Cuotas de apuestas en 2026: la parte que nunca aparece en la publicidad

Updated noviembre 2026
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Un boleto de apuesta con varias selecciones marcadas con bolígrafo sobre un mostrador de madera

Datos actualizados a noviembre 5, 2026; los números de permiso citados se contrastaron con la información que publican la Secretaría de Gobernación y su Dirección General de Juegos y Sorteos, y con lo que cada operador declara en su propio pie de página.

En los momios variables (totalizador o parimutuel) los apostadores apuestan entre sí y el momio se conoce hasta después del evento.

Hay una cifra que ninguna casa de apuestas pone en grande en su página de inicio, y es la única que aparece en todas las apuestas que un lector va a hacer en su vida. No es el bono. No es el momio mejorado. Es la diferencia entre lo que la casa reparte y lo que se queda. Un momio de 1.95 en los dos lados de un partido de tenis suena generoso hasta que uno suma los inversos: ese mercado paga alrededor de 97.5 % de lo apostado y deja cerca de 2.5 % en manos del operador. Con 1.80 en ambos lados, el mismo partido deja cerca de 10 %. El precio que el lector ve y el costo que el lector paga son dos números distintos, y este texto existe para ponerlos juntos en la misma línea.

En México eso importa por una razón adicional. El momio no depende solo de la casa: depende de quién tiene permiso para ofrecerlo. La Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947 prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio y solo permite lo que autoriza expresamente; el Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, añade en su artículo 2 que la actividad de apuestas que no esté prevista de manera expresa queda prohibida. Un sitio con permiso de la Secretaría de Gobernación juega con reglas conocidas. Un sitio sin él no juega con ninguna, y el momio que ofrece no compensa esa diferencia por bonito que se vea.

Qué se juega el apostador cuando acepta un momio

Antes de comparar precios, conviene entender qué se está firmando. En los momios fijos la casa fija el momio y actúa como contraparte del apostador: no organiza un concurso entre clientes, apuesta contra quien tiene enfrente. El momio rige desde el momento en que se hace la apuesta y no puede cambiarse después, ni para bien ni para mal. Ese es el pacto, y es un pacto bastante limpio: el lector conoce su pago antes de que ruede el balón.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
En las apuestas deportivas, el porcentaje de pago se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y dividiendo 1 entre esa suma.

La otra familia es la de los momios variables, también llamados totalizador o parimutuel. Ahí los apostadores apuestan entre sí, la casa solo administra el pozo, y el momio no se conoce hasta después del evento. La porción que se reparte como premios es inferior a 50 % en los operadores estatales y llega a cerca de 85 % en carreras de caballos. Bajo el 50 % quiere decir que la casa devuelve menos de la mitad de lo que entró. Ninguna campaña publicitaria sobrevive a ese dato.

El costo, entonces, tiene dos formas. En el momio fijo se esconde dentro de cada precio y se paga en cada boleto. En el variable se anuncia menos todavía, porque ni siquiera se sabe cuánto será hasta que cierra el mercado. Para un apostador mexicano que juega futbol de liga los fines de semana, la forma relevante es la primera, y la primera es la que se puede medir.

Ese indicador se llama porcentaje de pago: la parte de lo apostado que se reparte a los jugadores en forma de premios. Lo que sobra es el margen de la casa. Sobre el margen no hay estadística oficial, no hay artículo en el Reglamento y no hay autoridad que lo publique. Es una decisión comercial, y el lector la descubre sumando o comparando. El boleto que se marca a mano en el mostrador y el boleto digital que se llena en el celular cargan exactamente el mismo costo escondido, aunque el segundo pase por transmisión en vivo, estadísticas y notificaciones.

El cálculo que convierte un momio en una probabilidad

Un momio no solo dice cuánto paga. También dice qué probabilidad le asigna la casa al resultado. En los momios decimales fijos la probabilidad implícita es el inverso del momio: 1.01 equivale a 99.01 %, 2.00 a 50.00 % y 4.00 a 25.00 %. La conversión es tan simple que da desconfianza, y es exactamente la que hay que hacer.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Lo habitual en los momios de las casas de apuestas es un pago de alrededor de 90 % en apuestas con dos resultados posibles, como el tenis, y de cerca de 85 % en apuestas con tres, como el futbol.

La trampa aparece cuando se suman todas. Las casas calculan sus momios de modo que las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mismo mercado sumen más de 100 %. Ese excedente se llama overround y es la ganancia de la casa con un libro equilibrado, es decir, cuando el dinero repartido entre los dos lados se compensa y el operador no necesita acertar nada para quedarse con él. Aquí no hay pronóstico que valga: el overround se cobra con el evento todavía sin jugarse.

Puesto en un caso concreto, un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90 se comporta así. La suma de los inversos —1 dividido entre 1.90, dos veces— da un poco más de 1.05, y al dividir 1 entre esa cifra el pago se coloca alrededor del 94.5 %; el resto, cerca del 5.5 %, es el margen de la casa sobre cada peso que ese mercado mueve. Ese margen se mueve por deporte y por mercado: en las apuestas con dos resultados posibles, como el tenis, lo habitual en los momios de las casas es un pago cercano al 90 %, y en las de tres resultados, como el futbol, alrededor del 85 %. Dos consecuencias se siguen de ahí y conviene decirlas juntas. Cuanto menos resultados tiene un mercado, más barato sale apostarlo, y el futbol, el deporte que mueve casi todo el volumen en México, es de los que peor pagan.

