Momios de las casas de apuestas: dónde se va el dinero del boleto

Updated noviembre 2026
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Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día

En México nadie tiene una licencia de apuestas online, y ese detalle decide casi todo lo que viene después. La ley que ordena la actividad es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, y su reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, dice en su artículo 2 que lo que no está expresamente previsto está prohibido. Ninguna de esas páginas menciona internet. Lo que sí existe es un permiso de la Secretaría de Gobernación, la SEGOB, otorgado a un permisionario con local físico, y las marcas que se ven en pantalla operan colgadas de ese permiso. El término correcto es “permiso”, no “licencia”, y esa diferencia no es un capricho de abogados: cambia quién responde por el dinero del apostador cuando algo sale mal.

En los momios variables (totalizador o parimutuel) los apostadores apuestan entre sí y el momio se conoce hasta después del evento.

Datos actualizados al noviembre 5, 2026, con los números de permiso verificados contra los pies de página de las propias marcas y contra los compiladores públicos citados, y sin confirmación oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos, cuyo listado de permisos no pudo abrirse.

Prevención: el jugador pone el límite porque nadie más lo pone

Empecemos por donde casi ninguna guía quiere empezar. En México no existe un registro nacional de autoexclusión. Quien tiene un problema con la apuesta no puede pedir que lo vetén del sistema entero, porque el sistema no tiene esa memoria: cada casa lleva su propia lista, si es que la lleva, y el apostador que se autoexcluye de una marca puede registrarse en la siguiente esa misma tarde con otro correo. La protección disponible es la que cada operador decide ofrecer, y eso convierte la prevención en una tarea del propio jugador, no en un servicio que el Estado le presta.

Una credencial de elector junto a un celular con una cuenta regresiva en la pantalla sobre una mesa de cocina
Lo habitual en los momios de las casas de apuestas es un pago de alrededor de 90 % en apuestas con dos resultados posibles, como el tenis, y de cerca de 85 % en apuestas con tres, como el futbol.

Las herramientas voluntarias sí aparecen, y aparecen en los sitios donde uno menos las busca: en las fichas de las tiendas de aplicaciones. La ficha de la app de Codere México indica que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. En el pie de página de la casa Caliente se lee que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, se pide divertirse con responsabilidad y se enlaza una sección de juego responsable. Son declaraciones de la marca sobre sí misma, no condiciones de una autoridad, y conviene leerlas con esa etiqueta puesta.

Edad, identidad y verificación

El reglamento reserva su artículo 5 para un asunto de edad: prohíbe a los menores estar en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el “cruce de apuestas” de los recintos, pero no fija ningún número. El 18+ que aparece en las fichas y en los pies de página es la regla que cada casa se pone a sí misma. Un dato así debería estar en la ley y no en el folleto comercial; no lo está.

La identidad funciona por una vía distinta y bastante más eficaz. Las casas verifican al usuario con procedimientos KYC y reportan las operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego figura entre las actividades vulnerables de la ley antilavado. Esa obligación es la que sostiene la trazabilidad del dinero, y también la razón por la que una cuenta sin documentos completos acaba topándose con un retiro detenido. Qué documentos exactos exige cada operador no lo fija ningún precepto: lo fija su propio procedimiento interno.

Lo que cuesta no tener registro de autoexclusión

Pongamos la escena en números de conducta, no de mercado. Un lector que decide apretar sus depósitos a la semana tiene dos caminos: la herramienta interna de la casa, que se activa y se desactiva en su panel de cuenta, o nada. La herramienta interna tiene una virtud y un defecto idénticos: la maneja él mismo. Nada impide que la levante a las dos de la mañana de un domingo, y no hay una institución que le devuelva una puerta cerrada.

De ahí sale una recomendación que se sostiene sola: si el límite importa, el límite debe doler. Un tope de depósito semanal fijado en la mitad del gasto discrecional real sirve más que un tope generoso que se puede subir en dos clics. La casa no gana nada recordándoselo, porque la casa vive de que se suba.

Comparar la salvaguarda, no el banner

Vale la pena mirar cómo venden la protección. Las marcas colocan el aviso de juego responsable en el pie de página, junto a la dirección de la oficina y el número de permiso, y dedican el encabezado a la oferta: mil pesos sin depósito por un lado, duplicación del primer depósito hasta siete mil pesos por otro. El orden de los elementos dice bastante sobre las prioridades. Un lector que compare casas por su salvaguarda tendrá que bajar hasta el final de la página, y hacerlo no es perder el tiempo: es la única parte del sitio que no está diseñada para que él apueste.

