Apuestas de balonmano en México: el precio real de cada oferta

Updated noviembre 2026
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Un balón de fútbol en el círculo central de una cancha de pasto a la luz de la mañana

Contrastado el noviembre 5, 2026 con los pies de página y las fichas de tienda de cada operador, y con los registros públicos que sostienen los permisos que cada marca declara.

Un equipo de balonmano tiene siete jugadores en la cancha, seis de campo más el portero, y el partido consta de dos tiempos de 30 minutos.

El balonmano corre por debajo del radar en México: no aparece entre los deportes que las grandes casas anuncian a gritos, y sin embargo quien llega a la sección de “otros deportes” de una casa con permiso encuentra mercados de sobra. La razón es sencilla: el deporte se juega por temporadas largas, con campeonatos del mundo cada año impar, ligas europeas durante todo el invierno y una selección nacional que aparece en los Juegos Olímpicos desde Múnich 1972 en varonil. Un calendario así da partidos todos los días, y esos partidos son los que alimentan la oferta. El problema no es encontrar dónde apostar. El problema es que la mayoría de la gente mira el momio, compara dos números y cree que ya comparó el precio. No lo hizo.

Lo que sigue es una guía de costos. Cuánto cobra la casa en cada mercado, cuánto vale un bono una vez que se mira el rollover, cuánto cuesta la comodidad de no leer los requisitos, y cuánto puede costar tener dinero en una plataforma que amanece bloqueada. No encontrará aquí quién gana el partido del domingo. Nadie lo sabe, y quien se lo diga se lo está inventando.

Antes de apostar a nada: los límites que el propio apostador pone

Aquí empezamos, y no por cortesía. Una guía sobre costos debería explicar primero cómo impedir que el costo se salga de control, porque el dinero que un apostador pierde en un mercado con margen alto no lo recupera ningún bono. México es un país donde no existe un registro nacional de autoexclusión: no hay una lista oficial a la que un jugador pueda pedir que lo inscriban para que ninguna casa le permita jugar. Cada plataforma administra sus propias herramientas internas —pausas, límites de depósito, autoexclusión de su casa— y ninguna de ellas alcanza a la competencia. Esa es la primera cosa que un jugador debe entender: la salvaguarda que ve en una app vale para esa app, y no lo sigue cuando cambia de sitio.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
La cancha de balonmano mide 40 por 20 metros, con porterías de 2 m de alto y 3 m de ancho.

Un ejercicio útil antes de cualquier registro: anotar en cuántos operadores distintos se tiene cuenta abierta. Cuatro cuentas con cien pesos cada una son cuatro veces la exposición de una cuenta con cien pesos, y ninguno de esos sitios sabe que existen los otros tres. Las herramientas que cada marca lista en su propia ficha de tienda —el cierre de cuenta de Codere, la sección de juego responsable de Caliente— operan dentro de esa marca y solo dentro de ella. Sirven, y sirven menos de lo que su presencia en el pie de página sugiere.

Para quien apuesta al balonmano el riesgo tiene una forma concreta: es un deporte de muchos partidos seguidos, con ligas que juegan dos veces por semana, y eso invita a la apuesta continua. Una tarde de sábado con seis partidos europeos escalonados es una tarde con seis oportunidades de mover la cuenta, y ninguna de ellas es más segura que las otras. Los límites de depósito que ofrece la plataforma —cuando el operador los lista— son la herramienta más práctica para ese escenario, porque actúan antes de que el dinero llegue al saldo. Un límite de pérdida es más difícil de poner y de sostener, precisamente porque nadie de fuera lo supervisa.

El detalle mexicano que conviene decir sin adornos: no hay una ley que obligue a las casas a ofrecer límites, ni un número estatutario de edad más allá del 18 que las marcas declaran en sus fichas, ni un registro al que apelar si la herramienta falla. La protección existe porque la marca decidió incluirla, no porque el Estado la imponga. Eso la vuelve más frágil de lo que parece y más valiosa de lo que un folleto sugiere. Y hay un terreno donde esto pesa más que en las apuestas: el casino. Un límite de casino no es un límite de apuestas, son productos con reglas distintas, y confundirlos es la manera más rápida de creer que se tiene cubierto lo que no se tiene cubierto.

Calendario de balonmano: qué se juega y cuándo

La International Handball Federation organiza campeonatos mundiales varoniles y femeniles en años impares, y el varonil se juega cada dos años desde 1995. Ese detalle de calendario explica por qué el balonmano se siente concentrado: hay años con Mundial y años sin él, y en los años con él la oferta se multiplica. Dinamarca es el campeón mundial varonil de 2025 y Francia el femenil de 2023, así que si un lector quiere apostar a una selección con historial reciente, esos son los dos nombres que encabezan cualquier libro. Un partido de balonmano, además, no se parece a un partido de futbol en cómo se decide: siete jugadores por equipo en la cancha, seis de campo más el portero, dos tiempos de 30 minutos, y una cancha de 40 por 20 metros con porterías de 2 metros de alto y 3 de ancho. Los equipos profesionales suelen anotar entre 20 y 35 goles cada uno, y esa cifra es la que hace que los mercados de totales tengan sentido.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
En los partidos de balonmano que necesitan ganador, un empate lleva hasta dos periodos de tiempo extra de 5 minutos y después a una serie de penales.