Cuánto se queda la casa y cuánto cuesta ignorarlo

Contra un pago de 85 % en un mercado de futbol, la casa retiene alrededor de 15 centavos de cada peso apostado. A un apostador que coloca $1,000 MXN en total durante un fin de semana le cuesta alrededor de $150 MXN en margen, se dé cuenta o no. Contra el 94.5 % del ejemplo de dos resultados, ese mismo $1,000 MXN deja cerca de $55 MXN en la casa. La diferencia entre los dos escenarios es casi el triple, y no viene de una racha buena o mala: viene del mercado que se eligió.

El efecto se nota más con el volumen. Alguien que mueve $20,000 MXN al año entre momios de futbol entrega, con ese mismo 85 % de pago, alrededor de $3,000 MXN en margen a lo largo del año. Es una renta silenciosa. Y funciona así porque la casa no necesita ganarle a nadie: solo necesita que se juegue, y que se juegue mucho.

Ese razonamiento permite entender para qué sirve comparar. Cuando dos operadores ofrecen 1.90 y 1.95 sobre el mismo resultado, la diferencia de precio parece de cinco centavos. Medida en porcentaje de pago, con precios parejos en ambos lados, va de cerca del 94.5 % a cerca del 97.5 %. La segunda casa también cobra; cobra menos. El mito cómodo de que “todas las casas son iguales” se cae en cuanto uno escribe el número.

El costo escondido en el momio de una combinada

La apuesta combinada, o parlay, multiplica los momios de todas las selecciones hasta formar un solo precio. Ese es el atractivo y ese es el problema. El pago se dispara, y con él se multiplica también todo lo que cada mercado se lleva por separado.

La aritmética es la del ejemplo. Dos selecciones a 1.90 cada una dan un momio combinado de 3.61, y con él una probabilidad implícita de poco más del 27 %. Cuatro selecciones al mismo precio dan 13.03 y algo más del 7.6 %. Ninguno de esos dos números es un error de cálculo. El producto funciona igual con momios que con márgenes: cada pierna aporta su propio overround, así que la cuarta parte de la mezcla carga cuatro veces lo que carga una sola apuesta. La casa no sube el precio del parlay. El apostador lo sube por ella al pedir más piernas.

De ahí se sigue una regla práctica que conviene tener presente antes de armar una combinada larga. Si el parlay ya no cabe en el presupuesto de la semana sin tocar el dinero destinado a otra cosa, el problema no es el monto de la apuesta sino la cantidad de piernas. Dos selecciones independientes que el apostador habría jugado por separado cuestan lo mismo que la combinada y se cobran igual o mejor en algunos casos, porque el operador no premia el riesgo añadido que el apostador asume.

Momios bajos, momios altos: para quién es cada uno

Un momio bajo no es una estafa y un momio alto no es una promesa. La probabilidad implícita de un momio de 1.20 es de 83.3 %; la de un momio de 6.00 es de 16.7 %. La casa ya cobró su parte en las dos. Lo que cambia es la frecuencia con que el apostador cobra y la forma en que su capital aguanta el camino.

Los momios bajos tienen una ventaja que no se anuncia: la carga del margen, medida por unidad apostada, es la misma, pero el capital oscila menos. Un apostador que cobra con frecuencia ve su saldo estable, y eso le permite sostener un plan sin sobresaltos. La desventaja es conocida por cualquiera que haya hecho la cuenta: seis aciertos a 1.20 devuelven un 20 % sobre el capital comprometido, y un solo fallo borra cinco de esos aciertos. El margen se paga igual en los dos casos; simplemente duele menos por boleto y más por racha.

Los momios altos concentran el costo de otra manera. Cada boleto paga mucho cuando entra, y entra poco. A un mismo porcentaje de pago, la varianza de una serie de apuestas a 6.00 es enorme, y ninguna secuencia de resultados parece “normal”. El margen ya está cobrado desde el primer boleto. La apuesta de valor, como la llaman los manuales, no es un momio grande ni uno chico: es un momio que paga más de lo que el porcentaje de pago de ese mercado permite esperar. Encontrarla exige comparar precios entre operadores, y esa comparación es gratis.

Ese es el motivo por el que conviene tener cuentas en más de una casa. Por sí sola, ninguna política de apuestas mejora el precio de un momio. Tener abierto un segundo operador y revisar los dos antes de confirmar sí lo mejora, y la ganancia es matemática, no de intuición.

Moverse entre operadores sin quemar el margen

Un apostador que decide comparar precios se encuentra rápido con la parte práctica. Abrir una cuenta exige verificación de identidad, y esa verificación es una sola vez por casa. La comparación se vuelve entonces una rutina: revisar los dos o tres momios del partido que interesa, saber cuál mercado es de dos resultados y cuál de tres, y colocar la apuesta donde pague más.

Los retiros llegan a una cuenta a nombre del propio apostador, y ahí el nombre tiene que coincidir. Los métodos de depósito que las casas anuncian —tarjeta, transferencia SPEI, comprobantes en tienda como OXXO, monederos electrónicos— son lo que cada marca dice de sí misma en su propia ficha; ninguna ley mexicana regula el medio de pago de una apuesta. El detalle que sí importa para el costo es el tiempo: un retiro que tarda días deja el capital inmovilizado y fuera del siguiente mercado.

