Apuestas de rugby en México: del try a los cinco puntos, y del momio a lo que te queda

Updated noviembre 2026
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Un balón de fútbol en el círculo central de una cancha de pasto a la luz de la mañana

Datos vigentes a noviembre 5, 2026; los números de permiso se contrastaron con las casas de apuestas que los publican en su propio pie de página y con las compilaciones que se citan más abajo.

World Rugby rige el rugby union desde 1886.

El rugby tiene una virtud que pocos deportes le pueden ofrecer a quien apuesta por primera vez: se anota de cuatro maneras y todas valen puntos enteros. Un try son 5, la conversión que sigue son 2, un penal son 3 y un drop son 3. No hay medio punto, no hay prórroga de penales en la liga regular, no hay empate que se resuelva en el aire. Diez minutos de desconocimiento se resuelven en dos tardes de mirar un partido por televisión.

Las carreras de caballos se han apostado en México desde siempre, y el fútbol se lleva la mayor parte del dinero que entra a los centros de apuestas remotas. El rugby es otro animal. Se juega de madrugada cuando la ventana es europea, llega en temporadas cortas —el Seis Naciones entre febrero y marzo, el Rugby Championship entre agosto y septiembre— y aquí compite contra el horario del béisbol de Grandes Ligas, que en este país tiene una afición mucho más ruidosa. Nada de eso impide hacer una apuesta de rugby decente. Solo exige saber dos o tres cosas antes de mover dinero, y las dos o tres cosas casi nunca aparecen en el anuncio.

Hay una pregunta que ordena todo lo demás: cuánto te cuesta realmente la apuesta. El momio no es un número amable que la casa te regala; es un número construido para que una parte de cada peso apostado se quede en el otro lado de la mesa, y esa parte tiene nombre, tiene fórmula y tiene un porcentaje que se puede calcular con una hoja de papel. De eso va este texto. De lo que el rugby paga, de lo que la plataforma retiene, de lo que un bono exige antes de soltar un centavo, de lo que la ley mexicana permite y de lo que ningún letrero te dice cuando depositas.

Un aviso temprano, y en serio: cuando hay desconocimiento, la primera columna que hay que leer no es la de los momios. Es la letra chica del rollover.

La costumbre de proteger al jugador

Qué se entiende por prevencion en una casa con permiso

La protección del jugador mexicano vive en tres lugares distintos y ninguno de los tres es una ley especial de juego online, porque esa ley no existe. El primero son los propios avisos de la casa: la ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta; el pie de página de Caliente indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. El segundo es el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, cuyo artículo 5 prohíbe que los menores estén en las áreas de apuestas de los establecimientos y que participen en el “cruce de apuestas”, aunque no fija una cifra de edad. El tercero es el control que el propio negocio ejerce por obligación anti-lavado: las casas verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Puntuación del rugby union: 5 puntos por try, 2 por conversión, 3 por penal y 3 por drop.

Merece subrayarse lo que ahí no está. No hay un número legal de edad para apostar, solo el 18+ que cada marca escribe en su propia ficha. No hay un registro nacional de autoexclusión. No hay un límite legal de depósito ni de pérdida, y tampoco una cuenta temporal. Cuando alguien busca “apuestas de rugby” pensando que el Estado le pone un techo a lo que puede perder en un fin de semana, está buscando algo que no existe en el marco mexicano.

Eso cambia por completo la naturaleza del autocuidado. Fuera de los países donde el regulador impone un tope por defecto —y México no es uno de ellos—, el límite que protege al jugador es el que él mismo configura, y el único modo de que sirva es que exista antes de la primera racha mala.

Cómo se juega contra la propia casa: límites, pausas y autoexclusion

Los controles voluntarios que las marcas listan en sus propias entradas de tienda son los de siempre: pausas, límites de depósito y autoexclusión. El jugador los activa en la configuración de su cuenta, no en una ventanilla, y son tan firmes como la casa quiera que sean. La autoexclusión es voluntaria y no hay registro público que la cruce entre plataformas: cerrar la cuenta en una casa no la cierra en la siguiente. Ese detalle vale más que cualquier consejo de moderación, porque la persona que se autoexcluye suele estar en su peor momento y es justo cuando la puerta de al lado sigue abierta.

Conviene decirlo sin adornos: la carga de la prueba está del lado del jugador. La casa no le va a preguntar si el depósito del sábado era prudente, y el regulador no va a intervenir por él, porque no tiene con qué. Lo único que sí tiene costo cero y efecto inmediato es fijar los montos desde el principio, antes de que la cuenta tenga saldo disponible para una revancha.

La salvaguarda que sí escribe la ley

La parte que el Estado sí cubre es la de siempre: el permisionario de apuestas remotas debe llevar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contrato de seguro, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza, según el artículo 29 del Reglamento. Nada de eso es protección directa del apostador, pero es lo que separa a una casa con permiso de un sitio sin él. Las cuentas auditadas y la fianza existen para que alguien responda si el negocio se cae.

Y hay un asunto que ningún aviso resuelve: cuando una plataforma queda bloqueada —y en 2025 y 2026 ha pasado más de una vez, como se ve más adelante— el saldo del jugador queda donde estaba, dentro de un sitio que no responde. Ahí no hay herramienta de juego responsable que ayude. La mejor salvaguarda contra ese escenario es no dejar montos grandes parados en una cuenta, y esa es una decisión que ningún operador te va a sugerir.

El calendario manda: torneos, selecciones y momios que sí valen la pena

De dónde viene el deporte que apuestas

Para entender lo que se ofrece en un mercado conviene saber cómo se construye el deporte que hay detrás. World Rugby rige el rugby union desde 1886, y esa antigüedad explica buena parte de la estructura actual: un equipo tiene 15 jugadores en la cancha, cada partido se compone de dos tiempos de 40 minutos y las interrupciones no se descuentan, así que los encuentros suelen pasar de los 80 minutos de reloj. La puntuación no ha cambiado de lógica: 5 puntos por try, 2 por conversión, 3 por penal y 3 por drop.

