Momios de las apuestas 2026 — qué se queda la casa entre el momio y el pago

Updated noviembre 2026
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Un boleto de apuesta con varias selecciones marcadas con bolígrafo sobre un mostrador de madera

Datos actualizados a noviembre 5, 2026; los permisos de la Secretaría de Gobernación citados se revisaron contra lo que cada plataforma publica en su propia ficha o pie de página y contra compilaciones de sitios comparadores.

En los momios variables (totalizador o parimutuel) los apostadores apuestan entre sí y el momio se conoce hasta después del evento.

Un momio es un precio, y todo precio de una casa de apuestas viene con una comisión escondida dentro. Eso es lo primero que hay que entender: el 1.85 que aparece junto a un equipo no es una probabilidad disfrazada, es una oferta de pago que ya viene recortada. La casa no cobra esa comisión aparte, ni en el boleto ni al retirar. La cobra en el momento de construir el precio, y el apostador la paga siempre, gane o pierda. Cuando alguien pregunta cuánto se lleva la casa, la respuesta honesta no es “nada, es gratis”, sino que entre 2 % y 15 % de cada peso apostado se queda del otro lado del mostrador según el mercado, el deporte y la casa. Quien no mira ese número está negociando a ciegas.

México añade una capa más a esa cuenta. El país no tiene una licencia para apuestas en línea, ni una ley escrita para internet: la Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947 prohíbe los juegos de azar y las apuestas salvo los que autoriza expresamente, el Reglamento (artículo 2, reformado el 16 de noviembre de 2023) prohíbe lo que no prevé de manera expresa, y las plataformas digitales operan colgadas de un permiso de la Secretaría de Gobernación otorgado a un permisionario con establecimiento físico. La palabra correcta es “permiso”, no “licencia”. Entre el margen que la casa se queda y el permiso que a veces no puede confirmarse, el costo de apostar aquí se reparte entre lo que el apostador ve en el boleto y lo que solo aparece cuando algo se bloquea, se congela o se deja de pagar.

Cuánto cuesta apostar: del margen al pago real

La cuenta empieza por el porcentaje de pago. Ese número dice qué parte de todo lo apostado regresa a los jugadores en forma de premios; el resto es la ganancia de la casa en un libro equilibrado. Se obtiene operando con los valores decimales de cada posible resultado: se suman sus inversos y se divide 1 entre ese total. Con momios de 1.25, 5.00 y 10.00 en los tres resultados de un partido, el pago resulta cercano a 90.91 %. La casa se queda con el resto.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
En las apuestas deportivas, el porcentaje de pago se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y dividiendo 1 entre esa suma.

Conviene fijarse en dos detalles de esa fórmula. El primero es que se aplica a los resultados de un mercado, no a un partido: si se suman los inversos de los tres momios con los que se abrió el mercado y luego los de los tres con los que cerró, se están mezclando dos libros y el resultado no significa nada. El segundo es que los momios con los que se abre un mercado y con los que cierra rara vez coinciden, y el apostador que coloca el boleto temprano casi siempre se lleva el precio peor. Por eso la misma apuesta, en la misma casa, en el mismo partido, puede costar dos márgenes distintos según la hora en que se firmó.

El margen no se reparte igual en todos los mercados. Lo habitual es un pago de alrededor de 90 % en apuestas con dos resultados posibles, como el tenis, y de cerca de 85 % en apuestas con tres, como el fútbol. Un partido de fútbol, entonces, cobra de entrada un tercio más de comisión que un partido de tenis, sin que el apostador tome ninguna decisión distinta. Ahí está la asimetría que nadie anuncia: no se paga lo mismo por apostar a un deporte que a otro.

La segunda forma de ver las cosas es mirar un solo mercado y hacer la cuenta al revés. Si los dos lados de una apuesta de dos resultados están a 1.95, el pago es de aproximadamente 97.5 % y el margen de la casa de alrededor de 2.5 %. Si los dos lados están a 1.80, el margen sube a cerca de 10 %. Misma apuesta, misma cantidad de trabajo para la casa, cuatro veces más caro para quien apuesta. La diferencia no la explica el riesgo del evento: la explica el precio que la casa decidió publicar.

Aquí cabe la advertencia que casi ninguna guía de apuestas hace: los momios no son la probabilidad de que algo ocurra. En momios decimales fijos, la probabilidad implícita es el inverso del momio, 1.01 equivale a 99.01 %, 2.00 a 50.00 % y 4.00 a 25.00 %. Pero esas cifras suman más de 100 % cuando se suman sobre todos los resultados de un mercado. Ese excedente se llama overround y es, con un libro equilibrado, la ganancia de la casa. El apostador que lee el 2.00 como “50 % de probabilidad” está leyendo el precio con una capa de comisión encima.

Cuánto cuesta en pesos: la cuenta con un ejemplo de dos resultados

Una cuenta rápida con un ejemplo, que no es un precio cotizado por nadie: un mercado de dos resultados, los dos lados a 1.90. Conviene hacerla entera, porque los dos pasos que siguen aparecen después en todas las comparaciones entre plataformas.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Lo habitual en los momios de las casas de apuestas es un pago de alrededor de 90 % en apuestas con dos resultados posibles, como el tenis, y de cerca de 85 % en apuestas con tres, como el futbol.

El porcentaje de pago se obtiene dividiendo la unidad por el total de los inversos de las cuotas. Con 1.90 y 1.90, los dos inversos son iguales, la suma es 1.0526 y el resultado es 95 % de pago. El margen es 100 % menos ese pago: 5 %. Dicho de otra forma, por cada 100 pesos repartidos entre los dos lados de ese mercado, unos 95 pesos vuelven a los apostadores y 5 pesos se quedan del otro lado, siempre y cuando el libro esté equilibrado.