Lo importante para quien apuesta aparece cuando un partido necesita ganador. En balonmano, un empate lleva hasta dos periodos de tiempo extra de 5 minutos y después a una serie de penales. Es decir: el empate no es un resultado final en las competencias que exigen un clasificado, y eso cambia por completo el significado de un mercado. Quien apuesta a que el partido queda igualado está apostando a que el tiempo regular termina nivelado, no a que el marcador final quede así. En una casa sin mercados de tiempo regular bien separados, esa diferencia se pierde de vista y el boleto se lee mal. Es el tipo de detalle que no cuesta dinero por sí mismo, pero que cuesta dinero cuando se ignora.

La presencia del balonmano en el calendario olímpico tampoco es nueva. El varonil debutó en los Juegos de Berlín 1936, jugado al aire libre, volvió a pista cubierta en Múnich 1972, y el femenil se añadió en 1976. Ese recorrido importa para el apostador por una razón práctica: significa que existen selecciones con décadas de historial comparable, y un historial comparable es justamente lo que permite leer un momio con criterio. En un deporte con menos tradición, el momio refleja sobre todo la incertidumbre de la casa; aquí refleja algo más parecido a un enfrentamiento conocido.

Dónde está la liga y dónde está el partido suelto

El calendario grueso se reparte entre tres tipos de competencia: los campeonatos del mundo en años impares, las citas olímpicas y las ligas nacionales europeas que llenan el invierno. Las ligas europeas son las que dan volumen diario, y son también las que un apostador mexicano conoce menos. Ahí está el primer costo invisible del deporte: apostar a un partido de una liga que se sigue en otro huso horario significa que muchos de esos encuentros se juegan de madrugada o en horarios incómodos, y quien los sigue en vivo lo hace con menos información disponible que el público local. No es una regla mexicana ni una trampa de nadie; es una consecuencia del calendario, y conviene saberla antes de construir un boleto alrededor de un partido que empieza a las cuatro de la mañana.

Los torneos internacionales tienen el comportamiento contrario: mucho volumen de apuestas, mucha información pública, momios que se mueven rápido y mercados que se abren con semanas de anticipación. Ahí el costo es de otro tipo, porque la liquidez atrae líneas más ajustadas y también más ruido. Un lector que apuesta dos veces al año encontrará mejor terreno en un Mundial que en una jornada de liga, simplemente porque hay más ojos mirando el mismo número.

Cómo se cobra una casa: el margen detrás del momio

Aquí está el corazón del asunto. Un momio no es un pronóstico; es un precio, y como todo precio incluye un cobro. Si una casa ofrece un mercado de dos resultados —digamos un partido que solo puede terminar en uno de dos lados, un escenario ilustrativo y no una cuota real de ningún partido— a momios de 1.90 y 1.90, conviene hacer la cuenta. La suma de los inversos de los momios es 1/1.90 más 1/1.90, y con dos resultados iguales implica que la casa devuelve como pago 1 ÷ (1/1.90 + 1/1.90); el margen es el complemento de esa devolución.

Con esos dos momios iguales, la devolución se queda alrededor de 95 % y el margen en torno a 5 %, y esa cifra es una banda, no un número fijo: se mueve con el deporte, con la liga, con el mercado y con lo cerca que esté el partido. En un partido de balonmano de una liga menor, en un horario de madrugada y con poca gente apostando, la banda se corre hacia arriba. En una semifinal de un Mundial con mercado lleno, se corre hacia abajo. El margen no es una decisión moral de la casa; es el resultado de cuánto dinero entra por cada lado y de cuánta información circula. Donde hay poca información y pocos apostadores, el precio se hace más caro para quien lo paga.

Lo que el apostador debe retener es esto: dos momios de 1.90 en dos casas distintas no valen lo mismo si los otros mercados del mismo partido están construidos de otra manera. La comparación de un solo número no dice nada sobre el precio total de la oferta de esa casa. Y hay una consecuencia incómoda: en un mercado de dos vías con margen de 5 %, el apostador necesita acertar más de la mitad de las veces solo para quedar a la par. La casa no necesita ganarle a nadie en un partido; cobra en cada uno.

El mismo deporte con precios distintos

El balonmano no tiene un margen propio y estable. Lo que tiene es un lugar dentro del catálogo de cada casa: los deportes grandes —futbol, basquetbol, tenis, boxeo, y en México también el futbol americano— se llevan la atención y la liquidez, y el balonmano vive en la franja de “otros deportes”, donde el margen suele ser más ancho. Un apostador que compara el margen de un partido de futbol de la liga local con el de un partido de balonmano europeo está comparando dos negocios distintos dentro de la misma plataforma.

Eso no convierte al balonmano en un mal deporte para apostar. Lo convierte en un deporte donde el precio cobra más importancia que el pronóstico. Si el margen es más ancho, la ventaja que un apostador informado pueda tener se reduce en la misma proporción, y el peso del rollover de un bono —cuando se cumple en mercados de este deporte— se vuelve más caro que cumplirlo en futbol. Es un dato que casi ninguna promoción pone sobre la mesa, porque la promoción habla de momios “mejorados” y no de lo que cuesta recorrerlos.