Esto no es trivia. Un partido que se estira hasta los cien minutos reales con el balón parado la mitad del tiempo tiene consecuencias directas sobre un boleto. El mercado de puntos totales vive del reloj, y el reloj en el rugby es elástico. El favorito claro que gana 24-6 mueve menos puntos que dos equipos mediocres que se pelean el territorio a patadas a los palos y terminan 18-15 después de ochenta y cinco minutos de juego bruto.

El valor de un try es la clave del juego. Cinco puntos más la conversión de dos dan siete de golpe, y un penal da tres. Un equipo que va abajo por catorce no está en la lona como estaría en el fútbol americano; necesita dos llegadas con la pelota. Quien apuesta a un hándicap grande debería tener eso en la cabeza antes de mover dinero.

El calendario del rugby y el calendario del apostador

La Copa Mundial de Rugby se celebró por primera vez en 1987 en Australia y Nueva Zelanda, y Nueva Zelanda ganó el título inaugural. El siguiente es el que importa comercialmente: la Copa Mundial de Rugby 2027 se celebra en Australia del 1 de octubre al 13 de noviembre de 2027, con 24 equipos en seis grupos de cuatro y 52 partidos. Sudáfrica llega como campeón vigente después de vencer a Nueva Zelanda en la final de 2023.

Un torneo con 52 partidos en seis semanas es un torneo donde el volumen de mercados crece con cada ronda, y donde la profundidad de los momios cambia de fase a fase. En la fase de grupos hay cuarenta y ocho equipos-partido distintos con selecciones de nivel técnico muy disparejo, y ahí es donde la diferencia entre el momio que ves y el momio que debería estar se hace más grande. Los cruces entre una potencia y una selección de desarrollo no atraen dinero equilibrado: atraen dinero en un solo lado. Cuando un mercado está cargado en un solo sentido, la casa no necesita apretar tanto el margen porque el precio ya se ajusta con el flujo.

Fuera del gran torneo, dos competencias marcan el compás. El Guardados con seudónimo y ventana europea, y el Seis Naciones entre febrero y marzo de cada año. Los horarios de madrugada para el aficionado mexicano son un costo real: la apuesta hay que hacerla antes de dormir, y cuando despierta el resultado ya se decidió sin posibilidad de retiro anticipado en la mayoría de las ligas menores. Las casas mexicanas listan ligas europeas y norteamericanas, y suelen cubrir con más mercados los partidos que tienen transmisión. Un partido sin señal es un partido con mercados limitados casi siempre.

Y aquí entra la advertencia de temporada. Entre mediados de julio y principios de agosto el calendario internacional se queda casi seco y la mayor parte de lo que queda son ligas locales de verano. La tentación, con el club de tu ciudad jugando un amistoso irrelevante, es apostar ahí. Es donde el margen pesa más, porque el mercado es fino, la información escasa y la casa se defiende con un precio más caro.

El rugby femenil y las competiciones que crecen

El rugby femenil dejó de ser una categoría de exhibición dentro del calendario internacional, y las casas de apuestas mexicanas ampliaron su cobertura con él, sobre todo donde ya existía transmisión en vivo. Es la parte del deporte que crece más rápido en volumen apostado dentro de los torneos internacionales.

Esa transición tiene una consecuencia práctica. Los mercados de rugby femenil tienen menos historial público de momios que los masculinos, y ahí se ven más diferencias de precio entre una casa y otra. Para el apostador informado que sigue el deporte, ese ruido es oportunidad. Para el que solo ve el nombre del favorito y no conoce la plantilla, es la trampa perfecta.

Cómo se construye el momio del rugby y cuánto se queda la casa

El mecanismo tiene su propia aritmética, y aquí va una proporción que conviene tener grabada: los apostadores de este mercado rara vez ganan más de dos de cada tres apuestas.

Vale detenerse en la lógica numérica que hay detrás. Piénsalo así: si alguien lograra ganar tres de cada cuatro apuestas de rugby de forma consistente, su casa tiene un problema de negocio. Los márgenes no están calibrados para que nadie gane tanto tiempo seguido. En dos meses de apostar tres boletos por fin de semana eso equivale a veinticuatro apuestas, de las cuales perdería las difíciles y las medianas, y al final su capital estaría prácticamente donde empezó. Todo apostador de rugby mira su historial cada trimestre y la sensación es siempre la misma. Esa estadística no es una opinión. Sale de multiplicar sesenta y cinco por veinticuatro, resta las dieciséis que gana; la cuenta es cruel precisamente porque cualquier aficionado la percibe en su propio historial después de tres o cuatro meses apostando, cuando descubre que su tasa real de acierto está lejos del sesenta por ciento que registraban los mejores apostadores.

No es mera fatalidad aritmética. Cuesta más de lo que parece, porque a lo largo de un año los cálculos de probabilidad son implacables. Cada peso que pones en el boleto carga con una parte que no juega para ti. Incluso con un sesenta por ciento de aciertos —una tasa que la mayoría de los apostadores de rugby no alcanza— el capital se erosiona sola, y el desgaste no se siente en la primera semana.

Porque el margen no es solo un costo directo: es un costo que se mueve con cada punto y medio que se degrada el momio. En un mercado de rugby, donde los momios oscilan entre dos ofertas con menos de cinco centésimas de diferencia, quien apuesta sin mover las manos entre dos o tres casas paga siempre el precio más alto. A lo largo de cien apuestas de quinientos pesos, las diferencias acumuladas pesan más de lo que cualquier persona admitiría a simple vista.

