Estadísticas de apuestas deportivas en México: lo que el momio no te cuenta

Updated noviembre 2026
Licensed
usAvailable in US
Fast payouts
18+ Only
Un cuaderno abierto con momios escritos a mano, una calculadora y un lápiz sobre una mesa de madera

Datos actualizados a noviembre 5, 2026, con las condiciones de permiso y las fichas de cada plataforma verificadas contra las páginas y los pies de página que publican las propias casas de apuestas.

La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

Un boleto de apuesta no informa de lo que cuesta. La app muestra dos momios, un botón verde y una promesa de dinero de bienvenida en la parte de arriba; nunca muestra la parte del dinero apostado que se queda la casa. Ese es el terreno de este texto. Las estadísticas de las apuestas deportivas, en México, sirven para tres cosas muy concretas: saber si la casa que abriste opera con permiso de la Secretaría de Gobernación, saber cuánto devuelve de verdad cada mercado que ofrece, y saber qué exige un bono antes de que un peso de ese bono llegue a tu saldo sin condiciones encima. El resto —las tablas de goles, los promedios de córners, la racha del equipo que sigues desde niño— es entretenimiento, y el entretenimiento no paga retiros.

Hay una cifra que resume el problema mejor que cualquier discurso. Toma dos resultados complementarios en un momio de 1.90 y 1.90. Es el ejemplo clásico y ni siquiera es malo de los que se ven en la ventana de un partido. Si metes 100 pesos en un mercado así, en dos boletos, uno por cada lado, vuelves con 190 pesos: 95 pesos por cada boleto ganador y el otro se apaga. De cada 100 pesos que entran a ese mercado, la casa devuelve alrededor de 95 y se queda unos cinco cuando los dos lados están equilibrados. Ese cinco por ciento no aparece en ningún sitio de la app. Está dentro del 1.90.

Y esa es la parte honesta. Cuando los momios se desequilibran, la banda se abre. Un favorito muy corto a 1.20 y su contrario a 6.00 producen una devolución todavía más baja, en la zona del 83 por ciento, porque la casa cobra más por ordenar un mercado que ya sabe hacia dónde va el dinero. En un partido parejo con momios de 1.95 y 1.95 la devolución sube casi hasta el 97.5 por ciento. La estadística útil no es cuántos momios hay en la pantalla; es cuánto se queda la casa del mercado que vas a jugar. Nadie te lo va a poner en el folleto.

Protección del jugador: los límites que la ley mexicana no te pone

1. Lo que no existe, y por qué eso te cuesta

México no tiene un registro nacional de autoexclusión. Esa frase merece leerse dos veces. Si mañana decides cerrarte el acceso al juego en el país, no hay una lista oficial donde puedas pedir que tu nombre entre y de la que ninguna casa con permiso pueda sacarlo. Lo único que tendrás son herramientas internas de cada plataforma: pausas, límites de depósito, límites de pérdida o un cierre temporal de tu propia cuenta, todo ello dentro de la aplicación de una sola empresa. Denunciar el problema en una casa no lo denuncia en las otras.

Las fichas de las aplicaciones son bastante francas al respecto, y eso se agradece. La app de Codere México, publicada en la tienda de Apple el 28 de octubre de 2026, dice operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx es todavía más directo: los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza su propia sección de juego responsable. Playdoit, en su ficha de tienda, enlaza los términos y las pautas de juego responsable y repite el 18+.

Fíjate en lo que esas frases son y en lo que no son. Son compromisos que cada marca escribe sobre sí misma. No son una obligación legal con un número escrito en un reglamento, porque el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 5, prohíbe a los menores la entrada a las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad. El 18 viene de las casas, no del texto. Y no hay un límite de depósito o de pérdida de carácter legal: cada operador decide qué herramientas ofrece y con qué configuración por defecto.

Esa asimetría tiene una consecuencia práctica que casi nadie dice en voz alta. El jugador que más necesita un límite de depósito es el que menos veces va a buscarlo en el menú de configuración de su cuenta. Sin un techo por defecto y sin un registro donde caerse muerto, la protección depende de que el cliente se proteja a sí mismo dentro de una interfaz diseñada para que apueste.

2. Cómo se pone un techo a la propia cuenta, en orden

Si vas a jugar, hazlo con el presupuesto cerrado antes de abrir la aplicación, no después de la primera racha mala. El orden importa y es el mismo en casi cualquier plataforma con permiso mexicano: entras a tu cuenta, buscas la sección de juego responsable o de configuración, fijas un límite de depósito por día, semana o mes, y opcionalmente un límite de pérdida. La mayoría de las casas aplican la bajada del límite de inmediato y retrasan la subida, a veces hasta 24 horas o más, precisamente para que la decisión rápida sea la restrictiva. Esa demora es una buena señal cuando existe.

La autoexclusión funciona distinto: no es un límite, es un cierre. En las plataformas que la ofrecen es un periodo de tiempo durante el cual no puedes depositar ni apostar, y durante el cual el soporte no va a reabrirte la cuenta porque se lo pidas por chat a las tres de la mañana. Conviene pedirla por escrito y guardar el correo. Si después de eso vuelves a jugar, será en otra casa, y ahí es donde se nota la ausencia del registro nacional: la decisión que tomaste en una app no viaja contigo.

Para quemar el último cartucho están las líneas de ayuda y las herramientas de pausa dentro de la app, que sirven para el momento y no para el problema. No son tratamiento, y quien tenga un problema de juego debería buscar ayuda profesional, no un botón de descanso de 24 horas.

