Apuestas deportivas internacionales: la factura que no aparece en el bono
Una frontera invisible separa dos formas de apostar en México. De un lado están las casas que operan al amparo de un permiso de la Secretaría de Gobernación; del otro, los sitios internacionales que un buscador devuelve con la misma facilidad y que ninguna autoridad mexicana reconoce. La diferencia entre ambos no se ve en la cuota del partido ni en el tamaño del bono de bienvenida: se ve el día en que algo sale mal, cuando el apostador descubre que su dinero no está al alcance de ninguna autoridad de este país. Ese es el costo del que trata esta guía, y es un costo que casi nunca figura en la letra grande.
Se puede apostar en un sitio internacional sin permiso y salir ganando. También se puede apostar en él toda una temporada sin notar nada. Lo que no se puede es cobrar por la vía mexicana cuando la cuenta aparece congelada, y eso no es una hipótesis: en noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas. Los saldos de los clientes de un operador bloqueado quedaron atrapados. Nadie devolvió el dinero por decreto.
Es un terreno que se mueve. El estatus de los dominios cambia con resoluciones judiciales que se contradicen entre sí, así que aquí cada dato va con la fecha en que se leyó. Comprobado contra los pies de página de las propias operadoras mexicanas y contra los recopiladores de licencias de la Dirección General de Juegos y Sorteos, con corte al noviembre 5, 2026.
El juego responsable no es un añadido moral: es la parte del costo que recibe el apostador
Empecemos por ahí, aunque suene raro en un texto sobre dinero. Las herramientas de juego responsable son el único elemento del sistema donde el apostador obtiene algo tangible, y en el terreno internacional obtiene bastante menos que en el mexicano. No porque las casas extranjeras sean peores por naturaleza, sino porque no hay una autoridad nacional que les exija nada en este terreno. Un permisionario tiene que rendir cuentas de lo que hace con sus usuarios; un sitio que opera por fuera del marco no rinde cuentas ante nadie de aquí.

Esa asimetría se nota en detalles pequeños. Las aplicaciones y los pies de página de las casas mexicanas incluyen de forma rutinaria el aviso de mayoría de edad, el recordatorio de jugar con responsabilidad y un enlace a su sección de juego responsable. La ficha de la app de Codere México lo dice con su propia redacción: opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de Caliente indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlaza su sección de juego responsable. El pie de Betcris añade algo que a mí me parece el dato más útil de los tres: los juegos están estrictamente prohibidos para menores y el servicio no se promociona a menores de 18 años. Es una frase redactada para un regulador, y precisamente por eso vale.
Límites, pausas y autoexclusión: lo que la casa controla y lo que no
Aquí conviene ser exacto, porque es donde más se exagera. Las herramientas de juego responsable son internas de cada casa. Un descanso obligatorio, un tope de depósito o una autoexclusión voluntaria son mecanismos que la marca ofrece dentro de su propia plataforma, y no existe en México un registro nacional de autoexclusión que las coordine. En cualquiera de los dos mundos, el mexicano y el internacional, el registro no existe. La diferencia no está ahí.

La diferencia está en lo que ocurre después. Si el apostador se autoexcluye en una casa mexicana y quiere que ese compromiso valga algo frente a un reclamo, tiene dónde reclamar. Si lo hace en un sitio sin permiso, el compromiso vive en la base de datos del operador y en ningún otro lugar. Tampoco hay un tope legal de depósito o de pérdida que las casas deban imponer por encima de su propia política; lo que una marca ofrezca como control es su decisión, no una obligación del Estado mexicano. Un apostador que necesita un tope duro por encima de la casa no lo va a encontrar en la ley.
El artículo 5 del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos prohíbe a los menores permanecer en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra; las marcas escriben 18 años en sus propios textos, y una edad legal con número para el juego no está establecida. Es el tipo de detalle que a un lector le da igual hasta que tiene un hijo de dieciséis años apostando con su tarjeta.
Lo que el rally de 2025 y 2026 enseñó sobre las cuentas congeladas
La UIF identificó trece casinos el 11 y 12 de noviembre de 2025 y congeló cuentas. Entre los resultados estuvo el apagón de bet365 y Betano, ambos del grupo Ganador Azteca. Un mes después, un tribunal colegiado les permitió solo publicar contenido informativo lícito ajeno a las apuestas y conservar los dominios. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y aun así el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. En octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra esas dos marcas, según una sola fuente.
