Apuestas deportivas en la Serie A: lo que el momio y el permiso te cobran

Updated noviembre 2026
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Un balón de fútbol en el círculo central de una cancha de pasto a la luz de la mañana

Lo primero que conviene mirar en una casa de apuestas no es el bono, sino su permiso. En México apostar no es una actividad libre: la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos con apuestas en todo el territorio y deja en pie únicamente lo que la Secretaría de Gobernación autoriza expresamente. Ese “expresamente” es la palabra que decide todo lo demás. No existe un régimen aparte para el juego en línea, así que una marca no tramita su propio permiso digital: se cuelga del permiso de un permisionario con instalaciones físicas. El documento se llama permiso, y llamarlo licencia es el primer error de vocabulario que comete la mayoría de las guías que circulan.

La Premier League tiene 20 clubes y 38 jornadas.

La Serie A entra ahí como cualquier otra competencia. Veinte clubes, treinta y ocho jornadas, partidos casi todos los fines de semana entre agosto y mayo, y una temporada que se escribe con dos años —2026-27, no 2026— porque el calendario cruza el fin de año. Ese volumen de partidos es lo que hace que la liga italiana sea cómoda para el apostador mexicano: hay mercado casi cualquier sábado, a horas que en el centro del país caen por la tarde, y una casa con permiso publica momios para la jornada completa mucho antes del silbatazo.

Todo lo que sigue se lee con una sola pregunta en la cabeza: cuánto de mi dinero se queda en el camino. El margen de la casa, la retención del SAT, el mínimo de un boleto combinado, la cuota que hay que jugar antes de que un bono sea cobrable. Nada de eso aparece en la publicidad.

Datos actualizados al noviembre 5, 2026; los permisos se contrastaron con lo que declaran las propias casas y con las compilaciones de casas con permiso publicadas en México, que no siempre coinciden entre sí.

Juego responsable: el filtro que casi nunca aparece en la primera pantalla

Una casa de apuestas vive de que el jugador no se detenga. Eso no la convierte en mala, pero sí obliga a leer sus salvaguardas antes que sus bonos, porque el orden en que aparecen las cosas en un sitio es un orden de intereses. La publicidad va arriba; los límites de depósito, si existen, van al final del menú.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La Serie A italiana tiene 20 clubes y 38 jornadas.

Qué es obligatorio y qué es cortesía de la marca

El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 5, prohíbe que los menores entren a las áreas de apuestas de los establecimientos y que participen en el cruce de apuestas. Lo aquí importante es lo que el artículo no dice: no fija una edad numérica. Los 18 años que aparecen en las fichas de las aplicaciones y en los pies de página son lo que cada marca declara de sí misma, no un número que la ley mexicana establezca para el juego. La distinción suena académica hasta que un menor intenta registrarse y nadie puede citar el artículo que lo impide con una cifra.

Los controles serios tampoco nacen de una norma de juego. Los operadores verifican la identidad de sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley de lavado de dinero. Es decir: te piden identificación para protegerse ellas, no a ti. Conviene saberlo antes de enojarse con el proceso, y conviene también saber que los documentos concretos que cada casa exige no están establecidos en un texto legal consultable.

La autoexclusión que existe y la que no

Aquí viene la parte que más decepciona. En México no hay un registro nacional de autoexclusión. Un jugador que pide cerrar su cuenta en una casa no queda marcado ante las demás; el siguiente registro tarda dos minutos y acepta el mismo correo. Lo único que existe son herramientas internas de cada marca: pausas, límites de depósito, límites de pérdida, autoexclusión dentro de esa casa. Las fichas de las aplicaciones las listan como parte de su oferta de juego responsable.

Tampoco hay un límite legal de depósito ni de pérdida, ni una figura de cuenta temporal. Quien llega desde un mercado europeo suele asumir que esas monturas son el mínimo que la ley impone; aquí no son ni eso ni una expectativa social. Son lo que la marca quiso poner, y cada una lo describe a su manera.

Tres preguntas operativas antes de depositar, y ninguna tiene que ver con el bono. ¿La casa permite fijar un límite de depósito diario, semanal o mensual, y el cambio tarda o aplica de inmediato? ¿Existe una opción de autoexclusión temporal y de cuánto tiempo es? ¿Se puede cerrar la cuenta sin saldo pendiente y sin llamar por teléfono? Una marca que responde que sí a las tres se toma en serio algo más que su propio cumplimiento.

Cuánto cuesta no tener registro nacional

El costo no es monetario, es de fricción. En un mercado con registro, el jugador que se autoexcluye sale de todas las casas con permiso de una sola vez. Aquí tiene que acordarse de hacerlo puerta por puerta, y la puerta más peligrosa es justamente la que no recordaba tener abierta. Un apostador con cuentas en cuatro casas que decide parar y cierra solo dos sigue a dos clics de su boleto de las nueve de la noche.

Ese hueco tampoco lo llena el permiso. Un permisionario con permiso de la Secretaría de Gobernación puede operar sin un registro de autoexclusión y sin límites obligatorios, porque no se los piden. El permiso resuelve la legalidad del que ofrece, no la protección del que juega.