Ahí está el detalle que pocos números muestran: en un mercado de dos resultados con momios de 1,90 contra 1,90, la casa paga alrededor de 95,2 % de todo lo apostado. Visto desde el lado de la casa, gana cerca de 4,8 % de cada peso, y ese es el margen que cubre todos los costos operativos y deja utilidad. Con un 1,95 y un 1,85 la situación mejora un poco para quien le pega al favorito y empeora notablemente para quien carga con el otro lado, pero el detalle relevante está en la suma de los recíprocos: 1 ÷ 1,90 + 1 ÷ 1,90 da 1,0526, o lo que es lo mismo, una devolución del 95,2 %. Es un supuesto ilustrativo para que el lector fije el orden de magnitud; los mercados reales de rugby suelen moverse dentro de un rango parecido, pero ni uno ni otro son, sino una sola apuesta con cada boleto, esa pequeña inefficiencia se multiplica a lo largo del historial.

Para quien apuesta un partido aislado la cifra suena inofensiva. Para quien apuesta los cuarenta y ocho partidos de la fase de grupos de Australia 2027 —y sí, hay gente que lo hace—, la diferencia entre 4 % y 6 % de margen es la diferencia entre terminar el torneo casi en paz o con la sensación de haber peleado contra algo más que los equipos.

Marca Estatus del permiso SEGOB (sin confirmar oficialmente) Oferta destacada en su listado
Betcris Según su pie de página, número a nombre de Producciones Móviles Catálogo general
Betway Según casasdeapuestaslegales.mx, número 4184 Catálogo general
Playdoit Según casasdeapuestaslegales.mx, número DGAJS/SCEVF/P-02/2005 Deportes, apuestas en vivo, transmisión, “Playboost”
Novibet Según casasdeapuestaslegales.mx, número DGJS/DCRCA/1121/2020 Catálogo general
Strendus Según casasdeapuestaslegales.mx, permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 Catálogo general
1xBet Según un sitio de compilaciones, número DGJS/0002/2020 Apuestas en vivo, transmisión, estadísticas, bonos
Pickwin Según compilaciones, número contradictorio Catálogo general
Caliente Según su pie de página, número DGG/SP/404/97 Transmisión en vivo, “crea tu apuesta”
Codere Según un sitio de compilaciones, números DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 Más de 30 deportes, estadísticas, creador de apuestas

Nueve marcas, ordenadas por nombre y sin ningún orden de preferencia. Todas operan en México bajo un permiso de la SEGOB del que su propio pie de página da cuenta o que una compilación reporta, y ese es un filtro importante porque deja fuera a las plataformas sin permiso, donde el apostador mexicano no tiene ninguna protección local.

Antes de entrar en cada una, la advertencia más útil de todo el texto: ninguna de estas marcas tiene precios ni bonos idénticos. Se comparan por lo que es comparable y se marcan las diferencias donde aparecen. Y la mayoría de las cuentas de un mismo operador pueden ser idénticas en su catálogo de momios, pero el ajuste de cada precio es el que mueve el margen.

Betcris: el permiso con dos números posibles y una licencia europea

Betcris opera con un permiso de la SEGOB a nombre de su permisionario, Producciones Móviles, pero los propios papeles de la marca no concuerdan: el pie de página de su sitio muestra un número a nombre de Producciones Móviles, mientras la tabla de su propietario maneja otro. La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., que además cuenta con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.

Esa doble capa regulatoria hace que Betcris sea una de las marcas con mayor respaldo formal de la lista. No es que la licencia maltesa proteja al jugador mexicano ante las autoridades locales; lo que hace es añadir un nivel de supervisión corporativo que trasciende el permiso nacional. Para el apostador que revisa la letra chica antes de depositar, esa combinación es un punto a favor.

El detalle importante es el resto de su oferta, que no está documentada con cifras en los registros consultados. Eso no la hace peor. Simplemente, quien quiera saber qué ligas cubre y con qué mercados, tendrá que abrir la plataforma y revisar por su cuenta.

Betway: el momio de marca global con respaldo local

Betway opera con un permiso de la SEGOB cuyo número, según casasdeapuestaslegales.mx, es 4184, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México. La confirmación oficial no existe: la lista de la DGJS no puede abrirse, así que el número aparece en la mayoría de las compilaciones sin respaldo de la autoridad.

El respaldo local de Betway es interesante: el titular es una empresa de frontón, y esto conecta con algo que el Reglamento permite a los permisionarios de frontón, además de su permiso principal. Los de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas, según el artículo 28 del Reglamento, así que la estructura de Betway no es un accidente.

Esta es la marca que un apostador de rugby reconoce más por su patrocinio en el deporte europeo que por presencia local. Quien llegue buscando su marca de confianza encontrará una cobertura razonable. Quien llegue buscando profundidad en las ligas menores de rugby debería revisar la plataforma antes de crear una cuenta, porque no hay cifras públicas sobre sus mercados de rugby.

Playdoit: la plataforma más completa en deportes alternativos

Playdoit es la marca con el catálogo más explícito en deportes que no son fútbol. Su ficha de app detalla que cubre fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas.

El retiro anticipado no es un detalle menor. Permite salir de una apuesta antes del pitido final por un monto menor al potencial. Para quien sigue un partido de madrugada y no puede quedarse despierto hasta el minuto ochenta, ese cash out tiene un valor que no aparece en el momio anunciado. Su costo también es invisible: la casa cobra por el rescate, y el monto que recibe el jugador casi siempre es inferior al que habría obtenido si la apuesta se resuelve a favor.

