opera el sitio. Una marca joven bajo el permiso de un permisionario con años de operación es una cosa; una marca joven que solo dice su nombre y nada más es otra. Bajo el permiso de un permisionario pueden convivir varias marcas, así que el apellido de la casa no siempre es el apellido del permiso.
Qué marca el lanzamiento de una marca nueva en México
Las marcas nuevas suelen llegar con bonos de bienvenida que las grandes ya retiraron, y con requisitos de apuesta que pesan más que el propio bono. También suelen llegar con un menú de pagos más corto: pocos métodos, y no siempre el que usas. Eso no es una señal de que cobrarán mal; es una señal de que hay que probar la retirada pequeña antes de confiar el saldo grande. Mi regla para las nuevas: el primer depósito es el experimento y el primer retiro es el resultado del experimento. Hacer una primera retirada de 200 pesos tarda en llegar y te dice más que cualquier reseña que leas en un foro.
Novedad no es lo mismo que permanencia
Una plataforma que acaba de abrir compite por captura de clientes, y la captura se mide en volumen, no en satisfacción. Cuando el presupuesto de esa captura se acabe, los momios y los bonos volverán al promedio del mercado, y el jugador que se quedó por el bono se queda sin el bono y con la casa. Es la advertencia más grande de esta categoría: la oferta de lanzamiento no es la oferta permanente, y ninguna página vive mucho tiempo con márgenes peores que los del vecino.
Cómo funciona una página de apuestas por dentro, paso a paso
El mecanismo tiene seis piezas, y dos de ellas no se ven desde fuera. Entenderlo completo sirve para una cosa concreta: saber en qué momento estás en riesgo y en qué momento no.
Del registro a la cuenta verificada
Primero el registro: correo, contraseña y, casi siempre, los datos de identificación. Segundo, la verificación de identidad o KYC, que es donde se establece quién es el titular. Ahí no hay atajos: es el nombre que va a coincidir con la cuenta bancaria del retiro. Tercero, el depósito, que es el único momento en el que entras; todo lo demás es saldo dentro de un sistema cerrado.
De la cuota al boleto, y del boleto a la liquidación
Cuarto, el boleto: eliges un mercado, ves el momio, escribes el importe y confirmas. Ese boleto deja de ser una idea y se convierte en una obligación con la casa. Quinto, la liquidación: si gana, vuelve el importe por el momio; si pierde, se va. Sexto, la retirada, que es la única salida y la que reúne todos los requisitos anteriores: identidad verificada, cuenta a nombre del titular, método compatible con el de ingreso. En una apuesta en vivo las piezas son las mismas con el reloj corriendo: el momio se mueve mientras miras y se congela cuando confirmas.
Lo que cambia y lo que no cambia con la tecnología
No cambia nada que importe. Los retiros anticipados —cash out—, los mercados agrupados y los menús de apuestas construidas cambian la presentación del boleto, no su aritmética: cada uno lleva su margen, y el retiro anticipado también lo lleva, porque el valor que te ofrecen a mitad del partido es el valor de mercado menos la parte de la casa. La pregunta de cómo funcionan las páginas de apuestas tiene una respuesta larga y otra corta. La corta: un catálogo de mercados con un precio y una caja. Eso es todo lo que hay detrás de la interfaz.
“Página donde puedes apostar de todo”: hasta dónde llega ese “todo”
Buscar el sitio donde se apuesta de todo es perseguir un catálogo y olvidar una restricción. Lo que puedes apostar en México está limitado por lo que el permiso autoriza y por lo que el Reglamento no prohíbe, y no existe una página que cubra todos los deportes y todos los mercados con un margen uniforme. Los catálogos enormes son, casi siempre, catálogos con los márgenes más flojos en la cola larga: las ligas y los torneos que nadie mira se cotizan peor. Y una última cosa sobre seguridad informática, porque la búsqueda existe: intentar vulnerar una cuenta ajena es un delito, y las plataformas con permiso reportan movimientos sospechosos a la UIF.