El hilo común es el saldo. Cuando una cuenta se congela, el dinero del cliente deja de ser dinero y pasa a ser una cifra en una pantalla, y no hay autoridad mexicana que lo persiga en nombre del jugador. Ese es el riesgo que un bono de bienvenida no compensa: un regalo de unos cientos de pesos contra un saldo que puede quedar fuera de circulación durante meses.
Ese rally también dejó una lección de método. Cualquier afirmación sobre qué sitio está abierto hoy y qué sitio no, envejece en semanas. Por eso las fechas importan más que los adjetivos, y por eso quien lea un texto sin fecha sobre este mercado está leyendo ficción.
La lista corta del 2026: las casas con permiso que un apostador mexicano puede reclamar
Nueve marcas, tres columnas y una advertencia. Las nueve operan en México al amparo de un permiso de la Secretaría de Gobernación en manos de un permisionario con establecimiento físico, según lo que declaran sus propios pies de página o las compilaciones que recopilan licencias. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, así que ningún número de permiso se imprime aquí como confirmado oficialmente. Los que aparecen van con la fuente que los publica, y donde las compilaciones se contradicen no se imprime ninguno.
Tampoco es un ranking cerrado. Las nueve no son el mercado entero: una marca ausente de esta lista no está por eso sin permiso, y una marca presente no adquiere ninguna exclusividad por estarlo. Lo que sí hace la tabla es ordenar la información que un apostador necesita para decidir a quién le entrega su dinero.
| Casa de apuestas | Permiso de la SEGOB según la fuente que lo publica | Lo que su propia ficha o pie de página declara |
|---|---|---|
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según una recopilación especializada; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; sin confirmación oficial | Mayoría de edad y mención del permiso en su propia página |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según una recopilación especializada; titular Entretenimientos Naturales; sin confirmación oficial | La App Store registra la app bajo 1XCorp N.V., empresa distinta del titular nombrado |
| Betcris | Número no impreso: el del pie de página propio y el de la tabla del titular difieren; titular Producciones Móviles | Juegos estrictamente prohibidos para menores, sección de juego responsable, no se promociona a menores de 18 años |
| Caliente | DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de caliente.mx; titular Tecnología en Entretenimiento Caliplay; sin confirmación oficial | Prohibido para menores de edad, sección de juego responsable y llamado a divertirse con responsabilidad |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una recopilación especializada; titular Libros Foráneos S.A. de C.V.; sin confirmación oficial | Permiso de la SEGOB, uso limitado a mayores de 18 años, avisos de juego responsable y política de cierre de cuenta |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Eventos Festivos de México; sin confirmación oficial | Permiso citado en su propia página, avisos de mayoría de edad |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; las compilaciones difieren sobre el titular; sin confirmación oficial | Permiso citado en su propia página y avisos de juego responsable |
| Pickwin | Número no impreso: las fuentes se contradicen y uno de los números es el que el pie de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles; titular Producciones Móviles S.A. de C.V. | Permiso citado en su propio blog, avisos de mayoría de edad |
| Betway | 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; sin confirmación oficial | Permiso citado en su propia página, avisos de juego responsable |
Dos filas piden explicación y las dos son instructivas. La de Pickwin y la de Betcris comparten un número en las compilaciones, y ese número es el que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles. Cuando dos casas distintas aparecen con el mismo permiso en dos recopilaciones distintas, lo que falla no es el juego sino el registro: un permisionario puede operar varias marcas, la ley no lo impide, y por eso el número idéntico no prueba ninguna irregularidad. Prueba otra cosa, más útil para el lector: que el número por sí solo no identifica a quién le está respondiendo. Lo que identifica al responsable es el titular, no la cifra.
La segunda fila incómoda es la de 1xBet. La App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado por la compilación. Eso no convierte a la marca en ilegal ni convierte al permiso en falso. Significa que la cadena entre la marca que el apostador ve y la persona jurídica que responde tiene un eslabón que el apostador no puede verificar por su cuenta. Y cuando el eslabón que no se ve es justamente el que responde, la conversación se vuelve complicada.
El artículo 31 del Reglamento aporta el dato que ordena todo lo anterior: los permisos son intransferibles y no pueden cederse ni comercializarse. Un permiso mexicano ampara a su titular y a nadie más. De ahí sale la conclusión práctica de esta lista: lo que el apostador debe buscar no es un número bonito en el pie de página, sino la coincidencia entre el titular del permiso y la empresa que opera el sitio donde deposita. Cuando esa coincidencia no se puede establecer, el respaldo existe en el papel y no en los hechos.
