Líneas de apuestas deportivas en 2026: la parte que nadie te enseña

Updated noviembre 2026
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Un boleto de apuesta con varias selecciones marcadas con bolígrafo sobre un mostrador de madera

Datos actualizados a noviembre 5, 2026 y contrastados con lo que cada marca publica sobre su permiso de la Secretaría de Gobernación, con el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos y con lo que la propia autoridad y los tribunales han dejado ver en el último año.

En los momios variables (totalizador o parimutuel) los apostadores apuestan entre sí y el momio se conoce hasta después del evento.

Una línea de apuestas es un precio, y todo precio esconde un descuento. Eso es lo primero que aprendes cuando revisas momios con calculadora en mano: el número que ves, 1.90, 2.45 o 6.50, no es la probabilidad de nada, es el resultado de una división en la que alguien ya se quedó con una parte. El resto de esta guía es, en el fondo, la historia de esa parte: cuánto es, de quién es, en qué casos sube y por qué a veces sube tanto que conviene no jugar ese mercado.

En México esa parte tiene además una capa que no existe en los mercados donde todo está resuelto por ley. Aquí el marco es la Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947, un reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 que prohíbe lo que no prevé expresamente, y una autoridad, la Secretaría de Gobernación, que reparte permisos a permisionarios con locales físicos. Alrededor hay marcas que se anuncian como si tuvieran licencia, marcas bloqueadas desde noviembre de 2025, amparos que se conceden y se pausan, y un borrador de ley nueva que quedó listo en octubre de 2026 sin presentarse. Un apostador que no entiende esa estructura puede calcular perfectamente el momio de su boleto y aun así estar jugando en un terreno que no conoce.

Conviene decirlo de entrada, porque el resto del texto se apoya en ello: este repaso no recomienda registrarse en ninguna parte. Compara ofertas que las propias marcas describen en sus fichas y pies de página, pone a la vista lo que cuestan, y deja al lector decidir con la calculadora delante. Si algo de lo que viene abajo te resulta incómodo, ese es exactamente el punto.

Prevención y protección: los límites que de verdad dependen de ti

Lo que la ley mexicana no te pone encima

No hay límite legal de depósito en México. Tampoco hay límite legal de pérdida, ni cuenta temporal obligatoria, ni un registro nacional de autoexclusión donde dejar tu nombre para que ningún operador con permiso te acepte la próxima apuesta. Lo que sí existe son dos cosas concretas: la regla del Reglamento que impide la participación de menores en las áreas de apuestas de los establecimientos y en el cruce de apuestas, y la verificación de identidad que cada operador aplica por su cuenta, con reporte de operaciones relevantes a la UIF y al SAT porque la actividad está considerada vulnerable frente al lavado de dinero. Ni el reglamento ni la ley fijan un número de edad; el 18+ que ves en las fichas y en los pies de página es la regla que cada marca se pone a sí misma.

Esa ausencia es el dato más importante de toda esta sección para quien apuesta en línea. En España, en Colombia o en varios mercados europeos, la autoexclusión es una decisión administrativa que te protege de todos los operadores a la vez. En México es una decisión privada que cada casa respeta dentro de su propia casa y olvida en cuanto cruzas la calle digital. Si tienes un problema con el juego, la herramienta estatal no existe; existen diez herramientas internas distintas, y son tan buenas como la marca que las administra.

Las marcas del repaso sí listan mecanismos voluntarios. Codere México, en la ficha de su aplicación, limita el uso a mayores de 18 años y anuncia avisos de juego responsable junto con políticas de cierre de cuenta; el pie de página de Caliente advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable. Caliente Deportes lleva el 18+ en su propia ficha. Es poco, y es todo lo que hay por escrito.

Pausas, topes y autoexclusión: lo que una casa hace y lo que no te dice

Pausas, límites de depósito y autoexclusión voluntaria aparecen en las listas de funciones de casi todas las aplicaciones de apuestas del país. Lo que no aparece es la letra chica. ¿El tope de depósito se puede bajar dos veces y subir una? ¿Cuánto tarda en aplicarse? ¿La autoexclusión te bloquea el acceso o solo te manda un correo recordándote que jugaste mucho? Nada de eso lo resuelve la ley mexicana, y por eso mismo es lo que conviene leer antes de depositar, no después. La regla práctica es sencilla: si una casa no explica en su sección de juego responsable cómo se aplica el límite que ofrece, el límite es una promesa de mercadotecnia hasta que se demuestre lo contrario.

Hay un segundo problema, y es más sutil. Un límite de depósito no es un límite de pérdida. Si tienes $2,000 MXN semanales de tope de depósito y el rollover de tu bono reparte el saldo en diez apuestas, tu exposición real puede ser mucho mayor que el depósito que autorizaste. Los operadores con permiso no están obligados a ofrecerte la segunda herramienta, y varias de las que figuran en el repaso no la mencionan en su ficha.