Esa cifra es una banda, no un número exacto, y conviene entender por qué. Los momios reales no se mueven en pares idénticos: cuando cada lado queda en 1.95, el margen baja a cerca de 2.5 %; cuando cada lado queda en 1.80, sube a cerca de 10 %. Con los valores que se ven de verdad publicados, el margen de un mercado de dos resultados se mueve entre esos dos extremos, y el caso de 1.90 en ambos lados cae en el medio. Es decir: la misma apuesta cuesta entre cuatro y cinco veces más en una casa generosa con el precio que en una que no lo es, sin que cambie una sola cosa del partido.

Las consecuencias se notan más de lo que parece. Un apostador que gana la mitad de sus apuestas a un margen de 2.5 % paga por el privilegio unos 2.5 pesos de cada 100; el mismo apostador, con el mismo acierto, a un margen de 10 %, pierde 10 de cada 100. Y aquí conviene no confundir el margen con el porcentaje de pago, porque los dos describen el mismo mercado desde lados distintos: un pago de 95 % y un margen de 5 % son la misma cosa, y decir “la casa cobra 95 %” es un error de lectura, no un matiz.

Esa banda es también la explicación de por qué la diferencia entre dos casas casi nunca se ve en el boleto. Una casa puede anunciar el momio más alto del mercado en un partido muy comentado y compensarlo en todos los demás mercados del mismo deporte. El precio alto es el escaparate; el precio mediocre es la tienda.

Juego responsable: el costo que no aparece en el boleto

Ninguna de las cifras anteriores se parece al daño real, y conviene decirlo antes de seguir. Un margen de 5 % es un costo por apuesta; un problema de juego es un costo por persona, y no hay tabla que lo mida. México tiene un marco de protección flaco: el Reglamento (artículo 5) prohíbe a los menores de edad estar en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija una edad en número; las plataformas declaran 18+ en sus propias fichas y pies de página; y un número legal de edad para el juego no está establecido en la normativa revisada.

Lo que sí existe es una serie de herramientas voluntarias, y el apostador debería saber que son exactamente eso: voluntarias, internas de cada casa, sin coordinación con nadie más. Descansos, límites de depósito y autoexclusión son las que las plataformas listan en sus propias fichas de tienda de aplicaciones. No hay una autoexclusión con registro nacional, es decir, no hay una lista a la que un apostador pueda pedir que lo metan para quedar fuera de todas las casas a la vez. Tampoco se encontró un límite de depósito o de pérdida de rango legal, ni una figura de cuenta temporal.

Ahí está el costo concreto para el lector. Un límite de depósito que se activa a las dos de la mañana en una casa no impide hacer lo mismo a las dos y cinco en otra, y nada obliga a la segunda a saber qué pasó en la primera. La autoexclusión voluntaria se firma casa por casa, y por eso funciona para quien se lo pone cuando está tranquilo, no para quien lo busca cuando ya no lo está. La protección real, hoy, es la que el propio apostador se construye y la escribe donde la pueda volver a leer.

Sobre la publicidad hay que ir con cuidado porque circulan cifras que no son ley. Los reportes sobre límites de horario en radio y televisión, después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00, describen iniciativas, no normativa vigente; y los proyectos para limitar a influyentes y deportistas, prohibir los anuncios en transmisiones deportivas o eliminar los bonos de bienvenida son propuestas, no reglas aplicables. La publicidad sí muestra la clave del permiso oficial y los avisos de juego responsable, según un reporte secundario, pero eso es un dato de forma, no una garantía de conducta.

Dos cosas que el lector sí puede revisar por su cuenta, y que valen más que cualquier aviso: la fecha de alta de la cuenta y el historial de límites que la casa guarda. Si una casa no muestra en algún lado el registro de los límites que el usuario se puso, tampoco tiene mucho que mostrar cuando el usuario quiera comprobar que los respetó.

Un aviso adicional para quien apuesta en vivo, que es el formato donde el límite más se rompe: las apuestas en vivo no tienen en el Reglamento una regla separada de las previas, y tampoco la tienen los deportes virtuales, los esports ni los tipos de apuesta. Lo que sí está regulado con nombre propio son las apuestas en hipódromos, galgódromos y frontones, con el cruce de apuestas, y ahí los menores de edad no pueden participar nunca (artículo 5). El resto queda, otra vez, en manos de lo que cada casa decida ofrecer.

Poner un tope antes de poner un boleto

El orden práctico de estas herramientas es el que casi nadie sigue, y ese orden importa más que la herramienta. Primero se fija un límite de depósito, porque es el único que actúa antes de que el dinero entre; después un límite de pérdida; y solo al final, si hace falta, la autoexclusión, que es la más costosa porque deja la cuenta fuera de uso y las condiciones para revertirla dependen de cada casa y de sus términos.

El detalle que decide si el tope sirve es dónde vive. Un límite que la propia casa permite subir en el mismo instante en que se pide no protege de nada; un límite que la casa documenta y aplica de forma visible, sí. Eso no se averigua leyendo la página de juego responsable, se averigua intentando cambiar el propio límite y viendo qué pasa, qué mensajes aparecen y qué tarda en aplicarse. Es una prueba incómoda, y es la única que dice algo.

Para quien apuesta en vivo hay una particularidad concreta: el límite de pérdida en una sesión de apuestas en vivo se agota más rápido que en apuestas previas, porque las decisiones se toman en segundos y el número de apuestas por hora se multiplica. Un tope pensado para una tarde de apuestas previas se queda corto en veinte minutos de apuestas en vivo. Si el formato principal es el vivo, el tope tiene que fijarse con otra escala.