Y hay una asimetría que se repite: la información de juego responsable que sí aparece en las casas con permiso —avisos, enlaces, mensajes de mayoría de edad— llega con permiso o sin él. Un sitio sin permiso puede copiar esos mismos avisos en su pie de página en una tarde. Los avisos se copian; un permiso, no.

Calendario, torneos y mercados: dónde vive realmente la Serie A

La Serie A no es un torneo suelto en el anaquel. Comparte temporada con otras cuatro ligas grandes y con las competencias continentales, y quien apuesta varias de ellas termina llevando la cuenta de cuántas jornadas tiene cada una y cuándo se juegan.

Las cinco ligas, contadas por jornadas

La Premier League tiene 20 clubes y 38 jornadas, y su temporada 2026-27 va del 21 de agosto de 2026 al 30 de mayo de 2027. La Serie A italiana tiene 20 clubes y 38 jornadas, la misma carga que la inglesa. La Bundesliga alemana tiene 18 clubes y 34 jornadas, cuatro menos por temporada. La Ligue 1 francesa tiene 18 clubes y 34 jornadas desde la temporada 2023-24, cuando se redujo. La UEFA Europa League es el segundo torneo de clubes de Europa, y al campeón de la Copa del Rey de España se le asigna un lugar en su fase de liga 2026-27.

Esa aritmética tiene una consecuencia práctica que casi nadie menciona: una liga con 34 jornadas produce menos mercados por temporada, y menos mercados significa menos partidos donde el apostador pueda elegir el precio que le conviene. La comodidad de la Serie A es también su competencia. Un sábado de octubre hay serie italiana, pero también alemana, inglesa y francesa, y las casas con permiso saben que el jugador mexicano abre la aplicación sin una liga en la cabeza.

Qué partidos llegan a la pantalla y a qué hora

Italia juega en horario europeo central. Un partido de las tres de la tarde en Milán cae a media mañana en Ciudad de México, y uno de las nueve de la noche cae a las dos de la tarde local. Eso deja la jornada italiana bastante repartida para el apostador mexicano, sobre todo la ventana de mediodía del domingo.

Las casas con permiso suelen publicar el programa de la Serie A completo y con mercados abiertos desde días antes. Cuál sea el menú exacto de mercados —si hay córners, tarjetas, tiros a puerta o goleadores en cada partido— depende de la casa y de la relevancia del encuentro, y aquí es donde conviene desconfiar de cualquier guía que prometa una parrilla idéntica en todas.

Un mercado, tres momios y un margen

El fútbol europeo casi siempre se ofrece en tres vías: gana local, empate, gana visitante. Ese formato se conoce como 1X2 y en México se cotiza directamente en momio decimal, sin el coqueteo con la cuota fraccionaria de otros mercados.

Conviene entender cómo se construye el número antes de comparar casas, porque el margen es la diferencia entre lo que parece un buen precio y un buen precio de verdad. En un ejemplo ilustrativo de un mercado 1X2 con momios decimales de 2,10 / 3,40 / 3,60 —un ejemplo construido para mostrar el mecanismo, no un precio cotizado en ninguna casa— la suma de inversos, 1/2,10 más 1/3,40 más 1/3,60, da 0,4762 más 0,2941 más 0,2778, o sea 1,0481. La casa devuelve por cada peso apostado la inversa de esa cifra: alrededor del 95,4 %. La diferencia, entre 4,6 % y 4,7 %, es el margen que la casa retiene en ese mercado con esos tres momios.

En un mercado 1X2 real la cifra se mueve, y el ancho no es el mismo en todas partes. Un partido del montón en una liga menor deja más margen que un clásico con volumen alto. Con tres resultados posibles y precios abiertos a lo largo de la semana, el margen tiende a estrecharse cuando entra dinero y a aflojarse cuando el libro está quieto. En un hipotético mercado 1X2 publicado a tres vías, el margen razonable se sitúa en una banda de entre el 4,5 % y el 6 % aproximadamente sobre el dinero apostado, suponiendo que solo se juegue ese mercado de ese partido y con los tres momios que la casa tenía arriba al momento de apostar. Dos casas pueden ofrecer el mismo partido con cifras distintas, y una diferencia así no se ve en la pantalla: se ve en el bolsillo al cabo de cien boletos.

El boleto combinado y la multiplicación silenciosa

Un parlay —combinada, en la jerga de la calle— multiplica los momios de sus tramos en un solo precio. Tres partidos de la Serie A a 1,90 cada uno dan un momio combinado de 6,86 si los momios decimales se multiplican sin ajustes: 1,90 por 1,90. Una apuesta de 200 pesos devuelve 1.372 pesos de premio y deja 1.172 pesos de ganancia neta, en el escenario de que los tres aciertos ocurran. Es el mismo cálculo que se hace en un boleto sencillo, solo que con varios tramos.

Aquí está el detalle que la publicidad esconde: cada tramo arrastra su propio margen. Si cada partido deja un 5 % en el camino, un parlay de tres tramos acumula la fricción de tres mercados. El momio combinado se ve enorme porque multiplica, y también multiplica lo que la casa retiene. Nada de esto vuelve malo al parlay; vuelve malo apostarlo sin verlo.