Cómo se ordenan las nueve y por qué el orden no es un podio
Las columnas hacen un trabajo concreto y conviene decir cuál. La primera fija quién responde. La segunda dice con qué respaldo, y con qué fuente, porque el respaldo sin fuente es publicidad. La tercera recoge lo que la propia marca declara sobre su oferta y sus avisos, que es la única información que una casa da de sí misma sin pasar por un tercero.
Comparar estas nueve por el tamaño de su bono de bienvenida sería un error de método, porque ahí no hay ninguna cifra comparable publicada de forma consistente y porque el bono no es el costo, es el gancho. Lo que sí se puede comparar es la calidad del respaldo: cuántas marcas muestran su permiso en su propio pie de página, cuántas dependen de una recopilación de terceros, y en cuántas la cadena de titularidad se pierde en el camino. Llevado a la práctica, un apostador con un saldo alto debería preferir la marca cuyo titular puede nombrar sin ayuda; un apostador con un saldo pequeño tiene menos en juego, y ese es el único sentido en que el tamaño de la cuenta cambia la respuesta.
Novibet: permiso citado por terceros y pocas palabras propias
Novibet aparece en esta lista con un permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 atribuido a Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. por casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial. Su ficha de permiso vive en una página del propio dominio de la marca.
Lo que distingue a Novibet en este cuadro no es el número, es la fuente. El respaldo llega de un recopilador, no del pie de página del operador, y esa diferencia importa cuando el lector quiere reconstruir la cadena por su cuenta. La marca no ofrece una declaración propia sobre su permiso tan explícita como la de Caliente o Codere, lo que obliga al usuario a verificar el respaldo mediante una recopilación especializada. Eso no la descalifica; la coloca en una categoría distinta de transparencia.
Su lugar en la comparación es el de las marcas que un apostador puede usar con tranquilidad razonable siempre que acepte verificar el respaldo por su lado: anotar el número, buscar al titular y comprobar que la razón social del sitio coincide. Quien no esté dispuesto a hacer esa verificación tiene mejores opciones en la misma tabla.
1xBet: el permiso, la app y el titular que no coinciden
1xBet es el caso más incómodo de los nueve, y el más útil para entender el problema. La compilación de una recopilación especializada le atribuye el permiso DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales, y añade que no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. Mientras tanto, la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una sociedad distinta del titular nombrado.
Ese desajuste no es un detalle administrativo: es exactamente el punto donde un apostador pierde capacidad de reclamar. La marca que aparece en la pantalla, la empresa que figura en la tienda de aplicaciones y el titular del permiso son tres nombres, y la ley mexicana solo reconoce el tercero. Si el usuario quiere saber quién responde por su saldo, tiene que resolver ese triángulo solo.
Lo que sí ofrece la marca es presencia en el mercado mexicano con dominio propio y una aplicación publicada, lo que la hace fácil de encontrar y fácil de usar. Para un apostador que busca una cartelera amplia y no piensa tener un saldo alto en la cuenta, eso puede bastar. Para quien va a dejar dinero parado, la falta de una cadena de titularidad clara es el dato que decide, y decide en contra.
Betcris: la marca que decide no publicar su número
Betcris merece un párrafo aparte porque su pie de página contiene una rareza. El número que aparece ahí está a nombre de Producciones Móviles, y difiere del que recoge la tabla del titular en las compilaciones consultadas. Por eso esta tabla no imprime ninguno: cuando dos documentos del mismo grupo no coinciden, la cifra deja de servir como identificador y se convierte en ruido.
En cambio, lo que Betcris sí declara de sí misma es lo más útil de su ficha: juegos estrictamente prohibidos para menores de edad, un enlace a su sección de juego responsable y la aclaración de que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Ese paquete de avisos es el tipo de texto que redacta un operador acostumbrado a que alguien lo lea. También figura como empresa del sitio TV Global Enterprises Ltd. con una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026, según el pie de página de la marca.
Aquí hay que ser preciso, porque es fácil confundir planos: una licencia maltesa no es un permiso mexicano, y un permiso mexicano no es una licencia maltesa. Que la marca tenga las dos cosas no la hace doblemente regulada ante el apostador mexicano, solo significa que responde ante dos autoridades distintas por cosas distintas, y que ante una de ellas el reclamante tiene que escribir en otro idioma.
La marca se sostiene sobre su presencia y su historial de casa grande. Su punto débil, en esta lista, es que obliga al lector a hacer una pregunta sencilla — ¿quién es el titular del permiso? — cuya respuesta su propio material no da de forma unívoca.