Nada de esto sustituye a la ayuda. Existen líneas de atención y centros de apoyo en el país, y una casa seria las nombra en su sección de juego responsable; una que solo enlaza un texto genérico está cumpliendo un trámite y no mucho más. El momento de buscar ayuda es antes de necesitarla, y también por eso el aviso de juego responsable no es decoración.

Tipos de apuesta y cómo se construye cada momio

Con la cuenta del margen ya hecha, la pregunta natural es qué se puede comprar con ella y a qué precio. Los formatos básicos del mercado mexicano son un vocabulario corto: apuesta sencilla, parlay (también llamada combinada), apuesta en vivo, hándicap, más/menos y el retiro anticipado o cash out. Cada uno cambia el costo de forma distinta, y no todos lo hacen a la vista.

La apuesta sencilla es el único formato donde el margen es un solo número y se puede calcular de un vistazo. El parlay multiplica el problema: los momios de las selecciones se multiplican en un solo precio, lo que suena a premio grande y es, en realidad, la acumulación de varios márgenes. Una combinada de tres partidos de fútbol carga tres veces la comisión de un mercado de tres resultados, y ninguna casa lo dice en el boleto.

Ahí está la parte que las promociones de combinadas prefieren no mencionar. Lo que se anuncia como “momios mejorados” no es necesariamente un pago mayor: puede ser un recorte menor sobre el mismo mercado. La única manera de saberlo es comparar el momio publicado contra lo que el mercado paga de verdad, y ese cálculo es el mismo de antes, el de la suma de inversos. Un momio mejorado en un mercado con 85 % de pago puede seguir siendo peor que un momio normal en uno con 95 % de pago.

El parlay del mismo juego, que las plataformas llaman Same Game Parlay, es el caso más delicado de todos: sus selecciones están correlacionadas, porque un partido con muchos goles hace ciertas cosas a la vez, y la casa no cotiza cada selección por separado como si fueran partidos distintos. Eso no significa que el precio sea generoso. Significa que el tipo de cambio que se está aplicando es distinto del que se aplica a una combinada de tres ligas, y que el apostador no tiene forma de reconstruirlo hacia atrás. Es un producto con una opacidad específica y conviene reconocerla como tal.

El retiro anticipado, o cash out, es otro producto que parece una salida gratuita y no lo es. Cubre un riesgo a cambio de un precio, y ese precio lo fija la casa en ese momento, con el margen metido dentro del número que se ofrece. Un cash out de una apuesta que va ganando casi nunca paga el precio completo original, y esa diferencia es lo que se está comprando. La utilidad de la herramienta no está en ganar más: está en reducir la variación cuando el resultado final es lo único que falta y el apostador prefiere cerrar. Quien la usa esperando aumentar el retorno está pagando por un servicio creyendo que recibe un descuento.

El hándicap y el más/menos funcionan como mercados de dos resultados, y por eso normalmente traen el mejor pago de la casa, alrededor de 90 %. Ya con esto se puede afirmar una regla útil de lectura: cuando el lector ve tres resultados con el mismo deporte y el mismo partido, el mercado de tres caminos le va a costar cerca de 85 %, y el mercado de dos caminos del mismo partido le va a costar cerca de 90 %. La diferencia entre los dos es el costo de la tercera posibilidad, y no es gratis.

Momios fijos, momios variables y la calculadora que nadie necesita

Hay dos familias de momios y se comportan de maneras opuestas. En los momios fijos la casa de apuestas fija el momio y actúa como contraparte del apostador; el momio rige desde que se hace la apuesta y no puede cambiarse después. El apostador firma un precio y ese precio es suyo. Es el modelo que usan las plataformas que se revisan aquí y es el único donde tiene sentido comparar casas entre sí.

En los momios variables, o totalizador y parimutuel, los apostadores apuestan entre sí y el momio se conoce hasta después del evento. Aquí cambia todo el razonamiento: no hay precio que comparar porque no hay precio publicado, y la parte que se reparte como premios es inferior a 50 % en los operadores estatales, aunque llega a cerca de 85 % en carreras de caballos. Un apostador acostumbrado a las casas de momios fijos que llega a un totalizador estatal puede estar recibiendo menos de la mitad de lo apostado de vuelta, sin que ningún número se lo advierta antes de entregar el dinero.

Para los momios fijos existe una herramienta que casi nadie usa como debería: la calculadora. Dividir la unidad entre la suma de los inversos de las cuotas de un mercado da el pago, y esa operación se hace a mano en medio minuto. El valor real de la calculadora no está en saber cuánto paga una apuesta — eso lo dice el boleto — sino en saber cuánto cuesta el mercado antes de apostar. El detalle que decide es que los inversos se suman sobre un mismo mercado y un mismo momento; mezclar los momios de un partido con los de otro, o los de antes del silbatazo con los de la segunda mitad, produce un número que no significa nada.

Y un dato para quien apuesta carreras de caballos: ahí se juntan los dos mundos. El hipódromo es uno de los pocos lugares donde el totalizador es la norma y la parte repartida se acerca a 85 %, así que el apostador mexicano que sigue ese circuito ya está operando con un margen distinto del de una casa de deportes. Las carreras, además, son el único segmento con reglas propias y con la prohibición explícita de que menores de edad participen en el cruce de apuestas.