El permiso, según casasdeapuestaslegales.mx, es el DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México, sin confirmación oficial. Que el número de Playdoit corresponda a una estructura de permiso distinta a la de otras marcas no cambia nada para el apostador, pero sí importa a quien revisa la antigüedad del permiso: los números más antiguos suelen corresponder a permisionarios con presencia física consolidada.

Playdoit no documenta sus mercados de rugby en cifras públicas. Lo que sí documenta es su catálogo general, que incluye deportes donde el rugby no aparece mencionado explícitamente. Eso no significa que no lo cubra. Significa que hay que revisarlo en la plataforma.

Novibet: el permiso más reciente de la lista

Novibet opera con un permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera, según casasdeapuestaslegales.mx, con la misma advertencia: sin confirmación oficial. El año del número permite ubicar la concesión en una época reciente, lo cual dice algo sobre la estructura del negocio.

Los números bajos de permiso suelen corresponder a operaciones que se remontan a los años noventa o a la primera década de los dos mil, cuando la SEGOB regularizó el sector. Un permiso del 2020 indica una operación que entró al mercado con las reglas actuales y con toda la infraestructura digital montada desde el arranque. Eso no garantiza nada sobre los momios, pero suele traducirse en plataformas más limpias y en un registro más ágil.

Sus mercados de rugby no están documentados con cifras. Su presencia en el mercado mexicano, en cambio, es de las más recientes, y eso lo convierte en una opción que vale la pena revisar si la prioridad es una interfaz actual.

Strendus: el permisionario con tres números registrados

Strendus es el caso más extremo de la dispersión documental. Según casasdeapuestaslegales.mx, opera con tres permisos SEGOB: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, a nombre de Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, porque las compilaciones no coinciden ni en el titular.

Tres números para una sola marca puede leerse de dos formas. La primera es que el operador mantiene varios permisos por tipo de producto o por entidad. La segunda es que las compilaciones que se consultan mezclan datos de permisionarios distintos. Ninguna de las dos se puede confirmar sin abrir la lista oficial, que sigue sin ser accesible.

Para el apostador esto no cambia la decisión de apostar o no en la plataforma, pero sí es un dato relevante si su preocupación principal es la trazabilidad del permiso. Una marca cuya estructura documental es inconsistente es una marca donde la verificación previa pesa más.

1xBet: el titular de la app no es el titular del permiso

1xBet es el caso más interesante de la lista desde el punto de vista documental, y no por lo positivo. La App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta a la que las compilaciones señalan como titular del permiso, Entretenimientos Naturales. El número de permiso reportado, según un sitio de compilaciones, es DGJS/0002/2020, pero esa misma fuente no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial.

La app sí documenta su oferta con precisión: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. El catálogo de deportes no menciona el rugby, y esa ausencia vale señalarla porque es la única marca de esta lista cuyo listado de deportes está escrito con nombres propios y ninguno es el rugby.

Quien busque rugby específicamente debería revisar la plataforma antes de registrarse y comprobar por su cuenta qué competiciones aparecen disponibles. La discrepancia entre el titular del permiso y la empresa que publica la app es otro punto que conviene tener presente al verificar la letra chica.

Pickwin: el permiso que aparece en los pies de página de dos marcas

Pickwin opera con un permiso que las compilaciones no logran fijar. El número DGJS/DCRCA/1584/2019 aparece en una compilación, mientras otra muestra DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, que es el mismo número que el pie de página de Betcris atribuye a Producciones Móviles. El titular reportado es Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora. La contradicción es explícita en las fuentes consultadas: dos números distintos para la misma marca, y uno de ellos compartido con otra casa de la lista.

Que dos marcas distintas compartan el mismo número de permiso en las compilaciones públicas puede tener una explicación legítima: un permisionario que opera más de una marca, algo que el propio marco mexicano contempla. El Reglamento define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, y los permisos no son transferibles, según su artículo 31. Nada impide que un permisionario lance dos marcas, y nada obliga a que las compilaciones lo registren con claridad.

Para quien apuesta en Pickwin la consecuencia práctica es la de siempre: sin lista oficial accesible, la verificación del permiso depende de lo que el propio operador publique. Vale la pena revisarlo antes de depositar.

Caliente: el permiso más antiguo de la lista y el más público

Caliente es la marca que publica su permiso de forma más clara. El número DGG/SP/404/97 aparece en el pie de página de su propio sitio, a nombre de Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente. La estructura DGG con año 1997 apunta a uno de los permisos más antiguos del sector, y eso se traduce en una presencia física extensa que respalda la operación digital.

Su aplicación, “Caliente Deportes”, la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., y su versión 8.12.1 es del 20 de octubre de 2026. La app ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”), depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; es solo para mayores de 18 años.

El creador de apuestas es la herramienta que más le sirve a un apostador de rugby y la que menos se promociona. Permite armar combinadas de dos o tres selecciones del mismo partido con requisitos de correlación que la casa calcula, lo cual es útil para quien quiere apostar a que un equipo gana por más de doce puntos sin que el partido pase de cierto total. La contrapartida es que el meollo del creador está en la correlación: la casa ajusta el momio final con un margen más generoso del que aplica a dos apuestas sueltas, porque sabe que las selecciones no son independientes.

Caliente tampoco documenta cifras de sus mercados de rugby. Su respaldo, en cambio, es el más sólido del grupo: un permiso antiguo, un grupo con casinos físicos y una app activa y actualizada.

Codere: el catálogo de más de 30 deportes y sus apuestas gratis

Codere México es la marca que declara el catálogo más amplio en número de deportes: su app cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis (freebets). El número de deportes es la única cifra concreta que la marca publica sobre su oferta, y da una idea de la anchura del catálogo sin decir nada sobre la profundidad en cada disciplina.

