Códigos promocionales para apuestas: la letra pequeña que decide cuánto te queda

Updated noviembre 2026
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Una caja de regalo con listón dorado junto a un boleto de apuesta sobre un mostrador de madera

El encabezado de Caliente ofrece $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN. Conviene detenerse en ese “hasta” antes de abrir una cuenta.

En el encabezado de Caliente se anuncian $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN.

Datos actualizados a noviembre 5, 2026; los permisos de la Secretaría de Gobernación se contrastaron con lo que declaran las fichas y los pies de página de cada operador.

Juego responsable: la parte que no se negocia

Antes de mirar un solo bono, mira lo que el operador pone en su propio pie de página. La app de Codere México declara que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de caliente.mx dice que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Betcris redacta lo mismo con más dureza: juegos estrictamente prohibidos para menores, sección de juego responsable y una aclaración de que el servicio no se promociona a menores de 18 años.

Ninguna de esas tres frases es publicidad de relleno. Son el único sitio donde un operador se compromete por escrito a algo que no le conviene comercialmente: dejar que te vayas.

Depósito, pérdida y autoexclusión: lo que existe y lo que solo parece existir

México no tiene un registro nacional de autoexclusión. Es la frase más incómoda de este apartado y la que más cambia un plan de juego. Tampoco hay un límite legal de depósito ni de pérdida, ni una cuenta temporal regulada por ley. Lo que sí hay son herramientas que cada casa ofrece por decisión propia: pausas, límites de depósito y autoexclusión voluntaria, tal como aparecen en las propias fichas de las apps.

La consecuencia práctica es esta: si te autoexcluyes en una casa y esa misma tarde abres cuenta en otra, nadie te lo va a impedir. No hay base de datos compartida que lo detecte. En un mercado con registro estatal ese bloqueo viaja contigo; aquí no viaja a ninguna parte.

Conviene tratarlo como lo que es: un compromiso personal que solo funciona si lo repites casa por casa, y una razón de peso para elegir un operador con herramientas de límite visibles antes de elegir el que paga el bono más gordo.

El costo real de una cuenta bloqueada

Ahí está el otro riesgo que un bono esconde bien. Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 por el congelamiento de cuentas de la UIF; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.

Léelo al revés: un saldo dentro de una cuenta bloqueada no es un saldo. No cobra un bono vencido, no atiende un retiro, no contesta. Y el estado cambia de mes a mes, así que cualquier afirmación sobre si esa web abre o cierra hoy envejece en semanas. Si un operador lleva meses sin operar, el “hasta 7,000 MXN” de su portada vale exactamente cero para ti.

La retención que aparece justo cuando ganas

Aquí el descuento no lo pone la casa: lo pone el SAT. Los premios de loterías, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos para el ISR (artículos 137 y 138 de la Ley del ISR). Quien paga retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal pasa de ese 6 %. La Ciudad de México sí grava los premios con 6 %, lo que deja una carga total cercana al 7 % según reportes secundarios. Premios por encima de $600,000 MXN al año se reportan en la declaración anual.

Dos matices que casi nadie lee en la letra chica del bono: la retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Y el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”: el tratamiento de un premio cobrado en un sitio sin permiso no está establecido, así que la pregunta correcta no es la que se hace al soporte de la casa, es la que se hace a un contador.

Un detalle que sí trabaja a tu favor, y que muchos jugadores ni saben que existe hasta que se topan con él en un trámite: el operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados. Ese comprobante es tu respaldo, y hay que pedirlo, no esperar a que llegue.

Bonos y apuestas gratis: cuánto queda después del rollover

Un bono no es dinero. Es un permiso temporal para apostar dinero que todavía no es tuyo, y el precio de ese permiso se llama requisitos de apuesta.

El rollover exige apostar el monto del bono cierto número de veces, y solo cuentan las apuestas que alcanzan un momio mínimo. Sube el rollover y sube el número de apuestas necesarias. Sube el momio mínimo y desaparecen de tu lista los momios largos y buena parte del mercado en vivo. Cada filtro reduce el catálogo con el que puedes cumplir la condición, y ese catálogo reducido es el que decide si conviertes el bono en saldo o lo abandonas a mitad de camino.