Sobre el repertorio de mercados hay un punto que conviene fijar sin exagerarlo. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales y los esports no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento que se han revisado, y el momio en vivo cambia más rápido que cualquier otra cosa en la pantalla. Ese movimiento no es una oportunidad por sí mismo: es el mismo margen que se mueve. El ritmo se siente como acción y se paga como cualquier otro mercado.

Ponerle un tope a la apuesta antes de que lo ponga el saldo

Todo lo dicho hasta aquí describe un costo que se paga poco a poco. La defensa más eficaz contra él no es un sistema, sino un límite puesto de antemano.

Las herramientas que existen hoy en México son voluntarias y las ofrece cada operador en su propio producto. No hay un registro nacional de autoexclusión, y las marcas listan en sus fichas de tienda de aplicaciones recursos internos como pausas, límites de depósito y autoexclusión. Que sean herramientas de la casa y no del Estado cambia la naturaleza del compromiso: el límite vale mientras el apostador siga dentro de esa cuenta, y se levanta con la misma facilidad con que se puso. Para que sirva, hay que fijarlo en un momento tranquilo y escribirlo antes de depositarlo.

Ahí entra el costo de verdad. Un límite de depósito semanal no mide pérdidas; mide entradas. Un apostador que gana y reinvierte todo lo ganado puede pasarse de su límite de pérdida real sin haber depositado un peso extra esa semana. Y el boleto de la combinada, con su momio multiplicado, es la vía por la que ese dinero sale más rápido de lo que el límite sugiere. El tope que cuenta es el que se pone sobre el total comprometido, no sobre el depósito.

Junto al límite, el dato más útil es el propio historial de apuestas. La casa lo guarda y lo entrega. Un apostador que lo revisa una vez al mes ve la suma de todo lo apostado, y contra esa suma el margen deja de ser un concepto abstracto: es una resta.

Si el juego deja de ser un pasatiempo con presupuesto cerrado, la conversación es con una persona, no con una pantalla. En México las líneas de atención y los centros de ayuda existen fuera de la casa de apuestas, y el operador no es el interlocutor adecuado para eso.

Cómo se convierte una jugada en un pago, paso a paso

El procedimiento completo cabe en pocas decisiones, y conviene verlas en orden porque cada una condiciona la siguiente.

Primero se elige el mercado. Ese único paso fija el porcentaje de pago del que se habló antes, porque un mercado de tres resultados y uno de dos no cuestan lo mismo. Después se compara el precio entre los operadores donde el apostador ya tiene cuenta verificada, y se coloca la apuesta con el momio que paga más sobre el mismo resultado. El momio queda congelado en cuanto se confirma el boleto y ya no cambia; si el partido se suspende o el mercado se cierra, es la casa la que aplica sus propias reglas de liquidación, y esas reglas están en sus términos.

Cuando termina el evento, la cuenta es directa: el premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio que estaba fijado al momento de hacer la apuesta. Un boleto de $500 MXN a 1.90 devuelve $950 MXN si acierta, y de esos $950 MXN, $450 MXN son ganancia. Si el boleto pierde, el premio es cero y no hay nada que reclamar. Ese es todo el mecanismo.

Después vienen los detalles que la gente descubre tarde. El operador emite un CFDI de retenciones cuando el premio está sujeto a retención, y eso ocurre solo si el premio fue legalmente autorizado. La declaración anual existe y tiene plazos. Y el saldo que queda en la cuenta no genera nada mientras nadie apueste: es dinero detenido, con el mismo costo de oportunidad que cualquier otro dinero detenido.

Los momios de hoy y el ruido de los momios “en vivo”

Un momio cambia varias veces entre que se abre el mercado y que cierra. Se mueve con la información disponible, con el dinero que ya entró y con el criterio de quien administra el libro. Eso no es una señal que el apostador pueda leer mejor que la casa: es la casa acomodando su libro, y el resultado es que la línea se acerca al punto donde el dinero se reparte de manera más o menos pareja.

El momio en vivo es la versión acelerada de lo mismo. El ajuste ocurre durante el partido y la pantalla mueve el precio cada pocos minutos. Para quien lo mira por primera vez se parece a una oportunidad que aparece y se va. En realidad es la misma discusión del principio, con los dos números del overround moviéndose un poco más rápido.

De todo el ruido quedan tres hábitos que sí pagan. Comparar el mismo mercado en más de una casa antes de confirmar. Saber si el mercado tiene dos resultados o tres, porque el pago de uno y otro difieren en varios puntos. Y no confundir una racha con una ventaja: la casa cobra en cada boleto, gane o pierda el apostador, y ninguna racha cambia eso.

Un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90 no es un favor

La página de inicio enseña el momio y esconde el resto. Con 1.90 en ambos lados, el pago se coloca alrededor del 94.5 % y la casa cobra cerca del 5.5 % de lo que ese mercado mueve. En un mercado de futbol a 85 % de pago, retiene alrededor de 15 centavos por peso. La frase “las mejores cuotas del mercado” describe una diferencia de centavos; el margen describe una diferencia de puntos porcentuales, y es la que se acumula a lo largo de un año.