3. Cuenta, verificación e identidad: el precio de la puerta

Las casas con permiso mexicano piden verificación de identidad, es decir, documentos antes de dejar que retires. Los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad de juegos con apuestas está considerada vulnerable dentro de la ley contra el lavado de dinero. Los documentos exactos que cada casa exige no están fijados en un texto legal; los pone cada operador en sus términos.

Que el retiro vaya a una cuenta a tu nombre es la misma idea por otro camino. Y tiene una traducción muy concreta para el jugador: el dinero no se mueve al instante. La verificación puede tardar, y un retiro que en la publicidad es “rápido” suele serlo solo después de que los documentos estén aprobados. Si vas a retirar por primera vez y tienes prisa, ese es el punto donde el reloj empieza y no el botón de retiro.

4. La cuenta se cierra, el problema no se cierra

Hay un detalle de las condiciones que rara vez se lee y que cuesta dinero: qué pasa con un saldo y con un bono vivo cuando cierras la cuenta. Las políticas de cierre de cuenta que enumera la ficha de Codere México apuntan en esa dirección, y son el tipo de apartado que conviene leer antes de reclamar un bono, no después. Cerrar la cuenta con un rollover a medias casi siempre termina en la pérdida de lo que quedaba del bono, y en algunas casas también del saldo proveniente de él. La protección del jugador y la protección del saldo no son lo mismo, y la segunda es la que te va a doler.

Fundamentos: la estadística detrás del boleto y no en el boleto

1. Momio, probabilidad y la resta que no se ve

Un momio es una probabilidad con un descuento incorporado, y entender eso es la mitad del trabajo estadístico de un apostador. Un momio de 2.00 equivale a un 50 por ciento si el mercado fuera limpio. Un 1.50 equivale a dos tercios, es decir a un 66.7 por ciento. La conversión es sencilla: se divide uno entre el momio. La casa suma las probabilidades de todos los resultados del mismo mercado, y esa suma da más de uno. La diferencia entre esa suma y el uno es el margen. Con dos resultados a 1.90 y 1.90, las probabilidades implícitas son 52.63 por ciento cada una y suman 105.26: ahí está el cinco y pico por ciento que la casa ya se cobró antes de que el balón ruede.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 (congelamiento de cuentas de la UIF).

Por eso perseguir “el momio más alto” sin mirar el mercado completo es una estadística a medias. Un momio de 2.10 en un mercado cuyo margen es gordo puede devolverte menos, en promedio, que un 2.05 en un mercado limpio. La comparación honesta es entre mercados equivalentes: mismo deporte, mismo tipo de apuesta, misma casa, mismo momento. Un momio de un mercado a otro no se compara, y un margen de un deporte no se traslada a otro.

2. Lo que paga un boleto, y lo que eso significa

Para saber cuánto devuelve un boleto sencillo se multiplica la cantidad apostada por el momio. Mil pesos a 1.90 devuelven 1,900: la ganancia neta son 900, porque el otro 1,000 es tu propio dinero volviendo a casa. Con momio 1.50, los mismos mil pesos devuelven 1,500 y la ganancia neta es de 500. Cuanto más corto el momio, más dinero tienes que arriesgar para obtener la misma ganancia, y más veces tiene que acertar ese resultado para que el ejercicio salga a flote.

Un parlay multiplica los momios de las selecciones entre sí. Tres momios de 1.90 dan 6.859, así que mil pesos pagarían 6,859: una ganancia de 5,859 sobre mil apostados. La estadística del parlay es tentadora y la probabilidad de acertarlo no crece con la ganancia. Cada selección añadida arrastra su propia probabilidad implícita, y el margen de cada mercado se multiplica dentro del precio final en vez de promediarse. Un combinado de cuatro patas a 1.90 en cada una paga como si fuera un solo mercado con una devolución muy por debajo del 95 por ciento de una apuesta sencilla. Es el producto estrella de las apps —Betcris, por ejemplo, destaca el same game parlay dentro de sus funciones— y también el producto donde la casa cobra más.

Ninguna estadística histórica de un equipo cambia ese porcentaje. Ver cuarenta partidos, contar córners, revisar el promedio de tarjetas del árbitro: todo eso puede darte una lectura mejor de un partido y no mueve un punto el margen del mercado que estás jugando. Las dos cosas son estadística, y solo una de ellas afecta a lo que cobras.

3. Analítica de partido: lo que la app te ofrece gratis

Las plataformas compiten en datos y esa parte conviene aprovecharla. La app de 1xBet ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports. Playdoit cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, además de su “Playboost” para aumentar ganancias y el retiro anticipado. La app de Codere México dice cubrir más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Caliente Deportes, la aplicación de caliente.mx publicada por Tecnología en Entretenimiento Caliplay, ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y es solo para mayores de 18 años. Betcris apuesta por las apuestas a jugadores, es decir a estadísticas individuales, y por métodos de pago locales. Pickwin combina apuestas previas al partido y en vivo con quinielas y “survivors”, con opción de quinielas privadas.

Ese arsenal de datos tiene una función que la mercadotecnia no menciona: acorta la distancia entre lo que crees saber y lo que el momio ya descuenta. Cuando la casa publica sus propias estadísticas en vivo, no lo hace por generosidad intelectual. Lo hace porque un aficionado con datos se siente más seguro, y un aficionado más seguro apuesta más. Que las estadísticas sean ciertas no las convierte en una ventaja sobre el precio.