En juegos con apuestas, quien apuesta se queda

Los anuncios venden el momento de la ganancia; la estructura del mercado cobra la otra cara. Los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida cuando el IEPS subió a 50 % en 2026, porque el costo del impuesto —que absorben en parte— les comió margen. Si el dinero que reparten se encogió por el lado fiscal, la forma de recuperarlo es apretar por el lado de las condiciones: plazos más cortos, momios mínimos más altos, apuestas gratis con vencimiento. Un bono más generoso en el texto suele ser un bono más caro en el reglamento.

La apuesta gratis sí tiene un valor concreto y medible, y conviene calcularlo antes de emocionarse con el número grande.

Cuánto valen de verdad mil pesos de apuesta gratis

Una apuesta gratis no se devuelve con la ganancia. Si ganas, recibes la parte del premio que excede lo apostado, no el importe completo del boleto. Eso reduce su valor, y la reducción depende de dos cosas: el momio al que la juegas y lo que el mercado se queda.

Con una apuesta gratis nominal de $1,000 MXN y un mercado ilustrativo de dos resultados con momios decimales de 1,90 y 1,90 —un ejemplo de cálculo, no un precio cotizado—, el resultado se mueve en una banda. Ese mercado deja una proporción de pago de aproximadamente 95 %, es decir un margen cercano al 5 %; en un mercado con momios más ajustados, con una proporción de pago alrededor del 93,5 %, el valor esperado baja a unos $440 MXN. El par de mercados enmarca el rango: entre 46 % y 47 % del valor nominal, desperdiciando más de la mitad de la cifra que anuncia la portada.

El extremo alto del rango pide un mercado donde el operador se queda con la menor parte de lo apostado y un momio que se acerque a la línea base. Y ese extremo rara vez está disponible justo cuando quieres cumplir el rollover: los momios cortos y líquidos —los que más se acercan a 1,90— son los que tienen los márgenes más finos, y esos son los que las condiciones del bono suelen excluir o penalizar. Cuanto menos pierde el mercado en tu contra, menos margen tiene el operador para regalarte el bono que te atrajo.

La cifra del encabezado nunca se cobra entera. Es una banda, no un número.

Por qué un bono se vence antes de que puedas cumplirlo

El plazo es el instrumento más silencioso de todos. Un rollover que se cumple en dos semanas premia al que apuesta mucho y castiga al que apuesta con calma, aunque los dos tengan el mismo derecho sobre el bono.

Criterios de evaluación: cómo se clasifican las casas que verás aquí

Aquí no se ordena por el tamaño del número de la portada. Casi todas las casas de esta lista anuncian cuatro cifras con ceros, y el 90 % de la letra chica de esos anuncios es idéntica. Lo que cambia entre una y otra es otra cosa: qué requisitos acompañan a la oferta, en qué mercados puedes cumplirlos y qué pasa si no ves el saldo después de cumplirla.

Claridad del anuncio. Un bono descrito en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito no es un bono malo: es un bono que todavía no sabes qué es. Aquí eso resta más que un monto bajo pero transparente.

Condiciones visibles. Rollover, plazo y momio mínimo declarados en la ficha pública valen más que cualquier cifra de portada. Cuando la ficha no los trae, el lector tiene que asumir el trabajo de buscarlos, y ese trabajo también es un costo.

Tipo de oferta. El bono de bienvenida, la devolución de recarga, la apuesta gratis recurrente y el cashback del programa de lealtad se comportan de forma distinta. Un club con apuestas gratis semanales no es lo mismo que un paquete de primer depósito, aunque los dos digan “bono” en el mismo tipo de letra.

Momios del mercado. Sin margen competitivo, el bono se recupera más despacio y más veces.

Retiro y soporte. Un método de cobro lento convierte cualquier rollover en una promesa a distancia.

Juego responsable. Que la casa publique herramientas de límite y autoexclusión dice algo del tipo de operador con el que tratas, sobre todo en un país sin registro nacional.

Una advertencia sobre el punto que casi todos los comparadores dejan fuera: estos criterios evalúan la forma del bono, no tu suerte en mercado. Si en algún lado ves un ranking que promete ganancia con las apuestas gratis, ya no es un comparador.