Evaluación y comparación de las plataformas con permiso vigente
Las nueve marcas que siguen operan con un permiso de la SEGOB, según lo que declara cada una o según la compilación que se nombra. No es un ranking de recomendación y no es el mercado entero: una marca que no aparezca aquí no es, por eso, una marca sin permiso. El estado del permiso tal como lo reporta la fuente y lo que el propio listado de la marca declara sobre el tema clave. Los números de permiso que sí están impresos vienen de esos dos lugares y de ningún otro; donde las compilaciones se contradicen, aquí no hay número, y esa ausencia es la forma correcta de escribir algo que no se pudo leer en la fuente oficial.
| Marca | Estado del permiso de la SEGOB, según la fuente que se nombra | Lo que el propio listado de la marca declara sobre el tema clave |
|---|---|---|
| Pickwin | Opera bajo el permiso de su permisionario; el número no se imprime: las fuentes se contradicen entre sí | Su sitio es pickwin.mx; sin dato sobre el tema clave |
| Playdoit | Permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Eventos Festivos de México; sin confirmación oficial | Su sitio es playdoit.mx; sin dato sobre el tema clave |
| 1xBet | Permiso SEGOB DGJS/0002/2020, según un portal especializado en apuestas, que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial; titular Entretenimientos Naturales | El listado de la tienda de aplicaciones pone la app bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular nombrada |
| Betcris | Opera bajo el permiso de su permisionario; el número del pie de página de la propia marca y el de la tabla de la titular no coinciden | Su pie de página menciona el oficio DGJS/405/2018 con Producciones Móviles y Paradise Riviera Gaming; licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 |
| Strendus | Permisos SEGOB DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; las compilaciones difieren sobre la titular | Su sitio es strendus.mx; sin dato sobre el tema clave |
| Betway | Permiso SEGOB 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; sin confirmación oficial | Su sitio es betway.mx; sin dato sobre el tema clave |
| Caliente | Permiso SEGOB DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de la propia marca; operadora del sitio Tecnología en Entretenimiento Caliplay; el pie lo presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación | El pie de página indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlaza una sección de juego responsable |
| Novibet | Permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; sin confirmación oficial | Su sitio es novibet.mx; sin dato sobre el tema clave |
| Codere | Permisos SEGOB DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según un portal especializado en apuestas; titular Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México); sin confirmación oficial | Su ficha de tienda declara que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta |
Lo primero que salta a la vista en esa tabla no es un número: es que solo una marca muestra su permiso en su propio pie de página, y las demás dependen de una compilación que a su vez no pudo leer la lista oficial. El diputado Rubén Moreira pidió en mayo de 2026 a la Secretaría de Gobernación un registro público y abierto de los permisos de apuestas y casinos, y hasta octubre de 2026 no se pudo abrir una lista oficial completa. Ese es el estado real de la transparencia en el sector, y cualquier comparación que te venda “la lista oficial de licencias en México” está vendiendo una lista que probablemente no tiene delante. Existe un PDF que la DGJS publica, según los reportes, y los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre sí: un informe habla de 136 y otro de entre 30 y 35 operadores digitales con dominios .mx. Cuando dos fuentes serias no coinciden ni en el orden de magnitud, la conclusión honesta es que nadie tiene el padrón.
Sobre lo que compara el lector: dos columnas y ninguna promesa
En las fichas que siguen hay que leer la letra con criterio editorial, no publicitario. Hay marcas de estas nueve que operan bajo el permiso de un permisionario con varias marcas bajo su techo, y eso explica por qué dos plataformas distintas pueden compartir titular legal sin compartir dueño comercial. La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB y que limita el uso a mayores de 18 años, con avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de caliente.mx enlaza una sección de juego responsable y avisa que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad. Betcris publica en su pie un número de permiso a nombre de Producciones Móviles y una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta vigente hasta el 3 de noviembre de 2026. En Betcris el detalle tiene su gracia: la marca opera con un permiso mexicano de un permisionario y, al mismo tiempo, publica una licencia europea. No es una contradicción, es una arquitectura legal: la casa matriz extranjera se acredita por un lado y la operación local por otro.
Pickwin: el permiso que existe y el número que no
Pickwin es el caso más limpio para entender cómo funciona la opacidad del sistema. Su permiso pertenece a Producciones Móviles S.A. de C.V., que opera junto con Unocapali La Paz Operadora, y el número de permiso no se imprime aquí porque las fuentes se contradicen: el número que da una compilación es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Es decir, que dos marcas diferentes aparentemente comparten titular, algo perfectamente posible bajo este régimen, y que también puede ser un error de una de las dos fuentes. El lector no puede resolver el enredo desde fuera; lo que sí puede hacer es preguntar por el permiso al soporte de la casa y guardar la respuesta. Lo que establece el artículo 31 del Reglamento es que los permisos de juegos con apuestas son intransferibles: no pueden gravarse, cederse, venderse ni comercializarse. Verdicto: una casa con oferta deportiva decente y una cadena de custodia documental que el lector no puede reconstruir por su cuenta, así que vale la pena por su menú y no por su expediente.