4. El archivo de un apostador: qué anotar y por qué

Si de verdad quieres estadística propia, la más útil no es la del equipo sino la tuya. Se anotan cuatro cosas por boleto: la cantidad, el momio, el mercado y el resultado. Con eso, al cabo de dos o tres meses, salen dos cifras que valen más que cualquier tabla de posiciones. La primera es el retorno sobre lo apostado, que es la ganancia o la pérdida dividida entre el total arriesgado. La segunda es el momio medio, porque un apostador que gana poco más de la mitad de sus boletos a momios de 2.10 está en un sitio muy distinto del que gana la misma mitad a 1.60.

Ese registro también revela la fuga que no se ve: el cambio de mercado. Mucha gente empieza con apuestas sencillas a momios de 1.80 o 1.90, sube al parlay cuando la sencilla no alcanza, y termina en combinados largos donde el margen acumulado se come el boleto antes de empezar. El archivo lo muestra sin discusión. Lo que no muestra, y conviene tenerlo claro, es una ventaja garantizada: ningún registro pasado convierte una apuesta en ganadora, y un mes bueno puede ser perfectamente suerte.

Evaluación de las casas: nueve plataformas y lo que dice su propio permiso

1. Con qué criterios se leen estas plataformas

Marca Estado del permiso (según fuentes) Lo que destaca la marca
Playdoit SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005 Retiros rápidos, atención 24h, Playboost
Strendus SEGOB DGJS/075/2018 y otros (No especificado)
Betcris SEGOB DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER Retiro anticipado, apuestas a jugadores
Caliente SEGOB DGG/SP/404/97 Transmisión en vivo, creador de apuestas
Novibet SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020 (No especificado)
Pickwin SEGOB (Permisionario Producciones Móviles) Quinielas, survivors
Betway SEGOB 4184 (No especificado)
1xBet SEGOB DGJS/0002/2020 Bonos, programa de lealtad
Codere SEGOB DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 Momios mejorados, creador de apuestas

Las nueve fichas que siguen hablan de marcas que operan en México bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación, en la Dirección General de Juegos y Sorteos, otorgado a un permisionario de base terrestre. La palabra correcta es “permiso”, no “licencia”: el permiso es un acto administrativo temporal que SEGOB concede a un permisionario, y no es transferible. La Dirección General de Juegos y Sorteos es la que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina los permisos, y la que corre los procedimientos de sanción.

La lista oficial de permisos de la DGJS no pudo abrirse al momento de esta revisión, así que cada número de permiso llega desde el pie de página de la propia marca o desde una recopilación de sitios comparadores, y se indica de dónde viene. Los comparadores se contradicen en algunos casos, y cuando eso pasa aquí no se imprime ningún número. Esta selección no es el mercado entero: una marca ausente de la lista no está, por ese solo hecho, sin permiso. Las ofertas se describen tal como las presenta cada marca en su propia ficha o en su propio pie de página, y no hay ninguna marca que tenga una exclusividad sobre nada de lo que sigue.

Esa diferencia entre permiso y licencia no es un tecnicismo de abogados. Un permiso mexicano te da un foro legal local detrás de la operación. La licencia extranjera de un sitio que no tiene permiso mexicano no te da nada de eso, y un saldo en una marca bloqueada puede quedarse congelado mientras un juez decide. La historia reciente mexicana tiene ejemplos, y ninguno es teórico.

2. Playdoit: la ficha más ordenada en métodos de pago

Playdoit figura en la tienda de aplicaciones de Apple publicada por Atracciones America S.A. de C.V.; salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026. El permiso que le atribuye la recopilación de casasdeapuestaslegales.mx es el DGAJS/SCEVF/P-02/2005, a nombre de Eventos Festivos de México, sin confirmación oficial porque la lista de la DGJS no pudo abrirse.

Ese número del año 2005 llama la atención, y no por su antigüedad. Los permisos mexicanos se concedieron en su mayoría a operadores de base terrestre hace años, y las plataformas digitales se cuelgan de ellos. Es la razón por la que la antigüedad de un permiso no dice mucho sobre la calidad del sitio y sí dice algo sobre su estructura: el permisionario es otra empresa, y la marca es la que ves.

Lo que sí distingue a Playdoit es la parte práctica del dinero. Acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros métodos, y promete retiros rápidos y pagos inmediatos, con atención las 24 horas. En un mercado donde el depósito en efectivo por tienda es la vía normal de mucha gente, tener OXXO junto a las tarjetas y a la transferencia es una ventaja real para quien no quiere vincular su cuenta bancaria.

Su oferta de bienvenida, en cambio, es un desastre de redacción. La ficha anuncia 1,000 MXN de bono, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Dos descripciones del mismo bono en la misma página no son un detalle menor: cambian por completo cuánto tienes que poner tú. El veredicto es corto. Playdoit vale la pena por la puerta de entrada —métodos de pago, 18+, transmisión y apuestas en vivo en futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con retiro anticipado y el “Playboost” para aumentar ganancias— y el bono se reclama solo después de leer los términos completos en la propia plataforma, porque la ficha no permite reconstruirlo.

3. Strendus: tres permisos y ningún nombre claro detrás

Strendus es la ficha más difícil de leer de toda la lista en el punto que más importa. El permiso que le atribuye la recopilación es triple —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y a name de Atracciones y Emociones Vallarta o de New Ads, porque las compilaciones no se ponen de acuerdo sobre el titular. La confirmación oficial no existe, por la misma razón que en las demás fichas.