Juego responsable con dinero real: qué mirar y qué no creer

La lista de señales es corta y sirve para cualquier casa: apuestas más grandes de lo que planeaste, jugar para recuperar lo perdido, pedir prestado, esconder la actividad. Ninguna de esas señales te la va a leer de vuelta la aplicación. Lo que puede hacer es ponerte una pausa cuando la pides, siempre dentro de su propio sistema.

Si hay una decisión que esta sección quiere dejar clara, es la de independencia entre dinero de juego y dinero de vida. Un tope de depósito bien puesto en $500 MXN semanales vale más que cualquier promesa de bono con tope de ganancia. Y una advertencia honesta para quien juega en mercados informales: sin registro nacional, migrar de una casa a otra es trivial, y por eso la autoexclusión voluntaria vale menos de lo que parece. La protección real, en México, es presupuestaria, no administrativa.

Formato, mercado y cobertura: cómo se construye un momio

Toda línea de apuestas empieza con una decisión y termina con una división. La decisión es quién es el rival: en los momios fijos la casa de apuestas fija el precio y actúa como contraparte del apostador, y ese momio rige desde que se cierra la apuesta sin poder cambiarse después. En los momios variables, el sistema del totalizador o parimutuel, los apostadores apuestan entre sí y el momio se conoce hasta después del evento. Es una diferencia de estructura, no de estilo: en el primer modelo tu adversario tiene un nombre en el pie de página y calcula; en el segundo tu adversario son las otras personas que apostaron, y el organizador cobra su tajada antes de repartir. La parte que se reparte como premios es inferior a 50 % en varios operadores estatales y llega a cerca de 85 % en carreras de caballos, lo que da una idea de cuánto puede separar a una casa de un hipódromo.

El porcentaje de pago es la medida honesta de esa tajada: indica qué parte de lo apostado se reparte a los jugadores en forma de premios. Se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y dividiendo 1 entre esa suma. Con momios de 1.25, 5.00 y 10.00 sale cerca de 90.91 %. Es una cuenta que puedes hacer con la calculadora del teléfono en treinta segundos, y es la mejor herramienta de comparación que tiene un apostador mexicano, muy por encima de cualquier tabla de bienvenida.

Lo habitual en las casas de apuestas es un pago de alrededor de 90 % en mercados con dos resultados posibles, como el tenis, y de cerca de 85 % en mercados con tres, como el futbol. Traducido al boleto: de cada $1,000 MXN que se juegan en un partido de futbol, unos $850 MXN vuelven a los apostadores entre todos y unos $150 MXN se quedan en el camino, repartidos en cada precio del pase. Nadie te cobra esa cantidad en el estado de cuenta. Está dentro del momio.

Dos precios iguales, dos márgenes distintos: la cuenta que conviene hacer

Un momio de 1.95 en ambos lados de una apuesta de dos resultados da un pago de cerca de 97.5 % y un margen de la casa de aproximadamente 2.5 %; con 1.80 en ambos lados el margen ronda 10 %. Ahí está la diferencia entre una casa que compite por precio y una que compite por publicidad. Cuatro décimas de momio en cada lado del pase, un cambio que a ojo parece mínimo, multiplican por cuatro lo que se queda el operador.

En los momios decimales fijos la probabilidad implícita es el inverso del momio: 1.01 equivale a 99.01 %, 2.00 a 50.00 % y 4.00 a 25.00 %. Las casas calculan sus momios de modo que las probabilidades implícitas de todos los resultados sumen más de 100 %, y ese excedente, el overround, es la ganancia de la casa con un libro equilibrado. Es decir: el margen no es un accidente del redondeo, es el diseño. La suma de las probabilidades implícitas pasa de 100 % porque tiene que pasar de 100 %; el resto es utilidad.

Ese es el detalle que desarma cualquier discurso de “momios justos”. Un precio puede ser el mejor de la comparativa y seguir llevando margen. Y el mejor del mercado es mejor que el segundo por una cantidad que casi nunca compensa el riesgo que asumes al mover tu dinero de una casa a otra.

Qué mercados cambian de precio y cuáles no

La cobertura es la parte que más promete y la que menos se revisa. Betway anuncia en su aplicación más de 2,000 eventos por semana, con momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. Codere México cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Son números de ficha, es decir, números que la propia marca elige publicar.