Momios en el futbol y en la NBA: dónde se paga mejor el mismo peso

Los deportes no se comportan igual, y la razón no tiene nada que ver con la emoción del juego. Cuantos más resultados posibles tenga un mercado, más margen carga. El futbol ofrece tres desenlaces por partido y tres mercados de resultado final, y por eso sus momios de 1X2 se colocan habitualmente en torno al 85 % de pago. El tenis ofrece dos, y ahí lo habitual ronda el 90 %. La NBA cae del lado de los dos resultados en el mercado de ganador, y eso la vuelve estructuralmente más barata de apostar que un partido de liga, aunque el momio impreso en la pantalla parezca igual de modesto.

Esa diferencia de cinco puntos entre un deporte y otro no es un detalle académico. En $5,000 MXN de volumen anual sobre futbol, esos cinco puntos son $250 MXN que se quedan en la casa y no en el bolsillo del apostador. La misma persona, con el mismo criterio y los mismos aciertos, entrega menos si apuesta al mercado de dos resultados. No hay nada que hacer al respecto salvo saberlo y elegir.

Cuando el partido grande mueve el momio de todos

Un torneo que concentra la atención en todo el país cambia momentáneamente los precios de todo lo demás. Más volumen entra, más mercados se abren, y el operador que administra bien su libro compite por el mismo dinero con más casas mirando. La consecuencia práctica es modesta y real: hay más precios que comparar y más variación entre ellos. Lo que no cambia es la estructura. Un mercado del partido grande sigue cargando su overround igual que un partido de liga en martes, y por eso el apostador que compara precios en esos días recupera algunos centavos, no un cambio de juego.

Cómo se arma la lista de esta comparación

Los nueve operadores que aparecen abajo están ordenados por lo que cada uno declara y por lo que esa declaración cuesta al lector. El criterio no es cuál tiene el boleto más llamativo. Es cuál ofrece un permiso de la SEGOB verificable en su propio pie de página, cuál tiene el repertorio de mercados y herramientas que su propia ficha de tienda anuncia, y cuál de esas herramientas sirve de algo al tipo de apostador que este texto tiene en mente.

La columna del permiso merece una advertencia antes de leerse. No se pudo abrir la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos, y ese es un hecho del mercado mexicano, no un descuido de nadie: la propia autoridad se describe como editora de un PDF de sitios autorizados, el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los recuentos de sitios de apuestas que circulan en prensa no coinciden entre sí. Por eso ningún número de permiso se presenta como confirmado oficialmente, y por eso las compilaciones de terceros se citan por su nombre. Un lector que quiera comprobar un permiso debe hacerlo contra el pie de página del operador y, cuando el listado esté accesible, contra el registro de la autoridad. La palabra correcta en México es “permiso”, no “licencia”, y el titular es un permisionario con establecimiento físico autorizado.

Operador Estatus de permiso SEGOB tal como lo declaran las fuentes Qué dice su propia ficha sobre los momios y las herramientas de apuesta
Caliente Permiso DGG/SP/404/97, según el pie de página del propio sitio de la marca; sin confirmación oficial, la lista de la DGJS no pudo abrirse Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo mayores de 18 años
Betway Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; sin confirmación oficial Más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, creador de apuestas y apuestas gratis semanales
Codere Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx; titular Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México); sin confirmación oficial Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis; mayores de 18 años y avisos de juego responsable
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; sin confirmación oficial Momios
bet365 México Bloqueado desde noviembre de 2025; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió un amparo contra el bloqueo y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026 Momios mejorados, creador de apuestas, retiro anticipado parcial o total, transmisión en vivo y juegos gratuitos
Betano Bloqueada desde noviembre de 2025 por el congelamiento de cuentas de la UIF; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo Apuestas deportivas, tragamonedas, casino en vivo, deportes virtuales, concursos de fantasía, momios mejorados y programa de lealtad con misiones
Betcris Permiso SEGOB de su permisionario; el número no se imprime: el del pie de página de la marca y el de la tabla del titular difieren; titular Producciones Móviles Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español
Pickwin Permiso SEGOB de su permisionario; el número no se imprime porque las fuentes se contradicen entre sí; titular Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora Momios
1xBet Permiso DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx, que no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial; titular Entretenimientos Naturales; sin confirmación oficial Momios
Strendus Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, cuyas compilaciones difieren sobre el titular Momios
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Eventos Festivos de México; sin confirmación oficial Momios

La tabla tiene dos casillas que dicen solo “Momios” y eso hay que leerlo con cuidado. Significa que la ficha pública de esas marcas no detalla el repertorio de mercados ni las herramientas del producto, nada más. No es un juicio sobre el precio que ofrecen, y no se puede deducir de ahí que paguen mejor o peor que las demás. Lo que sí se puede deducir es que el lector tendrá que abrir la cuenta y mirar el programa de apuestas para averiguarlo.

Los dos casos de bloqueo merecen estar en la misma lista que los demás, no en una nota al pie. Son parte del panorama que un apostador mexicano enfrenta en esta década, y la razón para mirar el estatus con fecha y no en presente es que cambia: en julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas, según una fuente única. Cualquiera de esas dos marcas puede estar operando o no el día en que alguien lea esto, y por eso ningún texto serio las va a llamar “abiertas” ni “cerradas” sin decir cuándo lo comprobó. Un saldo en una cuenta bloqueada queda a merced de un juzgado, y eso es una categoría de riesgo distinta y más grande que un margen de 5 %.