Tres números de permiso en una sola marca cuentan una historia que va más allá de la marca. Los permisionarios mexicanos pueden tener varios permisos, y un mismo permisionario puede operar varias marcas digitales. Cuando el titular es confuso, lo que se vuelve confuso es también la rendición de cuentas: a quién le reclamas si algo sale mal no es una pregunta con respuesta obvia desde el nombre comercial.

Ahí se acaba lo que se puede afirmar con respaldo. Sobre Strendus no hay en esta revisión datos de su oferta deportiva ni de sus métodos de pago, y el texto no va a inventarlos. El permiso, en la forma en que lo recogen las recopilaciones, es el único dato sólido de la ficha.

El veredicto es de precaución editorial. Con tres permisos, dos posibles titulares y ninguna confirmación oficial, Strendus es la marca de esta lista donde más vale la pena abrir los términos del sitio y leer el pie de página completo antes de depositar, aunque sea por curiosidad de comparación. No es un defecto que Strendus haya hecho nada mal; es que su rastro documental es el más turbio del grupo.

4. Betcris: permiso mexicano en el pie y licencia maltesa en la letra chica

Betcris tiene la estructura más peculiar de la lista, y es la única ficha donde se puede ver la doble capa a simple vista. El permiso SEGOB que aparece en su propio pie de página es el DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta, la MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.

Ese par de datos significa una cosa concreta para el jugador mexicano. La operación local se apoya en el permiso mexicano; la sociedad que figura como titular del sitio tiene una licencia europea que caduca en noviembre de 2026. Cuando una marca lleva dos documentos encima, lo que importa es cuál de los dos te cubre si presentas una queja, y en México ese es el permiso del permisionario.

En dinero y en producto, la ficha de Betcris es la más generosa en medios de pago: en su página principal se ven los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin montos mínimos indicados. Su app, publicada por TV Global Enterprises Ltd., se lanzó en julio de 2018, su versión 3.2.1 es del 28 de septiembre de 2026 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras. Ahí conviven el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español.

El veredicto aquí tiene que ver con esa multinacionalidad. Betcris es la casa más completa en formas de cobrar y depositar, y también la que exige leer con más cuidado dónde estás contratando. Para quien juega sobre todo desde México y valora pagar con PayPal o Apple Pay, la ficha está bien armada. Para quien espera una cobertura legal europea sobre una apuesta hecha desde territorio mexicano, el permiso que cuenta es el otro.

5. Caliente: las dos ofertas grandes y el rollover que hay que perseguir

Caliente es la marca más visible del mercado mexicano y su documentación es, en una parte, la más directa: el permiso DGG/SP/404/97 aparece en el pie de página de su propio sitio, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. como operadora. Es el único número de esta lista que la propia marca publica en su portada.

Lo que Caliente publica con más entusiasmo son sus ofertas. En el encabezado de caliente.mx se anuncian 1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 MXN. Hay dos cosas que el encabezado no aclara y que conviene aclarar aquí. La primera es si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas, porque la página no lo dice. La segunda es más costosa: según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de 1,000 MXN exige un rollover de 10 veces, y el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra.

Ese detalle cambia la aritmética del bono por completo. Los 1,000 sin depósito parecen dinero gratis y son una obligación de apuesta: hay que mover diez veces esa cantidad en jugadas antes de que el saldo sea retirable. Y como el plazo y el momio mínimo no están fijados de manera coincidente entre las reseñas, el jugador no puede calcular por su cuenta cuántos boletos le tomará cumplir. La cifra que sí se puede decir con respaldo es esa: el rollover del bono sin depósito es de 10 veces, y todo lo demás se confirma en los términos del propio sitio.

Caliente Deportes, la aplicación mexicana de la marca, publicada por Tecnología en Entretenimiento Caliplay en versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y es solo para mayores de 18 años. Su pie de página insiste en que los juegos con apuestas están prohibidos para menores y enlaza su sección de juego responsable.

El veredicto es sobre el tamaño de lo que se anuncia frente al tamaño de lo que se exige. Caliente es la casa con la oferta más grande y la letra menos resuelta de las dos que aquí se pueden comparar; quien reclame los 1,000 sin depósito debe entrar sabiendo que está aceptando un rollover de diez veces sobre una cantidad que, en la práctica, es un saldo de trabajo y no un regalo.

6. Novibet: un permiso de 2020 y una ficha casi muda

Novibet aparece con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según la misma recopilación de casasdeapuestaslegales.mx y sin confirmación oficial. Es uno de los permisos más recientes del grupo, y ese es prácticamente todo el material de esta ficha.

Un permiso de 2020 es más joven que la mayoría de los que se ven en el sector, donde los números de 1997, 2005 y 2015 son la norma. Una fecha reciente no garantiza nada sobre el producto, y sí sugiere una estructura más nueva detrás de la marca. Lo demás —mercados, momios, métodos de pago, herramientas de juego responsable— no está en esta revisión, y el texto no lo va a rellenar con lugares comunes.

El veredicto es directo: Novibet es hoy la ficha del expediente y no del producto. Quien la considere debe abrir el sitio y revisar sus propios términos, su sección de juego responsable y sus métodos de pago antes de mover dinero, porque es la marca de esta lista sobre la que menos se puede afirmar con respaldo. Un permiso en regla no es una recomendación de la casa; es solo el requisito mínimo de estar en el mercado formal.