El problema práctico de la cobertura se ve a la hora de apostar, no a la hora de comparar. Un menú de treinta deportes se convierte en tres mercados utilizables cuando llegas a la línea del partido que te interesa: el 1X2, el más/menos de goles y poco más. Y las líneas asiáticas, ese grupo del que tanto se habla, son otra cosa: no un deporte ni una competición, sino una familia de mercados con hándicap y con devoluciones parciales que exige leer bien el momio antes de marcar el boleto. Los momios de dos resultados se pagan mejor que los de tres, y una casa puede ser generosa en tenis y mediocre en futbol. Comparar casa contra casa en general no sirve; hay que comparar en el mercado exacto que vas a jugar.

Calendario, torneo y competencia: dónde se juega qué

La oferta de deportes en México tiene una forma reconocible, y esa forma decide cuándo te sale caro el ocio. Hay un bloque de futbol nacional e internacional que concentra el tráfico, otro de deporte estadounidense que llega en horario nocturno, y un tercero de eventos de temporada que inflan el menú durante unas semanas y luego desaparecen. El calendario manda más que la marca: no hay casa que ofrezca un mercado decente en un evento que nadie está mirando.

El beisbol es el caso interesante. La temporada de Grandes Ligas tiene un volumen enorme de partidos, muchos con momios que se mueven poco durante el día, y eso atrae a quien quiere mercados de más/menos por entradas, carreras y totales. La contrapartida es el horario: buena parte de la jornada se juega de noche, y las líneas se ajustan con la alineación confirmada, con el abridor y con el clima. Apostar un total sin revisar quién lanza es como comprar un boleto de lotería con análisis.

El basquetbol se comporta distinto. La NBA concentra el interés entre octubre y junio, con mercados de margen de victoria y totales por equipo que crecen cuando hay transmisión en vivo y estadísticas en tiempo real delante. La NFL llega con un calendario corto y de alta intensidad, de septiembre a febrero, con una oferta que se dispara los domingos y que en México se consume a media tarde. Un apostador que sigue esos tres deportes sabe que su casa puede ser buena en uno y floja en otro.

Las competiciones del viejo continente tienen su propio ritmo. La Bundesliga, LaLiga y la Ligue 1 se juegan en fin de semana europeo, lo que en horario mexicano significa mañanas y primeras horas de la tarde, mientras que la Champions League entra en martes y miércoles con mercados más profundos y una atención desproporcionada sobre los partidos grandes. La MLS, por cercanía, tiene un horario cómodo y una oferta que crece, y el futbol australiano aparece como menú de madrugada para quien quiere algo fuera de lo común. Todas esas líneas existen, y todas se desgastan igual: el momio que ves el lunes no es el del sábado.

Hay un apunte de calendario que no puede faltar en un texto escrito después de julio: el Mundial de la FIFA 2026 ya se jugó. Durante junio y julio de ese año los operadores cargaron el menú con mercados de selecciones, cuadro de eliminatorias, goleadores y apuestas especiales, y muchas de esas líneas desaparecieron con el silbatazo final. Quien lea hoy una lista de “eventos destacados” con un torneo del año pasado al frente está viendo publicidad vieja. Los torneos que sí están por delante se anuncian con su calendario, y en el menú de cualquier casa aparecen antes que los momios.

Evaluación y clasificación: qué se compara de verdad entre nueve marcas

La comparación de líneas de apuestas se hace, casi siempre, mal: se comparan los bonos de bienvenida, que son la parte más llamativa del escaparate, y se deja fuera el precio del momio, que es la parte que multiplica el resultado. En un mercado donde el pago habitual en futbol ronda 85 %, seis o siete puntos de pago entre dos casas valen más que la mayoría de los bonos que se anuncian.

Ninguna de las marcas de abajo está recomendada aquí, y la lista no agota el mercado: una marca que no aparece no queda por eso sin permiso, del mismo modo que aparecer no convierte a nadie en la mejor opción. Lo que sí se puede comparar es lo que cada una publica sobre su permiso, lo que dice de su oferta y cuánto cuesta cada cosa. Los números de permiso de la tabla vienen de los pies de página de las propias marcas o de compilaciones de sitios especializados que se contradicen entre sí en varios casos, y la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, así que ningún número se presenta aquí como confirmado por la autoridad. Esa advertencia no es un tecnicismo: es la diferencia entre saber y suponer.

Los nueve nombres del repaso

1xBet entra a esta lista con la carpeta más incómoda. Se le atribuye el permiso DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales, según un portal de revisión, que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial, y la aplicación en tienda aparece bajo 1XCorp N.V., una compañía distinta del titular nombrado por las fuentes. Dos nombres para un mismo producto, ninguna confirmación oficial: cuando la cadena de titularidad no se puede seguir, la pregunta deja de ser si el permiso existe y pasa a ser quién responde si algo sale mal. La oferta deportiva que la marca publica en tienda no compensa esa opacidad. Para un apostador que quiere saber a quién le está entregando su identidad antes de la primera apuesta, es una casa que exige paciencia y verificación propia.