Caliente: licencia visible, herramientas completas y un precio que no presume

Caliente es la única de las nueve cuyo número de permiso se lee en el pie de página del propio sitio y no en la tabla de un tercero, y ese detalle vale más de lo que parece. El permiso DGG/SP/404/97 aparece donde el lector lo puede encontrar por su cuenta, no donde un compilador decidió publicarlo.

Su ficha de tienda de aplicaciones describe transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y advierte que es solo para mayores de 18 años. El pie de página del sitio principal pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable, además de señalar que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad. Nada de eso es momio mejorado, y ahí está la lectura: la marca compite con producto y con acceso móvil más que con precio.

Para un lector que apuesta desde el teléfono y quiere tener todo en una pantalla, esa combinación pesa. Para un lector que coloca diez boletos al mes y su único criterio es el precio, el catálogo de transmisión y eventos virtuales no le mueve el margen ni un punto, y tendrá que comparar el momio contra otra casa de la lista antes de confirmar.

Betway: dos mil eventos por semana mueven el problema, no el margen

Más de 2,000 eventos semanales es una cifra enorme y hay que felicitar a quien la sostenga, porque cargar con un libro de ese tamaño no es gratis. Pero el volumen de la oferta no es una ventaja de precio. Un catálogo ancho significa más mercados donde elegir, y más mercados donde el apostador puede escoger los de dos resultados en vez de los de tres, que es donde está la diferencia de pago entre un deporte y otro.

Lo que la marca pone en el escaparate son los momios mejorados “Super” y “Ultra” y un club con apuestas gratis semanales. Ahí hay que hacer la pregunta de siempre: un momio mejorado es un momio mejorado sobre una selección concreta, y el regalo que lo acompaña suele venir con requisitos de apuesta que se cobran por otro lado.

El permiso 4184 aparece en casasdeapuestaslegales.mx con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular, sin confirmación oficial. Para quien busca un menú amplio y no le importa cambiar de casa cada vez que aparece una promoción puntual, la oferta encaja; para quien quiere un precio estable y comparable en el mismo mercado todas las semanas, hay operadores más aburridos y más baratos en esta misma lista.

Codere: treinta deportes y una distinción útil entre obligación y promesa

Cerca de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. La ficha de la aplicación añade que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Los permisos que cita la compilación son DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular, según Apuestas-legales.com.mx y sin confirmación oficial.

La política de cierre de cuenta merece más atención que los momios mejorados. Una casa que documenta cómo se cierra una cuenta es una casa donde el apostador puede irse, y eso es exactamente lo que hace útil un límite de depósito puesto por decisión propia. La herramienta solo sirve si existe la salida.

El repertorio de 30 deportes es ancho, pero el apostador que solo juega futbol mexicano no lo va a notar. Donde sí lo va a notar es en la variedad de mercados dentro de un mismo partido, que es donde se puede elegir pagar menos margen por el mismo resultado. Ese es el uso legítimo de un catálogo grande, y es un uso que casi nadie le da.

Novibet: un permiso con número y un producto que la ficha no cuenta

Novibet aparece con un número de permiso completo, DGJS/DCRCA/1121/2020, y un titular con nombre y apellidos: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. La fuente es casasdeapuestaslegales.mx y la confirmación oficial no existe, como en casi toda esta lista.

Eso es todo lo que la marca declara en la información pública que se ha reunido. La ficha no detalla el repertorio de mercados ni las herramientas del producto. No es un defecto grave y no hay que dramatizarlo: significa que un apostador interesado tendrá que abrir el programa de apuestas y mirar los momios de un mercado concreto antes de depositar, que es lo que debería hacer con cualquiera de las nueve de todos modos.

La forma correcta de evaluar una marca así es comparar el precio de un mercado idéntico contra otra casa ya verificada. Si el momio de dos resultados está por debajo, la diferencia se paga en cada boleto del año. Si está por encima, el lector tiene un operador más barato con un permiso con número visible, y eso es una razón suficiente para abrir la cuenta.

bet365 México: el amparo no devuelve el saldo congelado

Aquí la comparación tiene que ser honesta sobre una cosa incómoda. bet365 ofrece momios mejorados, el creador de apuestas “Crear apuesta +”, retiro anticipado parcial o total, transmisión en vivo y juegos gratuitos. Es un producto completo, y buena parte de la lista no tiene nada equivalente al retiro anticipado.

El problema no está en el producto. Está en el calendario. La marca quedó deshabilitada con el congelamiento de cuentas de la UIF en noviembre de 2025, y en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito le concedió un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos el suyo, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una fuente única.

Un amparo es una resolución sobre la legalidad de un acto, no una devolución de dinero. Para un lector que valora el retiro anticipado por encima de todo, esta marca es la referencia del mercado. Para el que tiene un saldo dentro, la pregunta relevante no es si el producto es bueno: es cuándo vuelve a estar disponible, y eso no lo decide ni el producto ni el lector.

Betano: la ficha más ancha y el expediente más inestable

La ficha de Betano es la más larga de las nueve: apuestas deportivas, tragamonedas, casino en vivo, deportes virtuales, concursos de fantasía, momios mejorados y un programa de lealtad con misiones. Es una oferta construida para el tiempo de permanencia, y el programa de lealtad con misiones apunta exactamente a eso.