Evaluación: criterios para leer la oferta de cada casa

Una comparación honesta con nueve casas empieza confesando lo que no puede comparar. De los nueve operadores revisados, las fuentes públicas dan números de permiso para siete, y dos de ellos —Betcris y Pickwin— llegan sin cifra porque las compilaciones se contradicen entre sí. El pie de página de Betcris muestra un número a nombre de Producciones Móviles, la compilación muestra otro, y ninguno de los dos puede verificarse contra una lista oficial que nadie ha logrado abrir. Ese es el estado real de la información en el mercado mexicano, y el lector merece saberlo antes de comparar precio por precio.

Así que los criterios que quedan en pie son otros, y son los que de verdad cambian la experiencia: quién figura como permisionario ante la SEGOB y bajo qué número, si la casa lo declara en su propio pie de página, si su app y su sitio prometen mercados que el lector usa de verdad, y cuánto queda de un premio después de la retención fiscal.

Marca Estado del permiso ante la SEGOB tal como lo declara su fuente Qué dice la ficha de la marca sobre su oferta
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, titular Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial Operación en el mercado mexicano sin cifras de oferta publicadas en su ficha
Codere Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, titular Libros Foráneos S.A. de C.V., según el compilador citado; sin confirmación oficial 18+, avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta
1xBet Permiso DGJS/0002/2020, titular Entretenimientos Naturales, según el compilador citado; la App Store lista la app bajo 1XCorp N.V., sociedad distinta del titular; sin confirmación oficial Ficha de tienda sin descripción de mercados publicada
Caliente Permiso DGG/SP/404/97, operadora del sitio Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., mostrado en el pie de página de la marca Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo mayores de 18 años
Strendus Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads según la compilación que se lea; sin confirmación oficial Ficha centrada en el registro y la operación desde el celular
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial Operación internacional adaptada al mercado mexicano
Betway Permiso 4184, titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial Marca de perfil deportivo con app propia
Betcris Permiso de su permisionario sin número publicado: el del pie de página y el de la tabla de la empresa difieren; titular según las fuentes, Producciones Móviles Ficha con licencia MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026
Pickwin Permiso de su permisionario sin número publicado: las fuentes se contradicen, y el número de una de ellas es el que el pie de página de Betcris atribuye a Producciones Móviles; titular Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora Ficha de tienda sin descripción de mercados publicada

Por qué la tabla no dice lo que el lector esperaba

La primera columna parece repetitiva y no lo es. Siete marcas distintas, y en cada una el permiso pertenece a una sociedad que no es la marca: Eventos Festivos de México, Libros Foráneos, Entretenimientos Naturales, Caliplay, Atracciones y Emociones Vallarta, Comercial de Juegos de la Frontera, Espectáculos Deportivos Frontón México. La marca es la cara; el permisionario es quien responde ante la SEGOB. Cuando el lector reclama, reclama contra una razón social que probablemente nunca había oído nombrar, y ese es el dato práctico que la columna entrega.

La segunda columna revela otra cosa, y es incómoda para el sector: la mitad de las fichas no describe la oferta, describe la app. Registro, depósito desde el celular, avisos de responsabilidad. De las nueve, la que más detalle publica en su ficha de tienda es Caliente, con transmisión en vivo, creador de apuestas, promociones y eventos virtuales. Las demás dejan que el lector descubra el catálogo de mercados ya dentro de la cuenta, con el teléfono en la mano y la primera apuesta a un toque de distancia.

Y hay una ausencia que salta. En una comparación de momios, el lector esperaría una columna con precios. No la hay, y no es un descuido: los momios cambian cada hora y cualquier cifra impresa envejece antes de que el lector termine de leerla. Lo que sí es estable, y por eso está en la tabla, es quién tiene el permiso, quién es el titular y qué promete la marca sobre su producto.

Supervisión: quién vigila a quién

La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos, que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, además de instruir los procedimientos sancionadores. El reglamento lo deja claro desde su artículo 1: la materia es federal y cubre la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas, con la excepción de los sorteos de la Lotería Nacional.

Los permisionarios de apuestas remotas no viven de la confianza: deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir un billete de fianza, todo en el artículo 29. El permiso, por cierto, es intransferible, según el artículo 31. Esa es la parte del sistema que sí funciona y que conviene tener presente cuando alguien presenta a una casa de apuestas como si fuera un banco.