Betway llega con el discurso más afinado del grupo: más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales, todo según la ficha de su aplicación. La letra que no aparece ahí es la que decide: las apuestas gratis del club semanal llegan envueltas en requisitos, y un momio mejorado sobre un mercado que no juegas no es un beneficio. El permiso 4184 aparece según casasdeapuestaslegales.mx, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular nombrado, y sin confirmación oficial. La amplitud de mercados es el argumento real de Betway, y es un argumento que se puede comprobar la misma tarde del partido, no en la ficha.

Novibet sostiene su ficha con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx y sin confirmación de la autoridad. Lo que la marca pone por delante es la variedad de su producto completo, con apuestas deportivas y otros contenidos de entretenimiento bajo el mismo techo. Esa mezcla tiene un efecto concreto sobre el presupuesto: el dinero que entra por la sección deportiva compite con todo lo demás que la casa ofrece en la pantalla siguiente, y el control de gasto deja de ser una decisión de apuestas para volverse una decisión de producto. Quien llegue a Novibet buscando un mercado de beisbol y termine en otra parte del catálogo no puede culpar a la línea.

Pickwin comparece con un problema que ninguna oferta tapa: los números de permiso se contradicen. Una compilación cita DGJS/DCRCA/1584/2019, otra maneja DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, y ese segundo número es el que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles, la misma razón social que aquí aparece como titular junto con Unocapali La Paz Operadora. Cuando el número que identifica tu permiso es el número de otra marca, la transparencia empieza mal. Los números vienen de blog.pickwin.mx y de un portal de revisión, ninguno confirmado por la Dirección General. La marca puede tener su oferta en orden; lo que no tiene en orden es la trazabilidad de su propio papel.

Codere es la marca que mejor documenta su oferta deportiva en su propia información: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, según la ficha de su aplicación, que además dice operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años y anuncia avisos de juego responsable con políticas de cierre de cuenta. Los permisos que se le atribuyen son DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V., sin confirmación oficial. Su ventaja no es el precio del momio, es la visibilidad: las herramientas de protección y de cierre de cuenta están escritas donde el lector puede verlas.

Strendus aparece con tres permisos atribuidos, DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, y con dos titulares posibles según la compilación de casasdeapuestaslegales.mx, Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads. Tres números y dos dueños es más información que la que mostró cualquier otra marca del grupo, y a la vez menos certeza: más papel no significa mejor papel cuando las compilaciones no coinciden. Para quien compara por seguridad, el expediente de Strendus exige ir a la letra chica de la casa y no quedarse con el resumen de un tercero.

Betcris pone sobre la mesa lo que más se agradece en un mercado como el mexicano: el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español, todo según la ficha de su aplicación. El permiso no se imprime, y con razón: el número del pie de página de la marca y el de la tabla de su propietario difieren, y el del pie lleva el nombre de Producciones Móviles, la misma razón social que aparece en el expediente de Pickwin. Esa coincidencia es la pista de un permisionario que opera más de una marca, algo frecuente en México y perfectamente legal, pero que obliga al apostador a leer titular por titular. Su retiro anticipado vale la pena como herramienta, siempre que se entienda que se cobra en precio.

Caliente es el caso más limpio en términos documentales: el permiso DGG/SP/404/97 se muestra en el pie de página de su propio sitio, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente, como titular. Su aplicación deportiva ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones, eventos virtuales y una restricción explícita a mayores de 18 años. El detalle del pie de página no es cosmético: significa que la marca pone su número donde cualquiera puede leerlo, sin intermediarios. La transmisión en vivo, además, resuelve el problema de seguir un partido mientras se apostado sin pagar dos suscripciones.

Playdoit cierra la lista con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx y sin confirmación oficial. Su presencia sirve de recordatorio de un detalle estructural del marco mexicano: los permisos del reglamento se conceden a centros de apuestas remotas y salas de sorteos, y detrás de cada marca que se anuncia en internet hay un permisionario con local físico. Ese es el anclaje legal de todo el mercado en línea del país, y es también su límite: quien no puede señalar el permisionario que sostiene la marca, tampoco puede señalar a quién reclamarle.

Panorama comparado: permiso declarado y oferta

La tabla de abajo recoge dos cosas: el estado del permiso tal como lo cuenta su fuente, sin confirmación oficial, y lo que la propia marca publica sobre su oferta deportiva. Las dos columnas se leen distinto. La primera es un papel que la autoridad no ha confirmado por una vía pública; la segunda es publicidad que la marca elige publicar. Ninguna de las dos es una calificación de calidad, y por eso ninguna fila cierra una decisión por sí sola.