El expediente legal va en dirección contraria. Betano quedó bloqueada desde noviembre de 2025 por el congelamiento de cuentas de la UIF, y en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo. La suspensión de la DGJS en julio de 2026 incluyó betano.mx, y la suspensión federal del 23 de octubre de 2026 aparece en una sola fuente.

Y hay un punto que la publicidad no va a mencionar: en México el juego y las apuestas son una actividad vulnerable frente al lavado de dinero, y los operadores reportan transacciones relevantes a la UIF. Estar en el lado receptor de un congelamiento no es una cuestión de imagen, es una cuestión de si el saldo está disponible.

Para un lector que busca casino en línea y deportes en el mismo lugar, la propuesta es la más completa de la lista. Para el apostador que quiere su dinero accesible, la marca está en el otro extremo de la comparación, y eso no lo arregla ningún programa de misiones.

Betcris: el parlay del mismo juego y la letra pequeña del precio

Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español. La combinación está bien pensada para el apostador mexicano: los métodos de pago locales resuelven el depósito, la atención en español resuelve la duda, y los retiros rápidos resuelven lo único que de verdad importa cuando el capital ya está adentro.

El parlay del mismo juego merece un comentario aparte, y no es elogioso. Combinar selecciones de un mismo partido parece un atajo para subir el momio con dos o tres jugadas que el apostador ya tenía en la cabeza. El problema es que las piernas de un mismo juego no son independientes, y el operador lo sabe cuando arma el precio. Comparar ese momio con el equivalente de un parlay de partidos distintos es trabajo que casi nadie hace y que rinde.

El número de permiso no se imprime aquí, y no por descuido: el que aparece en el pie de página del sitio de la marca y el de la tabla del titular no coinciden, así que no hay un número que citar. El titular que las fuentes nombran es Producciones Móviles. Un lector que quiera cerrar esa duda la puede cerrar en el pie del sitio, que es donde la marca lo escribe.

Pickwin: cuando la compilación se contradice con la compilación

Pickwin no tiene número de permiso imprimible. Una compilación le asigna DGJS/DCRCA/1584/2019 y otra un número distinto, el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Las dos no pueden estar bien, así que lo honesto es no imprimir ninguna y decirlo.

Ese detalle es un recordatorio de algo más grande. Las compilaciones de terceros se contradicen entre sí, y esa contradicción es precisamente la razón por la que el pago de impuestos y las retenciones se calculan sobre premios autorizados legalmente y no sobre promesas de folleto. Un apostador con un boleto ganador grande en un sitio cuyo permiso no se puede comprobar está en una posición distinta de quien apostó en una marca con número visible en su propio pie de página.

Los titulares que las fuentes mencionan son Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora. Para un lector que valora un producto conocido y no quiere complicarse, la marca puede funcionar; para quien quiere poder contestar la pregunta de dónde está su apuesta si algo sale mal, la falta de número la deja atrás de las marcas que sí lo publican.

1xBet: un permiso con número, un titular y una aplicación a nombre de otro

1xBet aparece con el permiso DGJS/0002/2020 y Entretenimientos Naturales como titular, según Apuestas-legales.com.mx. Es la compilación la que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial, y hay un detalle añadido: la tienda de aplicaciones lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular que las fuentes nombran.

Esa separación entre quien tiene el permiso y quien publica la aplicación es común en el mercado mexicano y no es ilegal por sí misma. Pero sí explica por qué el nombre que aparece en la tienda de aplicaciones no es el nombre del permisionario, y por qué un lector que quiere entender dónde está su apuesta tiene que leer el pie de página de la marca y no la ficha de la tienda.

Los momios son todo lo que la información pública detalla aquí. Para un apostador que ya opera con la marca y la conoce, la cuenta sigue funcionando igual. Para quien compara desde cero, la combinación de dominio no confirmado y permisionario distinto del publicador de la app es una razón más para empezar por el pie de página.

Strendus: tres números, dos titulares y una duda que se resuelve sola

Strendus llama la atención por la cantidad de números: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, todos según casasdeapuestaslegales.mx. El titular también viene doble, Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, y las compilaciones difieren sobre cuál es el correcto.

Tres números de permiso pueden significar tres autorizaciones distintas a lo largo del tiempo, o tres formas de citar la misma. La información pública disponible no permite decidir cuál de las dos explicaciones es la correcta, y esa es la respuesta honesta. Lo que sí se puede decir es que un permisionario que acumula autorizaciones a lo largo de varios años es un permisionario con historia, y eso es mejor que lo contrario.

La marca no detalla su repertorio de mercados ni sus herramientas en la información reunida. Para el apostador que quiera evaluarla, el camino es el de siempre: abrir el programa de apuestas, comparar el momio de un mercado de dos resultados contra una casa ya verificada, y decidir con ese número. El permiso con historia es un punto a favor; el precio sigue siendo la prueba.

Playdoit: un permiso de 2005 y un catálogo por descubrir

Playdoit cita el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según casasdeapuestaslegales.mx, con Eventos Festivos de México como titular y sin confirmación oficial. Un número con formato de 2005 indica un permiso de otra época del mercado mexicano, emitido mucho antes de que existiera un portal de apuestas en el celular.

Eso tiene una lectura interesante. El Reglamento define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, y la práctica del mercado es que un mismo permisionario pueda operar varios sitios. Un permiso antiguo y vigente es una señal de continuidad, no de obsolescencia.