El panorama de las casas con permiso en México

Nueve plataformas aparecen en esta comparación: Pickwin, Codere, Betway, Caliente, Strendus, 1xBet, Playdoit, Novibet y Betcris. Las nueve se presentan como operadores que trabajan al amparo de un permiso de la Secretaría de Gobernación, con la Dirección General de Juegos y Sorteos como autoridad que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos. La palabra correcta en México es “permiso”, no “licencia”, y la diferencia no es un capricho de vocabulario: un permiso es un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario, no un título perpetuo. La ley que está detrás de todo esto es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, y el Reglamento que la aterriza fue reformado el 16 de noviembre de 2023.

Ese Reglamento tiene un artículo que explica por qué el mercado mexicano se ve como se ve. Su artículo 2 dice que la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista queda prohibida. No hay una lista de lo permitido a la que uno pueda añadir cosas por analogía; funciona al revés. Y de ahí sale la estructura real del mercado: ninguna plataforma en línea puede tener una licencia digital independiente. Lo que ocurre en la práctica, según lo que reportan los propios operadores y las compilaciones que los siguen, es que un sitio se engancha al permiso de un titular que ya tenía autorización para operar de forma presencial. Un mismo permisionario puede operar varias marcas. Los tipos de permiso que resultan relevantes para las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, y los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos no son transferibles.

Lo que cada marca declara sobre su propio permiso

Marca Permiso de la SEGOB según lo que declara la fuente Lo que dice su propia ficha de tienda
Pickwin Número no impreso: las compilaciones se contradicen entre sí y una de ellas da el número que aparece en el pie de página de otra marca; titular señalado: Producciones Móviles S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora Su blog remite a un listado de casas reguladas por la SEGOB
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según el sitio Apuestas Legales; titular señalado: Libros Foráneos S.A. de C.V. Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis
Betway Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular señalado: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. No publicado en su ficha
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; titular señalado: Tecnología de Entretenimiento Caliplay Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo para mayores de 18 años
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; las compilaciones difieren sobre el titular No publicado en su ficha
1xBet DGJS/0002/2020, según el sitio Apuestas Legales, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; la tienda de aplicaciones registra la app a nombre de una empresa distinta de la señalada como titular Apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular señalado: Eventos Festivos de México Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular señalado: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. No publicado en su ficha
Betcris Número no impreso: el del pie de página del sitio y el de la tabla del propietario difieren; el pie de página lo pone a nombre de Producciones Móviles, y la compilación da otro El pie de página incluye una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026

Ninguno de esos números está confirmado oficialmente. El listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, y eso obliga a una decisión editorial: la tabla recoge lo que cada marca o cada compilación declara, con la fuente a la vista, y no lo presenta como un hecho verificado por la autoridad. Es una diferencia que importa para el lector, porque en un mercado donde el permiso es la única frontera entre una casa y una página cualquiera, la verificación es justamente lo que uno querría poder hacer y no puede hacer hojeando una tabla. En mayo y julio de este año el Congreso pidió un registro público abierto de sitios autorizados. Hasta que exista, la mejor arma del lector es la que ya tiene: comparar lo que la marca dice de sí misma en su propio pie de página con lo que dice la autoridad en el documento que sí logre abrir.

Cómo se paga una apuesta: el boleto, el momio y el retiro

La aritmética de un boleto sencillo es corta. La devolución de una apuesta ganadora es la cantidad apostada multiplicada por el momio, y la ganancia neta es la cantidad apostada multiplicada por el momio menos uno. Nada más. Una apuesta de 500 pesos a un momio de 2.10 devuelve 1,050 pesos si acierta, de los cuales 550 son ganancia y 500 son el dinero que volvió a casa. La parte que suele confundirse es la segunda: el apostador no “gana 1,050”, gana 550 y recupera lo suyo. En un boleto combinado —el parlay, o combinada— los momios de cada selección se multiplican entre sí hasta formar un solo precio, y por eso una combinada de cuatro patas a momio 1.80 cada una paga como si fuera un solo momio de 10.50. El atractivo es evidente; el costo también, porque cada pata añade una forma de perder y el margen de cada pata se multiplica junto con los momios.

Un boleto, cuatro formas de perderlo

Vale la pena desarmar ese atractivo con la misma aritmética. Una combinada de cuatro selecciones a momio 1.80 cada una solo acierta si aciertan las cuatro. El margen que la casa cobró en cada una de esas cuatro patas no desaparece cuando se multiplican los precios: se acumula. Si cada pata venía de un mercado con devolución cercana al 95 %, el precio final que el apostador cree estar aprovechando lleva encima el cobro de cuatro mercados, uno tras otro. Eso no vuelve tonta a la combinada; la vuelve cara. Quien la juega por gusto y con cantidades pequeñas está pagando por emoción, y eso es una decisión legítima. Quien la juega creyendo que multiplicar momios multiplica valor está haciendo la cuenta al revés.