Caliente: el permiso impreso por la propia casa
Caliente hace lo contrario de Betcris, y sale ganando por eso. Su pie de página muestra el permiso DGG/SP/404/97 y nombra a Tecnología en Entretenimiento Caliplay como operadora del sitio, presentándolo como autorización de la Secretaría de Gobernación. Es el tipo de declaración que un apostador puede leer sin intermediarios.
La marca también carga el aviso que corresponde: juegos con apuestas prohibidos para menores de edad, llamado a divertirse con responsabilidad y un enlace a la sección de juego responsable. Nada de esto es heroico. Es lo mínimo que una casa formal debería imprimir, y en un mercado donde varias no lo hacen, el mínimo se vuelve una ventaja comparativa.
Donde Caliente difiere frente a las marcas de este cuadro es en la información de titularidad: la compilación no registra una confirmación oficial del número, y la cadena entre Grupo Caliente y la empresa operadora del sitio es la que consta en el registro, sin una declaración adicional del propio operador sobre el historial de su permiso. Para el apostador, la diferencia práctica es pequeña, porque la casa imprime su respaldo y su operadora. Para el lector que quiere la cadena completa, es un eslabón menos de los que da Betcris en el apartado maltés.
Codere: la ficha que explica su propio control de cuenta
Codere es la marca que mejor documenta su política de cuenta, y no por generosidad: la ficha de su aplicación declara que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. La mención del cierre de cuenta es la interesante. Alguna casa tiene que decir qué pasa cuando deja de querer a un cliente, y esta lo dice.
Su respaldo de permiso llega por vía de una recopilación especializada con dos números, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V., sin confirmación oficial. Dos permisos suelen significar dos etapas de una misma operación, y no hay nada irregular en ello; lo relevante es que la marca los nombra a través de un recopilador y no en su propio pie de página.
Con dos permisos y una política de cuenta publicada, Codere es una opción sólida para el apostador que valora reglas escritas por encima de promociones. El costo es de forma: si quiere verificar, lo hará contra un tercero, y ese tercero puede equivocarse.
Playdoit: permiso viejo, perfil discreto
Playdoit entra con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx y sin confirmación oficial. Es el número con formato más antiguo del cuadro, de la primera mitad de la década pasada, y ese detalle dice algo sobre la casa: lleva tiempo operando en el mismo marco.
Su perfil es discreto. La marca cita su permiso en su propia página y mantiene los avisos de mayoría de edad que corresponden, sin añadir declaraciones extensas sobre su oferta deportiva.
Para el apostador, Playdoit es la opción de quien ya conoce la casa y quiere seguir donde está. Quien llegue por primera vez y busque información pública abundante antes de depositar, encontrará menos que en las marcas que documentan su operación con más detalle.
Strendus: tres permisos y un titular que las fuentes no unifican
Strendus llega con tres números: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial. Las compilaciones difieren además sobre el titular, y nombran alternativamente a Atracciones y Emociones Vallarta o a New Ads.
Esa divergencia no es cosmética. Un apostador que quiera identificar a la empresa que responde por su saldo necesita que las fuentes coincidan en un nombre, y aquí no lo hacen. La existencia de tres permisos tampoco es un problema por sí misma: un permisionario puede acumular autorizaciones a lo largo del tiempo, y el Reglamento no lo prohíbe.
Lo que sí ofrece Strendus es la marca con permiso citado en su propia página y los avisos de juego responsable en regla. Es una casa que un apostador habitual puede usar, con la advertencia de que la reconstrucción de su cadena de titularidad es, en este momento, tarea para alguien con paciencia.
Pickwin: cuando el número que aparece es el de la casa de al lado
Pickwin es el caso más extremo de esta tabla y también el más aleccionador. Una compilación le atribuye el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019; otra le asigna el DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, que es exactamente el número que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles. Ambas fuentes se contradicen, así que aquí no se imprime ninguno.
¿Significa eso que Pickwin opera con el permiso de otra marca? No necesariamente, y conviene resistir la conclusión fácil. Un permisionario puede operar varias marcas bajo un mismo permiso, la ley mexicana no lo prohíbe, y el propio titular de Pickwin — según las fuentes, Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora — coincide en nombre con el del número compartido. Todo encaja sin que haga falta suponer nada raro. Lo que no encaja es el registro: dos compilaciones que se copian el mismo número para marcas distintas y que no coinciden entre sí.
Para el lector, la lección es la misma que dejó la fila de Betcris y merece repetirse con otras palabras: el número no es la prueba, el titular lo es. Pickwin entra en la lista por el respaldo declarado y su presencia en el mercado mexicano, y sale de ella con la advertencia de que su documentación pública es la más confusa de las nueve.