Marca Permiso SEGOB según su fuente, sin confirmación oficial Lo que su propia ficha dice de la oferta deportiva
1xBet DGJS/0002/2020; titular Entretenimientos Naturales, según un portal de revisión; dominio y lista oficial sin confirmar Sin datos en su ficha sobre el producto deportivo
Betway Permiso 4184; titular Espectáculos Deportivos Frontón México, según casasdeapuestaslegales.mx Más de 2,000 eventos por semana, momios “Super” y “Ultra”, creador “Crea Tu Apuesta”, club con apuestas gratis
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020; titular Comercial de Juegos de la Frontera, según casasdeapuestaslegales.mx Sin datos en su ficha sobre el producto deportivo
Pickwin Número no impreso: las compilaciones se contradicen; titular Producciones Móviles con Unocapali La Paz Operadora Sin datos en su ficha sobre el producto deportivo
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019; titular Libros Foráneos (Codere México), según un portal de revisión Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados, apuestas gratis
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021; titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads Sin datos en su ficha sobre el producto deportivo
Betcris Número no impreso: el del pie de página y el de la tabla del propietario difieren; titular Producciones Móviles Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, pago local, atención en español
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones, eventos virtuales
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005; titular Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx Sin datos en su ficha sobre el producto deportivo

Cinco de las nueve marcas tienen permiso atribuido con nombre y número, dos no imprimen número porque las fuentes se contradicen, una lo imprime en su propio pie de página y una más aparece solo con el titular que la respalda. Esa dispersión es el panorama real del sector, no una rareza editorial. La autoridad tiene la lista, la lista no se puede abrir, y el intermediario que queda entre las dos es el propio apostador con un buscador.

Sobre la oferta deportiva, la mitad de la tabla queda en blanco, y eso también es información. Una ficha que presume de casino, misiones y concursos de fantasía puede estar perfectamente gestionada y no decir nada del producto que te interesa. Cuando eso pasa, la comparación se hace en la pantalla de la casa y no en la ficha de la tienda: abre el menú del partido que vas a jugar y mira cuántos mercados tiene y cómo se ven los momios frente a los de la competencia.

Fundamentos: el mecanismo que decide cuánto vuelve a tu bolsillo

En México los premios de las apuestas deportivas son ingresos por ley y el impuesto recae sobre ellas de una forma que conviene entender antes de contar ganancias. El artículo 137 y el artículo 138 de la Ley del ISR tratan los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados como ingresos acumulables. Quien paga retiene 1 % cuando la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no rebasa 6 %, y 21 % cuando el impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si el contribuyente presenta la declaración a la que está obligado; si no la presenta, el ingreso se acumula y la retención se acredita. En la Ciudad de México, que grava los premios, el impuesto estatal de 6 % lleva el total cerca de 7 %, y los premios que superan $600,000 MXN al año se reportan en la declaración anual.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
En las apuestas deportivas, el porcentaje de pago se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y dividiendo 1 entre esa suma.

La consecuencia práctica es que un premio grande no te llega completo a la cuenta, y que la diferencia entre el 1 % y el 21 % depende de dónde se generó el ingreso y de si haces la declaración. Sobre premios de sitios sin permiso, el tratamiento no está establecido: el artículo 137 habla de premios autorizados legalmente, y ahí la respuesta honesta es la de siempre, consulta a un contador o a un asesor fiscal antes de asumir una posición.

Del lado del operador, el IEPS del artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS grava con 50 % los juegos con apuestas y sorteos que necesitan permiso de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado en el Diario Oficial del 7 de noviembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026; antes era de 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave, dentro de las reglas de los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. La base no está establecida: el texto leído dice solo “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y esta página no afirma ni que sean 50 % de lo apostado ni 50 % del ingreso bruto. A ese impuesto se suman los estatales, con la Ciudad de México gravando las apuestas y Nuevo León gravando los montos apostados.

Lo explica bien el hecho de que sea el operador y no el apostador quien responde por el IEPS: el margen tiene que cubrir impuesto, operación y utilidad, y de ahí que el pago ronde 85 % en futbol y 90 % en tenis. Un margen de 10 % que en Europa es generoso tiene que cargar en México con una tasa que se quintuplicó en términos de presión sobre el producto. Ninguna casa lo dice así en su publicidad, pero está en el precio.