El retiro anticipado —el cash out, o retiro anticipado, como lo llama la mayoría de las plataformas en México— es la otra herramienta que conviene entender antes de usarla. No es un rescate: es una compra. La casa le pone un precio a su posición actual y ese precio se calcula de manera que la casa siga cobrando, con lo cual el atractivo de cerrar el boleto con una ganancia pequeña compite contra el margen que ya se pagó por abrirlo. La herramienta es útil cuando la información cambió de verdad —una lesión, un cambio de alineación— y es un impuesto voluntario cuando se usa solo porque el marcador va en contra y el apostador no quiere ver el final.

Los pagos, mientras tanto, siguen las reglas que cada operador declara y no una norma federal. Lo que los propios sitios listan son tarjetas, transferencias por SPEI, cupones en efectivo en tiendas como OXXO y monederos electrónicos. Los retiros se hacen a una cuenta a nombre del jugador, y cuando un premio está sujeto a retención el operador emite un CFDI de retenciones. Ese último detalle es el único punto donde el pago deja de ser un asunto privado entre la casa y el jugador, y tiene su propia sección más abajo.

Live betting: el reloj como parte del precio

Las apuestas en vivo son, en la práctica, el segundo mercado del balonmano. Casi todas las plataformas de esta comparación las ofrecen, y varias añaden transmisión: 1xBet incluye transmisión en vivo y estadísticas, Playdoit cubre sus deportes con apuestas en vivo y transmisión, la app de Caliente ofrece transmisión en vivo, y Rushbet —que aparece aquí como referencia de mercado y no como parte de esta comparación— transmite NFL, MLB y ligas europeas de futbol. El balonmano entra en ese paquete por la vía de los deportes de nicho: donde hay un partido, hay un mercado en vivo, aunque no siempre con la misma profundidad.

El costo del vivo no está en la cuota, está en el tiempo. Un momio en vivo se recalcula cada pocos segundos y lo hace con la información del momento, lo que significa que el precio que se ve en pantalla puede no ser el precio del boleto. En un deporte con goles cada minuto y medio, esa carrera es más intensa que en futbol, y las líneas se mueven más rápido que la mano de quien apuesta. Añada a eso el retraso de la transmisión: si la señal llega unos segundos después del partido real, el momio que se acepta corresponde a un estado del juego que el apostador todavía no vio. No es un fraude; es la física de la transmisión, y forma parte del precio.

Para un apostador con presupuesto chico, el vivo tiene una ventaja concreta: no hay que esperar al resultado final ni comprometer el dinero durante noventa minutos. Y una desventaja igual de concreta: es la modalidad que más se presta a apostar por apuestas, sin plan. En un sábado con partidos escalonados, la tentación de perseguir el marcador es exactamente la que los límites de depósito existen para frenar.

Sin permiso mexicano: qué se pierde y qué se gana

Todo lo anterior describe un marco que aplica a los operadores con permiso de la Secretaría de Gobernación. Fuera de ese marco hay otro mundo, y la diferencia no es una insignia: es un conjunto de cosas que existen o no existen según dónde esté el permiso.

Dentro hay un permiso mexicano con un titular identificable, controles de verificación de identidad y de prevención de lavado de dinero, y la emisión de un CFDI de retenciones cuando un premio se grava. Fuera no hay nada de eso. Un sitio con licencia de Curazao, por ejemplo, no es un permisionario mexicano y no lo será por mucho que su publicidad hable en pesos. El punto práctico es que el dinero en una plataforma bloqueada puede quedar congelado, y que el territorio sin permiso está desprotegido por definición. Un jugador no tiene ahí un tribunal al que recurrir ni una autoridad que le responda.

Hay un dato que conviene separar del resto: no se establece en ninguna parte una multa o un delito para el jugador que apuesta en un sitio sin permiso. Es un terreno sin respuesta clara, y quien necesite certeza sobre su caso concreto tiene que preguntarle a un abogado o a un contador, no a una guía.

Sobre el terreno fiscal de los premios no se puede decir “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”, porque la base no está precisada. El texto que se lee habla del “valor de la actividad”, y esa es la formulación que se puede sostener. Un dato que sí conviene retener es que el diseño de los bonos de bienvenida cambió después del aumento del IEPS: varios operadores rearmaron sus ofertas para absorber una parte del impuesto. Es decir, el costo del tributo se trasladó parcialmente al apostador por la vía de una oferta más modesta, que es exactamente el tipo de cosa que una promoción no anuncia.

La ley que sostiene todo esto

El marco es viejo y por eso conviene leerlo despacio. La Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947 prohíbe en el país los juegos de azar y las apuestas, y permite únicamente aquellos expresamente autorizados. La SEGOB otorga los permisos e inspecciona, en los términos del artículo 7; el artículo 8 le permite clausurar establecimientos sin autorización; el artículo 9 impide que un establecimiento quede cerca de escuelas o centros de trabajo; y el artículo 10 recoge la colaboración de estados y municipios. El Reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 completa el cuadro: su artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de juegos con apuestas y sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional, y lo hace con jurisdicción federal; su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario.

Los permisionarios de apuestas remotas tienen obligaciones que van más allá de tener el papel: cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguro, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza, en los términos del artículo 29. La palabra que la ley usa es “permiso”.