La clasificación es una foto, no un veredicto

Nueve marcas revisadas no son nueve marcas autorizadas en el país. Los informes públicos sobre el número de sitios de apuestas en México se contradicen abiertamente: una cuenta habla de 136, otra de entre 30 y 35 operadores digitales con dominio .mx. Con esas cifras sobre la mesa, cualquier listado que se presente como completo está exagerando. Esta comparación cubre las nueve que se revisan aquí y nada más; una marca ausente de esta página no está por eso sin permiso.

El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto de sitios autorizados, y hasta hoy eso sigue siendo una petición. Mientras no exista, la verificación es un trabajo de arqueología doméstica: bajar al pie de página de la casa, leer la razón social y el número de permiso, y comparar ese número con lo que dicen los compiladores. Dos minutos de trabajo que ningún sello de confianza en la portada sustituye.

Fundamentos: cómo se forma un momio y qué se queda la casa

El precio que aparece en el boleto no es solo una promesa de pago, es también una medida de cuánto cobra la casa por dejarte apostar. El momio decimal ya trae la comisión dentro. Cuando el lector ve 1.90, la casa no está diciendo que ese resultado tenga una probabilidad de 52,63 % en el mundo; está diciendo que ella está dispuesta a pagarlo como si esa probabilidad fuera menor. La diferencia entre el precio justo y el que se ofrece es su ingreso.

Momio fijo y momio variable

Existen dos arquitecturas, y la distinción decide si el lector sabe cuánto va a cobrar en el momento de apostar. En los momios fijos la casa fija el precio y actúa como contraparte del apostador: el momio rige desde que se hace la apuesta y no puede cambiarse después. Ahí el riesgo del lado comercial lo carga el operador, y por eso el precio viene con un colchón.

En los momios variables, también llamados totalizador o parimutuel, los apostadores juegan unos contra otros y el momio se conoce hasta después del evento. El colchón no es un precio por adelantado sino un corte sobre el pozo, y ahí la magnitud se ve sin maquillaje: la parte que se reparte como premios es inferior a 50 % en los operadores estatales, y llega a cerca de 85 % en carreras de caballos. Si al lector le parecía estrecho el margen de una casa de apuestas deportiva, este párrafo lo va a reacomodar: hay mercados donde la casa se queda con más de la mitad de lo apostado y nadie lo llama abuso, porque el reparto es público y reglado.

El porcentaje de pago, en una fórmula

El porcentaje de pago indica qué parte de lo apostado se reparte a los jugadores en forma de premios. En las apuestas deportivas se obtiene sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles de un mercado y dividiendo 1 entre esa suma. Con tres resultados a 1.25, 5.00 y 10.00, esa operación deja el pago en cerca de 90,91 %.

Visto desde el otro lado de la mesa, cada momio esconde una probabilidad implícita: el inverso del propio momio. Un precio de 1.01 equivale a 99,01 %, uno de 2.00 a 50,00 % y uno de 4.00 a 25,00 %. Las casas calculan sus precios de modo que esas probabilidades implícitas de todos los resultados sumen más de 100 %, y al excedente se le llama overround: es la ganancia del operador con un libro equilibrado. Aquí está la trampa mental que más caro sale al apostador: una apuesta a 2.00 no es una moneda al aire. Es una moneda al aire cobrada.

Lo habitual y lo que ya es caro

La costumbre del sector, medida sobre los momios que se ven a diario, es un pago de alrededor de 90 % en mercados de dos resultados posibles, como el tenis, y de cerca de 85 % en mercados de tres, como el futbol. Traducido al bolsillo, y sin adornos: en un partido de futbol, de cada 100 pesos que el mercado mueve, unos 15 no vuelven nunca a manos de los apostadores.

A partir de ahí todo es gradiente. Un momio de 1.95 en los dos lados de una apuesta de dos resultados da un pago de cerca de 97,5 % y un margen de unos 2,5 %. Con 1.80 en ambos lados, el margen salta a cerca de 10 %. Misma liga, mismo partido, cuatro veces más de comisión. La cifra de 1.80 no es una rareza de operador pirata: es la que suele acompañar a un partido secundario en un mercado con una sola línea de momios.

Un mercado parejo, medio punto porcentual

El plan de esta página pide un caso ilustrativo, y conviene decir antes de escribirlo que es un ejemplo aritmético, no un precio cotizado por ninguna casa. Tomemos un mercado de dos resultados con 1.90 en cada lado. La suma de inversos es 1 ÷ 1.90 + 1 ÷ 1.90, es decir 1,0526. Dividiendo 1 entre esa suma, el porcentaje de pago queda alrededor de 95 %. El margen es la diferencia, cerca de 5 %.