Qué se lleva la casa de cada peso que pones, con una cuenta a la vista

Tomemos un partido con dos resultados posibles, empate excluido, y una casa que ofrece 1.90 en cada lado. Es un ejemplo, no un precio cotizado: sirve para ver el mecanismo. La probabilidad implícita de cada lado es el inverso del momio, y 1 dividido entre 1.90 da 0.5263, es decir 52,63 %. Sumando los dos lados, el total de probabilidades implícitas llega a 105,26 %, y el excedente sobre 100 % es el margen de la casa. Traducido a porcentaje de pago, que es la fórmula de la suma de inversos, el resultado queda en torno a 94,7 % de lo apostado, con un margen cercano al 5,3 % sobre cada peso jugado en ese mercado.

Esa cifra no es un dato de ninguna casa mexicana, es el retrato de un rango de precios. En un partido con momios de 1.95 por lado la casa se queda alrededor de 2,5 %, y con 1.80 por lado se queda cerca del 10 %. Las líneas que vas a encontrar en un menú real se mueven entre esos dos extremos, y la mayoría se acomoda en la banda que va de 4 % a 8 %. Dos conclusiones se siguen de ahí. La primera es que arbitrar entre casas por dos puntos de margen exige mover dinero y tiempo a cambio de muy poco. La segunda es que el margen se paga en cada apuesta, no en la primera: quien apuesta $500 MXN cada fin de semana en un mercado con margen de 5 % deja en el camino unos $25 MXN por boleto antes de cualquier resultado, y eso compone más rápido de lo que cualquiera espera.

Normativa y supervisión: qué sostiene legalmente a una casa en México

El marco mexicano tiene una fecha de nacimiento incómoda. La Ley Federal de Juegos y Sorteos se publicó en el Diario Oficial el 31 de diciembre de 1947 y prohíbe en el país los juegos de azar y las apuestas, permitiendo únicamente los expresamente autorizados. Se lee bien: la prohibición es la regla, la autorización es la excepción. La Secretaría de Gobernación concede los permisos e inspecciona, según el artículo 7; puede cerrar los locales no autorizados, según el artículo 8; ningún establecimiento puede estar cerca de escuelas o centros de trabajo, según el artículo 9; y los estados y municipios cooperan en la aplicación, según el artículo 10. El Reglamento de esa ley fue reformado el 16 de noviembre de 2023 y en su artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional, bajo jurisdicción federal; el artículo 2 prohíbe toda actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista; y el artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Lo habitual en los momios de las casas de apuestas es un pago de alrededor de 90 % en apuestas con dos resultados posibles, como el tenis, y de cerca de 85 % en apuestas con tres, como el futbol.

De ahí sale la palabra que hay que usar: permiso, no licencia. Y de ahí sale también la estructura del mercado en línea, que ninguna ley menciona por su nombre. Los tipos de permiso relevantes para las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, según el artículo 28; los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas; los permisos no son transferibles, según el artículo 31; y los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y auditadas anuales, seguros, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una garantía, según el artículo 29. La práctica reportada es que un sitio en línea no puede tener una licencia digital independiente: va colgado del permiso de un titular con local físico. Eso explica por qué varias marcas del repaso comparten razón social, y por qué el nombre que aparece en el pie de página rara vez coincide con el que aparece en la publicidad.

El registro que no se puede abrir y lo que eso le cuesta al apostador

No hay una lista oficial de permisos accesible. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se dice, un PDF de sitios autorizados; el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto; y los recuentos de sitios de apuestas se contradicen, con 136 en un reporte y entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro. Por eso esta página no imprime ninguna cifra como oficial y ningún número de permiso como confirmado. La consecuencia para quien apuesta es directa: verificar un permiso exige llamar a la autoridad, revisar el pie de página de la marca y contrastar con lo que diga el titular, porque el atajo cómodo no existe.

El Reglamento deja fuera otras cosas que la gente suele dar por hechas. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen una regla propia en los artículos revisados. Las apuestas mutuas y las carreras se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones con cruce de apuestas, donde los menores no pueden participar nunca, según el artículo 5. Sobre las casas de intercambio no se encontró disposición alguna, y esta página no afirma que exista una en México. Las restricciones por eventos de menores o ligas inferiores, tampoco aparecen. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.

En publicidad y bonos pasa lo mismo: no se encontró un artículo federal al respecto en los textos revisados. Los reportes sobre horarios de transmisión restringidos, después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00, describen iniciativas y no ley; los proyectos para limitar influencers y deportistas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas o prohibir los bonos de bienvenida son propuestas. No hay regla estatutaria sobre bonos. Lo que sí ocurrió es que, tras el aumento del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto, y eso se nota cuando comparas la letra de una promoción de principios de 2025 con la de hoy.

Cuando la autoridad cierra la puerta: el estado del bloqueo cambia por semana

La parte más volátil del expediente son las marcas bloqueadas. En noviembre de 2025, entre el 11 y el 12, la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, esta última del grupo Ganador Azteca de Ricardo Salinas Pliego, quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo lícito, sin relación con las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas, según una sola fuente. Con ese historial, decir hoy que una marca está abierta o cerrada es una apuesta en sí misma: la única forma honesta de contarlo es con la fecha al lado, y la única forma útil de leerlo es comprobando en el momento.