Los nueve operadores, lado a lado

Aquí no hay emojis, ni flechas, ni un número dorado. Lo que hay son dos columnas: qué dice la casa sobre su permiso y qué dice su propia ficha sobre el tema del bono. La segunda columna es, casi siempre, la más aburrida de las dos. Da igual: la primera se copia y la segunda se sufre.

Plataforma Situación del permiso ante la SEGOB, según se declara (fuente citada, no confirmada oficialmente) Qué dice la ficha de la marca sobre el bono
Betcris permiso SEGOB de su permisionario; el número se omite porque el del pie de página del sitio y el de la tabla del titular difieren; titular: Producciones Móviles —
Playdoit permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según portales de comparación; titular: Eventos Festivos de México; sin confirmación oficial $1,000 MXN de bono de bienvenida, descrito en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito
Caliente permiso SEGOB DGG/SP/404/97, según el pie de página de su propio sitio; titular: Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente); sin confirmación oficial $1,000 MXN sin depósito y duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN
Novibet permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, según portales de comparación; titular: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; sin confirmación oficial —
Strendus permisos SEGOB DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según portales de comparación; las compilaciones difieren sobre el titular (Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads); sin confirmación oficial —
Pickwin permiso SEGOB de su permisionario; el número se omite porque las fuentes se contradicen, y el que da una compilación es el que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles; titular: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora —
1xBet permiso SEGOB DGJS/0002/2020, según portales de comparación, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; titular: Entretenimientos Naturales; la App Store publica la app bajo 1XCorp N.V., empresa distinta del titular citado —
Betway permiso SEGOB 4184, según portales de comparación; titular: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; sin confirmación oficial —
Codere permiso SEGOB DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según portales de comparación; titular: Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México); sin confirmación oficial bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN

La columna de permisos está llena y la del bono está casi vacía, y eso no es un descuido de esta página. Casi todas las casas de la lista guardan la información útil de sus promociones dentro de la app o detrás del registro, no en una ficha pública que cualquiera pueda leer antes de decidir. Cuatro marcas de nueve llevan cifras en esa columna, y una de esas cuatro cifras es un monto sin condiciones claras. Ese es el estado del mercado, y esa es la razón por la que el bono más gritón rara vez es el que más rinde.

Tres señales de alarma en el momento de reclamar

  1. La misma oferta se describe de dos formas distintas en la propia ficha oficial.
  2. La cifra del encabezado no trae plazo ni momio mínimo en el mismo apartado.
  3. Prometen duplicar depósitos sin decir hasta qué tope, o con un tope que solo aparece en un término y no en el otro.

Ninguna de las tres significa que la casa mienta. Significa que no se comprometió a nada, y un acuerdo sin compromiso no es un acuerdo. Ante cualquiera de las tres, la decisión inteligente no es reclamar el bono: es no reclamarlo.

Panorama: qué es un código promocional y qué no

La pregunta que trae a la mayoría hasta aquí es sencilla: quiero el descuento antes de apostar. La respuesta del mercado mexicano también es sencilla, aunque decepcione: el descuento no existe, y lo que hay es un paquete de depósito disfrazado de regalo.

Los fundamentos: la palabra “código” y la práctica real

Lo que el jugador busca con “código promocional” existe. Lo que encuentra, casi siempre, es el flujo de registro de la casa: se crea una cuenta, se hace un primer depósito y la promoción se aplica o se elige en la app o en el sitio, sin token que copiar. En el uso mexicano, “código” se ha vuelto un sinónimo de “código de promoción de una casa de apuestas”: un paquete de bienvenida, una promoción de recarga o una apuesta gratis que se activa desde el propio registro.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
La ficha de la app de Codere México anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN.

Esa confusión de nombre tiene un costo concreto para el lector: quien espera un cupón que se canjea y no lo encuentra se queda sin el bono y sin entender por qué. Lo que hay que mirar no es el campo del formulario, es el apartado de condiciones que sigue al botón de registro.

Requisitos de apuesta: la cláusula que decide todo

Los requisitos de apuesta deciden cada cosa que va a pasar después de reclamar el bono. Si no los lees antes de depositar, ya estás dentro de un trato cuyas reglas no conoces.