7. Pickwin: quinielas, survivors y un permiso sin número

Pickwin tiene permiso de SEGOB de su permisionario, a nombre de Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora, y aquí el número no se imprime. La razón es concreta: las fuentes se contradicen, y el número que da una de las compilaciones es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Ese cruce es exactamente el tipo de dato que no sirve para afirmar nada.

Llama la atención el parecido con Betcris en el titular, y tiene una lectura sencilla: un mismo permisionario puede sostener varias marcas digitales, que es la práctica reportada en el mercado mexicano. Para el jugador, eso significa que dos plataformas que parecen competidoras pueden compartir al responsable último del permiso. No cambia lo que ofrecen, y sí cambia a quién le respondes si hay un problema.

El producto de Pickwin sí está descrito en su propia ficha de tienda: apuestas deportivas previas al partido y en vivo, quinielas y “survivors” con opción de quinielas privadas, casino en vivo y seguimiento en tiempo real. Es la oferta más orientada al juego de grupo de la lista, y las quinielas privadas entre amigos son una rareza útil para quien juega por diversión compartida más que por volumen.

El veredicto va por el formato y no por el precio. Pickwin es la casa del apostador que quiere armar una quiniela con su oficina, y su permiso está documentado de manera incompleta: el titular aparece, el número no. Quien se sienta cómodo con quinielas y survivors tiene aquí una opción distinta de las demás, con la advertencia de leer los términos de las quinielas privadas antes de organizar la suya.

8. Betway: un número corto y una marca de perfil internacional

Betway figura con el permiso 4184, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según la misma recopilación y sin confirmación oficial. El número es corto y no sigue el formato de fechas del resto de la lista, lo cual es solo una observación sobre su forma y no sobre su validez: los formatos de los números de permiso mexicanos no son uniformes entre épocas.

El titular, en cambio, sí dice algo interesante. Espectáculos Deportivos Frontón México es una empresa de frontón, y los permisionarios de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Es decir, en el origen de este permiso hay una instalación física y un deporte concreto, y las apuestas de la marca digital cuelgan de ahí. El frontón es un deporte de momios y de apuestas por tradición en México, así que el parentesco no es casual.

Sobre su oferta deportiva, sus momios y sus métodos de pago, esta revisión no aporta datos, y el texto no los va a suponer. El perfil de la marca es internacional y su permiso mexicano se apoya en un permisionario del deporte, que es un arreglo distinto del de las marcas que vienen de un casino o de una casa tradicional.

El veredicto va por el origen. Betway llega al mercado mexicano por la puerta del frontón, y eso la hace una ficha con base física detrás del permiso, algo que en una discusión sobre qué tan real es el respaldo de una marca cuenta a favor. Lo que ofrece dentro de la pantalla es un asunto que hay que revisar en su propio sitio antes de decidir.

9. 1xBet: permiso con titular, app con otro nombre

1xBet trae el permiso DGJS/0002/2020, según recopilaciones de sitios especializados, con Entretenimientos Naturales como titular, y una advertencia que va más allá de la falta de confirmación oficial: esa misma fuente no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx, y la tienda de aplicaciones lista la app a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado. Es el único caso de la lista donde el desajuste entre el titular del permiso y el nombre de la aplicación es visible en los documentos.

Ese tipo de desajuste tiene una lectura práctica y no alarmista. Las marcas digitales suelen operar a través de sociedades distintas para el sitio, para la aplicación y para el permiso, y eso es normal en el sector. La consecuencia para el jugador es que la pregunta “¿a quién le estoy contratando?” no se responde mirando el logotipo, y que en caso de reclamación la respuesta está en los términos de la plataforma, no en la portada.

Lo que la marca sí declara es su producto: la app ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Es una de las coberturas más amplias de la lista, y las estadísticas publicadas dentro de la app son un gancho real para quien sigue esports o UFC, mercados que en otros sitios mexicanos aparecen menos.

El veredicto es sobre la distancia documental. 1xBet tiene una de las ofertas más completas del grupo en deportes y estadísticas, y una de las fichas documentales más enredadas: permiso de un titular, aplicación de otro y un dominio que la fuente consultada no logró confirmar. Quien la juegue debería cerrar la sesión con la misma facilidad con que la abre, y leer los términos del bono de bienvenida antes y no después.

10. Codere: la ficha más clara sobre lo que es la casa

Codere México documenta su propia condición con claridad en la información que publica. La app, publicada por Codere Newco, S.A.U. en la tienda de aplicaciones de México, salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026; su ficha dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Eso es más transparencia en una sola pantalla que la que ofrecen varias fichas de esta lista con nombres mucho más grandes.

El permiso que le atribuye la recopilación de sitios especializados es doble, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México), sin confirmación oficial. Dos permisos en una marca, otra vez, cuentan la historia del sector más que la de la empresa.

En producto, su app cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Los métodos de depósito que anuncia son tarjeta, SPEI y OXXO, una combinación que cubre al jugador bancarizado y al que paga en efectivo en la tienda de la esquina. Su bono de bienvenida se anuncia de hasta 7,000 MXN, y ese “hasta” es la palabra clave: el techo depende de cuánto deposite el jugador y de qué condiciones cumpla.

El veredicto va por la información de la propia cuenta. Codere es la casa que mejor dice en su ficha qué hace con tu cuenta cuando la cierras y qué espera de ti en verificación, y para un apostador que quiere saber dónde se mete antes de meter el dinero, eso es una ventaja concreta. Su oferta es la más amplia en deportes junto a la de 1xBet, y su bono es también el más grande de la lista en su techo anunciado.