Rojos y verdes no suman

Los pipes de marcador del anfitrión son, como toda página de este tipo, una reconstrucción del programa sobre la identidad del torneo, y no un canal de datos en vivo. Las casas con permiso publican su propio calendario de la competencia todos los días del año, y es esa la fuente que un apostador debe mirar antes de estructurar un parlay con partidos de distintos horarios: un combinado que cruza sábado y domingo obliga a dejar el boleto abierto más tiempo, y un tramo que se pospone puede estropear el conjunto.

Cómo elegir casa: nueve criterios que sí pesan en el costo

Comparar casas por la cifra del bono es como elegir auto por el color. La cifra que importa es la que sobrevive al séptimo boleto. Lo que sigue es el orden en que conviene mirar a una casa con permiso mexicano, del criterio que más dinero mueve al que menos.

Los momios son lo primero, y no por costumbre: son el único punto donde la diferencia entre dos casas se mide en pesos reales en cada boleto. Un margen de medio punto porcentual sobre un volumen de diez mil pesos al año equivale a cincuenta pesos que se quedan o se van. Sobre cien mil, quinientos. No es glamoroso, pero es dinero.

El mercado de la Serie A concreta si la casa cubre la jornada completa o solo los cuatro partidos grandes. Una marca puede presumir fútbol italiano y ofrecer once partidos de treinta y ocho jornadas. La cobertura real se ve abriendo la liga un martes por la tarde, no un domingo de clásico.

El proceso de retiro es el segundo criterio que más se siente. Una casa que tarda días en pagar un retiro convierte una ganancia en una promesa. Conviene revisar si el retiro va a una cuenta a nombre del jugador —así es en las casas con permiso— y si el plazo declarado es de horas o de días hábiles.

La verificación de identidad separa a los jugadores que cobrarán rápido de los que pasarán tres días subiendo fotos. En México la casa tiene que identificarte, y el momento en que eso ocurre cambia por completo la experiencia: las que piden los documentos al registrarse te libran de la sorpresa al momento de retirar; las que verifican solo cuando pides dinero te la reservan.

La mezcla de pagos importa más de lo que parece. Tarjetas, transferencia SPEI, vouchers en efectivo en tiendas de conveniencia y monederos electrónicos aparecen en las listas de métodos de las casas, y cada uno tiene su costo escondido: el efectivo viaja lento, la tarjeta puede rechazar por políticas del emisor, el SPEI es el más limpio si el banco del jugador no pone piedras.

Los límites y el tamaño de apuesta que la casa acepta determinan si el jugador puede ejecutar su plan. Aquí el detalle mexicano es que no hay un tope legal de apuesta ni de depósito, así que el límite lo pone la casa, y lo pone a su gusto.

La atención al cliente y el horario en que responde deciden cuánto tarda en resolverse un problema. No importa para ganar; importa el día en que el depósito no se refleja y hay un partido en veinte minutos.

El cumplimiento de las obligaciones fiscales es un criterio que casi nadie pone en la lista y que sí deja rastro. Al operar con permiso, la casa emite el comprobante de retenciones por los premios gravados; sin permiso, no hay comprobante que emitir. El papel entra en la declaración anual del jugador y no en la bandeja de nadie más.

Y el tiempo que la marca lleva operando. Una casa con instalaciones físicas detrás tiene algo que colgar de la pared: un permiso que se renueva, se supervisa y se puede retirar. Ese dato no garantiza buenos momios, pero acota el universo.

La tabla que ordena las marcas

La siguiente tabla recoge las nueve marcas con permiso de la Secretaría de Gobernación que se revisan más abajo. La primera columna es el estatus del permiso tal como lo declaran la propia casa o las compilaciones de casas con permiso publicadas en México: no hay confirmación oficial, porque la lista pública de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse. La segunda columna recoge lo que la ficha o el pie de página de cada marca declara sobre el tema de esta página, es decir, sobre las apuestas deportivas y su forma de presentarlas. Donde una marca no dice nada sobre ese punto, la celda queda sin dato.

Marca Permiso según lo declarado Lo que su propia ficha declara sobre las apuestas deportivas
1xBet Permiso SEGOB DGJS/0002/2020, según una compilación, que no pudo confirmar ni el dominio ni la lista oficial; el titular nombrado es Entretenimientos Naturales y la aplicación aparece en la tienda bajo 1XCorp N.V. Apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad
Strendus Permisos SEGOB DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, cuyo titular las compilaciones sitúan de forma distinta —
Caliente Permiso SEGOB DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; titular nombrado: Tecnología de Entretenimiento Caliplay Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo para mayores de 18 años
Betcris El número no se imprime: el del pie de página del propio sitio y el de la tabla del titular difieren, aunque ambos apuntan a Producciones Móviles —
Playdoit Permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular nombrado: Eventos Festivos de México Fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, aumento de ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas
Novibet Permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular nombrado: Comercial de Juegos de la Frontera —
Pickwin El número no se imprime: las fuentes se contradicen y una de ellas repite el número que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles —
Betway Permiso SEGOB 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular nombrado: Espectáculos Deportivos Frontón México —
Codere Permisos SEGOB DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación; titular nombrado: Libros Foráneos (Codere México) Más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis

Las celdas sin dato de la segunda columna no son un descuido de la tabla. Son la respuesta honesta a un mercado donde la mayoría de las marcas no publica el detalle de su oferta deportiva en la ficha de la aplicación, y donde el catálogo cambia por temporada, por liga y por día. Un cuadro completo con casillas llenas obligaría a inventar contenidos, y un contenido inventado en la única columna que habla del producto vuelve inútil la tabla entera.