Los nueve momios que vale la pena comparar en 2026

Comparar casas por su publicidad es perder el tiempo. Todas prometen lo mismo, y ninguna promete lo que importa, que es un precio estable en los mercados que el apostador realmente usa. Así que la comparación útil se hace por lo que cada plataforma pone sobre la mesa en su propio terreno: los deportes que cubre, los formatos que ofrece y las herramientas que el apostador va a tocar cada semana. Nueve plataformas operan bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación según sus propias fichas y pies de página o según compilaciones de sitios comparadores, y en casi todos los casos ese permiso no puede confirmarse ante la autoridad porque la lista pública de permisos no pudo abrirse.

Conviene decirlo antes de la tabla: esto no es un ranking y no es una recomendación. Las nueve fichas no son todo el mercado; una marca que no aparece aquí no está, por ese solo hecho, sin permiso; y una marca ausente del listado oficial que no pudo abrirse tampoco está confirmada. El permiso se cuenta como cada fuente lo cuenta, con su número cuando hay uno solo y sin número cuando las compilaciones se contradicen.

Plataforma Permiso de la SEGOB, según la fuente citada Lo que dice su propia ficha sobre el producto
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas Legales, no confirmado oficialmente Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis
1xBet DGJS/0002/2020, según Apuestas Legales, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; no confirmado oficialmente Sin información del producto disponible
Betway 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente Más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados Super y Ultra, creador de apuestas Crea Tu Apuesta y un club con apuestas gratis semanales
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente Sin información del producto disponible
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente Sin información del producto disponible
Betcris Sin número impreso: el del pie del sitio propio y el de la tabla del titular difieren Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente Sin información del producto disponible
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie del sitio propio caliente.mx, no confirmado oficialmente Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo para mayores de 18 años
Pickwin Sin número impreso: las fuentes se contradicen entre sí Sin información del producto disponible

Antes de la ronda de fichas, dos marcas quedan fuera de la lista activa y el lector tiene derecho a saber por qué, porque son de las que más se buscan. bet365.mx y Betano, esta última de Ganador Azteca, están bloqueadas desde noviembre de 2025 —congelamiento de cuentas de la UIF—; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió solo publicar contenido informativo ajeno a las apuestas; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026; en julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx; y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas, según una sola fuente. El estatus es inestable y por eso se escribe con su fecha, nunca como abierto o cerrado hoy. Eso, para el apostador, no es un detalle administrativo: es la diferencia entre poder retirar y no poder.

Codere: la ficha más larga y el momio que no se puede comprobar desde fuera

Codere es la plataforma que más material propio pone en la mesa en esta comparación, y eso ya es un dato sobre cómo quiere ser leída. Su ficha declara más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, además de un permiso de la SEGOB según Apuestas Legales, con los números DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, no confirmado oficialmente. La misma ficha dice que el uso se limita a mayores de 18 años y que incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta, que en la práctica del mercado mexicano es más de lo que muchas fichas escriben.

El detalle que le da carácter al catálogo son las estadísticas en vivo junto al creador de apuestas. Eso apunta a un usuario que construye combinadas con datos del partido en curso, y ese usuario es precisamente el que paga más caro el margen: cuantas más selecciones hay en el boleto, más veces se acumula la comisión. La amplitud del catálogo y el costo real del catálogo no van en la misma dirección, y aquí van en direcciones opuestas.

Nada de la ficha dice qué pago tienen sus mercados. Un momio anunciado como mejorado no trae su porcentaje de pago impreso, y ese número no se puede reconstruir desde fuera sin tener los tres resultados del mercado delante. La cifra que el apostador necesita para comparar esta casa con la siguiente simplemente no está publicada.

La cobertura de 30 deportes es un argumento para quien apuesta a ligas menores o a deportes con poco mercado. Codere no gana ni pierde por su permiso en esta comparación, porque el permiso es igual de inconfirmable que el de la mayoría y el número solo está en compilaciones. Lo que cambia el cálculo es que la casa pone sobre la mesa un catálogo ancho, herramientas de construcción y un discurso de responsabilidad que no todas escriben; perdería, si el lector apuesta sobre todo en un deporte grande y un mercado de dos resultados, porque ahí lo único que cuenta es el precio y ese precio no se puede verificar desde la ficha.

1xBet: un número de permiso sólido y una identidad que no cuadra

1xBet carga con la contradicción más visible de esta lista, y conviene ponerla al frente. Su permiso aparece como DGJS/0002/2020 con titular Entretenimientos Naturales, según Apuestas Legales, que no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial; la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular nombrada. Es decir: el número de permiso es limpio, y la cadena entre el titular del permiso y quien opera la aplicación no lo es.

Y esa es precisamente la clase de detalle que el apostador no puede resolver por su cuenta. Cuando el titular del permiso y el operador de la aplicación son dos entidades distintas, cualquier reclamación sobre una cuenta o un saldo pasa por una cadena de responsabilidad que el usuario no ve. El nombre de la app en la tienda es, para la mayoría, el único punto de contacto verificable, y en este caso apunta a otra parte.

Sobre el producto, la ficha citada no aporta datos en esta comparación, así que lo que se puede revisar es la otra mitad del asunto: la que tiene que ver con autorizaciones. El número DGJS/0002/2020 es, por lo demás, uno de los pocos que aparece en una sola compilación sin que otra lo contradiga, y eso no lo convierte en confirmado, pero sí lo distingue de los casos donde las fuentes se pelean.

El perfil aquí es de contraste, no de producto: quien ya apostaba en 1xBet antes de esta página no encontrará aquí un motivo para dejar de hacerlo, y quien llegue buscando una plataforma sin ambigüedad en la cadena entre permisionario y operador hará mejor en mirar la tabla y descartarla en esa columna. El modelo de negocio no es el problema.