Sin permiso no hay árbitro

En México ninguna casa puede operar apuestas deportivas por su cuenta. La Ley Federal de Juegos y Sorteos prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio y solo autoriza lo expresamente permitido, y el Reglamento, en su artículo 2, prohíbe además lo que no prevé de manera expresa. Traducido al mostrador: no existe una licencia digital suelta. El permiso de la SEGOB se otorga a un permisionario con local físico y la operación en línea cuelga de ese permiso. Muchas marcas extranjeras funcionan con un permisionario local, y un mismo permisionario puede operar varias marcas.

Aquí el detalle que importa para tu dinero: si un bono viene de una web sin permiso, no tienes a quién reclamarle. Puedes cobrar el premio y quedarte sin forma de exigirlo. La protección no está en el bono: está en quién lo firma.

Dónde invertir la mitad de la mitad

El bono de bienvenida típico devuelve la mitad de lo que depositas hasta cierto tope, duplicado. Si tu presupuesto real es de $500 MXN al mes, ese “hasta 7,000” de la portada no te va a tocar en ningún escenario: el bono topa con lo que depositas, no con lo que anuncia.

El reparto inteligente es aburrido y funciona: la mitad del presupuesto para apuestas sencillas de momios cortos durante el rollover —los momios bajos se cumplen con menos apuestas y menos desviación— y la otra mitad reservada para cuando la promoción esté clara y el retiro funcionando. Dos de las nueve casas ni publican la oferta en su propio listado. Con esas dos, la regla es archivar la promoción y usar la que está escrita.

Normativa: qué protege un permiso y qué no

La autoridad es la Secretaría de Gobernación. Bajo el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, la SEGOB interpreta y aplica la ley, y la Dirección General de Juegos y Sorteos es la que autoriza, controla, supervisa, otorga, modifica y extingue permisos, además de sustanciar los procedimientos de sanción. El permiso mismo está definido en el Reglamento, en su artículo 3, como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La ficha de la app de Playdoit anuncia un bono de bienvenida de $1,000 MXN, descrito unas veces con primer depósito y otras sin depósito.

La palabra exacta es permiso, no licencia. Parece una sutileza. No lo es: es la diferencia entre un derecho que se compra y una autorización que el Estado concede a quien quiere, por un tiempo definido. Un permisionario de apuestas remotas debe presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza. Regla incómoda para quien quiere comparar marcas por el domicilio del dueño: el permiso no es transferible.

La supervisión en la práctica: casos y fechas

Del lado de las sanciones, la ley es breve y frontal: la propia Ley Federal autoriza a la SEGOB a inspeccionar y a clausurar locales sin autorización. La aplicación se movió mucho entre 2025 y 2026. En noviembre de 2025 la UIF identificó trece casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano —esta última del grupo de Ricardo Salinas Pliego— quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió publicar solo contenido informativo, sin apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito le concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido el bloqueo de esos dos sitios, según una única fuente.

El estado es inestable por definición, y por eso en esta página no vas a leer si los sitios están abiertos o cerrados hoy. Eso lo dice el encabezado de cada operador, no un comparador.

Cuando el permiso deja de estar a tu favor

La protección de un operador con permiso es limitada, y hay que decir exactamente en qué consiste. Contra una marca que opera bajo permiso de un permisionario mexicano tienes un domicilio legal en México, controles de identidad y de prevención de lavado, y un CFDI de retenciones por los premios gravados. Contra una marca offshore que acepta jugadores mexicanos sin permiso local tienes lo contrario de cada una de esas cosas: ningún foro mexicano con jurisdicción sobre tu reclamo, ninguna obligación local de retención a tu favor y ningún documento que puedas reclamar como comprobante. Las webs con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, y una licencia de Curazao no las convierte en una.

En los dos casos, el jugador queda sin registro nacional de autoexclusión, porque ese registro no existe. La diferencia entre los dos mundos no está en el bono; está en si hay alguien con nombre y dirección al otro lado del reclamo.

Verificación: cómo revisar un permiso en dos minutos

La Dirección General de Juegos y Sorteos publica la lista de sitios autorizados, y el detalle del permiso que anuncia una marca —número, permisionario y vigencia— aparece en el pie de página del propio operador o en el trámite de la SEGOB. Si no está ahí, que la web sea una app publicada en la App Store no prueba nada por sí solo: la App Store alberga apps de compañías extranjeras que operan con permisionarios locales, y una App Store no verifica permisos mexicanos. Antes de depositar, si algo no aparece en el pie de página, esa ausencia es la respuesta.