Hay un detalle que conviene retener de todo ese expediente: un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado. No es una advertencia teórica ni una hipérbole de campaña; es lo que les ocurrió a los usuarios de dos marcas grandes del país en un plazo de dos meses. En 2026 se cerraron además alrededor de 20 casinos físicos. Y sobre la situación del jugador, conviene ser preciso: no está establecido que apostar en un sitio sin permiso constituya por sí solo una infracción sancionada con multa o delito, y esta página no afirma ni la existencia de una pena ni la de una exención.

Permiso mexicano frente a marca del exterior: lo que cambia en la práctica

La comparación honesta entre una casa con permiso y una marca del exterior no se juega en el momio, se juega en lo que hay detrás. Una marca con permiso de la SEGOB aporta un domicilio legal en México, un permisionario identificable, controles de verificación de identidad y de prevención de lavado, y la emisión del CFDI de retenciones por los premios gravados. Una marca del exterior no aporta nada de eso, y a cambio ofrece una vía de reclamación en una jurisdicción que el apostador mexicano no conoce. Un permiso de Curazao no es un permiso mexicano y no convierte a quien lo tiene en permisionario.

Hay un punto en el que las dos orillas se parecen, y sorprende a mucha gente: en ninguna de las dos existe un registro nacional de autoexclusión. Del lado de los pagos, ninguna ley cubre las operaciones de apuestas. Los métodos que las marcas nombran —tarjetas, transferencia bancaria SPEI, comprobantes en tiendas como OXXO, monederos electrónicos— son lo que cada marca dice de sí misma; los retiros van a una cuenta a nombre del jugador y el operador emite el CFDI de retenciones por los premios gravados. El uso de criptomonedas en marcas con permiso no está establecido, así que no se afirma ni se niega.

El marco tampoco está quieto. La SEGOB terminó un borrador para sustituir la ley de 1947, reportado el 13 de octubre de 2026, y lo envió al Gabinete de Seguridad; no se ha presentado y no es ley. Una iniciativa para derogar la ley crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y es solo una propuesta. Mientras eso se decide, el marco vigente sigue siendo el de 1947 con su reglamento de 2023, y la vigilancia del cumplimiento se apoya en el artículo 2 del Reglamento, que prohíbe lo no previsto, y en el artículo 8 de la ley, que permite cerrar locales no autorizados. La SEGOB ha reforzado su facultad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso; que exista una base legal para bloquear sitios más allá del incumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está establecido.

Panorama del mercado: cómo se lee una línea de apuestas sin experiencia previa

Una línea de apuestas se lee en tres pasos y la mayoría de la gente se salta el segundo. El primero es identificar qué se está apostando: un ganador, un total de goles o carreras, un hándicap, un margen de victoria o una combinación de varios eventos. El segundo es entender qué significa el número que está junto a esa opción, y ahí está el 90 % del problema, porque un momio de 1.90 y otro de 2.05 pueden describir el mismo partido y no la misma casa. El tercero es revisar cuánto cuesta el boleto completo, y ese costo no aparece en ninguna pantalla de confirmación.

Los momios se escriben en México en formato decimal, con punto: 1.85, no 1,85 ni 17/20. Un momio de 1.85 significa que cada peso apostado devuelve 1.85 pesos si la apuesta gana, es decir, 0.85 pesos de ganancia y el peso de vuelta. Un momio de 4.00 devuelve cuatro pesos por cada uno. La probabilidad implícita de un momio de 2.00 es 50 %, y todo momio por encima de 2.00 implica una probabilidad menor que el azar, aunque el número se vea grande. La cuenta que hace mucha gente al revés, multiplicando el momio por el número de selecciones del parlay, es la fuente de la mayoría de las decepciones de fin de semana.

El parlay merece un párrafo aparte, porque es donde las líneas de apuestas se vuelven vistosas. Las selecciones multiplican su momio y el precio final se vuelve enorme: dos selecciones a 1.80 dan 3.24, tres dan 5.83, cuatro dan 10.50. Cada selección añadida multiplica el premio y también la dificultad, y el margen de la casa se multiplica con ellas. Es matemáticamente posible que un parlay pague diez veces más que una sencilla y sea mucho peor en valor esperado, porque el margen se acumula en cada tramo y la probabilidad conjunta se desploma. La combinada no es un truco de la casa; es una máquina de convertir un margen pequeño en un margen enorme con apariencia de oportunidad.