Por eso el resultado se entrega como banda y con su condición: entre 95 % y 96 % de pago en un mercado de dos resultados con precios parejos alrededor de 1.90, según cuántos decimales lleve el momio que se lea en pantalla. Un 1.90 exacto da un poco más de 95 %; un 1.92 da más. La condición importa y no es un tecnicismo: cuatro decimales de diferencia en el momio mueven el pago perceptiblemente en mercados de tres resultados, porque los inversos se acumulan.

Con esos mismos números se ve lo que el bombo publicitario esconde. Una casa que anuncia “cuotas mejoradas” y publica 1.90 en los dos lados está cobrando alrededor de cinco pesos por cada cien que se mueven en ese mercado, en una apuesta donde el lector cree que su única desventaja es la suerte. La “mejora” es respecto de otro precio suyo, no respecto de un precio justo.

Normatividad: qué significa el permiso de la SEGOB para el apostador

Un documento con sello rojo sobre el escritorio no es lo mismo que una licencia, y en México esa diferencia se cobra en pesos. La Ley Federal de Juegos y Sorteos prohíbe en todo el territorio nacional los juegos de azar y las apuestas, y sólo permite los que están expresamente autorizados. La SEGOB concede los permisos e inspecciona, según su artículo 7, puede clausurar los locales que operen sin autorización, según el artículo 8, y ninguna casa puede instalarse cerca de escuelas o centros de trabajo, según el artículo 9; los estados y municipios colaboran en la vigilancia, según el artículo 10.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
En las apuestas deportivas, el porcentaje de pago se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y dividiendo 1 entre esa suma.

El reglamento reformado en 2023 remacha la puerta. Su artículo 2 establece que la actividad de apuestas y sorteos que no está expresamente prevista está prohibida, y su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. El artículo 28 nombra las figuras que importan aquí: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas.

Ninguna ley mexicana menciona las apuestas online con nombre y apellido. Lo que ocurre en la práctica, según los reportes, es que un sitio de internet no puede tener una licencia digital propia: opera colgado del permiso de un titular con local autorizado, y muchas marcas extranjeras usan a un permisionario local. Un mismo permisionario puede operar varias marcas. Ahí está la explicación de la primera columna de la tabla, y también la razón de que dos casas distintas puedan compartir titular.

Permiso, no licencia, y por qué la palabra importa

Cuando el lector ve “licencia” en la portada de una casa extranjera, está viendo una autorización emitida por una jurisdicción que no tiene competencia en México. Las licencias de Curazao no son permisos mexicanos, y una marca con licencia europea no está por eso autorizada por la SEGOB. La palabra correcta para lo mexicano es “permiso”, y un permiso tiene condiciones que una licencia de otro país no tiene: cuentas auditadas, fianza, reportes de operaciones sospechosas. También tiene una desventaja: es temporal y se termina, y con él se termina la base legal de la operación.

Un dato que conviene tener claro antes de juzgar cualquier marca de esta lista: la lista oficial de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, y por eso ningún número aparece con confirmación oficial. Los números que se leen arriba vienen de los pies de página de las propias casas o de compiladores como casasdeapuestaslegales.mx y el compilador citado, y esa procedencia es parte del dato. Un número es una declaración hasta que un registro público lo respalde.

Qué pasa con las marcas bloqueadas

El estado del mercado cambió fuerte entre finales de 2025 y 2026, y la única manera honesta de contarlo es con fechas. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, esta última de Ganador Azteca, quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito y ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.

La historia no se detiene ahí: en julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino online, entre ellos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente. Los fallos siguen moviéndose, así que ningún lector debería leer este párrafo como un estado actual. La consecuencia práctica es la que importa: un saldo depositado en un operador bloqueado puede quedar congelado, y recuperarlo es un trámite judicial, no un correo al servicio al cliente.

La reforma que todavía no es ley

En octubre de 2026 la SEGOB terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa que derogaría la norma vigente y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión; también es solo una propuesta.

Merece la pena detenerse en ese detalle de la iniciativa, porque conecta con lo que se dijo al principio de esta página. Un registro de autoexclusión no aparece por generación espontánea: tiene que ser creado por una norma, y hoy ninguna lo crea. Mientras la reforma duerme en un cajón, la protección del jugador mexicano sigue siendo una casilla que cada casa dibuja a su manera.