La reforma que todavía no existe

La Ley Federal de Juegos y Sorteos es de 1947 y su reforma sigue pendiente. SEGOB terminó un anteproyecto para reemplazarla en octubre de 2026 y lo envió al Gabinete de Seguridad, pero no se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa que derogaría la ley actual y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con una edad mínima de 21 años y autoexclusión dentro del texto. Es una propuesta, no una norma.

Por eso esta página no describe nada sobre el diseño de las promociones que no sea el estado actual. El marco que cambió el mercado no fue una reforma de bonos: fue fiscal, y le tocó al jugador por el lado de la retención.

Lo que prohíben los proyectos pendientes

Las iniciativas más citadas apuntan a prohibir los bonos de bienvenida —una lleva la firma del diputado Martínez Urincho—, a limitar la publicidad de influencers y deportistas y a restringir los anuncios en transmisiones deportivas. Todo eso son propuestas. Ninguna es ley, y ninguno de esos proyectos apareció en los artículos del Reglamento revisados. Mientras eso siga así, el bono de bienvenida es legal y el problema sigue siendo el mismo de arriba: los requisitos.

El permiso de cada casa, en un solo sitio

Los nueve operadores que aparecen aquí operan bajo un permiso de la SEGOB, según sus propias fichas y pies de página o según compilaciones de terceros. La lista oficial de la DGJS no pudo abrirse al momento de revisar, así que ningún número de permiso se presenta como oficial, y donde las fuentes se contradicen sobre el número, no se imprime un número:

Que un permiso no se pueda confirmar no significa que no exista. Significa que un lector que quiere certeza tiene que ir al pie de página del operador o al trámite de la SEGOB.

Los nueve operadores, uno por uno

Betcris: el armazón serio sin la letra pequeña del bono

El pie de página de Betcris es el más severo de la lista: juegos estrictamente prohibidos para menores de edad, sección de juego responsable y una línea que aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. En un mercado donde las promociones se empujan con urgencia y sin público definido, esa redacción es un estándar que un operador elige tener.

Su permiso vive dentro de un galimatías chico pero real: el pie de página de su propio sitio muestra un número a nombre de Producciones Móviles, y la tabla del titular muestra otro, de modo que aquí no se imprime número alguno. No es una irregularidad evidente —el permiso existe según lo declarado—, es una casa que no puede poner la misma cifra en dos papeles.

Del bono, nada público en su listado: la ficha no lleva cifras de promoción, así que queda el registro para reclamar y el apartado de condiciones para leer.

Lo que establece este puesto en la lista no es el bono. Es el pie de página: si te importa el tono con el que una casa trata al jugador, Betcris es de las que no te vende nada disfrazado.

Playdoit: dos descripciones y ninguna condición clara

Playdoit anuncia $1,000 MXN de bienvenida en su ficha oficial, y esa cifra merece más desconfianza que admiración. En un apartado de la misma ficha la describe con primer depósito y en otro sin depósito. La misma oferta, dos naturalezas distintas, en el mismo documento que la casa controla.

Piénsalo desde el otro lado del mostrador. Un bono sin depósito es regalado, uno con primer depósito es condicionado, y confundirlos no perjudica a la casa: perjudica a quien se registra esperando el primero y recibe el segundo. El problema aquí no es el tamaño, es la ambigüedad. Una oferta que no tiene una sola versión tampoco tiene una sola interpretación.

Su permiso aparece como DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según una compilación, con Eventos Festivos de México como titular y sin confirmación oficial. Su app no dice nada más sobre las condiciones de la promoción.

Ese $1,000 es un número que no admite una pregunta elemental. Y el jugador que no puede preguntar no gana.

Caliente: la oferta más grande y la ficha más muda

Caliente pone las cifras más altas del grupo en su encabezado: $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN. No se aclara si las dos ofertas valen solo para apuestas deportivas o alcanzan también el casino, y esa pregunta no es mera curiosidad: el rollover de una promoción de casino no se cumple con boletos de fútbol.