Dos cosas más que la tabla, por su formato, no puede decir. La primera es que tres de las nueve marcas —Strendus, Playdoit, Codere— aparecen con su permiso tomado de compilaciones de terceros y no del pie de página propio en el momento de esta revisión, lo que no las vuelve sospechosas: vuelve más útil mirar su propio pie de página la próxima vez que se abra el sitio. La segunda es que bet365.mx y Betano no figuran en la tabla y no es un olvido. Ambas fueron bloqueadas desde noviembre de 2025 por un congelamiento de cuentas de la Unidad de Inteligencia Financiera; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo, y en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, aunque el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra ambas. Una sola fuente sostiene el último dato, y el estado cambia de mes en mes, así que aquí se deja escrito con su fecha y sin decir si están abiertas o cerradas hoy.

Fundamentos: qué es exactamente una apuesta en la Serie A

Antes de comparar momios conviene tener claro qué se compra cuando se apuesta un partido de fútbol. No se compra un pronóstico ni un porcentaje de acierto. Se compra un precio sobre un resultado, y ese precio ya trae descontado lo que la casa cobra por sostener el mercado.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
La Bundesliga alemana tiene 18 clubes y 34 jornadas.

Apuesta sencilla y apuesta combinada

La apuesta sencilla es un tramo: un partido, un resultado, un momio. Es la estructura más transparente que existe, porque el margen que se paga es el de un solo mercado y se ve en una sola comparación entre casas.

El parlay o combinada encadena varios tramos en un solo boleto. Los momios se multiplican y el riesgo no: los tramos tienen que acertar todos. Es la razón por la que una combinada de cinco partidos de la Serie A paga como paga y falla como falla. Mucha gente la llama “combinada” y la casa la llama “parlay”, pero es exactamente lo mismo.

Línea de tres y línea de dos

Un partido con tres resultados posibles —local, empate, visitante— usa un mercado de tres vías. Cuando el fútbol se ofrece en dos vías, aparece el hándicap asiático, que carga el empate dentro de uno de los dos lados o lo declara nulo según la línea. El mercado de más/menos, también llamado over/under, no se juega sobre quién gana sino sobre cuántos goles se marcan, y en la Serie A tiene su propia lógica: la liga italiana se cotiza históricamente como un torneo de pocos goles, y ese sesgo colectivo mueve los totales antes de que ruede un balón.

Ninguno de esos mercados cambia el mecanismo del margen. Cambia el número de resultados posibles y, con él, la cuenta de la casa. Un mercado binario bien cargado puede tener un margen estrecho, y un tres vías mal cotizado puede tenerlo gordo.

El retiro anticipado y la puerta de salida

El cash out —retiro anticipado en las casas que lo traducen— permite cerrar un boleto abierto antes de que termine el evento. La casa ofrece una cifra que refleja lo que el boleto vale en ese momento según su propio cálculo, no según el mercado. Es una herramienta real y útil para quien apostó a un momio largo y lo ve ganando, y es una trampa de paciencia para quien la usa para escapar de cada remontada: cada cierre anticipado reinicia la fricción del margen.

Vale la pena decirlo claro: el retiro anticipado no es una salida gratis de una apuesta perdida. Es una reventa, y en toda reventa el vendedor cobra.

En vivo y antes del silbatazo

Las apuestas en vivo cotizan mientras el partido corre, y el precio cambia con cada gol, cada expulsión y cada minuto que pasa. Un 1-0 en el minuto 70 mueve todos los mercados del partido, a veces en segundos. Eso hace que el margen en vivo sea, por regla general, más ancho que el de la línea previa: la casa cobra por la velocidad.

Apostar antes del silbatazo da tiempo para comparar. Apostar en vivo da tiempo para reaccionar. Son dos oficios distintos, y quien decide de antemano cuál practica suele llevarse mejor con su propio saldo.

Los virtuales, los esports y la frontera difusa

Las casas con permiso cubren fútbol, tenis, básquetbol, artes marciales mixtas y esports, además de eventos virtuales. La diferencia entre un partido de la Serie A y un partido virtual no es de calidad, es de origen: uno lo juegan personas y el otro lo genera un programa. Al primero se le puede ver la forma reciente; al segundo no. El Reglamento no tiene una regla separada para las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports ni las modalidades de boleto, así que todos caen bajo el mismo permiso del permisionario.

Aquí está lo que convierte a una casa mexicana en una casa mexicana: no su escudo, no su publicidad, sino un permiso administrativo de la Secretaría de Gobernación. Una casa con permiso juega en casa. Una casa sin permiso juega en el aire.