Betway: dos mil eventos por semana y una promesa de momio mejorado

Betway vende volumen, y el volumen se paga. Su aplicación anuncia más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados Super y Ultra, el creador de apuestas Crea Tu Apuesta y un club con apuestas gratis semanales; su permiso aparece como 4184 según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial. Sobre el papel es una de las plataformas con más superficie de apuesta por semana en la lista.

Dos mil eventos por semana es un argumento real para quien apuesta varias ligas y no quiere quedarse sin mercado un martes por la tarde. También es un lugar donde el precio importa más que en ningún otro sitio, porque el apostador que hace cinco apuestas por semana en lugar de una acumula cinco márgenes. Y el material citado no trae el porcentaje de pago de ninguno de esos 2,000 eventos, ni de los dos mercados que la casa destaca con nombre propio.

El club con apuestas gratis semanales es el punto que más conviene leer con lupa. Las apuestas gratis suelen tener un requisito de apuesta detrás y condiciones de uso que no vienen en el anuncio; el valor real de una apuesta gratis no es su importe, es lo que queda después de cumplir el requisito, y ese cálculo no se hace con el número que aparece en la promoción.

Aquí el juicio se divide limpiamente. Betway le sirve al apostador que necesita encontrar mercado en casi cualquier liga casi cualquier día, y le sirve menos al que hace una apuesta grande a la semana en un solo deporte, porque el catálogo no le agrega nada y el margen que paga es el mismo que pagaría en cualquier casa con un catálogo más modesto. La promesa de momio mejorado es, en ambos casos, una promesa sin número.

Novibet: catálogo sin datos y un permiso con nombre de titular

Novibet entra a esta lista por su permiso, y prácticamente solo por eso. Su registro aparece como DGJS/DCRCA/1121/2020, con titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial porque la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse. La ficha citada no aporta datos sobre su producto de apuestas en esta comparación.

Eso deja al apostador con una situación concreta: hay un número de permiso con un titular con nombre y apellidos, y no hay nada verificable sobre lo que la plataforma ofrece. La única evaluación honesta que se puede hacer con ese material es sobre la parte administrativa, y la parte administrativa es la mitad menor de la decisión.

Alguien que quiera apostar en Novibet tiene un camino claro: abrir la plataforma, mirar el momio de un mercado de dos resultados y un mercado de tres del mismo partido, sumar los inversos y comparar el resultado con el de las otras casas que esté considerando. Esa operación se hace en un minuto y responde la única pregunta que la ficha de la tienda de aplicaciones no responde. La casa puede tener un catálogo excelente o uno mínimo; eso no se puede saber desde aquí, y no hace falta fingir lo contrario.

Lo que sí aporta el dato del titular es que la operación está colgada de un permisionario mexicano con una razón social identificable, que es la estructura habitual del mercado. Quien dé prioridad a que el nombre del titular exista y sea rastreable, con la salvedad de que la confirmación oficial no está disponible, tiene aquí un punto a favor. Quien dé prioridad al precio no tiene nada todavía, y no lo va a encontrar en esta ficha.

Strendus: tres números de permiso y ninguna cifra de producto

Strendus es el extremo opuesto de Betway: papeleo denso, promesas pocas. Su registro aparece con tres permisos, DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, con titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads según la compilación, que en este caso difiere consigo misma; todo según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial. La ficha citada no aporta datos sobre el producto.

Tres números de permiso en lugar de uno no significan tres veces más protección. Significan que el operador ha ido sumando autorizaciones a lo largo de los años, probablemente por actividades o establecimientos distintos, y significan también que cualquier lector que quiera seguir la pista tiene tres números que verificar en una lista pública que no se puede abrir. El beneficio práctico para el apostador es cero si no puede comprobarlos.

Y la divergencia sobre el titular sí tiene consecuencia. Cuando dos compilaciones nombran a dos sociedades distintas para los mismos permisos, la pregunta de quién responde por la cuenta de un usuario queda sin respuesta pública. En un mercado donde las reclamaciones de saldo pasan por el operador que el usuario ve en pantalla y no por el permisionario que aparece en el registro, esa ambigüedad no se resuelve sola.

Strendus queda, entonces, como una casa sobre la que esta comparación no puede decir nada útil sobre el producto, y eso ya es una conclusión: para el apostador, es una plataforma que hay que evaluar íntegramente por dentro y con el boleto delante, no por lo que se publique sobre ella. Sirve a quien vaya a probarla directamente con poco dinero y quiera ver el comportamiento de la cuenta antes de comprometer más. No sirve a quien busque decidir desde fuera.

Betcris: productos concretos y un número que se pelea consigo mismo

Betcris hace algo que casi ninguna de las otras hace: nombra productos en lugar de adjetivos. Su aplicación destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. Su permiso aparece como un permiso de la SEGOB de su permisionario, Producciones Móviles, sin número impreso: el número del pie del sitio propio y el de la tabla del titular difieren.

Los métodos de pago locales y la atención en español son dos señales dirigidas al apostador mexicano de a pie, y no son detalles menores: un retiro que llega por un canal local evita el problema de la cuenta en el extranjero, y la atención en español evita el laberinto de un soporte que responde en otro idioma. Para quien apuesta cantidades pequeñas y retira con frecuencia, esos dos puntos pesan más que cualquier bono.

El dato que no cuadra es el del permiso. Que el pie del propio sitio y la tabla de la compilación muestren números distintos en nombre de sociedades distintas es el tipo de discrepancia que debería abrir una pregunta antes de depositar, y no hay manera de cerrarla desde fuera. El número más creíble es el que la casa publica en su propio pie, porque es el que ella misma pone en su página; el otro viene de un tercero. Aun así, ninguno está confirmado oficialmente.