Betway: el permiso más corto de la lista
Betway cierra el cuadro con un permiso de cuatro dígitos, 4184, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx y sin confirmación oficial. El número corto contrasta con los formatos largos de las demás y sugiere un registro antiguo. Lo que importa no es la longitud, sino el titular: el Frontón México es una instalación física con historia en la ciudad, y un permiso de apuestas remotas complementario de un permiso de frontón es una figura que el Reglamento contempla.
Eso da a Betway un respaldo con base física identificable, que es más de lo que pueden decir varias marcas de la tabla. La marca cita su permiso en su propia página y mantiene los avisos de juego responsable.
Para un apostador que valora poder señalar un lugar concreto cuando pregunta quién responde, Betway es una de las respuestas más limpias del cuadro. Para quien quiere reconstruir la cadena entera hasta la Dirección General de Juegos y Sorteos, sigue faltando el documento oficial que nadie pudo abrir.
Cómo funciona el mecanismo: permisionario, marca y la razón por la que el número no basta
México no tiene una licencia de apuestas en línea. Tiene permisos. El permiso es un acto administrativo temporal que la Secretaría de Gobernación otorga a un permisionario, y ese permisionario tiene establecimiento. Los tipos de permiso relevantes para las apuestas, según el Reglamento, son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Ahí está todo el andamiaje legal del sector, y no hay ninguna figura que se llame licencia digital.
Ninguna ley mexicana menciona las apuestas en línea por su nombre. La práctica reportada es que un sitio no puede tener un permiso digital autónomo, sino que va colgado del permiso de un titular autorizado con base física, y muchas marcas extranjeras usan a un permisionario local. Un mismo permisionario puede operar varias marcas. Esa es la explicación completa del mercado tal como existe, y también la razón por la que la pregunta “¿esta casa tiene licencia?” no tiene una respuesta útil: la pregunta correcta es quién es el titular del permiso y si esa persona es la misma que opera el sitio.
El artículo 2 del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos prohíbe lo que no está previsto expresamente, y el artículo 8 de la ley permite a la Secretaría de Gobernación clausurar establecimientos que operan sin permiso. La ley de base es de 1947 y su lógica es la de una lista cerrada: lo que no está autorizado, no existe. Eso convierte cada permiso en una isla, y cada isla en un titular con nombre.
Del permiso a la marca: quién responde por el saldo
Cuando el apostador deposita en un sitio con permiso mexicano, el marco le da varias cosas a la vez: un foro legal mexicano, el permiso de la SEGOB del titular, controles de identidad y contra el lavado de dinero, y constancia de retenciones. Eso es lo que ofrece una casa con permiso, y es un paquete, no una lista de virtudes sueltas. Cada elemento del paquete tiene un costo para el operador, y el operador lo traslada a donde puede.
El dato que ordena el paquete es el artículo 31 del Reglamento: los permisos son intransferibles y no pueden cederse ni comercializarse. Un permiso ampara a su titular y a nadie más. Eso significa que ningún sitio puede invocar el permiso de otro para cubrirse, y que la marca que aparece en la pantalla no adquiere derechos por citar un número que pertenece a una tercera empresa.
En la práctica, la verificación es sencilla y casi nadie la hace. Se toma el número del pie de página, se identifica el titular que la fuente nombra, y se compara con la razón social que opera el sitio. Cuando coinciden, el respaldo es real y el reclamante tiene a quién dirigirse. Cuando no coinciden o no se puede establecer la coincidencia, el respaldo existe en el papel. La diferencia entre esos dos casos no es de grado: es la diferencia entre tener una contraparte y no tenerla.
Un permisionario que opera bajo el Reglamento arrastra obligaciones contables concretas: cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguro, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una garantía. Esas obligaciones son la razón por la que el paquete de una casa con permiso no es retórica. Alguien firma papeles cada trimestre.
Cuánto cuesta el margen: el ejemplo de una semana de quinientos pesos
Apostar tiene un costo que no aparece en ningún anuncio, y consiste en el margen que la casa se queda de cada peso jugado. La cuenta es sencilla y sirve para cualquier lector, en cualquier casa, con permiso o sin él. Sobre un mercado simple de dos resultados a momio decimal 1.90 y 1.90 — un ejemplo, no una cuota cotizada por nadie —, la suma de las inversas es 1/1,90 + 1/1,90, y el reparto que ese mercado devuelve a los apostadores es de aproximadamente 95 %. Dicho al revés: la casa se queda alrededor del 5 % de cada peso que pasa por ese mercado.