Quién autoriza y con qué documento

La Ley Federal de Juegos y Sorteos, del 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos con apuestas y las apuestas en el territorio nacional y deja fuera de la prohibición solo lo que autoriza expresamente. El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, ordena en su artículo 1 la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos —salvo los de la Lotería Nacional— con jurisdicción federal. Su artículo 2 establece que lo que no está expresamente previsto queda prohibido. Su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario.

De ahí sale la palabra. En México no hay licencia de juego en línea: hay permiso, y el permiso se apoya en un permisionario con instalaciones. Entre los tipos de permiso relevantes para las apuestas están los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos; los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos son intransferibles, y quien los tiene debe presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, una póliza de seguro, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza.

Una consecuencia que se pasa por alto: un solo permisionario puede correr varias marcas a la vez. Por eso el número de marcas en el mercado no equivale al número de permisos detrás de ellas.

La lista que no se puede consultar

La Dirección General de Juegos y Sorteos se dice que publica un PDF con los sitios autorizados, y en el Congreso se pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Al cierre de esta revisión la lista oficial no se pudo abrir, así que ningún número de permiso se imprime aquí como oficial: cada uno va con la fuente que lo declara, como aparece en la tabla de marcas revisadas.

Eso no es una debilidad de esta página, es un dato del mercado. Un jugador que quiera comprobar por sí mismo el permiso de una marca tiene un camino razonable: abrir su pie de página, anotar el número que aparece ahí, y contrastarlo con la compilación pública que le parezca más seria. Cuando dos fuentes se contradicen —y en el caso de Pickwin y Betcris se contradicen abiertamente— la conclusión honesta es que el número no está limpio, no que la marca no tenga permiso.

Qué obliga a hacer el permiso a la casa

Más allá del papel, el permiso impone tres cosas con efecto directo en el jugador. La primera es que la casa exista legalmente en México, con domicilio y obligaciones fiscales locales. La segunda es el control de identidad y el reporteo a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria. La tercera es el comprobante fiscal de retenciones sobre los premios gravados, que es el documento que el jugador necesita para su declaración anual.

El detalle de la protección al jugador que no existe en ninguno de estos tres puntos es el registro de autoexclusión. Una casa con permiso no está obligada a ofrecerlo, y ninguna lo hace a escala nacional porque nadie lleva esa lista.

El anuncio de reforma y lo que todavía no es

La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo remitió al Gabinete de Seguridad, según reportes del 13 de octubre de 2026. No se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa que derogaría la norma y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión; es una propuesta, no una obligación vigente.

Nada de esto cambia el estatus de las marcas revisadas. Hasta que un texto se publique y entre en vigor, la ley aplicable es la de 1947 con su reglamento, y el documento que hay que mirar sigue llamándose permiso.

Publicidad y bonos: lo que se propone y lo que se puede

Tampoco hay una regla federal de publicidad en los artículos del Reglamento revisados. Los reportes sobre límites de horarios de transmisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Las propuestas para limitar influencers y deportistas, prohibir la publicidad en transmisiones deportivas o vetar los bonos de bienvenida no son derecho vigente. Y no hay una regla sobre bonos.

Eso deja un hueco que los operadores llenaron solos. Tras la subida del IEPS, varias casas rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Traducido: cuando el fisco aprieta, el bono se encoge.

Pago, impuestos y el costo final

El jugador no paga impuestos por apostar; el premio que gana sí está gravado. Los premios de loterías, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos para la Ley del Impuesto sobre la Renta, en sus artículos 137 y 138. Quien paga retiene el 1 % si la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y el 21 % si el impuesto estatal excede ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si el contribuyente presenta la declaración cuando está obligado a hacerlo; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. En Ciudad de México el impuesto estatal a los premios es del 6 %, lo que lleva el total a alrededor del 7 % según un reporte secundario. Los premios por encima de 600.000 pesos en un año deben reportarse en la declaración anual, también según reporte secundario.

Y aquí conviene detenerse en un detalle que decide miles de pesos: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”. El tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido, y la posición sensata es consultar a un contador o asesor fiscal antes de asumir que la retención se aplica igual.

Del lado del operador, el IEPS de la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, artículo 2, fracción II, inciso B), aplica 50 % a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La tasa subió: era del 30 % y la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 la dejó en 50 % a partir del 1 de enero de 2026. La misma fracción alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave.

La base del impuesto no está establecida con claridad en el texto revisado. La ley dice “valor de la actividad”; la prensa dice “monto total apostado”. Ninguna de las dos frases está en el texto legal, y una diferencia así equivale a discutir sobre la mitad de un mercado. Varios estados gravan además: Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

El costo que no se ve en el pie de página

Pongamos las dos columnas una junto a otra. Una casa con permiso entrega un permiso mexicano, controles de identidad y lavado de dinero, y un comprobante fiscal de retenciones. Una casa sin permiso no entrega ninguno de esos tres. Lo que ofrece a cambio es un punto de precio y, en el mejor caso, la costumbre de pagar rápido.