El retiro anticipado está en el catálogo y merece la advertencia ya hecha: es una herramienta de cobertura, no de rentabilidad, y el precio lo pone la casa. Quien use Betcris por el parlay del mismo juego está pagando por un producto cuya cotización no es comparable con la de una combinada normal, y quien lo use por los métodos de pago locales está comprando comodidad, que es una razón perfectamente válida para elegir una casa. Betcris gana con el apostador que valora cobrar rápido y en pesos por una vía conocida; pierde con quien quiera comparar precios, porque el producto que anuncia con más insistencia es el que peor se puede comparar.

Playdoit: el permiso más antiguo de la lista

Playdoit tiene el permiso con el número más antiguo de los que aparecen en la tabla: DGAJS/SCEVF/P-02/2005, con titular Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial. Un número de 2005 apunta a una estructura que ya operaba en la México de los permisos previos al auge del juego en línea, cuando el negocio estaba pensado para establecimientos y no para pantallas.

Esa antigüedad tiene un valor concreto y tiene un límite. El valor es que una autorización vieja suele implicar un permisionario asentado, con historial y con estructura que no se improvisa. El límite es que la antigüedad del permiso no dice nada sobre la calidad del producto digital: una casa puede tener veinte años de permiso y un catálogo de apuestas flaco, o al contrario. La ficha citada no aporta datos sobre el producto de apuestas de Playdoit, así que lo único que se puede decir con fundamento es lo que ya se dijo sobre el permiso, y eso no basta para elegir.

Para el apostador mexicano acostumbrado a las casas de apuestas físicas, el nombre puede sonar conocido y esa familiaridad es un argumento, aunque sea débil: un operador que lleva años en el mercado local tiene más que perder si deja de pagar. Es un argumento de reputación, no de precio, y no se puede comprobar en una tabla.

Queda como una casa que hay que probar. El camino es el mismo que para Novibet y Strendus: mirar dos mercados del mismo partido, hacer la cuenta del pago y comparar. El permiso viejo es un punto de partida razonable y no una conclusión.

Caliente: la única que publica su propio número en su propio pie

Caliente es la única plataforma de esta lista cuyo número de permiso se lee en el pie de su propio sitio, y eso la separa del resto de un modo que vale la pena señalar. El número es DGG/SP/404/97, con titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay —Grupo Caliente—, del pie de caliente.mx, sin confirmación oficial porque la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse. El resto de las casas de esta comparación debe su número a una compilación de terceros; aquí la casa lo pone en su propia página.

Ese detalle no convierte el permiso en confirmado, porque quien lo publica es la parte interesada, pero sí cambia la clase de evidencia: un número que la propia casa estampa en su pie es un número del que la casa responde. Es una distinción pequeña y real.

En el producto, Caliente ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; su ficha dice que es solo para mayores de 18 años, y su pie de página indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Es de las pocas que junta el aviso en la ficha de la aplicación y en el pie del sitio, lo cual, en un mercado donde el aviso suele ser una línea perdida, dice algo sobre cómo está armada la casa.

La transmisión en vivo junto a las apuestas en vivo tiene una consecuencia que la casa no anuncia: el apostador que ve el partido y apuesta al mismo tiempo toma más decisiones por hora que el que solo mira la cuota, y en esa combinación el límite de pérdida se agota antes. Es el mismo costo que se explicó en la sección sobre juego responsable, solo que aquí la plataforma está diseñada para llevar al usuario a esa situación.

Caliente es la opción natural de quien ya conoce la marca por sus centros de apuesta y quiere lo mismo en el teléfono, y de quien valora que el aviso de responsabilidad aparezca en los dos lugares donde se lo va a encontrar. No es la opción de quien quiera decidir con el número de permiso verificado en una lista oficial, porque esa lista sigue sin poder abrirse para nadie.

Pickwin: un permiso que aparece en el pie de otra marca

Pickwin tiene la particularidad más incómoda de toda la comparación. Sus permisos aparecen como DGJS/DCRCA/1584/2019 según una compilación y DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER según otra, con titular Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora, según blog.pickwin.mx y Apuestas Legales; y el número que una compilación le asigna es el mismo que aparece en el pie de Betcris en nombre de Producciones Móviles. Los números se contradicen entre sí y ninguno está confirmado oficialmente.

Que dos marcas compartan permisionario no es ilegal ni raro: una misma sociedad puede correr varias plataformas. Lo que sí es un problema de lectura es que el número que identifica a una marca sea el que otra marca publica en su propio pie. Cuando eso pasa, el lector no tiene forma de saber cuál de los dos números corresponde a qué operación, y ninguna cantidad de búsqueda lo resuelve sin la lista oficial.

En el producto, la ficha citada no aporta datos en esta comparación, así que lo único que queda por evaluar es esa maraña administrativa. Y hay una lectura útil de la maraña: si el permisionario es el mismo que el de Betcris, las condiciones de fondo —el marco legal, las obligaciones de reporte, la retención fiscal de premios— son las mismas, y la diferencia entre las dos marcas está en la pantalla, no en el papel.

Para el apostador, Pickwin es una incógnita con un permiso de referencia poco fiable. Quien la pruebe debería hacerlo con poco dinero, comprobar cómo se comporta un retiro pequeño antes de dejar un saldo ahí, y sacar sus conclusiones de la operación, no del número. No hay una recomendación más fuerte que se pueda hacer con este material, y una guía que dijera lo contrario estaría inventando.