Con eso en la mano se puede estimar el costo de una temporada. Un apostador que se fija a sí mismo un tope semanal de 500 pesos — un límite que él decide, no una obligación del sistema — y juega esa cantidad una sola vez por semana, coloca 26,000 pesos al año sobre las mesas. Si esas apuestas se jugaran todas al mercado de dos resultados descrito, el costo esperado de la actividad ronda los 1,300 pesos anuales, y esa cifra es un promedio sobre muchas apuestas, no una pérdida garantizada para nadie en particular.
La cifra merece dos advertencias y las dos apuntan al mismo sitio. La primera es que el mercado de dos resultados es uno de los más baratos que existen: en una combinada, los márgenes se multiplican entre sí y el reparto que regresa al apostador se estrecha sin que el boleto lo diga. La segunda es que el tope semanal es la única palanca que el apostador controla de verdad, y por eso es la que decide el costo de todo el ejercicio. Cuatro veces más tope, cuatro veces más costo esperado.
Ese es el piso del juego. Sobre ese piso se apilan la retención de impuestos cuando toca cobrar un premio, y el costo entero de tener un saldo parado en un lugar donde nadie responde por él.
El boleto que nadie firma: qué se pierde cuando no hay permiso
Un sitio sin permiso de la SEGOB no opera dentro del marco legal mexicano. De ahí se sigue todo lo demás. No hay foro legal mexicano donde reclamar, no hay un permiso que obligue a alguien a contestar, no hay controles de identidad y contra el lavado de dinero de un permisionario, y no hay constancia de retenciones para el premio que el apostador tenga que declarar. Y el saldo puede quedar congelado si el operador aparece en una lista: los clientes de un operador bloqueado pueden ver sus cuentas inmovilizadas, y eso ya ocurrió.
La tentación de decir que apostar así es delito no se sostiene, y conviene decirlo porque el dato se usa en los dos sentidos. Una multa o un delito para el apostador que se limita a jugar en un sitio sin permiso no está establecido. No hay una regla que lo castigue, y tampoco hay una regla que lo exima. Lo que existe es un terreno sin respuesta: el jugador que se equivoca no tiene a quién reclamarle por el error.
Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos y no se les debe llamar licenciados en México. Tienen una autorización de otro país, y las autoridades de ese país están lejos, aplican otro procedimiento y no responden ante un reclamante mexicano por una cuenta mexicana. Una licencia en un papel extranjero no es un seguro: es una jurisdicción distinta.
La normativa: qué dice la ley y qué cuesta cada regla
La autoridad y sus documentos
La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos, que autoriza, controla, supervisa, emite, modifica y termina permisos y lleva los procedimientos de sanción. El Reglamento le da a la Secretaría la facultad de interpretar y aplicar la ley en el plano administrativo, y el artículo 1 del instrumento cubre la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional, en jurisdicción federal.
La base legal es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio y deja en pie solo lo expresamente autorizado. La Secretaría otorga permisos e inspecciona en los términos del artículo 7, puede clausurar establecimientos sin permiso en los términos del artículo 8, el artículo 9 prohíbe que un establecimiento quede cerca de escuelas o centros de trabajo, y el artículo 10 establece la colaboración de estados y municipios. El Reglamento que la desarrolla fue reformado el 16 de noviembre de 2023.
Ese es el entramado completo. Nada en él se escribió pensando en un teléfono.
Lo que la ley no mira y lo que la ley no autoriza
El Reglamento no tiene un artículo separado para las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports ni los tipos de apuesta. Tampoco hay una norma que restrinja las apuestas a ligas menores o a competiciones con menores de edad, y el artículo 5 solo prohíbe que los menores permanezcan en las áreas de apuestas y participen en el cruce de apuestas. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones, con permisos complementarios para las apuestas remotas. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.
Sobre los mercados de intercambio entre apostadores no hay disposición alguna, y por lo tanto no se puede afirmar que exista una bolsa de apuestas mexicana. Tampoco hay regla federal sobre publicidad en los artículos consultados del Reglamento. Los límites de horario para anuncios en televisión que circularon en prensa describen iniciativas, no ley; los proyectos para limitar a influencers y deportistas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas o eliminar los bonos de bienvenida son propuestas. Ninguno es ley.
Sobre bonos no hay regla estatutaria de ningún tipo. Lo que ocurrió después del aumento del IEPS fue distinto y más interesante: las operadoras rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber una parte del impuesto. Es un ejemplo limpio de cómo una carga fiscal sobre el operador termina recortando lo que recibe el cliente.