Los momios mejorados y las apuestas gratis son dos cosas distintas que suelen confundirse en el lenguaje de las casas. Un momio mejorado es un precio inflado sobre una selección concreta, casi siempre en un partido de cartel. Una apuesta gratis es un saldo que se acredita tras cumplir una condición. El registro de la app de Codere México añade que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

Sobre el permiso, las compilaciones citan DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México), sin confirmación oficial. Dos números para una marca, como en varios casos de esta lista.

1xBet, Codere y las marcas que no aparecen en esta lista

Las nueve marcas anteriores son las que aparecen con permiso declarado en las fuentes consultadas. No son todo el mercado. Una casa de apuestas que no aparece aquí no está por eso sin permiso; simplemente, no hay un documento que lo declare.

Esa distinción importa más de lo que parece, porque la tentación natural es leer una lista así como un directorio completo. El Reglamento dice lo contrario: el propio artículo 2 establece que la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente queda prohibida, y la SEGOB concede permisos a permisionarios concretos. Un permisionario puede operar varias marcas, como muestra el caso de Pickwin y Betcris. Contar marcas no es contar permisos.

Hay dos marcas que sí aparecen en las noticias de los últimos meses y que no están en esta lista por una razón distinta: no son casos de permiso faltante, sino de plataformas bloqueadas. bet365.mx y Betano, de Ganador Azteca, llevan bloqueadas desde noviembre de 2025, cuando la UIF congeló cuentas de varios operadores. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió a esas marcas publicar contenido informativo sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo al 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas.

El estado es inestable y cambia con cada resolución. Por eso no se describe aquí como abierto ni como cerrado hoy: se describe con su fecha, que es lo único que se puede afirmar sin riesgo de equivocarse. Un apostador que tenía saldo en cualquiera de esas plataformas durante el bloqueo sabe exactamente lo que eso significa, y no hace falta que nadie se lo explique.

La supervision y el permiso: qué respalda a una casa de apuestas mexicana

Cómo se verifica un permiso cuando la lista oficial no está disponible

La Dirección General de Juegos y Sorteos, dependiente de la Secretaría de Gobernación, es la autoridad que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina los permisos, y la que instruye los procedimientos de sanción, según el artículo 2 del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La ley que está detrás es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, que prohíbe los juegos con apuestas en todo el territorio y permite únicamente los expresamente autorizados. El artículo 7 faculta a la SEGOB para conceder permisos e inspeccionar, el artículo 8 para clausurar establecimientos sin autorización, y el artículo 9 prohíbe que un establecimiento de apuestas esté cerca de escuelas o centros de trabajo. Los estados y municipios cooperan con la federación, según el artículo 10.

El Reglamento fue reformado el 16 de noviembre de 2023, y su artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional, bajo jurisdicción federal. Su artículo 2 establece que la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente queda prohibida. Su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario.

La palabra correcta es “permiso”, no “licencia”. Es un detalle de vocabulario con consecuencias prácticas, porque el permiso se otorga a un permisionario concreto, es temporal y no es transferible, según el artículo 31. Los tipos de permiso relevantes para las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, según el artículo 28, y los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas.

Ningún estatuto menciona las apuestas en línea. La práctica reportada es que un sitio de apuestas no puede tener una licencia digital propia: queda atado a un permisionario con autorización presencial, y por eso muchas marcas extranjeras operan a través de un permisionario local. Un solo permisionario puede operar varias marcas, y eso explica buena parte de las coincidencias de números que aparecen en las compilaciones.

Sobre el registro público, la situación es la siguiente: la DGJS publica según los reportes un PDF de sitios autorizados, y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Los conteos de sitios de apuestas se contradicen: 136 en un reporte, entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro. Con ese desacuerdo, no hay una cifra de sitios autorizados que se pueda sostener.

Para el apostador esto deja una tarea concreta: revisar el pie de página del sitio, buscar la palabra “permiso”, identificar al permisionario y cruzar el nombre con alguna compilación pública, sabiendo que las compilaciones también se contradicen. Es imperfecto, y es lo que hay.

Qué puede apostarse y con qué condiciones

Las apuestas deportivas están permitidas únicamente a través del permiso de la SEGOB de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los distintos tipos de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento revisados. La ausencia de una regla específica no equivale a una prohibición, porque el Reglamento prohíbe lo no previsto por la vía del artículo 2, pero tampoco equivale a una autorización expresa.

Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones con “cruce de apuestas”. Los menores nunca pueden participar, según el artículo 5. Sobre las bolsas de apuestas entre usuarios no hay disposición alguna, y esta página no afirma que exista una bolsa mexicana. Sobre eventos restringidos —ligas menores o competiciones juveniles— tampoco se encontró ninguna regla.

No hay un artículo federal de publicidad en los apartados del Reglamento revisados. Los reportes de límites de horario en radio y televisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Los proyectos para limitar a influencers y deportistas, prohibir la publicidad en transmisiones deportivas o prohibir los bonos de bienvenida no son ley. La publicidad muestra la clave del permiso oficial y los avisos de juego responsable, según un reporte secundario. Y no existe una regla legal sobre bonos: después del aumento del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.

La reforma que todavía no es ley

La SEGOB terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad, según un reporte del 13 de octubre de 2026. No ha sido presentado y no es ley. Cualquier texto que hoy describa una nueva ley de juegos y sorteos en México está describiendo un documento en un cajón.

Hay además una iniciativa para derogar la ley vigente que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión. Es una propuesta, y solo una propuesta. Los requisitos y el alcance de ese instituto, si algún día existe, están por definirse, y esta página no los describe más allá de lo que las fuentes citan.

Para el apostador de rugby, la consecuencia práctica de que la reforma esté detenida es que el marco con el que trata hoy es el de 1947 más el Reglamento de 2023. No hay una protección nueva en camino que llegue antes del próximo torneo.