Playdoit: permiso publicado y cero confirmación
Playdoit sí lleva su número al frente: permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según la compilación de casasdeapuestaslegales.mx, con Eventos Festivos de México como titular, y sin confirmación oficial. Un número escrito con tanta precisión invita a creer que está verificado; conviene recordar que viene de un comparador, no del registro. Lo que sí conviene rescatar de esta marca es que el número no es un adorno cualquiera: el Reglamento prevé los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos como los tipos de permiso para apuestas a distancia, así que detrás de esas siglas hay una categoría legal concreta. Y detrás hay obligaciones: los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguros, reportar sospechas de delincuencia organizada o lavado de dinero y constituir una fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio. Esa fianza es el dato que le importa al ganador grande: significa que hay dinero apartado para pagar premios. Verdicto: una marca cuya documentación pública parece más ordenada de lo que puede confirmarse desde fuera, y un rival razonable para quien prioriza el detalle administrativo sobre el catálogo.
1xBet: permiso mexicano y empresa extranjera en la ficha
Aquí aparece el desajuste más visible de las nueve. El permiso es SEGOB DGJS/0002/2020, según un portal especializado en apuestas, con Entretenimientos Naturales como titular, según esa misma fuente, que además no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial; y el listado de la tienda de aplicaciones pone la app bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular nombrada. Que la casa que figura en el permiso y la que publica la aplicación no sean la misma es exactamente el arreglo que el régimen mexicano permite y que hace imposible juzgar desde fuera quién responde por el saldo. Para un jugador, la consecuencia práctica es simple: el soporte puede mandarte de una entidad a otra cuando reclames. Verdicto: un catálogo amplio y agresivo en momios, con una cadena de titularidad que hay que resolver antes de depositar en serio.
Betcris: la marca con permiso local y licencia europea
Betcris es la única de la tabla que muestra un expediente completo, aunque sea un expediente de dos jurisdicciones. Su pie de página cita el oficio DGJS/405/2018 a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V., y la empresa del sitio, TV Global Enterprises Ltd., aparece con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. La existencia de una licencia europea junto al permiso mexicano no duplica la protección del jugador mexicano: la protege el permiso local, y la licencia extranjera sirve a otra parte de su negocio. Lo relevante para ti es que la fecha de la licencia maltesa se puede verificar y el número del permiso mexicano no. Verdicto: la ficha más documentada del grupo, con una contradicción interna en el número de permiso que la propia marca no resuelve en su sitio.
Strendus: tres permisos y dos titulares posibles
Strendus acumula tres números —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx— y las compilaciones difieren sobre si la titular es Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads. Tres permisos en una sola marca dicen algo del apetito del grupo por cubrir categorías; dos titulares posibles en las fuentes dicen algo del desorden documental del sector. En una marca con ese perfil, lo que el jugador puede comprobar de verdad es su comportamiento: los tiempos de retirada y la atención al cliente son las dos únicas mediciones fiables cuando el registro público no se puede leer. Verdicto: una casa que compite por catálogo y promociones, y cuyo expediente público obliga a fiarse del trato recibido más que del papel.
Betway: el permiso corto y el nombre largo
Betway aparece con permiso SEGOB 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, y con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular, sin confirmación oficial. Ese apellido es la pista interesante: el titular es una empresa de frontón, y el Reglamento permite a los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón obtener permisos complementarios de apuestas remotas. O sea que la estructura no es un truco ni una irregularidad; es el camino previsto. Un permiso de cuatro dígitos sin siglas tampoco tiene nada de sospechoso, pero tampoco invita a comprobarlo. Verdicto: una marca internacional sólida que en México entra por la puerta del frontón, con un expediente tan corto en su fuente como cualquier otro de la lista.
Caliente: el único permiso que la propia marca muestra
Caliente es la excepción documental del grupo: su permiso DGG/SP/404/97 se muestra en el pie de página de su propio sitio, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay como operadora, y el pie lo presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación. Que una marca publique su permiso no lo convierte en confirmación oficial —nadie ha leído la lista de la DGJS— pero sí cambia la carga de la prueba: el número está a la vista, se puede citar y se puede preguntar por él. Es la marca con más años de operación visible en el mercado y también la que más expuesta ha estado al bloqueo judicial. Verdicto: la ficha más transparente de las nueve y, al mismo tiempo, la que más recuerda que un permiso publicado es una declaración, no un escudo.