Normativa: qué protege el permiso y qué no

1. Permiso no es licencia, y la diferencia es dinero

La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos es la que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina los permisos, además de correr los procedimientos de sanción. El marco de fondo sigue siendo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, que prohíbe los juegos con apuestas y las apuestas en todo el territorio y deja fuera de la prohibición solo lo que está expresamente autorizado. Su artículo 7 faculta a SEGOB para otorgar permisos e inspeccionar; el 8, para cerrar los locales no autorizados; el 9 impide que un establecimiento quede cerca de escuelas o centros de trabajo; y el 10 reparte la colaboración con estados y municipios.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.

Encima del texto legal está el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado el 16 de noviembre de 2023. Su artículo 2 dice que la actividad de apuestas y sorteos no prevista de forma expresa está prohibida, y su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal concedido a un permisionario. Ahí está el nudo del asunto: no existe una licencia digital de carácter autónomo, y en la práctica las plataformas en línea se cuelgan del permiso de un operador de base terrestre. El artículo 31 añade que los permisos no son transferibles, y el 29 obliga a los permisionarios de apuestas remotas a llevar cuentas trimestrales y anuales auditadas, a tener un seguro, a reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y a constituir una fianza.

La consecuencia de dinero es esta. Un permiso mexicano te da un foro legal en el país, controles de verificación y de lavado de dinero, un CFDI de retenciones por premios gravados y una fianza detrás. Un sitio sin permiso mexicano no te da nada de eso, y su licencia extranjera no crea competencia en México. La palabra “licencia” en la publicidad de una marca que no es permisionaria mexicana es precisamente el punto donde hay que detenerse.

Un dato que conviene tener claro: la lista oficial de permisos de la DGJS no pudo abrirse al momento de esta revisión. Se dice que la Dirección publica un PDF con los sitios autorizados, hubo peticiones en el Congreso entre mayo y julio de 2026 para que exista un registro público abierto, y los recuentos de sitios de apuestas no coinciden entre reportes: 136 en uno, entre 30 y 35 operadores digitales con dominio .mx en otro. Por eso aquí no hay ningún número de permiso impreso como oficial, y por eso cada uno se atribuye con la fuente que lo declara.

2. Betano, bet365 y el bloqueo que cambia de estado

La parte mexicana que más ha costado a los jugadores es la de los bloqueos, y es la que obliga a escribir las fechas. Betano está bloqueada desde noviembre de 2025, cuando la UIF congeló cuentas; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo. Es decir, ni siquiera contenido de apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una sola fuente. Cerca de 20 casinos físicos fueron cerrados en 2026.

El estado es inestable y así se escribe: con su fecha, nunca como abierto o cerrado hoy. Un amparo concedido en marzo y un sitio inactivo el 24 de marzo son dos frases que caben juntas y que ningún titular de prensa suele juntar. Para el apostador la lección es material y no jurídica: en un operador bloqueado el saldo puede quedar congelado, y recuperarlo no es un trámite con plazo. Quien tenga dinero en una marca con historial de bloqueo debería retirarlo cuando tenga la oportunidad de hacerlo, y no esperar a necesitarlo.

Conviene separar dos cosas que se confunden a menudo. Que una marca esté bloqueada no convierte a sus usuarios en delincuentes, y no hay una multa o un delito establecido por el hecho de que un jugador apueste en un sitio sin permiso. Tampoco hay una exención que lo ampare. El riesgo que corre el jugador es de dinero y de falta de foro donde reclamar, y ese es el que hay que pesar.

3. Bloqueos, dominios y aplicaciones: en qué se fija la autoridad

La SEGOB ha reforzado su facultad para bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, y una base estatutaria de bloqueo distinta de la que existe por incumplimiento fiscal no está establecida. Lo que sí está en el texto es la vía fiscal: el incumplimiento grave de obligaciones de la Ley del IEPS por parte de residentes en el extranjero sin establecimiento en México puede llevar al bloqueo temporal del servicio digital, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.

Esa ruta explica por qué un dominio puede apagarse sin que nadie haya decidido que el operador es ilegal en el sentido penal. Es una herramienta administrativa y fiscal, y se aplica a la empresa que presta el servicio. Para el jugador mexicano, la consecuencia es que el catálogo de sitios disponibles puede moverse por razones que no tienen nada que ver con lo que ofrece el sitio, y que la app descargada en el celular no garantiza que el dominio siga respondiendo el mes que entra.

La recomendación práctica se desprende sola: guarda los comprobantes de tus depósitos y de tus retiros con fecha, y no dejes saldos grandes en una cuenta que no vas a usar esta semana. En un mercado con esta inestabilidad, la liquidez del saldo importa más que el bono que lo trajo.

4. Edad, identidad y aviso de permiso

El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores la entrada a las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, y no fija una cifra. Ese hueco lo llenan las casas con el 18+ que aparece en sus propias fichas y en sus pies de página. Un número estatutario para el juego no queda establecido. Los operadores verifican usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT porque la actividad es vulnerable dentro de la ley contra el lavado de dinero, y los documentos exigidos no están fijados en un texto legal: cada casa publica su lista.

La publicidad muestra la clave del permiso oficial y los avisos de juego responsable, según un reporte secundario. Y hay que decirlo con precisión: no se encontró un artículo federal de publicidad en el Reglamento. Los reportes sobre horarios de transmisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Lo mismo vale para los proyectos que buscan limitar a influencers y deportistas, prohibir los anuncios en transmisiones deportivas o prohibir los bonos de bienvenida: son propuestas y no son ley. Un bono de bienvenida es legal hoy, y quien afirme lo contrario está describiendo una iniciativa.