Lo que sí está prohibido y lo que no tiene regla

Las apuestas deportivas sólo son posibles a través del permiso de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y las modalidades de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del reglamento revisados. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones con el “cruce de apuestas”, siempre con la prohibición absoluta de participación de menores. Para un mercado de intercambio de apuestas, conocido como bolsa, no se encontró disposición alguna, y esta página no afirma que exista uno en México. Tampoco se hallaron eventos restringidos por edad o por categoría de liga.

Publicidad, bonos e impuestos al premio

No se encontró un artículo federal sobre publicidad en los apartados del reglamento revisados. Los reportes sobre horarios de transmisión, después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00, describen iniciativas y no ley. Los proyectos para limitar influencers y deportistas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas y eliminar los bonos de bienvenida tampoco son ley. Sobre bonos no se encontró regla estatutaria alguna; lo que sí ocurrió es que, después del aumento del IEPS, las casas rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.

Ese rediseño es el punto donde el lector debería afinar el oído. Cuando una casa “mejora” su bono de bienvenida sin mover el rollover, lo que cambió no es el valor del bono: es el reparto del costo fiscal entre la casa y el apostador, y esa cuenta se paga en el cumplimiento de requisitos, no en el anuncio.

El impuesto del lado del operador. El IEPS de la Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B), aplica 50 % a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma se publicó en el DOF el 7 de noviembre de 2025 y entró en vigor el 1 de enero de 2026; antes era 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos online de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. Sobre la base no hay certeza: el texto revisado dice sólo “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y esta página no afirma ni “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”.

El impuesto del lado del apostador. Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos, según los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % si la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo únicamente si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. En la Ciudad de México rige un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, cerca de 7 % en total según un reporte secundario. Los premios que superan 600,000 pesos en un año deben informarse en la declaración anual, también según un reporte secundario.

Traducido a la mesa de cocina: un premio grande llega ya recortado, y el recorte depende del estado en que se haya ganado y de si el ganador presenta su declaración. La casa emite un CFDI de retenciones por los premios gravados, y ese comprobante es la pieza que el lector necesita para no pagar dos veces. Los pagos a un premio de un sitio sin permiso quedan en terreno gris: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de lo obtenido en una casa sin permiso no está establecido, así que la posición honesta es consultar a un contador o a un asesor fiscal.

Las cuentas que nunca aparecen en el anuncio

Aquí conviene juntar las dos caras del costo, porque rara vez se ven juntas. En un mercado de futbol de tres resultados con un pago de alrededor de 85 %, el margen es de 15 %. Sumado a una retención de 1 % sobre el premio en un estado sin gravamen propio, el apostador que gana paga dos veces por el mismo boleto: una al apostar, en el precio, y otra al cobrar, en la retención. Ninguna de las dos es un abuso ni una sorpresa legal. Lo que sí es discutible es que se anuncien como “apuestas con la mejor cuota” sin que nadie mencione el 15 % que ya viene dentro.

Dinero, pagos y métodos

Ninguna ley cubre los pagos de las apuestas en México. Los métodos que aparecen en los listados y pies de página de los operadores —tarjetas, transferencia bancaria SPEI, cupones en efectivo en tiendas como OXXO y monederos electrónicos— son lo que cada marca dice de sí misma. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y el operador emite el CFDI de retenciones de los premios gravados. Las criptomonedas en marcas con permiso no están establecidas; quien vea un anuncio que las prometa está leyendo una promesa, no una autorización.

Para el lector que compara por la puerta de entrada, hay una jerarquía práctica: la transferencia SPEI es la vía que deja rastro y por tanto la que menos fricción genera en la verificación posterior; el cupón en efectivo es la más cómoda y la más difícil de reclamar cuando algo falla, porque el comprobante es un papel y el nombre del titular no está en él. Ese detalle no lo escribe ninguna casa en la letra grande.

Cumplimiento, bloqueos y el terreno offshore

El artículo 8 de la ley permite a la SEGOB clausurar locales sin autorización, y la dependencia ha reforzado su facultad para bloquear dominios y aplicaciones sin permiso. No está establecida una base estatutaria para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA. En el terreno 2025-2026, además de los casos ya contados, se cerraron alrededor de veinte casinos físicos durante 2026.

Comparar una marca con permiso y una offshore es comparar dos cosas distintas. Una marca con permiso aporta un local mexicano, un permiso de la SEGOB, controles de KYC y antilavado y un CFDI de retenciones. Una marca offshore no aporta nada de eso, y su saldo puede quedar congelado si el operador es bloqueado. En ninguno de los dos casos existe un registro nacional de autoexclusión. Las licencias de Curazao no son permisos mexicanos.