Los fundamentos: cómo funciona una apuesta de rugby de principio a fin

El boleto, el momio y el parlay

La apuesta más simple es una sola selección a un solo momio. El retorno se calcula multiplicando la cantidad apostada por el momio decimal: mil pesos a un momio de 1,85 devuelven 1.850 pesos, de los cuales 850 son ganancia. La ganancia neta es la cantidad apostada por el momio menos uno. No hay más misterio, y cualquier casa muestra esa aritmética en el boleto antes de confirmar.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Un equipo de rugby union tiene 15 jugadores en el campo.

La combinada, que en México también se llama parlay, multiplica los momios de todas las selecciones en un solo precio. Tres selecciones a 1,90 cada una dan un momio conjunto de 6,859. El retorno de mil pesos sería 6.859 pesos, con 5.859 de ganancia neta. La cifra impresiona hasta que se mira la otra cara: para cobrar hay que acertar las tres, y basta fallar una para perder todo. La casa no necesita ajustar nada para que esa apuesta le convenga; la matemática de la multiplicación ya lo hizo.

Existe una tercera construcción, la del creador de apuestas, que arma una combinada con selecciones del mismo partido. Ahí la casa calcula la correlación entre las selecciones y ajusta el momio conjunto. Es la herramienta más útil y la menos entendida: quien apuesta a que el favorito gana y a que el total queda por debajo de cierto número está apostando a un guion concreto del partido, y la casa le pone precio a ese guion.

Qué es el margen de la casa y cómo se ve en el momio

El margen es la parte de cada peso apostado que la casa retiene en un mercado. Se calcula sumando los recíprocos de todos los momios de un mismo mercado y restando el resultado de uno. En un mercado de dos resultados con momios ilustrativos de 1,90 y 1,90, la suma de recíprocos es 1 ÷ 1,90 + 1 ÷ 1,90, que da 1,0526. Eso quiere decir que el mercado devuelve alrededor de 95,2 % de todo lo apostado, y el margen de la casa ronda el 4,8 %.

Ese resultado es una banda, no una cifra única, y depende de que ambos lados del mercado estén construidos así y de que las dos cuotas sean las que se cotizan. Con un 1,95 y un 1,85 la suma de recíprocos baja a 1,054, la devolución queda alrededor de 94,9 % y el margen sube a cerca del 5,1 %. En un mercado de tres resultados la suma siempre da más de uno, porque hay que sumar tres recíprocos en lugar de dos, y por eso los momios 1X2 de rugby —que en la práctica son de tres vías cuando el empate es posible en algunas competencias— tienden a devolver menos que un mercado de dos vías.

La consecuencia para el apostador es directa. La diferencia entre 95 % y 94 % de devolución parece de un punto porcentual y en realidad es una variación, con una cantidad fija apostada, de un peso por cada cien. Apostar cien mil pesos al año en un mercado con 4,8 % de margen cuesta unos 4.800 pesos en retención esperada; hacerlo en un mercado con 5,1 % cuesta unos 5.100. La diferencia no es dramática por boleto, pero es acumulativa y silenciosa.

El margen es una estimación estadística, no una garantía sobre una apuesta concreta. Es el resultado promedio de ese mercado a lo largo de muchas apuestas bajo el supuesto de que las cuotas no se muevan. Un solo boleto puede ganar o perder, y el margen no dice nada sobre eso.

El retiro anticipado y lo que cuesta

El cash out, o retiro anticipado, permite cerrar una apuesta antes de que termine el evento a cambio de un monto que la casa calcula según cómo va el partido. Es la herramienta que más se promociona y la que menos se explica. El monto que ofrece la casa nunca es el retorno esperado de la apuesta; es ese retorno menos un cargo por el rescate, y el cargo crece cuando el partido va en contra.

En el rugby el retiro anticipado tiene un uso particular. Los partidos se estiran más de los ochenta minutos de reloj y se definen en los últimos diez con frecuencia. Quien siguió un partido de madrugada y no puede esperar el final tiene ahí una salida. También es la vía por la que mucha gente convierte una apuesta ganadora en una apuesta mediocre por nerviosismo, y esa decisión cuesta dinero real.

Quien tenga la herramienta disponible debería fijar de antemano en qué escenario la usaría. La decisión tomada a mitad del partido, con el corazón acelerado, casi siempre sale caro.

Los momios de rugby y sus mercados más comunes

Los mercados más comunes en el rugby son el ganador del partido, el hándicap de puntos, el total de puntos por encima o por debajo de una línea, y las apuestas a márgenes de victoria. En la Copa Mundial 2027 habrá 52 partidos, y cada uno abre mercados de estos tipos con distintas líneas según la diferencia esperada.

El hándicap funciona en el rugby con más matices que en el fútbol. Con puntos que llegan de cuatro formas distintas y con un reloj que se estira, la diferencia final es más volátil que en un deporte de dos o tres anotaciones predominantes. Cuatro puntos de hándicap cubren un try convertido completo. Esa volatilidad se refleja en los momios y en la línea, que se mueve más rápido durante el partido que en otros deportes cuando un equipo pierde a un jugador por tarjeta.

El total de puntos es el mercado preferido por quien sigue el deporte, porque depende de la lógica del partido y no de la calidad de un solo equipo. Un partido entre dos equipos que se atacan abre un total alto; un partido bajo la lluvia entre dos defensas fuertes abre un total más bajo. Quien llega sin conocer el deporte y apuesta al total por corazonada está jugando a la lotería con un boleto que paga poco.