Junto a eso, hay productos que cambian el riesgo y no el precio. El retiro anticipado permite cerrar una apuesta abierta antes del final del evento, con un valor que la casa fija según cómo va el partido, y suele convenir a quien ya no quiere el riesgo que compró. El creador de apuestas arma mercados con estadísticas de jugadores y de partido, y es la herramienta más útil de las que se anuncian cuando se usa con un presupuesto decidido de antemano. Las apuestas a jugadores, los momios mejorados y las apuestas gratis completan el menú habitual de las fichas mexicanas.

Y falta el detalle que separa una apuesta de un billete de lotería: el momento en que se cierra el precio. En momios fijos el momio rige desde que se hace la apuesta y no puede cambiarse después, lo que significa que el precio es el que ves en la pantalla cuando confirmas, y que un movimiento posterior de la línea no te beneficia ni te perjudica. En momios variables ocurre lo contrario: apuestas sin saber el precio y lo conoces al final, porque el momio sale de la relación entre lo que se jugó a cada lado. Dos apuestas idénticas en dos sistemas distintos pueden acabar pagando cosas incomparables sin que el apostador haya hecho nada mal.

Cómo verificar por tu cuenta lo que la ficha promete

Hay una prueba de dos minutos que sirve para cualquier casa del repaso. Abre el mercado de un partido con dos resultados posibles, anota los dos momios y suma sus inversos. Si la suma pasa de 1.05, el margen supera el 5 % y la casa no está compitiendo por precio. Repite la operación en el mercado de tres resultados del futbol y compara con lo habitual, alrededor de 85 % de pago. Repite también con un total de carreras de beisbol o un margen de victoria en basquetbol, porque la generosidad de una casa cambia de mercado en mercado, y una casa buena en tenis puede ser floja en su mercado estrella.

Esa prueba no requiere registrarse ni depositar, solo abrir la línea. Es la diferencia entre comparar con datos y comparar con la publicidad de bienvenida, y es el único cálculo que alguien puede hacer hoy sin depender de ninguna herramienta externa. El resto de la decisión —cuánto depositar, en qué deporte, con qué tipo de apuesta— ya no depende de la casa, sino del presupuesto que cada quien esté dispuesto a gastar en ocio.

Preguntas frecuentes sobre líneas de apuestas deportivas en México

¿Cómo compruebo que una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?

Revisa el pie de página de su propio sitio, donde las marcas con permiso suelen imprimir el número y el permisionario, y contrasta ese nombre con lo que declare la marca. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no puede abrirse hoy con facilidad, así que un número de permiso circula como dato de su fuente y sin confirmación de la autoridad hasta que la propia dependencia lo confirme.

¿Cuánto devuelve una apuesta según la cantidad apostada y el momio?

El premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio que quedó fijado al cerrar la apuesta. Con $500 MXN a momio 1.85, la devolución es de $925 MXN, de los cuales $425 MXN son ganancia y $500 MXN es el dinero que vuelve. En momios variables la cuenta es la misma pero el momio se conoce al terminar el evento, no antes.

¿Cómo se nota el margen de la casa dentro del momio?

Se nota sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles de un mismo mercado. Si la suma pasa de 1, el excedente es el margen con un libro equilibrado. Con 1.90 y 1.90 el pago ronda 94,7 % y el margen cerca de 5,3 %; con 1.95 por lado el margen baja a unos 2,5 %, y con 1.80 por lado sube cerca del 10 %.

¿Se pueden poner límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas mexicana?

Sí, como herramienta voluntaria de cada marca: pausas, topes de depósito y autoexclusión interna figuran en muchas aplicaciones. En México no existe un límite legal de depósito o pérdida ni un registro nacional de autoexclusión, así que el límite que pongas vale dentro de esa casa y no te acompaña a ninguna otra. Un tope de depósito tampoco es un tope de pérdida.

¿Los premios pagan impuestos en México y quién los retiene?

Los premios de apuestas legalmente autorizadas son ingresos para la Ley del ISR. El pagador retiene 1 % cuando la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no rebasa 6 %, y 21 % cuando lo supera; la retención es definitiva solo si se presenta la declaración obligada. En la Ciudad de México, que grava los premios, el total ronda 7 %. El tratamiento de premios de sitios sin permiso no está establecido: consulta a un contador.

¿Qué riesgo corro si apuesto en una casa sin permiso en México?

Aporta menos respaldo del que parece: sin permisionario mexicano identificable no hay domicilio legal local, no hay controles de identidad y lavado exigidos por el reglamento, ni CFDI de retenciones por los premios gravados. El marco prohíbe lo que el Reglamento no prevé expresamente y la SEGOB puede bloquear dominios sin permiso; que apostar constituya por sí solo una infracción sancionada, con multa o delito, no está establecido.

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