La apuesta deportiva solo es posible a través del permiso de SEGOB de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen una regla propia en los artículos del Reglamento consultados. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos están reguladas en hipódromos, galgódromos y frontones con el cruce de apuestas, donde los menores no pueden participar nunca, según el artículo 5. Sobre un mercado de intercambio de apuestas no se encontró disposición alguna, y aquí no se afirma que exista uno mexicano. No se encontraron eventos restringidos por tratarse de ligas menores. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.

5. Impuestos: lo que el premio carga y quién lo retiene

El marco fiscal se mueve en dos niveles y ninguno es asesoría fiscal; es la descripción de lo que está escrito. Del lado del operador, la Ley del IEPS, en su artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 por ciento los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma se publicó en el Diario Oficial el 7 de noviembre de 2025 y entró en vigor el 1 de enero de 2026; antes la tasa era del 30 por ciento. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea operados por residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave.

Aquí hay un punto donde la prensa y el texto no dicen lo mismo, y la diferencia importa. La base no queda establecida: el texto consultado dice solo “valor de la actividad”, y la prensa habla de “monto total apostado”. Por eso este texto no va a escribir “50 por ciento de las apuestas” ni “de los ingresos brutos”, porque ninguna de las dos es lo que dice la ley. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

Del lado del jugador está el ISR. Los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR consideran ingreso los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente. El retenedor aplica 1 por ciento cuando el estado no grava el premio o su impuesto no excede el 6 por ciento, y 21 por ciento cuando un impuesto estatal supera ese 6 por ciento. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal del 6 por ciento sobre los premios, alrededor del 7 por ciento en total, según un reporte secundario. Los premios superiores a 600,000 MXN en el año deben reportarse en la declaración anual, también según un reporte secundario.

Y queda la pregunta incómoda. El artículo 137 cubre los premios autorizados legalmente; el tratamiento de los premios obtenidos en un sitio sin permiso no queda establecido. Lo que corresponde decir es que se consulte a un contador o a un asesor fiscal, y que además el operador debe emitir un CFDI de retenciones por premios gravados.

6. Lo que el permiso te da y lo que una marca sin permiso no

Puestos uno al lado del otro, los dos modelos tienen contornos muy claros. Una marca con permiso mexicano aporta foro legal local, permiso de SEGOB, controles de verificación y de lavado de dinero y un CFDI de retenciones. Una marca offshore no aporta nada de eso, y un saldo en un operador bloqueado puede congelarse, como muestran los casos recientes. Lo que ninguna de las dos aporta es un registro nacional de autoexclusión, porque no existe.

Ese es el punto donde la comparación se vuelve incómoda para las dos partes. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, y el argumento de que “la licencia extranjera es más seria” no sobrevive a una revisión de a quién le reclamas en México. Al mismo tiempo, un permiso mexicano no convierte a la casa en benévola: el margen del mercado sigue siendo el margen del mercado, y el rollover del bono sigue siendo el rollover del bono. La zona offshore está, en términos prácticos, desprotegida.

Cómo leer el menor momio y aun así llevarte algo

1. Comparar precios entre casas: cuándo sirve y cuándo no

La comparación de momios entre plataformas es la estadística más rentable que puede hacer un apostador mexicano, siempre que se haga entre cosas comparables. El mismo partido, el mismo mercado, el mismo momento. Un momio de 1.90 en una casa y 1.95 en otra parecen casi lo mismo y no lo son: sobre 1,000 pesos apostados, esa diferencia son 50 pesos de retorno. Repetida treinta veces en un mes, la diferencia paga la suscripción de cualquier servicio de comparación y sobra.

El error común es comparar mercados que no son el mismo. Un momio de hándicap en una casa no se compara con el 1X2 de otra, y un “más de 2.5 goles” en una plataforma no se compara con un “ambas anotan” en la de al lado, aunque los dos hablen de goles. La regla es simple y se sostiene sola: mismo mercado, mismo evento, mismo instante. Si uno de los tres cambia, la comparación no existe.

La segunda regla es de calendario. Los momios se mueven y un precio bueno de la semana pasada no dice nada del de hoy. Cuando se compara, se compara en vivo y en el momento de armar el boleto, no con una captura de pantalla guardada en el teléfono.

2. El costo real de perseguir un bono

Un bono de bienvenida no es una reducción del margen, es una obligación de volumen con una fecha encima. La lógica del rollover es que el saldo del bono se convierte en saldo retirable solo después de apostar un múltiplo de su valor, y que las apuestas que cuentan para cumplirlo suelen estar sujetas a un momio mínimo. Eso tiene dos efectos que las condiciones mencionan y que el anuncio omite.

El primero es que el jugador debe apostar más de lo que apostaría sin el bono, y cada apuesta adicional paga el margen del mercado. El segundo es que el plazo obliga a apostar rápido, y apostar rápido empuja hacia mercados menos pensados. La cifra de un rollover concreto sirve de ejemplo de la escala: el bono sin depósito de 1,000 MXN de Caliente exige, según reseñas de casas de apuestas, un rollover de 10 veces, lo que significa mover 10,000 pesos en apuestas antes de que ese saldo sea retirable. Es un dato de una marca concreta y de un documento concreto, no una regla general.