Qué se puede apostar, con qué condición

Las apuestas deportivas están permitidas solo a través del permiso de un permisionario de la SEGOB. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen una regla propia en los artículos del Reglamento revisados. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones con el mecanismo de cruce de apuestas, y en ese terreno los menores de edad nunca pueden participar, según el artículo 5. Sobre un mercado de intercambio de apuestas no se encontró disposición alguna, y esta página no afirmará que exista uno en México. Tampoco se encontró una regla sobre eventos restringidos ni sobre ligas menores. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.

Quién no puede entrar y quién verifica

El Reglamento prohíbe a los menores de edad la entrada a las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija un número. Quienes fijan un número son las marcas, que declaran 18+ en sus propias fichas y pies de página: así lo hace Codere en su ficha de aplicaciones, con avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta, y así lo hace Caliente, que además limita su app a mayores de 18 años. No hay un número estatutario de edad establecido para el juego.

Los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad de juego es vulnerable bajo la ley de prevención de lavado de dinero. Los documentos exigidos no están establecidos en la ley. Sobre la publicidad, lo que muestran los anuncios es la clave oficial del permiso y las advertencias de juego responsable, según un reporte secundario; no se encontró un artículo federal de publicidad en los textos del Reglamento revisados, y los reportes sobre horarios de transmisión restringidos describen iniciativas y no ley.

El registro que no existe

México no tiene un registro nacional de autoexclusión. Es la ausencia más consecuente de todo el sistema, porque la autoexclusión es la herramienta más eficaz que un jugador puede activar por sí mismo, y aquí depende de que cada casa decida ofrecerla. Las herramientas voluntarias —pausas, límites de depósito, autoexclusión interna— son lo que las marcas listan en sus propias fichas de tienda, y ahí se quedan.

Cuando el bloqueo llega sin aviso

El estado de dos operadores muestra por qué la fecha importa más que la etiqueta. Betano, del grupo Ganador Azteca, fue bloqueada desde noviembre de 2025, cuando la UIF congeló cuentas, y en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambos, según una sola fuente. Ninguno de estos hechos se puede escribir como un estado actual, ni abierto ni cerrado: se escriben con su fecha. En 2026 se clausuraron alrededor de 20 casinos físicos.

Esa inestabilidad es un costo real para quien tiene saldo ahí. Un boleto abierto en una plataforma bloqueada no se cobra en otro lado, y una cuenta congelada no se resuelve con un correo al soporte. Es el argumento más fuerte a favor de tener el dinero en una casa que pueda responder ante una autoridad mexicana, y es también la razón por la cual la comparación de momios debería empezar por una pregunta distinta.

Cómo elegir una casa para balonmano: lo que cuesta cada criterio

La primera pregunta no es qué momio paga mejor. Es qué pasa con el dinero cuando algo sale mal. Un momio dos centésimas mejor en un mercado que casi nadie juega no compensa una cuenta que amanece bloqueada, y esa jerarquía debería ordenar cualquier comparación.

La segunda es la verificación. Un operador que verifica identidad cobra en fricción —documentos, espera, un retiro que tarda porque la cuenta no está completa— y devuelve en seguridad. Un operador que no verifica ahorra esa fricción y cobra en todo lo demás. Para un apostador ocasional esa fricción es la parte más molesta de la experiencia; para alguien que mueve cantidades grandes es la parte que sostiene el resto.

La tercera es el costo de la promoción. Casi todas las ofertas que aparecen en las tiendas de aplicaciones traen un requisito de apuesta, y ese requisito es el precio real del bono. Un monto de apuesta gratis con momio mínimo alto y plazo corto vale menos que uno modesto con condiciones holgadas, aunque el primero se anuncie con un número más grande. Aquí no se imprimirá ningún código ni una instrucción para reclamar: lo que importa es el costo, y el costo vive en los requisitos.

La cuarta es la profundidad del deporte. El balonmano vive en la franja de “otros deportes”, así que el lector debería revisar en el programa de apuestas de cada casa si el partido que le interesa tiene mercados de tiempo regular separados. Es una verificación de treinta segundos y resuelve la mitad de las dudas de esta página.

La quinta es el método de pago y su letra chica. Las plataformas listan tarjetas, transferencias SPEI, efectivo en tienda y monederos electrónicos; lo que conviene mirar no es la lista, sino si el retiro vuelve por el mismo camino y cuánto tarda. Un medio cómodo para depositar no siempre es cómodo para cobrar.

Quién responde cuando algo falla

Un operador con permiso mexicano responde ante una autoridad que puede clausurarlo e inspeccionarlo, y entrega un CFDI cuando corresponde retener. Un operador sin permiso mexicano no entrega nada de eso y no responde ante nadie en el país. Esa asimetría es la que convierte la comparación de nueve marcas en una comparación de nueve permisos y nueve maneras de responder por el dinero. La cuota es el último criterio, no el primero.

Pickwin: el permiso que aparece en el pie de página de otro

Pickwin se presenta como una casa que opera bajo un permiso de la SEGOB, y su propio blog remite a un listado de casas reguladas. Ahí se acaba la parte sencilla. Las compilaciones que intentan reconstruir el registro de permisos se contradicen entre sí, y una de ellas le atribuye a Pickwin el número que el pie de página de otra marca, Betcris, pone a nombre de Producciones Móviles. Lo que sí aparece nombrado por las fuentes es el titular: Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora. Ese es un dato útil porque ilustra cómo funciona el mercado mexicano: un mismo titular sirve de paraguas a más de una marca, y desde fuera es difícil saber cuál es la que realmente está detrás de la pantalla.