Fuera de la promoción, su app de deportes es la más completa de la lista: transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, para mayores de 18 años. Eso cambia el cálculo del rollover: un catálogo con creador de apuestas y transmisión en vivo te da más formas de cumplir una condición que un catálogo de tres mercados.

Su permiso figura como DGG/SP/404/97 en el pie de página de su propio sitio, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay como titular y sin confirmación oficial. Su oferta del bono sin depósito también aparece descrita por reseñas de terceros con un rollover de 10 veces, aunque el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra: ese dato viene de reseñas, no de la casa, y no es un dato que puedas usar como si fuera un contrato.

La oferta más grande del grupo viene con la letra más pequeña, y esa combinación no es casualidad.

Novibet: silencio en el bono, permiso con nombre y apellido

Novibet aparece en la lista con un permiso que sí trae número, titular y compilación citada —DGJS/DCRCA/1121/2020, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.— y con un listado que no publica cifras de promoción. Sin confirmación oficial del registro, como todas: la lista de la DGJS no pudo abrirse.

Léelo como lo que es: una casa que no compite por el cartel grande. No hay apuesta gratis visible en su ficha ni bono de bienvenida cuantificado en una fuente pública, así que quien busque un número en la portada no lo va a encontrar aquí. Quien busque una casa con permiso identificable y sin una promoción agresiva colgando de la entrada, sí.

Strendus: tres permisos y una promoción fuera de la vista

Strendus declara tres números de permiso —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— según una compilación, y las mismas fuentes no se ponen de acuerdo sobre el titular, que unas veces es Atracciones y Emociones Vallarta y otras New Ads. Un operador con tres permisos suele ser un operador con varios locales o varias sociedades detrás, y esa estructura es la razón por la que el permiso importa: el responsable legal tiene nombre y el reclamo tiene destinatario.

De su bono, nada en su listado. Ni cifra, ni tipo de promoción, ni condición.

Su interés para el lector es el opuesto al de las casas con número grande: no hay una promoción empujando el registro, hay una estructura formal detrás. Quien quiera una promoción modesta y verificable en el propio contrato, encuentra aquí más base que en la mayoría de los encabezados vistosos.

Pickwin: donde el número del permiso es el mismo que el de otro

Pickwin es el caso más raro de la lista, y merece contarse con precisión. La compilación de terceros que cita su permiso da un número, y ese mismo número es el que muestra el pie de página de Betcris a nombre de Producciones Móviles. Las fuentes se contradicen entre sí, así que aquí no hay número que imprimir.

Ese cruce no prueba nada por sí solo. Prueba algo más simple: en un mercado donde varias marcas operan con un mismo permisionario y donde las compilaciones se copian entre sí, un número repetido en dos sitios no confirma ni a uno ni al otro. Un lector que quiere certeza no la va a encontrar en la compilación. La encuentra en el pie de página del operador.

De su promoción, silencio público: su listado no lleva cifras de bono.

Es la mitad oculta del mercado: marcas con permiso, con producto y con una promoción que existe y no se anuncia.

1xBet: la app bajo otra razón social

1xBet trae la lista de herramientas más larga cuando se mira el producto: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Para un jugador que quiera usar el rollover en mercados específicos, ese catálogo es una ventaja concreta: más deportes, más maneras de cumplir la condición.

Y trae la ambigüedad formal más grande del grupo. Su permiso aparece como DGJS/0002/2020 según portales de comparación, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; el titular citado es Entretenimientos Naturales, y la App Store publica la app bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta.

Esa diferencia entre la razón social que aparece en la tienda de apps y la que aparece en el permiso no es, por sí sola, una irregularidad. Pero sí es la razón por la que un jugador que revisa antes de depositar tiene que mirar dos veces: una en el pie de página del sitio y otra en la ficha del registro, que no siempre coinciden. El producto más generoso del grupo llega con el papeleo más enredado, y ese papeleo es lo que decide a quién le reclamas si algo sale mal.

Betway: dos momios “Super”, tres mil mercados semanales

Betway anuncia más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. El volumen es el argumento: quien apuesta varias veces por semana encuentra en dos mil eventos un catálogo que no se agota en la primera jornada.