La información pública no detalla los mercados ni las herramientas del producto, así que la comparación de precio queda abierta. Para un lector que ya apuesta ahí, no hay motivo para moverse por lo que dice este texto. Para quien está eligiendo, un permiso con veinte años de antigüedad y un número visible es un punto de partida razonable, siempre que el momio del mercado que juega aguante la comparación.

La legalidad del momio mexicano: permiso, no licencia

En México no existe una licencia de apuestas en línea. La autoridad es la Secretaría de Gobernación, que a través de su Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos y sustancia los procedimientos de sanción. La ley aplicable es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, que prohíbe los juegos con apuestas y las apuestas en todo el territorio y solo permite aquellos que autoriza de manera expresa. Su artículo 7 faculta a la Secretaría para otorgar permisos e inspeccionar; el artículo 8 le permite clausurar establecimientos sin autorización; el artículo 9 prohíbe instalar establecimientos cerca de escuelas o centros de trabajo; el artículo 10 señala la colaboración de estados y municipios.

El Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, ordena el detalle. Su artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional y con jurisdicción federal. Su artículo 2 establece que la actividad de apuestas y de sorteos no prevista expresamente queda prohibida. Su artículo 3 define el permiso como acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Los tipos de permiso relevantes son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos; los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas, los permisos son intransferibles y los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, fianzas, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y garantía.

Ningún texto legal mexicano nombra las apuestas en línea. La práctica reportada es que un sitio no puede tener una licencia digital independiente y queda atado a un permisionario con permiso autorizado, y que muchas marcas extranjeras operan a través de un permisionario local. La consecuencia para el lector es directa: el nombre que aparece en la parte de arriba del sitio casi nunca es el titular del permiso, y la marca que un apostador cree que opera su apuesta es una marca, no el permisionario.

Sobre qué se puede apostar, las apuestas deportivas solo proceden a través del permiso de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales y los esports no tienen regla separada en los artículos del Reglamento leídos. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones mediante el “cruce de apuestas”, en el que los menores nunca pueden participar según el artículo 5. No se ha encontrado disposición alguna sobre una bolsa de apuestas, y por eso este texto no afirma que exista una en México, ni la promete. Tampoco se han encontrado eventos restringidos por ligas inferiores o categorías con menores. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.

Lo que un permiso de la SEGOB pone del lado del apostador

Un operador con permiso mexicano aporta tres cosas concretas. La primera es un lugar legal donde reclamar: hay un permisionario identificable y una autoridad administrativa que respondió por él al otorgar el permiso. La segunda son los controles de verificación de identidad y de prevención de lavado de dinero, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado y los operadores reportan transacciones relevantes a la UIF y al SAT. La tercera es el CFDI de retenciones cuando un premio está sujeto a retención, un documento que existe y que un operador sin permiso no emite.

Frente a eso, una marca sin permiso mexicano no ofrece ninguna de las tres. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, y el ahorro de margen que prometen se paga con algo que no aparece en el momio: si el operador queda bloqueado, el saldo puede quedar congelado y el camino de regreso pasa por un juzgado. En ninguno de los dos casos existe un registro nacional de autoexclusión, y el lector debe saberlo antes de confiar en una herramienta que solo vive dentro de la cuenta.

Hay un punto que sí conviene matizar sin adornarlo. Que apostar en un sitio sin permiso sea un delito o tenga una multa para el jugador no está establecido, y este texto no afirma ni una sanción ni una exención. La consecuencia práctica de apostar sin permiso no es la cárcel: es quedarse sin interlocutor cuando hay un problema.

Edad, identidad y las herramientas que no son obligatorias

El Reglamento prohíbe en su artículo 5 que los menores accedan a las áreas de apuestas de los establecimientos y participen en el “cruce de apuestas”, pero no fija un número. Los 18 años que aparecen en las fichas y en los pies de página son lo que cada marca declara, no una cifra que este texto pueda presentar como el mínimo legal del juego.

La verificación de identidad es un hecho del mercado. Los operadores verifican a sus usuarios y reportan las transacciones relevantes a la UIF y al SAT. Los documentos exactos que se exigen no están establecidos en la ley. Lo que un lector debe saber es más sencillo: la verificación es el paso donde se confirma que el nombre de la cuenta y el de la cuenta bancaria de retiro coinciden, y sin ella no hay retiro.

Y sobre las herramientas de juego responsable, la conclusión es la que ya se dijo y conviene no repetir de más: no hay registro nacional de autoexclusión, las pausas, los límites de depósito y la autoexclusión son herramientas voluntarias que la casa ofrece dentro de su producto, y no existe un límite legal de depósito o de pérdida ni una cuenta temporal en la regulación mexicana revisada. Los avisos de juego responsable y la mención del permiso oficial en la publicidad aparecen reportados en fuentes secundarias, no en un artículo federal.

La retención sobre un premio y quién la entera

Aquí el costo cambia de forma. Un premio de lotería, sorteo, rifa, juego con apuestas o concurso autorizado legalmente es ingreso para quien lo recibe, según los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o si su impuesto no rebasa 6 %, y 21 % si el gravamen estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no lo hace, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México cobra un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, alrededor de 7 % en total según un reporte secundario, y los premios superiores a $600,000 MXN en el año deben reportarse en la declaración anual, también según fuente secundaria.