El costo de esta ambigüedad recae en el lector. Un número de permiso que no se puede confirmar no protege a nadie, y quien tenga un problema con su cuenta tendrá que resolverlo con la marca, no con la autoridad. Esto no significa que Pickwin opere sin permiso. Significa que el permiso no se puede verificar con lo que la marca publica, y que quien deposite ahí debería hacerlo sabiendo que su respaldo documental es un pie de página que no concuerda con el de la casa vecina.

Veredicto: la marca es defendible para quien apuesta cantidades pequeñas y quiere estar en el circuito de permisos mexicanos, pero su registro público es el más opaco de la comparación, y la opacidad no es un detalle administrativo cuando lo que está en juego es quién responde por el saldo.

Codere: el permiso que sí declara fuente y el catálogo más ancho

Codere presenta dos números de permiso, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según el sitio Apuestas Legales, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular señalado. Ninguno está confirmado oficialmente, porque el listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, pero la diferencia con la marca anterior es de método: aquí al menos se puede citar de dónde sale el número.

Su ficha en la tienda de aplicaciones dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. También detalla el catálogo: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Esa es la oferta más ancha de la lista en cuanto a variedad de producto, y para el balonmano importa por una razón práctica: un catálogo de más de 30 deportes es el tipo de catálogo donde los deportes de nicho aparecen con mercados propios y no como una sección vacía.

El costo está repartido. Cerrar la cuenta es fácil, lo cual es una ventaja real para quien quiere un freno disponible. Los momios “mejorados” y las apuestas gratis son las dos palabras que hay que mirar con lupa, porque ambas traen condiciones: un momio mejorado aplica a un mercado determinado y una apuesta gratis no devuelve la parte apostada cuando gana.

Veredicto: el catálogo y las herramientas de control la vuelven la opción más completa para quien quiere apostar balonmano dentro de un menú amplio y además tener una salida fácil; lo que no resuelve es la verificación del permiso, que sigue apoyada en una compilación y no en un documento oficial.

Betway: el número seco y la ficha escueta

Betway es la marca con la declaración más simple de toda la lista: permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular señalado. Un número, una fuente, un titular.

Esa sequedad tiene una consecuencia: casi todo lo que se puede decir de Betway en el terreno del balonmano es una inferencia a partir de su presencia en el mercado mexicano y no un dato de su ficha. La marca no publica en esa ficha un desglose de deportes, ni herramientas de apuesta, ni condiciones de promoción. Para un lector que compara, esto es un costo de información: no hay manera de saber desde aquí si el balonmano tiene mercados de tiempo regular, ni cuál es el requisito de un bono, ni qué métodos de pago acepta.

Eso deja a Betway en una posición particular. Es una marca reconocida en otros mercados, con un nombre que inspira cierta confianza por pura familiaridad, y esa familiaridad no es lo mismo que una verificación. Quien elija esta casa debería entrar a revisar las tres cosas por su cuenta: el programa de apuestas, las condiciones del bono y los tiempos de retiro.

Veredicto: el registro de Betway es tan corto que no ofrece nada que discutir, y ese es justamente el problema: para el lector curioso, es la marca de la que menos se puede afirmar con fundamento, y su elección tendría que descansar en lo que encuentre al entrar, no en lo que esta comparación pueda sostener.

Caliente: el permiso que la propia casa muestra

Caliente es la única de la lista cuyo número de permiso aparece en un documento de la propia marca y no en una compilación externa: DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de su sitio, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay como titular señalado. Eso no es una confirmación oficial, porque el listado de la autoridad sigue sin poder abrirse, pero es una diferencia relevante en la calidad de la evidencia: aquí la marca pone su propio nombre detrás del número, en su propio dominio.

Su app, “Caliente Deportes”, la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay S.A.P.I. de C.V., en versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026. La ficha describe transmisión en vivo, creador de apuestas bajo el nombre “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y una restricción clara a mayores de 18 años. El pie de página de su sitio insiste en lo mismo: los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable.

Para el balonmano, el creador de apuestas y la transmisión son las dos funciones que cambian la experiencia. Una combinada armada a mano con mercados de un partido en vivo es exactamente el terreno donde el costo se dispara sin que el apostador lo note, porque cada selección arrastra su propio margen. El detalle de los “eventos virtuales” merece una advertencia aparte: un deporte virtual no es un partido de balonmano, por más que se juegue con la misma lógica y se vea igual en pantalla; es un producto con reglas propias y su presencia en el menú no dice nada sobre la profundidad del deporte real.

Veredicto: la combinación de un permiso que la casa publica por su cuenta, transmisión real y herramientas de construcción la vuelve la opción más cómoda para quien quiere seguir el partido mientras lo apuesta, aunque el creador de apuestas es precisamente la herramienta que multiplica el costo de cada selección añadida.