Novibet: permiso de 2020 y nada más que mirar
Novibet declara permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular, sin confirmación oficial. El año 2020 lo pone por delante de varias marcas de esta tabla y por detrás de las veteranas; no es ni nuevo ni viejo, que en este sector significa que ya debería tener un historial de pagos lo bastante largo como para que alguien lo haya contado. Su titularidad por una empresa de la frontera encaja con el patrón que se repite en todo el sector: la marca es digital, el permisionario es local y la distancia entre ambos es donde vive la opacidad. Verdicto: una casa europea que entra al mercado mexicano con el expediente mínimo exigible, y cuyo valor para el jugador dependerá de cómo se comporta en la retirada.
Codere: la ficha que dice más que el permiso
Codere entra con dos números, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según un portal especializado en apuestas, y con Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) como titular, sin confirmación oficial. Pero lo que distingue a esta marca en la tabla no es el permiso: es que su propia ficha de la tienda de aplicaciones declara el permiso, la restricción a mayores de 18 años y la existencia de avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es la única de las nueve, junto con Caliente, que habla de juego responsable desde su propio material. Verdicto: una marca con dos permisos y una operación de tienda física detrás, y con la única política de cierre de cuenta declarada de forma explícita en el grupo.
El permiso, la ley de 1947 y el impuesto que se descuenta del premio
Permiso de la Secretaría de Gobernación, no “licencia”
La palabra correcta no es licencia. En México el fundamento para operar apuestas es un permiso de la Secretaría de Gobernación, un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario, y el propio Reglamento define la apuesta como dinero en moneda nacional arriesgado en un juego permitido. La diferencia no es de estilo. Una licencia suele ser un registro con condiciones publicadas; un permiso es un acto discrecional, temporal y revocable, y quien lo tiene responde ante la autoridad por todo lo que cuelga de él. La autoridad es la Secretaría de Gobernación, que interpreta y aplica la ley en el ámbito administrativo, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, vigila, modifica y termina los permisos. La base es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, del 31 de diciembre de 1947, que no menciona las apuestas en línea; el Reglamento se reformó el 16 de noviembre de 2023.
Sobre el estado del permiso de cada marca, la tabla y las fichas anteriores lo dejan claro, y no hace falta repetirlo aquí. Lo que importa es lo que significa: un permiso que no se puede comprobar en un registro público deja al jugador con la palabra de la casa y la palabra de un comparador.
Marco normativo: lo que la ley prohíbe por no preverlo
El Reglamento regula la autorización, el control, la vigilancia y la inspección de los juegos con apuestas y sorteos, salvo los de la Lotería Nacional, y establece competencia federal. La clave está en su artículo 2: la actividad de juegos con apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida. Es un régimen de listas blancas, no de listas negras, y eso explica por qué el sector vive pendiente de cada reforma. Los tipos de permiso previstos para apuestas a distancia son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, y los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios. Los permisos son intransferibles. Y los permisionarios de apuestas remotas cargan con las obligaciones ya descritas: cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de sospechas de lavado y una fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio.

La reforma sigue en el cajón: la Secretaría de Gobernación terminó en octubre de 2026 la revisión interna de una propuesta para sustituir la ley de 1947 y la envió al Gabinete de Seguridad, y no se ha presentado al Congreso ni es ley. Cualquier página que anuncie “la nueva ley de apuestas en línea” está anunciando un borrador.
Menores, identidad y las herramientas que no existen
El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica; el número 18 es el que declaran las marcas. Los operadores verifican a los usuarios y reportan movimientos relevantes a la UIF y al SAT porque el juego es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero, y los documentos que piden no están establecidos en una ley. No hay límite legal de depósito o de pérdida ni cuenta temporal. Y no hay registro nacional de autoexclusión, como ya quedó dicho donde tocaba: lo que hay es lo que cada marca lista por su cuenta.
IEPS, ISR y la retención que sale del premio
El impuesto del lado del operador es el IEPS a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso: 50 % desde el 1 de enero de 2026, tras la reforma publicada en el DOF el 7 de noviembre de 2025; antes era de 30 %. Está en el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS. La base no está establecida con claridad: el texto legal solo dice “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y por eso nadie serio debería escribir “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”. Es una diferencia que decide si el impuesto se lleva la mitad de lo que se juega o la mitad de lo que queda, y sin base cierta lo único honesto es decirlo así. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir con las obligaciones de la LIEPS, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave. En el lado del jugador, el artículo 138 de la Ley del ISR prevé una retención de 1 % sobre los premios cuando el impuesto estatal no excede de 6 %, y de 21 % si el impuesto estatal es mayor; quien paga el premio es quien retiene el impuesto. La Ciudad de México grava el premio con 6 %, lo que deja un total cercano al 7 % según el reporte secundario, y los premios por encima de 600,000 pesos al año se reportan en la declaración anual. La retención es pago definitivo solo si el contribuyente presenta la declaración cuando está obligado; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita.