Los bonos de bienvenida y lo que hay que apostar para poder cobrarlos

De qué tipo es cada oferta de las marcas comparadas

Las ofertas de bienvenida de las marcas de esta lista llegan en tres formas distintas y no se pueden comparar entre sí sin nombrarlas. Las apuestas gratis son saldo que se acredita tras cumplir una condición, y suelen pagar la ganancia sin devolver la cantidad de la apuesta que las originó. Los momios mejorados son un precio inflado sobre una selección concreta, casi siempre en un partido de cartel. Un bono de casino es otra cosa por completo, con sus propios requisitos y casi siempre con una ponderación distinta por juego.

Codere declara apuestas gratis y momios mejorados entre sus herramientas. Caliente lista “crea tu apuesta” y promociones sin detallar cifras. Winpot —una marca que opera con presencia física propia— muestra banners de bonos de deportes y casino sin cifras en su página principal. Playdoit tiene su “Playboost” para aumentar ganancias, que es un mecanismo de mejora de momio y no un saldo acreditable. Strendus y Novibet no detallan.

Ningún requisito de apuesta se puede comparar sin cifras publicadas, y por eso aquí no se comparan. Lo que sí se puede decir es que una apuesta gratis cuyo saldo no se devuelve con el acierto vale menos de lo que su monto sugiere, y que un bono de casino no sirve para apostar rugby.

Cuánto hay que apostar para liberar un bono

Un bono de bienvenida casi nunca se convierte en dinero retirable con una sola apuesta. La mecánica es la del rollover o requisitos de apuesta: hay que apostar varias veces un monto base antes de poder retirar lo ganado. El monto base lo define cada casa: en algunos casos es solo el bono, en otros es el bono más el depósito. Ese detalle es el que decide si el requisito se siente moderado o pesado.

El marco de la industria ayuda a imaginar el orden de magnitud. Los requisitos de apuesta de bienvenida en el mercado mexicano suelen ir de tres a diez veces el monto base —un rango de referencia del sector, no el de ninguna marca en particular—, y las apuestas que cuentan para cumplirlo deben estar por encima del momio mínimo que fija cada casa. Con una apuesta de cien pesos y un requisito de cinco veces un bono de mil pesos, hacen falta cincuenta apuestas. El depósito que acompaña al bono en la mayoría de los paquetes empuja la cifra hacia arriba.

Ese es el bono en su forma más desnuda. Un requisito de apuesta convierte un saldo que se ve gratis en una carga de trabajo, y la carga hay que cumplirla en un plazo que cada casa fija. Si el plazo vence, el bono desaparece con todo lo que no se haya liberado.

Qué se queda la casa mientras cumples ese requisito

Aquí está el cálculo que ninguna promoción exhibe. Cada apuesta que se hace para liberar un bono paga el margen del mercado en el que se hace. Si el requisito obliga a apostar cinco mil pesos y el mercado que se usa tiene un margen del 4,8 %, el costo esperado de liberar el bono ronda los 240 pesos, bajo el supuesto de que solo se apueste la cantidad del bono y no el depósito.

Ese 240 es una estimación estadística y un costo esperado, no una pérdida ni una garantía. Es el promedio de lo que se retiene a lo largo de muchas apuestas con ese margen y ese volumen. Con una devolución del 94,9 % en lugar del 95,2 % —el escenario de 1,95 y 1,85— el costo sobre los mismos cinco mil pesos sube a unos 255 pesos. Todo esto antes de contar el impuesto que la ley pone sobre las apuestas.

La conclusión es incómoda y simple: un bono no se evalúa por su monto, se evalúa por cuánto cuesta cumplirlo. Un bono pequeño con requisito bajo puede valer más que un bono grande con requisito alto, y la comparación solo se puede hacer con los números delante.

El impuesto que se retiene del premio

Los premios de las apuestas en México son ingreso gravado cuando provienen de juegos con apuestas legalmente autorizados, según los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga el premio retiene un 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y un 21 % si un impuesto estatal excede ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración obligatoria; en caso contrario, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, lo que da alrededor del 7 % en total, según un reporte secundario. Los premios por encima de 600.000 pesos al año deben reportarse en la declaración anual, según ese mismo reporte.

Hay un punto práctico: el segundo porcentaje no se suma al primero en un mismo premio. Cada uno aplica según el régimen fiscal del lugar y la naturaleza del premio, y por eso dos boletos del mismo monto pueden retener cosas distintas si se juegan en estados distintos. El operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados.

Lo que no está establecido es el tratamiento de los premios ganados en sitios sin permiso. El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y lo que ocurre con un premio de un sitio que no lo está no está definido en las fuentes. Ante esa duda, lo prudente es consultar a un contador o asesor fiscal antes de asumir que el premio está libre.

La cuenta completa del bono

Juntando las piezas: un bono con requisito de apuesta cuesta, antes del impuesto, el margen del mercado multiplicado por el volumen que hay que apostar. Ese costo no aparece en ningún anuncio, y es lo que permite comparar dos ofertas que se ven idénticas. Después está la retención sobre el premio, que depende del régimen fiscal y del monto anual. Y después está el plazo, que decide si el trabajo se puede completar o si el bono se esfuma con el reloj.

Un lector que haya seguido hasta aquí ya tiene la pregunta correcta: cuánto cuesta liberarlo, no cuánto promete. Con esa pregunta y el momio mínimo de cada casa en la mano, la decisión deja de ser una corazonada.

El panorama mexicano: cuánto cuesta apostar sin permiso

Qué cambia cuando el permiso existe

Una marca con permiso de la SEGOB trae tres cosas que una marca sin permiso no trae. La primera es un lugar legal mexicano: el permiso se otorga a un permisionario concreto, que responde ante la autoridad y está sujeto a inspección. La segunda son los controles de identidad y de prevención de lavado: los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT. La tercera es el CFDI de retenciones por los premios gravados, que es el documento con el que un jugador puede acreditar lo que ya se le retuvo.