Sobre la posición del jugador que apuesta en un sitio sin permiso, hay una ausencia que conviene decir en voz alta y sin adornos: no está establecida una multa o un delito por apostar en un sitio sin permiso, y esta página no afirma ni que exista una sanción ni que exista una exención. Un lector que encuentre cualquiera de las dos afirmaciones en otro lado está leyendo a alguien que inventó la certeza. Lo que sí se puede afirmar sin riesgo es la asimetría del dinero: la marca offshore cobra el mismo margen y no ofrece la fianza, la cuenta auditada ni el comprobante fiscal.

Las nueve casas revisadas

Cada una de las marcas siguientes opera bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación según la fuente que se cita, con los números que ya aparecen en la tabla comparativa. Lo que sigue no repite ese registro: describe qué ofrece cada plataforma y qué le cuesta al lector elegirla. Ninguna de estas reseñas recomienda suscribirse; describen un producto y lo juzgan, que es lo que un catálogo no hace.

Playdoit: permiso del año 2005 y una vitrina sin datos

Playdoit figura con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, un número con dos décadas encima, a nombre de Eventos Festivos de México, según el compilador casasdeapuestaslegales.mx. Es uno de los permisos más antiguos del grupo, y la antigüedad tiene su lado bueno: un permisionario que lleva veinte años en el sistema conoce el trámite trimestral, la fianza y las auditorías.

El problema de Playdoit para quien compara no es el permiso sino la información. Su ficha pública no describe el catálogo de mercados, y sin esa descripción el lector no tiene forma de saber si los momios que ofrece aguantan la comparación con las demás. La marca existe, el permiso existe, el producto queda fuera de la vitrina.

Para el lector que va a mirarla de todas formas, la ruta es concreta: registrarse sin depositar, abrir tres o cuatro partidos de ligas distintas y comparar el momio del favorito contra el de otra casa en la misma pantalla. Un permiso de 2005 no responde esa pregunta; el boleto sí.

Codere: la casa que pone la advertencia en la ficha

Codere lleva dos permisos en su expediente, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular según el compilador citado. Dos números para una marca sugieren una operación que creció por etapas y fue regularizando cada tramo, algo habitual en un mercado donde el permiso se pide para un local y luego se extiende a las apuestas remotas.

Lo que la distingue en esta lista es de otro orden. Su ficha de aplicación declara que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. De las nueve, es de las pocas cuya ficha nombra el permiso y la protección en el mismo bloque donde vende la app, y en un mercado donde casi todas esconden esas líneas bajo la oferta, ese orden cuenta.

El juicio queda donde el material lo permite. Codere se presenta como la casa que documenta su cara institucional, y esa costumbre sirve sobre todo al lector que quiere saber contra quién reclama antes de depositar, no después.

1xBet: permiso mexicano y una app a nombre de otra sociedad

1xBet aparece con el permiso DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales, siempre según el compilador citado, que en el mismo texto advierte que no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Con eso ya está dicho lo esencial: el permiso es el punto más firme del expediente y aun así llega sin respaldo oficial.

Hay una fricción adicional que el lector atento notará. La App Store lista la aplicación del grupo bajo 1XCorp N.V., una sociedad distinta del titular del permiso mexicano. No hay nada ilegal en esa estructura —las marcas internacionales operan con sociedades repartidas por varias jurisdicciones—, pero significa que la entidad con la que el usuario firma el registro no es la misma que sostiene la autorización, y en un conflicto esa distancia se paga en tiempo.

Para el lector al que le importa el respaldo local, 1xBet es un caso de doble identidad: permiso mexicano en el papel, sociedad extranjera en la pantalla de registro. Saberlo antes de depositar vale más que cualquier bono.

Caliente: el permiso que la propia casa publica

Caliente es la única marca de esta lista que muestra su permiso en su propio pie de página: DGG/SP/404/97, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. como operadora del sitio. No hay compilador de por medio ni cita de segunda mano; el número lo publica la casa. En un mercado donde la lista oficial no se puede consultar, eso es lo más cerca que un lector llega de la fuente.

Su producto es también el mejor documentado de los nueve. La ficha de su app en la tienda mexicana ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y restringe el uso a mayores de 18 años. En el encabezado de su sitio se anuncian 1,000 pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos, aunque la página no aclara si ambas ofertas valen sólo para apuestas deportivas.