Legalidad: qué protege y qué no un permiso de la SEGOB

Elegir casa es la mitad del asunto; la otra mitad es entender qué se está comprando al elegir una casa con permiso. La autoridad es la Secretaría de Gobernación; bajo el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos (artículo 2) la Secretaría interpreta y aplica la ley en el ámbito administrativo, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos y lleva los procedimientos de sanción.

El estatuto es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el país y solo permite los que autoriza expresamente; la Secretaría otorga los permisos e inspecciona (artículo 7), clausura los locales sin autorización (artículo 8), ningún establecimiento puede estar cerca de escuelas o centros de trabajo (artículo 9), y los estados y municipios cooperan (artículo 10). El Reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 cubre la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, salvo los de la Lotería Nacional, con jurisdicción federal (artículo 1); el artículo 2 dice que la actividad de apuestas y sorteos no prevista de manera expresa está prohibida; y el artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario.

Los tipos de permiso relevantes para apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos (artículo 28); los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas; los permisos son intransferibles (artículo 31); y los permisionarios de apuestas remotas deben rendir cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir fianza (artículo 29). Ninguna ley nombra las apuestas en línea: la práctica reportada es que los sitios no pueden tener permisos digitales autónomos y quedan atados a un permisionario con permiso físico, y muchas marcas extranjeras usan a un permisionario local. Un mismo permisionario corre varias marcas.

Sobre el registro público hay que ser claro, porque aquí es donde la comparación se queda sin piso. La Dirección General de Juegos y Sorteos publicaría un PDF de sitios autorizados, el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre reportes: 136 en uno, y entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro. Por eso no se da aquí un conteo, y por eso ningún número de permiso se imprime como oficial.

La reforma está en el aire y no es ley. La Secretaría terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947, reportado el 13 de octubre de 2026, y lo envió al Gabinete de Seguridad; no ha sido presentado. Una iniciativa para derogar la ley crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y es solo una propuesta. Cualquier texto que hoy anuncie un cambio ya vigente está adelantándose a los hechos.

Permisos, bloqueos y la falta de un registro que se pueda abrir

Plataforma Permiso y titular según la fuente Estado
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas Legales, titular Libros Foráneos No confirmado oficialmente
1xBet DGJS/0002/2020, titular Entretenimientos Naturales, según Apuestas Legales No confirmado oficialmente; la App Store lista la app bajo 1XCorp N.V.
Betway 4184, titular Espectáculos Deportivos Frontón México, según casasdeapuestaslegales.mx No confirmado oficialmente
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, titular Comercial de Juegos de la Frontera, según casasdeapuestaslegales.mx No confirmado oficialmente
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads según la compilación No confirmado oficialmente; las compilaciones difieren sobre el titular
Betcris Permiso de su permisionario, titular Producciones Móviles Sin número impreso: el pie del sitio propio y la tabla del titular difieren
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, titular Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx No confirmado oficialmente
Caliente DGG/SP/404/97, titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del pie de caliente.mx No confirmado oficialmente
Pickwin DGJS/DCRCA/1584/2019 o DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, titular Producciones Móviles con Unocapali La Paz Operadora Sin número impreso: las fuentes se contradicen entre sí

Dos operadores quedan fuera de esa tabla por una razón distinta de las demás. bet365.mx y Betano, de Ganador Azteca, están bloqueadas desde noviembre de 2025 y su situación judicial cambia de mes en mes: amparo concedido a bet365 en marzo de 2026 con el sitio todavía inactivo el 24 de marzo, suspensión de diez dominios por la Dirección General de Juegos y Sorteos en julio de 2026, y una suspensión de la orden de la Secretaría reportada el 23 de octubre de 2026 por una sola fuente. Un apostador con saldo en una de esas casas está en una posición que ningún margen del 5 % explica.

En materia de edad, identidad y protección hay que separar lo que dice la norma de lo que dicen las casas. El Reglamento (artículo 5) prohíbe a los menores de edad estar en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija un número; las marcas declaran 18+ en sus propias fichas y pies; y una edad legal con número para el juego no está establecida. Los operadores verifican usuarios con KYC y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley de lavado de dinero; los documentos exigidos no están establecidos en una norma. No hay registro nacional de autoexclusión: las herramientas voluntarias de la sección sobre juego responsable son todo lo que existe.

Sobre lo que se puede apostar, cada afirmación va con su condición. Las apuestas deportivas solo son posibles a través del permiso de la Secretaría de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento revisados. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones con el cruce de apuestas. Una casa de intercambio no tiene previsión localizada, así que aquí no se afirma que exista una en México. Tampoco se encontraron eventos restringidos por categoría de jugadores o ligas menores. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento (artículo 1).

Los pagos no tienen ley propia. Los métodos que las listas y pies de página de los operadores nombran —tarjetas, transferencia SPEI, comprobantes en efectivo en tiendas como OXXO, monederos electrónicos— son lo que cada marca dice de sí misma; los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y el operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados. El uso de criptomonedas en marcas con permiso no está establecido.

Sobre publicidad y bonos, ninguna regla federal apareció en los artículos revisados del Reglamento; los límites de horario, los proyectos sobre influyentes y deportistas, la prohibición de anuncios en transmisiones deportivas y la propuesta de prohibir bonos de bienvenida son iniciativas. No hay una regla legal sobre bonos, y tras el aumento del IEPS los operadores rediseñaron los bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.