Strendus: tres permisos y un titular que las fuentes no se ponen de acuerdo

Strendus declara tres permisos, DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx. El titular señalado es Atracciones y Emociones Vallarta, o New Ads: las compilaciones difieren, y esa vacilación es en sí misma el dato. Tres números y dos candidatos a titular es una combinación que un lector no puede resolver solo.

Lo demás es silencio. Su ficha de tienda no publica un desglose de deportes, herramientas de apuesta ni condiciones de promoción, así que no hay manera de saber desde aquí qué ofrece en balonmano. Para una casa con tres permisos registrados por terceros, la ausencia de información pública sobre el producto es un costo directo para quien compara.

Veredicto: el expediente de Strendus está desordenado en el punto que más importa, que es la identidad del permisionario, y mientras un lector no pueda decir con certeza quién es el titular, cualquier otra ventaja de la marca queda en segundo plano.

1xBet: la app y el titular no son la misma empresa

1xBet aparece con el permiso DGJS/0002/2020, según el sitio Apuestas Legales, que según la propia compilación no pudo confirmar ni el dominio ni la lista oficial. La tienda de aplicaciones registra la app a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta de la señalada como titular, Entretenimientos Naturales. Es la discontinuidad más visible de toda la lista: el nombre que aparece en la tienda de aplicaciones no es el nombre que aparece en el registro.

Lo que la app ofrece sí está documentado: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. El balonmano no figura en esa lista de deportes destacados, igual que en el resto de las plataformas: es un deporte que vive en la franja secundaria del menú. La app tampoco especifica en esa ficha cuáles son las condiciones del bono de bienvenida ni los momios mínimos.

El programa de lealtad es el punto donde conviene detenerse. Un esquema de lealtad que devuelve valor suele hacerlo en función del volumen apostado, y el volumen es justamente la variable que un apostador de balonmano no controla cuando el margen de sus mercados es más ancho que el de futbol. En términos simples: acumular puntos en un deporte con precio caro cuesta más que acumularlos en uno barato.

Veredicto: el desajuste entre la razón social de la app y el titular declarado del permiso deja una pregunta abierta que ninguna promoción tapa, y para un apostador que valora claridad sobre quién está detrás de su dinero, es la marca que más exige verificación previa.

Playdoit: el permiso preciso y la promoción de nombre propio

Playdoit declara el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, con Eventos Festivos de México como titular señalado. Su ficha de tienda es de las más explícitas de la lista: futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas.

La mención del retiro anticipado es relevante porque es una de las pocas funciones que una casa nombra directamente en su ficha, y ya se explicó arriba lo que esa herramienta cuesta: cerrar un boleto no es rescatar valor, es comprárselo a la casa. Que esté nombrada como servicio es correcto; que se use por costumbre es caro. “Playboost” es la otra palabra que merece traducción: una herramienta para aumentar ganancias suele operar como un momio mejorado aplicado a un mercado concreto, y trae la condición que todo momio mejorado trae, que es aplicar solo a ciertos mercados y no a todos.

El balonmano no aparece en la lista de deportes que la ficha anuncia. Eso no significa que la casa no lo tenga; significa que no la anuncia, y que quien lo busque deberá revisar el programa de apuestas. La atención las 24 horas es un valor real en un deporte que se juega de madrugada en horario mexicano, porque un retiro trabado a las dos de la mañana se resuelve con alguien al otro lado o no se resuelve.

Veredicto: la casa nombra sus funciones y eso ayuda al lector a calcular qué está usando y qué le cuesta; el punto flojo es la ausencia del balonmano en su propio escaparate, que obliga a comprobar caso por caso.

Novibet: el permiso con número y sin deportes a la vista

Novibet declara el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular señalado. Es una de las declaraciones más limpias en cuanto a la estructura: número, fuente y titular, los tres presentes.

La ficha de tienda no publica un desglose de deportes ni de herramientas. Para el balonmano, eso deja al lector exactamente donde estaba: sin saber si los mercados del deporte existen, si hay tiempo regular separado y si el bono de bienvenida se puede cumplir en estos mercados. En una casa cuyo registro es más claro que su producto, la verificación se mueve del permiso al catálogo.

Veredicto: su expediente administrativo es de los más ordenados de la lista, y aun así no basta para decidir, porque lo que un apostador necesita saber sobre balonmano no está en el permiso sino en la pantalla de apuestas.

Betcris: dos países, dos documentos y un número que no cuadra

Betcris es la única marca de la lista que muestra dos jurisdicciones a la vez. Por un lado, el permiso de la SEGOB DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. Por el otro, el pie de página del sitio indica una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta, MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026, y una empresa del sitio, TV Global Enterprises Ltd., distinta de todas las anteriores.

El número mexicano no cuadra: el del pie de página del propio sitio y el de la tabla del propietario difieren, y el pie de página lo pone a nombre de Producciones Móviles, que es el mismo titular que las fuentes señalan para Pickwin. Es decir, dos marcas de esta comparación se apoyan en el mismo permisionario, y una de ellas ni siquiera publica el número. Ese es el hallazgo más incómodo de la lista, y no tiene nada que ver con el balonmano: tiene que ver con que la estructura de permisos mexicanos se lee desde fuera como una madeja.