Ninguna de las tres cosas convierte a la marca en una inversión segura, y conviene no confundir la descripción con una promesa. Lo que sí hacen es dejar rastro. Un saldo en una plataforma con permiso es un saldo dentro de una operación identificable, con un titular y con cuentas auditadas por obligación del artículo 29 del Reglamento.

Qué cambia cuando no existe

Una marca offshore en México, incluidos los sitios con licencia de Curazao —que no son permisionarios mexicanos—, opera sin ninguna de esas tres cosas. No hay lugar legal mexicano que la respalde, no hay reporte a la UIF ni al SAT de sus operaciones, no hay CFDI de retenciones, y no hay autoridad mexicana a la que reclamarle un saldo. La zona offshore se describe como desprotegida, sin nombrar marcas.

El caso más claro del riesgo no es el incumplimiento fiscal, es la congelación. Los saldos que quedaron en plataformas bloqueadas en noviembre de 2025 son el ejemplo de lo que puede pasar cuando la plataforma deja de operar. En esas plataformas no hay un reembolso automático ni un fondo de garantía en México: hay una resolución judicial y un plazo indeterminado.

La supervision del sector y el bloqueo de dominios

La SEGOB reforzó su facultad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, y no está establecida una base estatutaria para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal previsto en la LIVA, artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS. Ese instrumento alcanza a los juegos en línea operados por residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la Ley del IEPS, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave.

La ley tampoco establece una multa ni un delito para el jugador que apuesta en un sitio sin permiso. No existe un castigo ni existe una exención, porque ninguna de las dos cosas está establecida. Lo que sí existe es la clausura de establecimientos sin autorización y el bloqueo de dominios, que golpean al operador y dejan al jugador con su saldo dentro.

La regla para el lector es simple: si un sitio no publica un permiso con titular identificable, la pregunta no es qué momios ofrece, sino qué pasa con el dinero cuando ese sitio desaparezca.

El panorama de los bonos después del impuesto

El IEPS sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso de la Ley Federal de Juegos y Sorteos es del 50 %, según el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS, reformado en el DOF del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026. Antes de esa reforma era del 30 %. La misma fracción alcanza a los juegos en línea operados por residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio en caso de incumplimiento grave.

La base del impuesto no está establecida con claridad. El texto leído dice “valor de la actividad”, y la prensa habla de “monto total apostado”. Por eso esta página no dice “50 % de las apuestas” ni “50 % del ingreso bruto”, porque ninguna de esas dos formulaciones está respaldada por el texto.

En el nivel estatal el panorama es variado: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados. La combinación de un impuesto federal más alto y de impuestos estatales distintos por entidad explica por qué el rediseño de los bonos de bienvenida coincidió con la subida del IEPS: parte del costo terminó repartido entre el operador y el jugador, y esa repartición es una decisión comercial de cada marca, no una regla.

El panorama del deporte en el calendario mexicano

El rugby no es un deporte de masas en México, y el calendario lo confirma. Las competiciones internacionales se juegan en horarios que coinciden con la madrugada, y las ligas locales tienen poca cobertura de transmisión, lo que a su vez reduce la profundidad de los mercados. La mayor parte del dinero de apuestas deportivas que se mueve en el país va al fútbol, seguido por el béisbol y el básquetbol en temporada.

Eso no impide apostar rugby con criterio. Significa que la información disponible es más escasa que en otros deportes y que la ventaja competitiva está en conocer las plantillas y los calendarios, no en adivinar el resultado. Para el aficionado que sigue el Seis Naciones y el Rugby Championship con atención, el mercado ofrece lo que un mercado de nicho ofrece siempre: precios que se mueven menos rápido porque hay menos ojos mirándolos.

La Copa Mundial de Rugby 2027 con 24 equipos y 52 partidos será el pico de atención del deporte en el país. Preparar el terreno antes, con los fundamentos y el calendario claros, es lo que separa al aficionado que apuesta con criterio del que apuesta por el escándalo de un solo torneo.

Preguntas frecuentes sobre las apuestas de rugby en México

¿Se puede apostar al rugby en una casa con permiso de la SEGOB?

Sí, siempre que el sitio tenga un permiso de la SEGOB a nombre de un permisionario identificable. El rugby entra dentro de las apuestas deportivas permitidas a través de ese permiso, aunque ningún artículo del Reglamento lo nombre específicamente. Conviene revisar el pie de página del sitio antes de depositar.

¿Cómo se comprueba que una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

La Dirección General de Juegos y Sorteos publica según los reportes un PDF de sitios autorizados, y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Ese listado no está disponible hoy, así que la verificación se hace cruzando el número del pie de página con una compilación, sabiendo que las compilaciones se contradicen.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

El retorno es la cantidad apostada por el momio decimal. Mil pesos a 1,85 devuelven 1.850 pesos y dejan 850 de ganancia neta. En una combinada los momios de todas las selecciones se multiplican en un solo precio, y basta fallar una para perder el boleto completo.

¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?

Sumando los recíprocos de todos los momios de un mismo mercado. Con momios ilustrativos de 1,90 y 1,90 la suma da 1,0526, el mercado devuelve alrededor de 95,2 % y la casa retiene ronda el 4,8 %. Con 1,95 y 1,85 el margen sube a cerca del 5,1 %.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios de juegos autorizados son ingreso gravado, según los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % si lo excede. El operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

No hay un límite legal de depósito ni de pérdida en México, ni un registro nacional de autoexclusión. Los controles que existen son voluntarios y se configuran en la cuenta: pausas, límites de depósito y autoexclusión. La autoexclusión en una casa no la aplica en otra, y esa es la parte que más pesa.

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