El precio de esa comodidad es concreto: los saldos en un operador bloqueado pueden quedar congelados, como ocurrió con las marcas alcanzadas por el bloqueo de noviembre de 2025. Eso no es un riesgo teórico ni una advertencia de folleto; es lo que le pasó a jugadores reales con saldo real en cuentas reales.

Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, y el marco que los cubre no es el mexicano. El tratamiento fiscal de sus premios tampoco está establecido, y ahí cada jugador decide con un contador delante y no con una guía. Si un jugador apuesta en una casa sin permiso, la normativa no establece una multa ni un delito por esa sola conducta.

Las casas con permiso, una por una

Lo que sigue revisa nueve marcas que operan en México colgadas de un permiso de la Secretaría de Gobernación, tal como las declaran sus propias fichas, sus pies de página y las compilaciones citadas. No es un orden de calidad ni una recomendación, y no agota el mercado: una marca que no aparece aquí no está por eso sin permiso.

1xBet: la app más cargada de mercados y la más floja de papeles

1xBet llega con una lista de producto que ninguna otra marca de esta comparación iguala. Su aplicación ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. En cobertura de deportes y en ancho de mercados es, con diferencia, la más ambiciosa del grupo.

El problema es de otra naturaleza. El permiso que se le atribuye es el SEGOB DGJS/0002/2020, según una compilación, una fuente que no pudo confirmar ni el dominio ni la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos. El titular nombrado es Entretenimientos Naturales, mientras que la aplicación aparece en la tienda bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular. Cuando el nombre que publica la tienda no coincide con el nombre del permisionario, el jugador tiene un dato más que anotar y una pregunta más que hacer antes de depositar.

Ese desajuste no prueba nada ilegal. Prueba que la cadena de responsabilidad es difícil de seguir a pie, y que quien apueste aquí debería conservar comprobantes de depósito y de retiro como si le fueran a hacer falta. La marca es para quien prioriza catálogo por encima de rastreabilidad del permiso.

Strendus: tres números, ningún pie de página que los cierre

Strendus es de las marcas que responden a la pregunta de dónde está su permiso con una colección. Se le atribuyen tres: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, y las compilaciones no coinciden sobre quién es el titular, si Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads. En el cierre de esta revisión la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, así que ninguno de los tres se puede dar por confirmado.

Tres permisos pueden ser una señal de estructura corporativa compleja o de varias líneas de negocio bajo un mismo techo. También pueden ser la razón por la que el nombre del titular baila de una compilación a otra. Lo que no cambia es la consecuencia para el jugador: la verificación de identidad y la emisión del comprobante fiscal de retenciones recaen en el permisionario que aparezca en el pie de página, y ese nombre conviene saberlo antes de tener saldo dentro.

Sobre su oferta deportiva, la marca no publica en su ficha de aplicación el detalle que sí publican otras del grupo, y ese silencio es un dato en sí mismo para quien quiera saber qué mercados de la Serie A encontrará. Un jugador que llegue buscando la parrilla completa del calcio debería abrir la liga dentro del sitio antes de registrarse, no después.

Caliente: el permiso en casa y la operación más mexicana

Caliente es la marca que documenta su permiso en su propio dominio. El pie de página del sitio muestra el permiso SEGOB DGG/SP/404/97, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay como titular nombrado —la firma del grupo—, y la aplicación Caliente Deportes la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., en su versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026.

Ese detalle no es cosmético. En un mercado donde la mitad de los números de permiso se conocen por compilaciones de terceros, una casa que imprime el suyo en su propio pie de página se ahorra la discusión. El permiso aparece donde el jugador lo va a buscar.

La oferta es de las más completas del grupo en accesorios: transmisión en vivo, creador de apuestas para armar mercados propios, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, todo limitado a mayores de 18 años según su ficha. En su pie de página añade que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable.

El creador de apuestas es el argumento interesante aquí, y también el que exige más cuidado: armar un mercado propio significa que la casa cotiza una combinación que nadie más tiene, y sin un precio comparable al lado, el jugador no tiene forma de saber si la fricción es razonable. Cómodo, sí. Barato, no necesariamente.

Betcris: del pie de página salen dos historias

Betcris tiene uno de los expedientes más nutridos de la lista y también uno de los más contradictorios. Su pie de página menciona el permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. En la tabla del titular, el número que aparece es otro que también apunta a Producciones Móviles, así que aquí no se imprime ninguno: cuando el pie de página y la tabla del propietario dan cifras distintas para el mismo permisionario, imprimir una de las dos es elegir un dato y disfrazarlo de hecho.

Encima de eso, la marca añade una pieza internacional: el sitio declara una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026, a nombre de TV Global Enterprises Ltd. Una licencia maltesa y un permiso mexicano en el mismo pie de página son dos historias legales distintas, y cada una cubre cosas distintas. El permiso mexicano es el que habilita la operación en México; la licencia europea es la casa matriz del grupo, no una carta blanca local.

Para el jugador mexicano, la consecuencia es clara: aquí se aplica la ley mexicana, con su retención y su comprobante fiscal, y la ficha maltesa no cambia ese hecho ni la protección disponible.