Para el apostador, la licencia maltesa es un dato con doble filo. No sustituye al permiso mexicano y no le da acceso a la protección mexicana, pero sí indica que la marca responde ante otra autoridad por ciertos aspectos de su operación. La licencia tiene fecha de vencimiento, y una fecha de vencimiento es un dato que conviene mirar cada vez que se renueva.

Veredicto: la doble jurisdicción de Betcris la vuelve la marca más documentada y también la más enredada, y un lector que quiera saber quién responde por su saldo tendrá que decidir cuál de los dos papeles le importa más.

Lo que cuesta un bono de bienvenida

Ninguna de las promociones de esta comparación publica un código ni una cifra de bono en los documentos revisados, y eso es una pista. Una oferta cuyo valor no se puede calcular desde fuera no es una oferta que se pueda comparar; es una oferta que se acepta o se ignora. Lo que sí se puede comparar es el mecanismo, y el mecanismo es el mismo en todos lados.

Un bono de bienvenida con requisito de apuesta obliga a apostar varias veces un monto antes de que el dinero pueda retirarse. El costo de cumplirlo no es el bono que se recibe: es el volumen que hay que recorrer. Si un apostador tiene 1,000 pesos de bono con un requisito de apuesta de cinco veces, tiene que mover 5,000 pesos en apuestas antes de tocar su saldo, y si cada apuesta se juega en un mercado con margen, el costo esperado del recorrido es ese volumen multiplicado por el margen del mercado en el que se juega. En un mercado con margen alrededor del 5 %, ese recorrido de 5,000 pesos tiene un costo esperado de unos 250 pesos. En un mercado con un margen más ancho —y los mercados de deportes de nicho como el balonmano suelen tener uno más ancho— el mismo recorrido cuesta más. Es un promedio sobre muchas apuestas bajo el supuesto de que solo se apuesta el monto del bono, no un resultado garantizado para nadie: se puede terminar por encima o por debajo, y esa dispersión es justamente lo que hace que el requisito sea un compromiso y no un regalo.

El costo real sube por tres vías que las promociones rara vez ponen en el mismo renglón. Primero, el momio mínimo: solo cuentan las apuestas a partir de cierto precio, y ese precio suele excluir los momios más seguros, que son los que un apostador conservador querría usar. Segundo, el plazo: un requisito de cinco veces en treinta días y el mismo requisito en siete días cuestan lo mismo en términos de volumen y no cuestan lo mismo en términos de obligación, porque el plazo corto empuja a apostar más rápido y peor. Tercero, el tope: los bonos con un límite a las ganancias de la apuesta gratis recortan el premio posible, y ese tope no aparece en el titular de la promoción.

Una apuesta gratis tampoco es dinero. Cuando una casa regala una apuesta y el boleto acierta, lo habitual es que devuelva la ganancia sin devolver la cantidad apostada, porque esa cantidad nunca salió del bolsillo del apostador. Una apuesta gratis de 200 pesos a un momio de 2.00 que acierta entrega 200 pesos de ganancia, no 400. El “100 % de bono” que anuncia un sitio grande se refiere al emparejamiento del depósito, no a un regalo libre de condiciones, y después del aumento del IEPS varias casas rearmaron sus ofertas precisamente para absorber parte de ese impuesto. El dinero no desapareció; cambió de lugar y de forma.

Preguntas frecuentes sobre las apuestas de balonmano

¿En qué deportes y eventos se puede apostar en las casas con permiso?

Las apuestas deportivas se permiten únicamente a través del permiso de un permisionario de la SEGOB, y bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947 solo se autoriza lo expresamente previsto. El Reglamento no fija una regla propia para las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports ni los tipos de apuesta. Cada casa publica su catálogo: Codere declara más de 30 deportes.

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Cada marca nombra un titular y un número, y la fuente de ese número varía: Caliente lo muestra en el pie de página de su propio sitio, mientras otras lo toman de compilaciones de terceros. El listado oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir. Conviene revisar el pie de página de la casa y su ficha en la tienda de aplicaciones.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

La devolución es la cantidad apostada por el momio, y la ganancia neta es la cantidad apostada por el momio menos uno. Con 500 pesos a un momio de 2.10, la devolución es 1,050 pesos y la ganancia 550. En una combinada, los momios de cada selección se multiplican entre sí hasta formar un solo precio.

¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?

Se nota sumando los inversos de todos los momios de un mismo mercado. Si esa suma supera uno, la diferencia es el cobro de la casa: en un mercado ilustrativo de dos vías a 1.90 y 1.90, la devolución queda cerca del 95 % y el margen alrededor del 5 %, una banda que se ensancha en deportes de nicho y se estrecha en partidos de mucho volumen.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos y el pagador retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % si lo supera; la Ciudad de México aplica 6 % sobre los premios. Cuando corresponde, el operador emite un CFDI de retenciones. Para un caso concreto, conviene consultar a un contador.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

No hay una norma federal que obligue a ofrecerlos, ni un registro nacional de autoexclusión, así que cada marca decide qué herramientas incluye y las lista en su propia ficha de tienda. Codere menciona políticas de cierre de cuenta y avisos de juego responsable; OXXO, SPEI y las tarjetas aparecen como métodos de depósito en los sitios que los publican. Los límites se activan dentro de cada cuenta, una por una.

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