Todo esto es el modelo fiscal, no asesoría. El tratamiento de los premios ganados en un sitio sin permiso no está establecido, y el punto se resuelve consultando a un contador.
Sanciones, bloqueos y el estado del mercado hoy
El artículo 2 del Reglamento prohíbe lo que no está expresamente previsto y el artículo 8 de la ley permite a la SEGOB cerrar locales no autorizados; además, la Secretaría ha reforzado su facultad para bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, y una base legal para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la LIVA no está establecida. Los hechos de 2025 y 2026 van con fecha porque el estado cambia: en noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano (Ganador Azteca, Grupo Salinas) quedaron deshabilitados; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo; en marzo de 2026 un juez de distrito amparó a bet365, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026; en julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx; y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden contra ambas, según una sola fuente. Ese último punto se escribe con el verbo en condicional a propósito.
Aquí llega la comparación que de verdad le importa a un lector de la zona gris. Una marca con permiso trae un local legal mexicano, un permiso de la SEGOB, controles de KYC y antilavadgo y un CFDI de retenciones cuando el premio causa retención. Una marca offshore no trae nada de eso: no hay local donde reclamar, ni autoridad mexicana a la que llevarle un pleito, ni retención documentada, ni fianza de premios. Lo que trae es simplicidad para depositar y, en el caso de las licencias de Curazao, ninguna relación con el permiso mexicano. Cuando un operador con permiso queda bloqueado, el saldo se puede congelar; es el riesgo real y no una hipérbole.
Sobre el jugador que apuesta en un sitio sin permiso no está establecida una multa ni un delito, y no vamos a inventar ni el castigo ni el perdón. Lo que se puede decir sin riesgo es que quien juega en la zona offshore juega sin protección local, y que quien juega con permiso juega con la protección que la ley mexicana alcanza a darle hoy, que no es mucha y es más que ninguna.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
No hay lista oficial abierta que puedas consultar. Lo verificable es el pie de página de la propia marca, donde algunas publican el número y el titular, y las obligaciones que el Reglamento impone a los permisionarios de apuestas remotas: cuentas auditadas, seguros y fianza de premios. Si una marca no publica nada y el soporte tampoco contesta, esa ausencia es información.
¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingreso gravable. El artículo 138 de la Ley del ISR obliga a retener 1 % cuando el impuesto estatal no excede de 6 %, y 21 % cuando lo supera. Quien paga el premio retiene, y emite el CFDI de retenciones. En la Ciudad de México el impuesto estatal es de 6 %, lo que deja cerca de 7 % en total. Esto no es asesoría fiscal.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con el importe y el momio?
El importe por el momio da lo que devuelve la apuesta ganadora, y el importe por el momio menos uno da la ganancia limpia. Con 200 pesos a 1.90 vuelven 380 y quedan 180 de ganancia. En un parlay los momios se multiplican: 1.90 por 1.90 da 3.61, y 200 pesos devuelven 722. Cada pata lleva su propio margen.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Sumando los inversos de los dos lados de un mercado de dos resultados. Con 1.90 y 1.90 la suma da 1,0526, el reparto vuelve a los jugadores es de 0,95, o 95 %, y la casa se queda 5 %. Cuanto más alta es la suma, más caro es el mercado. Un mercado con cuotas largas suele superar ese 5 %.
¿Cómo pongo límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Entras al menú de juego responsable de tu cuenta, donde cada plataforma coloca sus herramientas voluntarias: pausas, límites de depósito y autoexclusión. No hay una ley mexicana que obligue a ofrecerlos ni un registro nacional donde inscribirte, así que el límite vale solo para esa marca. Ponlo antes del primer depósito y ponlo bajo, porque se puede subir de un clic y bajarlo casi nunca se puede.
¿Qué riesgos corro en una casa de apuestas sin permiso en México?
Pierdes el local legal mexicano, los controles de identidad y antilavado que la ley impone a los permisionarios, la fianza de premios y el CFDI de retenciones. No hay autoridad mexicana a la que reclamar el saldo, y los pagos dependen de una jurisdicción extranjera. No está establecida una multa para el jugador, y tampoco una protección.
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