Playdoit: la app de las veinticuatro horas y el permiso de compilación

Playdoit llega con apuestas en vivo y transmisión en fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports, casino en vivo, la herramienta que promete aumentar ganancias, el retiro anticipado y atención las 24 horas. Su permiso atribuido es el SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, con Eventos Festivos de México como titular nombrado, y sin confirmación oficial, porque la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir.

La atención continua es el rasgo que más peso tiene en la práctica. Casi todos los problemas con una casa son de horario: un retiro que no llega un domingo por la noche, un partido de la Serie A que arranca a media mañana y un depósito que no se reflejó. Una marca que contesta a esa hora resuelve lo que las demás dejan para el lunes.

El detalle de que su permiso provenga de una compilación y no de su propio pie de página es un recordatorio útil: la verificación del permiso es una tarea del jugador y no un servicio que el mercado entregue en bandeja. Anotar el número del pie de página propio de la marca la próxima vez que se abra el sitio es un minuto bien gastado.

Novibet: la marca de catálogo sobrio y permiso claro

Novibet entra a esta comparación con un permiso atribuido relativamente limpio: el SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular nombrado. Igual que las demás marcas cuyos números vienen de compilaciones, no hay confirmación oficial, porque la lista pública no se pudo abrir.

No hay en su ficha la misma exhibición de producto que hacen 1xBet o Codere. Para un jugador que apuesta la Serie A, eso significa que la pregunta sobre la parrilla italiana se responde abriendo el sitio y no leyendo la descripción de la aplicación. No es un defecto, es un hueco de información que se llena en dos minutos.

Donde la marca se vuelve interesante es en el perfil de jugador al que sirve: quien ya sabe qué mercados quiere y no necesita una aplicación que le venda la experiencia. La ausencia de ruido publicitario tiene su propio costo en otra dirección, porque un catálogo que no se anuncia tampoco se descubre.

Pickwin: el permiso que aparece en la casa del vecino

Pickwin es el caso más incómodo de la tabla. Se le atribuye el permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1584/2019 según una compilación, y otra le asigna el DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, que es el mismo número que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. El titular nombrado es Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora, y los números de permiso se contradicen entre fuentes.

Que dos marcas distintas compartan un número de permiso tiene una explicación probable y ninguna confirmada: un mismo permisionario puede operar varias marcas, práctica documentada en este mercado. Pero “probable” no es “comprobado”, y un jugador que vea el mismo número en dos sitios debería resolver esa duda por escrito con la casa antes de depositar, no con una suposición.

Para el apostador de la Serie A, la marca no publica en su ficha una descripción de su oferta deportiva que permita compararla con las de arriba. La consecuencia práctica es que la decisión se toma con el catálogo abierto en pantalla, no con lo que la tienda promete.

Betway: un número corto y una marca internacional

Betway aparece con el permiso SEGOB 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, y con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular nombrado. El número es corto y no sigue el formato de las demás series DGJS/DCRCA o DGAJS/SCEVF, lo que no lo vuelve inválido —los formatos de permiso cambian por época y por tipo— pero sí lo hace difícil de buscar en cualquier compilación.

El titular es lo más informativo del expediente. Frontón México es una instalación física de larga tradición en Ciudad de México, y ese detalle encaja con el modelo mexicano: la marca en línea se cuelga del permiso de un permisionario con instalaciones. Es exactamente la estructura que la ley dibuja, aunque el camino de la marca al frontón no se recorra en público.

Su ficha no describe en detalle la oferta deportiva, así que la comparación con las marcas de arriba se decide en el sitio. Para un jugador que busque una marca internacional con presencia mexicana y no le importe la ausencia de una vitrina de producto en la tienda de aplicaciones, es una opción razonable.

Codere: la ficha más completa y el permiso en dos tramos

Codere cierra la lista con la ficha más explícita del grupo en lo deportivo: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Su permiso atribuido viene en dos tramos, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación, con Libros Foráneos S.A. de C.V. —Codere México— como titular nombrado, y sin confirmación oficial por la razón de siempre.

Los dos permisos encajan con la trayectoria de la marca: una operación que empezó antes y se amplió después. En su ficha de aplicación aparece además la declaración de que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es la ficha que más se parece a un compromiso escrito de las nueve.

El detalle de las “apuestas gratis” merece una advertencia de vocabulario, no de desconfianza: una apuesta gratis no es dinero. Su valor depende del momio al que se juegue y de un mercado que devuelva una parte a la casa, y el cálculo de más abajo lo muestra con números.

Cómo leer un bono de bienvenida sin pagar de más

Un bono de bienvenida es la partida del jugador: se cobra jugando. Y el costo del cobro no aparece en el cartel, aparece en los requisitos de apuesta y en el catálogo elegible.

Requisitos de apuesta y precio mínimo

El requisito de apuesta —rollover para casi todo el mundo— es el número de veces que hay que jugar el bono, o el bono más el depósito, antes de que el saldo sea retirable. Ese multiplicador decide el costo mucho más que el importe del bono, y por eso una oferta de 500 pesos con un multiplicador alto puede costar más que una de 200 con un multiplicador bajo.