La pregunta que casi nadie hace es qué pasa con un premio cobrado en un sitio sin permiso. El artículo 137 cubre premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido. La posición correcta ante esa duda es consultar a un contador o asesor fiscal, no improvisar una respuesta. Un premio no autorizado no es un premio con mejor precio: es una renta sin retención hecha y sin CFDI que la respalde.

Del lado del operador hay dos cosas que el lector debe conocer aunque no las pague directamente. El IEPS de la Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B), aplica una tasa de 50 % a los juegos con apuestas y sorteos que requieran permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, tras la reforma publicada en el DOF el 7 de noviembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026; antes era de 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. La base no está establecida: el texto leído dice solo “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y por eso este texto no dice “50 % de las apuestas” ni “de los ingresos brutos”. En paralelo, los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

Después de la subida del IEPS los operadores rediseñaron los bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Ese es el motivo por el que las condiciones de un bono cambian sin que la marca lo anuncie como un cambio: el costo se está moviendo de un lado a otro de la mesa.

La reforma que se anunció y la ley que sigue vigente

En octubre de 2026 la Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad, según un reporte del 13 de octubre de 2026. No se ha presentado y no es ley. Una iniciativa para derogar la ley crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y es solo una propuesta.

Ese es el punto que un apostador debe interiorizar antes de tomar cualquier decisión inspirada en un titular. Un anteproyecto que no se presentó no cambia nada: la ley aplicable sigue siendo la de 1947 con su Reglamento reformado en 2023, y el permiso sigue siendo un acto administrativo temporal. Las propuestas describen un futuro posible; el momio que el lector ve hoy se rige por el presente.

En materia de publicidad el panorama es igual de provisional. No se encontró artículo federal de publicidad en los artículos del Reglamento revisados. Los reportes sobre horarios de difusión, sea después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00, describen iniciativas y no ley, y los proyectos para limitar influencers y deportistas, prohibir la publicidad en transmisiones deportivas o prohibir los bonos de bienvenida no son ley. La única regla que sí se encontró sobre bonos es que no existe una regla legal, y esa ausencia explica por qué las condiciones varían tanto de una marca a otra.

Cómo comprobar el permiso y el precio sin depender de nadie

Todo lo anterior lleva a una rutina breve y verificable. El número de permiso se busca en el pie de página del propio operador, no en una lista de terceros; la palabra que hay que encontrar es “permiso” y no “licencia”, y el nombre que la acompaña debería ser el de un permisionario y no el de la marca comercial. Si ese pie de página no trae número, la duda es legítima y el lector tiene derecho a preguntarle al soporte de la marca quién es el permisionario. Cuando el registro público que pidió el Congreso entre mayo y julio de 2026 esté disponible, la comprobación se hace una vez y sirve para todo el mercado.

El precio se comprueba en la única parte donde importa: el boleto. Tomar un partido con mercado de dos resultados y otro con mercado de tres, y comparar los momios del mismo evento entre dos o tres casas ya verificadas. La diferencia entre 1.90 y 1.95 en ambos lados de un mercado parejo es la diferencia entre 94.5 % y 97.5 % de pago, que es un número mucho más grande de lo que parece un martes por la tarde. No hay atajo que reemplace esa comparación, y la comparación es gratis.

Preguntas frecuentes sobre cuotas de apuestas en México

¿Cómo compruebo que una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?

Busca el número en el pie de página del propio sitio y confirma que el titular sea un permisionario, con la palabra “permiso” y no “licencia”. La Dirección General de Juegos y Sorteos debería publicar un listado de sitios autorizados, y el Congreso pidió un registro público abierto; mientras no puedas abrirlo, la comprobación se limita a lo que cada marca declara.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

El premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio fijado al momento de hacer la apuesta. Un boleto de $500 MXN a 1.90 devuelve $950 MXN si acierta, y la ganancia son $450 MXN. El momio queda congelado al confirmar el boleto y no cambia después, aunque la línea se mueva.

¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?

Sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y dividiendo 1 entre esa suma. Ese resultado es el porcentaje de pago, y lo que falta hasta 100 % es el margen. Dos momios de 1.90 dan alrededor del 94.5 % de pago; dos de 1.80, cerca del 90 %, con un margen de aproximadamente 10 %.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Dentro de la cuenta, en la sección de juego responsable o de configuración de la marca, que lista pausas, límites de depósito y autoexclusión. Son herramientas voluntarias de cada operador: no hay un registro nacional de autoexclusión ni un límite legal de depósito o de pérdida. El límite es más útil puesto antes de depositar y revisado junto al historial.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios legalmente autorizados son ingreso y quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no rebasa 6 %, y 21 % si lo supera. La Ciudad de México cobra 6 % estatal, alrededor de 7 % en total. La retención es pago definitivo solo si presentas la declaración obligatoria; si no, el ingreso se acumula.

¿Qué riesgos tiene apostar en una casa sin permiso en México?

No hay permisionario mexicano identificable, ni controles de verificación de identidad y antilavado, ni CFDI de retenciones. Si el operador queda bloqueado, el saldo puede quedar congelado y el regreso pasa por un juzgado. Tampoco hay registro nacional de autoexclusión, así que las herramientas de control viven únicamente dentro de esa cuenta.

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