La parte incómoda es la misma que en todas las apuestas gratis: un club con apuestas gratis semanales suena a dinero recurrente, y es una promoción recurrente con requisitos renovados cada vez. No es un bono de bienvenida y no se comporta como tal.

Su permiso figura como 4184, según una compilación, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular y sin confirmación oficial.

Las “Super” y “Ultra” mejoran el precio por encima del promedio de la propia casa. No lo mejoran por encima de la media del mercado, y esa distinción importa: un momio mejorado es mejor que su vecino, no mejor que la competencia.

Codere: la oferta que sí llega a la app y el mismo problema de siempre

Codere llega con la ficha más informativa del grupo: bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN, más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. La retirada a OXXO importa en un mercado donde mucha gente no tiene historial con la banca digital.

La app de Codere también declara lo que casi ninguna declara: que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. No es glamour, es transparencia, y bajo el ángulo de esta página la transparencia pesa más que el monto.

Su permiso aparece como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según una compilación, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular, y sin confirmación oficial.

El “hasta $7,000” tiene el mismo techo que todos: tope de la bonificación y requisitos que cumplir. Lo que cambia aquí es que la condición viene escrita en el lugar donde el jugador la va a buscar.

Cuánto cuesta cada paso antes de que el bono vuelva a ser dinero

El camino completo, contado en orden: abres la cuenta, verificas identidad, depositas, la promoción se activa según las condiciones de la casa, apuestas lo necesario para cumplir los requisitos, y solo entonces el saldo se vuelve retirable. El retiro llega al método que el operador permita, normalmente a una cuenta a tu nombre.

Regla que se repite en todos los casos: una apuesta libre no se paga con la ganancia. La cifra no vuelve, y eso reduce lo que queda.

En México no existe norma que cubra los pagos de apuestas; los métodos que aparecen en las fichas —tarjeta, SPEI, efectivo en tienda y monederos electrónicos— son lo que cada marca dice de sí misma. Un proveedor de pago no verifica permisos, verifica la cuenta.

El código de casa de apuestas legal no existe como documento separado: existe el permiso. Y el permiso no se pide al botón de registro, se busca en el pie de página.

Preguntas frecuentes sobre códigos promocionales y bonos de bienvenida

¿Cómo funciona un bono de bienvenida y dónde están escritas sus condiciones?

Un bono de bienvenida es una promoción atada al primer depósito o al registro, y sus condiciones viven en el apartado de términos que acompaña a la oferta, no en el anuncio de portada. Ahí están el rollover, el plazo y el momio mínimo. Si ese apartado no aparece en la ficha o en el sitio antes de depositar, todavía no sabes qué estás aceptando.

¿Qué significan el rollover y el momio mínimo de un bono?

El rollover es la cifra de veces que hay que apostar el bono antes de poder retirar lo ganado. El momio mínimo es el precio más bajo que cuenta como apuesta válida: por debajo de él, la apuesta no avanza el rollover. Los dos juntos deciden cuántas apuestas necesita un bono para convertirse en saldo retirable.

¿Por qué una apuesta gratis no devuelve su importe con la ganancia?

Una apuesta gratis es un boleto sin dinero real detrás. Si gana, la casa te paga la parte que excede el importe apostado, no el monto completo. Con $1,000 MXN de apuesta gratis en un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90, el valor esperado se mueve entre unos $413 y unos $440 MXN.

¿Cómo compruebo que una casa tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?

Mira el pie de página del propio operador: ahí es donde las marcas publican el número de permiso y el permisionario que lo sostiene. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica la lista de sitios autorizados, y la SEGOB atiende el trámite. Que una app esté publicada en la App Store no confirma el permiso mexicano.

¿Quién paga impuestos por los premios de apuestas en México?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos para el ISR, artículos 137 y 138. El pagador retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no pasa de 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La Ciudad de México grava los premios con 6 %, y el operador emite un CFDI de retenciones.

¿Cómo pongo límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Los límites se activan en la sección de juego responsable de la propia cuenta, y cada casa los ofrece por decisión propia. México no tiene un límite legal de depósito aplicable por igual a todas las plataformas, ni un registro nacional de autoexclusión que te bloquee a la vez en todas. Eso hay que repetirlo casa por casa.

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