Impuestos y retenciones: lo que sale del premio antes de llegar a la cuenta

El impuesto al operador se paga por otro lado, pero acaba determinando lo que el apostador recibe. El IEPS de la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (artículo 2, fracción II, inciso B) es de 50 % sobre los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso bajo la ley de juegos, reformado en el Diario Oficial de la Federación del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026, frente al 30 % anterior. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave (artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA). La base no está establecida: el texto revisado dice solo “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y aquí no se va a escribir “50 % de lo apostado” ni “de los ingresos brutos”.

Para el jugador, la retención es lo que importa y es lo que sí calcula el operador. Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos, y el que paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no excede 6 %, y 21 % si un impuesto estatal excede 6 % (artículos 137 y 138 de la Ley del ISR). La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, unos 7 % en total, según un reporte secundario. Los premios superiores a 600,000 pesos en un año deben reportarse en la declaración anual, también según un reporte secundario. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

Hay un tramo que conviene no adornar. El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”; el tratamiento de los premios que provienen de un sitio sin permiso no está establecido, y lo único honesto que se puede decirle a un lector es que consulte a un contador o asesor fiscal. Ahí el boleto ganador deja de ser un asunto de momios y se convierte en un problema fiscal que el apostador no puede resolver con una calculadora.

Sumados, el IEPS y la retención significan que el costo total de apostar no es solo el margen del mercado. Hay un impuesto que el operador absorbe o traslada según su política —lo que explica en parte el rediseño de los bonos de bienvenida— y hay una retención que sale del premio antes de que llegue a la cuenta. Un retorno del 95 % menos una retención sobre el premio no es el mismo 95 % que el apostador calculó mirando los momios, y esa diferencia merece estar en la cabeza antes de apostar, no después de ganar.

La zona sin permiso: el costo real de ahorrarse el margen

Queda el caso que muchas guías evitan nombrar: apostar en una casa sin permiso mexicano. La comparación honesta es corta. Una marca con permiso aporta un foro legal mexicano, un permiso de la Secretaría de Gobernación, controles de KYC y de prevención de lavado, y un CFDI de retenciones. Una marca sin permiso no aporta nada de eso, y los saldos en un operador bloqueado pueden congelarse. La ausencia de registro nacional de autoexclusión aplica en los dos casos, así que no es una ventaja de la segunda.

La zona sin permiso se describe como desprotegida y aquí no se nombra ninguna marca. No se puede decir que el apostador enfrente una multa o un delito por apostar en un sitio sin permiso, porque eso no está establecido; tampoco se puede decir que esté exento. Y un sitio con licencia de Curazao no es un permisionario mexicano, aunque lo parezca por el sello que muestra en su página.

El argumento de la costa afuera suele ser el precio: márgenes ajustados, apuestas grandes sin límite, catálogos enormes. Ese argumento tiene sustancia, y no se puede refutar con retórica. Lo que lo matiza es lo que se compra con el permiso: un lugar donde reclamar, un marco fiscal conocido y un operador con algo que perder en México. El ahorro de dos o tres puntos de margen se paga, cuando se paga, en una sola reclamación que no llega a ningún lado.

Sobre el bloqueo pesa una asimetría que ya se explicó: la Secretaría ha reforzado su facultad para bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, y una base legal para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está establecida. Para el apostador, eso significa que la acción puede llegar sin que exista una ruta clara de defensa, y que el escenario “mi cuenta quedó dentro y yo quedé fuera” no es teórico: es lo que le pasó a los usuarios de dos plataformas grandes en noviembre de 2025.

Preguntas frecuentes sobre los momios de las apuestas

¿Cómo puedo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

La Dirección General de Juegos y Sorteos publicaría un PDF con los sitios autorizados, pero no hay un registro abierto que cualquiera pueda consultar hoy, y los conteos de sitios legales se contradicen entre reportes. En la práctica, lo que queda es leer la clave del permiso y el nombre del permisionario en el pie del sitio propio, y tratarlos como lo que son: un dato que la casa publica de sí misma, no una confirmación oficial.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con el momio y lo que se apostó?

El premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio fijado al colocar el boleto, y el momio rige desde ese momento sin poder cambiarse después. Diez pesos a un momio de 1.85 devuelven 18.50 pesos, de los cuales 8.50 son ganancia. En una combinada los momios de las selecciones se multiplican en un solo precio, y ahí es donde el margen se acumula varias veces sobre el mismo boleto.

¿Cómo se nota el margen de la casa dentro de los momios?

El pago se calcula dividiendo 1 entre la suma de los valores recíprocos de las cuotas; el margen es la diferencia hasta el 100 %. Con los dos lados a 1.95 el pago es de aproximadamente 97.5 % y el margen de alrededor de 2.5 %; con los dos lados a 1.80, el margen sube a cerca de 10 %.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Son herramientas voluntarias e internas de cada casa: descansos, límites de depósito y autoexclusión, las que cada plataforma lista en su ficha. No existe un registro nacional de autoexclusión ni un límite legal de depósito o de pérdida, así que un tope puesto en una casa no aplica en otra. Conviene fijarlo antes de depositar y comprobar cuánto tarda la casa en aplicarlo.

¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos, y quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no excede 6 %, y 21 % si un impuesto estatal excede 6 %, según los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, unos 7 % en total. El tratamiento de premios de sitios sin permiso no está establecido: consulta a un contador.

¿Qué riesgos tiene apostar en una casa de apuestas sin permiso en México?

No hay foro legal mexicano, ni permiso de la Secretaría, ni controles de KYC y prevención de lavado, ni CFDI de retenciones. Tampoco hay una multa o un delito establecido para el jugador que apuesta en un sitio sin permiso, ni una exención. El riesgo concreto es el saldo: en un operador bloqueado las cuentas pueden congelarse, y eso ya pasó con dos plataformas grandes desde noviembre de 2025.

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