Los permisos: intransferibles, temporales y con contrapeso
El permiso es un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Los tipos relevantes para las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, y los titulares de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios.
El artículo 31 establece la prohibición de transferir o comercializar permisos, como se ha señalado antes. Esa regla tiene dos consecuencias para el apostador. La primera es que un permiso solo ampara a su titular, de forma que una marca no puede prestarse el permiso de otra para cubrirse. La segunda es que la titularidad es información relevante y no un detalle de archivo, porque es lo único que dice quién responde.
En el otro platillo de la balanza, el artículo 29 impone a los permisionarios de apuestas remotas cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguro, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una garantía. Ese es el costo de estar dentro del marco, y también es la razón por la que el respaldo de una casa con permiso significa algo concreto.
El registro que no existe y la lista que nadie pudo abrir
La Dirección General de Juegos y Sorteos publicaría un PDF con los sitios autorizados, según se dice. Ese documento no pudo abrirse. El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre sí: un informe habla de 136, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esas cifras no se sostiene ningún cálculo serio, y por eso aquí no se da ninguno.
El efecto práctico de esa ausencia es directo. Un apostador que quiere saber si una casa tiene permiso no tiene un lugar oficial donde consultarlo, y termina dependiendo de recopiladores privados que se contradicen, como se vio en dos filas de la tabla. Esa es la parte del sistema que falla y que no depende del apostador ni de la casa.
La reforma que no es ley
La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947, según lo reportado el 13 de octubre de 2026, y lo envió al Gabinete de Seguridad. No ha sido presentado y no es ley. Una iniciativa distinta, para derogar la ley, crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y también es solo una propuesta.
Vale la pena decirlo con claridad porque circula mucho material que trata estos documentos como si ya estuvieran vigentes. Un anteproyecto terminado y guardado no cambia ni una regla para el apostador que deposita mañana.
La Supervisión y el cumplimiento: el bloqueo, el congelamiento y sus fechas
El artículo 2 del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos prohíbe lo que no está previsto expresamente, y el artículo 8 de la ley faculta a la Secretaría de Gobernación para clausurar establecimientos sin permiso. La dependencia ha reforzado su poder para bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, y una base estatutaria para bloquear sitios de apuestas distinta del bloqueo por incumplimiento fiscal no está establecida.
El historial reciente, con fechas porque sin fechas no significa nada: el 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, de Ganador Azteca, quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió solo publicar contenido informativo lícito ajeno a las apuestas y conservar los dominios. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. En octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra esas dos marcas, según una sola fuente. Unas veinte casas de apuestas físicas cerraron en 2026.
Nada de esto se puede escribir en presente. El estatus de esos dominios ha cambiado más veces que el calendario, y quien diga hoy si están abiertos o cerrados está adivinando. Lo que no cambia es el efecto sobre el saldo del cliente, y eso es lo que el apostador debería tener presente.
Los impuestos: el 50 % del operador y el 1 % o el 21 % del premio
Aquí empieza la parte que más se malinterpreta, y conviene separar dos impuestos que no tienen nada que ver entre sí.
El primero lo paga el operador. La Ley del IEPS, en su artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y entró en vigor el 1 de enero de 2026; antes la tasa era de 30 %. El mismo inciso alcanza desde esa fecha a los residentes en el extranjero que ofrecen juegos con apuestas en línea sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, y el incumplimiento grave puede llevar al bloqueo temporal del servicio digital conforme a los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. La base del tributo no está establecida en el texto consultado, que habla de “valor de la actividad”, mientras la prensa habla del monto total apostado. Por eso aquí no se escribe que sea 50 % de lo apostado ni 50 % de los ingresos brutos: no se sabe, y quien lo afirme está completando el texto por su cuenta.
El segundo impuesto lo paga el apostador que gana, y funciona como retención. Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y retiene 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada a ello; en caso contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México cobra un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, alrededor de 7 % en total según un reporte secundario, y los premios que superan 600,000 pesos en el año deben reportarse en la declaración anual. Varios estados gravan las apuestas con reglas propias: la Ciudad de México grava la actividad y Nuevo León grava los montos apostados.
El detalle que cierra esta sección no tiene respuesta. El artículo 137 cubre los premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido. La única posición honesta ante esa pregunta es la de siempre: consultar a un contador o a un asesor fiscal antes de decidir qué se declara.