Ese es el corazón del asunto. El bono no sube tu porcentaje de acierto, sube tu volumen. Un apostador que persigue un rollover está pagando el margen de la casa muchas más veces de las que pagaría jugando lo que tenía pensado jugar. El cálculo exacto depende del mínimo de momio y del margen del mercado, y con las condiciones de un bono delante se puede estimar.

3. Lo que cuesta un rollover, en términos de dinero esperado

Hay una manera limpia de estimar el costo de cumplir un rollover, y consiste en multiplicar el volumen obligatorio por el margen del mercado que se juega. Sobre el ejemplo del bono sin depósito de 1,000 MXN con rollover de 10 veces, el volumen que hay que mover es de 10,000 pesos, y si todo se juega en un mercado cuyo margen ronda el cinco por ciento, el costo esperado de cumplir el requisito está en la zona de los 500 pesos, siempre como estimación promedio y no como resultado garantizado. Es decir: un bono anunciado como 1,000 pesos sin depósito puede costar la mitad de su valor nominal en margen antes de que un solo peso sea retirable.

El mismo cálculo cambia de tamaño según el mercado. Si el rollover se cumple en un mercado con un margen más gordo, el costo esperado sube en la misma proporción, y si el mínimo de momio obliga a jugar favoritos cortos, el margen de ese mercado suele ser peor. La matemática no tiene nada de misteriosa, y ahí está el problema para quien no la hace.

Conviene recordar que esto es un promedio sobre muchos boletos en las condiciones supuestas, y no una promesa ni una predicción. Un jugador puede tener un mes por encima de ese costo y otro por debajo, y el número no dice nada sobre un boleto concreto. Lo que dice es lo que la estructura del bono pone en el camino.

4. Estrategias que suenan a estadística y no lo son

Hay tres ideas que circulan en foros mexicanos y que conviene poner en su sitio. La primera es la progresión, doblando la apuesta después de perder hasta recuperar. El problema no es de disciplina sino de aritmética: la serie crece muy rápido, y con un límite de mesa o un saldo finito, basta una racha mala normal para que el sistema se quede sin cuerda. Un límite de mesa puede cortar la progresión, y la casa no tiene obligación de subir el techo de tu apuesta.

La segunda es el arbitraje entre casas, que en teoría aprovecha diferencias de momio para cubrir todos los resultados con ganancia. Existe, es difícil y se cierra en minutos. En un mercado mexicano con márgenes de alrededor del cinco por ciento en los mercados parejos, encontrar dos precios que sumen una probabilidad implícita menor que uno exige revisar muchas casas al mismo tiempo, y la cuenta puede limitarse o cerrarse por uso que la casa considera no recreativo.

La tercera es el “valor” derivado de estadísticas históricas: ver que un equipo lleva siete partidos con más de dos goles y apostar al más de dos. Es una hipótesis razonable y no una ventaja sobre el precio, porque el momio ya incorpora esa racha y bastante más información. Lo que hace la estadística propia es ordenar las decisiones y evitar el boleto improvisado, y eso ya es bastante para un apostador de fin de semana.

Preguntas frecuentes

¿Cómo compruebo que una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Empieza por el pie de página del propio sitio, donde varias marcas publican el número de permiso y el nombre del permisionario, como hace Caliente con el suyo. Después revisa si la Dirección General de Juegos y Sorteos mantiene abierta su lista de sitios autorizados. Si quieres certeza documental, el número de permiso del pie de página es el punto de partida, no la palabra “licencia” en la publicidad.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

Se multiplica la cantidad por el momio. Mil pesos a 1.90 devuelven 1,900 pesos y dejan 900 de ganancia neta, porque el otro 1,000 es tu propio dinero. Con momio 1.50 los mismos mil pesos devuelven 1,500 y dejan 500 de ganancia. En un parlay los momios se multiplican entre sí antes de esa cuenta.

¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?

Se convierte cada momio en probabilidad, dividiendo uno entre el momio, y se suman las probabilidades de todos los resultados del mismo mercado. Si esa suma supera uno, la diferencia es el margen. Dos resultados a 1.90 suman 105.26 por ciento, así que la casa devuelve alrededor del 95 por ciento cuando el mercado está equilibrado, y menos cuando los momios están muy desnivelados.

¿Cómo pongo límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

No hay un límite legal por defecto en México, así que el techo lo pones tú dentro de cada cuenta: entra a la sección de juego responsable de la plataforma y fija un límite diario, semanal o mensual de depósito, y si existe, uno de pérdida. La bajada del límite suele aplicarse de inmediato y la subida tarda, y esa demora es una buena señal.

¿Pago impuestos por mis premios de apuestas en México y quién los retiene?

El premio es ingreso conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, y el retenedor aplica 1 por ciento si el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 por ciento, y 21 por ciento si un impuesto estatal lo supera. La retención es pago definitivo solo si presentas la declaración a la que estás obligado. El tratamiento de premios de sitios sin permiso no queda establecido, así que conviene consultar a un contador.

¿Qué riesgos corro si apuesto en una casa sin permiso en México?

El más concreto es el dinero: un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado sin plazo claro, como ha pasado con marcas suspendidas desde noviembre de 2025. Tampoco hay foro legal mexicano ni fianza detrás ni CFDI de retenciones, y la verificación y los reportes a la UIF y al SAT no aplican igual. Una multa o un delito por apostar ahí no queda establecido, y tampoco una exención.

Content created by the «aplicacionesapuestas» team