Encima va el precio mínimo por boleto. Casi todos los programas exigen que cada apuesta que cuenta para el rollover se juegue a un momio mínimo, y ese umbral suele dejar fuera los momios largos donde el jugador buscaría el valor. Cada tramo de un parlay puede o no contar, y las casas aplican sus propias reglas.

Lo que sí se puede decir del mercado mexicano sin inventar cifras: la estructura de los bonos cambió después de la subida del IEPS, y varias marcas rediseñaron sus bienvenidas para absorber parte del impuesto. Cuando el fisco sube, el bono baja. Cualquier jugador que compare ofertas de un año a otro está viendo, en realidad, el efecto de una reforma fiscal.

Lo que cuesta vaciar un bono, con números

Pongamos un escenario con cantidades redondas y sin bono: 1.000 pesos de apuestas repartidas en diez boletos de 100 pesos, cada uno jugado a un mercado 1X2 con un margen del 5 %, que es la parte media de la banda que se explicó antes. La pérdida esperada es 1.000 pesos por 0,05, o sea 50 pesos. Ese es el costo promedio de mover mil pesos por la rueda de un mercado 1X2 de fútbol con ese margen, suponiendo que solo se juegue ese mercado de ese partido y que el saldo se recorra completo.

La cifra no es un resultado, es un promedio sobre muchos boletos. Cien jugadores que hagan exactamente lo mismo no perderán cada uno 50 pesos: unos ganarán y otros perderán más, y la media de todos caerá cerca de ese número. Cuanto más alto el rollover, más vueltas da el dinero por la rueda, y cada vuelta cobra su peaje. Con un multiplicador del doble, el mismo cálculo se hace sobre el doble de volumen; con el triple, sobre el triple.

De ahí sale la regla que conviene retener: el costo de un bono no lo determina su importe, lo determina el volumen que hay que mover para cobrarlo. Un bono de 300 pesos con un rollover que obliga a mover 3.000 deja 150 pesos en la casa con un margen del 5 %. El jugador cobra 150, en promedio, y solo si completa el programa dentro del plazo.

El plazo y los momios que no cuentan

Los programas de bono tienen fecha de caducidad, y no son pocos los que caducan antes de que el jugador entienda qué tiene que hacer. El plazo suele correr desde el depósito, no desde el primer boleto, y ningún aviso aparece el día que vence.

Hay además momios que no cuentan al cien por cien. Los momios largos suelen aportar una fracción al rollover o no aportar nada, y ahí está la trampa fina: la única forma de que el bono sea rentable es jugarlo a momios altos, y esos son justo los que el programa penaliza o excluye. El jugador que no lee la letra chica descubre el problema cuando su saldo no se libera después de cumplir todo lo demás.

El camino práctico es hacer la cuenta antes de aceptar. Volumen requerido por el margen del mercado, y ese producto comparado con el importe del bono. Si el número que sale se acerca o supera al bono, la oferta es un descuento disfrazado de regalo, y el jugador decente se lo puede permitir solo si iba a apostar ese volumen de todas formas.

Preguntas frecuentes sobre las apuestas en la Serie A en México

¿Qué se puede apostar en una casa con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Deportes como fútbol, básquetbol, tenis, artes marciales mixtas y esports, además de eventos virtuales, que es lo que las fichas de las marcas revisadas describen. Las apuestas sobre partidos solo pueden ofrecerse a través del permiso del permisionario; el Reglamento no fija una lista cerrada de eventos ni una regla aparte para apuestas en vivo o virtuales.

¿Cómo compruebo que una casa tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?

Abriendo su pie de página y anotando el número que imprime ahí, y contrastándolo con una compilación pública de casas con permiso. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir al cierre de esta revisión, y varias compilaciones se contradicen entre sí, así que ningún número tiene confirmación oficial.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con el momio y la cantidad apostada?

El premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio decimal. Cien pesos a 1,90 devuelven 190 pesos. Si el boleto es un parlay, los momios de los tramos se multiplican primero en un solo precio y el resultado se aplica a la cantidad apostada; la ganancia neta es ese premio menos lo apostado.

¿Cómo se nota en los momios lo que la casa se queda?

Se nota sumando los inversos de los momios de todos los resultados del mismo mercado. Con 2,10, 3,40 y 3,60 la suma da 1,0481, la casa devuelve alrededor del 95,4 % y se queda entre el 4,6 % y el 4,7 % de lo apostado en ese mercado. Cuanto mayor la suma, mayor la retención.

¿Los premios pagan impuestos en México y quién retiene?

El premio es ingreso gravado para la Ley del ISR. Quien paga retiene el 1 % si la entidad no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y el 21 % si el impuesto estatal excede ese 6 %. En Ciudad de México el impuesto estatal a los premios es del 6 %, lo que lleva el total a alrededor del 7 %. La retención es definitiva solo si se presenta la declaración obligatoria.

¿Cómo pongo un límite de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Con las herramientas internas de cada marca: pausas, límites de depósito, límites de pérdida y autoexclusión dentro de esa casa. No hay un registro nacional de autoexclusión ni un límite legal de depósito o de pérdida en México, así que cada operador decide qué ofrece y cómo lo aplica, y el jugador puede pedirlo y exigir que quede por escrito.

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