El jugador que apuesta sin permiso: ni castigo ni exención
Sobre el apostador que juega en un sitio sin permiso, la normativa no dice nada, y esa nada es el hallazgo. No hay una multa establecida para él ni un tipo penal, y tampoco hay una disposición que lo exima de lo que la ley sí dice sobre premios o sobre declaraciones. El riesgo que carga no es legal en el sentido de una sanción: es el riesgo de quedarse sin contraparte. Y ese riesgo no se compensa con nada, porque no hay seguro para él.
Lo que la ley deja al apostador y lo que solo puede resolver la disciplina propia
Sumando lo anterior, el panorama es este. La ley mexicana permite apostar solo a través de un permiso, no menciona el juego en línea, no ha resuelto el registro público de operadores y está a la espera de una reforma que no se ha presentado. La Secretaría bloquea dominios y congela cuentas con criterios que cambian por resolución judicial. El operador paga 50 % de IEPS sobre una base que el texto no aclara, y el ganador puede sufrir una retención de 1 % o de 21 % según lo que haga su estado.
De todo eso, lo único que un apostador controla es a quién le entrega el dinero y cuánto coloca cada semana. Todo lo demás lo decide otro.
Preguntas frecuentes sobre apostar en sitios internacionales desde México
¿Qué se arriesga un mexicano que apuesta en una casa sin permiso de la SEGOB?
Se arriesga a quedarse sin contraparte: no hay foro legal mexicano, ni permiso que obligue a alguien a responder, ni controles de identidad y lavado de dinero de un permisionario, ni constancia de retenciones. El saldo puede quedar congelado si el operador entra en una lista, como ocurrió con cuentas intervenidas por la UIF en noviembre de 2025.
¿Cómo comprueba alguien que una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Pide el número, identifica al titular que la fuente nombra y compara ese nombre con la razón social que opera el sitio. El permiso es intransferible y ampara solo a su titular, así que la coincidencia es la prueba. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está disponible para consultarla directamente.
¿Hay en México un registro nacional de autoexclusión?
No lo hay, ni para las casas con permiso ni para los sitios internacionales. La autoexclusión voluntaria es una herramienta interna de cada plataforma: funciona dentro de esa casa y no se comunica con las demás. Tampoco existe un tope legal de depósito o de pérdida que las casas deban aplicar por encima de su propia política.
¿Cómo se fijan límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Se fijan dentro de la cuenta, en las opciones de juego responsable de cada plataforma, y son una decisión de la casa más que una obligación legal mexicana. Sirven como compromiso personal y como registro, pero no obligan a nadie más. El límite semanal que el propio apostador se pone es la palanca que de verdad decide cuánto cuesta su actividad.
¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?
La casa retiene sobre los premios de juegos legalmente autorizados: 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y 21 % si lo supera. La Ciudad de México cobra 6 % estatal sobre premios, cerca de 7 % en total. El tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido.
¿Dónde encuentra ayuda alguien a quien apostar se le está saliendo de las manos?
En los canales de juego responsable de su propia casa, que están obligados a tener y a enlazar en su página, y en la sección de juego responsable que cada marca mantiene. También sirve fijar un tope de depósito antes de jugar, porque la autoexclusión voluntaria no se coordina entre plataformas y depende de cada operador.
Lo que cuesta cruzar la frontera, resumido en una decisión
Toda la diferencia entre las dos formas de apostar cabe en una pregunta que el apostador puede hacerse antes de depositar: si mañana el saldo no se puede retirar, ¿existe alguien en México a quien reclamarle? En las nueve casas de la lista, ese alguien existe, con la salvedad de que en dos filas hay que trabajar un poco para identificarlo con nombre y apellido. En un sitio sin permiso, ese alguien no existe, y ninguna cuota generosa compensa esa ausencia.
El bono de bienvenida es el gancho que hace que la pregunta no se haga. Ningún bono paga un saldo congelado, y ninguna promoción cubre la diferencia entre un premio retenido con CFDI y un premio que hay que resolver a mano. La cuenta del margen, ese 5 % que se queda la casa en un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90, es la parte del costo que se paga siempre y sin queja; el resto del costo se paga solo cuando algo falla, y entonces ya no hay nada que negociar.
Cada apostador decide dónde juega, y esta guía no le dice que se registre en ninguna parte. Lo que sí puede decirle es qué mirar antes de hacerlo: el titular del permiso, la fecha de la información que está leyendo y el tamaño del saldo que está dispuesto a dejar parado en un lugar donde nadie firma por él. Con esas tres cosas a la vista, la decisión deja de ser una apuesta.
Legalidad y permisos en México – aplicacionesapuestas
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