Ese detalle final merece un aparte. La ficha de la aplicación está publicada por la propia operadora y lleva la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026.

El detalle del bono merece otro aparte, y es el más caro de la reseña. Dos ofertas en el encabezado, una sin depósito y otra que duplica el primer depósito hasta 7,000 pesos, y ninguna frase que diga a qué productos aplican. El lector que deposite siete mil pesos esperando la duplicación para apostar al futbol puede descubrir que la promoción vive en otra sección del sitio. Antes de depositar, la pregunta correcta no es cuánto dan, sino para qué mercados lo dan.

Strendus: tres permisos y un titular que cambia según la fuente

Strendus acumula tres números, DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, y ahí empieza el problema: las compilaciones no coinciden sobre el titular. Una fuente habla de Atracciones y Emociones Vallarta, otra de New Ads. Es el tipo de discrepancia que en un mercado con registro público abierto se resolvería en una consulta, y que aquí se queda como está.

La ficha pública de la marca está centrada en el registro y en la operación desde el celular, sin describir el catálogo de mercados ni las condiciones de la oferta de bienvenida. Para el lector que solo quiere apostar un partido el domingo, eso puede ser suficiente. Para quien quiere comparar momios antes de registrarse, no lo es.

El veredicto, entonces, se apoya en lo que falta más que en lo que hay. Tres permisos y dos titulares posibles describen una casa con historia regulatoria larga y con una capa de opacidad justo donde el lector necesita certeza: el nombre de la sociedad que responde.

Novibet: marca internacional con permiso a nombre de una sociedad local

Novibet opera con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx. El nombre del titular es casi un mapa: una sociedad de comercio fronterizo que sostiene la operación mexicana de una marca europea, estructura habitual en el sector y perfectamente lícita dentro del esquema del permiso.

Esa estructura también explica qué esperar del producto. Una casa internacional suele llegar con catálogos amplios y herramientas de apuesta en vivo, y con una app que funciona en varios idiomas. La contraparte es la misma en todas ellas: el jugador mexicano trata con la marca y reclama contra el permisionario, y la distancia entre ambos nombres es exactamente el sitio donde se pierden las reclamaciones mal dirigidas.

Para el lector, Novibet es la opción de catálogo amplio con respaldo local indirecto. Si el criterio principal es la variedad de mercados, la marca compite; si el criterio es la cercanía del responsable legal, la sociedad fronteriza aparece antes que el logo.

Betway: el permiso más corto y la vitrina de tienda más escueta

Betway figura con el permiso 4184 a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx. El número es el más corto de los nueve, un formato de folio distinto al de los expedientes con año, y esa diferencia de formato es la clase de detalle que hace imposible verificar a ojo cruzado.

De su ficha pública se sabe lo justo: una marca de perfil deportivo con aplicación propia. Ni el catálogo de mercados ni las condiciones de su oferta de bienvenida aparecen descritos. El lector que llegue buscando comparar momios de futbol tendrá que abrir la cuenta y mirar el programa de apuestas por dentro, que es exactamente lo que un catálogo de esta página no puede sustituir.

El veredicto apunta al tipo de jugador que ya conoce la marca por su presencia en el deporte y llega con una expectativa formada. Para él, el permiso con folio corto es un dato administrativo más; para quien compara desde cero, la ficha escueta deja la decisión en manos del propio programa de apuestas.

Betcris: permiso sin número y licencia de Malta con fecha de caducidad

Betcris es el caso más interesante de la tabla, y el más difícil de resumir. Su permiso mexicano pertenece a un permisionario cuyo número no se publica aquí porque las fuentes lo dan distinto: el pie de página del propio sitio muestra un número a nombre de Producciones Móviles, que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018, y la tabla de la empresa muestra otro. Cuando dos documentos del mismo ecosistema no coinciden, imprimir uno de los dos sería elegir por el lector.

Lo que sí está documentado es su otra capa: la empresa del sitio, TV Global Enterprises Ltd., mantiene la licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Ahí está el dato que la mayoría de las reseñas pasa por alto: esa licencia europea tiene fecha de caducidad y esa fecha ya está encima. Un lector que planee una temporada larga en la marca hará bien en mirar qué pasa con esa vigencia, porque un permiso vencido no es un permiso renovado.

Para el lector que valore las dos capas regulatorias, Betcris combina un permiso mexicano sin número verificable con una licencia extranjera con fecha. Ninguna de las dos sustituye a la otra, y la suma es más informativa que cualquiera de las dos por separado.

Pickwin: las fuentes se contradicen y el número no se imprime

Pickwin cierra la lista con el caso más enredado. Una compilación le atribuye el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019, otra le pone DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, y ese segundo número es precisamente el que el pie de página de Betcris atribuye a Producciones Móviles. El titular también se complica: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora, según las fuentes.

Con ese material, la página no imprime número. Es una decisión editorial, y es la correcta: un número equivocado en una comparación de casas de apuestas es peor que un hueco, porque el lector lo usaría para verificar y llegaría a la conclusión contraria a la verdadera. Lo que queda en pie es la marca, su mercado —México— y su app.

El veredicto es el más severo de los nueve y no por el producto, que no está descrito en las fichas, sino por la trazabilidad. Una casa cuya autorización no puede reconstruirse con fuentes públicas obliga al lector a un trabajo que ninguna comparación debería exigirle, y el trabajo sigue sin dar resultado seguro al final.

Preguntas frecuentes sobre momios y casas de apuestas en México

¿Cómo compruebo que una casa opera con permiso de la SEGOB?

Bajando al pie de página del sitio y leyendo la razón social y el número de permiso que la propia marca publique, como hace Caliente con el DGG/SP/404/97. Después hay que comparar ese número con compiladores públicos, sabiendo que la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no puede abrirse, así que ningún número llega con confirmación oficial.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

El retorno es la cantidad apostada multiplicada por el momio decimal, y la ganancia neta es la cantidad por el momio menos uno. Cien pesos a 1.90 devuelven 190 pesos, con 90 de ganancia. En una combinada los momios de cada selección se multiplican entre sí y forman un solo precio.

¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?

Sumando los inversos de los momios de todos los resultados del mercado y dividiendo 1 entre esa suma. Con 1.90 en los dos lados de un mercado de dos resultados el pago ronda 95 % y el margen cerca de 5 %. Lo habitual es un pago cercano a 90 % en mercados de dos resultados y cerca de 85 % en los de tres.

¿Puedo ponerme límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Sí, con las herramientas internas que cada operador ofrece: pausas, límites de depósito y autoexclusión de la propia casa. Lo que no existe en México es un registro nacional de autoexclusión, así que cerrar la cuenta en una marca no impide abrir otra. Un tope sirve cuando se fija por debajo del gasto discrecional real.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas y quién los retiene?

Los premios legalmente autorizados son ingresos y quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % si ese impuesto estatal lo supera. La retención es pago definitivo sólo si se presenta la declaración correspondiente. Los premios de un sitio sin permiso quedan en terreno no establecido.

El costo real de un boleto

Ninguna de las nueve casas de esta comparación va a publicar el número que resume el artículo. En un mercado de futbol, de cada 100 pesos que se mueven, unos 15 no vuelven a manos de los apostadores; en un mercado parejo de dos resultados con momios alrededor de 1.90, la casa se queda cerca de 5. Ese es el precio de entrada, y es el mismo en todas: una marca con permiso de la SEGOB lo cobra, y una marca offshore lo cobra exactamente igual, sin la fianza, sin la cuenta auditada y sin el CFDI de retenciones.

De ahí sale una conclusión que no es un balance de ventajas. El margen hay que pagarlo en cualquier caso, así que lo único que decide la elección es qué recibe el apostador a cambio. Las marcas que muestran su permiso en su propio pie de página, como Caliente, y las que declaran en su ficha la verificación de edad y las políticas de cierre de cuenta, como Codere, entregan algo verificable antes de que el lector deposite. Las que llegan sin número —Betcris y Pickwin, con sus fuentes en contradicción— piden confianza y no devuelven documento.

Conviene decirlo sin rodeos, porque es el interés de quien escribe: una comparación que termina recomendando registrarse es publicidad con tabla. El lector que dé el paso tendrá la presión del margen en cada boleto y la retención del ISR en cada premio grande, y en México no habrá un registro nacional de autoexclusión que lo frene si la cosa se le va de las manos. La casa lleva dos siglos cobrando por la emoción de un resultado incierto; eso no va a cambiar con una reforma que todavía no ha salido del cajón.

Lo que sí puede cambiar es lo que el lector exige antes de depositar: un número de permiso legible, una razón social que pueda buscarse, una herramienta de límite que exista dentro de la cuenta y una idea clara de cuánto se queda la casa cuando él juega. Con esas cuatro cosas, la comparación deja de ser una lista de bonos y pasa a ser lo que debería haber sido desde el principio: una cuenta de costos.

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